Este relato no está centrado exclusivamente en unir mecánicamente a los personajes, sino ver un poco cómo sería una relación entre ambos si llegar a darse el improbable caso de que tuvieran que convivir.
Por lo que aquí se narraran algunos momentos a lo largo de dicha convivencia y en donde surgen situaciones improbables que se vuelven probables, cómo bien sugiere el título. Sin más que decir espero que lo disfruten
Aclaración: No soy dueño de Pokémon, solo tome los personajes para crear esta historia.
Editado 16/09/21 - Esto a tenido tantos edit, pero esta ya es la versión definitiva...
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Capítulo 1- Visita inesperada
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Dawn nunca pensó que tomaría en consideración las palabras dichas en aquel entonces, ya que siempre las tomó como un gesto de buena voluntad y una forma de reivindicar sus malos actos, pero nunca como algo real o serio. Jamás se imaginó que terminaría donde estaba, parada a un palmo de las puertas que la separaban del que alguna vez fue su enemigo y Comandante General de una organización delictiva.
Tomó una respiración profunda e intentó espantar los nervios, que en algún momento se asentaron en la boca de su estómago y lo revolvieron de forma desagradable. Tuvo que forzar las náuseas lejos de ella y se preguntó si en el pasado había sentido algo similar, cuando recorrió los mismos pasillos plagados de reclutas y ejecutivos, mientras se encontraba completamente sola.
Era consciente que la situación actual del lugar no era ni remotamente parecía a la de aquel entonces, pero ese pensamiento no quitaba la sensación de inquietud en su estomago y solo parecía aumentar su nerviosismo general. Sabía que ya no era una organización dedicada a asuntos ilícitos, sino que ahora era una institución que realizaba un trabajo honrado, que podría traer muchos beneficios a la región si llegaban a concretarse.
Dawn tenía presente que el historial de la "Nueva Galaxia" estaba manchado y que muchas personas aún dudaban de sus intensiones, pero el cambio estaba allí expandiéndose de forma lenta y constante. Incluso estaba asombrada del abrupto cambio en la dirección de la antigua organización, a la que alguna vez tuvo que enfrentarse, así como tampoco estaba segura de si debía o no agradecer dicho cambio.
Arrugó el ceño ante el pensamiento y se perdió en ellos mientras miraba a la nada. Se preguntó si era realmente necesario que estuviera allí o si era mejor que se diera la vuelta para regresar por el camino por el que había venido. El problema estaba en que tendría que aguantar la vergüenza de haber atravesado todos aquellos corredores, al tiempo que se topaba con varias personas que ya la habían visto pasar y que parecían curiosas o ansiosas por su presencia.
Dawn intuía que su existencia debía ser una molestia para los habitantes de la organización o por lo menos los más antiguos, ya que ella fue la que arruino los planes del antiguo líder y era la causante de los cambios que ahora estaban sufriendo. No era ingenua y sabía que lo más normal sería que le guardaran algún resentimiento o que intentaran tomar represalias contra su persona, por lo que tendría que estar preparada para cualquier eventualidad.
— ¿Quién no lo haría cuando estoy danzando junto al brote recién surgido? — Dawn murmuró para sí misma mientras se desanimaba.
— ¿Dawn...?
Una voz masculina, mucho más profunda de lo que recordaba, sacó a Dawn de sus pensamientos
Dawn se sobresaltó y retrocedió un par de pasos, de forma inconsciente, mientras sus ojos buscaban al dueño de aquella voz con cierto temor. Se sorprendió al encontrar a un hombre joven con expresión expectante, parado delante de ella y entre las puertas ahora abiertas.
— No sé qué está pensando esa cabecita tuya, pero... — El hombre sonrió entre divertido y confundido — Parece interesante...
La reacción temerosa de la joven le resultó tan extraña como antinatural, así que intentó hacer memoria para buscar algún evento similar en el pesado, pero nada llegó a él. Así que terminó por atribuirlo al hecho de que ahora se encontraba en un ambiente nuevo y desconocido para ella, ya que muchas cosas habían cambiado en la reorganización y eso incluía tanto mobiliario como personal.
Era más probable que su malestar estuviera arraigado a un acto inconsciente, algo relacionado con mantenerse alerta y preparada por si decidían hacer algo en su contra. Pero el hombre sabía que ese "algo" no iba a ocurrir, pero eso no significaba que ella lo supiera o que él quisiera decir, ya que la situación le pareció un tanto divertida.
— ¿Ocurre algo señorita Berlitz? — El hombre dejó salir un tono formal y retacado que solo usaba en reuniones — Puedo ayudarla a tomar asiento si se siente...
— ¡Saturn...! — Dawn se apresuró a interrumpirlo — Eso es espeluznante... — Expresó con notorio disgusto y se estremeció de forma visible, aunque pareció relajarse después de esa reacción.
Saturn estalló en un pequeño ataque de risa, cuando por fin obtuvo una expresión más familiar en el rostro de Dawn y el estremecimiento de su cuerpo que venía con ello. Pero el episodio duro poco y no tardó en carraspear para disimular su arrebato.
— Me alegro ver que has vuelto, estaba a punto de preguntar quién era la chica frente a mi oficina — Saturn estaba secretamente aliviado de ver esa reacción disgustada de la joven — ¿Te importaría entrar y tomar asiento? Porque por mucho que hayamos remodelado, debes saber que el pasillo no es el mejor lugar para una conversación, aunque si quieres… — Declaró de forma burlona, antes de hacerse a un lado para dejar el camino libre a Dawn.
Dawn aprovechó la oportunidad para entrar en la oficina y detallar sus cambios de forma disimulada. Ya no estaba el característico logo en el suelo y paredes, así como mucho del antiguo mobiliario que ella recordaba.
Ahora la habitación tenía una decoración más modesta y sobria, algo que la hacía parecer más una oficina real y no el centro de operaciones del Equipo Galaxia. Con un escritorio en la parte lateral, algunas plantas para llenar los espacios vacíos, un par de ventanas para dejar entrar algo de iluminación natural y un estante lleno de documentos.
«Por fin se puedo ver las ventanas del exterior» Dawn pensó mientras aprovechaba para mirar el cielo por la misma.
Dawn volvió a perderse en sus pensamientos, a medida que perdía interés en la oficina renovada y recordaba el motivo por el que estaba en dicho lugar. Tan ensimismada que no notó la expresión de extrañeza que Saturn le dedicaba mientras la observaba desde su escritorio y donde esperaba que se pusiera al día con él.
Saturn tenía el presentimiento que no iban a llegar a ningún lado a ese paso, pero aún desconocía los motivos por los que la chica se encontraba allí. Era cierto que siempre esperó encontrarla en alguna otra ocasión, a fin de cuentas él había manifestado sus intenciones de reconstruir la organización y aunque ese encuentro nunca se dio, jamás dejó la posibilidad de que podría darse en el futuro y parecía que ese era el momento.
Finalmente Saturn carraspeó de forma intencional para regresar a Dawn a la realidad, observó cómo la joven se sobresaltaba y lo miraba confundida, antes de darse cuenta de lo que ocurría. Dawn se apresuró en cubrir el espacio faltante y tomar asiento frente al escritorio donde se encontraba Saturn, pero a pesar de su nueva posición más cercana, evitó establecer contacto visual con el varón y en cambio jugueteó con sus dedos por debajo de la mesa.
Saturn permaneció en silencio mientras se preguntaba por el motivo de tal actitud tan antinatural, que para ese punto, lo hacía dudar de la identidad de la joven. Toda la posible inquietud que sintió al saber de la inesperada visita de Dawn, se perdió al encontrarse con una adolescente temerosa y extremadamente tímida, algo que difería mucho de la entrenadora entrometida que él recordaba.
Seguía sin dar con la razón real de la visita y mucho menos con una respuesta para el extraño comportamiento, que actualmente presenciaba. Tenía claro que en su momento hizo la sugerencia de que podía visitar las instalaciones cuando quisiera, pero lo ofreció cómo un aval de que haría las cosas bien en esta oportunidad y que no tenía nada que ocultar o desconfiar.
En ningún momento Saturn buscó algún trato en particular o especial con la entrenadora por su ofrecimiento, sino que esperaba toparse con algo similar a la desconfianza que le profesaban las autoridades de la región. No es que pudiera culparlos, ya que tenían razones más que suficientes para supervisar sus trabajos y proyectos de forma constante, pero era algo que por mucho que le incomodara le evitaba problemas.
— ¿Alguien te incomodo camino a la oficina? — Saturn preguntó ante la posibilidad de que ese fuera el motivo de la incomodidad de la joven.
Dawn se estremeció visiblemente, al escuchar la voz del varón mientras este levantaba una ceja por su reacción. Saturn seguía sin entender lo que estaba pasando, pero por la respuesta que acababa de recibir, parecía que había dado en el clavo o bastante cerca.
— Dime quién fue o cómo era su apariencia — Saturn entrecerró los ojos ante esto e hizo memoria del personal con que contaba en el lugar.
Saturn estaba seguro de haber limpiado la empresa desde dentro y eso involucraba a todo aquel que pudiera perjudicar la nueva imagen o que guardara algún tipo de resentimiento por lo acontecido con la chica. Volvió a fijarse en la chica y esperó por una respuesta mientras la habitación se sumergía en un silencio incomodo.
Sabía que el ambiente no estaba mejorando y la chica parecía más desconectada que nunca, así que se resignó a la idea de recibir alguna explicación coherente y simplemente fijó su atención en otra cosa. Los papeles que tuvieron que ser abandonados y que todavía tenían que ser atendidos, se convirtieron en el punto de mira del varón.
— Creo que no debí venir.
Saturn parpadeó sorprendido, antes de buscar con la mirada a Dawn
— Lamento molestarte, aun cuando sé que estás muy ocupado… — Dawn se incorporó de forma apresurada mientras tropezaba con sus propios pies.
Saturn dejó escapar un suspiro resignado, mientras se preguntaba que había hecho él para tener que lidiar con la extraña adolescente o si era algún estado normal para la edad. Así que para cuando abrió la boca para hablar, Dawn ya tenía la mano en la manecilla de la puerta y estaba a punto de girarla para salir de la habitación.
— Dawn… — Saturn se levantó — No pongas palabras en mi boca que no he dicho... — Caminó hacía la joven — Me puedes decir ¿qué está pasando?
Saturn se detuvo una vez estuvo junto a la joven y se cruzó de brazos mientras se recostaba contra el marco de la puerta. Intentó buscar alguna explicación en el rostro de Dawn, así que se sorprendió cuando lo encontró empapado en lágrimas.
Antes de que el ex-comandante pudiera reaccionar o apartarse, un par de brazos lo rodearon y una cabeza se enterró en su pecho. Esta vez fue el turno de Saturn de desconectarse ante la acción repentina y solo reaccionó, al escuchar el sonido amortiguado de los sollozos de la adolescente contra él.
Saturn se había preparado para muchos escenarios, pero mentiría si dijera que sabía que hacer o que debía ser lo correcto en el tipo de situación en el que se encontraba. Por lo que terminó por rodear de forma insegura y floja, el cuerpo tembloroso que se presionaba contra él. No tenía confianza en lo que hacía, pero al no sentir ningún tipo de rechazo se aventuró a dar un par de palmadas torpes en la espalda de Dawn.
— Erm... — Saturn intentó mover a la joven, pero esta seguía enganchada a él — Dawn... ¿Podemos ponernos cómodos...? — Suspiró al ver que seguía siendo ignorado, así que se inclinó y siseó irritado — Esperó no estés dejando tus mocos en mi traje, señorita Berlitz…
Al instante de que Saturn hizo aquella acusación, Dawn se separó de forma abrupta y mantuvo la mirada baja para ocultar el rubor que calentaba sus mejillas mientras se sorbía la nariz de forma disimulada. Saturn guió a la joven a un extremo de la oficina, en donde se encontraba un mueble cristalera con par de sofás, uno de tres plazas y el otro de dos separados por una pequeña mesa de té.
Dawn intuyó que ese debía ser un pequeño rincón de descanso o un lugar donde poder tener reuniones más privadas y personales, ya que podía apreciar la cantidad de suministros contenidos en el mueble con cristalera. Por lo que en un intento por escapar de su vergonzosa actitud anterior, Dawn se apresuró en tomar la delantera y sentarse en el sofá más grande de aquel espacio.
El problema fue que casi al instante que tocó la superficie de aquel sofá, quedó maravillada con la suavidad y textura del mismo. Dawn terminó por tumbarse en el sillón, sin tomar consideración o consciencia de la presencia del dueño del lugar. Saturn que estuvo observando todo el espectáculo, se mordió la lengua para no soltar una carcajada, pero se permitió sonreír divertido ante aquel acto tan infantil.
Aprovechó la distracción de la joven entrenadora y comenzó a sacar los implementos necesarios para preparar alguna bebida para ambos.
— ¿Quieres té o café?
La pregunta de Saturn regresó a Dawn a la realidad.
— ¿Esto... es algún tipo de nueva costumbre? — Saturn preguntó divertido.
Dawn se enderezó de golpe y carraspeó en un intento de recobrar la compostura mientras recordaba el motivo de su visita. Tragó el nudo de su garganta y enfrentó al hombre, que seguía esperando alguna respuesta.
— Té estaría bien… — Dawn habló en un susurro apenas audible — Y no es una costumbre…
Saturn tuvo dificultades para escuchar las palabras de Dawn, así que detuvo sus movimientos y meditó en silencio lo que había escuchado, aunque para asegurarse igualmente preguntó.
— Entonces ¿té?
El asentimiento fue todo lo que Saturn necesitó para retomar su labor.
Saturn no sabía que estaba pasando, pero parecía ser algo serio para que la chica estuviera tan desconectada y actuara de forma tan extraña. Algo le había afectado más que haber entrado al mundo distorsión con su antiguo líder o quizás estaba padeciendo las secuelas de dicho evento.
Tenía curiosidad y quería preguntar, pero no existía la palabra confianza entre ellos o por lo menos la familiaridad para actuar de forma tan abierta con ella.
— No pude... — Dawn susurró ganando la atención de Saturn — Perdí.
Dawn tenía la vista clavada en la mesa de té, así que no se dio cuenta de la expresión consternada en el rostro de Saturn mientras esperaba que se calentara el agua para el té de ambos. El hombre arrugó el ceño mientras saboreaba las palabras junto con la posible implicación en ellas, hasta que finalmente suspiró.
— Dawn… estás siendo muy críptica — Saturn comentó con tranquilidad, al tiempo que se fijaba cómo el agua comenzaba a hervir — Si quieres que te entienda deberías…
— Perdí contra la elite… — Dawn soltó un suspiro desanimado, antes de dejarse caer en el sofá — No pude derrotarlos... — Se acostó de costado y acurrucó sus piernas contra su pecho.
Saturn deseaba burlarse de la adolescente, ya que esperaba un asunto mucho más importante para tenerla en tal estado. Entonces recordó que hasta donde él sabía, la chica jamás había perdido y aunque no le gustara admitirlo, él ya estaba curado del fracaso y por el contrario agradecía el tener tantos en su vida, porque lo hicieron reconocer sus errores para así poder mejorar.
— A veces se gana... — Saturn ofreció una taza de té humeante a la Dawn — A veces se pierde... — Sonrió al ver su expresión sorprendida y ofendida de la joven.
Dawn observó recelosa la taza delante de ella, antes de susurrar un agradecimiento y tomarla entre sus manos. Respiró el agradable y relajante aroma para después darle un sorbo.
— La última vez que revise... los aspirantes tienen más oportunidades para retarlos ¿no? — Saturn comentó mientras tomaba asiento, al otro lado del sofá — Solo entrena un poco y vuelve a intentarlo... — Tomó un sorbo de su propia taza.
— Pero… esto nunca había pasado.
Saturn no pudo evitar hacer una mueca, tanto por esas palabras como por el líquido caliente que ahora quemaba su lengua.
— Es la primera vez que pierdo un encuentro… yo… no sé qué hacer…— Dawn apretó la taza en sus manos — No entiendo por qué perdí .
— No sé por qué me lo esperaba... — Saturn se encogió de hombros — Pero no veo nada malo en perder.
— ¿¡CÓMO PUEDES DECIR ESO!? — Dawn gritó repentinamente — ¡NO SABES LO QUE ES PERDER CUANDO TIENES TODAS LAS DE GANAR! — Se levantó de su lugar con los puños apretados mientras temblaba por el coraje y la frustración — TÚ NO ENTIENDES NADA…
— Allí te equivocas… — Saturn se burló con una sonrisa petulante en sus labios — No sé si lo recuerdas, pero perdí todos y cada uno de mis encuentros con un entrenador novato — Observó cómo la postura de Dawn comenzó a vacilar — Aunque no solo yo perdí, sino que prácticamente una organización perdió contra ella — Se encogió de hombros — No creo que tenga que decirte que aprendí de esa pérdida ¿No? — Bajo la mirada sintiéndose avergonzado de sí mismo — Aunque en mi caso me dio la oportunidad de enmendar mis errores y pecados.
— Yo… — Dawn volvió a encogerse sobre sí misma — Lo siento... — Dejó la taza olvidada en la mesa mientras se hundía en el sofá — No quise…
Saturn se tomó un momento para meditar, antes de estirar su brazo y palmear el hombro de la joven junto a él.
— Sabes… no pasa nada — Saturn se encogió de hombros — Sé lo frustrante que es perder y más si es la primera vez — Hizo una mueca de disgusto ante el recuerdo — Pero también es bastante normal y... solo piensa que de las derrotas aprendes más que de las victorias o ¿Esta compañía no es el mejor ejemplo de ello? — Terminó su té y recogió las tazas dejándolas a un lado para limpiarlas después — Si por algún casual viniste a buscar mi consejo... — Meditó momentáneamente — Solo te diré que tomes un tiempo para tranquilizarte y una vez estés calmada puedes sentarte a pensar en que fallaste, en que debes mejorar y que estrategia deberías seguir — Le dedicó una sonrisa descarada a la joven que lo miraba sorprendida — También recordar lo más importante que es nunca subestimar a tu oponente.
Saturn ignoró a Dawn mientras regresaba a su escritorio y tomaba un documento al azar para comenzar a leerlo. Otro silencio se formó, aunque este no era tan incomodo y era interrumpido por el sonido de las hojas al pasar o por el bolígrafo al raspar el papel.
— Sabes… — Saturn soltó una risilla burlona mientras volvía a fijarse en la chica que seguía petrificada en el sofá — Me sorprende que esa niña que se enfrentó sola contra una organización completa, esté tan afectada por ser derrotada por 5 inútiles que no pudieron hacer frente a dicha organización — Regresó al aburrido, pero necesario papeleo en sus manos — Pero supongo que me alivia saber que eres humano, así que aun tienes chance de mejorar ¿no?
Dawn se tomó un momento para procesar las palabras de Saturn y por primera vez sintió cómo su derrota no era tan horrible como ella creía. Aun le dejaba una sensación desagradable en la boca, pero ya no parecía tan abrumador y catastrófico como antes.
Una sonrisa tiró de sus labios y miró distraídamente al hombre que parecía haber cambiado con el paso de los años, aunque eso podía deberse al peso de la organización que ahora llevaba sobre sus hombros.
— Has madurado tanto... En cambio yo — Dawn suspiró con amargura mientras la vergüenza atacaba su rostro — Estoy aquí llorando como si fuera el fin del mundo por perder una simple batalla, mientras que tú tuviste que empezar todo desde cero, aun teniendo a todos en tu contra y sospechando de acá paso que dabas.
— Oh, me alaga saber que le he dado esa impresión a alguien a quien respeto — Saturn admitió con una sonrisa, sin apartar los ojos del papel — Pero que mis palabras no se le suban a la cabeza señorita Berlitz — Buscó brevemente a la joven para extrañarse al no encontrarse con su expresión de enojo — Por Arceus… creo que he vuelto a perder a Dawn en algún lugar y alguien está ocupando su lugar — Rio ante el cambio instantáneo de expresión de Dawn.
— No me hagas retirar lo que dije, Saturn... — Dawn resopló y entornó los ojos ante el comportamiento juguetón de su acompañante — De verdad agradezco tus palabras y disculpa el haber venido de improvisto, cuando tienes tanto trabajo.
— Ya te dije que no pongas palabras en mi boca... — Saturn firmó un documento y lo acomodó en la nueva pila que estaba formando — Además yo mismo me ofrecí en su momento y agradezco cualquier desvió agradable que pueda presentarse en mi rutina, así que no dudes y simplemente hazlo — Señalo la puerta a ciegas — Irrumpe por esa puerta y desahógate todo lo que quieras, ya que es lo menos que puedo hacer después de…
Saturn quedó petrificado con la mano levantaba mientras sostenía el bolígrafo suspendido en el aire, cuando un par de brazos lo rodearon de nueva cuenta y lo estrecharon contra otro cuerpo. Tardó un par de segundos en procesar lo que estaba pasando, antes de soltar un suspiro y relajar su cuerpo para regresar el gesto con incomodidad.
— Muchas gracias — Dawn susurró — No sabes el bien que me hicieron tus palabras... — Soltó a Saturn y apresuró a la puerta — Entonces me retiro... Te dejó con tus papeles — Estaba a punto de salir, cuando se detuvo y se volvió de forma tímida — Erm... ¿Podría… venir de visita?
Saturn parpadeó en su dirección, aún aturdido por el gesto anterior y extrañado por la petición. La situación se estaba volviendo hilarante y confusa, pero si algo había aprendido en el tiempo que llevaba siendo presidente era a adecuarse a los ritmos cambiantes, así que no tardó mucho en recomponerse y mirar burlón a la adolescente, ahora tímida en la puerta de su oficina.
— Eres bienvenida.
Dawn sonrió y se despidió con un gesto de su mano, antes de dejar solo a Saturn en su oficina
— ¿Qué demonio fue todo eso? — Saturn murmuró una vez estuvo seguro de su soledad.
Se llevó la mano a la cabeza y cepilló su cabello mientras tenía cuidado de no despeinarse. Intentó comprender todo lo que acababa de suceder, ya que había esperado cualquier cosa de la joven entrenadora e incluso alguna actitud similar a la de los miembros de la liga, pero esto se salía completamente de todo posible pensamiento.
Llegó a la conclusión de que por el momento se dedicaria solo a cumplir con su palabra y la ayudaría en lo que pudiera. Eso no compensaría todos los problemas que había causado, pero por lo menos aliviaria su consciente lo suficiente para no sentir que solo estuvo disgustando a otros durante toda su vida. Soltó un suspiro, antes de volver a centrarse en los papeles que clamaban por su atención.
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Fin capítulo 1
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