*DISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen, son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el fanfic y su trama son de mi entera pertenencia. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagios. Muchas gracias.

*SUMMARY: A la hora de escoger "¿Dulce o travesura?" Kagome escoge "dulce", dejando implícita la ternura propia de la pareja en cada una de sus viñetas y drabbles. Porque octubre es conocido por ser un mes aterrador... Aterradoramente dulce.


DAY 7:

''Paraguas''


—Cuidado —advirtió extendiendo un paraguas sobre su cabeza—. El agua podría mojarte, preciosa.

—Ay, Miroku, es solo agua, no ácido.

—Aun así no me gustaría que pescaras un resfriado. Es mi deber cuidar la salud de mi bella novia.

La castaña se sonrojó levemente y aceptó el paraguas que el ojiazul le ofrecía, solo para comenzar a caminar abrazados mientras volvían a casa.

—Aaah —suspiró—, es tan romántico.

—¿Qué? ¿Eso? Eso es ser un lamebotas.

—¡No seas grosero, Inuyasha!

—¿Qué? Es cierto.

—¿Por qué tuve que escoger un novio con tan poco tacto? —Murmuró para sí misma mientras veía a la pareja marchar a lo lejos.

—Ey, te escuché —reprochó.

—Da igual, vámonos, Inuyasha.

—Ya era hora.

Kagome se cambió los zapatos y guardó todo en su casillero bajo la atenta mirada de Inuyasha.

—¿No vas a cambiarte?

—¿Para qué? Igual voy a mojarme.

—Si tú lo dices...

—Además —interrumpió—, con lo que tengo puesto es difícil empaparme.

—¿Hablas de esa chamarra vieja y sucia que usas todos los días? ¿De qué podría protegerte?

—Es suficiente abrigo para mí —respondió encogiéndose de hombros.

Kagome rodó los ojos con hartazgo. A veces Inuyasha era demasiado sencillo. Sabía que los hombres en general eran poco materialistas, pero si por Inuyasha fuera seguramente iría sin ropa a la escuela solo para ahorrarse unos cuantos yenes.

—Listo. Ya podemos irnos.

—Por fin...

La colegiala hizo caso omiso a lo dicho por el ojidorado y deslizó la puerta que daba al exterior. El viento golpeó con fuerza sus rostros, llenando de polvo sus ropas en el proceso. Las copas de los árboles se arqueaban hasta casi quebrarse y los densos nubarrones hacían que todo el panorama luciera mucho más lúgubre y apagado de lo normal.

—Es una tormenta realmente fuerte.

—Feh, sigue siendo agua.

—Mierda —masculló.

—¿Ahora qué?

—Olvidé mi paraguas en casa.

—Y luego dices que el distraído soy yo, ¿no?

—Cállate.

No tenía humor para pelear y además mojarse. Eso le pasaba por olvidarse de ver el pronóstico esa mañana. Miró con fastidio sus piernas desnudas y cayó en cuenta de que le sería imposible abrazarse a sí misma para retener el calor y sujetar su falda al mismo tiempo. Debía escoger entre caminar con el frío calándole los huesos o simplemente dejar que su ropa interior conociera el mundo.

—Realmente soy una idiota.

—Idiota o no, camina —replicó mientras la empujaba fuera del edificio.

—Inuya-...

Su oleada de insultos se vio interrumpida en cuanto comprobó que, pese a la torrencial lluvia, no estaba mojándose. Miró hacia abajo asegurándose de que el suelo fangoso que veía bajo sus pies era el mismo que se hallaba en el exterior, luego miró hacia arriba y encontró la respuesta a su pregunta acompañada de un par de ojos dorados que la miraban con altanería.

—¿Qué?

—¿Qué estás haciendo?

—¿No es obvio? —Kagome comenzaba a hartarse de su juego de responder a sus preguntas con más preguntas, así que le dio un leve empujón para que dejara de bromear— Te estoy cubriendo de la lluvia. ¿No era eso lo que querías?

Kagome sonrió con alegría sin dejar de sonrojarse y depositó un beso en la mejilla de su novio, mismo que continuaba alzando su vieja y desgastada chamarra sobre sus cabezas sin dejar que el agua los tocara... O por lo menos no a ella.

—¿No dijiste que eso era ser un lamebotas?

—No es ser un lamebotas si no te lleno de elogios, simplemente es ser un buen novio.

—La-me-bo-tas —canturreó.

—¡¿Quieres que te moje la lluvia?!

—No, no, ya me callé.

—Como sea —susurró con fingido fastidio—, ya vámonos.

La colegiala tomó la otra punta de la chamarra y la alzó para terminar de formar el improvisado techo sobre sus cabezas. La cuerina, aunque delgada, seguía siendo lo suficientemente fuerte como para mantener sus ropas secas... Aunque para ello sus brazos tuviesen que acalambrarse un poco. Sin embargo, sus pensamientos rápidamente pasaron a segundo plano cuando sintió una mano deslizarse por su cintura hasta posarse en su cadera mientras jugueteaba con el dobladillo de su falda.

—Ey, ¿qué haces?

—Sujeto tu falda para que no se levante —respondió con simpleza—, no me gustaría que otro las viese.

Kagome tuvo ganas de replicar, pero el viento volvió a soplar con fuerza. Su ropa no se levantó, pero en cambio un escalofrío recorrió su cuerpo y el ojidorado pareció notarlo porque soltó una risa por lo bajo.

—Con tu brazo libre puedes abrazarme mejor, así no tendrás tanto frío. Bueno, eso creo.

Los ojos chocolate lo miraron con incredulidad. A pesar de su falta de madurez, a veces parecía leerla mejor que a cualquier libro abierto. No dijo nada. En cambio, se abrazó a él con toda la fuerza que su único brazo libre pudiera brindarle y se deleitó con la calidez que despedía su cuerpo junto al suyo.

Tal vez olvidarse el paraguas en casa no había sido tan malo después de todo.


FIN


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''Bajo la lluvia''

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¡Muchas gracias por sus comentarios! A todos los que siguen esta historia y las demás en curso, a quienes me apoyan con un voto, un favorito o siguiendo mi cuenta en cualquiera de las plataformas. Les deseo un hermoso San Valentín. Espero que la pasen bien con sus parejas, sus amigos o familiares, y si no cuentan con ninguno: ¡Les recuerdo que yo los amo inmensamente!

¡Nos leemos pronto!

P.D.: Lis, revisa tu maldita casilla de mensajes, ¡mujer! JAJAJAJA

12.02.2022