LXXX
La entrevista a Robert Griffin
Londres, 25 de enero de 2000, 08:52a.m
Por extraño que pudiera parecerles, el libro sobre el sistema bancario de reserva fraccionaria no era lo más importante que habíamos hallado en nuestra redada personal a la casa de James Harrington. Los reportes financieros eran mucho más relevantes para nuestros propósitos, pues vinculaban directamente a James con Robert Griffin. Las transacciones se podían cuantificar en los cientos de miles de libras esterlinas, lo que me trajo algunas dudas sobre el verdadero trabajo de James, porque un simple corredor de la bolsa no ganaba cientos de miles de libras esterlinas, y que las transfiriera como si fuesen operaciones pequeñas. Afortunadamente, tenía a Violet de mi lado, y ella encontró el currículum de James en una página privada de ofertas laborales.
—Aquí tiene —me dijo escuetamente, rehuyendo mi mirada. De acuerdo, Violet era una chica tímida, pero aquello llegaba a unas cotas que no había visto antes. Podía entenderla cuando me vio por primera vez, pero aquello era demasiado. Supongo que no poder transformarse le había afectado más que las otras chicas.
—Transformarse le da confianza —explicó Nicole, mirando tristemente a Violet—. Cuando es Sailor Amethyst, nada se le hace difícil. Además, aunque quiere ayudarte con esta investigación, no se siente bien porque tiene que estar lejos de Saori.
—Y asumo que esa tal Saori es alguien especial para ella.
—Es su novia —me dijo Nicole, y se llevó una mano al bolsillo, extrayendo su billetera y tomando una fotografía en la que aparecían cinco chicas. Asumí que Saori era la chica alta del cabello plateado. Bueno, alta era muy poca palabra para describir su estatura, porque bien podría pertenecer a los Trotamundos de Harlem. También debía admitir que no había límites para la belleza femenina, porque Saori era considerablemente más hermosa que Nicole.
—Violet tiene mucha suerte —opiné, mirando a Saori por quizás más tiempo del necesario.
—Que no te engañen las apariencias —me advirtió Nicole con una sonrisita maliciosa—. Saori tiene la apariencia de un ángel, pero posee la personalidad de un demonio. Nunca la hagas enojar.
Considerando que aquel consejo se aplicaba al resto de las mujeres, no le di demasiada importancia a su advertencia.
Volviendo a lo que era importante, vi que James era un hombre mucho más interesante de lo que había revelado durante nuestra larga amistad. James era mucho más que un simple corredor de la bolsa. Había sido asesor privado del Ministerio de Hacienda por varios años, lo que le había hecho ganar millones de libras durante ese tiempo. La única razón que se me ocurría para que James transfiriera dinero a Robert Griffin era por un ardid político, quizás para ponerlo a la cabeza del Banco Central del país. Pero, ¿por qué diablos James querría poner a Robert Griffin en esa posición en específico? ¿Sería porque él había tenido la idea del acelerador de partículas, y que James le había ayudado a posicionarlo en un puesto donde pudiera hacer realidad sus planes?
Fue cuando una idea, desechada hace tiempo, volvió con fuerza a mi mente. Claro, había sido imposible cuando yo estaba solo en esto. Pero ahora tenía a las chicas a mi lado, y con sus habilidades, bien podría conseguir esa entrevista tan preciada. Abriría una nueva avenida en nuestra investigación, una que nos conduciría al meollo de todo este maldito asunto.
La pregunta era cómo diablos íbamos a lograrlo.
—Lo que debemos hacer —dijo Sophie, quien consideró prudente reemplazar a Violet en su rol de elaborar planes—, es entrevistarlo sin que se de cuenta que es una entrevista. Nicole, tú puedes hacer ese rol bastante bien. Tienes el desplante y personalidad que se necesita. Violet, tú puedes encargarte de registrar toda la entrevista. Trata de elaborar una cámara que sea indetectable por todos los medios existentes de detección. Jeremy, tú serás quien armarás la entrevista. Escribe en un papel las preguntas que Nicole le hará a Robert Griffin. Procura que suenen casuales, de modo que luzcan como una conversación y no como una entrevista. De otro modo, él se dará cuenta y el plan fracasará. Scarlett, tú serás quien haga posible el encuentro entre Nicole y Robert. Según la información de Violet, a él le gustan las pinturas surrealistas, a lo Salvador Dalí.
—Ay, Sophie, no me gusta el surrealismo —protestó Scarlett, pero Sophie le dedicó una mirada de desdén, y ella se quedó callada.
Una vez que todos supimos nuestros roles en la entrevista, nos pusimos manos a la obra.
Curiosamente, la parte que más demoraba, desde el punto de vista técnico, había tardado menos de lo esperado. Violet había construido una cámara del tamaño de un botón, la que podía adherirse a cualquier superficie. Usando un transmisor inalámbrico de alta capacidad, era capaz de mover información sin tener que emplear una unidad de almacenamiento. Un receptor calibrado para captar la longitud de onda del transmisor se encargaría de recibir los datos y almacenarlos en una unidad SSD de alta velocidad. De común acuerdo, se eligió el marco de la pintura como el lugar más idóneo para colocar la cámara. Robert Griffin querría ponerla de inmediato en su despacho, lugar escogido para entrevistarlo.
Por mi parte, pese a que aún no recibía clases de redacción de parte de Sophie, no me fue muy complicado diseñar la entrevista. Recordaba todas las conversaciones que había tenido con Nicole, las que me ayudaron bastante para redactar los tópicos de conversación que se iban a abordar.
Sin embargo, mientras deliberábamos la forma en que Nicole se iba a contactar con Robert Griffin, un problema muy serio casi echó por la borda todo el plan. Fue Violet quien se dio cuenta del detalle, pero fue Sophie quien nos explicó la situación en palabras que pudiéramos entender.
—Nosotras estuvimos en la ONU, y todo el mundo nos vio, y sería bastante ingenuo pensar que Robert Griffin no estuvo prestando atención a lo que estaba ocurriendo en Nueva York. Cuando se encuentre con Nicole, la reconocerá de inmediato, y sabrá que está cayendo en una trampa. Debemos hallar una forma de que Robert Griffin no pueda reconocer a Nicole.
—¿Y cómo diablos piensas hacer eso? —preguntó Scarlett, quien estaba delante de un lienzo, pintando el cuadro surrealista que Sophie le había dicho que hiciera. Cuando lo vi, me di cuenta de por qué Scarlett no era buena haciendo ese tipo de obras. Cualquiera que conociera la obra de Scarlett se daría cuenta que ella era mejor haciendo cosas explícitas (hay que recordar que su fuerte eran las pinturas con mucha carga erótica).
—Déjame contactar a Saori. Creo que Serena tiene un objeto que puede hacer ese trabajo. Violet puede hacerle ingeniería inversa y crear algo que cumpla con la misma función.
Tardamos dos días en estar completamente preparados para acometer la tarea de entrevistar a uno de los hombres más protegidos de la economía mundial. A Scarlett le tomó cinco intentos para pintar un cuadro surrealista realmente bueno, y cuando Sophie la felicitó, ella se puso muy colorada. No sabría hasta después qué significaban aquellos sonrojos (lo sé, los hombres somos poco perceptivos). Por otra parte, Nicole estuvo ensayando la entrevista por varias horas hasta lucir convincente. Pero la razón por la que nos demoramos dos días en estar preparados fue Violet. Aplicarle ingeniería inversa a la pluma de transformación de Serena fue más complicado de lo que esperábamos, pero estuvo trabajando día y noche en eso, y su tesón rindió frutos. Aunque claramente no era una pluma, sí era más práctico de usar, porque el aparato era un anillo que reconocía las huellas digitales de Nicole. La transformación se activaba por voz, y lo que era mejor, no emitía radiación sigma en absoluto. Cualquier acceso no autorizado, haría que el anillo liberara una toxina concentrada en el torrente sanguíneo, matando al usuario en dos minutos. Las posibilidades de transformación eran ilimitadas, pues el anillo funcionaba a base de mecánica cuántica, así que les pido que no me pongan a explicar cosas que mi cerebro no entiende.
Sin embargo, le pedí a las chicas que aplazáramos la entrevista por un par de días, porque realmente necesitaba pasar tiempo con Heather, y ella me había insinuado que esa noche iba a ser una muy movida, por decirlo de algún modo. Pese a que ellas accedieron a mi petición, noté que Nicole tenía los labios apretados y los puños ligeramente crispados, como si quisiera hallar a Heather y darle su merecido. Pensé que aquella era su forma de lidiar con sus sentimientos, por lo que no le di demasiada tribuna a su comportamiento.
Al cabo de los dos días que había dicho que iba a pasar con mi pareja, nos concentramos en el plan. Me sorprendía que pudiera estar tan compenetrado en ese asunto, sobre todo después de dos noches de acción para mayores de dieciocho años. Aquello me benefició, porque ayudaba a que Nicole mantuviera la cabeza fría. Si hubiera intuido lo que había pasado en mi cama aquellas dos noches, no estaría tan calmada, y no haría bien su papel en el plan.
—Bien, estoy en terreno —informó Nicole por radio—. Robert Griffin se acaba de contactar conmigo. Está bastante impresionado por el cuadro que le acabo de regalar. Concertar un encuentro con él no fue difícil. Llegará en diez minutos.
—Excelente —dijo Sophie. Entre todos habíamos acordado dirigir la operación desde la habitación de mi departamento, aprovechando que Heather tenía dos turnos largos en el hospital—. Recuerda que no debes establecer comunicación con nosotras después que te hayas encontrado con Griffin. Usa el sensor en tu anillo para transmitir reportes cortos en clave Morse.
—Copiado, cambio y fuera —dijo Nicole, y aquellas fueron las últimas palabras que escuchamos de ella por los próximos minutos.
Pese a que había la suficiente confianza en el plan, de igual modo había ciertas aprensiones. Tales sentimientos eran comunes cuando había mucho en juego, sin importar lo minucioso que un plan fuese, y en nuestro caso no era la excepción. Siempre podía haber algo que fallase, ya sea un equipo o una persona que se hubiera puesto nerviosa en el momento más crítico. Por fortuna, Violet era un as en la fabricación de aparatos electrónicos, y Nicole era la mujer con más autoconfianza que hubiese conocido alguna vez.
Media hora más tarde, llegó el primer mensaje en clave Morse. El traductor automático que había creado Violet mostró el texto "estoy dentro". Con eso, Nicole quería decir que ya se encontraba en el despacho de Robert Griffin. Tres minutos más tarde, la pantalla delante de nosotros cobró vida, mostrando el despacho con una calidad de video bastante aceptable. El audio también era de buen nivel. Nadie tendría problemas escuchando lo que se estaba a punto de decir en el despacho de Robert Griffin.
—Debo decir que usted tiene gustos muy refinados, señora Markham —dijo Robert Griffin graciosamente—. No muchas personas se muestra interesadas en el surrealismo.
—Le agradezco el cumplido, señor Griffin —dijo Nicole, quien había optado por transformarse en una persona entrada en años, de modo que él no sospechara—. Tratándose de alguien que está empecinado en construir el mayor proyecto científico jamás realizado, esas palabras significan mucho.
—Es usted justo como me lo habían descrito —dijo Robert, sonriendo y acomodándose en su asiento—. En su correo me dijo que estaba interesada en apoyar esta empresa, y, por lo que tengo entendido, usted posee una fortuna sustancial.
—No se equivoca, señor Griffin.
—Y me imagino que va a poner sus riquezas a mi disposición, siempre y cuando le explique en qué consiste este proyecto.
—Tengo que saber en qué estoy invirtiendo mi dinero.
—Touché —dijo Robert Griffin con una carcajada—. Sin embargo, quiero que sepa que, si acepta entrar en esto, tiene que guardar la más absoluta reserva en cuanto a la naturaleza de este proyecto. Hay personas que no son capaces de entender por qué estamos haciendo esto, personas dispuestas a matar por ello. Por eso se lo estoy diciendo esto ahora, de modo que usted y yo estemos hablando en los mismos términos.
—Para su tranquilidad, me imaginaba que habría una condición como la que me propuso. Pero creo que lo que usted está haciendo es más importante de lo que la gente común imagina. Sé en lo que me estoy metiendo.
—Es tranquilizador escuchar eso —dijo Robert, quien miraba a Nicole con mucho interés—. Pues bien, ¿qué es lo que quiere saber?
Nicole hizo una pausa, como pensando en la primera pregunta, lo que me pareció bastante astuto. Si hubiera formulado la pregunta de inmediato, Robert Griffin sabría que aquello era una pantomima, y el plan fallaría.
—Bueno, me gustaría saber por qué un acelerador de partículas tan grande.
—Es lo que todos me preguntan. Por supuesto, la respuesta oficial es correcta e incorrecta al mismo tiempo. —Robert Griffin volvió a acomodarse en su asiento, bebiendo un poco de licor—. ¿Coñac?
—Por favor —dijo Nicole, y Robert le sirvió una copa, la que ella bebió con educación, colaborando a reforzar su papel.
—Bueno, respondiendo a su pregunta, la respuesta oficial es que un acelerador más grande hace que las partículas que recorren el anillo adquieran más energía, y así se podrían encontrar cosas que no habíamos visto antes en la historia de la ciencia, entre ellos, el famoso Bosón de Higgs (93). Cualquier físico de partículas le diría lo mismo, pero con palabras menos entendibles.
—Y asumo que ese no es el principal objetivo de este acelerador.
—En absoluto —dijo Robert Griffin, sonriendo—. Lo que realmente queremos con este acelerador no es precisamente hacer una contribución a la comunidad científica. ¿Le es familiar el nombre Charles Hapgood?
—¿El hombre que propuso la teoría de la deriva continental?
—Exactamente. Verá, al principio, Hapgood tuvo muchos problemas para que su teoría fuese tomada en serio por la comunidad científica, y murió sin saber si su teoría era cierta o no. Sin embargo, estudios recientes postulan que la deriva continental no solamente es real, sino que es posible que el campo electromagnético de la Tierra tenga alguna influencia en aquel fenómeno. No es posible aseverarlo con certeza, porque, sencillamente, no podemos generar un campo electromagnético lo suficientemente poderoso para ejercer algún efecto tangible… al menos hasta ahora.
—¿A qué se refiere, señor Griffin?
—Los aceleradores de partículas generan campos electromagnéticos grandes, pero no lo suficientemente grandes. No obstante, este acelerador, al ser del diámetro del planeta, va a generar un campo lo suficientemente poderoso para que tenga algún efecto sobre las placas tectónicas del planeta. Claro, sabemos que las placas se mueven sobre un substrato semisólido, pero no sabemos por qué lo hacen. Si activar el acelerador de partículas produce un cambio en la forma en que las placas tectónicas se desplazan, entonces habremos comprobado que la deriva continental no es una simple teoría. Los científicos establecieron que un acelerador del tamaño del planeta podía, en teoría, generar un campo tanto o más intenso que el de la Tierra. Y esto es solamente el principio. Si la deriva continental está controlada por el campo electromagnético del planeta, entonces, mediante su medición podríamos hacer lo que por mucho tiempo intentamos hacer y fallado: predecir movimientos telúricos.
A juzgar por lo que podía ver en el video, me atrevía a decir que Nicole lucía escéptica. Yo la entendía. Poner en peligro la economía global solamente para hallar un medio de predicción de terremotos me parecía un tanto rocambolesco.
—¿E invirtió trillones de dólares para eso? —preguntó Nicole, haciendo patente su escepticismo.
—Créame, señora Markham, que predecir terremotos es solamente una pequeña parte de lo que podremos hacer con esta máquina —dijo Robert Griffin en un tono ominoso que no me gustó para nada.
Sin embargo, pasaría más de un año para ver a qué se estaba refiriendo Robert Griffin con esas palabras.
(93) El Bosón de Higgs es una partícula portadora de fuerza, predicha por el físico teórico Peter Higgs, el cual se supone que da masa a todas las demás partículas, y explicaría por qué las cosas son sólidas. La partícula en cuestión se llama bosón porque, como se dijo, es una partícula portadora de fuerza (a diferencia de los fermiones, que son partículas de materia), tal como los bosone portan la fuerza débil, los gluones portan la fuerza fuerte y los fotones (partículas de luz) portan la fuerza electromagnética. La gravedad también es una fuerza elemental, pero no se ha encontrado aún sus partículas portadoras, o sea, los gravitones.
Dicho esto, me pregunto por qué no estudié Física de Partículas en lugar de Topografía. xD
