Disclaimer: Los siguientes personajes pertenecen a DC. La historia es original mía, así que queda prohibida su reproducción sin permiso. El siguiente contenido es sin fines de lucro.


IT'S A SIN KILL A BAT

POR: NewRusherBoy

La lluvia caía sobre las calles de la ciudad, gotas centelleaban en el asfalto humedecido, mientras las ventanas y los techos elevados de viejos edificios resonaban con su tronar. Era fácil escuchar el silbar del viento por la ventana, mismo que mecía los árboles con suavidad y tocaba una sinfonía relajante para quién la escuchase, el tipo de canción que ayudaba a dormir por la noche, permitiéndole a la mente transitar por el sendero de los sueños.

El ruido de fondo en conjunto el clima agradable pareció alentar a las sábanas; estás se enredaban sobre su cuerpo, cómo una camisa de fuerza impidiéndole salir de la cama. Richard Grayson sabía que era hora de levantarse, tenía compromisos fuera de su vida como vigilante: por ejemplo, ir a almorzar con uno de sus queridos hermanos menores.

Claro, algunas veces eran molestos, pero los amaba a todos y cada uno de ellos. Ahora que Jason parecía estar cerrando las viejas heridas (lo que le permitió acercarse más a su familia) no podía dejarlo plantado.

Estiró el brazo perezosamente para agarrar su teléfono celular, tras presionar el lector de huella digital pudo desbloquear la pantalla; por un momento entrecerró los ojos, cegado por el repentino brillo, pero pudo ver apenas eran las siete de la mañana. El brillo azul que se filtraba por la ventana, señal de una tormenta próxima, intentó seducirlo para quedarse aún acostado, y haciendo uso de su fuerza de voluntad consiguió levantarse.

Su reunión con Jason era a las doce del mediodía; tenía tiempo suficiente para sacar adelante todos los pendientes atrasados. Así que, con pesades, se puso de pie y enfundó los pies en las pantuflas de Superman que Tim le regaló en navidad para ir a preparar su desayuno.

En climas como ese fue fácil recordar sus tiempos en la mansión, cuando Alfred preparaba galletas acompañadas con chocolate caliente para el desayuno, incluso hubo días donde pudo salirse con la suya, saltándose un día completo de clases para descansar después de una patrulla especialmente cansado. Los huevos revueltos, la avena con fruta y el jugo de naranja no eran nada en comparación de las famosas galletas con chispas de chocolate de Alfred, pero al menos tenía el merito de poder cocinar mejor que su padre.

«Será mejor que se mantenga alejado de mi cocina, Maestro Bruce.» Recordó al mayordomo diciendo una vez al poderoso hombre murciélago, nadie pudo adivinar que ese superhéroe misterioso jamás aprendió a cocer un huevo, no sin hacer explotar la olla.

Soltó un suspiró triste cuando se sentó en la silla, en días como ese lo extrañaba mucho, pero fue fácil componerse al recordar que no querría verlo triste por su culpa. El mayordomo fue, sin duda, una parte importante de su familia.

No sólo fue como un segundo padre para ellos, era ese abuelo amoroso que te recibe con un postre cuando estas de mal humor o te da un consejo cuando más lo necesitas. Pese a que estuvo en paz con todas las circunstancias que rodearon su muerte en aquel momento, aún permaneció esa herida, como una cicatriz que nunca se curaría por completo.

Terminó su comida saboreando los restos de fresa del tazón y lo lavó mientras tarareaba una canción vieja en romaní. Después del nostálgico desayuno, el resto de su mañana fue más bien tranquila: respondió correos atrasados y mando mensajes a los miembros de su familia para ponerse al corriente sobre el caso en el que trabajaban.

La música de su teléfono móvil fue opacada por la voz de Dick. Pasadas de las once tomó un baño antes de ir al punto de reunión, movió alegremente las caderas con el cepillo como micrófono dándole un concierto a la nada.

Disfrutó mucho su tiempo a solas, en un oficio como el suyo y con una familia tan grande era difícil encontrar tiempo para desconectarse, así que se dedicó a exprimir cada segundo donde pudo pretender que era alguien normal.


Jason Todd era un hombre de hábitos, aunque a simple vista no lo parecía. Quienes lo conocían podrían decirlo: se despertaba incluso antes de salir el sol, iba a correr cada mañana antes de tomar su desayuno, bebía té inglés, leía algún clásico aburrido (en palabras de Dick), entrenaba, pulía sus armas, salía a la patrulla y, sí todos terminaron ilesos, volvía a casa para hablar unas horas con Roy Harper antes de dormir.

Sin embargo, aquel día su rutina fue diferente: últimamente sus rutinas se veían trastocadas, seguía sin saber que les comentó Bruce a los demás miembros del clan de murciélagos (con respecto a su decisión de abandonar las armas), pero todos sus hermanos menores comenzaron a acercarse sin aviso.

Fue extraño, Jason sé consideraba a si mismo como un tipo "solitario", prefería hacer las cosas a su manera, trabajando sólo con los Outlaws y seguía sin sentirse como parte de la familia aún, pero cuando le preguntaban o se acercaban no tuvo el valor para rechazarlos. Las conversaciones con Duke, las idas al café con Tim, los entrenamientos de Damián, las invitaciones a los recitales de Cassie o, como aquella ocasión, las invitaciones a almorzar de Dick poco a poco se convertían en una constante.

Eran las diez de la mañana cuando cerró el libro "Matar a un ruiseñor", aún tenía tiempo de sobra para tomar una ducha y buscar un buen atuendo para el restaurante pomposo al que Dick quería llevarlo (o en palabras más mundanas, para ir a comer una hamburguesa mientras se ponían al corriente quejándose de Bruce), pero al arreglarse antes podría ir a terminar sus pendientes en el centro.

La cafetería a la que Dick lo invitó estaba cerca de la plaza principal en el centro, entre una zona comercial con varias tiendas y un banco. La idea principal fue ir, retirar un poco de dinero de la cuenta que Bruce creó para él bajo un alias y después quizá ir a comprar algunas cosas. Al dejar de usar armas de fuego fue necesario comenzar a crear armas dolorosas, pero no letales.

Por fin su vida comenzó a tomar un rumbo más tranquilo, estaba en buenos términos con su familia, tenía una bonita relación y era feliz…. Debió saber que no duraría ¿verdad?


Dick mandó un mensaje a Jason para confirmarle que llegaría media hora más tarde, el tráfico de Blüdhaven a Gotham estuvo más congestionado de lo normal y fue un martirio poder salir de ahí. Al menos ya había llegado sin un mayor retraso, encontrando un sitio para aparcarse antes de ir al encuentro con su hermano menor.

Al entrar en la zona de la plaza notó un montón de patrullas estacionadas con una aglomeración de gente, quizá no era de su incumbencia, pero su instinto de policía y vigilante hizo que caminara hasta donde estaban los policías.

⸺⸺Rodríguez ⸺⸺, saludó a un hombre de tez morena que reconoció como un antiguo compañero que se traslado a Gotham hace un mes. ⸺⸺¿Qué ocurre?

⸺⸺Grayson ⸺⸺, giró para verlo. No era común que un policía compartiera información con un civil, pero el hombre conocía a Dick y, en su tiempo como policía en Blüdhaven, sabía que era un buen elemento. ⸺⸺Un robo a mano armada, unos hombres irrumpieron al banco, hay rehenes.

Dentro del banco la gente estaba en el suelo, niños asustados en los brazos de sus padres y un hombre de mediana edad tirado en un charco de sangre. Jason miraba a los tipos con una expresión seria, podía derribarlos, pero eso sería arriesgar a los civiles y no podía permitirse más heridos.

Por su lado, Dick miró con nervios alrededor, buscando a Jason dispuesto a alejarse. Estaba seguro de que pronto llegaría alguien de la familia, quizá a esas horas Duke estaría patrullando, o Tim estaría con Stephanie, además su traje estaba aun guardado en su coche. Un nudo en su estomago se mezcló con el escalofrío, no quería entrometerse pese a sus sentimientos como vigilante, algo no estaba bien.

Miró directo a la ventana de cristal, podía notar la figura de su hermano de pie frente a uno de los hombres. El corazón de Dick comenzó a bombear a mil cuando un golpe tumbó a Jason.

«Maldita sea, Jason», pensó.

⸺⸺Aléjate de los niños, joder ⸺⸺. Ladró Todd antes de recibir una patada en el estómago.

⸺⸺Silencio, imbécil ⸺⸺gruñó el hombre. ⸺⸺Queremos que cumplan nuestras peticiones o le volaremos los sesos a todos, comenzando por este niño bonito ⸺⸺habló el tipo apuntando a la cabeza de Jason.

Desde fuera del banco podían ver poco, al ser relativamente nuevo tenia un aspecto moderno, con ventanas que daban acceso a que los transeúntes vieran el interior. Era un local relativamente pequeño, lo suficiente para que solo dos asaltantes tuvieran arrinconadas a unas diez personas sin contar al personal.

⸺⸺Podemos llegar a un acuerdo ⸺⸺. Razonó. ⸺⸺Sólo baja el arma… no tienes que lastimar a nadie.

El negociador trato de convencerlos, pero aquellos tipos exigieron un vehículo para escapar y que los oficiales se retiraran, se llevarían a uno o dos rehenes para estar seguros. Por su lado, el oficial encargado de negociar solicitó que se calmaran. Ellos no harían nada mientras la gente siguiera ilesa.

Por varios minutos en los que Dick esperó que alguno de sus hermanos o su padre llegaran, trató de mantenerse tranquilo. Había lidiado con robos muchas veces, pero ninguna involucraba a su hermano como un rehén, esto no era un acertijo, ni una broma grotesca del Joker, era algo tan humano, tan cotidiano que no había una capa o antifaz para esconderse.

Todo parecía ir bien, hasta que las cosas se fueron rápidamente a la mierda. Un hombre trató de quitarle el arma al ladrón, pero rápidamente fue arrojado y apuntado con el arma mientras Jason saltaba para darle una patada.

Hubo gritos, llantos, sirenas, oficiales clamando calma, pero sólo escuchó el bang del arma antes de ver a su hermano desplomarse.

⸺⸺¡NO! ⸺⸺gritó Dick. Intentó correr dentro del banco, pero dos oficiales se lo impidieron, ⸺⸺mi hermano está herido, soy policía, suéltenme⸺⸺, bramó antes de liberarse.

En un parpadeo (y sin darse cuenta), entró de un saltó pateando a un tipo hasta un escritorio que se quebró y esquivando un disparó le dio un puñetazo en la mandíbula al otro, mandándolo a volar hasta una pared con la quijada rota.

Ignoró cualquier cosa, lanzando su placa como si eso importase, mientras corría hasta Jason con el rostro pálido. Ahí estaba, tendido en un charco de sangre y con un agujero de bala en el estómago.

Dick presionó con fuerza mirando a Jason, lagrimas traidoras escaparon de sus ojos mientras su hermano menor lo observaba.

⸺⸺L-lo sie-siento, creo que lo arruine ⸺⸺, habló con su voz jadeante.

Había recibido disparos antes, pero nunca uno sin su armadura y tan directo. La sangre brotaba sin piedad mientras la gente corría a su alrededor, a Dick no podía importarle menos mientras miraba a su hermanito.

⸺⸺Shhh, esta bien Little Wing, todo esta bien… vas a estar bien ⸺⸺. Intentó calmar con su voz temblorosa.


Pronto estuvo dentro de una ambulancia y, lo que parecieron ser segundos después, corriendo junto a la camilla que entró al hospital.

Dentro, una mujer corrió y detrás de ella, unos enfermeros corrieron. Al llegar junto a Jason tomaron sus signos vitales e hicieron las valoraciones necesarias, también algunos de los miembros del personal médico conectaron a Jason a maquinas y le inyectaron soluciones a las que no puso atención

⸺⸺Di-Dick.

El personal médico alrededor de ellos gritó ordenes, e hicieron su trabajo, pero Dick solo tuvo ojos para ver al pequeño hermano que lo llamaba. Por un segundo pareció volver a ver al niño que recién llegó a la mansión, aquel pequeño solitario que lo llamaba, pero al que nunca prestó atención.

⸺⸺J-Jay, aguanta…. Vas a estar bien, por favor, no puedes morir.

⸺⸺Di-Dick…. Di-dile a todos que…. l-lo siento… di-dile a Bruce… que …me perdone y a to-todos que los amo.

⸺⸺Calma, Jay… podrás decírselo a todos cuando salgas⸺⸺, Dick negó, e intentó con todas sus fuerzas no derrumbarse frente a él.

⸺⸺Di-Dick, hace frío… n-no… no me dejes sólo…. ⸺⸺ la mano que sostenía a su hermano mayor se aferró más fuerte a él.

⸺⸺N-no, Jason… ⸺⸺ suplicó con un sollozo.

⸺⸺Aquí estoy, no me iré.

⸺⸺T-tengo frío, Dick…t-te amo.

⸺⸺Te amo, Jay.

Pronunció con sinceridad. De repente el pulso de Jason cayó en picada y fue empujado por un doctor. Por minutos que parecieron eternos Dick miró el cuerpo de su hermanito ser maniobrado como un muñeco de trapo y saltar tras una descarga del desfibrilador. Cuando todo se detuvo, cuando ya no ubo ordenes o maniobras fue cuando secó sus lagrimas y miró sorprendido a uno de los médicos.

⸺⸺Hora de muerte 13:30 P.M ⸺⸺, dijo un doctor.

⸺⸺N-no, mi hermano no puede estar muerto… ¡Hagan algo! ¡Sálvenlo, maldita sea! ⸺⸺gritó.

La furia que comenzó a crecer dentro suyo sólo fue avivado por las miradas de lastima de todos ahí.

⸺⸺Lo siento ⸺⸺, dijo uno de los doctores y ante Dick lo empujó con fuerza la fuerza para hacerlo caer.

⸺⸺¡LARGO!

Un enfermero ayudó al medico y le preguntó si iba por un guardia, pero el doctor sólo se puso de pie indicándole a todos que dejaron a los hermanos solos.

Por un momento Dick miró incrédulo el cuerpo de Jason, sin poder tocarlo por miedo a molestar a su hermanito, pero entre sollozos furiosos y berridos dolidos, arrancó cada clave conectado a su cuerpo. Los ojos azules seguían abiertos, pero tan vacíos que Nightwing no pudo soportarlo, así que los cerró con suavidad, meciéndose abrazado al cadáver de su pequeño Little Wing.

Se suponía que las cosas eran diferentes. Jason iba a unirse más a ellos, estarían juntos como una familia y no fue capaz de comprender porque las cosas tomaron ese giro.

No notó cuanto tiempo estuvo allí, no hasta que escuchó la voz de Bruce buscándolos.