CXI
Las Sailor Guerras, Parte 2

El Río del Olvido, a cuarenta mil años luz de la Tierra.

Sailor Silver Moon les dijo a las demás que se alejaran de Sailor Jasper y Sailor Turquoise, y cuando preguntaron por qué, Sailor Silver Moon repuso que necesitaban estar a solas para resolver asuntos pendientes, agregando que ambas jamás se habían llevado bien. Aunque sabía que eso último había sido cierto hasta hace unos meses atrás, no creyó conveniente que las demás, especialmente Sailor Moon, supieran demasiado sobre lo que realmente ocurría entre Sailor Jasper y Sailor Turquoise.

Cuando los quince minutos hubieron transcurrido, Sailor Moon indicó que se reunieran para seguir avanzando por el Río del Olvido. Una vez que todas fueron envueltas por la burbuja de energía, siguieron el camino, guiándose por las ondas gravitacionales, detectadas por los aparatos de Sailor Mercury y Sailor Amethyst.

Pasaron treinta minutos, y ninguna de las Sailor Senshi vio alguna oposición. Aquello le parecía extraño a Sailor Mercury, quien consultaba recurrentemente su computadora de bolsillo, al tiempo que continuaba escaneando ondas gravitacionales. Sin embargo, hubo un momento en que debió ajustar su dispositivo para ampliar el rango de la amplitud de las ondas gravitacionales, y buscaba el comando que le permitía hacerlo, sin encontrarlo.

—¿Para qué servía este botón? —decía Sailor Amethyst, mirando su aparato con cara de pregunta.

—¿Qué crees que podríamos encontrar al final de este lugar? —preguntaba Sailor Venus a Sailor Mars, quien tenía una mano en el mentón.

—Me imagino que el trono de Sailor Galaxia… o cómo se llame.

—Espero que seamos capaces de derrotarla.

—¿Tenemos que derrotarla? —preguntó Sailor Mars. Sailor Venus arqueó una ceja.

—¿De qué estás hablando? —repuso Sailor Venus, como si no pudiera creer lo que había oído—. ¿Por qué crees que estamos haciendo esto?

—Dímelo tú —contestó Sailor Mars.

—Estamos aquí porque… bueno… ¿qué se suponía que iba a decir a continuación? —dijo Sailor Venus, arrugando la cara, como esforzándose en recordar cuál iba a ser su respuesta.

—¿Lo ves? —dijo Sailor Mars con una expresión de desafío—. Tú tampoco sabes qué diablos estamos haciendo aquí.

Tuxedo Mask observaba a sus compañeras con un creciente miedo en su interior. Escuchaba con atención cada diálogo que había entre las Sailor Senshi, y le daba la impresión que sus lagunas mentales se iban haciendo cada vez más grandes. No sabía por qué, pero creía que un peligro mucho mayor que el que había enfrentado antes se avecinaba.

Para cuando la nebulosa se hizo mucho más grande, las Sailor Senshi habían olvidado por completo la razón por la que flotaban en medio del espacio. Incluso había algunas que tomaron la decisión de regresar por donde vinieron, pero se toparon con otra barrera flexible que les impedía avanzar o retroceder. Las Sailor Senshi cayeron sobre una estructura similar sobre la que habían luchado contra las Sailor Animamates, pero no era en absoluto circular, sino que semejaba más a un rectángulo. Había un arcada colosal frente a ellas, bajo la cual esperaban dos mujeres, que usaban vestidos de copa, con cabellos rosados y peinados estrafalarios. Tuxedo Mask notó algo extraño acerca de esas dos mujeres, como que podía ver los recuerdos de las Sailor Senshi cada vez que las miraba directamente a los ojos. Gracias a sus poderes, él había sido el único que no fue afectado por los problemas de memoria que sí experimentaban las demás.

—¿Ustedes son parte de Shadow Galactica? —preguntó Tuxedo Mask, acercándose al par de mujeres. Ellas se miraron con un poco de confusión, mientras que las Sailor Senshi miraban su entorno, como si estuvieran más fascinadas por las decoraciones que por las dos mujeres esperando en la arcada.

—Tal vez ellas sean guías turísticas —decía Sailor Moon tontamente, y lo peor era que las demás la tomaban en serio—. Podríamos preguntarles sobre este lugar.

—Buena idea —secundó Sailor Silver Moon—. De paso, podríamos preguntarles cómo mierda llegamos aquí.

Las Sailor Senshi se acercaron a las "guías turísticas", apenas reconociendo a la persona que tenían a su lado, pensando que eran turistas que provenían de otros países. Para cuando estuvieron a unos pocos metros de ambas mujeres, Sailor Silver Moon se adelantó a las demás, con el objeto de hablar con esas dos chicas, sin reconocer en absoluto a Tuxedo Mask.

—¿Ustedes conocen este lugar?

Las dos chicas se miraron, intercambiando sonrisas de suficiencia. Luego, la de la izquierda respondió:

—Por supuesto —dijo ella con una voz forzada, como si no estuviera disfrutando custodiar la arcada—, pero, por desgracia, ese sujeto del antifaz no nos deja tranquilas. No creo que las deje pasar por aquí.

—¿Y ustedes nos permitirán entrar?

—Claro —dijo la chica de la derecha, con un poco más de ánimo—, si es que se deshacen del tipo del antifaz. Si lo consiguen, podrán pasar por esta arcada sin ningún problema. Hay un tesoro magnífico esperando a las personas que puedan acabar con ese sujeto tan molesto.

—Será un placer hacer mierda a ese idiota, entonces —dijo Sailor Silver Moon, mirando a Tuxedo Mask de la forma en que miraría a un violador en masa—. Chicas, prepárense para pelear.

—No creo que sea tan difícil acabar con él —añadió Sailor Jupiter, frotándose los nudillos—. Parece un tipo sacado de alguna fiesta anticuada.

—Apuesto a que va a llorar como un bebé cuando nos hayamos ocupado de él —dijo Sailor Venus.

—Totalmente de acuerdo contigo, quienquiera que seas —agregó Sailor Mars. Las demás no decían nada, pero solidarizaban con la idea de querer vapulear a Tuxedo Mask hasta dejarlo moribundo, si es que haciéndolo obtenían ese tesoro del que aquellas guías turísticas habían hablado.

La única que se mostraba reacia a atacar a Tuxedo Mask era Sailor Moon. Por supuesto, no sabía quién era él, pero había algo en su interior que le impedía hacerle daño. No sabía qué nombre ponerle a esa sensación, pero lo que sí sabía era que aquel sentimiento se hacía cada vez más fuerte cada vez que miraba a aquel hombre del antifaz. Era como si hubiera un vínculo entre los dos, algo más allá de la memoria y que escapaba de los confines de lo físico.

Después de un rato, durante el cual Sailor Moon había quedado sin reacción, ella avanzó hacia las demás, quienes ya habían comenzado a atacar a Tuxedo Mask. Él se defendía como podía del ataque de sus compañeras, pero eran demasiadas para él solo. Para cuando Sailor Moon llegó con sus compañeras, Tuxedo Mask había recibido ataques de la mitad de ellas, incluyendo a Sailor Silver Moon.

—¡DÉJENLO TRANQUILO! —chilló Sailor Moon, y las demás dejaron de atacar a Tuxedo Mask, mirándola como si ella fuese una aparición.

—¿Pero qué dices? —dijo Sailor Silver Moon, frunciendo el ceño—. ¿Acaso no oíste lo que dijeron esas chicas? Si derrotamos a este sujeto, podremos acceder a un tesoro fabuloso.

—No obtendrán nada más que dolor si siguen atacándolo —repuso Sailor Moon, esta vez con más calma, pero no menos fuerza—. Para cuando se den cuenta de lo que están haciendo, será muy tarde para arrepentirse.

—¿Me estás diciendo que conoces a ese tipo? —preguntó Sailor Mars con incredulidad.

—No exactamente —respondió Sailor Moon, a lo que Sailor Mars reaccionó con un gruñido—, pero sé que hay algo que me ata a ese hombre, y sé que él tiene ese mismo sentimiento por mí. Por favor —Sailor Moon miró a todas y cada una de sus compañeras, con los ojos brillantes—, no sigan haciéndole daño.

Sin embargo, pese a las palabras de Sailor Moon, las demás se miraban entre ellas, luciendo escépticas. Ni siquiera conocían a la chica de los moños, y ella tenía el descaro de hablarles como si fuese una amiga de mucho tiempo. Después de una breve reflexión, las demás Sailor Senshi reanudaron el ataque a Tuxedo Mask. En ese momento, Sailor Moon supo que había que tomar otras medidas para que las demás dejaran de hacer lo que estaban haciendo.

Sailor Moon hizo aparecer su cetro, y apuntó a las demás Sailor Senshi con éste. Lo alzó por encima de su cabeza, y lo enterró violentamente en el suelo. Una onda expansiva, acompañada de muchos destellos de colores, hizo volar a las demás Sailor Senshi, librando a Tuxedo Mask de sus ataques. Las Sailor Senshi se pusieron de pie, viendo que aquella chica de los moños tenía extendido su cetro en su dirección, y supieron que ella les había atacado. Sailor Silver Moon lucía especialmente iracunda.

—¿Pero qué mierda estás haciendo? —increpó ella, avanzando hacia Sailor Moon, y las demás la siguieron—. ¿Por qué defiendes a ese imbécil?

—No tengo que darte mis razones —repuso Sailor Moon, preparando su cetro en caso que tuviera que defenderse de las demás Sailor Senshi—, porque sé que no las vas a entender.

—No hay que ser muy inteligente para averiguar qué es lo que quieres —intervino Sailor Mars, poniéndose al lado de Sailor Silver Moon—. Quieres el tesoro solamente para ti. Por eso pretendiste que había algo entre ese hombre y tú. ¿Realmente crees que íbamos a caer por eso? ¡Jamás has visto a ese hombre en tu vida, y no lo niegues!

Sailor Moon no dijo nada. Seguía firme en su posición, y las demás interpretaron aquel gesto como que no iba a cambiar de postura.

—Si vas a ponerte en esas, entonces te pondremos en tu sitio —gruñó Sailor Silver Moon, y, sin esperar por una réplica de Sailor Moon, avanzó como el viento hacia ella. Sailor Moon volvió a repetir el ataque anterior, y Sailor Silver Moon se vio arrastrada por la fuerza del ataque de Sailor Moon, rodando por el suelo hasta quedar a los pies de las demás Sailor Senshi. Se puso de pie con un poco de dificultad, viendo que tenía heridas superficiales en las piernas y brazos.

—¡Maldita! —exclamó, y volvió al ataque, esta vez acompañada de las demás. Sailor Moon ejecutó su técnica una tercera vez, y su poder colisionó con el de sus oponentes, desatando un tira y afloja desigual. Sailor Moon sostenía su cetro con fuerza, notando que era arrastrada hacia atrás a causa de la fuerza del ataque de las demás Sailor Senshi. No sabía cuánto tiempo más iba soportar la agresión de sus enemigas, pero sabía que no podía permitir que ellas le hicieran daño al hombre del antifaz.

Mientras tanto, Tuxedo Mask veía a Sailor Moon contender contra sus propias amigas, y comprendió que, aunque ella estuviera haciendo eso para protegerle, también supo que estaba perdiendo tiempo valioso. Aprovechando que estaba libre, Tuxedo Mask tomó su bastón y se encaminó hacia donde se encontraban las dos mujeres de cabello rosado, quienes observaban con placer cómo las Sailor Senshi se peleaban entre ellas. No obstante, una de las que observaba la pelea notó que Tuxedo Mask se acercaba, y golpeó a la otra con el codo, de modo que también prestara atención.

—Ustedes son de Shadow Galactica —dijo Tuxedo Mask desde una distancia razonable, y ambas notaron que aquella no había sido una pregunta—. Sailor Lethe, y Sailor Mnemosyne, asumo.

—¿Y cómo diablos sabe quiénes somos? —preguntó Sailor Mnemosyne, dirigiéndose a su compañera, sin hacer caso de lo que había dicho Tuxedo Mask.

—Ese tipo tiene poderes mentales —repuso Sailor Lethe, también haciendo caso omiso de Tuxedo Mask—. Debemos tener cuidado con él.

—Ustedes fueron los que le robaron la memoria a las Sailor Senshi, ¿no es así? —increpó Tuxedo Mask, sosteniendo su bastón con fuerza, sabiendo que Sailor Moon no podría contener a sus amigas para siempre.

—No nos culpes a ambas —dijo Sailor Mnemosyne, encogiéndose de hombros—. Mi compañera es la experta en robar recuerdos y conocimiento. Yo hago lo contrario a ella.

Sailor Lethe le dio un palmetazo en la parte de atrás de la cabeza a Sailor Mnemosyne.

—¡Cállate! —le espetó en un susurro enojado, bien consciente de que Tuxedo Mask estaba lo suficiente lejos para que no pudiera oír gran cosa—. Ahora ese idiota sabe que tú puedes restaurar las mentes de las Sailor Senshi.

—Perdón —se lamentó Sailor Mnemosyne.

—Ahora tendremos que matar a este personaje —dijo Sailor Lethe, dando tres pasos hacia Tuxedo Mask, quién adoptó una postura de pelea—. Sabes que no nos gusta tener que usar violencia convencional en contra de nuestros enemigos, pero por tu bocota, ahora no tenemos otra opción.

—Bueno, matémoslo y ya —dijo Sailor Mnemosyne, encogiéndose de hombros.

—Lo haremos juntas —agregó Sailor Lethe, y su compañera asintió en señal de aprobación. A continuación, ambas extendieron los brazos hacia delante y de sus manos aparecieron dos esferas de luz blanca. Después, ambas esferas se juntaron para formar una más grande. Tuxedo Mask cambió su postura, como si estuviera esperando por el saque de su contrincante en un partido de tenis.

—¡Toma! —exclamaron ambas Sailor Senshi a coro, y la esfera de luz avanzó hacia Tuxedo Mask. Con la cara contorsionada a causa de la concentración, tratando de bloquear los quejidos de Sailor Moon, esperó a que la esfera estuviera lo suficientemente cerca, y blandió su bastón como si fuese una raqueta. Haciendo un movimiento fluido y rápido, Tuxedo Mask golpeó la esfera con su bastón, y se la devolvió a Sailor Lethe y Sailor Mnemosyne. Desconcertadas, ambas se arrojaron hacia los lados para evitar la bola de luz, y ésta erró el blanco por centímetros.

Una explosión cegadora derrumbó varios pilares y casi bloqueó la arcada. Sailor Lethe y Sailor Mnemosyne permanecieron boca abajo, tapándose los ojos con las manos para que el brillo no les fregara la visión. Así estuvieron unos pocos segundos, después de los cuales, pudieron ponerse de pie. Sin embargo, no vieron a Tuxedo Mask por ningún lado, y asumieron que estaba detrás de ellas.

Creyeron bien, pero se habían dado cuenta demasiado tarde.

Una lluvia de rosas cayó sobre ambas Sailor Senshi, y las espinas herían sus brazos, piernas y cara. Fue inútil cubrirse del ataque, pues el dolor impedía que pudieran reaccionar apropiadamente. La lluvia parecía no tener fin y tanto Sailor Lethe y Sailor Mnemosyne creían que ese iba a ser su fin, cuando las rosas dejaron de caer. Ambas se miraron sus brazos, y vieron que estaban saturados de líneas rojas, de las cuales brotaba sangre.

—Devuelvan los recuerdos que robaron —dijo Tuxedo Mask con fría furia—, o se arrepentirán de haberlo hecho.

Sailor Mnemosyne, después de pasar por aquel tormento, estaba considerando llegar a una tregua con su oponente, pero Sailor Lethe seguía empeñada en acabar con él, aunque tuviera los brazos y piernas adoloridos.

—Tendrás que pasar por encima de mi cadáver.

Tuxedo Mask no dijo nada. Dio dos palmadas, y Sailor Lethe escuchó un sonido como de electricidad que provenía desde sus pies. Con horror, vio que las mismas rosas que habían caído desde arriba emitían unas descargas eléctricas. A continuación, Sailor Lethe se vio paralizada por las descargas, sintiendo un dolor muchas veces peor que el que había sentido cuando caían las rosas. Su uniforme comenzó a chamuscarse, y, al rato después, llamas aparecieron, haciendo chillar a Sailor Lethe. Tuxedo Mask no dio ninguna muestra de querer detener el ataque, y contempló con fría indiferencia cómo ella dejaba de gritar, mientras que su piel se ennegrecía y sus extremidades se retorcían producto de la electricidad. Solamente cuando su cuerpo comenzó a humear, Tuxedo Mask se detuvo.

Sailor Lethe, o lo que quedaba de ella, quedó de pie un rato antes de caer al suelo, y el olor que desprendía su cuerpo hizo que Sailor Mnemosyne vomitara. Después de toser por un rato, ella encaró a Tuxedo Mask con rabia.

—¡No tenías que hacer eso!

—Y ella no tenía que robarle los recuerdos a mis compañeras —repuso Tuxedo Mask, indicando con el dedo a los pies de Sailor Mnemosyne, y ella vio que también había rosas a sus pies. Tembló de la cabeza a los pies.

—Les… les devolveré sus recuerdos ahora mismo —dijo Sailor Mnemosyne, haciendo un gesto como si estuviera rezando.

Varios metros más allá, Sailor Moon acababa de perder el tira y afloja con las demás Sailor Senshi, y Sailor Silver Moon se acercaba a ella, los puños crispados y una mirara asesina que a Sailor Moon no le gustó para nada. Se preparó para lo peor.

No obstante, el ataque final jamás llegó.

Sailor Moon vio que Sailor Silver Moon se había detenido, mirando su entorno, como tratando de entender qué había estado haciendo, y porque estaba esgrimiendo un puño en contra de ella. Sin embargo, antes de eso, pensaba que era una Sailor Senshi desconocida la que estuvo a punto de asesinarla, pero después, reconoció a Sailor Silver Moon y a las demás. Se puso de pie lentamente, divisando un cadáver ennegrecido junto a una joven que parecía estar temblando de miedo.

—¿Qué pasó? —preguntó Sailor Moon, mientras veía a Tuxedo Mask acercarse. Sin embargo, ninguna de las demás parecía tener una respuesta a esa pregunta.

—La Sailor Senshi que yace carbonizada allá les robó sus recuerdos —explicó Tuxedo Mask, quien llegó junto a las demás—. La que aún sigue viva se los devolvió. Estuvieron a punto de matar a Sailor Moon.

Las Sailor Senshi se miraron entre sí, preguntándose por qué harían tal cosa. Luego se percataron que, sin sus recuerdos, no tendrían forma de saber que Sailor Moon era su compañera, y viceversa.

—¿Cómo murió la otra? —preguntó Sailor Jupiter, mirando el cadáver humeante de Sailor Lethe.

—Yo me encargué de ella —repuso Tuxedo Mask, sin ninguna clase de arrepentimiento—. Ella se labró su propio destino al negarse a devolverles sus recuerdos. No podía permitir que ustedes mataran a Sailor Moon.

Ninguna de las Sailor Senshi aportó algo más a la conversación. Sailor Moon, no obstante, lucía preocupada por la forma en que su novio había resuelto la situación. Se suponía que habían venido a derrotar a sus enemigos, no a masacrarlos. Ya lo había visto en la batalla anterior, cuando sus compañeras vencieron a sus contrincantes de formas violentas, a veces hasta desintegrándolas. Ese no era el camino hacia la victoria.

Al final, dando una última mirada a los restos carbonizados de Sailor Lethe, escogió perdonar la vida a Sailor Mnemosyne, dándole la oportunidad de cambiar de bando. Cuando las demás Sailor Senshi la escucharon, Sailor Mars la miró con incredulidad.

—¿Por qué la dejaste ir?

—No hemos venido a matar a nadie aquí —dijo Sailor Moon, lo que hizo que se ganara las miradas de las demás—. Sailor Galaxia tiene que entender que hay un mejor camino que el de la violencia, y no estamos dando el ejemplo con estas batallas. La próxima vez que nos enfrentemos a Shadow Galactica, no quiero muertes. ¿De acuerdo?

Las demás Sailor Senshi dudaron por un largo rato antes de asentir con sus cabezas. Tuxedo Mask se mostró de acuerdo con sus compañeras.

Sin embargo, muy pronto Sailor Moon recordaría que las cosas no siempre salían de acuerdo con el plan.