Editado 17/09/21
O000O
Capítulo 5 - May Maple incorregible
O000O
Dawn estaba nerviosa e incomoda mientras era guiada por las nuevas instalaciones en Montaña Stark. Podía ver a los empleados de la Nueva Galaxia y Equipo Magma pululando a su alrededor; y eso solo aumentaba su ansiedad.
No pudo evitar rememorar cuando era más joven e irrumpió en las bases del Equipo Galaxia, pero tuvo que sacudir el recuerdo y regresar al presente. Ninguno de los dos equipos desempeñaba la misma labor que en el pasado, ahora ambos trabajan activamente para limpiar su nombre y mejorar la calidad de vida de región.
Dawn se tranquilizó con ese pensamiento, antes de responder a otro saludo que llegó a ella y a su acompañante. Esto le hizo recordar que no estaba sola, así que miró de reojo a su guía y acompañante que mantenía una sonrisa sinistra en sus fracciones.
— May ¿Estás segura que podemos estar aquí...? — Dawn preguntó por enésima vez — Siento que estamos siendo algo... entrometidas al respecto — Se encogió mientras miraba preocupada a su alrededor y las personas que parecían muy ocupadas en sus labores.
La nombrada soltó un resoplido, antes de detener sus pasos y encarar a Dawn con las manos en la cadera. La campeona de Hoenn entrecerró los ojos y observó como su amiga comenzaba a retorcerse en su lugar mientras evitaba establecer contacto visual.
— Dawn está será la última vez que lo repita... — May soltó un suspiro y se masajeó la cien — Nadie nos dirá nada, recuerda que soy la campeona y el Equipo Magma aún está bajo mi supervisión — Se encogió de hombros y relajó su expresión — Además... si tienen algún problema con que estemos aquí, yo los pondre en su lugar — Codeó a la otra mujer — Parece mentira que tú de todas las personas tenga problemas con "inmiscuirse" en sitios como este.
— ¡Era muy joven para medir la gravedad de mis acciones! — Dawn se apresuró a excusarse y miró contrariada a su amiga — Solo... esta bien, no preguntare más — Levantó las manos y dejó que una timida sonrisa tirara de sus labios, al ver la expresión triunfal de May — Pobre del Sr. Asher...
May frunció los labios ante el comentario y se dio la vuelta para ocultar el rubor que comenzaba a teñir sus mejillas. Tomó la muñeca de Dawn y sin decir nada, retomó su avance por los pasillos. Dawn tuvo que morderse la lengua para no seguir molestando a su amiga y en cambio aprovechó el momento para detallar mejor el lugar.
Con todos los preparativos para su enfrentamiento con la liga, no había tenido tiempo para hablar con Saturn y menos de enterarse de nada de lo que ocurria en la montaña. Aunque también era cierto que jamás le preguntó o pidió razones sobre sus negocios, porque pensaba que ya tenía suficiente con la liga y autoridades encima de él para que ella se uniera a la comitiva.
Lo único que manejaba era que llevaba tiempo planeando esto junto con el Sr. Asher y que era un asunto reciente que estuviera saliendo a flote, pero las cosas no parecían ir muy bien por lo que escuchó en su llamada con Saturn. Dawn tropezó con la espalda de May, cuando esta se detuvo abruptamente y al buscar el motivo, se encontró con uno de los comandantes del Sr. Asher.
Tabitha sacudio la cabeza con expresión desaprobatoria mientras se cruzaba de brazos y enfrentaba a May.
— ¡May Mapple! ¿¡Cuántas veces tengo que decirte que debes usar el uniforme reglamentario!? — Tabitha regañó e ignoró el chasquido de la campeona — A todo esto — Señaló a Dawn — ¿¡Por qué estas arrastrando a la Señorita Berlitz en esta imprudencia!?
— Aw... Por favor — May se quejó y desvió la mirada — No seas tan dramático, Tabitha. Estamos dentro de las instalaciones, así que no es como que pudiera pasar...
— ¡Estamos dentro de un cajón de metal en el interior de una montaña con magma escondido! — Tabitha interrumpió exasperado — Todos aquí somos conscientes del peligro que eso implica y por eso es que hay reglas — Siseó mientras señalaba un cartel cercano con los indicativos de precaución a seguir — En las instalaciones externas le puedo pasar la falta del equipo reglamentario, pero a partir de aquí — Señaló el suelo a sus pies — Las cosas son diferentes y las reglas no deben romperse.
Tabitha y May intercambiaron miradas silenciosas mientras permanecia inquieta entre ambos.
— Eres demasiado gruñón por eso... — May refunfuñó.
— ¡May…! — Dawn se interpusó entre su amiga y el hombre enojado — No empiecen una discusión por algo como esto... — Reprochó avergonzada — Disculpanos Sr. Tabitha... no tenía idea que debíamos ponernos uniformes...
— No tiene que disculparse Señorita Berlitz — Tabitha se rascó la nuca — No estoy enojado con usted, ya que es la primera vez que pisa estas instalaciones y no conoce las reglas, pero May... — Entrecerró los ojos en dirección de la nombrada — Las conoce perfectamente y solo que le gusta romperlas para llamar la atención del líder para hacer que la rete.
Dawn y May ampliaron los ojos ante dicha declaración, aunque la primera tuvo que luchar por sofocar una carcajada mientras que la segunda se limitó a ocultar su rostro avergonzado detrás de sus manos.
— Yo... — May destapó su rostro y pisó con fuerza el piso — ¡Yo no hago eso!
— Lo que digas... — Tabitha entornó los ojos.
— Disculpa Sr. Tabitha... ¿Dónde nos cambiamos? — Dawn se apresuró a intervenir.
El hombre parpadeó momentáneamente, antes de señalar a un pasillo cercano.
— En la última puerta de aquel pasillo — Tabitha meditó en silencio mientras observaba a las mujer alejarse y después los papeles en sus manos — ¡May! — Llamó haciendo que la mujer se detuviera — ¿Puedes entregarle estos documentos al líder? Él y el Sr. Huygens están en la zona expuesta del sótano — Se acercó y le entregó los documentos a la mujer.
Dawn se quedó quieta y proceso las palabras de Tabitha mientras lo miraba alejarse, antes de perderse entre los pasillos. El hombre no había mencionado el nombre de Saturn en su declaración, así que existia la posibilidad de que ya no estuviera en las instalaciones y eso solo aumentaba su incomodidad.
May refunfuñaba mientras acomodaba los documentos, cuando fue tomada por los hombros y sacudida por una desesperada Dawn. Detuvo el repentino ataque y como pudo, agarró con fuerza las muñecas de su amiga sin perder ninguno de los papeles en el proceso.
— ¿¡Qué pasa!? — May preguntó entre enojada y preocupada — ¿Dawn?
— ¡May! — Dawn llamó alarmada — Sr. Asher esta ocupado con los Huygens ¿No es esa una familia de reconocidos científicos? — Preguntó inquieta mientras miraba a su desconcertada amiga — Tabitha no dijo nada de Saturn, así que puede que se haya ido y...
— Erm... Dawn — May interrumpió a la nerviosa joven — Querida... ¿No sabías que Saturn es un Huygens? — Rio al ver la expresión de desconcerto de Dawn — ¡Oh por Arceus! Ese estupido... — Sofocó su risa y carraspeó para recuperar la compostura — Pensé que lo sabías — Suavizo su mirada — Incluso el científico que ayudaba al Equipo Galaxia, ese tal Charon, es su abuelo.
Dawn sintió como su rostro se calentaba y bajó la mirada avergonzada.
— Yo no sabía… — Dawn susurró en un hilo de voz — Solo… nunca pregunte... no quise volver a comportarme como una entrometida como antes… y...
May rodeó con un brazo los hombros de Dawn y la forzó a seguir caminando a la habitación que les había indicado Tabitha.
— Entiendo, entiendo — May tarareó — Será mejor que nos cámbienos, antes de que Maxie y Tabitha se pongan insoportables con sus sermoneos — Hizo una mueca de disgusto — Créeme que no quieres un sermón de esos dos — Se inclinó un poco para observar el rostro aun avergonzando de su amiga — Y tranquila... después hablaremos de lo desconsiderado que fue Saturn al no decirte su apellido.
Dawn solo asintió a las palabras de la campeona de Hoenn, aún demasiado avergonzada para hablar y perdiendose la sonrisa maliciosa que comenzaba a tirar de los labios de la mujer mayor.
O000O
Dawn frotó sus dedos en la tela del mono térmico del Equipo Magma mientras seguia de cerca a May. En algún punto habían abandonado las instalaciones modernas para entrar a un panorama más natural y rudimentario.
Ahora entendía las advertencias de Tabitha, ya que estaban caminando sobre la roca desnuda e incluso con los trajes podía sentir el calor saliendo de ella. Todos en esta parte de la instalación tenían la misma vestimenta y esto hacía que no lograra distinguir a nadie en concreto, aunque para May no parecía ser ese el caso.
— Hola Jill, Cain — May saludó a dos reclutas que le regresaron el saludo.
— ¿Como los reconoces? — Dawn preguntó alarmada y suspiró ante el encogimiento de hombros de su amiga — Oye... ¿estas segura que podemos estar aqui? — Arrugó el ceño — Parecen... estar muy ocupado y solo estamos... estorbando.
Dawn había dejado de caminar, pero se vio forzada a seguir avanzando.
— Nada de eso señorita — May agarró a Dawn por el brazo mientras la guía por el terreno irregular — Te recuerdo que tú fuiste la que dijiste que querías decirle en persona y vas a hablar con él en persona — Se detuvo y tomó el rostro de Dawn para forzarla a mirar un punto concreto — Allí lo tienes, así que aprovecha que aún no se han dado cuenta de nuestra presencia.
Dawn parpadeó a su amiga, antes de fijarse en el grupo señalado e intentar identificar a alguien en él. Seguía sin lograr reconocer a nadie, pero los dos inmensos Pokémon junto a dos individuos concretos le dieron una pequeña pista y algo de confianza.
Ignoró la risilla de May mientras se alejaba por el terreno irregular y se acercaba a sus dos objetivos. Sus pasos cuidadosos se conviertieron en una pequeña carrera, cuando las voces conocidas comenzaron a distinguirse y le dieron la seguridad que necesitaba para avanzar sin temor.
El Camperupt y el Rhyperior habían detectado su presencia, pero permanecieron indiferentes y no alertaron a sus dueños del aparente asecho. Esto le dio la oportunidad a Dawn de acercarse lo suficiente para extender sus brazos y encaramarse en la espalda de uno de los desprevenidos hombres.
Sintió como el cuerpo de su cautivo se tensaba bajo se agarre, así como la conversación se cortaba de golpe para dejar salir un jadeo ahogado y extraño. Buscó al otro hombre y rezó por no haberse equivocado en su elección, aunque el cuerpo esbelto entre sus brazos debía ser prueba suficiente para confirmar que había acercado.
Dawn observó alivada el rostro pasmado y cohibido de Maxie junto a ella, así que le sonrió a modo de disculpa mientras este tosía para intentar disimular y recomponerse. Maxie agradeció no haber sido el objetivo de tal acto, al tiempo que dejaba escapar un suspiro y miraba con cierta pena a su socio aún petrificado.
Maxie negó con la cabeza al escuchar la risa distante de May y aprovechó el momento para revisar su Pokénav. Esta vez fue su turno de petrificarse y sentir un escalofrío recorrer su columna, al percatarse de la hora y de la pesada mirada de la campeona que ahora taladraba su nuca.
— Creo que es momento de tomar un descanso, Sr. Huygens — Maxie declaró mientras dejaba caer su mano en el hombro de Saturn y lo sacaba de su aturdimiento — Nos hemos emocionado... y no medimos el tiempo que llevamos aquí...
Maxie no esperó respuesta, solo se dio media vuelta y se alejó para darle privacidad a la pareja. Le dedicó una mirada de reproche a May a medida que se acercaba y esta se la devolvia con la misma intensidad.
— May... te recuerdo que no estoy tan joven para estas cosas y que este no es un lugar para jugar — Maxie regañó una vez se detuvo junto a May con su Camerupt — Además... creo que Saturn acaba de envejecer un par de años...
May parpadeó, antes de reír por la última declaración.
— Oh bueno... se lo merece — May se encogió de hombros para desconcierto de Maxie — Por cierto... — Sonrió con malicia — También estoy feliz de verte, Sr. Adicto al trabajo — Se burló, antes de que su sonrisa cayera y se volviera un ceño arrugado — Dejame adivinar... — Siseó — No has comido nada todavía ¿Verdad?
— Comí antes de venir aqui... — Maxie evitó el contacto visual y regresó a su Pokémon — Por favor... solo fueron un par de horas... — Se excusó.
— Un par de horas en las que secuestraste a Saturn y lo forzaste a pasar por lo mismo — May acusó mientras pisaba el suelo con insistencia — No le pegues costumbres extrañas a Saturn — Suspiró con cansanció, antes de darse la vuelta y comenzar su camino de regreso junto con el líder del Equipo Magma.
— ¿Esos papeles son para mí? — Maxie preguntó al ver los folios en las manos de la mujer.
— Después de que comas algo veré si son o no para ti — May entrecerró los ojos en dirección de Maxie.
O000O
A pesar del intento de Maxie por sacarlo de su estado, Saturn tardó un par de segundos en reconocer los brazos que lo envolvían y lograr que su cuerpo se relajara. Estaba avergonzado por su reacción exagerada, pero quién podía culparlo de no estar preparado para un asalto tan repentino.
Ya no era el comandante de una organización con fines dudosos y se suponía que esas costumbres habían sido dejadas atrás junto con ese pasado. Soltó un suspiro mientras tomaba las manos que descansaban en su abdomen y las separó lo suficiente para poder darse la vuelta.
Saturn enfrentó a su atacante con el ceño arrugado y los ojos entrecerrados, aunque no logró establecer contacto visual directo con Dawn y solo dislumbro su cabellera azul. Pudo sentir como el agarre de Dawn sobre él se intensificada, así que ladeó la cabeza extrañado por la acción restrictiva de la chica.
— Sabes... creo que mi corazón hubiera preferido una llamada — Saturn habló entre broma y reproche — Aun siento mi pulso temblar... — Comentó mientras rodeaba a la joven con un brazo aún tembloroso.
Saturn se inquietó al no recibir respuesta e intentó de nueva cuenta buscar el rostro de Dawn, sin tener mucho existo o eso creyo.
— Solo... — Dawn habló contra la tela gruesa — Quería decírtelo en persona…
— Agradezco el gesto — Saturn desvió la mirada — Pero mantengo mi postura... y mi necesidad de mantenerme alejado de un posible infarto — Resopló mientras palmeaba la espalda de Dawn — Ahora dime… Ya que no veo lágrimas… — Dejó de hablar, al ver por fin el rostro de Dawn y visualizar las lágrimas que recorrían sus mejillas — ¿¡Por Arceus!? ¿¡Ahora qué paso!? — Preguntó alarmado, antes de suspirar y adoptar una expresión siniestra — Dime quién fue para encargame personalmente de ese...
Saturn dejó de hablar, cuando escuchó la risa burbujeante de Dawn y sonrió al recordar su conversación de hace un par de horas por el Pokégear. Permitió que la chica riera con libertad mientras el la admiraba en silencio y aceptaba el hecho de que era más agradable escucharla, sin la interferencia del comunicador.
— No, por favor no — Dawn intentó enjuagarse las lágrimas y ahogar el resto de su risa — No tienes que hacer eso... no necesito que vuelvas a caer en eso — Levantó las manos y sonrió radiante — ¡Gané! ¡Saturn! ¡Yo gane! — Vitoreó — ¡Vencí a la liga!
— Felicidades — Saturn observó divertido a la chica que había comenzado a brincar frente a él — ¿Ahora debería referirme a ti como la campeona Berlitz? — Se burló.
Saturn esperó la típica reacción de Dawn por su comentario, pero en cambio esta se mostró visiblemente alarmada y avergonzada. Esto lo descolocó, pero no logró preguntar qué pasaba, ya que Dawn lo interrumpio apenas abrió la boca para hablar.
— ¡Ni se te ocurra hacer eso! — Dawn habló con los puños apretados — En realidad... — Bajó la mirada — Rechace el puesto de campeón, así que no es necesario que te refieras a mí con ese título — Se encogió de hombros y balanceó su peso sobre sus pies — No me malinterpretes — Buscó la mirada de Saturn — Pero después de interactuar con May... me he dado cuenta que no soy para el puesto y que solo quería superar ese episodio...
— Definitivamente nunca te voy a entender — Saturn suspiró cansado — Aunque creo que ya me estoy acostumbrando... — Alborotó el cabello de Dawn y sonrió, cuando esta alejó su mano de un manotazo — Me alegra saber que ya eres consciente de las reponsabilidades que implica ser alguien con poder — Se burló.
Dawn le dedicó una mirada afilada al hombre mientras intentaba arreglar su cabello y refunfuñaba su hábito de tratarla como una niña. Entonces recordó ese detalle que la hizo pasar vergüenza frente a May y el calor volvió a subir por su rostro, aunque este era más por ira que por cualquier otro sentimiento.
— ¿Por qué nunca me dijiste que eras un Huygens? — Dawn encaró a Saturn con el ceño arrugado y los brazos cruzados — ¡Ocho meses! y no sabía tu apellido… es… ¿Cómo me puedo llamar tu amiga sino sé ni cómo te llamas? — Susurró dolida.
— ¿Hubiera hecho alguna diferencia?
La pregunta tomó por sorpresa a Dawn y observó como Saturn se encogia de hombros.
— El conocer o no mi apellido no justifica las cosas que hice ni quien soy — Saturn dejó que una pequeña sonrisa tirara de sus labios — En todo caso… desde mucho antes de unirme al Equipo Galaxia, ya había sido dejado por mi familia y vivía apartado de ellos con mi abuelo, así que no es como que sienta gran significado o parte de dicho apellido.
Saturn dejó escapar un suspiro, cuando Dawn bajó la mirada y comenzó a moverse incomoda en su lugar. No necesitaba ser un genio para saber que estaba pensando la chica y que arrepentia por haber tocado el tema.
Dawn se estremeció al sentir la mano de Saturn posarse en su hombro, antes de que este comenzara a empujarla con suavidad. Dejó que el varón la guiara de regreso por el camino irregular mientras revisaba su Pokégear y hacía una mueca horrorizada.
Rio al escuchar las maldiciones que el varón soltó entre diente contra su socio y la roca dura.
— En fin... — Saturn suspiró con cansancio — ¿Has comido? — Guardó su Pokégear y regresó a su Rhyperior — Porque creo que no he almorzado ni cenado… y no te preocupes porque yo invitó.
— Eso pasa cuando se juntan dos adictos al trabajo — Dawn ignoró el resoplido de Saturn.
— Te estas juntando mucho con la señorita Maple — Saturn habló entre dientes — Yo no soy un adicto al trabajo como el Sr. Asher.
— Claro... por eso no has almorzado ni cenado y hasta dudó que hayas desayunado algo decente — Dawn entornó los ojos, al ver al varón encogerse — Entonces... no se te a pegado ninguna mala maña del Sr. Asher ¿eh? — Acusó divertida.
Será mejor que nos demos prisa, antes de que cambie de opinión — Saturn siseó mientras apuraba el paso e intentaba dejar atrás a la sonriente joven.
O000O
Fin del capítulo 5
O000O
Nota de Autor:
El apellido Huygens usado para Saturn, es de Christiaan Huygens uno de los astrónomos que estudio los aros y algunos asteroides del planeta Saturno.
