Editado el 16/09/21

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Capítulo 3 - Sorpresa tras sorpresa

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Dawn recibió la caja de regalo con la boca abierta, sin poder creer lo estaba pasando ni ser capaz de apartar la mirada del rostro burlón de Saturn. Ella estaba segura que en ningún momento le había informado al hombre de cuándo era su cumpleaños, pero aquí estaba entregandole un presente apenas cruzó la puerta de su oficina.

— Cuidado tragas un Kricketot, niña — Saturn se burló divertido de la reacción de Dawn — Por cierto... Feliz cumpleaños ¿Cuántos son...?

Saturn ya sabía la respuesta, pero quería aprovechar la situación en la que, por una vez, tenía indudable ventaja.

— 17 — Dawn susurró demasiado aturdida para prestar atención a Saturn y su expresión.

Después de casi tres meses de tratar a diario con la chica, Saturn había decidido que debía tener aunque sea un gesto con ella, así que estuvo preguntando entre los conocidos de la adolescente. Quería agradecer a Dawn todos los detalles que tuvo con él, pero aún no se sentía con la suficiente confianza para hacerlo de forma tan abierta, por lo que cuando descubrió que su cumpleaños se acercaba, se vio con la excusa perfecta.

— No debiste… digo… Uhm.

La sonrisa de Saturn solo creció al escuchar la voz temblorosa y balbuceante de Dawn.

— Gracias Saturn, no pensé… — Dawn no pudo evitar sonreír mientras inspeccionaba el regalo y jugueteaba con el lazo.

— No voy a cuestionar tus gustos, pero el presente está dentro de la caja — Saturn señaló — Me hubieras avisado que eso era lo que te interesaba y buscaba una mejor envoltura... — Se encogió de hombros mientras regresaba a su asiento.

Saturn no logró llegar muy lejos, ya que Dawn lo interceptó y abrazó por la espalda. El hombre se petrificó por un par de segundos, hasta que su cerebro procesó lo que estaba pasando y su cuerpo decidió concederle la gracia del movimiento, así que se dio la vuelta y regresó el gesto.

El movimiento aún era algo torpe y rídigo para ser natural, pero había aprendido que la chica aprecia el contacto al interacturar y el hecho de regrasarlo ya era más que suficiente para ella, así fuera en un acto tosco o sutil. También le hizo darse cuenta que sus días con la adolescente estaban llenos de pequeños roces inocentes y cariñosos por parte de la joven, a pesar de sus formas al hablar.

— ¡Muy bien! — Saturn regresó a sus sentidos y carraspeó — Suficiente contacto físico por hoy — Apartó a Dawn y sonrió al ver el puchero en su rostro.

— Uy, sí — Dawn se quejó — Cuidado te pego los gérmenes de adolescente Sr. Presidente — Se cruzó de brazos y miró de reojo al varón que tomaba su lugar de trabajo

— Oh… esperó exista una vacuna para eso, porque estoy seguro que ya me los pegaste... — Saturn rio de buena gana, al escuchar a Dawn resoplar.

Dawn se alejó dando zancadas, hasta que llegó al sofá y en donde se dejó caer sin ningún tipo de cuidado. Saturn sacudió la cabeza con desaprobación, al escuchar el sonido amortiguado conocido, pero no hizo comentarios al respecto y en cambio permitió a la chica estar.

Por su parte, Dawn se mantuvo en silencio por un par de minutos mientras jugaba con el lazo que ataba el regalo, antes de tirar de él y deshacerse de la envoltura para por fin observar el obsequio oculto.

— En serio… — Dawn habló de repente — Gracias por el regalo... no tenías que hacerlo.

Saturn dejó los papeles para fijarse en Dawn mientras esta inspeccionaba el interior del paquete, por fin abierto, con una pequeña sonrisa. No pudo evitar también sonreír, antes de negar y volver a los documentos en su mesa.

— Espero te guste... — Saturn susurró para sí mismo.

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Saturn estaba tan concentrado en los documentos en sus manos, que no se dio cuenta en qué momento Dawn se posicionó a su lado, hasta que sintió algo húmedo en su mejillas. Su primera reacción petrificarse, soltar papel y bolígrafo, antes de salir disparado al lado opuesto para mirar a su atacante furtivo mientras se cubría la mejilla afectada.

— Esa expresión no tiene precio — Dawn retrocedió un par de pasos para admirar la expresión horrorizada de Saturn — Por Arceus, necesito comenzar a traer una cámara — Comenzó a reír con fuerza.

Saturn sintió el calor subir por su rostro mientras recuperaba la compostura y volvía a su lugar en el escritorio. Ignoró lo mejor que pudo a la chica que seguía riendo junto a él, al tiempo que ordenaba los folios y comprobaba que no hubiera hecho ningún desastre en su arrebato.

— Por cierto… — Dawn tuvo que tomar un par de respiraciones para calmarse — Lucas me acaba de llamar… parece que planearon una fiesta para mí en el resort y quería saber si…

— Ah sí, eso… — Saturn tosió — Supongo que no tengo opción para negarme ¿no?

— En realidad… — Dawn estaba sorprendida, ya que esperaba más oposición al respecto — Estás en día laboral y no quisiera molestar…

— Dawn ¿qué te he dicho acerca de hacerme repetir las cosas o de poner palabras que no he dicho en mi boca? — Saturn advirtió, antes de sonreír y alborotar el cabello de Dawn — ¿Crees que no me iba a desocupar para tu cumpleaños? No me iba a arriesgar a dejarte torturarme por ello — Arrugó el ceño y resopló — No quiero poner aprueba mi limitada paciencia de nuevo.

Saturn se levantó y acomodó su traje, mientras ignoraba la mirada ilusionada de Dawn y caminaba por la habitación. Ambos salieron de la oficina y se despidieron de la secretaria, antes de tomar el ascensor y descender hasta la primera planta.

Dawn fue la primera en atravesar el vestíbulo y dio una rápida despedida a todos los presentes, mientras que Saturn se tomó su tiempo para la labor e intercambio algunas palabras con las recepcionistas, antes de ponerse al día con ella que lo esperaba en el pequeño jardín frente al edificio de la Nueva Galaxia. Los dos se reunieron en lo alto de las escaleras que separaban el complejo de Veilstrone, lugar donde Dawn liberó a su Salamence, ya que necesitaban cruzar el océano si quería llegar al resort, pero ese mismo pensamiento le hizo darse cuenta de un detalla importante, cuando recordó que no viajaba sola y no sabía si su compañero tenía transporte.

— Uhm… ¿Saturn vas a…? — Dawn se tragó sus palabras y preocupaciones, cuando vio a un inmenso Crobat estirar sus cuatro alas.

Saturn acarició la cabeza del Pokémon murciélago, que soltó un chillido estridente y de alguna forma alegre mientras se apoyaba en el toque. No puedo evitar sonreír ante el acto mimoso de su Crobat, aunque su compañero Pokémon paso a segundo plano cuando sus ojos se posaron en la expresión sorprendida de la joven entrenadora.

— ¿Mmm…? — Saturn miró confundido a Dawn — ¿Creías que no tenía transporte? — Se burló — ¿Eso quiere decir que te has olvidado de este chico?

— Yo… — Dawn frunció los labios, pero sus ojos no abandonaron al Pokémon hasta que su cerebro proceso lo que ocurría — Por Arceus... ¿Es tu Golbat? — Parpadeó sorprendida, antes de dedicarle una sonrisa radiante — ¡Felicidades! No sabía que lograste evolucionar a tu Golbat — Vitoreó feliz.

El Crobat de Saturn observó curioso a la entrenadora, pero no tardó mucho tiempo en reconocerla y agitar sus inmensas alas con entusiasmado en su dirección. Saturn reaccionó con la suficiente rapidez para detener a su Crobat y evitar este que aplastara a la adolescente con su peso, mientras que esta última había sido empujada contra su Salamance por el emocionado murciélago.

— Wow… — Dawn parpadeó aturdida.

— Disculpa… — Saturn terminó de empujar a Crobat — Aún no es muy consciente de su nuevo tamaño y... peso — Suspiró apenado.

— Estoy bien — Dawn se apresuró a excusar — No pasa nada es normal — Se acercó y palmeó la cabeza del arrepentido Crobat — Tranquilo... también estoy feliz de verte — Sonrió — Además Saki tuvo el mismo problema — Señaló al Salamance, que resopló indignado por sus palabras.

Dawn dejó a los Pokémon para mirar su Pokégear y hacer una mueca al ver la hora. La acción no pasó desapercibida por el varón que imitó la acción, solo para entornar los ojos y cruzarse de brazos.

— Deberíamos apurarnos o Barry pensara que nos ha pasado algo y…

Antes de que Dawn lograra terminar de hablar, su Pokégear comenzó a sonar y ambos hicieron una mueca.

—Pero que chico tan paranoico… — Saturn resopló mientras Dawn soltaba una risilla.

— Es un buen amigo... como tú.

Dawn ignoró el chasquido de Saturn mientras contestaba su Pokégear

— Hola, Barry… si ya vamos en camino… No digas esas cosas o me voy a enojar… Eso espero, te veré allá.

Dawn guardó su Pokégear y sin perder más tiempo, se montó en el lomo de su Salamance. Disimuladamente observó a Saturn emprender vuelo con su Crobat y esperarla en la altura, antes de que ambos comenzaran su vuelo hacía la isla cercana.

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Dawn agradeció todas y cada una felicitaciones que recibió de sus conocidos en el trascurso de la velada, mientras caminaba por el gran salón del resort y buscaba entre los invitados. Finalmente sus ojos captaron a la persona de su interés y apenas tuvo al varón a su alcance, lo tomó por la bufanda que rodeaba su cuello y los llevó a un lugar más privado.

— Aw… — Lucas tomó una respiración profunda, cuando su cuello fue liberado — Dawn ¿Me quieres matar? — Se frotó el cuello adolorido, aún con lágrimas en los ojos.

— ¿Tú fuiste el que le dijo a Saturn cuando era mi cumpleaños? — Dawn le dedicó una mirada acusadora al joven mientras se ponía las manos en la cadera.

Lucas parpadeó confundido y se rascó la barbilla sin comprender, pero cuando vio que la chica levantaba un puño se apresuró a contestar.

— ¡SI! — Lucas cerró los ojos y sacudió las manos frente a la chica — Pero yo no fui a él — Suspiró aliviado al ver como Dawn bajaba la mano y lo observaba interrogante — Saturn de repente vino a mí y me preguntó — Arrugó el ceño — La verdad fue un poco... espeluznante.

— ¿Saturn… te pregunto? — Dawn parpadeó asombrada, antes de buscar al varón mayor.

Lo encontró en el balcón del resort, algo apartado del resto y disfrutando de las vistas que la ubicación le brindaba del mar.

— Si… — Lucas observó con sospecha a su amiga — Es más… me sorprendió que aceptara venir acá, cuando lo sugerí por educación… — Entrecerró los ojos, cuando Dawn giró interesada — Aunque su excusa fue muy extraña… dijo que si no lo hacia, tú ibas a estar encima de él… — Quedó pasmado, cuando Dawn estalló en un ataque de risa — ¿Todo bien…? Porque creo que me estoy pidiendo de algo muy importante... Dawn.

Dawn paró de golpe de reír y en cambio tosió para disimular mientras evitaba la mirada del joven. Ella no había dicho nada a sus amigos y familia sobre sus constantes visitas a la compañía redimida.

— Si todo bien — Dawn sonrió de forma tensa — Solo que hemos tenido tiempo para… ¿tratarnos mejor?

— Ahora que yo he explicado mi parte.

Dawn se estremeció e intento evitar los ojos de Lucas

— ¿Me puedes explicar que está pasando? — Lucas tomó la muñeca de Dawn, antes de que se escapara — ¿Desde cuándo ustedes dos se están "tratando mejor"? — Soltó en un susurro exasperado — ¡Por Arceus! ¡Dawn viniste junto al que fue el comandante del Equipo Galaxia! ¡Los mismos que intentaron destruir el universo! ¿Lo recuerdas? — De repente estalló aún susurrando.

— No entenderías — Dawn suspiró desanimada mientras sacudía la cabeza de un lado a otro — Pero él ha cambiado... el mejor ejemplo es como está gestionando la Nueva Galaxia.

— Sabes muy bien que esa respuesta no me convence ni me es suficiente — Lucas miró receloso a Dawn, que volvió a evitar el contacto visual — Pero ya que es tu cumpleaños lo dejare pasar, pero recuerda… — Se inclinó y susurró — Aún me debes una explicación.

Lucas tomó a Dawn de los hombro y la forzó a girarse antes de señalar en una dirección

— Por ahora salva a tu "amigo" de tu madre.

Las palabras tardaron en registrarse en el cerebro de Dawn mientras observaba como su madre iba a paso firme hacía el ex-comandante, quien pareció tensarse ante la presencia de la mujer y su aparente encuentro. La chica no perdió tiempo y se apresuró en alcanzar a su madre, así que solo se pudo encogerse al escuchar el último comentario de su amigo.

— ¡Por cierto, bonito broche! ¿Es un regalo? — Luca sonrió divertido mientras veía a su amiga intentar hacer razonar a su madre.

Sus ojos se quedaron con Saturn y como este parecía intentar mantener una postura sumisa ante la mirada obviamente rabiosa de la mujer mayor.

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Fin del capítulo 3

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