CXIV
Las Sailor Guerras, Parte 4
El centro de la Vía Láctea, a cuarenta mil años luz de la Tierra
—¡Tuxedo Mask! —exclamó Sailor Silver Moon, mientras seguía sosteniendo a Sailor Zephyr por el cabello—. ¡Necesito ayuda aquí!
Tuxedo Mask, al menos en un principio, se preguntó por qué ella necesitaría ayuda, pues veía que iba ganando su batalla, pero, usando sus poderes mentales, se percató que era otro tipo de ayuda la que necesitaba. Juzgando que las Sailor Senshi podían seguir sin él, Tuxedo Mask se acercó a Sailor Silver Moon, entablando contacto visual con Sailor Zephyr. En segundos, él vio los recuerdos de Sailor Zephyr antes de ser Sailor Zephyr. Vio a una joven menuda de cabello albino, trabajando en un hotel como recepcionista, a veces teniendo un poco de diversión con uno de sus colegas (140). Después, vio cómo tenía lo que parecía un sueño, en el que aparecía el mismo salón en el que batallaban en ese momento, cómo Sailor Galaxia le encomendaba una misión, la que había culminado con éxito. Sin embargo, fue después del asesinato de una Sailor Senshi en otro sistema solar cuando ella se convirtió en Sailor Zephyr, tomando el nombre de la guerrera que había matado.
—Ha pasado por bastante esta pobre muchacha —dijo Tuxedo Mask, indicándole a Sailor Silver Moon que la bajara, y ella obedeció. Sailor Zephyr se sobó el vientre en el lugar donde Sailor Silver Moon la había golpeado—. Su verdadero nombre es Lynn Knoxville, y solía trabajar de recepcionista de un hotel en Nueva Orleans. Sailor Galaxia le lavó el cerebro para que no pudiera recordar quién fue.
—¿Y puedes restaurarle esos recuerdos?
—Sin el Cristal Dorado, me habría resultado imposible —repuso Tuxedo Mask, inclinándose delante de Sailor Zephyr y tomándole la frente con una mano, como si quisiera comprobar que tenía fiebre—. Por fortuna, Helios me lo entregó, y ahora puedo hacer ese trabajo. Pero, ¿por qué no la mataste, si tenías la oportunidad de hacerlo?
Sailor Silver Moon no respondió de inmediato. Le era un poco embarazoso de admitir, pero sabía que fueron las palabras que una vez dijo Serena las que le habían movido a actuar de la forma en que lo hizo, cuando cuestionó la forma en que había obtenido información sobre el paradero de las tumbas de las Sailor Gems. Mirando a Sailor Zephyr, sin embargo, supo que el momento había llegado para tragarse el orgullo y admitir las razones por las que no mató a Sailor Zephyr.
—Es… es solamente que Sailor Moon tenía razón —dijo Sailor Silver Moon, notando que la expresión de Sailor Zephyr se iba ablandando de a poco—. Dañar a las personas no es la forma de ganar. —Y, curiosamente, habían sido las palabras de la misma Sailor Zephyr las que le abrieron la puerta para actuar de esa forma—. Fueron sus palabras las que me permitieron tomar esta decisión.
—Fue bueno que lo hayas hecho —dijo Tuxedo Mask, al tiempo que acababa de restaurarle los recuerdos a Sailor Zephyr, quien tenía una cara como de perdida. Era como si los últimos veinticinco años jamás hubiesen ocurrido—. Sailor Moon estaría orgullosa de ti por lo que hiciste.
—¿Qué hago aquí? —preguntó Sailor Zephyr, mirando en todas direcciones, buscando reconocer su entorno. Lentamente, sus recuerdos como integrante de Shadow Galactica fueron volviendo, y se estremeció un poco al evocar cómo asesinaba a la real Sailor Zephyr—. Hice… hice cosas horribles… a lo largo de muchos años.
—No fue tu culpa —dijo Sailor Silver Moon con firmeza—. Sailor Galaxia fue quien te hizo hacer todo eso. A ella debes responsabilizar de todo lo que hiciste.
—Lo sé ahora, pero aún así… —Sailor Zephyr se sentía particularmente culpable por el asesinato de la verdadera Sailor Zephyr, y no sabía qué podía hacer para compensar sus malas acciones—… siento que debería hacer algo… lo que sea, para pagar por todo el daño que he hecho. Yo jamás mataría a alguien.
Ninguno de los tres dijo algo que pudiera aportar a la conversación. Tuxedo Mask, al ver que su trabajo estaba hecho, volvió a apoyar a las Sailor Senshi en su prolongado tira y afloja en contra de Sailor Galaxia. Sailor Silver Moon se quedó mirando a Sailor Zephyr, como tratando de hallar alguna forma de que ella hiciera algo positivo, pero fue la misma Sailor Zephyr quien dio con la respuesta.
—Tal vez debería ser lo que fue mi antecesora, una real guardiana —dijo, mirando hacia arriba, como tratando de divisar el planeta del viento—. Los habitantes del planeta del viento no pueden quedarse sin protectora. —Sailor Zephyr tragó saliva, como si creyera que esa tarea le quedase muy grande, pero crispó los puños y miró en dirección a Sailor Galaxia, frunciendo el ceño—. Sí, eso es lo que haré. Y voy a comenzar por derrotar a la responsable de que yo fuese la persona despreciable que fui.
Tanto Sailor Zephyr como Sailor Silver Moon quedaron de actuar juntas, y, como el resto de las Sailor Senshi, apoyaron en el tira y afloja contra Sailor Galaxia. Sailor Silver Moon fue la pieza que faltaba para que Galaxia comenzara nuevamente a retroceder. Todas las Sailor Senshi hicieron un último esfuerzo, y el poder resultante hizo que Sailor Galaxia saliera catapultada hacia atrás, chocando contra la pared, cayendo de rodillas al suelo, respirando de forma agitada. Sailor Silver Moon se abrió paso entre sus compañeras, y golpeó a Sailor Galaxia con todas sus fuerzas en el abdomen, lo que hizo que ella se doblara. Sin perder tiempo, Sailor Silver Moon tomó a Galaxia por el cuello, y la arrojó con violencia hacia el otro lado del salón. Nuevamente, sin dar aliento, Sailor Silver Moon alzó a Sailor Galaxia con sus poderes, y la dejó caer, para recibirla con un poderoso rodillazo, otra vez en su abdomen, y Sailor Galaxia cayó al suelo, resoplando e incapaz de moverse. Ostentaba un hilo de sangre que brotaba de su boca.
—Es toda tuya —le dijo Sailor Silver Moon a Sailor Moon, mirando hacia donde Sailor Dark Mercury ya había enterrado a Sailor Mercury en una tumba de hielo—. Yo tengo otra mierda de la que ocuparme.
Las Sailor Senshi restantes rodearon a Sailor Galaxia, en caso que intentara hacer cualquier cosa. Sailor Moon extrajo su cetro alargado, y se puso frente a Sailor Galaxia. Para asegurarse que no se moviera, tanto Sailor Amethyst como Sailor Jade crearon cristales para atrapar a Sailor Galaxia, y, al mismo tiempo, no fuese invulnerable a los poderes de Sailor Moon. Sailor Chibi Chibi Moon flotaba por encima, observando lo que ocurría. Daba la impresión que lucía muy atenta a los acontecimientos siguientes.
No lejos de allí, Sailor Silver Moon encaraba a Sailor Dark Mercury, quien sostenía un aparato de color azulado. Sailor Silver Moon reconoció el objeto como la computadora de bolsillo de Sailor Mercury. Crispó los puños.
—Olvidé la mía cuando me llevaron hasta acá —dijo Sailor Dark Mercury con una sonrisa malvada—, así que tuve que tomar prestada ésta… y me di cuenta que le había hecho ingeniería inversa a los brazaletes.
—Entrégame esa computadora, o la vas a pasar muy mal —amenazó Sailor Silver Moon, pero Sailor Dark Mercury mostró una sonrisa petulante.
—Oh, pero no estás en posición de demandar nada —dijo Sailor Dark Mercury, haciendo un comando rápido en la computadora de bolsillo—. Aquí están todas las funciones de los brazaletes… y una de ellas permite control mental instantáneo. ¿Nunca te preguntaste por qué Shadow Galactica siempre usaba esos brazaletes?
—No me importa, pedazo de pacotilla.
—Pero es muy relevante —continuó Sailor Dark Mercury como si no fuese amenazada por una de las Sailor Senshi más poderosas de la Vía Láctea—. Todas ellas eran originalmente Sailor Senshi que se oponían a Sailor Galaxia. Ella, en lugar de simplemente matarlas, les robó sus Sailor Cristales y les puso esos brazaletes. Son muy interesantes esos aparatos, porque, aparte de mantener con vida al usuario y ser empleados como medio de transporte, aún sin un Sailor Cristal en su interior, garantizaban la lealtad de quien los usara hacia Sailor Galaxia. Sailor Mercury fue bastante previsora al desactivar el módulo de control mental, pero bastante estúpida al no destruirlo por completo. Y ahora, con solamente pulsar un botón, todas esas Sailor Senshi pasarán a estar bajo el yugo de Sailor Galaxia. Por eso te dije que no estabas en posición de demandar nada.
Sin embargo, Sailor Silver Moon no se dejó amedrentar por su oponente. A la velocidad del rayo, avanzó y golpeó en la cara a Sailor Dark Mercury, cayendo al suelo y soltando la computadora de bolsillo. Noqueando a su contrincante para que no pudiera seguir interfiriendo, Sailor Silver Moon tomó la computadora de bolsillo y vio, para su horror, que Sailor Dark Mercury ya había activado el módulo de control mental para todas las Sailor Senshi. Había un botón que decía "desactivar", y pensó que no había nada de qué preocuparse, pero cuando oprimió el botón, la computadora mostró una ventana en la que decía "ingresar contraseña". Maldijo. Era una contraseña de diez caracteres, en la que podían ir letras, números y todo el maldito sistema de caracteres ASCII. Había doscientos cincuenta y seis elevado a diez posibilidades para desbloquear la computadora (141), y ese número era tan grande que Sailor Silver Moon sintió mareos de sólo imaginárselo. Necesitaba una mente más poderosa que la de ella para hallar la solución a aquel problema.
Sailor Moon estuvo a punto de darle el golpe final a Sailor Galaxia, cuando vio que las demás Sailor Senshi se formaban al lado de ella, con los ojos vidriosos y ausentes. Sailor Amethyst y Sailor Jade liberaron a Sailor Galaxia de los cristales, y se reunieron junto a las demás.
—¡Excelente trabajo, Sailor Dark Mercury! —alabó Sailor Galaxia, y vio que la aludida se encontraba en el suelo, inconsciente—. Bueno, hay que hacer sacrificios de vez en cuando. Pero ahora, tengo a todas las Sailor Senshi bajo mi poder—. Galaxia vio que Sailor Moon no parecía haber sufrido algún efecto, aunque empleara los brazaletes, y asumió que el poder del Cristal de Plata había tenido algún papel preponderante, pero aquello era lo de menos, porque tenía al resto en sus manos—. Bueno, Sailor Moon, ya verás lo que se siente ser asesinada por tus propias compañeras.
Y Sailor Galaxia profirió una risa alta y fría, lo que le causó escalofríos a Sailor Moon. Por alguna razón, tenía a sus compañeras y amigas en su contra, y ya sabía que no podría con tantas Sailor Senshi al mismo tiempo. Incluso Tuxedo Mask la miraba con ganas de matarla. No quería tener que pelear con las demás, quería pelear con la responsable de que la balanza estuviera tan en su contra. No obstante, Sailor Galaxia percibió las intenciones de Sailor Moon en sus ojos, y negó con la cabeza.
—No, Sailor Moon —dijo, cruzándose de brazos, notando por el rabillo del ojo que Sailor Silver Moon no parecía estar bajo su poder, hasta que vio que ella no usaba sus brazaletes. Sin embargo, no pareció darle demasiada importancia, y volvió a enfocar su mirada en Sailor Moon—. Pelearás contra tus compañeras, y, de ser necesario, las matarás… si es quieres sobrevivir.
Y, con un gesto de su mano izquierda, ordenó a las Sailor Senshi a que atacaran a Sailor Moon.
—Háganla sufrir —dijo Sailor Galaxia antes de desviar la mirada hacia donde se encontraba Sailor Silver Moon. Vio que golpeaba un trozo macizo de hielo, rompiéndolo de a poco. Galaxia sabía que bajo ese bloque de hielo se encontraba la única persona que podía poner en peligro su plan. También sabía que esa persona era capaz de tomar medidas para resistir el influjo de los brazaletes.
Sailor Silver Moon había descubierto la cabeza de Sailor Mercury, cuando notó una sombra cernirse sobre ella, y se dio cuenta que era Sailor Galaxia. Dejó de hacer lo que estaba haciendo, y encaró a su nueva enemiga con los puños crispados.
—¿Quieres que te derrote otra vez? —increpó Sailor Galaxia en un tono petulante que a Sailor Silver Moon ni le alteró la presión sanguínea, lo que le sorprendió. En muchas otras ocasiones, escuchar insultos como aquel hacía que las venas de sus sienes pulsaran con rabia.
—Me pillaste desprevenida esa vez —repuso Sailor Silver Moon, adoptando su postura de pelea—. No volverá a ocurrir. Pelearé con todas mis fuerzas, hasta la muerte si es necesario.
—Que así sea —dijo Sailor Galaxia, y, de forma sorpresiva, extendió una mano hacia delante, causando una corriente de aire, pero Sailor Silver Moon reaccionó de forma igualmente sorpresiva, bloqueando el ataque. Sin perder tiempo, le dio un trago de su propia medicina a Sailor Galaxia, quien pudo bloquear los vientos con la misma efectividad que su oponente. Sin embargo, a diferencia de Sailor Galaxia, Sailor Silver Moon no esperó a que los vientos cesaran, y casi inmediatamente, corrió a toda velocidad hacia ella, y se echó al piso, resbalando por éste y extendiendo una pierna, de forma que Galaxia perdiera el equilibrio, lo que la envió al suelo. Sailor Silver Moon dio media vuelta rápidamente, y empleó la inercia del giro para atacar con sus poderes a Sailor Galaxia, lo que la envió al otro lado del salón, colisionando con la pared y cayendo al suelo de rodillas. No parecía haber recibido mucho daño, pero Sailor Silver Moon esperaba que ese fuese el caso. Pelear contra Sailor Galaxia nunca era un asunto simple.
Sailor Galaxia se puso de pie, sacudiéndose la cabeza, y sonrió. No dijo nada, simplemente extendió el brazo hacia atrás y, de la nada, un látigo de luz apareció en su mano, y, viajando a velocidad absurda, se enroscó en uno de los tobillos de Sailor Silver Moon. Galaxia creía haber ganado esa ronda, pero un mortal simple hacia atrás por parte de Sailor Silver Moon cambió su perspectiva. Aquel movimiento tiró tan fuerte del látigo, que Sailor Galaxia se vio propulsada hacia delante, pues la había tomado por sorpresa, y Sailor Silver Moon extendió ambos brazos hacia delante, y unos vientos recios la enviaron de vuelta a la misma pared.
Sailor Galaxia se puso de pie nuevamente, pero en esa ocasión, sentía un ligero dolor en la espalda, producto de su violento encuentro con la pared de su propio salón. Vio que Sailor Silver Moon no avanzaba hacia ella, con la intención de aprovechar su ventaja. En efecto, estaba más preparada que la vez anterior en que combatieron.
—Me estás haciendo las cosas muy difíciles, Sailor Silver Moon —gruñó Sailor Galaxia, volviendo a sacudir la cabeza—. Está bien. Tú lo has pedido. En este momento, entenderás por qué yo soy la Sailor Senshi más fuerte de la Vía Láctea.
Sailor Galaxia desenvainó su espada, la que brillaba con un fulgor fantasmagórico a la escasa luz del salón. Sin avisar, se abalanzó sobre Sailor Silver Moon, con intención asesina, pero ella evitó todos sus ataques, dando saltos hacia los lados, dobles mortales hacia atrás y hacia delante, rodando por el piso, de la forma que fuese con tal de no sentir el acero de su oponente morder su carne. Pero Sailor Silver Moon no podía estar evadiendo los ataques de Sailor Galaxia para siempre. Cuando estuvo a una distancia prudente, mantuvo su posición, y cuando Sailor Galaxia iba a atacar con un violento movimiento hacia abajo, Sailor Silver Moon se sostuvo más firmemente sobre sus piernas, y extendiendo sus brazos hacia delante, sostuvo la espada con las palmas de sus manos, arrugando la cara, soportando la colosal fuerza de Sailor Galaxia a duras penas. Era cierto entonces que antes no había mostrado todo su poder, pero eso no la asustaba. Sailor Silver Moon podría haber estado enfrentando a un monstruo mitológico, y mostraría el mismo temple y la misma fuerza de siempre, aun cuando lo tuviera todo en contra.
—¿Eso es todo lo que… puedes hacer? —desafió Sailor Silver Moon, gruñendo a causa del esfuerzo—. Pensé que eras la… Sailor Senshi más fuerte de la Vía Láctea.
—¡Impertinente! —bramó Sailor Galaxia, usando todas sus fuerzas para tratar de partir por la mitad a su oponente—. ¡Ya verás que no puedes oponer resistencia! ¡Solamente es cuestión de tiempo para que tu fuerza falle, y tu vida llegue a su fin!
—Al menos no temo morir —repuso Sailor Silver Moon, apretando la hoja de la espada con fuerza, notando por el rabillo del ojo que Sailor Mercury tenía su cabeza y parte de su cuello expuestos. Se le ocurrió una idea—. Tú, por otro lado, tienes ambiciones que cumplir, y no podrás concretarlas siendo un saco de excremento. Tienes mucho más que perder que yo.
—¡Te mataré! —chilló Sailor Galaxia, avanzando de a poco, sin saber que eso era precisamente lo que quería Sailor Silver Moon.
Cuando el momento fue el correcto, Sailor Silver Moon flexionó las piernas, soltó la espada, y dio un mortal simple hacia atrás. Galaxia se precipitó hacia delante, y la espada golpeó el suelo, agrietándolo. Sailor Silver Moon cayó limpiamente sobre el piso, pero vio que su uniforme había sido cortado en dos, e incluso se podía ver una línea roja a lo largo de su torso y abdomen, de la que brotó un poco de sangre. Sin embargo, no le dio importancia, y, percatándose que su uniforme solamente estorbaba, pues las dos mitades habían quedado colgando, se deshizo de éste, y quedó desnuda (142), salvo por las botas de color plateado y la tiara. Sailor Galaxia hervía de rabia al no haberla podido matar, y se abalanzó nuevamente sobre Sailor Silver Moon, pero ella volvió a esquivar sus ataques con movimientos que le habrían dado una medalla de oro en una competencia de gimnasia. Sin embargo, Sailor Silver Moon no se movía al azar, sino que manipulaba a Sailor Galaxia para que llegara a un punto en específico.
—Vamos, Galaxia —la retó Sailor Silver Moon, haciendo un gesto con su mano derecha, como diciendo "ven aquí", y su contrincante, con ambas venas de sus sienes a punto de estallar, atacó a Sailor Silver Moon, como ella esperaba. Rodó hacia un lado, al tiempo que Sailor Galaxia golpeaba el suelo con su espada, pero, no había sido exactamente suelo lo que había golpeado.
Cuando Galaxia vio lo que había roto, contuvo la respiración. Sailor Silver Moon la había engañado. Al ponerse en ese lugar en específico, había roto el cristal de hielo que tenía aprisionada a Sailor Mercury, quien estaba abriendo los ojos de a poco.
(140) Ver el fic "Información confidencial" para más detalles sobre el tema.
(141) En estadística, el número de permutaciones posibles para un grupo de elementos es el número de posibilidades para un elemento en concreto elevado a la cantidad de elementos del grupo. Por ejemplo, un grupo de cinco letras. El alfabeto tiene veintiséis letras. Cada elemento tiene veintiséis posibilidades. Entonces, la cantidad de permutaciones posibles para ese grupo es veintiséis elevado a cinco, o sea, 11.881.376 permutaciones. A diferencia de las combinaciones, las permutaciones permiten que una o más posibilidades se repitan por elemento. Para el caso de la contraseña, la cantidad de permutaciones posibles son los 256 caracteres ASCII elevado a la cantidad de elementos del grupo, o sea, 10. Esto da un resultado de 1.21 cuatrillones de posibilidades.
(142) La desnudez tiene distintos significados en diferentes lugares. Mientras que, en occidente, ésta acarrea de forma inevitable connotaciones sexuales, en Japón, la desnudez simboliza pureza. Aunque esa fue solamente una de las razones por la que escribí esa escena. La otra es que, simplemente, quise introducir un poco de fanservice. xD
