"Entropía II."

Por B.B. Asmodeus.


[+]+[+]


Parejas principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Rating de este capítulo: Teen.

Categorías/Advertencias: Horror psicológico, violencia, hurt-confort, imágenes perturbadoras.

Sinopsis: Era oficial. Sailor Star Healer en verdad odiaba este maldito día.

Línea del tiempo: Esta historia está situada post-episodio 187: "La Transformación de Chibi-Chibi." Por esta razón, los Three Lights no han revelado sus identidades secretas.

Nota adicional: Esta historia provino de un lugar muy extraño. Otra vez. La situación horrenda que está viviendo Ucrania me ha hecho ver que no podría dejar esta historia sin algo más lleno de esperanza. ¡Esperanza es lo que nunca se debe perder!

Así que, henos aquí. Habrá una tercera y última parte. : )


[+]+[+]

"El fénix debe arder para emerger."

Janet Fitch.

[+]+[+]


Sailor Star Healer se apresuró hacia el punto detrás de las gradas, de donde provino la voz de Seiya. Su bota derecha se resbaló en la trayectoria—sangre. Había un sendero de sangre por el piso. Tragando saliva, se agazapó frente a Seiya.

Oh.

Estrellas.

"No, shimatta." Seiya sacudió el cuerpo en sus brazos. "¿Odango? ¡Despierta, vamos!"

"Apártate." Healer sabía que el tiempo era de esencia. La chica Tsukino era un desastre grotesco pintado de carmín, increíblemente pálida y anormalmente callada. Healer la acostó en el piso por entero, indicándole a Seiya a seguir manteniendo presión. Sin más, elevó la cabeza de la chica hacia atrás, abrió sus labios.

Exhaló, boca a boca.

Uniendo sus manos, las colocó sobre el pecho inmóvil. Presionó con todas sus fuerzas.

1.

2.

3.

Otra exhalación.

1.

2.

3.

"Odango, despierta." Seiya demandó entre dientes, observando a Healer continuar con sus intentos de resucitación. "Maldición." El chico no se interpuso en los esfuerzos de su compañera, pero cuando se escuchó un crujido del pecho de Tsukino, gruñó directo en el rostro de Healer.

"¡Ten cuidado!"

"Debió ser una costilla." Sailor Star Maker apareció justo a la cabeza de Tsukino. Se hincó de inmediato, tomando el lugar de Healer en los masajes cardiovasculares. "Las ambulancias están llegando. ¿Cuánto tiempo ha estado inconsciente?"

Healer se concentró en insertar oxígeno.

"¡Seiya!"

"¡No lo sé!" Seiya cometió el error de batir su fleco, embarrando sangre en el proceso.

"Concéntrate. ¿Cuánto tiempo? Es importante."

1.

2.

3.

"Dos o tres minutos antes de que Healer comenzara a resucitarla." Seiya proveyó finalmente. "Odango, dijo… Dijo que no podía sentir el resto de su cuerpo."

"Vamos, niña tonta." Healer renegó, compartiendo una mirada con Sailor Star Maker. Sobre el cuerpo de Usagi Tsukino, Sailor Star Maker lució determinada. El camisón del uniforme había sido levantado y la sangre se comenzaba a secar por el sostén de holanes de la chiquilla.

Healer lanzó una mirada preocupada a Seiya. No comprendía la fascinación por la chiquilla. Pero, aun así, no pudo evitar preguntarse sobre las repercusiones en el caso de que Tsukino no volviera a abrir sus ojos.

Partió los labios azulados de Tsukino y ejerció otro soplo de aliento.

El tiempo transcurrió.

Los minutos se alargaron.

Tsukino permaneció inerte.

Una ráfaga de calidez y una oleada de chispas cósmicas revelaron a Sailor Star Fighter segundos después. En cuanto sus botas de cuero hicieron contacto con el piso del gimnasio, Sailor Healer fue empujada para alejarse de Usagi Tsukino.

"Oi, ¿qué haces?"

"Hazte a un lado." El comando fue duro. En contraste, los guantes de Fighter alzaron la nuca de la rubia con cuidado. "¡Es claro que lo que están haciendo no está funcionando!"

"Fighter, la pérdida de oxígeno por un periodo así de largo puede ser mortal, sin embargo, si Tsukino-san no está respondiendo me temo que…"

"¡No lo digas!" Desolada, Fighter cerró sus ojos, presionando su frente contra la de Tsukino. La imagen resultó demasiada íntima para Sailor Healer. Desvió su mirada, enfocándose en el rostro neutro de Sailor Star Maker, como alternativa.

Se sintió mal por Fighter. Se sintió triste por la realidad que se estaba asentando a su alrededor. Tsukino-san no había sido la única baja durante la masacre que había arrasado en la Preparatoria Juuban.

"Vuelve, por favor." El ruego fue un raspón angustiante de la garganta de su líder. Healer reajustó su atención hacia los pasos que se escuchaban a la distancia, incómoda con este dolor ajeno que no sabía cómo procesar. "Déjame sentir tu maravilloso resplandor… Una vez más, por favor."

"Sailor Fighter." Fue la sorpresa filtrándose de Maker lo que atrajo de regreso a Healer.

Parpadeó, confundida con lo que estaba observando.

Abrazando a Tsukino contra su pecho, la silueta de Fighter estaba delineándose de un halo misterioso, energía añil concentrándose…

No, desprendiéndose.

"¡¿Qué haces, tonta?!" Healer intercambió una mirada con Sailor Maker. "¿Maker? ¿Qué se propone?"

Sailor Star Maker se mostró intrigada con el fenómeno, lejos de entrar en histerias como Healer. "Fighter, prestar tu energía de esta forma…"

Aferrada, Fighter selló sus labios contra los de Tsukino.

Healer desvió su atención de nuevo. -Rayos. Baka.

¿Por qué?

¿Por qué por esta chiquilla, Sailor Fighter estaba dispuesta a romper las reglas? Su devoción debía ser solemnemente dirigida a su Princesa, ¿qué no?

La silueta de Tsukino fue esbozada en la energía vital que Sailor Star Fighter le compartió, aunque permaneció sin responder a los llamados. La sangre siguió derramándose por el suelo del gimnasio. La piel de la chica siguió enfriándose, con cada segundo.

Afuera, sirenas se acumularon. Policías, ambulancias.

"No está… funcionando." Healer masculló. No buscó causarle más dolor a Fighter con lo dicho, no obstante, no dejó de ser cierto. Healer tragó saliva con dificultad, al distinguir el sollozo ahogado viniendo de su compatriota. Si Healer se obligó a parpadear para no permitir a sus ojos humedecerse, nadie tendría derecho a recriminárselo. "Iré… ¡Iré a llamar la atención de los paramédicos para que se dirijan al gimnasio cuanto antes!"

"Healer, espera."

Sailor Star Maker tenía la mano derecha de la terrícola en sus dedos, al voltear Healer hacia el grupo. Revisaba por un pulso.

Healer se congeló. "¿Acaso…?"

Maker exhaló, mentón sumiéndose. Sus dígitos no se apartaron de la muñeca en inspección. "…Tsukino-san, si puedes sentirla, sigue a la estrella que te llama."

Astros.

Estaba funcionando.

Fighter estaba cansándose por su esfuerzo, lo reveló en pequeñas señales. Sus hombros se hundían y su piel perdía vigor. Sudor comenzaba a formarse por su perfil con la transferencia mortal de energía vital.

Aun así, la terca mujer no mostró conocer de límites.

Healer retractó sus pasos de vuelta a la pareja. "¡Tsukino-san, vamos! ¡Seiya no aguantará por mucho tiempo más! ¡Ya sabes lo obstinado que es!"

No era precisamente lo más delicado que podía usar. La ceja levantada de Maker lo juzgó así. Healer levantó las propias en desafío. "¡Y te está besando sin tu permiso, además! ¡Estoy segura de que querrás abofetearlo por atrevido!"

Maker levantó la otra ceja para completar el set de escepticismo.

Healer se hincó cerca de la cabeza rubia. "Vamos, reacciona… Abre los ojos." -O romperás su estúpido corazón.

Tsukino no abrió sus ojos.

En vez de eso, Healer y Maker fueron asaltadas por un resplandor platinado explotando del pecho de Tsukino. Sailor Star Fighter fue expulsada de su contacto con la chica por igual, sólo sus brazos sirviendo para sostenerla. Paulatinamente, la luz cubrió el gimnasio—

—y un terrorífico grito hizo eco.

Del abrazo de Sailor Fighter, el cuerpo de Usagi Tsukino se contorsionó mientras largos listones rosados reemplazaron su uniforme escolar. La luz plateada disminuyó en poderío, permitiendo que los ojos de Healer se acostumbraran al nuevo escenario.

Asombrada, fue testigo de la sangre alrededor de la chiquilla—limpiarse, perdiendo su rastro por su piel. Tsukino se retorció momentos más, ojos aún cerrados, víctima a un proceso increíble que Healer no terminaba de comprender…

Plumas se mezclaron con los listones, y la apariencia de Eternal Sailor Moon poseyó a Tsukino.

-No. Healer saltó lo más lejos posible, intercambiando su shock con Sailor Maker. "No puede ser…"

Un alarido más, otro arqueo doloroso.

De golpe, un objeto diminuto fue expulsado del broche dorado de Sailor Moon. Empapado en sangre.

La bala.

Healer quiso vomitar.

Sailor Star Fighter lució como Healer se sintió, su mirada resentida clavándose en la pequeña pieza de armamento. Si la bala no se hubiera hecho polvo por sí sola, Healer estuvo segura de que el odio de Fighter lo hubiera logrado.

Exhausta, Usagi Tsukino volvió a ser ella misma. La ilusión de la Sailor Senshi que se había convertido en su primordial dolor de cabeza todo este maldito tiempo, se desvaneció en otra oleada de plumas cósmicas y toda fuerza sobrenatural que la había animado, le dejó ir.

Los gritos pararon.

Fighter volvió a acoger a la muchacha contra su pecho. "¿Odango?"

Healer no pudo creerlo. "¡Suéltala, Fighter! ¿Qué no viste?"

"No. Quiero. Escucharlo." La orden fue doblaba en frecuencia y feroz autoridad. "Ve en busca de los paramédicos, Sailor Healer. ¡No te quedes ahí parada!"

"Fighter…" Healer se tornó, naturalmente, hacia la otra única persona a la que podía acudir. "¡Sailor Maker! ¡Di algo! ¡Esa niña es Sailor Moon! ¡Deberíamos largarnos de aquí!"

Todavía de rodillas en el piso, Maker restregó su frente con la mano enguantada con la que había encontrado un pulso, momentos antes. La mujer terminó suspirando con pesadez. "Hablaremos de esto después… No sabemos si Tsukino-san está fuera de peligro aún. Obedece, Sailor Healer."

Era oficial.

Sailor Star Healer en verdad odiaba este maldito día.


[+]+[+]