"Entropía."

Por B.B. Asmodeus.


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Parejas principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Rating de este capítulo: Teen.

Categorías/Advertencias: Horror psicológico, violencia, hurt-confort, No-Esperes-Final-Feliz. (Hay dos advertencias más fuertes que no colocaré aquí para no causar spoilers. Si prefieren estar preparados/das como lectores, primero diríjanse al final de la historia antes de comenzar).

Sinopsis: Usagi conocía el dolor.

Línea del tiempo: Esta historia está situada post-episodio 187: "La Transformación de Chibi-Chibi." Por esta razón, los Three Lights no han revelado sus identidades secretas.

Nota adicional: Esta historia provino de un lugar muy extraño. Desde hace tiempo había tenido ideas de escribir algo como esto, queriendo poner a prueba la humanidad de las Sailor Senshis como grupo, ante amenazas no necesariamente sobrenaturales. Además, ya hice una versión de este tipo de fic para el fandom de How To Train Your Dragon, y quería replicarlo para Sailor Moon, ya que nunca había escrito fic de Halloween con Usagi y Seiya.

Henos aquí.

Aclaración: La última línea no es un error ortográfico.

¡Happy Halloween 2021!


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"El horror

es quitarse las máscaras".

- Robert Bloch.

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Usagi conocía de dolor físico.

Después de cinco años enfrentando enemigos mortales, y ser torturada de cientos de formas distintas, Usagi conocía el dolor. Lo había soportado. Lo había superado. Lo había sobrevivido.

Por lo cual no podía comprender como Seiya se sometía a un dolor diario como ser arrojado por los jugadores de futbol americano por toda la cancha, como si fuera nada.

"Es un sádico, definitivamente." Usagi murmuró, masticando un trozo de camarón de su bento, rodeada de sus amigas.

"Pero un sádico muy apuesto." Mina suspiró, a su derecha, tomando turnos entre su revista de modas y arrojas miradas deseosas a Seiya mientras se removía su equipo en las gradas. "No puedo entender como verlo ser tan apuesto mientras te entrenaba no te volvió loca, Usagi."

"¿De qué estás hablando, Mina?" Usagi rodó sus ojos. "¡Me hizo sufrir! ¡Para nada lo encontré atractivo, Mina!"

"Bueno, bueno, al menos ganaron el partido, ¿verdad? Todo su trabajo duro obtuvo resultados." Makoto agregó, limpiando arroz de su boca. Al parecer, Mina no era la única distraída. "Estoy segura de que no todo fue sufrimiento, se nota que Seiya que es muy buen entrenador."

Usagi aclaró su garganta. Aun con Chibi-Chibi haciéndoles compañía aquella noche de entrenamiento, Usagi sentía que el recuerdo de su conversación sobre las estrellas era algo muy íntimo para compartir con sus amigas. "Es muy determinado, pero al menos después de entrenar me llevó a comer una hamburguesa como recompensa." También le había dado un aventón a su casa, insistiendo en colocar banditas en los dedos de Usagi, que habían sufrido bajo el guante de softball y ser arrastrada por la tierra por un día entero. "Si hay algo bueno que decir de Seiya es que no es tacaño."

"Aw, yo creo que tengo más atributos buenos que sólo eso."

Usagi tosió parte de su bola de arroz. "¡S-Seiya-baka!"

Seiya no mostró ni una pizca de pena al tomar la botella de agua de Usagi, y tomar un trago. "Escuché mis orejas zumbar, Odango. No me sorprende que estés hablando de mí."

"Eso quisieras." Usagi gruñó entre dientes, encontrando ridícula la forma en la que Minako y Makoto se derritieron con la interrupción del chico. "¿No deberías estar practicando? ¡El Coach te sacará del equipo si sigues de descarado, acosando chicas inocentes como yo de esta forma!"

Seiya hizo un rostro poco impresionado, regresado la botella de agua a la chica. "Para tu información estoy en descanso, Odango. Además, quería preguntarte algo."

Las orejas de Ami, Makoto y Minako no necesitaron más invitación para pararse. Tanto Usagi como Seiya se dieron cuenta, y el artista se apresuró a agregar:

"A solas."

"¿A solas?" Usagi repitió, mentón temblando con la implicación. "Shotto mate. No creo—"

"Vamos, te picho un refresco de té helado de la máquina mientras conversamos." Seiya tomó su mano para apresurarla a levantarse del picnic. Fue insistente, pero no forzoso en su manera de atraer a Usagi hacia él. "¡No se preocupen chicas, la tomaré prestada sólo por unos momentos!"

A metros de distancia de sus amigas, Usagi suspiró para sí. Minako nunca se lo perdonaría. "¿No podías esperar a la hora de salida? ¡Estaba comiendo, Seiya!"

Seiya le guiñó el ojo. "Vamos, Odango. No pretendas que no te gusta estar conmigo."

"¡Uy!" Usagi le empujó del hombro, causando que el muchacho se riera. "Seiya, no tienes remedio! Ya te dije que yo ya tengo—"

"Un novio mucho más apuesto y simpático que yo, sí, sí. Ya me sé ese disco rayado." Seiya no soltó sus manos, a pesar de los coscorrones que le llovieron encima. Definidamente era un sádico. "Te dije que quería preguntarte algo. Esa parte era en serio, lo juro."

Frenaron frente a la máquina de bebidas. Seiya metió una moneda y le señaló a Usagi a encoger el refresco que se le antojara.

"¿Qué querías preguntarme?" Fresa y Kiwi era su sabor favorito. Usagi metió una moneda propia después de recibir su refresco. Unos segundos después, el refresco de agua mineral que sabía le gustaba mucho a Seiya, le siguió. El chico lució sorprendido cuando Usagi le presentó la lata.

"Arigatou." Seiya murmuró, sonriendo. Usagi lo notó sonrojarse, pero ninguno hizo mención. Si Usagi pensó que ver a Seiya sonrojado era una imagen muy linda, se lo guardó muy en el fondo. Ambos abrieron sus latas con un fresco psst, y tomaron un sorbo al unísono.

¡Ah! ¡Que rico!

Usagi se sintió más valiente que momentos previos, con la azúcar corriendo por su sistema. "¿Y bien? ¿Qué querías preguntarme?"

Seiya colocó una mano en su cadera, apoyando el resto de su peso en la máquina de refrescos. "Bueno, ya sabes que se celebrará el desfile de Kawasaki Halloween en dos semanas."

Oh. Usagi sonrió de oreja a oreja. "¡Es verdad! ¡Se me había olvidado!"

Seiya bajó su mirada al suelo. "Sonoko-san se me acercó en la mañana. Me dio esto." Del bolsillo de su uniforme saco una invitación. "Está planeando una fiesta de disfraces en su casa después del desfile. Nos invitó a asistir, pero Yaten y Taiki lo consideran cosa de niños. Así que, me estaba preguntando si… ¿te gustaría ir conmigo?"

Doble oh. Usagi revisó la adorable invitación. Tenía la decoración de Halloween que uno podía esperar del tipo de evento. Y en efecto, la invitación estaba dedicada a los Three Lights y otras personas extras que gustaran acompañarlos.

"Mmm." Justo como cuando Seiya le había pedido salir en una cita-no-cita, las cuerdas vocales de Usagi sufrieron corto circuito. "No lo sé. ¿Por qué yo? ¡Seguramente puedes llevar a otra chica más atractiva a ese tipo de fiestas, Seiya!"

Seiya frunció su ceño. "Oye. No digas eso—"

"¿Por qué no? ¡Es la verdad!" Usagi devolvió la invitación, rascando su cuello. "Seiya, ya te lo dije, yo…"

"Somos amigos, ¿qué no?"

Usagi sacudió su cabeza. "Seiya—"

"No quiero ir con otra chica." Seiya murmuró. "No me interesan."

Cielos. El corazón de Usagi se aceleró. Cada vez que Seiya usaba ese tono de voz…

"Somos amigos, sí. Pero…" Usagi suspiró. ¿Cómo describir que era peligroso que Seiya deseara algo más? Usagi tenía fresco en su cabeza la sensación de victoria al haber ganado el partido contra Sonoko. Todavía podía recordar ser levantada en los brazos de Kou Seiya frente a miles de estudiantes. A estas alturas, la escuela completa debía pensar que ellos dos eran más que simples amigos… Kami-sama, ¿por qué era así de complicado pensar, cuando estaba cerca de este chico?

"No me malentiendas, Usagi." Seiya evadió su mirada por unos momentos. "De donde vengo no existe ninguna tradición parecida a esto llamado… Halloween. Disfrazarse por diversión de lo que uno desee suena… a una gran oportunidad de mostrar tu verdadera naturaleza, sin ser juzgado por terceras personas. Al menos, por una noche. Pensé que sería muy divertido compartir ese tipo con experiencia con alguien en quien confío y aprecio… Todas esas chicas—me refiero a nuestras fans—creen conocernos a la perfección, pero la verdad es que no tienen idea." El Coach llamó por Seiya a la distancia, y el chico miró a Usagi con una expresión de pena. "Pero si no quieres asistir, no hay problema."

Era raro que Seiya se diera por vencido, así de rápido. Un nudo se formó en la garganta de la chica. "Yo…"

Seiya!"

"¡Ya voy!" Seiya comenzó a alejarse, hablando sobre su hombro. "¡Nos vemos des—"

Usagi estaba acostumbrada al dolor, como ya había bien mencionado.

Abrió su boca para detener a su amigo—pero encontró que la atención de Seiya ya estaba de vuelta en Usagi.

"Tu camiseta…" Usagi examinó el patrón de puntos carmines en la camiseta blanca que Seiya utilizaba debajo del usual casco y hombreras gigantes de sus prácticas. "Seiya…"

Las rodillas de la chica se debilitaron sin aviso alguno. Confundida, Usagi miró el mundo comenzar a descender.

"¡Odango!"

Usagi parpadeó, el sol cegándole unos instantes. Esperó que su cuerpo cayera contra el asfalto duro. Seiya fue más rápido, frenando su caída con sus brazos.

-¿Qué…? Abrumada con la repentina debilidad rigiendo sus extremidades, Usagi solo pudo parpadear, desesperada por recuperar la nitidez. La calidez de los brazos de Seiya fue algo conocido, su protección, algo que ya había conocido en aquella discoteca.

Gritos.

Usagi distinguió gritos.

Luego, movimiento.

Dolor.

Un gemido brotó de su garganta, su peso siendo levantado. Fue entonces que fue presa de un tipo de sufrimiento que no había conocido con anterioridad. Quemó. Su cuerpo se volcó sobre sí mismo, queriendo huir de él.

"Lo siento, lo siento." Seiya se escuchó cerca de su oído. Una vibración. Más movimiento. "Maldición, ¡ayuda! ¡Necesito ayuda!"

"Uh…" Usagi se sostuvo a la calidez de su amigo, instintivamente. "S-Seiya, duele…"

"¡TODOS ADENTRO! ¡REGRESEN A LAS AULAS, DE INMEDIATO! ¡CORRAN!"

(Bang. Bang. Bang.

Gritos.

Movimiento.

Dolor.)

"Estarás bien, Odango. Aguanta un poco más."

"¡SEIYA, POR AQUÍ!"

Minako. Usagi cerró sus ojos, aliviada. Minako estaba aquí. Sintió su cabeza colgar y luego ser sujetada por manos lejanas.

"Oh, dios, oh dios, oh dios…"

"¡Entren, rápido!" Seiya. Comandando.

"—vieron de donde provinieron los disparos?"

"¡De todas partes! Vi a Muriko caer, estaba lastimaba—Oh, Dios, al maestro Kushisama también."

"Guarden silencio, ustedes dos." El susurro de Seiya fue urgente. "Tenemos que escondernos, los tiradores estaban cerca del patio."

Usagi sabía que Seiya estaba tratando de ser cuidadoso, pero, aun así, cuando sintió los brincos—¿escalones?—las energías regresaron a su cuerpo lo suficiente para quejarse. Otro gemido explotó de su pecho.

"Lo siento." Seiya murmuró de vuelta. "Lo siento—Odango, estarás bien."

"Déjame revisarla." Los escalones se detuvieron. Luego, Usagi logró recuperar sus sentidos lo suficiente para darse cuenta de que estaban dentro del gimnasio de la preparatoria. "Seiya, por favor. Déjame ver la herida, mi madre es Doctora. Acuéstala…"

Usagi fue movida lentamente, sus uñas sin embargo, permanecieron encajadas al torso de Seiya. Con ojos llorosos por el dolor, Usagi reconoció a Ami apareciendo a su costado. Seiya no estaba mirándole directamente, sino observaba un punto lejano. Lució pálido. Y su camiseta…

Usagi emitió otro sonido de sorpresa.

Era sangre. En la camisa de Seiya.

Ami hizo algo que tuvo a Usagi convulsionándose del dolor. "¡N-Noooo!"

"Shhh." Seiya sostuvo su rostro. "Odango, tu amiga solo quiere ayudarte."

"¡D-duele!"

"Sólo dolerá por un momento, lo prometo." Su rostro fue acurrucado bajo el mentón de Seiya. "Lo prometo. Shhh."

El moño de su uniforme fue levantado. Usagi sintió frio contra su piel. Pensó con timidez en cómo Seiya estaba por ver parte de su ropa interior.

"Necesitamos… Necesitamos detener el sangrado."

Sonidos delatadores de tela siendo arrancada hicieron eco por el gimnasio.

Usagi se retorció bajo la protección de Seiya. "No. Es… Es Seiya. L-lastimado."

"Estoy bien." Una risa ahogada fue presionada contra su sien. "No te preocupes por mí."

"Sangre." Sangrar era muy malo. Usagi quiso insistir. Levantó una mano para jalar de la manga de Ami. ¿Por qué no se daba cuenta? Debería ayudar a Seiya primero. "A-Ami."

Su mano fue acogida por otra en el aire. "Shhh, Usagi-chan, sé que duele, pero tienes que ser fuerte, ¿de acuerdo? Ami debe ver muy bien donde fuiste impactada."

Una serie de relámpagos retumbaron desde las afueras del gimnasio. ¿Acaso había comenzado una tormenta? Los alaridos de voces juveniles la confundieron. Si tal sólo su cabeza no estuviera tan nebulosa con el dolor…

(Presión.)

Usagi hundió su rostro en el hombro de Seiya. Fue insoportable.

El dolor.

Sonidos irreconocibles salieron de su boca. Lágrimas se escaparon de sus ojos. La intensidad de la agonía se esparció por su cuerpo entero bajo las administraciones de Ami. Usagi no lo comprendió. Eras amigas, ¿por qué la tenía que lastimar de esta forma?

Sollozó con todas sus fuerzas.

Disculpas de la voz de Ami acariciaron sus oídos. Dedos sobaron su fleco con cariño. Usagi restregó su rostro sobre el material de la camiseta deportiva. El desodorante de Seiya fue una mezcla de sudor y menta. Tan diferente al aroma de Mamo-chan…

Cerró sus ojos.

"¿Ami? ¿Qué piensas?" La voz de Minako tembló.

La presión no cesó. "Ha perdido mucha sangre… No puedo ver si la bala atravesó algún órgano vital… Debemos llevarla a un hospital. De inmediato."

"La dejaré con ustedes, puedo echar un vistazo para ver si estamos fuera de peligro. Nuestro auto está en el estacionamiento de la preparatoria, es la forma más rápida de sacarla de aquí. No podemos esperar aquí por siempre."

"Seiya, no lo sé, es muy peligroso. No tenemos idea de cuantos estudiantes armados son en total y cuantos estén todavía sueltos por la escuela."

"Usagi necesita ayuda." Seiya insistió. "Estaré bien, puedo cuidarme solo."

Los brazos del chico hicieron su primer intento por deshacerse de su carga. Usagi fue invadida por terror, al darse cuenta de que Seiya pensaba cumplir su plan. Se volvió a aferrar. "Seiya…" Destapó su rostro del pecho del cantante, buscando, queriendo… "¡No! No me dejes."

En ese instante, el mundo indicó volver a latir con familiaridad. La mirada índigo de Seiya fue una cuchilla, cortando directo al corazón de Usagi. Desesperación endurecía las facciones del muchacho de una forma que Usagi jamás había presenciado. Distintos sentimientos se colaron por sus ojos, opacándose, cuando escuchó a Usagi suplicar.

Mamoru apareció en su mente, sosteniendo su maletín en el aeropuerto. Dejándola atrás en Japón.

Ser abandonada por segunda ocasión, le llenó de pánico.

Usagi jaló de su camiseta. "Seiya. P-Por favor, no me dejes aquí."

Seiya dejó sus párpados caer. Aparentó como si Usagi le hubiera aventado una crueldad en el rostro.

"Están disparando de nuevo, pero no se escuchan cerca de aquí." Minako se acercó a Usagi y Seiya. "Tienes un buen plan, Seiya-kun, pero será mejor que permanezcas con Usagi-chan. Me asomaré para revisar nuestra situación."

"Mina, pero—"

"¡Ami, no te preocupes! Sigue cuidando de Usagi, ¿de acuerdo? Seré cautelosa, lo prometo."

Un beso fue presionado en la frente de Usagi. Su amiga le sonrió, gentil, antes de que determinación brillara por el porte de la rubia. En un segundo, la chica desapareció de la línea de visión de Usagi. Ami la reemplazó, tratando de sonreírle para mantenerla tranquila.

Lentamente, Usagi bajó su mirada a su propio cuerpo.

Parte de la falda de Minako estaba siendo vendada alrededor de su estómago. La sangre. La sangre estaba por todas partes, inclusiva sobre su uniforme. Las manos de Ami estaban cubiertas en la sustancia, posesionadas sobre la herida de su amiga.

Usagi se preguntó si estaba teniendo una pesadilla.

No. El dolor era demasiado real.

"Mírame." La voz de Seiya fue terciopelo. Usagi obedeció, hipnotizada con el confort que le proveyó en estos momentos irreales. Cuando sus rostros se alinearon, Seiya le sonrió. "No mires abajo, ¿de acuerdo? Mírame a mí. Y todo estará bien."

Usagi, entumecida, asintió. "Quedaste… aquí."

"Me lo pediste. Por supuesto que me quedé contigo, Odango." La sonrisa de Seiya tambaleó. "No tienes idea… Que, si me lo pidieras en serio, Usagi Tsukino, lo haría. Permanecería en este extraño planeta contigo, para siempre."

Usagi parpadeó. Por un momento, las facciones de Seiya se suavizaron en un rostro más fino, estrellas doradas resplandeciendo en sus oídos y una tiara preciosa adornando su frente. Por un momento, Seiya fue una estrella fugaz que le robó el aliento. "¿De… dónde provienes? Nunca… lo dices."

Seiya parpadeó. "Es un lugar muy lejos de aquí."

Usagi le contempló. "Mamo-chan… lejos también."

Seiya tragó saliva visiblemente. "Regresará. Estoy seguro. Así que tienes que aguantar hasta que lleguen a ayudarnos, ¿esta bien? Tu novio te querrá intacta."

"Pero…" Usagi cerró sus ojos brevemente. Batió su rostro con lentitud. "Pero no pienso en él… Pienso en ti, Seiya. Todo el tiempo."

Ami tragó aire de la sorpresa. Usagi volvió a abrir sus ojos. Miró a su amiga con disculpa.

"Go-gomen. No quería… que lo supieran." Lloriqueó con vergüenza.

"Usagi-chan." Ami negó con su rostro, una lágrima cruzando su mejilla. "Somos tus amigas, jamás te juzgaríamos así. Debes saberlo."

"Escribo… no me responde…" Usagi chilló a lo bajo. Luego, horror le invadió. "Ami, no puedo… mis piernas… no puedo."

Por más que quiso comandar a sus piernas a moverse, no lo hicieron. Usagi miró a Seiya completamente asustada. "S-Seiya."

El cantante le sorprendió, al compartir su temor. "¡Haz algo!" Le demandó a Ami, ojos engrandecidos y voz dura.

"¡No puedo hacer mucho, Seiya! ¡Es la pérdida de sangre!" La chica de cabellos azules examinó la herida de Usagi de nuevo. Compartió una mirada con la rubia, ambas orillándose al mismo hilo de pensamiento.

Usagi asintió.

Ami, llorando, asintió de vuelta.

"Seiya-kun, permanece con Usagi. Iré a buscar a Minako. Se ha tardado en regresar. Buscaré por ayuda."

"¡No, no puedo dejarte hacer eso! ¡Tu permanece con ella, Mizuno, yo iré!"

Ami tomó la mano de Seiya. La colocó justo en el punto que ella misma había estado presionando. "Seiya, confiamos en ti para protegerla. Quedarte con Usagi es más importante que arriesgar tu vida allá afuera. Confía en mí. Regresaremos, con ayuda."

La chica no le dio alternativa a Seiya, más que obedecer, al salir corriendo del escondite detrás de las gradas del gimnasio. Por más que Seiya trató de detener a Ami, fue ignorado.

Tiempo después, a solas, Seiya murmuró frases en un idioma que Usagi no reconoció.

"Lo siento…" Usagi murmuró.

Seiya se asomó por detrás de las gradas, analizando el gimnasio. La tormenta persistía afuera.

(¡Bang,

bang,

bang,

bang!)

Seiya reacomodó el brazo sosteniendo la espalda y cabeza de Usagi, acercándola lo más posible contra su pecho. "No puedo creer que algo como esto, esté sucediendo de nuevo."

Usagi colocó su mano libre sobre la de Seiya, la sangre pronto escurriéndose entre sus dedos entrelazados. "¿Nani?"

Seiya presionó su frente contra la de Usagi, su voz transformándose a un susurro. "Perdí a alguien, hace tiempo. Por eso viajamos a este planeta, buscándola… Cada día, cantamos, y cantamos sin descanso, y no responde a nuestro llamado. Duele ser ignorado, Odango… Pero, aun así, ni el dolor que me invade al no tener una respuesta de aquella persona tan especial… se puede comparar a verte sufrir en mis brazos de esta manera."

Usagi frunció su ceño. Deseó decirle que no se preocupara. Lamentablemente, la pesadez de sus párpados, le provocó problemas para articular más que el nombre de su amigo.

"Fighter."

Seiya se congeló. Su cuerpo se volvió rígido alrededor de la chica.

Usagi apretó sus dedos. Detrás de sus párpados cerrados, la estrella interna de Seiya fue un tesoro, un sol proveyéndole de calor. Una hermosa estrella fugaz.

-Intentaste decírmelo. Usagi debió de haberlo adivinado. Seiya había deseado ser honesta, en más de una ocasión. Había querido compartirle su secreto…

Las emociones que corrieron por Seiya emanaron un aura agridulce.

"¿Qué dijiste?"

Usagi rozó sus narices juntas. Un preludio a un deseo que había prevalecido únicamente en sus sueños, donde había creído que esta añoranza por Seiya estaría a salvo.

"¡SEIYA!"

Usagi semi-abrió sus ojos; un estruendo irrumpió por el gimnasio.

Sailor Star Healer.

Ayuda.

"¡Estoy aquí!" Seiya gritó de vuelta. "¡Apresúrate! ¡Odango, necesita—


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Advertencia (Continuación): Violencia causada por armas de fuego. Muerte de personaje principal. Insinuaciones de un tiroteo escolar.