SOULMATES
CAPITULO 7: Un Amor de Verdad
Su mano rodeaba la mía con calidez al tiempo que sus pasos se coordinaban con los míos, no escuchaba su voz pero veía el movimiento de sus labios bien definidos, sus dientes blancos, sus cejas pobladas, sus ojos haciéndose más claros a la luz del sol.
Sentí como por fin mi corazón volvía a mi pecho y latía suavemente sin doler. El me sonríe y las mariposas en mi estómago revolotean de nuevo. Nada había cambiado y aquella pelea no habia existido, todo era un mal sueño. Lo rodeo por la cintura aferrándome a sus labios en un beso casi tan real que mis mejillas se humedecen, y es ahí donde noto que la pesadilla es cierta.
Abro los ojos sintiendo mi rostro mojado, el corazón agitado y roto. Cómo lo extrañaba, como deseaba que lo que vi en Café de Revés no hubiese sido verdad. Miro el reloj a mi lado 5:55 am...
No puedo dormir, sería inútil si lo intento, me levanto sintiéndome pesada, cansada, ojerosa. Abro aquella puerta corrediza que da paso al amplio balcón en la habitación de Tomoyo, los primeros tonos rosas y celestes rayan en la lejanía, cierro los ojos con fuerza, apretando mi pecho como queriendo unir mis piezas rotas, las lagrimas caen solas, silenciosas y lentas. El amanecer llegó envolviéndome en sus primeros rayos de sol, iluminandome el rostro y haciendo notoria mi inexistente sonrisa.
-Sakura?- Tomoyo me llamába tan bajito, como no queriendo interrumpir ese rato conmigo misma.
La escucho pero no la miro, solo me giro un poco para sonreírle por lo bajo.
-Vinieron a verte...- Menciona dudativa, pero serena.
-Touya? -Pregunto con miedo, pero ella menea la cabeza, si no era mi hermano entonces... Mamá?
-Ya voy- Le sonrió y me encamino hacia donde ella está, me acerco a besar su mejilla y le doy los buenos días, pasar tiempo con ella siempre me reconfortaba.
-Gracias por dejarme pasar la noche, y por escucharme Tom -Sostengo sus manos y la abrazo con fuerza.
-Ni lo digas Saku, no me gusta verte así, habla con Li...-Mencionaba mirándome con esos ojos amatistas tan profundos y gentiles, suplicando por él.
-No se si quiero escuchar de su boca que ya no me ama Tom, no lo resistiría.
-No juzgues antes de conocer sus razones Saku, solo, escuchalo quieres -Me sonríe y no puedo negarme a su petición yo también quería saber.
-Si es que quiere verme después de todo lo que le dije...- Miro el suelo con tristeza, arrepintiendome de cada palabra.
-Entonces apresurate a bajar -Me dice muy sonriente y me deja sola y helada al pie del balcón.
Era él? Quien había venido a verme era él? Mis piernas se movieron lento hacia el frente, y obligó a mi cerebro a reaccionar. Entonces es cuando atravieso la habitación y abro la puerta de golpe bajando la enorme escalera de caracol a toda prisa, siento que resbaló en el último escalón consecuencia de usar calcetines y no sandalias y lo veo a lo lejos, sentado en la sala de estar, con una chamarra gruesa y algo en sus manos. Mirando hacia la ventana distraídamente con la mirada tan triste como la mia.
Siento el bum,bum, de mi corazón otra vez y sonrió inconscientemente a su presencia, doy un paso al frente y entonces el me mira, esos ojos chocolate, tan intensos, brillantes, y tristes. Esboza una sonrisa diminuta y avergonzada y se levanta de golpe del sofá.
-Shaoran ? - le digo con clara sorpresa.
-Yo...-Balbucea mientras miraba nervioso hacia todos lados menos hacia mi- Yo...te estuve llamando y tu madre me dijo que estabas aquí.
Yo solo lo miraba y asentia, intentando no lanzarme a sus brazos llorando como loca.
Él me había venido a buscar. Sí!
-Te traje esto! - Shaoran se acercó torpemente hasta mi dejando una pequeña tarta de frutillas sobre mi mano. -Lamento haberte molestado, solo quería saber que estabas bien. Se que estás molesta... Y no te culpo, solo...espero que puedas perdonarme. Adiós - Levanto su rostro para mirarme al fin, podía notar sus ojos temblar, y sus manos cerrarse con fuerza a sus costados.
Yo me había quedado sin habla, quería decirle mil cosas, pero no salía nada, intentaba mover mi cuerpo y evitar que se fuera pero tampoco podía moverme. Solo lo mire con los ojos abiertos como platos, abriendo y cerrando la boca sin emitir sonido alguno.
Él se espero unos segundos a que yo reaccionara, quizá esperando igual que yo que todo quedará arreglado con un beso, pero no pasó. Shaoran bajo su mirada decepcionado y se dio media vuelta saliendo en cámara lenta de casa de Tomoyo, la puerta se cerró detrás de él apenas haciendo ruido y en ese momento recobre la respiración.
Los sollozos llegaron a mi con fuerza, mis lágrimas caían sobre la pequeña tarta de frutas una tras otra. Era una idiota...lo había dejado irse.
Era todo, era un imbécil, había hechado todo a perder. Una tarta de frutas Shaoran? Venir solo a ver si estaba bien? En serio!? Solo esos débiles argumentos tenía.
Que esperaba? Que se lanzará a mis brazos? Estaba tan ansioso por verla que no había pensado en que decirle. Su silencio me habia desarmado, su mirada fija sobre mi, sin poder decifrar que pensaba, que sentía. Solo veía hielo en el verde de sus ojos. La peor parte además de su silencio, de sus palabras el día anterior...No me había detenido. No!
Salí por aquel enrejado a las afueras de la mansion de Daidouji y me atreví a mirar hacia atrás, quizá con la esperanza de verla pero ella no estaba. No más tras de mí, ni a mi lado, ni en mi vida.
Sentí como mis ojos se humedecían y golpeé la pared con fuerza.
-Rayooos! -Grite con fuerza haciendo que las aves dejarán sus nidos alzando el vuelo.
Meti mis manos a los bolsillos, sentía que me punzaban, pero no les tome importancia, debía llegar a mis clases de música. Di la vuelta en la esquina, juraría que escuche mi nombre, pero no...imposible, mi mente me jugaba una mala pasada. Seguí caminando.
-Shaoran! -Grite con todas mis fuerzas mientras corría hasta el enrejado de la mansion, pero él no estaba más ahí. Sentí una terrible desesperación apoderarse de mi, hasta dejarme sin aire.
-Monstruo?!- Mi hermano me miraba con sorpresa. Mientras yo respiraba con dificultad , aún en calcetines y con la pijama puesta, mirando a la nada.
-Estas bien Sakura?-Pregunto Yukito mientras me levantaba el rostro con suavidad y sus ojos grises me transmitían paz.
Me abraze a Yukito con fuerza, dejando salir mis lágrimas mientras escondía mi rostro en su pecho y el me abrazaba la cabeza con ternura.
-Ya,ya todo estará bien, desahogate, yo estoy aquí. -Decia el con la misma condescendencia de mi padre.
-Y ahora que...- Decía mi hermano irritado, seguramente rodando los ojos.
-Vamos adentro, cámbiate y vayamos a casa. Tu padre no quiere irse sin despedirse de ti - Me decía Yukito al tiempo que me sonreía, mientras mi hermano caminaba en silencio a nuestro lado.
Era martes, y ya habían pasado 4 días desde que rompimos aquel viernes por la tarde, no la había vuelto a ver desde el día que fui a casa de Daidouji.
Cada vez que pensaba en ella, que por lo general era la mayor parte del tiempo, sentía que el corazón se me desgajaba y perdía el aire en mis pulmones.
Tenia bien claro que ella no quería saber más de mi y por eso había decidido no buscarla más, darle su espacio y evitarla todo lo posible, antes de quebrarme frente a ella y besarla para no soltarla jamás. Me dolía, dolía mucho. Y eso me hacía recordar por que jamás me había enamorado.
Baje a la cocina, mis hermanas ya estaban a la mesa. Me limite a dar los buenos días y tome un poco de fruta , solo la manzana y las uvas...el resto no me apetecia. Me senté a lado de Fanren sin mirar a nadie, y comencé a comer de manera mecanica.
-Solo comeras eso Xiao Lang? -Pregunto mi madre escrutandome con la mirada.
-No tengo apetito madre - Respondi friamente
-No comes, no hablas, no duermes, que te sucede Xiao Lang ?
-Madre...en serio no tengo animos de hablar sobre esto con nadie. Buen Provecho - Me levantó de la mesa tomando mi chaqueta para poder salir de casa, pero la mirada acusadora de mi madre detiene mis pasos.
-A donde vas jovencito? - Mi madre daba miedo cuando se ponía seria, al grado que todas mis hermanas dejaron de comer y yo solo me giré a verla sin expresión alguna.
-Al colegio, a donde más si no!- Le respondo con ironía. Ella solo me levanta una ceja, y noto como su mandíbula se tensa.
-Mamà no, dejalo - Menciona Fanren
-No me tienes confianza Xiao Lang?- Su voz se quiebra y me hace sentir culpable, cierro los ojos con molestia y regreso a donde ella está.
-No es eso madre. Puedo irme ya?
-Entonces , por que no me dices que te sucede. Te noto mal, diferente. Y no me digas que no!
-Que le dijiste Fanren? - Cuestiono mirando a mi hermana con clara molestia
-Ham...nada Xiao...- Mi hermana mentía y yo lo sabía, notaba su nerviosismo.
-Hay...- Suspiro con pesadez masajenadome la sien y tomando asiento de nuevo a lado de mis hermanas.
-Comeras algo hermanito? - Me sonrie Futtie mientras me pasa un vaso de jugo de naranja.
Asiento con la cabeza resignado, estirando la mano para tomar un croassiant del centro de la mesa sumergiendolo en la crema de maní.
-Peleaste con Ying Fa no es cierto? - Me pregunta mi madre sin más preámbulos, tomando serenamente su desayuno.
-Rompimos... - Le digo pasandome dolorosamente aquel bocado ahora amargo de crema de maní.
-Queeeee!? - Escucho a todas mis hermanas exclamar al unisono, mientras mi madre ni se inmuta.
-Y por que razon Xiao Lang?
-Me vio con otra chica en Café de Revez...- Menciono con tristeza mirando el suelo
-Que hiciste que cosa Xiao Lang Li! Como pudiste! - Me gritaba Feimei indignada.
-Por que Xiao Lang... - Decía incredula Shieffa mientras Futtie tomaba mi mano mirándome lastimosamente.
-Tu no harias algo asi Xiao Lang - Fanren me miraba convencida con una sonrisa, nadie me conocía como ella, por eso era mi hermana favorita. Le devolví el gesto.
-No me diras nada madre?. Te escucho
Ierian termino lo que habia en su plato, tomo la servilleta de su regazo y se limpio la comisura de los labios con elegancia. Acerco su taza de cafè hasta ella y mientras vertia el azucar levanto su penetrante y hermosa mirada para posarla sobre la de su hijo.
-Creo que toda accion tiene una reaccion XiaoLang, no te creo capaz de jugar con los sentimientos de esa jovencita por que eh visto la forma en que la miras, sin embargo creo que eres victima de tus malas decisiones. Ayer estabas con Dante, asi que supongo que estabas en ese café con él y esa jovencita. -Mi madre me mira sonriendo ligeramente para volver a su café- Cuando parece que el amor se acaba debemos recordarle a la otra persona cuanto la amamos.
Mis hermanas cerraron el pico de golpe mientras depositaban su mirada ahora sobre mi. Yo solo mire a mi madre con sorpresa, era increible como no podía irsele una sola cosa a esa mujer.
-La decepcioné tanto que no quiere ni verme - Admito con pesar.
-La confianza es algo que se pierde muy facil Xiao Lang. Debes ser paciente, recuerdale lo importante que es para ti y si la amas, no la dejes ir- Sentí a mi madre acercarse para besarme la mejilla y alejarse hacia el despacho.
Paciencia... claro.
No había vuelto a ver a Shaoran desde aquel día, no importa si salía varias veces en el día para toparmelo en la acera, o en el jardín cuidando las rosas de su madre, no había rastros de él. La luz en su recamara se encendía siempre a la misma hora, pero no volvió a correr las cortinas para dejarme verlo. Habíamos regresado a ser solo vecinos.
La palma de mi mano quedó grabada en el cristal de la ventana a causa del frio, pensando en los dias que no volverían más. La tibieza de mis lágrimas recorríeron mi rostro, extrañaba a Shaoran cada día más y me sentía tan culpable por haberlo dejado ir tan fácil, pero tambien tenía miedo de buscarlo.
Mi madre tocó la puerta, deteniéndose detrás de mi, presionando mi hombro como si me apoyara en silencio.
-Se te hará tarde hija...
Me giré para tenerla de frente, ella era mi confidente, no es que pudiera ocultarle las cosas. Mi sonrisa quebrada adorno mi rostro y ella limpio con sus dedos mis lágrimas, acomodó mi cabello detrás de la oreja y me sonrió.
-Buscalo, estoy segura que si te tiene enfrente todo se arreglará.- La escuché decirme con ternura, yo solo sentí el nudo en mi garganta de nuevo.
Asentí a sus palabras, y me despedí de ella para encaminarme a Seijo. Salí de casa sintiendo el aire helado sobre mi rostro, despeinado mi flequillo, abrazandome a mi misma, decidí caminar por el sendero del río, seguramente el ya había pasado por ahí antes que yo. Quería seguir sus pasos, mirar lo que sus ojos vieron, rozar con mis dedos la maleza como el lo hacia escuchando el río pasar.
Me detuve acariciando el barandal que me separaba de aquellas caudalosas aguas, cerré los ojos disfrutando del sonido del río pasar, trayendo hasta mi los recuerdos de sus besos, el sonido de voz, el eco de su risa.
Iba tarde al colegio, la charla con mi madre y el interrogatorio de mis hermanas me habían retrasado bastante, caminaba tan a prisa como mis piernas me permitían.
Me olvidé de disfrutar mi camino, pero a la mitad del sendero la vi a lo lejos, inmersa en sus pensamientos, con los ojos cerrados de cara al río.
Que hacía ahí? Sentí mi sangre helarse y mis rodillas temblar, mi corazón tiro de mi con fuerza obligándome a regresarlo a donde pertenecía, a su lado.
Camine lentamente hasta donde ella estaba, la tenía tan cerca que roze su cabello con la punta de mis dedos, el dulzor de aquel perfume que Fanren le había dado en su cumpleaños me inundó los sentidos, vi algunas lágrimas rodar por sus mejillas, eso me sorprendió, odiaba verla llorar. Estire mi mano hasta ella, quitando todo rastro de humedad en su rostro, ella se dejó llevar por mi tacto, y yo solo la acaricie con suavidad, sintiendo que mi pecho se inchaba y desbordaba en mi interior.
Sakura abrió los ojos lentamente, mi mirada la buscó con desesperó.
Los recuerdos de sus caricias eran tan vívidos que juraría que siento su mano posarse con suavidad sobre mis mejillas, su loción perfumando el aire, haciendo latir mi corazón tan rápido que podría salirse de mi pecho.
Quería abrazarlo, lo anhelaba más que ah nada, mis lágrimas no dejaban de caer, y descubrí que un dedo intruso limpiaba mi rostro. Abrí los ojos con lentitud temiendo encontrarme con un extraño, pero nada me preparaba para tenerlo frente mío.
Sus ojos chocolate, mirándome fijamente irradiando la miel que poseían dentro. Sujeté a Shaoran con fuerza por la camisa negándome a dejarlo ir de nuevo y me fundi en sus labios.
El me devolvió el beso con la misma intensidad que yo, sus manos me aprisionaron con fuerza por la cintura, abrazándome con fuerza, podia sentír sus lágrimas mojarme junto a su respiración entrecortada.
Yo solo detuve el tiempo, me quería eterna en sus brazos, olvidando aquella chica, nuestra pelea, el hecho de que me iría y no volvería a verlo.
El recuerdo de ese hecho, me devolvió de golpe a la realidad, era cruel retenerlo a mi lado si me iría para jamás volver...quizá lo mejor era haber roto. Así el no sufriría con mi partida, ni yo con la distancia, aunque le querria toda la vida.
Me separé de él con dificultad, recobrando el aliento mientras el me apretaba con fuerza y juntaba su frente a la mía.
-No, no...no te vayas. Perdóname Sakura - Sus mirada temblaba sobre la mía, haciéndome desfallecer. Haciéndome más dificil irme.
-Lo siento...de verdad lo siento. -Le dije cerrando los ojos para no verlo más.
-Se que me amas tanto como yo a ti. Solo escúchame!
-No puedo... -Quite su agarre de mis brazos y di dos pasos hacia atrás, viendo cómo le rompia el corazon de nuevo y me di la media vuelta para alejarme.
-Sakura!
Escuché sus pasos corriendo tras de mí, sujetándome de nuevo por el brazo. Por que me lo hacia tan difícil.
-Vete con ella! - Le dije furiosa
-Ella no significa nada para mí Sakura, ni ella ni nadie. Soy incapaz de serte infiel y no solo porque no quiero, sino por que no puedo. No puedo querer a nadie como a ti. - Me miro molesto, con esos ojos fríos que hacia mucho no le veía.
-Es mejor ser amigos Shaoran... -Estupida...la peor mentira de mi vida.
-Que! Yo no te veo como amiga, y se que tú tampoco!
-No podemos seguir...
-Esa es tu decisión! No la mía, pero como gustes! No soy yo el que huye - Vi a Shaoran pasar a mi lado mirándome con dureza aunque el ambar de sus ojos no me mentía, estaba tan dolido como yo.
Lo vi caminar a lo lejos, mientras yo solo me quedaba llorando viendolo irse de nuevo...No había vuelta atrás.
-Adios Shao...- Apreté con fuerza el broche que me dio y seguí mi camino.
1 mes Después...
El invierno era el más crudo en muchos años, hacía tanto frío que los autos se congelaban y el agua se convertía en hielo.
Así me sentía por dentro también, mis ojeras llegaban hasta la mitad de mi rostro, note que había bajado de peso por que la ropa me nadaba y los huesos de mis hombros resaltaban haciendo mis facciones más finas.
Que el amor no mata? No literalmente, solo lo hace en pausas. Yo sentía que llevaba años alejada de él, amándolo cada día como desde el primero.
Nos encontrábamos continuamente en la escuela, siempre ignorandonos, luchando por no cruzarnos en el camino, evitando nuestras miradas, finjiendo que no existíamos pero amandonos en silencio, esperando el día en que nos decidieramos a ser felices como antes fuimos.
Le veía reír a veces con algo que le comentaban, comer, respirar, vivir sin mi, sin problemas. Yo le había roto el corazón al final, era ovio que siguiera, yo solo pedía que fuera feliz.
Las semanas se me hacían infinitas, la amaba y la odiaba al mismo tiempo, quería correr a su lado y luego recordaba que no me quería mas en su vida, sin embargo estaba convencido de aún me amaba.
Mi peor tortura era tenerla de vecina y además ir en el mismo instituto, a un salón de distancia, seguirla con la mirada a lo lejos, toda la vida acompañada por Sáenz, ese imbécil de sonrisa perfecta que tanto la idiotizaba. Empezaba a creer que me había dejado por el, que otra razón había para ser tan tajante.
Este sentimiento de amor-odio me consumía, y aunque mi relación con Dante obviamente se había dañado, seguíamos siendo amigos. Eriol me había enseñado a fumar en estas semanas, un inhibidor de dolor bastante efectivo cuando me daba por pensar en ella.
El festival de invierno del instituto se acercaba y nos tocaba interpretar, sin embargo como diría Eriol, yo estaba tan dolido que solo quería cantar a Bunbury ,apague mi cigarrillo en la pared y lancé la colilla a la lejanía.
Entre al aula donde Eriol ya me esperaba, sabiendo lo que quería hacer antes de que todos llegaran. Comenzó a tocar una de las trompetas de la banda de guerra y me deje desgarrar la garganta por la única melodia que me nacía cantar en ese momento.
Aunque No Sea Conmigo
Enrique Bunbury
A placer, puedes tomarte el tiempo necesario
Que por mi parte yo estaré esperando
El día en que te decidas a volver
Y ser feliz como antes fuimos
Sé muy bien
Que como yo estarás sufriendo a diario
La soledad de dos amantes que al dejarse
Están luchando cada quien
Por no encontrarse
Y no es por eso
Que haya dejado de quererte un solo día
Estoy contigo aunque estés lejos de mi vida
Por tu felicidad a costa de la mía
Pero si ahora tienes
Tan sólo la mitad del gran amor que aún te tengo
Puedes jurar que al que te quiere lo bendigo
Quiero que seas feliz
Aunque no sea conmigo
Y no es por eso
Que haya dejado de quererte un solo día
Estoy contigo aunque estés lejos de mi vida
Por tu felicidad a costa de la mía
Pero si ahora tienes
Tan sólo la mitad del gran amor que aun te tengo
Puedes jurar que al que te quiere lo bendigo
Quiero que seas feliz
Aunque no sea conmigo
Pov Tomoyo
El festival de invierno sería en unos dias, y ya no podía soportar un día más viendo a Sakura llorar, empesinada en alejarse de Shaoran por que se cambiaría de ciudad.
Guardarle este secreto estaba matándolos a ambos, perdiendo su tiempo alejados, pudiendo disfrutar de cada minuto en la compañía del otro.
Sabía de boca de Eriol que aunque Shaoran no se la pasaba llorando, no frente al él al menos, estaba sufriendo muchísimo, fumaba más de la cuenta, comía poco, tenía unas ojeras iguales a las de Sakura, y se la pasaba cantando canciones de Bunbury una y otra vez en el salón de medios. Eriol estaba enloqueciendo igual que yo con este par y habíamos decidido decirle la verdad a Shaoran antes de que Sakura se fuera en Enero.
Estaba a unos pasos de la sala de medios y ya sabía de lo que Eriol me hablaba, "Infinito" se escuchaba con toda su fuerza hasta salir de aquellos muros. Sentí pena por el, con los altavoces encendidos y su voz ronca gritándole al mundo. Menie la cabeza, había un cenicero a su lado y como supuse, rastros de lágrimas en sus ojos.
Infinito
Enrique Bunbury
Me calaste hondo
Y ahora me dueles
Si todo lo que nace perece, del mismo modo
Un momento se va
Y no vuelve a pasar
Y decían: "¡qué bonito!" era vernos pasear
Queriéndonos infinito
Pensaban: "siempre será igual"
¿Cómo lo permitimos, qué es lo que hicimos tan mal?
¿Fue este orgullo desgraciado
Que no supimos tragar?
Engáñame un poco al menos
Dí que me quieres aún más
Que durante todo este tiempo
Lo has pasado fatal
Que ninguno de esos idiotas te supieron hacer reír
Que el único que te importa
Es este pobre infeliz
Me calaste hondo
Y ahora me dueles
Si todo lo que nace perece, del mismo modo
Un momento se va
Y no vuelve a pasar
Y el día que yo me muera y moriré antes que tú
Sólo quiero que una pena
Se lloré frente a mi ataúd
Que esta herida en mi alma no llegó a cicatrizar
Y estará desesperada
Hasta que te vea llegar
Me calaste hondo
Y ahora me dueles
Si todo lo que nace perece, del mismo modo
Un momento se va
Y no vuelve a pasar
Un momento de va
Y no vuelve a pasar
Un momento se va
-Li? - Entre lentamente cerrando la puerta tras de mí.
Vi como sus ojos se detuvieron en mi figura, apagando la grabadora en ipso facto, recobrando la compostura.
-No es necesario, se que estás pasandola mal...- El entorno su mirada hacia mi, y al final se dejó caer en una de las sillas del auditorio, dejando salir un largo suspiro.
-Eriol te dijo no? - Menciono rendido
-Si y no, la verdad, es que fui a buscarte a tu salón y Dante me dijo que te saltaste ciencias. A excepción de Sakura no es un secreto que pasas mucho tiempo aquí.
-Relamiendome las heridas como un gato, no? -Se dijo a sí mismo con ironía.
-Sakura está muy triste también, se la pasa llorando. Te extraña muchísimo
Vi como Shaoran se sonrio con sorna y luego su mirada se entristeció.
-Entonces por que Daidouji...
Yo lo mire pensando en cada palabra que le diría, en si como decía Eriol solo acrecentaria su dolor por que ella se iría para siempre, o si como yo lo pensaba, era una oportunidad para unirlos de nuevo y romper con las barreras de la distancia, un amor como el suyo vencería lo que fuera no?.
Sentí su mirada estudiarme, mientras yo intentaba mantenerme serena, le sonreí un poco y me decidí a decírselo.
-En serio quieres saber por qué?- El me miro como si yo tuviera todas sus respuestas.
-SI - Me dijo como quien va a recibir la condena de muerte.
-Ella ...
-Es Sáenz no? - Me interrumpió sin siquiera haber comenzado y solo pude reír sonoramente.
-Que es tan gracioso Daidouji!
-No Li! Estas muy equivocado, ellos solo son amigos.
-Seguro, la eh visto pasar todo el tiempo con el, incluso lo eh visto salir de su casa! Abrazarla, tenerla cerca!
-Es gay Shaoran...
-Que...
Intenté no reír más, pero su expresión era como para darle un Óscar, solo se quedó callado parpadeando como si no entendiera el Japonés, mirándome y luego mirando a la nada. Me reí de nuevo.
-Estas hablando de la misma persona Daidouji? -Me preguntó
-Si, Santiago Sáenz el chico Colombiano de intercambió, está en tu clase.
Shaoran otra vez se quedó en silencio, note que se mordía labio con fuerza, quizá ahora se sentía culpable.
-Por favor no se lo digas a nadie, es un secreto que solo nos reveló a Sakura y a mi, es delicado.
-Lo sé, no te preocupes, nada saldrá de aquí. Gracias...por decirme.
-Bueno, aclarado este punto. Sakura...de negó a volver contigo por que se irá de Tomoeda.
Note como los ojos de Li se dilataron en su máxima expresión y su voz se ahogaba en su garganta. Escuché salir todo el aire de sus pulmones y me miro de nuevo.
-Cuando? -Inquirio
-En 1 Mes...
Shaoran paso a mi lado a toda prisa y se detuvo en la entrada.
-Gracias Daidouji...
-No la dejes ir...-Atine a decirle
-Nunca más...
Salió del aula y vi su sombra alejarse a toda prisa. Espero haber hecho lo correcto.
-Lo siento Sakura...
Sentí que el tiempo comenzaba correr en mi contra, tenía que recuperarla asi fuera la ultima cosa que hiziera. La había juzgado tan mal, sumiendome en mi dolor, amándola tanto, extrañando la hasta morir y ella se iría. No! No se irí saber que era la persona más importante en mi vida.
La busque en su salón, en el gimnasio, en el campo de soccer con las porristas, parecía no estar en ningún lado.
Cansado y abatido, decidí irme a casa, podría ir a buscarla a su casa, así su hermano me corriera o su padre abriera la puerta. Acelere los pasos ansioso por estrecharla de nuevo entre mis brazos.
Pero cuando llegue a su puerta, nadie la abrió, su perro Kero no estaba.y las cortinas estaban cerradas. Sentí el terror apoderarse de mi.
-No por favor, no, no, no parar como si ese mantra fuera a devolvermela.
-Xiao Lang? -Escuche a Fanren a mis espaldas, me giré a donde ella estaba y la vi llevando a Kero a dar un paseo.
-Que haces con su perro?
-Pasearlo! Dhaaa!
-Eso ya lo noté Fanren! Pero por qué lo haces tú?
-Sakura y sus padres no están, salieron unos días de viaje a Kioto. Volverán en 1 semana.
Una semana, justo para el festival de Invierno en el instituto y el final del ciclo escolar.
-La veniste a buscar? -Mi hermana me sonrio mientras yo asentía.
-No quiero perderla...
-Entonces busquemos la forma de que estén juntos de nuevo -Fanren me abrazó y yo la dejé hacerlo. Necesitaba ese abrazo y solo ella podría dármelo.
Entramos a casa con Kero detrás de nosotros, un Golden Retriver bastante grande y juguetón. Mis padres tampoco estaban por asuntos del Consejo y es cuando mis hermanas aprovechaban para poner su música a todo volumen. Shieffa adoraba a Reik y justo cuando di un paso dentro de la casa la letra de esa canción me iluminó.
-Pausala! -Le dije en ipso facto
-Hay Xiao Lang! Por que! - La más pequeña de mis hermanas me miraba haciendo un puchero mientras apagaba la radio.
-Como se llama esa canción? -Le pregunté con interés.
-Desde cuando te gusta Reik?
-Solo dime!
Shieffa me dio el nombre, lo anoté mentalmente y subi a toda prisa a mi habitación. Una vez dentro me aseguré de ponerle pasador a la puerta y desempolve la guitarra de mi padre, sacando la tonada de esa canción en seguida.
-La tengo!
Una vez que termine las partituras, llame a Eriol. Tenia el plan perfecto para y me jugaría esta última carta. No iba a perder al amor de mi vida.
La semana que pasamos en Kioto con mi padre, me sirvió para darme cuenta que sin importar la lejanía que tendría de Tomoeda mi corazón estaba aquí, con él, aunque ahora fuéramos solo extraños.
Cada día luchaba con el impulso de ir a buscarlo, decirle que lo extrañaba mas que a nada y que moría por volver a su lado. Pero solo repetía nuestro playlist una y otra vez, como una masoquista cobarde.
Hoy sería el cierre del ciclo escolar, dejaría de ser una estudiante de 3er grado de Secundaria y los vería a todos por última vez. Tomoyo había insistido en que me pusiera un vestido estrapple color salmón con una falda tipo tutú con bastante vuelo que debido a mi perdida de peso me hacía resaltar la diminuta cintura que había adquirido en esos meses.
Me maquille y me coloque mis primeras zapatilla altas y me decidí a asistir aquel festival, solo con el firme propósito de verlo tocar con la banda de música de Seijo. Me despediría de el y partiría de Tomoeda.
La limusina con Tomoyo y el resto de nuestros amigos me esperaba en la entrada de la casa. Baje la escalera con la mirada sonriente de mamá, mientras papá me colocaba una pulsera con un ramillete de cerezos en la muñeca y Touya me ofrecía su brazo para llevarme hasta la entrada.
-Diviertete monstruo -Me dijo mi hermano sonriendome para ayudarme a subir al auto, cerrando la puerta.
El ruido afuera del auditorio de volvía cada vez más estruendoso. Sentía mis manos sudorosas y los nervios me carcomian. Baje la mirada hacia el ramillete de cerezos adornando la solapa de mi saco, que Eriol me había dado. No me había puesto a pensar hasta este momento que no podría bailar en la graduación con ella.
Por que no! Iba a recuperarla esta noche y bailariamos hasta quedarnos sin pies.
Escuché que la bienvenida a la banda de música y me erguí en mi sitio avanzando para tomar mi lugar en los violines.
Tocamos una piezas para deleite de todos, y nos levantamos para agradecer con una reverencia los aplausos . Antes de que las cortinas se cerraran el director de la Orquesta dio la señal, mi señal para avanzar al frente del auditorio y cantarle solo a ella, en compañía de toda la banda y mi guitarra.
Un amor de verdad
Reik
Te siento conmigo
En cada latido
En mi corazón
Si me siento perdido
Encuentro el norte
Con sólo escuchar tu voz
Eriol me había dicho que estaría en la tercera fila, la hermosa chica color salmón con el ramillete de cerezos idéntico al mio en su muñeca derecha. De inmediato conecte con su mirada, solo le cantaría a ella, aunque todos me oyeran.
Podrán pasar huracanes
Pero nada podrá contra mí
Porque tú serás
La luz que ilumine mi andar
Y el mundo se detendrá a mirar
Un amor de verdad
Ella se tapaba la boca con sus manos miéntras las lágrimas caían por sus ojos, sin dejar de mirarme. Yo solo pude sonreírle.
Si estás a mi lado
No importa el pasado
Ya no hay mas dolor, oh no
El cielo nublado
Y el viento helado
Se fueron con tu calor
Podrán volver huracanes, no
Pero nada podrá contra mí
Porque tu serás
La luz que ilumine mi andar
Y el mundo se detendrá a mirar
Un amor de verdad
Y es que tú serás
La luz que ilumine mi andar
Y el mundo se detendrá a mirar
Un amor de verdad
Un amor de verdad
Baje la guitarra para dejarla sobre el banco donde antes me había sentado, y le pase el micrófono a Eriol.
Sakura lloraba en su lugar mientras todos aplaudían y yo me apresuré acortar nuestra ridícula distancia todo ese tiempo, sentía mi corazón latir como caballo desbocado, deseoso por tenerla entre mis brazos.
-Lo se, se que te irás y no me importa! Te voy a seguir hasta el fin del mundo.
Escupi torpemente aquellas palabras para ella desde el fondo de mi corazón, y la tomé entre mis brazos besándola con todo el anhelo que sentía por ella. La necesitaba, la extrañaba, la quería en mi vida para siempre.
Nos separamos lentamente, mirándonos sin poder perdernos de visa.
-Shaoran...
-Siempre juntos, recuerdas -Pegue mi frente a la de ella besando la punta de su nariz deseando que no me rechazará esta vez.
-Dame está noche tu mano, no quiero pasar un día sin ti...-Susurro como una plegaria que ella al fin escucho.
Sus labios se unieron a los míos, asintiendo una y otra vez. Colgándose de mi cuello como antes lo hacía, dejándome sentir el palpitar de su corazón.
-Si, si Shaoran! Perdóname...
-Eres una tonta cielo!
Me rendí así de fácil ante ella, tenía ese poder, podía pedirme lo que fuera, yo la seguiría a donde fuese, como un idiota enamorado.
Holi!
Ayyy al finnn! Pude acabar este capitulo que me traía de cabeza por que no hayaba como resumir esos meses de caos, que en realidad fuero meses. Tambien pase por una falta de inspiración tremenda, el amor no me fluía. Pero como notaran hay mucho de los pensamientos de Shaoran aquí, y esto es por que todo fue pensado desde su perspectiva.
Lamento la demora, en adelante procurare actualizar mas seguido, no soy de las que dejan un proyecto tirado, pero hare todo lo posible por volver actualizar cada semana como lo venia haciendo, que es un poquin dificl ya que tengo en edicion, Melodia y Soulmates. Gracias a todos loq ue siguen leyendo y comentando, saben que sus reviews son alimento para el alma de un escritor. Un beso enorme y espero que puedan escuchar todas las canciones, uy uy uy! Chao
Eli-Off
