Editado el 16/09/21
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Capítulo 2 – Invitación hilarante
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— ¿Segura que no estás enferma?
Dawn entornó los ojos, al escuchar la pregunta del dueño de la oficina
— Porque no sé en qué demonios estás pensando para hacerme tal… sugerencia… — Saturn suspiró mientras se masajeaba la fuente de la nariz — Dawn fui tu enemigo ¿recuerdas?
— Solo te estoy pidiendo que vayas a ver un concurso — Dawn se cruzó de brazos y resopló — No es cómo que te esté pidiendo algo de otro mundo.
Dawn observó recelosa cómo el hombre frente a ella, seguía enfrascado en los papeles de su escritorio y la ignoraba de forma descarada.
— Ni siquiera te pido que me animes. Además… — Dawn arrancó sin dudarlo el folio de las manos de Saturn — Necesitas dejar el trabajo de lado y tomar un descanso — Frunció los labios mientras enfrentaba el ceño arrugado del varón — También consulte con tu secretaria y no tienes ninguna reunión importante ese día — Dawn dejó de fruncir los labios, al no notar cambio alguno en la expresión de Saturn — Por Arceus… ¿Me vas a hacer rogar?
Una pequeña batalla de miradas se dio entre ambos, pero Dawn tuvo que ceder con amargura. Saturn recuperó el material robado y retomó su labor mientras se hacia el desentendido de Dawn, que se alejaba resoplando y dando grandes zancadas.
Para este punto, Dawn no sabía si sentirse aliviada o preocupada de que Saturn no hubiera cambiado tanto como pensaba en un inicio, ya que de cierta forma hacia más fáciles y cómodas las interacciones con él. Pero también le recordaba el tiempo en el que eran enemigo, así como lo terco e infantil que podía llegar a ser el ex-Comandante General.
No podía negar que había madurado en algunos aspectos, aunque estaba ligado al hecho de que ahora dirigía una organización, pero en algún momento del mes llegaron a un cierto grado de confianza en el que comenzó a manifestar algunos vestigios de su antiguio comportamiento. A pesar de ello y por extraño que parezca, Dawn se sentía tranquila cuando estaba junto al varón.
Por lo que tomó literalmente sus palabras y empezó a visitarlo con bastante frecuencia. Al principio dudó de su decisión y casi esperó que Saturn la pateara del lugar, pero el hombre cumplió con su palabra y toleró su presencia.
Llevaban más de un mes de este modo, viniendo de forma casi diaria a la compañía y siempre en momentos que sabía que Saturn podría atenderla. La mayor parte de ese tiempo, la pasaba en la oficina del ex-Comandante General, lugar que permaneció abierto para ella después de la cuarta o quinta visita, otras veces paseaba por las instalaciones e interactuaba con los empleados que no parecían tan ocupados o incomodos con su presencia.
En ese momento Dawn recordó que habían días en los que Saturn no estaba tan libre cómo pensaba o que terminaba por surgir un imprevisto que interrumpía su encuentro y era en esas ocasiones en las que el varón se disculpaba repetidas veces, siempre asegurando que la compensaría por el desplante. Una sonrisa siniestra tiró de los labios de Dawn, al darse cuenta del cúmulo de "compensaciones" que tenía en sus manos, mientras pensaba cómo chantajear al hombre que se estremeció bajo su mirada.
Saturn arrugó el ceño al sentir la mirada de Dawn sobre él, así que soltó un suspiro cansado y apartó el documento con el que estaba trabajando por precaución, antes de buscar a su invitado. Se preguntó en que momento la chica se hizo tan presente a su alrededor, pero la verdad es que por mucho que sus actos fueran infantiles, ella era como un sopló de aire fresco en el abrumador y asfixiante ambiente empresarial en el que estaba metido.
Había días en los que extrañaba su vida cómo segundo al mando del Equipo Galaxia, ya que en ese tiempo tenía ciertas libertades que venían con no hacer las cosas legalmente, pero no tardaba en recordarse que eso ya no podía ser más. También debía admitir que por muy agotador que fuera su trabajo actual, los resultados eran mucho más gratificantes y productivos que los que obtenía en aquel entonces.
— No quería llegar a esto, pero no me dejas otra opción — Dawn declaró con una sonrisa maliciosa y las manos en la cadera.
Saturn levantó una ceja y observó interesado a la chica, que tenía las rodillas apoyadas en el reposabrazos del sofá para poder asomarse por encima del espaldar. Recordó sus pensamientos anteriores y una pequeña sonrisa divertida tiró de sus labios, mientras se preguntaba que estaba planeando.
— Si mal no recuerdo… — Dawn se tumbó en el espaldar del sofá de forma un intento dramática — Alguien me dijo que compensaría todas esas veces que me dejo abandona y sola en esta fría oficina — Buscó al varón con la esperanza de ver alguna reacción, pero este seguía igual que cuando empezó su drama — ¿No crees que podría ser un buen momento para pagar?
Dawn se negaba a abandonar su pose, a pesar de que Saturn no mostraba ningún tipo de reacción y la sala había caído en un silencio inquietante. Finalmente el hombre arrugó el ceño y parpadeó un par de veces, algo que hizo que la sonrisa de Dawn cayera y frunciera los labios.
— ¿Me estas chantajeando? — Saturn preguntó incrédulo, después de procesar las palabras de Dawn — ¿Tú chantajeándome…? — No pudo evitar que una risilla saliera de su boca — Interesante… ¿Quién te enseño?
— ¿¡En serio!? — Dawn gimió y se desplomó en el sofá — Idiota… no se ni para que me molesto
Otro silencio llenó la sala mientras Dawn aprovechaba la repentina calma para acomodarse en el sofá y pensar en algún método para convencer al varón. Barajeó la idea de robar el mueble y agenciarlo para ella, así por lo menos saldría ganando algo si el plan no funcionaba, pero entonces se quedaría sin excusa creíble para ir a la oficina del presidente de la Nueva Galaxia.
Ella siempre justificó sus visitas con el dichoso sillón y era cierto que disfrutaba hundirse en el mullido asiento, pero esa no era la razón real de sus visitas, aunque nadie tenía porque saberlo. Un suspiro la sacó de sus pensamientos, pero no se dignó a buscar la fuente, sino que esperó que el hombre hablara primero.
— No me malinterpretes, Dawn — Saturn se recargó de su escritorio mientras se llevaba una mano a la sien y comenzaba a masajearla — No es que no quiera ir a animarte en el concurso…
— Ver el concurso.
Saturn entonó los ojos, ante la correción de Dawn.
— Está bien, lo que sea… — Saturn resopló — No es que no quiera "ver el concurso" es solo que… — Vaciló — Tú conoces la imagen que aún tengo para el ojo público y si repentinamente parezco en un concurso en el que participas — Arrugó el ceño disgustado por lo que estaba a punto de decir — Lo tomaran como que estoy planeando algo o que te estoy vigilando o que intentó acosarte de alguna forma…
— O que entre nosotros no hay ninguna rencilla, piénsalo — Dawn soltó una risilla — La opinión de las personas podría mejorar si se dan cuenta que nos llevamos bien y que los asuntos pasados fueron perdonados ¿no? — Se asomó de nueva cuenta por el espaldar del sofá para ver la expresión incrédula del ex-Comandante.
— Ja… — Saturn rio sin humor — Cómo si esos… tipejos tuvieran esas ideas — Tuvo que morderse la lengua para no insultar — Ellos solo buscan que sus noticias se vendan más y que mejor forma que desprestigiar a alguien que intenta salir del fondo o que tiene un pasado cuestionable — Sonrió con malicia y no perdió detalle de cómo Dawn se estremeció bajo su mirada — En el mejor de los casos revivirán los hechos del pasado y me los echaran en cara — Dejó escapar un suspiro y retomó su labor olvidada con los folios en su escritorio — En el peor atacaran tu imagen o tu credibilidad como "salvadora"
Dawn parpadeó confundida mientras procesaba las palabras que acababa de escuchar. Relajó su expresión y soltó una risilla poco disimulada, que llamó la atención del varón, al darse cuenta de lo que estaba pasando. Saturn observó cómo Dawn se levantaba del sofá y caminaba hasta la puerta en donde se detuvo.
Dawn le dedicó una gran sonrisa, al desconcertado presidente que no pudo más que arrugar el ceño en su dirección. Por fin había descubierto el motivo de sus constantes negativas a todas y cada una de sus invitaciones.
— Saturn, estoy un poco decepcionada — A pesar de sus palabras Dawn no abandonó su sonrisa — Si tanto te preocupa lo que los demás piensen de mi... — Se encogió de hombros — Lamento informarte que jamás me ha interesado los pensamientos de terceros sobre mí. Solo quiero que mi amigo este allí para apoyarme, porque somos amigos ¿no?
Dawn rio de forma descara ante la expresión aturdida de Saturn, que parecía debatirse entre perder o tomar color. Tomó la carencia del mordaz cometario habitual como una victoria y sonrió triunfal al hombre derrotado frente a ella.
— Te veo el viernes a las 10.
Dawn no le dio tiempo a Saturn de responder, ya que salió de la oficina y cerró la puerta detrás de sí.
Saturn tardó un par de minutos en procesar lo ocurrido, antes de soltar un gemido y dejar caer la cabeza contra la madera de su escritorio mientras evitaba cuidadosamente los papeles. Sabía que su cara estaba caliente, pero no reconocía con exactitud el motivo o no quería creer que las palabras de una adolescente eran la causa de su vergüenza.
Saturn se encontraba recostado contra la pared con los brazos cruzados y la vista perdida en el suelo, mientras hacia todo lo posible por ignorar las miradas que se posaban en su persona. Había sido forzado a abandonar su traje, después de ser sermoneado por su secretaria y obligado a usar algo menos formal.
Ahora llevaba una vestimenta más casual e informal, una simple camiseta de manga larga y unos pantalones ajustados, aunque por algún extraño motivo el hecho le resultaba tan extraño e incómodo, que cada tanto se ajustaba las prendas a su cuerpo mientras se fijaba en las personas a su alrededor. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que ocupó indumentaria casual y más despúes de que tomó la presidencia para darle un nuevo rumbo a la organización, así que no lograba hacerse a la idea de estar presentable sin usar un traje más formal.
Saturn notó, al limite de su visión, cómo su Pokémon lo miraba con una sonrisa burlona. Enfrentó a su compañera de años y entrecerró los ojos al leer sus burlas ocultas.
— No estoy escuchando tus comentarios — Saturn resopló mientras se afincaba más contra la pared.
Toxicroak croó algo similar a una risa, antes de que la atención de ambos se dirigiera al pasillo y a la persona que venía trotando por él.
— ¡Por Arceus! — Dawn declaró sin disimular su emoción ni disminuir la velocidad — ¡Viniste! — Gritó antes de detenerse junto al presidente — ¿Qué tal me veo? — Giró sobre sí misma — Y quiero una opinión masculina, al respecto — Agregó de forma tardía, cuando dejó de girar y observó de reojo a Saturn — Sin sarcasmos, por favor.
Dawn no pudo evitar reír de la expresión ofendida y enojada de Saturn, antes de que este carraspear y la escudriñara con la mirada. Se estremeció bajo el peso de la mirada seria y evaluativa que le dedicó sin poder evitar que sus mejillas se calentaran, aunque este hecho lo logró disimular gracias al maquillaje que cubría su rostro.
Saturn evaluó el kimono blanco con detalles azules en el dobladillo y mangas; el obi y la pequeña capa ambos de color rojo. No tuvo que pensar mucho para atar cabos y entender que la chica ejemplificaba a un Pokémon, el cual probablemente era su acto principal.
— Supongo que… — Saturn se encogió de hombros — ¿Está bien...?
Dawn hizo un puchero y Toxicroak hizo una mueca desaprobatoria mientras sacudia la cabeza decepcionada de su entrenador. Obviamente ninguna estaba contenta con su comentario, así que Saturn soltó un suspiro cansado e intentó enmendar su vaga evaluación.
— ¡Nunca… he presenciado estos concursos! — Saturn se excusó — Así que no sé muy bien cómo va, pero si me preguntas como aficionado… — Se mordió el labio mientras se debatia si hablar o no — Te sienta... bien e intuyó que intentas parecer un Froslass, así que... me gustaría admitir que lo has logrado bastante bien. Agregare que… sorprendentemente bien — Susurró lo último mientras se cruzaba de brazos y evitaba el contacto visual
Dawn parpadeó mientras sus mejillas se calentaba y un sonrisa emocionaba comenzaba a crecer en sus labios. Observó al hombre tenso y nervioso, que parecía haber encontrado algo interesante para ver al lado opuesto.
— Eso está mucho mejor.
Saturn se relajó y buscó la mirada de Dawn
— Mira que te cuesta horrores soltar las cosas, tonto — Dawn abrazó a Saturn, antes de que pudiera quejarse por sus palabras — Realmente agradezco que estés aquí.
Saturn aún no se acostumbraba a las demostraciones de afecto repentinas y cambiantes de la adolescente, así que permaneció tenso entre los brazos de la chica hasta que lo soltó. Dawn dejó salir un jadeo sorprendio, cuando sintió al Pokémon anfibio de Saturn tirar su Kimono y ofrecerle un croo como saludo.
— Oh mi… Hola Toxicroak — Dawn saludó — Tanto tiempo sin verte — Acarició la cabeza algo viscosa del Pokémon — Debes estar muy aburrida con este hombre que te tiene todo el tiempo encerrada — Rio al escuchar el resoplido ofendido del dueño por detrás de ella.
— ¡Oye! No es tan malo… en comparación a como vivíamos antes — Saturn murmuró incómodo.
Dawn logró captar el murmullo, más no hizo comentarios al respecto, ya que no quería arruinar el ambiente que había entre ellos. Siempre que tocaba ese tema, Saturn se portaba esquivó y terminaba por caer en un comportamiento extraño e incómodo.
— Te llevare al mejor asiento.
Antes de que Saturn pudiera detenerla u objetar, Dawn se aferró a su brazo y comenzó a tirar de él al interior del estadio.
— Ya que eres primerizo... — Dawn declaró mientras arrastraba a un Saturn horrorizado — Me encargare de que disfrutes del espectáculo de principio a fin, no te arrepentirás.
Dawn ignoró las miradas interrogantes de los demás participantes y personal del evento, incluso los torpes intentos de Saturn de zafarse de su agarre. Finalmente el hombre se rindió y adecuó su ritmo para que, por lo menos, no pareciera forzado por una adolescente.
— Definitivamente... estás arruinando tu imagen pública — Saturn susurró mientras miraba su mano aún capturada e ignoraba a Toxicroak, que se burlaba cerca de él.
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Fin del capítulo 2
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