UNAS PALABRAS ANTES DE EMPEZAR:
Debido a numerosos temas personales, me fue imposible el escribir la continuación de esta historia antes.
Desde ya, agradezco mucho a todos los que todavía estaban al pendiente de ella y deseaban ver su continuación.
Espero que disfruten mucho de este relato, aun cuando su trama principal debió tomar otro rumbo debido a todo lo que se fue revelando de Amphibia; y en especial sobre los padres de Anne; luego de la publicación del capítulo 1.
Por cierto, con el fin de darle un nombre al padre de Anne, y así no tener que referirme a él de dicha forma al momento de nombrarlo, provisionalmente me referiré a él como Preecha Boonchuy.
Y en una nota aparte, quiero aclarar que no usaré el nombre que el Fandom le ha dado a la madre de Anne; osease, Mae Boonchuy; ya que el mismo es una traducción literal del Tailandés a la palabra "Madre", y el llamarla así se me hace algo redundante y fuera de lugar, ya que ¿Qué persona le pondría "Mamá" a su hija?
Pero bueno, con todo eso dicho y aclarado, les dejo que continúen finalmente con su lectura.
Ella me dice "Mami" 2
Antes de comenzar a narrar y relatar los acontecimientos y giros que nos traerá este tan esperado y tardado segundo capítulo, es necesario que retomemos y continuemos contando con el testimonio de Lamai, a quién ultimadamente habíamos visto a merced y a las órdenes de una más que traumada y exigente muchacha con una visión sumamente atípica de lo que significaba el "Ser una buena madre"
...
-Je. Así que, por lo visto, hoy vamos a hacer esto nuevamente, ¿Eh?- Preguntó una Lamai envuelta en sombras, mientras se dirigía a lo que, a todas luces, parecería ser el imaginario público con el que habló en la anterior entrega. -Aah. Pues bien, si eso es lo que realmente te hace feliz, déjame repasar mis notas y detallar todo para ti, pequeño pervertido.- Comentó de manera desganada ella, segundos antes de tomar un pequeño volumen de hojas entre sus manos, llevar el mismo a la altura de su pecho y aclararse levemente la garganta antes de dar inicio al relato con un tono de lo más serio.
-Luego de haber recibido mis órdenes, le tomó casi un segundo tanto a mis oídos como a mi cerebro el procesar lo que la misma significaba, antes de verme obligada a comprobar, por medio de un intercambio de miradas, si aquello era lo que mi así llamada "Hija" acababa de pedirme.- Explicó la morena, a la vez que fruncía levemente su entrecejo y vislumbraba la manera patética y vergonzosa en la que ella se veía en dicha escena.
-Sin embargo, poca había sido mi sorpresa luego de hacerlo, ya que lo que me acabe encontrando no fue otra cosa más que una maliciosa, amplia y; para este punto; predecible sonrisa que, complementada con aquel par de penetrantes ojos verdes y cejas rojizas vistosamente arrugadas, me dejaron más que en claro que no había habido ninguna equivocación en mis suposiciones iniciales.- Continuó explicando ella, a la vez que la recién acabada, descriptiva y vívida imagen de la pelirroja provocaba que su rostro adoptase una mueca reflexiva, la cual era coronada por una alargada y apática línea horizontal dibujada por sus dos labios al presionarse entre sí.
-Fue por esto que, tragándome nuevamente mi orgullo como adulta, esposa y madre, y siendo plenamente consciente de las consecuencias de no hacerlo, comencé a hacer avanzar lentamente mi cabeza en dirección a la entrepierna de esa chica, quién, no conforme con mi aparente actitud o predisposición, decidió sorprenderme de una manera sumamente amarga...en un sentido literal y figurativo.- Aclaró finalmente una conflictuada y algo asqueada Lamai, segundos antes de dar inicio a un plano y casi robótico monólogo en el cual nos dio a conocer todo el desarrollo de su contacto íntimo con la joven pelirroja.
Enterándonos de ese modo que la así llamada "Sorpresa" mencionada con anterioridad no solo se daría unos segundos posteriores a la salida al exterior de la tímida y cada vez más dudosa lengua de la morena mientras esta última se enfilaba y cerraba los ojos en un intento de reducir el trauma que estaba a punto de vivir, sino que la misma se trataría nada más y nada menos que de una malintencionada y humillante travesura que serviría tanto para reafirmar y esclarecer los roles de dominio y servidumbre entre ambas, así como también forzar la apertura de ojos de una y el subsecuente intercambio de miradas entre esta última con su captora.
Dicho de otra forma, en cuantito Maggie hubo notado que la distancia que separaba su impaciente y húmeda feminidad con la boca y lengua de Lamai era reducida, esta decidió que aquel sería un estupendo momento para "Prestar su ayuda" a la pobre y desamparada mujer. Por lo que, sin siquiera preguntar o hacer alguna clase de aviso al respecto, la pelirroja se apresuró en levantar y ceñir sus dos piernas por detrás de la cabeza de Lamai, obligándola de ese modo a internar su lengua y hundir de lleno sus labios contra la entrada de su coño.
De más está decir que, apenas unas milésimas de segundos luego de la sorpresa inicial, la reacción más instintiva y próxima de la morena fue la de empezar a forcejear en un intento de zafarse del agarre, solo para que al final de dicho fugaz e infructífero intento, para desgracia suya y placer de la muchacha, la mano de esta última acabase por posarse encima de su cabello, forzándola así a levantar su mirada, rebosante de miedo y desesperación, y encontrarse con la más amplia, sombría y dañina sonrisa de disfrute que alguna vez había visto en su vida.
Sin embargo, lo que quizás más llenó de incertidumbre y terror a la mujer no fue nada de lo anteriormente nombrado, sino todo ello sumado a la posterior e imponente frase a modo de orden dado por Maggie, la cual, si bien podría resumirse en un "Vamos. ¡Continua de una vez!", el hecho de decirla bajo dicha situación, con semejante malicia y coronarlo todo con una espeluznante sonrisa que dejaba entrever sus dientes y los huecos frontales donde la muchacha posteriormente haría salir su lengua, hicieron que aquel jalón de cabello final dado por la pelirroja para así re-ubicar a su querida "Mami" en su sitio, obligase a Lamai a soltar una lagrimilla de resignación antes de finalmente sumergir su músculo bucal dentro del orificio y oír como la joven dejaba salir un innegable gemido de placer ante dicho accionar.
Ahora, si bien uno pensaría que con todo lo narrado hasta el momento por la Lamai que ungía a modo de relatora de la historia daría inicio a la revelación de un extenso, intenso y muy variado número de momentos lésbicos tanto sumisos como humillantes por parte de ella, lo cierto es que al llegar a esta parte concreta de sus supuestas "Memorias", la voz de dicha narradora se vio obligada a hacer una pausa que posteriormente la haría cubrirse el rostro con ambas manos, comenzar a emitir una serie de sonidos ahogados similares a sollozos, y finalmente descubrir un rostro cubierto de numerosas lagrimillas antes de dedicar una frase hacia una persona que nosotros, como público, no esperaríamos ver en dicho momento y lugar.
-¡Querido! ¡Lo siento! ¡Lo siento tanto!- Declaró la impasible y desconsolada mujer de tés morena y cuerpo aparentemente carente de ropa alguna, que yacía ahora sobre una cama tamaño familiar antes de finalmente encontrar las fuerzas para proseguir. -Lo siento mucho, pero esto...todo esto es...es...¡DEMASIADO COMO PARA TOMARMELO EN SERIO!- Termino por decir ella, antes de retirar una de sus manos de su rostro y descubrir, como lo que en un inicio parecieron ser lágrimas de arrepentimiento o vergüenza, se trataban de hecho de la consecuencia de una incontrolable y efusiva risa producto de la lectura que le acababa de dar al manuscrito entre sus manos.
Y es en ese momento preciso en el cual una luz finalmente se haría presente en la habitación, revelando así no solo que el cuarto y la cama donde se había estado llevando a cabo la narración no era otro más que el cuarto de los señores Boonchuy, sino también el hecho de que aquella figura envuelta en sombras con la cual Lamai hubo estado charlando se trataba de hecho de su esposo, Preecha.
Hollywood, Casa de los Boonchuy, Cuarto de Lamai y Preecha.
-¡Cariñooooo!- Exclamó el recién revelado Preecha, portando una mueca de decepción que enfatizó aún más la queja con la que inicio su puesta en escena. -¡Me tomó mucho tiempo escribir eso! ¡Y estábamos a nada de llegar a una parte muy buena! ¿Podrías, POR FAVOR, tratar de mantener una actitud acorde con la narrativa?- Preguntó él, asegurándose de cerrar los ojos y realizar una ligera suplica de manos cuando hubo estado a punto de finalizar su oración.
Siendo testigo de ello, Lamai se tomaría unos segundos para monologar y ya de paso esclarecer ciertos detalles que ayudarían a poner un mejor contexto de la situación en la que ella y su semi-desnudo y excitado esposo se encontraban.
-¡Haaa, phracêā! ¿Qué debería hacer ahora?- Se cuestionó la mujer, luego de darle un vistazo a al porte actual de su esposo, llenándose así de una sensación de pena que la obligaría a centrar su vista nuevamente en el manuscrito antes de continuar. -Es decir, en realidad aprecio el hecho de que él haya escrito algo como esto durante las horas bajas del restaurante. Dios sabe que algunas de las muchas historias picantes que ha escrito y compartido conmigo han contribuido en gran medida a que la llama entre nosotros no solo no se haya apagado, sino que se vuelva más y más fuerte con el pasar de los años.- Comentó la morena, tras hacer un rápido recuento de los numerosos relatos estilo "What if…" que su marido tenía el hobby de realizar y que, en la enorme mayoría de los casos, la tenían a ella cómo la principal o más destacable protagonista del mismo. -Y siendo honestos, no deja de sorprenderme el cómo logra "Adornar" o darles otro enfoque a ciertos elementos de la realidad para así llevar las cosas por un camino menos… decoroso, por decirle de algún modo.- Continuó ella, esta vez mientras cerraba los ojos y se rascaba la mejilla al apreciar el cómo ciertas partes del relato que contenían escenas calcadas de las situaciones que ella había vivido; específicamente, en relación a la broma hacia Anne o la peculiar manera en que la responsable de esta última había acabado trabajando con ellos en el local. -Pero cosas como esta desmedida "Química" entre esta chica y yo, o la forma en que ella SUPUESTAMENTE logró dominarme son algo que… - Declaró a medias la mujer, segundos antes de que sus labios se fruncieran en un esfuerzo por evitar y cubrir una nueva carcajada que, muy para su pesar, acabaría por estallar y hacerla merecedora de una nueva reprimenda por parte de su cabizbajo esposo.
-¡Oh, vamos! ¿¡En serio, cariño!? ¡Con lo cerca que estábamos! ¡De haber leído un par de escenas más, no te imaginas lo que podríamos haber hecho esta noche! ¿¡Qué fue lo que pasó!?- Reclamó Preecha, deshaciéndose así del suplicante gesto que había mantenido, poco antes de darle paso a una cierta sensación de molestia y enfado que quedó reflejada por su forma de entrecruzar los brazos, fruncir las cejas y desviar su vista de su todavía carcajeante mujer, mientras sus mejillas tomaban la forma de un ligero puchero mientras ella se disculpaba y le daba palmaditas en la espalda.
-Jaja. Lo siento. En serio, cariño. Yo te… ¡Pfft! Jaja… te juro que sí.- Declaró Lamai, haciendo gala de la forma de habla más seria que su estado de risa actual le permitía expresar. -¡Haaa! E-estoy segura que lo que seguía era genial, pero… - Trató de argumentar ella, segundos antes de que su todavía frustrado marido la interrumpiese.
-Había escrito a detalle toda una escena en la que eras obligada a desnudarte del todo, doblar cuidadosamente y hacer a un lado tu ropa, poco antes de ofrecer una reverencia formal y ser forzada a limpiar con tu lengua todo el "Desastre" que se había hecho.- Reveló sin ninguna sombra de decoro el hombre, al mismo tiempo que los fragmentos de dicha narrativa y las imágenes mentales que hubo tenido al escribir la misma lo llevaban a tener una furiosa erección.
No obstante, mientras el todavía enfadado Preecha se deleitaba con la visión de su mujer; cubierta de un sudor producto del cansancio, de lágrimas causadas por la impotencia y de un sinfín de líquidos íntimos tanto personales como ajenos, a la vez que esta última se postraba y reafirmaba su posición para con la que sería en ese momentos su "Dueña", momentos antes de que esta le ordenase llevar a cabo un acto inclusive más vergonzoso y deshumanizante que el que ella ya de por sí se encontrara realizando; muy por el contrario, la Lamai del mundo real no hizo más que soltar otro sonoro y anticlimático "¡Pffft!", que daría origen al que sería el último y más extenso ataque de risa hasta el momento.
-¡CARIÑOOOOOO!- Vocifero de manera cansada y alargada Preecha, buscando así opacar o minimizar el sonido de la intensa risa nasal que se había vuelto a hacer presente en su cuarto, algo que también hizo que poco a poco perdiese nuevamente su erección.
Tras lo que fácilmente pudieron haber sido unos dos minutos de risa, Lamai fue finalmente capaz de recobrar la compostura suficiente para volver a disculparse con su ahora cabizbajo y desanimado marido
-Ahhhhh, cielos. Perdón, perdón por eso. Es solo que el imaginarme a mí en esa escena fue más de lo que… - Comenzó a explicar la mujer, momentos antes de verse obligada a hacer una pausa para aclararse la garganta y de esa forma "Ahogar" el cosquilleo que iba creciendo nuevamente en la misma antes de continuar. -Pero bueno, el punto aquí es que, si bien entiendo lo que buscabas hacer al escribir esto y que dicho escenario podría resultar algo sumamente sugestivo y estimulante para la imaginación… - Prosiguió ella, luego de abrazar a su esposo por detrás y conseguir que este último demostrara el interés necesario para verla nuevamente a los ojos antes de que le revelará el problema con su historia. -Lo cierto es que simplemente me resulta ¡IMPOSIBLE! Imaginarme en una situación como esa.-
-¿¡AH!?- Respondió un más que sorprendido Preecha al momento de oír eso, poco antes de verse en la obligación de voltearse completamente para así escuchar más atentamente lo que la morena detrás suyo tenía para reprocharle.
-Es decir, el primer problema con ello sería la enorme diferencia de fuerza que hay entre nosotras. Por si la memoria te fallo, te recuerdo que aún a pesar de mi apariencia delgada, a mí no me genera problemas el arrastrar o inclusive arrojar por los aires a alguien o algo que tenga un peso similar al de Anne.- Explicó entonces Lamai, citando y usando como referencia un recuerdo que se hizo presente tanto en su cabeza como en la de su marido mientras hablaba; el cual se relacionaba con la última visita obligada de su algo rebelde y problemática hija al almacén. -Así que teniendo eso presente, ¿En verdad crees que, aun estando algo pasada de copas, yo no sería capaz de defenderme o en su defecto partirle "Accidentalmente" la cara a esa niña si intentara aprovecharse de mí? ¿¡Hmm!?- Terminó de decir ella, acentuando deliberadamente las comillas con sus dedos a la hora de usar cierta palabra y concluyendo todo con un nada sutil levantamiento de cejas y una sorpresiva sujetada a los testículos de su marido, los cuales apretaría con firmeza con el objetivo de acentuar aún más su punto.
-Bueno. Sí, pero… - Trató de refutar Preecha, segundos antes de ser interrumpido por un nuevo hueco argumental encontrado por su mujer.
-Segundo; en base a todos los años que llevamos juntos, ¿Yo te parezco o siquiera me acerco a ser alguien a la que le falta carácter?- Preguntó la morena, quién callaría luego de ello para darle una oportunidad a su pareja de responder.
-B-bueno, depende mucho del contexto de la situación y otros factores tales como la persona con la que tendrías el problema, el tipo de relación entre ambas y-y también… Hmm… - Intentó argumentar de forma algo nerviosa el hombre, a la vez que deliberadamente centraba sus ojos en sus aprisionadas bolas mientras un par de gotas de sudor se deslizaban por un costado de su cabeza al tratar de rememorar alguna ocasión en la que la mujer cediese o mostrará impotencia ante X problema.
Sin embargo, no fue sino hasta que su esposa le hizo un llamado de atención con una cierta frase y un ligero refuerzo de su apretón, que el hombre decidió cuál sería su respuesta definitiva.
-¿Si? Estoy esperando… - Presionó una visiblemente impaciente y algo molesta Lamai que lo observaba con un par de ojos penetrantes y una expresión que; a todas luces; daba a entender que cualquier tipo de respuesta que fuese en contra de su propia autopercepción lo harían merecedor de una incómoda noche durmiendo con una bolsa de hielo en la ingle.
-¡P-pero en resumen! N-no, queridita, luz de mis ojos, amor de mi vida.- Acabó por decir Preecha, momentos antes de forzar una sonrisa y recibir a modo de premio un pequeño "Eso pensé" que, junto con una sonrisilla hacia un costado y la liberación de sus bolas, cosa que había disminuido significativamente la presión y la sensación de miedo que su esposa había impuesto con su pregunta. Pero claro, sin desaparecer la excitación que dicha situación le había causado.
-Y por último, pero no por eso menos importante, está el HECHO IRREFUTABLE de que si por algún motivo ella y yo compartiésemos alguna clase de momento íntimo de algún tipo, sería yo la que SIN DUDAS le volaría la cabeza a esa mocosa del placer y NO AL REVÉS.- Afirmó de manera orgullosa y segura ella; prácticamente inflando su pecho, cerrando sus ojos, sonriendo con petulancia y levantando arrogantemente el mentón; momentos antes de dirigirle una mirada y pregunta a su esposo. -Confío en que tú, mejor que nadie, sabrás eso, ¿No?-
-Ahmm. Pues ahí sí que no puedo contradecirte.- Respondió instintiva y sinceramente Preecha, haciendo muecas de afirmación, admitiendo eso como una verdad absoluta y dándole rienda suelta a su lengua para así explayarse más al respecto. -Digo, el punto uno puede tener solución, el punto dos es discutible, ¿¡Pero el TRES!? En ese SÍ que no hay sombra de duda alguna. Ya que a la hora de tener relaciones eres, fuiste y serás la mayor y más indiscutible, insaciable y hambrienta reina de los súcubos amantes del sex… - Trató de decir él, poco antes de que dicha afirmación fuese silenciada por las manos de una sonrojada y algo apenada Lamai.
-Está bien, está bien, ¡YA ENTENDÍ! ¡Cielos! Cuando lo dices así me haces sonar como toda una pervertida. ¡T-te recuerdo que yo soy la madre de tu hija!- Interrumpió la morena, quién, luego de cerrar con vergüenza y luego volver a abrir sus ojos tras aquella, comenzó un extenso balbuceo en el cual continuaría recriminando la afirmación de su esposo.
No obstante, la misma se vio obligada a dejar sus reproches de lado tras notar como el semblante de su esposo había comenzado a expresar un cierto aire de frustración, el cual la llevó a pensar que quizás se había pasado un poco con él.
-¿Mmm? ¿Qué pasa con esa cara, cariño? ¿Acaso me pase un poco con… ?- Cuestionó de forma incompleta Lamai, tras finalmente retirar su mano de la boca del hombre, permitiéndole así el volver a comunicarse.
-No, no. No es por eso. Es solo que… Ahh… no lo sé… - Divagó brevemente un cabizbajo y desanimado Preecha, poco antes de hacer hacia un lado sus ojos, esclarecer sus ideas y continuar con la explicación hacia su ahora atenta esposa. -Pero dejémoslo en que me siento algo "Frustrado" por esto, ¿De acuerdo? Es decir, llevo ya poco más de dos semanas ideando y escribiendo esta historia durante mis ratos libres en el restaurante, y que al momento de finalmente mostrártela tú le encuentres tantos y tan acertados fallos argumentales es algo que… ya sabes… Desalienta y hiere un poco mi ego literario.- Terminó por soltar finalmente el hombre, implantando de ese modo una incómoda y nada agradable sensación de culpa en la anteriormente risueña mujer, la cual solo se acrecentaría luego de que el moreno involuntariamente frunciese los labios e inflase las mejillas a modo de berrinche tras unos segundos luego de haber acabado de hablar.
Siendo testigo de ello, la ahora apenada y contrariada Lamai se vio obligada a retirar su mano del hombro de su marido y soltar un casi inaudible "Cariño… ", momentos antes de crear distancia y pensar qué es lo que haría ahora.
-Xô xụ. Creo que a lo mejor sí me pase un poco con la crítica esta vez.- Comenzó a reprocharse internamente ella, tras fruncir sus cejas y labios, formando así una línea recta con los mismos mientras continuaba viendo detenidamente a su esposo. -No puedo olvidar lo mucho que me tomó el dejar que él compartiera este curioso Hobby suyo conmigo luego de que comenzase a leer y escribir esos "Fanfics"; o como se les diga; de aquella serie llena de dragones y sexo que tanto le gustaba… - Reveló la mujer con semblante pensativo, poco antes de levantar una ceja al recordar un detalle respecto a dicha información. -O al menos que le gustó hasta la llegada de su última y desastrosa temporada final.- Continuó divagando ella, antes de finalmente sacudir un poco la cabeza y volverse a enfocar en el tema principal. -Pero en fin, el punto aquí es… ¡Que yo sé EXACTAMENTE qué es lo que debo hacer para remediar esto!- Declaró entonces y de forma más que decidida la morena, a la hora de esbozar una sonrisilla picaresca, aflojar las facciones de su rostro y entrecerrar levemente sus ojos, antes de cerrar la distancia y así ubicar y presionar su cuerpo todavía desnudo justo detrás de la espalda de un desprevenido Preecha.
-¿Ahh? ¿Cariño? ¿Qué estás… ?- Preguntó el hombre recién salido de su estado de frustración constante, poco antes de ser silenciado por la aparición de uno de los delgados y suaves índices de la mano de su mujer.
-¡Shhh! Solo guarda silencio y escucha, mi dulce Thī̀rạk.- Comenzó por decir Lamai, haciendo gala de un tono de voz suave y por demás seductor, al mismo tiempo que deliberadamente se aseguraba de presionar sus pezones contra la piel del moreno. -Si bien, esta primera versión de tu historia no me ha convencido del todo, me es imposible negar que la misma tiene MUCHO potencial como para que la dejes ir así de fácil.- Continuó diciendo ella, susurrándole al oído y acariciando y masajeando tentadoramente la oreja del lado opuesto mientras que, con su otra mano libre, comenzaba a descender y formar juguetones círculos en la piel usando el mismo dedo índice que anteriormente hubo estado silenciando a Preecha. -Ya que… si de algo estoy segura… - Acotó esta vez de forma pausada, al comenzar a propiciar una serie de besitos y pequeña lameteadas a los alrededores y el interior de la oreja de su marido, consiguiendo así por parte de este un sonrojo y unos ligeros jadeos de excitación debido a la aparente "Vulnerabilidad" que él tenía ante tales tratos. -Es que la misma persona que escribió otras increíbles y excitantes historias que iniciaron con terribles borradores iniciales; como bien lo fueron "Desenfreno en el Templo Thai", "Las Traviesas Amigas de mi Hija" o "La Madura Guerrera Morena "Reinó" sobre "La Noche""… - Prosiguió a enumerar ella, citando y haciendo así que tanto ella como su esposo rememorasen algunos de los escritos hechos por este último que más los habían excitado o alentado su imaginación en el pasado. -Es la única que puede y HARÁ que me acabe gustando lo que escriba… ¿Y sabes por qué?- Preguntó una divertida y cada vez más excitada Lamai, mientras se dedicaba a lametear y besuquear el cuello del hombre, a la vez que la mano; que hubo estado bajando constantemente durante la charla; se escabullía por debajo de la ropa interior de este último para así rodear al rígido y robusto pedazo de carne que ahí se había estado formando.
-¡Ahhh! ¿P-por qué… ? ¿Querida?- Alcanzó a preguntar el ensimismado y jadeante Preecha.
-Por qué tienes una imaginación e inventiva tanto o incluso más grande que… ¡ESTA COSA DE AQUÍ!- Afirmó Lamai, quién se mordía el labio inferior en señal de excitación, momentos antes de bajar de un solo jalón la trusa blanca que traía su marido y revelar así la extensa, rozagante y cabezona polla de este último, la cual pasaría a presionar con firmeza mientras concluía diciendo. -Juju~ Así que da lo mejor de ti, papi~ Enséñame a ser sumisa como en tu historia~-
-¡Ngh! ¿¡E-eso es lo que quieres!?- Preguntó con intensidad y en forma de susurro el moreno, casi como si tratase de refrenar unos impulsos que, a fin de cuentas, acabarían por aflorar tras un nuevo comentario de su esposa.
-Siiiii~ Lo que más quiero es verte intentarlo. Que trates de romperme como lo haría esa muchacha. Que me tomes con fuerza y me hagas tuya mientras me llamas "Mami" y arremetes con todas tus… ¡KYAAH!- Reveló entonces Lamai, segundos antes de que su esposo, viéndose incapaz de seguir conteniendo su lujuria, se diese la vuelta y la arrojase a la cama como lo haría un animal que acabara de acorralar a su presa. -Jejeje. ¿Oh? Que rudo. Debo decirlo, esto promete.- Bromeó juguetonamente la mujer, sin mostrar signos de preocupación ante la pose en la que estaba.
-T-tú solo… ¡Ngh! ¡Espera y verás!- Declaró de forma entrecortada el histérico y sobreexcitado moreno, quién daría un pequeño respingo a la mitad de su frase debido a la inesperada y nada pudorosa forma en la que su mujer le había tomado y comenzado a masajear el tronco del miembro viril, al mismo tiempo que su mano deliberadamente se encargaba de estimular y frotar su cabeza contra el pequeño matorral de vellos oscuros y el diminuto y erecto botoncito de carne que coronaba la entrada de su coño.
-Estoy esperando, grandulón~ Da lo peor de ti~- Acabó por gemir la excitada y desafiante Lamai, al momento de mirar a los ojos a su marido, relamerse los labios y posicionar de forma descarada e incitante la punta del miembro frente a su palpitante y humedecido agujero.
-¡Tch! Esta mujer… ¡Y LUEGO ELLA ME CRÍTICA POR NO PODER VERLA SOLO COMO LA MADRE DE NUESTRA HIJA!- Reprochó en su cabeza el hombre, mientras batallaba por abrir y colocarse correctamente el condón y, tras conseguirlo, declarar… -¡No esperes que sea gentil contigo… ! ¡Tú… ! ¡S̄OP̣HEṆĪ ǸĀ K̄HYAK̄HÆYNG! ¡Tú en verdad estás… !- Cosa que lo llevó a tener una divertida idea que, debido a su excitación y falta de inhibiciones, no dudó en poner en práctica tras lograr calmar su voz y emular el tono del personaje al que pertenecía su siguiente frase. -Omae wa mou shindeiru.-
-¿X-xarị?- Fue lo que alcanzó a pronunciar una aturdida Lamai, sin saber que lo que la frase dicha por su esposo significaba o siquiera que su propia respuesta había hecho una apropiada respuesta a la misma.
Y tras esas palabras, es que se daría inicio al acto sexual por parte de la pareja. Mismo que en un inicio contaría con un impasible Preecha, empujando con fuerza su masculinidad dentro de las entrañas de su mujer, para de esa forma corresponder y "Castigar" a la misma por las sugerentes, numerosas e instigadoras tentaciones que esta última empleó para así hacerlo entrar en calor. Y con aquella estocada como punto de partida, fue que comenzaron a sucederse una serie de feroces embestidas que, si bien resultarían rudas e inmisericordes a la vista; por experiencia; el hombre sabría que su esposa podría soportar y de hecho, disfrutar sin mayores problemas.
-¡Ahh! ¡Sí, cariño! ¡Eso! ¡ASÍ!- Vociferó una eufórica y excitada Lamai, tras sentir como la ya conocida polla de su esposo se abría paso dentro de su cálido receptáculo femenino hasta alcanzar, gracias a su longitud, una zona sumamente profunda y placentera dentro del mismo. Esto a su vez hizo que la morena, tratando de alentar aún más al hombre y de conseguir una conexión más íntima entre ambos, se abrazase brevemente a la espalda de este último, momentos antes de sacar la lengua y rogar entre gemidos por un beso que equiparase la pasión de sus estocadas. -¡T-tú ya lo dijiste antes… ! ¿¡Recuerdas!? ¡Dijiste que yo… ! ¡Ahhh! ¡Joder! ¡D-deja eso por un momento! ¿¡Quieres!?- Se vio obligada a interrumpirse ella, tras sentir como Preecha, sin dejar de prestarle atención, pero todavía ensimismado en el acto y dominado en su mayoría por sus instintos animales, había aprisionado los dos voluptuosos senos de su mujer entre sus manos, para así moldearlos entre ellas brevemente, momentos antes de disponer de su lengua y dar inicio a una serie de lamidas de pezones que servían tanto para enloquecer de placer a su esposa, como para acrecentar su propio vigor a la hora de follarla.
-Mmm-hmm~ Este sabor… Llevo al menos 20 años en el negocio gastronómico y mínimo otros 15 de noviazgo y matrimonio con esta mujer y aun así… ¡Este no deja de ser uno de mis platillos favoritos!- Comentó en su mente Preecha, mientras continuaba con unas lamidas a las que, tras haberles dedicado el tiempo suficiente, le permitieron degustar y dejar numerosos rastros de saliva alrededor de la areola y los pezones, momentos antes de que su búsqueda por una mejor "Saboreada" de los mismos lo impulsase a devorar uno de los pechos con su boca mientras atendía al otro con su mano y disfrutaba silenciosamente de la actual incapacidad de habla de su mujer. -Juju~ Y el verla con esa expresión es el mejor "Postre" que uno podría tener.- Agregó él, poco antes de verse obligado a parar del todo luego de que la morena finalmente consiguiese volver a articular palabras.
-¡Muy bien! ¡Joder! Ya me quedó claro que te gustan mis pechos. Creo que ya puedes prestarme atención por un segundo, ¿¡No te parece!?- Reclamó una ruborizada y crispantemente excitada Lamai, al momento de clavar sus uñas sobre la espalda de su esposo; para así asegurar su atención absoluta; antes de finalmente sonreír y finalizar la oración que no había sido capaz de completar. -Bien. Como te estaba diciendo, ¿Recuerdas como hace poco te referiste a mí como si fuese una "Insaciable" e "Indiscutible" reina sexual?- Preguntó de forma imprevista y repentina la mujer, haciendo así que su esposo; todavía temeroso o avergonzado de haber dicho eso; dudase brevemente antes de finalmente tragar saliva y ofrecer una respuesta afirmativa para ver a donde buscaba llegar su pareja con todo eso. -Fufu~ Pues bien, acércate un poco para que te diga algo, amorcito.- Ordenó ella, logrando así que Preecha atendiese casi inmediatamente a su llamado y se posicionase con el oído pegado a la boca de su mujer, quién se mostraría extrañamente avergonzada ante las palabras que estaba a punto de pronunciar. -Justo ahora soy ESO que tú dijiste y más. Así que… - Comentó de forma seductora y en un hilillo de voz apenas audible debido a la cercanía entre ambos antes de concluir diciendo… -Te sugiero que me tomes e intentes algo más extremo que esto sí es que de veras, DE VERAS quieres verme de forma sumisa y así re-escribir una mejor versión de tu historia~-
Tras oír eso, dicha idea se plantó y hecho unas profundas raíces dentro de la mente de Preecha, quién quedó aturdido y le hicieron falta varios segundos de reflexión; los cuales emplearía para fantasear con la idea de ser capaz de someter a su mujer y así poder agregar sus reacciones al siguiente borrador de su escrito; antes de finalmente agudizar su mirada y convencerse de lo que haría a continuación.
-Juju~ Él finalmente tiene esa mirada en los ojos. Así que, lo único que debería faltar para hacerlo entrar en acción sería un último estímulo. Quizás algo cursi como por ejemplo… - Acotó mentalmente y de forma risueña Lamai, antes de pasar a usar una voz externa. -Así que, toma tu enorme espada y cumple con tu deber real… mi caballero de brillante armadura y pluma afilada.- Acabó por pronunciar ella, haciendo referencia a una frase presente en uno de los relatos de su marido, la cual sabía que siempre le excitaba y que; en sumatoria con la pequeña mordida en el lóbulo que ella se encontraba dándole; lo harían reaccionar de una vez por todas.
Fue así entonces como con un sonoro resople nasal y un jadeo que se podría catalogar como una especie de grito de batalla silencioso que Preecha no solo retiró de forma improvista su pene, sino que aventuró a ponerse abruptamente de pie sobre la cama, segundos antes de interrumpir una pregunta por parte de su esposa al tomar a esta última de los tobillos y comenzar a darle a entender qué era lo que planeaba hacer. Afianzando entonces su agarre sobre las extremidades, el moreno no tardó en jalar y elevar con fuerza las mismas hasta que finalmente el área de la entrepierna de la mujer se chocará y frenase al entrar en contacto con su todavía rígida y más que predispuesta polla. Esto a su vez haría que gran parte del torso de Lamai quedará suspendida en el aire, haciendo así que ella pudiese caer en cuenta tanto de la posición en la que se encontraba, como de lo imponente que se veían su marido y la polla de este último en aquel momento. Eso llevó a que, por un segundo, la mujer vacilara en sí debía decir algo al respecto, pero al ver lo proactivo y ensimismado que se encontraba el hombre, le fue imposible el levantar quejas al respecto.
-Esta vez sí que no pienso parar sin importar lo que me digas, ¿¡Oíste!? ¡No habrá críticas, pedidos o suplicas que valgan! ¡Yo estoy al límite y estoy seguro que tú también! ¿¡VERDAD!?- Cuestionó de forma retorica el hombre, a la vez que su polla daba un ligero respingo de anticipación por la excitación que aquel acto le estaba causando.
-Oh, cielos. Oh, cielos. Xô phracêā. ¡A-aquí viene!- Balbuceo por su parte y en su cabeza la morena, tras haberse sobrepuesto a la sorpresa inicial y mirar con total deleite y expectativa la forma en que un sobreexcitado Preecha comenzaba a inclinar su cuerpo para así frotar levemente su polla cubierta por el látex contra los labios de su palpitante y ansiosa feminidad, la cual soltó un hilillo de jugo producto del inconcluso round anterior y a la propia emoción que sentía en aquel momento.
-Je. Ni siquiera hace falta que pregunte. Tanto tu cara como tus "Labios" me confirman lo que dije. Pues… ¡NO TE HARÉ ESPERAR MÁS, MI DULCE MÆ̀ S̄OP̣HEṆĪ!- Vociferó por segunda vez en esa noche Preecha, al momento de finalmente introducir su pene en las profundidades del coño de su mujer, arrancando, por parte de esta, un audible e intenso jadeo que resonaría por todo el cuarto, momentos antes de que esta última atinara a cubrirse la boca por miedo a llegar a ser oída por su hija.
Es así entonces que se reanudaría finalmente el encuentro sexual entre la pareja, dándonos la ocasión de atestiguar como a través de la nueva postura, Preecha no solo había encontrado la manera de aumentar el grado de velocidad y fuerza de sus penetraciones, sino que además; y en parte debido al ángulo y el pleno uso del peso del hombre; este último era ahora capaz de alcanzar una profundidad aun mayor, la cual; sumada a la sutil forma en que su miembro se curvaba debido a la intensidad de su erección; le permitía frotar y chocarse sucesivamente contra una de las áreas más sensibles y placenteras de Lamai.
-J… ¡JOOOOOODEEEER! Él en verdad está… ¡Completamente fuera de sí ahora! ¡H-hace tiempo que no se ponía así de intenso!- Comentó por su parte la extasiada y complacida mujer, quién, debido a su posición actual, únicamente podía limitarse a morder con fuerza uno de sus dedos; amortiguando así gran parte de los estridentes gemidos que seguro soltaría de no hacerlo; acomodar lo mejor posible su espalda; con el fin de que la incómoda postura no le generé complicaciones al día siguiente; y, obviamente, asegurarse de ajustar o coordinar lo mejor posible los apretones o contracciones de su coño, todo con el fin de "Retribuir" o "Premiar" todos los esfuerzos y el goce que su esposo dedicaba en cada una de sus contundentes y cada vez más frecuentes y rápidas arremetidas. -Aaaaaah, siiiiiiii~ ¡Siiiiiii! P-papi, no tienes idea de lo mucho que me gustaría correrme ahora mismo, pero… - Acotó mentalmente ella, luego de verse obligada a apretar los labios y cerrar los ojos con el fin de sobreponerse y resistir una nueva oleada de placer que surgió de su fatigado punto G; la cual subió por su espina, se encontró con el disfrute que resultaba del rebote descontrolado de sus pechos ante las embestidas, resonó en los erectos y enrojecidos pezones, momentos antes de continuar su trayecto y llegar finalmente al cerebro. -C-carajo… el hacerlo ahora… sería algo… Ahh~… i-incómodo para mí.- Concluyó diciendo luego de abrir sus ojos, revisar la pose y llegar a la misma y vergonzosa conclusión que había sacado tras plantearse la idea de correrse por primera vez.
-Mmmm~ Jeje~ ¿Qué pasa con esa cara, querida? Acaso hay algo que te… ¿"Disgusta" de todo esto?- Preguntó con ironía y algo de malicia Preecha, a la vez que acomodaba ligeramente la pierna de su mujer para así poder lamerle la ante-pierna, a sabiendas de que dicha sensación era uno de los tantos fetiches personales de la misma y que por ende, le valdrían de una buena reacción por parte de esta última.
Siendo testigo de ello, Lamai trataría de hacer pasar unas palabras de reproche entre la casi incesante marejada de jadeos y gemidos que salía de su boca, más sin embargo, el placer que sentía por ello y el subsecuente cambio de postura aderezado con las palabras de su cada vez más audaz esposo le hicieron prácticamente imposible dicha tarea.
-Porque sabes, sí ese fuera el caso… - Comenzó a decir el hombre, al rodear con sus brazos las piernas de la morena, hacer que los tobillos de esta acabasen sobre sus hombros y posicionar sus manos sobre la espalda baja y el trasero de esta última antes de terminar diciendo… -¡SIMPLEMENTE PUEDO APRESURARME Y TERMINAR ESTO DE UNA VEZ!-
Y con eso dicho, tanto la rapidez como la ferocidad en las arremetidas del hombre se acrecentó al punto en que inclusive la propia Lamai no pudo evitar comparar su avidez con la que hubo tenido durante su juventud; o más precisamente, en su propia noche de bodas. De hecho, la intensidad de las estocadas fue tanta que inclusive el propio coño de la mujer se vio incapaz de seguir las órdenes de su dueña, por lo que comenzaría no solo a coordinar la contracción de sus pliegues, sino también los momentos de succión y los aflojes del mismo con aquellos en los que el pene iba y venía en su interior.
-¡Xô xụ! ¡Carajo! ¡MIERDA! ¡N-no creo que pueda seguir así más tiempo!- Afirmó en su cabeza la sobreexcitada y atontada morena, a la vez que su expresión se había deformado ligeramente para así dar fe del grado de placer y la cercanía inevitable al orgasmo que tenía en ese preciso momento. -¡Me voy a… ! ¡Estoy a punto de… de… ! ¡CORRERME!- Vociferó mentalmente ella a la hora de finalmente dejar ir sus impulsos, ceñir lo más posible sus adentros y permitir que; muy a su pesar; que un buen volumen de un líquido translucido brotase de su interior, formase un pequeño arco en el aire y cayese inevitablemente sobre su rostro y pechos mientras era completamente incapaz de mantener su boca cerrada.
-Je. "Y así, tras haber cumplido con su meta, nuestro valiente héroe se regodeó y disfrutó de la vista ante él, poco antes de… "- Narró con una amplia sonrisa Preecha, mientras caía presa de la voraz y embriagadora sensación de succión que la feminidad de su esposa le propiciaba con su llegada al clímax, cosa que lo llevó a relajarse y decir sin miramientos o arrepentimiento alguno… -"¡Despojarse de su carga! ¡Y DISFRUTAR!"-
Tras aquella última frase, lo que pasó en los segundos siguientes se podría resumir en un cuadro en el que el padre de Anne se limitaba a gozar del instante en el que rellenaba el interior del condón con su cálida descarga, hasta llegar a un punto en el que; ya sea de forma intencional o accidentada; optara por retirar su miembro del orificio, causando así que tanto la punta del repleto preservativo, como de su propia polla quedaran encarados en la dirección del rostro de una todavía aturdida y exhausta Lamai, a la que le comenzarían a gotear restos de semen de los dos objetos antes mencionados.
Dándose cuenta de ello, un apenado pero a la vez excitado Preecha ofreció una disculpa a la mujer, poco antes de ayudarla a reposar su todavía sujeta cadera sobre la cama, momentos antes de que su propia sensación de cansancio le llegase y lo obligase a tomar un respiro sentado en uno de los costados de la cama.
-Uff… c-cielos, querida. Eso fue… fue algo… Ah, rayos… D-déjame recuperarme un poco antes de hablar.- Jadeo de forma entrecortada y perezosa el hombre, mientras yacía cubierto de sudor y luchaba por apaciguar su fatigada respiración, al mismo tiempo que su esposa permanecía y reflexionaba plácidamente sobre la cama.
-Haaaa~ Claro, no hay… problema. A fin de cuentas… e-entiendo perfectamente cómo te sientes.- Comentó Lamai, tras haber reunido fuerzas suficientes para acomodarse entre las almohadas de la cabecera, recobrarse parcialmente y después fijar su vista y atención en la parte de su anatomía que todavía crispaba y temblaba levemente de placer. -Mira nada más eso. Él en verdad que hizo toda una escena ahí abajo.- Comentó en su mente y de un modo risueño la mujer, poco antes de esbozar una pequeña sonrisa. -Eso me alegra. Así al menos tengo una prueba más que irrefutable de que aún tengo mi toque y de que… todavía le resulto atractiva aún luego de tantos años.- Continuó ella, esta vez mientras se arreglaba el cabello antes de que se le ocurriese una idea que definitivamente pondría en práctica mientras proseguía con su monologo. -Aunque quizás eso también debería atribuírselo a esas fantasías y a la forma de trabajar de su mente. Ya que eso, sumada a mi gran predisposición de alentar y probar cosas nuevas… - Prosiguió la morena, al momento de aventurar su mano en los labios exteriores de su coño, para así sujetar el extremo del usado y relleno condón y jalarlo para que este último salga de sí. -Son lo que sin lugar a dudas ha mantenido nuestro matrimonio en un estado similar al de la comida de nuestro restaurante.- Comparó, segundos antes de llamarle la atención a su esposo, para que así este último viese como de una manera pervertida y por demás excitante, ella comenzaba a lamer y chupar toda el área externa del condón, antes de finalmente introducirlo en su boca y; de una mordida; le hiciese un agujero por el cual drenó todo el contenido del mismo, presentándolo luego del todo vacío y "Limpio" tanto interna como externamente, segundos antes de finalizar todo diciendo y pensando… -Será mejor que hagas que esa chica dentro de tu historia sea lo más "Buena" y "Habilidosa" que pueda. Ya que le hará falta una parte muy importante y muy querida por mí, la cual solamente tú tienes.- -Siempre picante y repleta de pasión.-
Habiendo presenciado dicho acto y teniendo frente a sí una escena que podría catalogarse "De ensueño" o como mínimo "De lo más excitante" para cualquiera, uno pensaría que la reacción del padre de Anne sería recuperar de manera esporádica su erección, abalanzarse nuevamente contra su mujer y no soltarla hasta que ambos concluyesen con un segundo asalto similar al del recién acabado encuentro. Más sin embargo; con la excepción del casi mágico recobró en la rigidez de su miembro; la primera reacción que tuvo Preecha luego de aquello consistió básicamente en tomar su celular de la mesada, para así tomar una foto y empezar a escribir con desesperación algo en el aparato.
-Hmm… ¿Querido? ¿Qué está-?- Trataría de preguntar una confundida Lamai, solo para acabar siendo callada por la inmediata y fugaz respuesta de su esposo.
-¡Momento! ¡Esto es demasiado bueno para no anotarlo! ¡Deja que escriba todo y entonces continuamos!- Exclamó el hombre, ensimismado en su tarea de redactar y resumir lo mejor y más claramente posible todos los detalles vistos y las sensaciones que tuvo al ver a la morena llevando a cabo dicho acto.
Tras oír y caer en cuenta de lo que su esposo tenía en mente con eso, la primera reacción de Lamai luego de la confusión e incredulidad inicial se trató de una más que sincera y efusiva risa que expresaba la peculiar mezcla de diversión, asombro y halago que sintió al ver como el hobby del moreno lo hacía llegar a tales extremos y como ella y sus ideas parecían servirle siempre como una fuente de inagotable inspiración.
…
Hollywood, Casa de los Boonchuy, Cuarto de Anne.
Paralelamente, y sin que ninguno de los dos adultos cayese en cuenta del grado de ruido que hacían, nos encontraríamos con una Anne que, con ojos inyectados en sangre, un par de auriculares afirmados y presionados contra sus orejas y una mirada fija al techo, se levantaría con pesadez de su cama para así hacer y decir algo que cerraría de forma definitiva la escena.
-Bien… es oficial… - Comenzó a decir la joven morena, tras sentarse y finalmente aflojar el agarre que había ceñido sobre sus orejas, momentos antes de retirar el artículo sobre las mismas y afirmar… -Estas cosas, ¡DEFINITIVAMENTE NO SON ANULADORAS DE RUIDO COMO DECÍA LA DESCRIPCIÓN!- Algo que se coordinó con el momento exacto en que se deshizo de dicho objeto, arrojándolo contra una pared, momentos antes de envolver su cabeza con la almohada y pensar en qué otra marca reconocida sería la siguiente en probar y, con algo de suerte, hacer que pase la prueba definitiva en cuanto a "Insonorización del exterior".
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Mostrador y Mesas del local.
Tras los eventos acontecidos y narrados de aquella noche, toca ahora ubicarnos y continuar desarrollando la historia a partir de lo que sucedería en la mañana siguiente luego de esta. Haciendo un abrupto cambio de escena que nos dejaría dentro del reconocible restaurante de los padres de Anne, el cual en aquel momento puntual se encontraría experimentando una de sus "Horas Lentas" de la tarde. Un hecho que, si bien no traía méritos económicos como tal, era apreciado y aprovechado por dos de las tres personas que se encontraban en el local durante ese tiempo.
Es así entonces como, al acercar nuestra vista y mirar hacia el interior del sitio, nos encontraríamos con la vista de una cierta chica pelirroja de secundaria y un hombre adulto y moreno, ambos absortos en una labor de redacción pero diferenciándose entre sí en base al ánimo o alegría que tenía uno en comparación con el otro. Ya que, mientras Maggie se encontraba transcribiendo y resolviendo con pesadez las interminables tareas y clases que se había perdido por su suspensión, Preecha se encontraba redactando con atención, ánimos e inspiración desmedida lo que sería el 2do borrador de su más reciente y controvertida historia.
El hombre, armado con un lápiz y uno de los anotadores que solían usar para tomar los pedidos, bamboleaba y hacía mariposear de un lado al otro el elemento de escritura mientras escribía y hacía una curiosa mueca que indicase su grado de concentración. La razón por la cual él escribía a mano y no valiéndose de su teléfono inteligente era debido a que, ya por experiencia pasadas, había caído en cuenta que la escritura de su propio puño y letra le otorgaban no solo una mejor certeza, sino también una forma de conseguir un resultado mucho más "Natural" o "Vívido" de lo que sea que estuviese escribiendo. Algo que no sucedía ni por asomo si decidía utilizar su celular para otra labor ajena a la de recopilar o reunir notas con ideas para determinadas escenas.
-Mmm… veamos, de momento todo se ve bien, pero creo que haría falta agregar algo como… Hmph… ¡Esto! ¡Esto de aquí!- Comentó para sí mismo Preecha, ojeando lo que llevaba escrito a la vez que revisaba entre sus notas digitales hasta encontrar una idea que se ajustaría bien con el resto de la escena descrita en el papel. -Jo, jo, jo. He de decirlo, si bien tenía mis dudas al principio, en realidad creo que este cambio de enfoque fue de hecho algo para bien. Es increíble la cantidad de situaciones cómicas que he podido añadir gracias a eso.- Recalcó él, mientras sonreía de forma feliz e inocente, poco antes de variar ligeramente la misma al levantar su vista y centrarse en la pelirroja sentada en una de las mesas del fondo. -Y eso claro, sin mencionar la nueva dinámica que le dado a esta chica y a mi nada sumisa esposa al momento de… "Tener sus momentos Madre-Hija".- Dijo entonces al momento de entrecerrar los ojos, levantar las cejas y teñir su sonrisa con una sutil pero distinguible lujuria que él en el fondo sabía le sería reprochada por su mujer o la muchacha si alguna de las dos se diese cuenta de ella.
En un determinado momento, justamente cuando esa idea le pasó por la cabeza, el hombre escuchó un llamado por parte de su mujer, el cual; si bien inicialmente lo tomó por sorpresa y lo hizo sobresaltar ante la idea de que ella lo vio o de que hubiese adivinado lo que pensaba; al final resultó limitarse a ser un pedido de ayuda con algo dentro de la cocina.
-¿¡Eh!? ¡S-si! ¡Ya voy, querida! Solo… ¡D-dame un minuto!- Respondió el hombre, tras sentir como su corazón acababa de volver a su sitio luego del susto, cosa que le permitió el recoger su celular del mostrador y darle una orden a la ensimismada muchacha que continuaba tomando apuntes sin darle más importancia de la que le había dado hasta ahora. -Muy bien, Maggie. Iré a ver y ayudar con algo ahí atrás. Si llega a venir alguien, ¿Crees que puedas ubicarlos en una mesa y tomarles su pedido hasta que regrese, por favor?-
-Claro. Como sea. Yo me encargo si quiere. Vaya tranquilo.- Respondió con voz seca la muchacha, sin despegar su vista de su carpeta mientras hacía un movimiento con la mano para así indicarle al moreno que se fuese, cosa que no le causó mucha gracia que digamos a este último.
Viendo eso, Preecha frunció levemente las cejas, segundos antes de levantar un dedo en el aire y dejar salir un suspiro de frustración debido a su incapacidad de darle a la chica un merecido escarmiento por aquella falta de respeto. Fue por ello que, tras desistir de la idea y bajar el dedo reprochador que había alzado, él simplemente se limitó a cruzar el umbral hacia la cocina mientras decía…
-Vuelvo en un minuto.-
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Almacén de Suministros.
Y con eso dicho, el padre de Anne salió de escena, abandonando el sitio y la pelirroja en cuestión mientras una pequeña caterva de ideas sobre cómo seguiría "Castigándola" o "Educándola" dentro de su relato se hacían presente en su cabeza, junto con la ligera suplica de que la misma fuese capaz de cumplir su tarea asignada o que ya de plano no llegase ningún cliente durante su ausencia. No obstante, aquello último dicho por el moreno no sucedería, ya que al cabo de unos pocos minutos luego de su visita a la cocina, se oiría el tintineo de las campanas de la puerta principal, indicando así la llegada de un grupo ruidoso de al menos unas 5 personas.
De más está decir que luego de escuchar a algunos de ellos pedir por la atención de algún empleado del local mientras uno se esmeraba en hacer sonar la campana del mostrador, poco le hubo faltado al hombre; que en aquel momento se encontraba reorganizando y haciendo el inventario de ingredientes con su mujer; para así soltar un grito en respuesta antes de salir a realizar la tarea que él específicamente le había delegado a Maggie.
-Esa pequeña… le pedí "Por favor" que se encargará de la gente sí alguien llegase a venir. Ahora tendré que ir yo mismo a… - Musitó con molestia el moreno, tras dejar todo lo que sostenía en un estante al azar y disponerse a abandonar el almacén, segundos antes de ser detenido por su esposa.
-Espera. Sí ya se lo pediste entonces dale un minuto. Ya que sí algo de la disciplina y el amor duro que le he dado a esa muchacha estas semanas ha servido de algo, entonces ella no debería tardar en… - Explicó brevemente ella, para luego ser interrumpida por el sonido de una sexta y reconocida voz, la cual se impondría por encima de los otros cinco comensales.
-¡Bienvenidos a Thai Go! ¡Mi nombre es Maggie y yo me encargaré de tomar su pedido! ¿Les molestaría sentarse en una mesa por aquí, por favor?- Exclamó la sexta y recién aparecida voz, haciendo gala de un tono que, si bien era bastante alto, daba indicios de una sorprendente cortesía. Misma que dejaría a Preecha impresionado y a Lamai visiblemente orgullosa.
-¿Lo ves? ¿Qué te dije? Espero que esta sea la primera y última vez que decides cuestionar mi autoridad como madre postiza, ¿Eh?- Comentó de forma burlona y con una sonrisa de oreja a oreja la mujer, al mismo tiempo que le propiciaba un juguetón golpe en el hombro a su marido, quién únicamente se limitó a asentir. -Pues bien, ahora que sabes que esa chica se encargará de tomarles el pedido, ¿Crees poder ayudarme a bajar una de las bolsas de arroz de aquí arriba? Yo subo la escalera y lo saco del estante, y tú lo recibirás desde abajo, ¿Ok?- Preguntó ella, tras subir una buena parte de la escalera y señalar una de las enormes bolsas de 30 kilos que tenían acomodadas en la parte superior.
-Oh, sí. De acuerdo, querida. Cuando quieras.- Respondió el moreno, poco antes de ponerse en posición y prepararse tanto mental como físicamente para atrapar la pesada bolsa, siendo distraído únicamente por un pensamiento que no tardaría en compartir. -En verdad creo que les debo una disculpa a ti y a esa muchacha. Pero sabes, es un poco difícil olvidarme de la primera impresión que nos dio. A fin de cuentas, ella le gasto una broma terrible a nuestra pequeña Anne. Pero tal parece que por lo menos ha podido aprender algunos modales gracias a ti.-
-Je. Eso parece, ¿Verdad?… A ver, prepárate, cariño, porque aquí va… - Comentó inicialmente con ironía, segundos antes de aferrarse a uno de las esquinas de tela de la bolsa y comenzar a jalarla para que cayese sobre su atento marido.
-Muy bien… La ten… ¡GO!- Exclamó con esfuerzo y casi sin aire el hombre, tras sentir como todo el peso del saco acababa de caerle de lleno.
-Eso es. Ahora que ya amortiguaste la caída, déjala en el suelo, querido. Te ayudaré con ella una vez que baje.- Ordenó finalmente Lamai, para así luego ver como el moreno se esforzó en pasar el objeto por encima de su cabeza y dejarlo finalmente sobre el suelo.
-¡Uff! ¡Muy bien! ¡Ya está! ¡Gracias a Dios que esta era la última de ahí arriba!- Declaró un exhausto Preecha, secándose el sudor de la frente y enderezándose la espalda antes de retomar la charla. -Retomando lo anterior, sé que quizás no nos queda mucho más tiempo junto con esa chica pero… ¿Qué otra cosa planeas mejorar en ella?-
-¿Hmm? Y eso a qué viene, ¿Eh? ¿Acaso tienes algo en particular en mente?- Preguntó con curiosidad la mujer, a la vez que sujetaba un lado de la bolsa y le indicaba a su marido que tomase la misma del lado opuesto.
-Pues… no estaría de más que lograrás que no me ignore tanto y que quizás me mirase a la cara cuando le hablo. Así que, si puedes hacer algo por ese lado… - Dijo vergonzosamente él, rememorando brevemente el mal trago que había pasado hace rato y en las últimas semanas debido a ese preciso manierismo de la muchacha.
-Bien… supongo que puedo hacer el intento. Pero siéndote honesta, creo que lo máximo que lograré en el poco tiempo que nos queda, es conseguir que esa muchacha se aprenda de una a tomar varios pedidos y escribir correctamente los nombres de los platillos sin la necesidad de un anotador.- Respondió Lamai, mientras que ella y su esposo se distribuían el peso de la bolsa y avanzaban lentamente por el estrecho almacén.
-Jaja. Oye, tampoco hace falta ser tan ruda con la chica. A fin de cuentas, ¿A quién no le ha venido bien un anotador cuando tien personas hablando a la vez y decidiendo qué es lo que… van a… ?- Había comentado Preecha, haciendo inicialmente uso de un tono sereno y despreocupado, el cual poco a poco se iría desvaneciendo, dando lugar entonces a una sensación de malestar y una preocupación que se haría palpable al momento de finalizar su frase. -¿O-ordenar?-
-Umm… ¿Todo está en orden, cariño? Porque de repente te pusiste bastante… - Trataría de indagar la morena, segundos antes de que su pálido y sudorosamente nervioso esposo decidiese soltar el extremo de la bolsa que sostenía, disculparse por el repentino sobresalto y finalmente salir disparado del sitio para así enfilarse directamente al salón, dejándola a ella y a la pesada bolsa de arroz en una situación sumamente comprometedora.
Dicho de otra forma, la escena dentro del almacén terminaría mostrándonos una imagen de un Preecha huyendo despavorido para así comprobar un mal presentimiento que lo azolaba, mientras que Lamai forzaba y endurecía sus músculos para así sujetar lo mejor posible el enorme costal que, con la apresurada salida de su marido, había quedado mal posicionado y amenazaba con hacerla perder el equilibrio y caer de espaldas si llegase a aflojar su agarre.
…
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Mostrador y Mesas del local.
Al llegar a la entrada de la cocina y atravesar la cortina de cuentas, el moreno no tardo en fijar su mirada en el mostrador frente a él, notando y comprobando así con genuino pavor la desaparición del anotador en el cual había estado redactando su historia. Cosa que lo llevaría entonces a formular toda clase de maldiciones y una sucesión de numerosos "Oh, no", antes de alzar la vista y observar una escena que le heló la sangre y lo obligó a cubrirse con vergüenza tras el mueble. Todo mientras oía como un insistente cliente trataba de llamarle la atención a la aparentemente aturdida pelirroja que se encontraba atendiéndolos.
-¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA! Esto es… ¡Es un DESASTRE!- Vociferó en su mente el hombre, quién, con la espalda presionada contra la parte trasera del mostrador, poco a poco fue reuniendo la voluntad necesaria para asomarse y observar más a detalle lo que estaba ocurriendo.
Es ahí entonces cuando nos daríamos cuenta que, lejos de estarse dedicando a tomar un pedido, Maggie se encontraba completamente rígida e inmóvil frente a la mesa preparada para los únicos 6 comensales del sitio, sujetando y mirando de manera fija y casi obsesiva lo que se encontraba escrito en la última página del anotador que sujetaba entre sus manos. Todo mientras que ciertos detalles como lo serían el poco discreto sonrojo en su rostro, los ligeros temblores de rodillas y las sutiles idas y venidas de izquierda a derecha de sus habidos ojos lectores, hacían que los clientes se alarmasen por el estado de la joven, mientras que a Preecha, por otro lado, se le formase un remolino en el estómago poco antes de verse obligado a ponerse nuevamente a cubierto.
-¡ELLA LO ESTÁ VIENDO! ¡ESTÁ VIENDO TODO LO QUE ESTUVE ESCRIBIENDO!- Gritó con temor para sus adentros él, al tiempo en que sus latidos se duplicaban y una sola idea se hacía presente en su cerebro. -Te… ¡Tengo que salir de aquí! ¡Ponerme a cubierto! ¡Aprovechar todo el tiempo posible para idear una explicación que… !- Se decía a sí mismo, conforme se arrastraba por el piso cual soldado en dirección hacia la cocina, poco antes de toparse con la aparición de un inesperado par de Crocs color rosas y la mirada de la confundida y físicamente exhausta dueña de estas últimas.
-¿Se puede saber queeeeee… ?- Comenzó a formular Lamai, solo para que, a base de una serie de suplicas silenciosas y una caterva de veloces e ininteligibles ademanes, su esposo le pedía que lo ignorase y que en su lugar fijase la vista y dirigiera su pregunta hacía los atentos e intranquilos clientes que se encontraban mirándola luego de su llegada a escena. -¿… es lo que sucede aquí, señores?- Terminó de pronunciar ella, esta vez mientras centraba su mirada en la gente, separaba sus piernas para así permitirle el paso a su arrastrado marido y sonreía y se llevaba las dos manos a la cintura para así dar un cierto aire de naturalidad a su falsa actitud relajada. Todo mientras una evidente pregunta se hacía presente en ella. -¿Y ahora… ? ¿Qué rayos es lo que sucede aquí?-
-Oh, señora B. ¡Menos mal que está aquí!- Declaró con alivio uno de los hombres apostados en la mesa, momentos antes de ofrecer un breve resumen de cómo se había dado la situación con la muchacha. -Verá, esta chica nos preparó la mesa y dijo que tomaría nuestro pedido. Pero luego de que fuese a buscar algo donde anotar todo, simplemente vino aquí y quedo… ¡Así!- Informó él, segundos antes de señalar a Maggie y rematar todo con un… -¿¡Tiene idea de qué le sucede!? ¿¡Acaso se encuentra bien!?-
Tras oír eso y luego comprobar por sí misma el estado de shock de la joven, la primera y más instintiva reacción por parte de Lamai fue la de llamar a esta por su nombre y preguntarle directamente por su estado. Algo que; ya sea por azar o por el hecho de tratarse de algo dicho por una voz conocida; hizo reaccionar finalmente a la pelirroja.
-¿¡Ah? ¿¡Q-QuE!? ¡nO! ¡NaDa! ¡n-nO Es nAdA, sEñOrA! yO SoLo… c-cReO QuE Me dIsTrAjE PoR Un mOmEnTo.- Respondió finalmente la todavía sonrojada y aturdida joven, no sin antes atinar a presionar con fuerza el blog de notas contra su pecho, como si la idea de ser descubierta con él la hubiese colmado de una genuina sensación de terror.
-Umm… Ok. ¿Estás segura de eso, querida? Porque desde aquí te veo muy roja y… - Intentó afirmar la morena, solo para acabar siendo interrumpida por un exabrupto grito de la nerviosa chica.
-¡e-EsToY bIeN! ¡D-dE vERas! ¡nO hAY de QuÉ pReOcUpArSe!-
Si bien, dicho alarido soltado con una velocidad y tonalidad que difícilmente serviría para convencer a alguien, lo cierto es que Lamai fue incapaz de seguir indagando más al respecto. Ya que como verán, al momento en que ella trató de formular una nueva pregunta, sintió cómo alguien la estuviese fulminando con la mirada para así no solo detenerla, sino indicarle que lo acompañase hacia la cocina.
-Mmm… bien. Si tú lo dices… estaré entonces aquí en la cocina mientras tú terminas de tomarles el pedido, ¿De acuerdo?- Musitó finalmente la morena, sin poder apartar del todo la vista en su esposo, quién no dejó de insistirle hasta que ella finalmente hubo ingresado a la cocina y dejado a los presentes a solas.
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Cocina.
-A ver, ¿Qué fue todo eso? ¿Me quieres decir qué es lo que te sucede?- Comentó la todavía confundida mujer, tras concentrar su vista en su marido y ofreciéndole ayuda a la hora de ponerse de pie antes de hablar.
-Pues es algo… MALO, querida.- Respondió de manera fugaz y desoladora Preecha, conforme se reincorporaba.
Es así entonces como, a través de un breve resumen, el hombre le explicó todo a su atenta esposa. Relatándole así como por las prisas había olvidado resguardar su libreta antes de dejar el mostrador, dejando la misma no como la única disponible; puesto que tenían varias más debajo de un espacio entre el mueble y la registradora; pero sí como la primera y más lógica opción de la muchacha si disponía a tomar una orden extensa. Y sumado a esto, él también le contaría como dicho hecho le llegó en un mal momento, provocando así que tuviese que dejarla a su suerte en el transporte del costal y que, para colmo, no impidió que la pelirroja acabase por poner las manos en su escrito.
Pero no fue sino hasta que el hombre hubo acabado con su resumen; y conseguido así que inclusive alguien tan naturalmente serena y estoica como Lamai empalideciera y tragase una bocanada de saliva debido al nerviosismo; que esta última finalmente logró encontrar las palabras adecuadas con las cuales echar agua fría a las preocupaciones tanto personales como de su pareja.
-Muy bien. Ahora que ya tengo el contexto de todo. Sé bien lo que debemos hacer ahora.- Comenzó a declarar ella, logrando así una completa y total atención por parte del moreno, quién hasta ese momento había estado susurrándose maldiciones a sí mismo por lo bajo y ocasionalmente refregándose el sudor que brotaba de su frente al vislumbrar las consecuencias del incidente. -Primero, tú y yo haremos lo que haga falta para recuperar esa jodida libreta. Luego de eso, esperaremos a tener el negocio a solas y tendremos una madura y SUMAMENTE VERGONZOSA charla con esa chica, para así explicarle qué es lo que vio y por qué no es algo de lo cual ella deba preocuparse, ¿¡Entendido!?- Declaró con firmeza Lamai, mientras aferraba sus manos en los antebrazos del moreno para así evitar que este siguiese distrayéndose con su nervioso juego de manos.
-O-ok. Si… ¡SI! Será algo incómodo, pero sin duda creo que es la mejor opción. Bien pensado, cariño.- Afirmó el hombre, evitando el contacto visual y haciendo bailar sus ojos de un lado al otro hasta finalmente llegar a la misma conclusión que su mujer, cosa que lo llevaría a su vez a cuestionarse algo. -Y… ¿Exactamente qué vendría después de eso?- Preguntó de manera inocente él, poco antes de tener un preámbulo de lo que le esperaba.
-"Después de esto". Je. ¿Pues qué no es obvio?- Preguntó ella con ironía y algo cabizbaja, segundos antes de afianzar la fuerza de su agarre, fruncir el ceño y finalmente levantar su mirada al momento de soltar un grito ahogado y comenzar a agitar con frustración al hombre debido a su gigantesco descuido. -¡LO SIGUIENTE SERÍA ASEGURARNOS DE QUE ESTO NO SE REPITA DE NUEVO NUNCA MÁS! ¡YO YA TE DIJE QUE DEBERÍAS ESCRIBIR TODO ESO EN TAI! ¿¡PORQUE QUÉ HARÍAMOS SI ESTO NOS LLEGARÁ A PASAR ESTANDO NUESTRA HIJA O SUS AMIGAS AQUÍ!? ¿¡EH!?-
Y con eso dicho, el siguiente par de segundos protagonizados por la pareja consistiría en una escena en la cual Lamai sacudía a su marido con el fin tanto de castigarlo ligeramente por su falta de discreción, como para ventilar su propia incomodidad por ser cómplice indirecta de ello. Mientras que a su vez, Preecha se limitaba a aceptar lo que le ocurría a la vez que esbozaba numerosas e incesantes disculpas hacía su mujer.
No obstante, no fue sino hasta que ambos adultos oyeron una voz que provenía a escasos metros de donde se encontraban lo que haría que dicha situación no solo parase de golpe, sino que fuese dejado completamente de lado debido a un hecho que no pasaría por alto por ninguno de ellos.
-Bien… Y-ya tengo lista la orden. Se las dejare… por aquí para que puedan ir preparándola… ¿Está bien? Yo… n-necesito ir al baño ahora.- Declaró en un tono de voz nervioso pero notablemente más tranquilo que el que había tenido antes la pelirroja, quién, aun sin siquiera ver a los dos adultos apostados y discutiendo en la cocina, se las arregló para poner un alto a su exabrupto antes de irse corriendo hacia la puerta al fondo del comedor del local.
De más está decir que, luego de oír eso, tanto Lamai como Preecha, se dedicaron una mirada mutua, ya que ambos prácticamente podían jurar el haber oído el sonido de algo golpeando el mostrador a la mitad de la declaración de la muchacha. Cosa que los llevaría a separarse uno del otro y salir despedidos; con tal rapidez que incluso se atoraron brevemente contra el marco de la puerta durante su salida; para así comprobar si dicha suposición mutua entre ambos resultó estar en lo cierto.
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Mostrador y Mesas del local.
Sería entonces así como, tras haber atravesado la cortina de cuentas, los dos adultos se encontrarían con la inverosímil visión del blog de notas abandonado en medio del mostrador. Cosa que les produjo un alivio que únicamente se vio acrecentado luego de que Preecha atinara a tomar el objeto y presionarlo contra su pecho como si de una parte de un ser o mascota querida se tratase.
-¡Ah, cielos! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡GRACIAS DIOS! ¡Esto es un milagro! ¡En verdad es algo que… !- Comenzó a decir el hombre, en un tono que expresará el gran nivel de estrés del que se acababa de deshacer, y el cual únicamente sería perturbado debido a una llamada de atención en forma de un pequeño codazo por parte de su mujer. -¡Es algo que pienso guardar bajo llave AHORA mismo! Ya que a fin de cuentas, esto solo resuelve la mitad del problema, ¿Verdad?- Preguntó de forma retorica él, poco después de haber arrojado el objeto a un cajón, al cual luego cerraría bajo llave para así impedir que volviese a ser tomado por alguien ajeno a él.
-Mm-hmm. Es bueno ver que recuerdas que todavía no estamos del otro lado, cariño. Así que mejor ve pensando en qué le diremos a esa muchacha.- Afirmó con relativa tranquilidad Lamai, tras apoyar su mano sobre el hombro de su esposo. -Pero por ahora, ¿Qué te parece si vuelves a abrir ese cajón por un momento? Ya que no creo que los clientes quieran que los sigamos haciendo esperar.- Solicitó ella, al tiempo en que levantaba y dirigía su mano para así hacerle notar y recordarle al moreno la presencia de 5 hambrientos y cada vez más extrañados comensales; los cuales responderían al gesto y a la mirada apenada de Preecha con un ligero saludo.
-Ah… si… claro. D-dame un segundo.- Comentó finalmente, segundos antes de reclinarse para abrir el cajón, mientras una idea se colaba tanto dentro de su cabeza como la de su esposa.
-Bien, supongo que luego de este escándalo, podemos olvidarnos de volver a verlos… Y ni hablar de que nos dejen propina.-
…
Tras dichos acontecimientos, habrían pasado aproximadamente unas dos horas hasta que finalmente el restaurante volviese a quedar nuevamente a solas. Ya que por asombroso que parezca, el quinteto de hombres agazapados en tres pares de mesas parecían no solo haberse olvidado de su disgusto inicial con el servicio del sitio tras recibir y probar la comida, sino también de haberse quedado enganchados con una bebida exótica del mismo, la cual los animó lo suficiente como para alargar su estadía, pedir varios platillos del menú de postres e inclusive dejar una cuantiosa propina, acompañada de la promesa de volver y comentarle a algunos de sus conocidos del lugar.
No obstante, y más allá de la alegría fugaz que les produjo a los adultos el haber oído esa clase de halagos referentes a su cocina, la salida de los que hubieron sido los más animados y longevos comensales que atendieron en esa tarde significaba que había llegado el momento de centrar su atención en la pelirroja. La cual, muy para su fortuna, tras su salida del tocador pareció haber tomado la decisión de distraerse con sus tareas escolares y evitarles, ya sea por vergüenza o incomodidad, la labor de esclarecer la naturaleza del relato que ella accidentalmente había descubierto.
-Uff. Ok… llegó la hora.- Comentó en su cabeza Lamai, tras acabar de despedirse amigablemente de los clientes desde el marco de la puerta principal, luego de lo cual, optaría por endurecer su mirada, hacerle un mueca a su igualmente serio marido y disponerse a cerrar y darle vuelta al letrero que indicaba el estado de apertura del negocio, momentos antes de dejar salir un profundo suspiro y ofrecerse unas supuestas palabras de aliento. -Hora de compartir nuestras rutinas de cuarto con una chica que no es de nuestra familia y que tiene la misma edad y va a la misma escuela que mi hija… - No obstante, luego de oír eso dentro de sí, lo único que la morena había logrado fue el duplicar el nerviosismo y la pena que ya de por sí sentía, cosa que la llevaría a acotar… -Joder. El decir eso hace que el no aclararle nada y el arriesgarnos a que nos delate con alguien CASI no suene tan malo. Casi… -
Y así, con aun menos ánimos que antes, pero con su férrea voluntad y el apoyo de su igualmente incomodado esposo ayudándola, Lamai encontró la fuerza necesaria para darse la vuelta, fijar su mirada en la pelirroja, fruncir los labios, cerrar los ojos y finalmente producir la mejor sonrisa y tono de familiaridad que le fue humanamente posible dadas las circunstancias.
-¡Oye… ! Pequeña. S-sé que quizás estés ocupada con eso, pero… Crees que podrías, no sé… ¿V-venir a la cocina conmigo y mi esposo un momento? Ya que hay algo de lo que creo que hace falta que hablemos. Jeje.- Se esforzó en pronunciar la mujer, al mismo tiempo que juntaba y se frotaba ligeramente las manos con el fin de distraerse.
-¡S-si! ¡Todo lo que queremos hacer es hablar! ¡No lo malentiendas! ¡No es nada de lo que debas preocuparte, de veras! ¡No es como si planeáramos hacer algo que tú no… !- Trató de aclarar el hombre, quien, si bien en un inicio consideró necesario el hecho de resaltar eso con el fin de no alterar a la muchacha, al momento de vocalizar dicha frase caería en cuenta de que la misma se podría malinterpretar aún más; algo que incluso la morena le haría notar por medio de un grito ahogado. -S-solo… acompáñanos, ¿Quieres?- Diría finalmente él, al momento de desviar su avergonzada vista de ambas mujeres y señalar con el dedo en dirección a la cocina mientras se "Elogiaba" a sí mismo por el trabajo bien hecho. -Ja. Buen trabajo. Si esto ya de por sí no era algo incómodo de hacer, de alguna forma ahora lo es incluso más que antes. ¡Yaaaaay!-
En respuesta a aquellas dos repetidas solicitudes, Maggie, quién luego de su último dialogo no les habría dirigido la palabra a ninguno de los dos adultos, se limitaría a dejar salir un pequeño "OK", segundos antes de incorporarse del asiento y marchar; con la visera de su gorra ocultándole el rostro y con sus dos manos firmemente agazapadas en los bolsillos; en dirección al sitio que se le había indicado.
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Cocina.
Es así entonces como, luego de atravesar la puerta, tanto los dos adultos, como la pelirroja se reunieron en la cocina. Lugar donde los primeros dos se colocarían uno al lado del otro, mientras la muchacha frente a ambos reposaba su espalda contra la mesada, sin dejar todavía que se pudiese ver su expresión facial.
-Pues bien, primero que nada, Maggie. Te agradecemos enormemente el que hayas venido aquí. Ya que como has de imaginar, tanto mi esposo como yo creo que te debemos una explicación respecto a aquello que viste.- Afirmó con un tono suave y amigable Lamai, poco antes de darle un pequeño toque con el codo a la persona junto a ella, para así indicarle que era su turno de hablar.
-Mmm… S-si. Verás, pequeña, yo tengo un cierto hobby que es sumamente particular. El cual se basa en escribir historias que podría decirse, están algo… subidas de tono; y tienden a rayar en mayor o menor medida los límites de nuestro día a día.- Comenzó a relatar un apenado Preecha, a la vez que se rascaba la cabeza y se aseguraba de desviar la vista de la joven cada vez que debía de revelar algo que le resultará incómodo. -La razón principal del porque lo hago es que tanto yo como mi esposa a veces solemos disfrutar al perdernos en la fantasía e imaginarnos; y reitero SOLO IMAGINARNOS; haciendo algunas de las cosas que yo suelo escribir. Eso sinceramente hace que ambos tendamos a ponernos de humor y hagamos todo tipo de cosas que… - Siguió contando él, sin ser capaz de medir sus palabras o de distinguir la ligera desviación que acababa de hacer del tema, hasta que la morena a su lado se lo denotó con otro golpe en las costillas y una tos fingida. -N-no… COFF… COFF… nece… necesariamente vienen al caso ahora, ¿Verdad, tesorito?- Terminó por decir, simulando él mismo una tos antes de ofrecer una disculpa discreta y cederle la palabra a su mujer.
-Jaja. Cierto. El punto aquí, Maggie, es que queremos asegurarte que nada; y me refiero a NADA; de lo que hayas podido ver representa algo que mi esposo y yo pensemos hacer realmente, ¿De acuerdo?- Preguntó entonces Lamai, quién, viendo que la pelirroja no parecía querer ofrecer una respuesta de ningún tipo, se vería obligada a redoblar su apuesta ofreciéndole un trato que seguro le llamaría más la atención. -¡P-pero bueno! Sea cual sea el caso, nos gustaría decirte algo que los dos decidimos ofrecer a modo no solo de disculpa sino de agradecimiento por no hacer una escena por esto y actuar con una sorprendente madurez.- Acabó diciendo ella, poco antes de abrazarse y posar su mano en el hombro del moreno.
-Mm-hmm. Eso hizo que nos pareciera justo no solo hacer que quedes completamente exenta del resto de esta última semana de trabajos con nosotros, sino que también recibas de inmediato la paga que se supone que cobrarías al final de dicha semana, y-y también… - Se encontraba enlistando Preecha, segundos antes de verse obligado a parar, no por la vergüenza o la escasez de sobornos pensados de antemano para esta situación, sino por el hecho de que la muchacha acababa de emitir un sonido a modo de respuesta por primera vez desde que los siguió a la cocina.
Para sorpresa de ambos adultos, el sonido de las risas comenzó a filtrarse por la boca de la joven, haciendo eco en todas las paredes de la cocina y llenándolos con una sensación de malestar propia de un evidente mal presentimiento.
-Jajaja. Déjenme ver sí los entendí bien… - Pronunció entonces la pelirroja, al momento de girar su visera y recuperar la apariencia que tanto la caracterizaba. -Ustedes buscan sobornarme para que así mantenga la boca callada y no le revele ni a su hija ni a alguien más su pequeño y sucio secretito, ¿No?- Preguntó de forma retorica ella, poco antes de que uno de los miembros de la pareja le diese una respuesta afirmativa. -¡JA! ¿¡Y DE VERDAD lo mejor que se les ocurrió fue darme una miseria de paga y la oportunidad de zafarme de un par de tareas molestas!?- Cuestionó a continuación, a la vez que se esforzaba por contener un nuevo arranque de risas, y así adoptar un tono de voz distinto para su siguiente declaración. -Algo tan escandaloso como esto literalmente podría arruinar su reputación y la de su negocio para siempre, ancianos. Díganme, ¿Qué clase de padres querrían que su familia venga a comer a un sitio dirigido por pervertidos de la tercera edad?- Exclamó finalmente Maggie, con un aire de sombría seriedad y una actitud sumamente despectiva hacia las dos personas frente a ella.
-¿¡DISCULPA!?- No tardó en vociferar Lamai, quién cuyo enojo provino no solo de la evidente amenaza que daba a entender la muchacha, sino también por aquellos comentarios respecto a su edad.
-¡Cariño, tranquilízate! ¡Todo lo que quiere es hacerte enfadar! ¡Ella no tiene nada que pueda usar en nuestra con… !- Trató de argumentar Preecha, al presentir como su mujer no tardaría en estallar y a violentarse contra la insolente joven, quién por su parte, no tardaría en interrumpir a ambos al hacerles mención de algo desconocido por ellos.
-¡Je! ¿"Nada que pueda usar en su contra" dices? Es curioso, sabes. Porque da la casualidad de que tengo algo perfecto para eso. Justo… - Comenzó a decir, la chica, momentos antes de llevarse ambas manos a los bolsillos, inclinar su cabeza hacia adelante y hacer una breve pausa dramática; casi como si quisiese "Saborear" al máximo el momento; antes de finalmente revelar que llevaba consigo un buen número de hojas escritas con la letra del moreno y concluir su frase con un soberbio y sonoro… -¡AQUÍ!-
Sobra decir que, ante tal revelación, la primera reacción por parte de los dos adultos fue la sorpresa. No obstante y tras hacer un momento de introspección ambos llegarían a la conclusión de que si bien la muchacha les había hecho entrega del anotador, lo cierto era que ninguno de los dos se había tomado la molestia de revisar sí el mismo tenía paginas faltantes, ya que la vergüenza e inquietud que sentían por el verse obligados a explicar la situación frente a la joven había sido motivo suficiente para que Preecha no sintiese la menor necesidad de continuar o chequear su relato por el resto del día. Dando así como resultado la situación en la que se encontraban ahora. La cual, muy a diferencia del primer borrador de la historia, no acabaría con un "Final feliz" por parte de la victimaria que orquestaba el chantaje.
Es por este motivo que, al momento en que Maggie sacó las hojas de su bolsillo, no pasó ni un segundo antes de que Preecha; que hasta ese entonces había dedicado a refrenar la ira de su pareja; soltase de improvisto a la morena y pasará a formar parte de un "Ataque conjunto" con ella. El cual consistiría en la mujer acorralando e inmovilizando a la joven contra el mueble, mientras su marido se encargaba de recuperar aquellos perjudiciales e incriminatorios trozos de papel que le habían sido arrebatados.
-¡O-oigan! ¿¡Qué les pasa!? ¡U-ustedes no pueden… !- Vociferó con desconcierto e incredulidad la muchacha, mientras solo era capaz de forcejar inútilmente para quitarse a la madre de Anne de encima o liberar sus brazos del agarre de esta última, mientras su esposo se encargaba de escudriñar y revisar los bolsillos de su chaqueta; casi como si los dos hubiesen planeado de antemano el cómo se enfrentarían ante una situación similar a esta.
-¡Tú te callas, mocosa! ¡El día de hoy vas a aprender POR LAS MALAS una lección acerca de no JODER con tus mayores!- Exclamó Lamai, quién, mientras continuaba con su férreo e inquebrantable agarre, no pudo evitar que su cabeza divagase ante una cierta idea. -Je. No pudiste elegir un peor cliché narrativo para usar contra nosotros, pequeña. Literalmente mi marido y yo estuvimos hablando de las falencias de un plan como ese justamente ayer.- -Dime, querido, ¿Ya comprobaste sí tiene más de esas cosas escondidas por ahí?-
-Pues parece… que no. Y si no me equivoco, las páginas que ya le quite son todas consecutivas entre sí. Así que solo habría que ver el blog de notas para ver si falta alguna otra.- Declaró el hombre, tras hacer un breve recuento y examinación de las hojas en sus manos. -Si quieres suéltala, cariño. Lo último que queremos es que acabes lastimándola por accidente.- Dijo a continuación él, luego de ver como el forcejeo entre las dos se iba encaminando cada vez más hacia algo físicamente violento.
Fue así entonces como luego de una respuesta afirmativa por parte de la morena, la pelirroja fue dejada finalmente en libertad. Hecho que la misma que no tardaría en aprovechar para así crear distancia entre los dos adultos, dando marcha atrás y aferrándose con las manos a los muebles de la cocina mientras un par de gotas de sudor frío le caían por el rostro.
-¿¡P-pero qué rayos tienen los dos en la cabeza!? ¿Cómo se les puede ocurrir el querer llevarme la contraria!? ¿¡Acaso entienden la situación en la que están!?- Preguntó con enfado e inquietud la chica, sin caer en cuenta de lo poco amenazante y convincente que se veía ante los ojos de la pareja.
-Situación en la que "Estábamos", jovencita. ¿O es que acaso todavía no te diste cuenta que te quedaste sin cartas con las cuales jugar?- Refutó la mujer, sin un ápice de cobardía en su voz, poco antes de ser respaldada por un comentario de su marido.
-¡Tch! Ustedes dos… en verdad son un par de… ¡I-IDIOTAS!- Expresó en forma de alarido Maggie, frunciendo lo más posibles sus cejas y sintiendo como se hinchaba una de la venas de su frente antes de apretar algo dentro de su bolsillo interno y verse obligada a revelar su As bajo la manga. -¿¡Acaso no tienen la menor puta idea de lo que es un Smartphone o la capacidad que estos tienen de hacer cosas como… !? ¡Oh, cielos! ¡No lo sé! ¿¡GUARDAR UNAS JODIDAS Y ESTÚPIDAS FOTOS EN LA MALDITA NUBE!?- Cuestionó la pelirroja, al momento de sacar su celular y enseñar sin ninguna clase de recelo las fotos que había tomado de las páginas que acababan de arrebatarle.
De más está decir que, luego de oír esa clase de declaración, el primer accionar por parte de la pareja fue el de prepararse para un segundo asalto frontal contra la joven, sin embargo, esta vez la misma no solo fue capaz de predecir eso, sino de conseguir que ambos adultos parasen de lleno al señalarles un hecho por demás evidente.
-¡Alto ahí, los dos! ¡Antes de que siquiera piensen en tratar de ponerme un dedo encima, quiero que sepan y tengan algo en claro! ¡Y eso es que nada de eso les serviría para deshacerse de esas fotos! ¡Las mismas ya están subidas en algún lado y solo yo sé dónde y cómo acceder a ellas para borrarlas!- Explicó entonces la joven, logrando así que ambos adultos de inmediato se viesen obligados a detenerse; cosa que le generó una enorme satisfacción a la muchacha. -¡Ja! Veo que FINALMENTE parecen estar entendiéndolo. Bravo, bravo. Los felicito por eso.- Se vanaglorió ella, mientras sentía como las cosas finalmente parecían comenzar a ir de acuerdo a lo que había planeado.
-Está bien, ¡DE ACUERDO! Gracias a eso nos tienes donde querías. Así que porque no te salteas toda la cháchara de presunción y nos dices "Qué" es lo que debemos hacer para que borres esas fotos, ¿Eh?- Preguntó de forma hostil y fastidiada Lamai, evidentemente causada tanto por lo desagradable de la situación, como por la aparente regresión de la chica a su "Yo" del día del torneo.
Sin embargo, lo que poco imaginaría tanto la mujer como su marido, es lo próximo que la joven iría a decirles luego de oír esa pregunta. Las cuales serían unas palabras que surgirían de su boca tras ofrecerle a ambos una risa burlona que; en conjunto con su amplia sonrisa y aquella aura de misterio que evocó al reclinar su cabeza y ocultar ligeramente su expresión facial; pusieron en entre aviso al moreno debido a una aparente similitud.
-Pues bien… ya que lo preguntas… Lo que yo quiero es… - Comenzó a vocalizar ella, coordinándose así con el momento en el cual inclusive la propia Lamai comenzaba a notar aquellos paralelismos hallados inicialmente por su esposo. -¡E-es hacer que la… ! ¡L-LA PERRA! ¡Que me metió en esta mierda de trabajo me las pague todas juntas!- Se forzó a decir ella, aparentemente siendo incapaz de pronunciar la fuerte grosería que acababa de soltar, cosa que fue notada y causó extrañez en la pareja de padres que la veían atentamente. -¡A-así que desde hoy! ¡Yo voy a… a… ! ¡SOMETERTE! ¡Y humillarte de una forma aún peor de lo que tú lo has hecho conmigo!- Terminó de decir la muchacha, tras finalmente ser capaz de levantar y fijar su rostro en los adultos, revelando así; ante la vista confundida y extrañada de estos últimos; una cara teñida de un rojo digno de competir con un tomate, un labio que se movía de forma involuntaria y temblaba de un modo que hacía juego con sus rodillas, y un par de ojos que; si bien buscarían verse imponentes y sagaces; difícilmente daban a entender algo más allá de que la pelirroja hacía todo lo que estaba en sus manos para así aparentar algo que no era en realidad.
Fue en ese momento entonces, cuando los dos adultos oyeron y vieron una representación fidedigna y a la vez extremadamente deficiente y tragicómica de los diálogos y manierismos escritos y descritos en la historia de Preecha, que finalmente ambos acabarían por captar un atisbo de lo que debería de estar buscando la joven. Cosa que solo se vería reforzada luego de oír cómo; en un intento por redoblar su apuesta y aparentar mayor seguridad de la que tenía; esta última le dedicaría un "¡AsÍ QUe… ! ¡H-haGAN lO qUe… ! ¡LeS DigA!". Algo que, lejos de intimidarlos, les dio una mezcla de lastima y gracia que, únicamente por respeto, decidieron no dejar que se notase.
Es por ello que la pareja optaría entonces por darle momentáneamente la espalda a la pelirroja, teniendo así la ocasión discutir y ventilar ligeramente la risa que los asolaba en medio de esta confusa y atípica situación.
-¡Jaja! T-tú… viste… ¿¡Viste lo mismo que y-yo… cariño!? ¡Jajajaja!- Declaró la mujer, al mismo tiempo que se cubría el rostro con la mano para así amortiguar el sonido de su risa. -¿¡P-puedes ver ahora la razón de mi risa de ayer!?-
-¡Pfft! ¡Ok, ok! ¡LO ADMITO! ¡El verlo en persona sí resulta algo hilarante y chocante en varios niveles! ¡Jaja!- Admitió el moreno, al secarse una lagrimilla de gracia del ojo mientras se hallaba en un estado similar al de su esposa. -Pero OYE, al menos hay que reconocerle que supo seguir al pie de letra mis líneas. Jajajajajaja.- Reconoció el hombre, segundos antes de caer en cuenta de algo y ser iluminado por una idea sumamente picaresca. -Aunque ahora que lo pienso, tanto las páginas que tomó como las escenas que se esforzó en… c-citar… Jajaja… ¡HMPH!- Se esforzó en revelar él, antes de sentir un nuevo ataque de risa que lo obligaría a aclararse la garganta antes de continuar. -O forman parte o beben directamente del primer borrador de mi historia.- Acabó por mencionar, logrando así provocar un genuino interés y confusión en el rostro de la mujer.
-¿Y eso… ? ¿A dónde quieres llegar con eso, querido?- Cuestionó Lamai, sin vislumbrar todavía lo que sea que su marido estuviese maquinando pero intuyendo, por su sonrisa, que sería algo que resultaría cuando menos útil o divertido de ver.
-Mi punto es… - Dijo a continuación él, momentos antes de acercar su boca al oído de la mujer y revelarle así un plan que no solo los sacaría del incomodo aprieto en el cual Maggie los había metido, sino que también serviría para "Reprender" a esta última por tratar de poner en practica tácticas de un mundo de fantasía en el mundo real.
Sobra decir que dicha idea no solo le gustaría en demasía a Lamai, sino que de hecho; conforme la misma avanzaba y se le iban revelando a ella más y más detalles; esta haría que tanto la mujer como su marido acabasen por esbozar una sonrisa que casualmente le habría hecho mucha más justicia a la descrita en el relato. Y segundos luego de ello, ambos compartirían un beso fugaz que, desde la perspectiva de una cada vez más impaciente y nerviosa Maggie, daría la impresión de tratarse de un intento de consolarse y brindarse apoyo entre sí, cosa que le sirvió para reconstruir algo de su confianza perdida.
-Ja. S-solo míralos ahí charlando. A-apuesto a que nunca se imaginaron que una de sus historias podría llegar a volverse en su contra de esta forma.- Dijo en su ignorancia la joven, aprovechando aquel momento de descanso de su acto, para así divagar y prepararse mental y físicamente para lo que estaba a punto de hacer. -Pero ¡DIABLOS! Mentiría si dijera que voy a ser capaz de hacer todo lo que ese viejo pervertido describió en su porno de 200 páginas.- Declaró ella, exagerando obviamente el número de páginas del escrito, mientras rememoraba algunas de las escenas más fuertes y detalladas de este último. -¡P-PERO EN CUALQUIER CASO! El punto aquí es solo inspirarme en ello para así poder llevar a cabo mi venganza. Ya que a fin de cuentas, ¿¡Qué podría ser más irónico y malévolo que abusar y someter a una mujer a base de las propias palabras de su pareja de toda la vida!?- Afirmó la pelirroja, restaurando su confianza nuevamente y coordinándose así con el momento en el cual los padres de Anne se volteasen para verla. -¿Y-y bien? ¿¡Las ratas ya decidieron qué es lo que harán!?-
-Si… - Afirmó Preecha, en un tono carente de ánimo y con una expresión sumamente plana, antes de que su mujer; en un tono símil; pronunciará la frase que provocaría un cambió de escena en la historia.
-Es obvio que… no nos queda de otra.-
…
Es así entonces como luego de unos minutos, volveríamos a ubicarnos dentro de la misma habitación y con los mismos personajes antes descritos, pero con la garrafal diferencia en cuanto a lo que estaba ocurriendo dentro de esas cuatro paredes. Algo que se vería más que evidenciado tanto en la actitud de Lamai, como en la reacción del esposo de esta y la pelirroja responsable de todo al ver lo que dicha mujer se encontraba haciendo.
Ya que cómo verán, con el fin de esclarecer su nueva posición de mando y, obviamente, recrear una de las situaciones que ella había leído en el relato, Maggie le había ordenado a la morena que posase tras haber modificado o acomodado de un modo más sugestivo su típico atuendo de trabajo. Cosa que, en resumidas cuentas, había desembocado en tener a la mujer y madre de su compañera de escuela colocada en cuatro patas encima de una de las mesadas de la cocina, con los pechos pegados a la superficie del mueble y el trasero levantado a más no poder, todo mientras llevaba consigo un delgado delantal de tela de dos frentes, el cual vendría a reemplazar como cubierta al resto de ropas que ella había sido obligada a remangar o bajar debido al pedido de la muchacha. Dando como resultado una imagen sumamente incitante y sexy, que dejaría ver gran parte de su piel morena y, a su vez, cubriría selectivamente aquellas zonas que pudiesen causar una reacción inicial aún más escandalosa que la que la inexperta muchacha tenía en aquel momento.
-¡Oh, por Dios! ¡Oh, por Dios! ¡DIOS! ¡N-no me lo creo! ¡Ella realmente… ! ¡En verdad… ! ¡Y TAL Y COMO SE LO PEDÍ! ¡E-esto es… !- Fueron algunas de las primeras y más naturales reacciones por parte de la joven ante aquel acto que, si bien tenía como fin el darle un primer acercamiento a su recién adquirida dominancia sobre los adultos, solo habían logrado hacerle ver lo faltos de vergüenza que estos parecían tener al hacer o ver algo que a ella le hizo hervir la sangre y re-descubrir cuanta de ella podía circular por su rostro de manera simultánea sin causarle un desmayo.
Dicho de otra forma, mientras Lamai posaba sugestivamente y sin ninguna clase de pudor, la pelirroja la observaba no solo con ojos atentos, sino con un rostro color rojo escarlata puro, que, acompañado por la forma en que sus parpados se habían elevado a más no poder y que su labio inferior parecía mover y balbucear de manera involuntaria, hacían que el sutil y ligero sonrojo de Preecha ante la misma visión que ella fuesen como una comparación entre el día y la noche.
-Juju. Sabía que disfrutarías viéndome de esta forma, cariño.- Comentó en su mente la mujer, al observar fugazmente el rostro de encanto de su marido e imaginarse, como en otras circunstancias, él estaría sacándole fotos o re-describiendo los detalles de su escrito al verla posar y usar aquello que había redactado en él. -Pero por otro lado, no pensé que lograría TAL reacción por parte de esa muchacha. Pero eso seguro será por una de dos cosas. O que ella ya tuviese esta clase de "Inclinaciones". O… - Comenzó a relatar ella, al momento de fingir una lagrimilla y soltar un pequeño sollozo antes de darse la vuelta, variar su pose y declarar… -M-muy bien, Maggie. C-creo que eso ya fue suficiente "Apreciación" por ahora. ¿P-podemos empezar para así terminar esto de una vez?- Todo mientras internamente pensaba con orgullo. -¡Que esta mamacita Tai todavía tiene lo suyo!-
De más está decir que; tras oír eso y ver cómo tanto los pechos como la entrepierna de la morena quedaron prácticamente a nada de ser revelados luego de que esta se sentase en la mesada y deliberadamente se aferrase a la tela del delantal con sus muslos; tanto el adulto como la joven vieron acrecentadas sus reacciones, al punto de que cada uno de ellos dejó salir un grito interno a modo de felicidad y nerviosismo absoluto, respectivamente hablando.
De hecho, tal era el encanto y la fascinación de Preecha por seguir viendo a su esposa actuar de acuerdo a su historia sin que hubiesen risas o protestas de por medio, que este último casi y se olvida de cual debería de ser su papel en esta nueva y posiblemente comprometedora nueva versión de la misma. Razón por la cual, en medio de su embelesada apreciación de la escena, el moreno atinó a notar una sutil seña de su mujer, la cual le haría saber qué el momento irse acababa de hacerse presente.
-Oh, vaya. ¿¡JUSTO AHORA!? Buuuu. Pero sí esto apenas y se estaba poniendo bueno. Haaaa… Pues ni modo… - Se quejó internamente él, sin importarle si quiera que se viese el notorio puchero de protesta en su rostro, momentos antes de centrarse en la hipnóticamente embobecida joven, dedicarle una sonrisita y finalmente ponerse en actitud para pronunciar su siguiente línea. -Oh, Dios… esto es… d-demasiado. Yo simplemente no puedo… ¡NO DEBO! Ver… esto… - Empezó a vocalizar el hombre, en un tono de voz melancólico y sumamente sobre exagerado, a la vez que se cubría el rostro y miraba por el rabillo del ojo la reacción; o mejor dicho, la carencia de ellas; en la cara de la ensimismada pelirroja.
-Cariño… es verdad. Tú no… d-deberías estar aquí presente. Maggie, si no es mucha molestia para ti, ¿Dejarías que mi esposo se vaya mientras… ? ¿Aquí pasa lo que tenga que pasar?- Cuestionó en forma de súplica la mujer, quien a diferencia de su esposo, parecía tener una mayor practica a la hora de actuar y fingir tonos de voz y actitudes específicas.
-¿Eh? Tu… ¿E-esposo? ¿Quién… ? ¿Ah?- Pronunció la muchacha, tras ser capaz de salir momentáneamente del trance para así poder darle un vistazo y acordarse de la existencia del hombre junto a ella, antes de finalmente caer en cuenta de algo y pronunciar una respuesta ante el pedido que le acababan de hacer. -S-si así lo quieren… ¡P-por mí está bien! Seguro que él no resistiría ver directamente como tú… como yo… como nosotras… mmm… - Trató de pronunciar Maggie, siguiendo la mentalidad y actitud que creyó que tendría su personaje, solo para caer en cuenta no solo que la pena le hacía imposible el terminar aquellas palabras, sino también que la idea de tener al moreno observando todo en todo momento le resultaría más dañino que provechoso.
-¡Gracias! Solo… gracias.- Fue lo pronunciado por ambos adultos, momentos antes de que Preecha finalmente saliera de escena con una sonrisa de cómplice en la cara, la cual le dedicaría a su mujer; junto con una señal de "OK" hecha con los dedos; sin que la muchacha se llegará a percatar.
Y con ello hecho, ambas mujeres quedarían finalmente a solas y desprovistas de cualquier clase de "Público indeseado", cosa que permitiría, o al menos facilitaría, el que Maggie diese inicio a su tan esperado e incómodo momento sexual. Un hecho del que ella misma caería en cuenta y se forzaría a llevar a cabo luego de tragar un gran volumen de saliva y avanzar en dirección a la morena.
-P-pues bien… ahora que él ya… se fue… c-creo que ya podemos… - Comenzó a declarar la pelirroja, recuperando en el proceso una buena parte del sonrojo que había perdido debido a la distracción causada por dicho asunto.
-S-si… Supongo que… te has de morir de ganas de… empezar.- Respondió Lamai, quién, gracias a la salida de su esposo, acabó por ser finalmente asolada por un sentimiento de inquietud y duda respecto a lo que estaba a punto de ocurrir. -A-así que… siéntete libre de acercarte y… hacer lo que prefieras.- Terminó por decir la morena, al momento de cerrar sus ojos, comenzar a abrir lentamente sus muslos; liberando en el proceso, pero no deshaciéndose del trozo de tela que cubría su entrepierna; y hacer un esfuerzo por sepultar lo mejor posible sus molestias de aquel momento.
-C… ¡Claro! Eso es lo que… pienso hacer, p… perra.- Escupió a modo de respuesta Maggie, quién, debido a su excitación, se vio obligada a expulsar un sonoro y fuerte resoplido de nariz para así no solo ayudarse a vocalizar aquella última palabra, sino también para darle la ocasión de inspirar el aire necesario para darse el coraje de llevar sus manos hasta los pechos prácticamente desnudos de la mujer.
Y con aquel abrupto y nada delicado contacto inicial, fue que la muchacha comenzaría a palpar los senos de la morena. Gastando así una buena cantidad de tiempo a la hora de sujetar o presionar con una mezcla de interés e incredulidad la elástica y compleja composición del mismo. Todo sin caer en cuenta; pero sí sintiendo; como su estrés y nerviosismo decaían con forme sacudía o amasaba aquellos voluminosos trozos de carne por encima de la tela.
-W… ¡Wow! Estas cosas son… verdaderamente grandes y… d-divertidas. ¡J-justo como lo decía ese estúpido y pervertido relato!- Declaró en sus adentros la joven, rememorando brevemente lo que decía el escrito de Preecha, momentos antes de que la recapitulación del mismo la orillara a tratar de poner algo en práctica. -Siendo así… ¿Q-qué pasaría si entonces… ?- Se preguntó ella, a la hora de centrar su vista en el sitio del delantal donde yacían los pezones, los cuales pasarían a ser el nuevo foco de su atención.
A punto estuvo ella de superar su nerviosismo, que inicialmente había tratado de aventurarse y hacer pasar sus manos por debajo del delantal con el fin de tener un contacto directo. Sin embargo, fue debido a una inoportuna pregunta de Lamai respecto a "¿Qué pensaba hacer?" lo que finalmente la detuvo y, en su lugar, la llevaría a responder con hostilidad antes de optar por otro tipo de enfoque menos indecoroso.
-¡C-cállate! ¡Y-ya lo verás! Tú solo… ¡G-guarda silencio!- Gritó una nerviosa y enrojecida chica, tras imaginarse lo "Pervertido" y "Vergonzoso" que sería poner en práctica su primer acercamiento a lo que sabía, era un área sensible del cuerpo femenino. -Kuuuuh. ¿¡Por qué esto tiene que ser tan difícil!? ¡Se supone que la tengo a ella y a su marido en mis manos! ¿¡Así que por qué es que me cuesta tanto aprovecharme de ello ahora que ya he llegado tan lejos con esto!?- Se cuestionó fugazmente Maggie, al cerrar con enfado sus ojos, y finalmente reflexionar y decidir su mejor opción para así evitarse algo de vergüenza. -¡Bien! ¡Da igual cual carajos sea el caso! ¡Ya estoy aquí! ¡Así que lo único que me queda es… ! ¡Hacer lo mejor que pueda para disfrutar y hacer chillar a esta perra!- Vociferó en su mente ella, antes de finalmente pasar a atrapar entre sus dedos los dos pezones de la mujer, haciendo que los mismos quedasen entre sus pulgares e índices y que ella fuese capaz de juguetear y pellizcar levemente los mismos mientras continuaba apachurrando y sujetando el esponjoso pecho todavía cubierto de la mujer.
Fue así que la muchacha acabaría por recibir por vez primera un ligero gemido por parte de Lamai. Algo que, si bien, inicialmente interpretó como una muestra del buen trabajo que estaba haciendo, acabaría por ser un preámbulo que le enseñaría la enorme brecha que existía entre ambas en lo que se refiere a experiencia.
-Mmm… escucha, pequeña. Sé que dije que podías hacer lo que prefieras conmigo, pero… ¿En verdad esto es lo… ? Mmm… ¿Lo único que quieres hacer?- Acabó preguntando la morena, quién; lejos de estarse sintiendo dominada, superada o inmersa en un culposo placer como el que su marido había descrito o el que ella pensó que recibiría al inicio de esta situación; de hecho se sentía frustrada y algo decepcionada no solo por el hecho de que la chica se hubiese centrado tanto en sus senos, sino también por lo precavida y tímida que era a la hora de estimular realmente los mismos.
-¡A-ah! ¿¡Como!? Esto… ¿E-eso creo?- Afirmó en respuesta la joven, dudando de sí misma y tartamudeando excesivamente poco antes de apreciar una especie de mirada de disgusto en el rostro de la morena. -¿¡A-acaso tienes algún problema con eso!? ¡P-porque no creo que deba recordarte que mientras yo tenga esas fotos conmigo, tú y el alfeñique de tu esposo solo deben limitarse a… ! ¿¡Wah!?- Se encontraba pronunciando ella, segundos antes de notar una ligera variación en el rostro de la mujer, la cual luego sería sucedida por el momento en el que esta última acababa de alzarla imprevistamente por el aire. -¡O-oye! ¿¡Qué rayos crees qué… !?- Fue lo que alcanzaría a decir la pelirroja, antes de ser colocada sobre la mesada; de modo que se invirtiesen las posiciones que tuvieron hasta el momento.
-Tch, tch, tch. Al final… parece ser que yo no me había equivocado.- Comenzó a decir a modo de soliloquio Lamai, mientras le dedicaba una severa mirada a la muchacha frente a ella. -Por más carácter, conocimiento o voluntad que alguien como ella ponga, nada puede reemplazar a los años y años de experiencia real. Sobretodo si hablamos de la experiencia acumulada en este "Campo" en específico.- Continuó divagando ella, a la vez que sujetaba con los dientes el borde de su delantal y se aseguraba de desprenderse no solo de la parte trasera del mismo, sino también de la blusa y el sostén que llevaba; cosa que evidentemente causaría impresión y desconcierto en la sonrojada y atenta joven que la miraba. -Pero bueno, viendo y considerando que necesito hacer tiempo hasta que mi querido esposo se encargue de "Aquello", bien podría divertirme un poco y, ya de paso, "Aleccionar" a esta pobre muchacha en el proceso.- Terminó por decir ella, tras finalmente deshacerse de toda su ropa y quedar únicamente y exclusivamente cubierta por la tela de la parte delantera de su delantal, momentos antes de dedicarle una sonrisilla de diversión a una boquiabierta Maggie y decirle en un tono seductor… -¿Qué "Qué hago"? Pues… eso es obvio, ¿No?… Yo solo estoy haciendo… - Se detuvo por un momento ella, para así estirar con la punta de sus dedos y hacia los costados las esquinas de la prenda, antes de finalmente dejarla caer; como sí de una cortina de exhibición se tratase; y revelar así su cuerpo desnudo. –Lo que usted tanto quería y tenía miedo de pedirme… mi pequeña amita~-
-Ahh… ¡Hah!… yo… ¿¡Q-qué!? Yo no… esto… n-nunca te pediría… ¡Es decir! De haber querido, solo te habría… ordenado que… - Intentaría de vocalizar la pelirroja, tratando así de mantener un comportamiento acorde a su contraparte escrita, mientras en la realidad ella se veía no solo sobrepasada por la tarea, sino que la sola idea de ser capaz de hacer detener el traqueteo de su mandíbula, deshacerse del rojo en su cara o despegar siquiera su mirada del enorme y tentador par de pechos que acababan de aparecer frente a ella le resultaban simple y llanamente imposible.
Dándose cuenta de ello, Lamai atinó a felicitarse a sí misma y ensanchar con orgullo la pequeña sonrisa llena de malicia y picares que llevaba, antes de disponerse a redoblar su apuesta y ver qué otro tipo de reacciones lograba sacarle a la sobrecogida joven.
-Juju~ Yo estoy segura de que sí. Pero dígame, ¿No cree que también es interesante ver como su… ¡"FIEL" y "BELLA" súbita!… pone un poco de su parte para así hacerla gozar aún más? ¿Mmm~?- Cuestionó la morena, tras cerrar ligeramente la distancia que las separaba, y hacer gala de un tono seductor que; acompañado con ligeros ademanes tales como el juguetear con su cabello o acariciarle el mentón a la chica; harían el fuego en el rostro de Maggie se avivase y que a esta última se la privará completamente de la capacidad de hablar.
No obstante, luego de varios segundos de esfuerzo; en los cuales Lamai no dejaría de asediar a la joven con ligeras caricias o besuqueos en el cuello y oreja; la pelirroja finalmente había sido capaz de recordar la forma en que se debía de usar su lengua y cuerdas bocales. Cosa que la llevaría a decir entre jadeos…
-Sra. Boob… ¡B-BOONCHUY! A-a decir verdad, me siento algo… mareada… justo ahora. A-así que… ¿C-cree que podría darme un minuto para… ?- Intentó preguntar ella, con las hormonas completamente revolucionadas y una malsana presión arterial arremolinándose en torno a su rostro y zonas erógenas, momentos antes de ver como su "Esclava" procedía a llevar a cabo un acto que acrecentó sus males.
-¿Umm? Disculpe, ama. Pero creo… ¡Creo que no la escuche! Así que, ¿Cree que podría ser tan amable de repetirlo?- Preguntó Lamai, quién; además de llevar una de sus manos a su oreja y girarse para así emular a alguien que genuinamente buscará oír mejor a otra persona; se reclinó de una forma tal que sus pechos quedaran aún más cerca y a la vista de la embelesada pelirroja. -¿Por favoooooor~? ¿Puedeeeee~?- Continuó insistiendo ella, manteniendo su misma postura de antes, pero sumándole además un ligero balanceo hacia los lados, el cual haría "Bailar" sus senos frente a la joven; quién no pudo más que morderse el labio inferior con saña al atestiguar esa clase de espectáculo.
Es así entonces como, con una vergüenza y excitación aún mayor a la anterior, la confusa e ida mente de Maggie divagó fugazmente sobre lo que haría, llegando así a una conclusión que, más temprano que tarde, ella daría voz en el mejor y más alto tono que le fuese posible.
-y-Yo QuIEroOooOo KhEppp… QuE uSe sUS PePeeePeeees… SuS PeChI-cHOs… - Fueron una de las pocas cosas que farfulló la joven, segundos antes de que una nueva pregunta y otra sucesiva sacudida de senos por parte de la morena la obligasen a responder. -Yo qUIerO… qUe USteD… QuE sUs PeChoS… ¡Q-QuiERo qUe lOS HunDa ConTRa mI cARa!-
Y con esa declaración dicha finalmente en voz alta, la mujer finalmente se vio satisfecha al punto de querer recompensar los esfuerzos de la joven. Razón por la cual, no tardó en dar una rápida embestida hacia el frente, chocando con la cara de la muchacha y hundiendo así sus pechos contra esta última mientras su nuca comenzaba a hacer presión contra la pared.
Ahora, si bien uno creería que aquella imagen; de la madre de Anne ejerciendo fuerza contra el rostro de Maggie, hasta el punto de hacer que el mismo se perdiese entre sus senos; sería lo que marcaría el inicio de algo que resulte incluso más intenso y fogoso, lo cierto era que debía de suceder y relatarse otro cierto hecho antes de ello. Y ese hecho casualmente involucraría el regreso a escena de una cierta figura, portando grandes y aliviadoras noticias para una de las dos mujeres presentes en el lugar.
-¡Muy bien, cariño! ¡WOW!- Declaró con una leve sorpresa Preecha, al momento de asomarse por el umbral de entrada carente de puerta y ver lo que su mujer se encontraba haciendo. -¡T-todo listo por aquí! Quizá me tomó algo de tiempo, pero finalmente pude entrar a la computadora de Maggie y asegurarme de eliminar de su cuenta de Doodle, y demás cuentas vinculadas, todas y cada una de las fotos que sacó de mi historia.- Continuó él, tras sobreponerse a aquella sorpresa inicial y de hecho, ir admirando más a detalle la escena conforme avanzaba.
-¿Oh? ¿Ya tan rápido, querido?- Preguntó de forma casual y despreocupada Lamai, tras voltearse ligeramente hacia su marido, sin que ella o él le diesen más atención de la necesaria a la joven sumergida entre los dos montículos de carne.
-Seeeep. Una vez que revise las cintas de vigilancia, el averiguar las contraseñas de ella y de su teléfono fue pan comido.- Afirmó con satisfacción el moreno con dotes y una peculiar capacidad en el uso de las redes sociales, momentos antes de decir… -¡Ah! Eso me recuerda. Pásame… -
-"Su celular", ¿Verdad? Pues bien, aquí… ¡Lo tienes!- Gritó ella, tras tomarse un momento para rebuscar entre los bolsillos de la chaqueta de la joven; sin que esta última aparentemente se enterará o le diese importancia a ello; y finalmente acabar por arrojar el mismo en dirección a su esposo.
El hombre realizó una atrapada perfecta en el aire, cosa que celebraría al soltar un ligero "Yoink", momentos antes de emprender sin mayores dificultades la tarea de desbloquear, ubicar y eliminar las ahora escazas copias que quedaban de las hojas.
-Perfecto… ahora solo debo entrar aquí… borrar esto de aquí… vaciar papelera yyyyyyy… ¡LISTO! Ya no queda ni rastros de algo incriminatorio que pueda ser usado en nuestra contra. Nada de nada, ¡CERO!- Afirmó con ánimo y una alegría seguida de numerosos ademanes de negación para recalcar el exhaustivo y meticuloso trabajo de eliminación que había llevado a cabo.
-Juju. Eso es un alivio, cariñito.- Dijo a modo de respuesta Lamai, irónicamente sin que ni ella ni su esposo consideraran lo que la mujer y la chica se encontraban haciendo como algo "Escandaloso" u otro posible motivo de chantaje, ya que a fin de cuentas no había nada ni nadie que filmase dentro de la cocina. -Pues bien, con eso solucionado, creo que ya solamente nos queda UN cabo suelto.- Comentó sin mayores tapujos la morena, tras finalmente volver a centrar su mirada en la muchacha y, acto seguido, comenzar a des-fusionar sus senos del enorme manchón color rojo y expresión de éxtasis en el que se había convertido el rostro de Maggie tanto por el placer como por la falta de aire.
Pasarían algunos segundos antes de que la muchacha recuperase el aliento y fuese capaz de reaccionar a lo que ocurría a su alrededor. No obstante, al momento en que ella finalmente lo hizo, su primera y más predecible reacción fue la de comenzar a bombardear con preguntas sucesivas e incesantes a los dos adultos que la acompañaban. Pero claro, lejos de que alguno se molestara en contestar a algo, lo máximo que ambos llegaron a hacer fue dedicarle una ladina sonrisa o una serie de risillas momentos antes de poner en marcha el siguiente paso acordado por ellos.
Es así entonces como en un exabrupto comparable con el de la vez anterior, Lamai procedería a acallar a la joven al sepultarla entre sus voluminosos senos, todo mientras su esposo; con mirada atenta y una libreta de notas en mano; se limitaba a observar y disfrutar gustosamente del espectáculo.
-Oh, ¡Mejor guarda silencio, pequeña buscapleitos! ¿¡Acaso luego de llegar tan lejos con esto, de verdad vas a decirme AHORA que tienes algún problema con esto!? A fin de cuentas, fuiste TÚ y solo TÚ la que decidió que sería una GRAN IDEA chantajearnos. Así que… - Comentó de forma despreocupada y con aires de superioridad Lamai, mientras observaba con disfrute la compleja expresión compuesta de confusión, excitación y molestia exhibida por la pelirroja. -¡AHORA QUE LAS TORNAS HAN CAMBIADO, SERÍA BUENO QUE SOLO ACEPTARAS Y DISFRUTARAS DE ESTO! ¿¡NO CREES!?- Preguntó en voz alta ella, recibiendo en respuesta un grito de ira ahogado, el cual, lejos de fastidiarla o hacerla desistir de sus avances, solo la llevarían a guiñar un ojo y sacar la lengua a modo de burla, momentos antes de fijar su vista en su esposo para así dedicarle unas palabras. -Juju~ En verdad, esto de aquí fue una oportunidad muy rara de ver, ¿No lo crees, mi Nạk K̄heīyn Thī̀rạk?- Acotó de forma retorica ella, luego de ver cómo; de aquella manera tan peculiar y característica de él; Preecha se encontraba sonrojado a más no poder, con una erección visible crispando en sus pantalones y con un afán de redacción propio de alguien con una pasión escritora como la suya. -Eso pensé yo~ Está bien, querido. Eso está muy bien. Quiero que veas y detalles lo mejor que puedas esto. Así entonces tendrás más que esclarecido el hecho de que yo, bajo ningún concepto o circunstancia, podría llegar a sucumbir a alguien como… - Se encontraba monologando la morena, segundos antes de que su narración fuese cortada en seco por obra de la muchacha debajo de ella. -¡Ahh! ¿¡P-pero qué… !?-
De esta manera, luego de voltearse para ver nuevamente a Maggie, Lamai se encontraría a la joven, dedicándole una mirada que, si bien daba a entender su enojo por la situación, más que nada parecía transmitir celos o una aparente necesidad de "Probar su valía" ante la adulta. Cosa que se vería reflejada en la forma agresiva, torpe y desesperada en la que la pelirroja se las había arreglado para finalmente dedicarle su atención a los rígidos y erectos pezones de la morena.
Dicho de otra forma, con el fin de hacer notar su presencia y recordar que no estaba dispuesta a ser alguien con la que fuese fácil de tratar, Maggie comenzó a lametear, chupar y morder de forma insistente las tetillas que sobresalían del seno de la mujer. Sobreponiéndose a su vergüenza y decoro iniciales, a la vez que batallaba por no sucumbir ante el placer que le causaba el llenarse la boca y degustar aquel bocadito de carne desbordante de un dulce y salado sabor desde su punto de vista.
-¿Oh? Tal parece que la joven no planea darse por vencida sin luchar. Es fascinante. Pero más que nada… ¡ES EXCITANTE DE VER!- Comentó en su cabeza un ensimismado y perspicaz Preecha, bajando la vista únicamente para comenzar a hacer bailar nuevamente el lápiz sobre la hoja de papel, poco antes de continuar con su insipiente observación de la escena mientras su mente seguía divagando y se encargaba de guiar inconscientemente su mano en su labor de redacción. -Sin embargo… dudo que la pobre chica sepa en lo que se acaba de meter.-
-¡Tch! ¿Oh, si? Así que crees que puedes jugar en las grandes ligas si te lo propones, ¿Eh?- Preguntó con una sutil pero notable molestia la mujer, segundos antes de que la misma fuese acrecentada por una mirada de la joven; llevándola así a tener una vena resaltándose en su frente y sufrir un fugaz tic en el ojo. -Pues bien, mi niña… deja que mami te enseñe lo EQUIVOCADA que estás.- Declaró ella, al momento de hacer pasar sus manos por debajo de la camisa de la muchacha, quién, por su parte, se vio obligada a detener su asedio debido a la impresión que le causó dicho accionar por parte de la adulta.
La escena continuaría entonces mostrándonos como una vengativa y maliciosa Lamai comenzó a dar catedra de los años de experiencia acumulada que tenía. Iniciando todo al deshacerse de la ropa y dejar frente a sí los pequeños y todavía pubertos senos con pezones en punta y grandes areolas rosadas de la pelirroja. Haciendo así que está última se volviese a teñir de un vivaz rojo, el cual no hizo más que crecer luego de que la mujer comenzase a atacar sus tetillas con una paciencia y técnica considerablemente distintas a las que ella misma había usado con anterioridad.
Es así entonces como nos encontraríamos con la imagen de una Maggie completamente agobiada por el placer producto de las caricias y los lametones dados por la madre de Anne. Los cuales seguían un patrón que sin duda hacían derretir de goce a alguien que tuviese una sensibilidad tan marcada en aquel tipo de zona erógena; un hecho que la joven no descubrió de sí misma hasta ese momento de su vida.
Pero en resumen, si bien Lamai había comenzado todo con un masaje dado alrededor del seno; al cual aderezó con uno que otro beso juguetón dado en el centro del pecho; más temprano que tarde empezaría ceñir sus dedos sobre los límites de las tetillas, un sitio en el cual dibujaría numerosos y delicados círculos que rápidamente irían ganando velocidad y reduciendo poco a poco su diámetro, hasta finalmente conseguir que la joven soltara unos incesantes jadeos que serviría de preámbulo al fuerte gemido que emanaría de ella al momento de picotear la parte baja de sus erectos pezones con el índice.
-¡Ahh! ¡Espera! ¡Tiempo! ¡P-pido tiempo! ¡Eso es algo… ! ¡E-eso es muy! ¡AAAAHHH!- Vociferó en tono de súplica la muchacha, sintiendo como aquel tipo de trato había conseguido hacerla temblar de pies a cabeza sin demasiado esfuerzo.
No obstante, y lejos de hacer caso a las suplicas, la morena solo se limitó seguir con su siguiente paso. Por lo que, sin perder el tiempo más que para enorgullecerse a sí misma tras conseguir aquella reacción, Lamai procedería a aprisionar entre sus dedos la tetilla del lado izquierdo de la muchacha, cosa que dejaría a merced el derecho para un ataque que su más que voraz y predispuesta boca, quién no tardó en llevar adelante el mismo tras acabar de remarcar un caminito de baba desde la zona media del pecho.
-¡Ahh! ¡N-NO! ¡De verdad! ¡Soy demasiado… ! ¡SENSIIIIIIBLE! ¡Ahí! ¡Y-ya para!- Volvería a insistir inútilmente ella, poco antes de sentir no solo como la mujer comenzaba a hacer cosas como jalar o hundir ocasionalmente su índice contra su pobre e indefenso pezón izquierdo, sino también como su seno derecho acababa de ser tomado prisionero de la boca esta luego de rodearlo con sus labios.
En dicha posición, Lamai procedería a re-dibujar con su lengua los mismos círculos que su dedo había hecho con anterioridad. Solo que con la notoria diferencia de que el musculo tendía a tomarse libertades tales como revertir esporádicamente el mismo sentido horario que seguía, el intercalar entre la punta, los bordes o la superficie de sí al momento de hacer su recorrido, e inclusive animar la participación de sus colegas los dientes; quienes sujetarían y estirarían; a la hora de centrar su atención en el estimulado y sensible botón que se ubicaba en medio de todo.
Sin embargo, y aun luego de todo lo antes descrito, no fue sino hasta que la mujer decidiera darle un uso de su única mano libre, que el grado de placer de Maggie alcanzo finalmente su cúspide absoluta y definitiva. Ya que, como han de imaginar, la misma acabo por enfocarse en la zona humedecida y palpitante de la entrepierna de la joven. La cual comenzaría a frotar con una maestría y delicadeza que contrastaban enormemente con la desesperada y casi ininteligible reacción de éxtasis mostrada por la pelirroja en aquel momento.
-¡Oh, Dios! ¡No más! ¡YA NO MÁÁÁÁÁÁÁS! ¡Yo… ! ¡YO… !- Alcanzó a pronunciar ella entre jadeos y gemidos obscenos, conforme su mente se sentía abrumada por las idas y venidas de unos continuas e inclementes oleadas de placer que pululaban entre su mente y las zonas erógenas que eran agredidas. -¡ME CORROOOOOOOOOOO!- Acabó por vociferar y repetir enérgicamente la joven, conforme su clímax y el líquido que daba fe a la llegada del mismo salía disparado entre pausas cada vez más extendidas, alcanzando una distancia que se iría reduciendo junto con el volumen de líquido y el casi preocupante temblor de piernas y caderas de la muchacha, hasta que esta última finalmente fuese capaz de dejar salir todo.
De más está decir que, tras ello, la pelirroja quedó en un estado sumamente deplorable. El cual la obligaría a permanecer inmóvil y luchar para recuperar el aliento o estabilizar el latir de su tamborilearte corazón. Todo esto mientras Lamai simplemente se limitaba a voltear en dirección a su esposo y sonreírle por lo que acababa de conseguir.
-Jeje. Pues ahí lo tienes, cariño. Te dije que yo no tendría problemas en hacerle perder los sesos a esta muchacha si tratase de pasarse de lista conmigo. Así que dime, ¿Te gusto lo que viste?- Preguntó de manera risueña la morena, poco antes de notar como, además de contar con una expresión sonrojada y estar sumamente enfrascado en su redacción de ideas, su marido contaba con una furiosa y distinguible erección asomándose por su entrepierna. -Juju~ Oops. Torpe de mí. Viendo esa cosa, la respuesta es más que obvia. Jaja.- Comentó a continuación ella, tras haberse incorporado del sitio en el que estaba y estirar con pereza y alivio los músculos tensos por la incómoda posición.
-Mmm… si. Pero bueno, ¿Acaso puedes culparme, cielo? El ver cómo algo que visualice tomará forma frente a mí, y transcendiera de una mera fantasía fue una sensación… ¡UFF! ¡GLORIOSA!- Afirmó sin ninguna clase de vergüenza Preecha, bajando finalmente su lápiz y el cuaderno en pos de prepararse para hacer una cierta solicitud luego de que su mujer terminase de responderle con un comentario juguetón. -Y hablando de eso, querida… viendo que no estás precisamente cansada luego de ocuparte de esa pequeña rebelde, quería saber si era posible que tú… ya sabes… ¿Estuvieras de humor para atender a papi también?- Insinuó de forma implícita el hombre, mientras sujetaba el bulto de sus pantalones y esperaba la respuesta de la mujer.
Captando de inmediato la sugerencia de su marido, Lamai no tardó en esbozar una sonrisa picaresca y en avanzar al encuentro del hombre; o mejor dicho, hacia el sitio donde se encontraba la masculinidad de este último.
-¿Oh? Así que tú también quieres recibir algo de amor, ¿No es así, mi dulce Thī̀rạk?- Contestó con ironía la morena, luego de haber cerrado la distancia entre ambos y reclinarse para que así su rostro quedase a la altura de la polla, quién ya se encontraba libre de la presión de sus pantalones. -Estoy segura de que has de estar ardiendo en deseos luego de un espectáculo como el que te dimos. Y estás ansioso por descargar hasta la última gota del mismo en mí, ¿Me equivoco~?- Preguntó ella, haciendo uso de un tono de voz seductor al tiempo que impudorosamente metía la mano por dentro de las trusas blancas y comenzaba a acariciar y rodear el miembro viril entre sus dedos.
-¡Ah! S-si. Eso… eso es justo lo que quiero, amorcito~- Afirmó con encanto y algo de pesadez Preecha, casi sin poder refrenar la creciente lujuria que lo asediaba. -A-así que dime, ¿Quieres que empecemos ya o… ?- Fue lo que alcanzaría a formular el moreno, segundos antes de que su esposa respondiera a dicha pregunta con una inesperada afirmación.
-¡Nop~! ¡LO SI-EN-TO! ¡Pero eso NO sucederá hoy, dulzura!- Declaró en tono animado y tranquilo ella, cosa que haría que el más que predecible y desesperado "¿¡QUE!?" por parte de su pareja hiciese un mayor contraste entre ambos. -No te lo tomes a mal, querido. Por más que yo haya quedado caliente luego de todo lo que paso con esa pequeña de ahí, lo cierto es que no puedo desperdiciar esta oportunidad para castigarte por habernos envuelto en todo esto desde un inicio.- Procedió a explicar entonces, mientras se incorporaba y alejaba entre risillas maliciosas de la inclemente y rígida erección que acababa de dejar desatendida, ignorando u olvidándose por completo de la figura que yacía detrás de ella. -Así que, ya que eso ya fue esclarecido, creo que iré a usar el baño si no te molesta. Ya que contigo "En penitencia" y con la chica fuera de combate, queda en mis manos la tarea de apaciguar este calor que… - Se encontraba diciendo ella, esta vez no solo pasando por alto la presencia de la recién reincorporada silueta a sus espaldas, sino también las palabras de advertencia dichas por su enfadado pero atento marido.
No obstante, ninguna de las dos cosas acabaron por ser advertidas por la morena, haciendo así que fuese inevitable que esta última no se sorprendiese y expulsase un alarido de genuina impresión luego de sentir como algo acababa de sujetarla por atrás, aferrarse con fuerza a su trasero y hundir lo que seguramente debiera de ser su rostro entre medio de las dos nalgas de este último.
-¡Waaah! ¿¡Q-qué rayos… !? ¿¡MAGGIE!?- Preguntó con incredulidad la mujer, luego de voltear su mirada luego del exabrupto y toparse con la imagen del rostro de la pelirroja frotándose y abriéndose paso entre sus posaderas, al mismo tiempo que pronunciaba palabras o frases ahogadas debido a dicha posición. -¡O-oye! ¿¡QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO, JOVENCITA!?- Gritó Lamai, luego de alcanzar a sujetar la cabeza de la joven y batallar brevemente con ella para así ser capaz de desligarla de su trasero y el permitirle responder a su interrogante.
-N-nO… No eS… ¿No Es OBviO… ? MaAaAAaamIii~- Contestó la muchacha, en un tono de voz extraño y una mirada completamente ida debido al placer y la excitación que la asolaba, cosa que; en sumatoria con la manera de referirse a ella al final de la frase; hicieron que Lamai aflojase brevemente su agarre. -JeJeJe~ Yo sOlO… ¡qUiErO SeR UnA BuEnA ChIcA PaRa tI! y dEvOlVeRtE AuNqUe sEa uNa pArTe dEl PlaCer qUe tÚ Me HiCiStE sEntIr… mAaAaAmIiIiI~- Vociferó de manera desesperada ella, tras reposar momentáneamente su mejilla contra una de las nalgas de la mujer y, acto seguido, comenzar a lamerlas como si aquello fuese lo más natural del mundo. -AsÍ QuE… PoR FaVoR… ¡DEjA QuE Tu lInDa y oBeDiEnTe hIjItA HaGa eStO PoR Ti!… MaAaAaMiIiI~-
De más está decir que ante aquella declaración, ambos adultos se sonrojaron y sorprendieron tanto por la naturaleza de la declaración como por el abrupto cambio que aparentemente se había dado en la forma de actuar de Maggie. Más sin embargo; y debido en mayor medida al hecho de que ella era la que estaba siendo apresada por la joven; Lamai solo fue capaz de razonar aquello por cosa de unos segundos, poco antes de reanudar sus inútiles intentos por desprenderse de la muchacha. Haciendo así que solamente su esposo fuese el único que tratara de darle una justificación a dicha actitud.
-Vaya, vaya, vaya… pero que cosa más… interesante… - Empezó a decir él, mientras levantaba una ceja y usaba dos de sus dedos para acariciarse la barbilla. -Estoy genuinamente sorprendido por esto, pero… el hecho de que ella se haya puesto de este modo y que aparentemente no pueda dejar de referirse a ella como "Mami"… hace que todo encaje de cierta forma.- Continuó monologando, a la vez que veía como la muchacha seguía insistiendo y no parecía molestarse o perder su estúpida sonrisa, aun cuando su mujer se encontraba empujándole con fuerza el rostro o dedicándole unas palabras poco amistosas. -Esta muchacha… parece tener verdaderos conflictos familiares y una ausencia casi total o absoluta de una figura materna bien establecida… haciendo así que ella sienta la necesidad no solo de formar lazos, sino también de buscar la completa aprobación de aquella persona que haya reconocido como "Su madre".- Siguió razonando él, haciendo prácticamente caso omiso de las peticiones de ayuda de su mujer, o el ofrecimiento de esta última de "Recompensarlo apropiadamente" si le daba una mano con la pelirroja. -¡Quizá sea por eso que ella decidió tomar ventaja de mi mujer y no de mí al momento de hacer ese chantaje! ¡Ya que sus propios conflictos emocionales la han hecho más dependiente de la búsqueda de aprobación y demostración de cariño femenino!… ¡JODER! ¡Eso SI que es un escenario interesante el cual explorar! Tendré que recordarlo para usar más tarde. Ya que, por ahora… - Prosiguió divagando él, poco antes de finalmente centrar su vista y atención en el forcejeo orquestado por ambas mujeres. -No apartar la vista de este irónico y entretenido karma instantáneo de aquí.- Terminó de comentar, en un momento que se coordinaría casualmente con una nueva solicitud de ayuda y una disculpa por parte de la morena, la cual solo haría que Preecha le dedicase una sonrisa de malicia similar a la que había usado con él luego de informarle acerca del "Castigo" que le impondría por haberla metido en aquella situación.
Dándose cuenta entonces que no podía contar con la ayuda de su esposo en esta ocasión, Lamai se vio obligada a redoblar sus esfuerzos por quitarse de encima a la joven. Cosa que indirectamente sería la responsable de hacerla perder finalmente el equilibrio, y trastabillar hacia atrás de tal manera que hizo que su trasero y la cabeza de la persona pegada a este último impactaran contra la mesada.
-O… ¡Oh cielos! M-Maggie, ¿Estás bien?- Se apresuró en preguntar con preocupación la morena, tras oír el ruido seco del impacto y sentir como la muchacha aparentemente había detenido sus avances luego del mismo.
Sin embargo, dicha preocupación inicial no solo no tardaría poco en desvanecerse, sino que desaparecería completamente luego de ver cómo, en un rápido y más que habilidoso ademán, la joven se aprovecharía de la distracción propia de la mujer para así adaptar una nueva y más apropiada posición. La cual exigió que ella diera un pequeño salto al frente, para así adelantar sus piernas y ponerse de cuclillas sobre el suelo, todo mientras se aseguraba de echar para atrás su torso y colocar y alinear su rostro de forma paralela al coño de la adulta, momentos antes de rodear las piernas de esta última con sus brazos y afianzar la fuerza de su agarre al hundir sus manos en el redondo y curvilíneo trasero que yacía encima suyo.
Y así, en dicha pose y con la mirada todavía contemplativa y confusa de Lamai ciñéndose sobre ella, es que una Maggie; con ojos entonados y una lengua babeante y llena de expectación; procedería a responder a la pregunta dicha por la morena.
-Oh, yo estoy más que bien… maaaaaamiii~ Juju~ Aunque claro, no tanto como lo estarás tú en un par de… segundos~- Contestó la embelesada joven, poco antes de hacer ingresar su lengua dentro del agujero de la mujer y comenzar a degustar y devorar con saña cualquier pliegue y zona que exudasen líquido o parecieran ser los responsables de uno de los muchos temblores de piernas o gemidos que había comenzado a soltar la dueña de este último.
-¡Ah! ¡M-muy bien, mocosa! ¡Y-ya está bien! ¡Quiero que pares esto antes de que realmente hagas que… ! ¡Ah… ! ¡HAH! ¡M-ME ENFADE!- Logró articular la morena, mientras sentía como poco a poco la insistencia y el ímpetu con el cual la atacaba la pelirroja comenzaba a sobrecogerla y a causarle una culposa e inesperada sensación de placer.
No obstante, lejos de acatar el pedido de la mujer, Maggie decidiría redoblar sus esfuerzos por satisfacerla. Cosa que la llevó a poner en práctica algunas técnicas que hasta aquel entonces solo había visto en internet. Tales como estimular a base de lamidas o chupetones los bordes pertenecientes a los labios exteriores del órgano sexual; ubicar e invadir el área alrededor y el propio orificio de la uretra a base de penetradas con la punta de su lengua; o ya de lleno encajar su boca en algún sitio y sorber con la mayor fuerza posible dicho lugar y el jugo que pudiese haber en él en aquel momento.
-¡Y… ! ¡Y-ya es suficiente! ¿¡OÍSTE!? ¡N-no me obligues a… ! ¡HAH!- Vociferó en esta ocasión ella, poco antes de que su paciencia y resistencia llegasen a su límite y la forzaran a tomar medidas drásticas. -¡Tch! ¡Bien! ¡Sí ASÍ es como quieres jugar! ¡JUGUEMOS ENTONCES!- Declaró en su mente aturdida la morena, tras sentir como sus temblores se acrecentaban al punto de hacerla entrecruzar sus piernas entre sí para así aprisionar y sofocar de manera improvista y agresiva la cabeza de la joven; emulando así algo que ella y su esposo tendían a hacer cuando este último se hacía cargo de su coño.
-Oh, vaya. Esas son… ¡LAS PINZAS! ¡Lo que quiere decir que ella está a punto de… !- Declaró con una peculiar mezcla de asombro e incredulidad el hombre, momentos antes de escuchar y ver a su mujer demostrando las señales que indicaban la llegada a su clímax.
-¡Xô xụ! ¡Pheṣ̄ s̄ạmphạnṭh̒! ¡XÔ PHRACÊĀ! ¡Ya no puedo! ¡Me voy a… ! ¡A… ! ¡CORREEEEEEEEER!- Exclamó a todo pulmón Lamai, al momento de reforzar el agarre dado por sus piernas; presionando aún más el rostro de la joven contra su feminidad; segundos antes de dejar salir toda clase de jugos translucidos y calientes que; debido a su actual posición y estado de inconsciencia temporal; Maggie no pudo hacer más que beber gustosa y plácidamente, mientras sentía como la fuerza que constreñía y amenazaba con partir en dos su sien crecía ligeramente o daba un respingo extraño con cada nueva oleada de placer que recorría el cuerpo de Lamai.
Pasarían unos segundos antes de que los temblores, jadeos y, en esencia, todo lo que conformaba el orgasmo de la mujer desapareciese o se redujese lo suficiente como para que ella liberase la cabeza de la joven y así ambas pudiesen normalizar sus sentidos y descansar debidamente. Pero si nos centráramos exclusivamente en lo hecho por Lamai en aquellos momentos, podríamos apreciar el cómo esta se encontraba teniendo un monologo que sirviese tanto para esclarecer sus ideas, como para darle un cierre definitivo a todo.
-Ah, joder. Por más que me duela admitirlo, he de reconocer que eso no estuvo nada mal.- Reconoció la morena de respiración agitada recargada sobre el borde de la mesada, segundos antes de dedicarle una mirada fugaz a su esposo. -Je. Imagino que a él le habrá resultado interesante el ver un giro de ese tipo. Por que, ¡DIABLOS! Mentiría si dijera que no quedé sorprendida al ver como se desarrolló todo. Vaya escenita que diste, pequeña.- Comentó con ironía ella, luego de observar de reojo a la todavía exhausta y fatigada chica que yacía debajo suyo; cosa que la llevaría a sonreírle ligeramente antes de continuar. -Veo algo de verdadero potencial en ti. O al menos… el suficiente como para que no me desagrade la idea de repetir esto sí la situación lo llegase a ameritar. Ya sea como un castigo o quizás… una recompensa viendo lo bien que te la pasaste.- Acotó entonces, al momento de intercambiar miradas con la pelirroja y ofrecerle una caricia en el rostro que sirviese de preámbulo a lo siguiente. -Pero bueno, eso ya será un tema para otro día. Ya que de momento… - Comentó Lamai, a la hora de pellizcar y jalar la mejilla de la joven, hasta el punto de obligar a que esta se pusiese en pie mientras emitía toda clase de quejas respecto a dicho trato.
Más sin embargo, aquello no había sido más que el inicio. Ya que como verán, luego de que la joven se incorporase y diese un par de pasos hacia atrás con el fin de crear distancia con la mujer, está acabo por chocarse contra la figura del otro adulto presente en la habitación. El cual, con una mirada nerviosa y algo de sudor frio bajándole por la cara, emitió un veloz "Oh, no", que sirvió para poner en entre aviso a la muchacha y hacerla caer en cuenta de la aparente mirada de enojo que se acababa de hacer presente en el rostro de Lamai luego de haber recobrado sus sentidos. Algo que precedería un último comentario hablado que sirviese de complemento a la oración mental que esta había estado formulando.
-Muy bien. Ahora que ya ambos se divirtieron, es hora de que mami se encargue de repartirles sus castigos. ¡Y ay de ustedes! Sí que hay cosas por las cuales castigarlos hoy.- Acabo por sentenciar en un tono de voz aparentemente calmo, pero dotado de un aura hostil que sin duda daba a conocer la verdadera naturaleza de sus sentimiento; haciendo así que tanto la muchacha como el hombre sintieran un escalofrió al casi poder visualizar las llamas de enojo generadas por la ira dirigida hacia ellos dos.
…
Hollywood, Restaurante Thai GO, Interior, Mostrador y Mesas del local.
Y así, esta historia cerraría todo con un pequeño vistazo a una escena en la que, una recién llegada, animada y desentendida Anne llegaba de improviso al restaurante de sus padres y se topaba con el hecho de que tanto su progenitor masculino como la muchacha que por ciertos motivos trabajaba ahora en el sitio, se hallaban barriendo y ordenando todo con un par de mejillas rojizas y unas conflictuadas pero amplias sonrisas de felicidad. Algo que, si se le sumaba la expresión de severidad y enfado presente en el rostro de su madre, la hacía preguntarse "¿Qué era exactamente lo que había ocurrido ahí?"
¿Continuará…?
Espero que hayan gozado de este nuevo capítulo, y si es así, por favor déjenme una Review en la sección correspondiente. Y ya que están en eso, díganme si les gustaría ver qué otro tipo de situaciones estará viviendo este curioso trio. Algo que, desde ya les aviso, tendría lugar luego de la desaparición de Anne.
Sin más que agregar, muchas gracias por leer y cuídense mucho.
