Editado 17/09/21

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Capítulo 6 - Señales Preocupantes (Dawn)

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Solo existía un único evento que la Nueva Galaxia conservaba de su pasado delictivo y este era la fiesta anual navideña. Un evento que Saturn decidió mantener porque ayudaba con la moral de sus subordinados y le permitia tomarse un momento para relajarse, aunque este año no parecía que ese fuera el caso.

— De todos los días... hoy tenía que caer esta ventisca — Saturn se quejó mientras abría la puerta de su departamento — Y todavía no entiendo como no tomaste previsiones y apartaste un espacio para ti en la ciudad... cuando te mande la invitación con un mes de antelación — Se hizo a un lado para dejar pasar a la joven

— Porque nunca pensé que me iba a quedar atrapada aquí... — Dawn mantuvo la frente en alto y entró al recibidor del departamento — Iba a ser un gasto innecesario si puedo volar a mi casa en un par de minutos — Visualizó el pasillo y sus manos hormiguearon

— ¡Mocosa...! — Saturn siseó al ver a la nombrada aventurandose por el pasillo y mojando el suelo — Soy consciente de que no puedo detenerte de explorar, pero ten la decencia de no gotear en mi piso.

Dawn se detuvo abruptamente, antes de bajar la mirada al abrigo empapado y después el rastros humedo que había dejado por el suelo. Levantó la vista para encontrarse con el ceño arrugado de Saturn y un par de Pokémon curiosos del otro lado del pasillo.

— Uhm... — Dawn sonrió avergonzada y soltó una risilla nerviosa — Perdón... — Bajó la mirada y suspiró, antes de regresarse al recibidor.

Saturn había tenido la brillante idea de invitar a Dawn ese año, ya que la adolescente llevaba diez meses de constantes visitas y pasaba tanto tiempo en las instalaciones que casi podía considerarse un miembro más del personal. En un inicio no supuso un problema y la velada transcurrió lo más normal que podría con un grupo de ex-villanos con alcohol en la sangre.

El problema real surgió, cuando Dawn debía partir a su hogar y se encontró con una gran vestisca que le hacía impensable la idea de montar a su Salamancer. No había hecho ninguna reservación en la ciudad y por las fechas era imposible que encontrar un espacio en ese momento, así que Saturn tuvo que tomar cartas en el asunto y brindarle cobijo.

— Por favor... no hagas que me arrepienta de haberte traído a mi departamento — Saturn miró de reojo a la chica que colgaba apresuradamente su abrigo y bufanda, antes de suspirar — Será mejor que tomes un baño para calentarte mientras preparó la habitación de invitados — Señaló una puerta al final del pasillo — El baño está en la segunda puerta a la izquierda... debería haber toallas limpias y... te pasare un cambio de ropa limpio para que uses mientras seca tu ropa — Entrecerró los ojos en dirección de Dawn — No olvides avisar a tu madre... no quiero problemas

Saturn entornó los ojos al ver la actitud timida que la chica tomó de repente, pero al girar se encontró con la mirada curiosa de su Toxicroak y Crobat. Hizo una mueca al ver la sonrisa burlona de la rana venenosa y la confundida del murciélago, pero decidió ignorar al par mientras se abría paso por el pasillo hacía su habitación.

Por otro lado, Dawn observó a Saturn perderse por una de las puertas del pasillo, antes de fijarse en el par de Pokémon que la miraban espectantes desde otra sección del departamento. Esta era la primera vez que pasaba estas fechas fuera de casa y solo Saturn sería capaz de culparla por no pensar que no podría volver después de la fiesta.

También era la primera vez que estaba en el departamento del varón y por alguna razón, se sentía diferente a estar en su oficina, aunque siempre estuvieron solos en dichos encuentros. La chica soltó un suspiro desganado y volvió a encaminarse por el pasillo, solo que ahora se tomó un momento para mirarlo mejor.

— Esto... — Dawn arrugó el ceño — Está más limpio de lo que pense.

— ¿Qué se supone que significa eso?

Dawn se sobresaltó y buscó al dueño de la voz para encontrarse con un Saturn con expresión de indignación.

— Yo... — Dawn comenzó a sudar.

— ¿Qué se supone que estabas esperando encontrar...? — Saturn se cruzó de brazos y entrecerró los ojos mientras se apoyaba en el marco de la puerta de su habitación — ¿Y bien...?

Dawn se estremeció de forma visible y bajo la mirada mientras jugaba con sus pies. A Saturn le hubiera causado gracia la reacción de Dawn, sino fuera porque el inexplicable comentario lo había ofendido.

Nunca fue alguien desordenado y ese hábito solo se fortalecio al tomar el rango de Comandante General del Equipo Galaxia. Ahora como presidente de la Nueva Galaxia lo seguía manteniendo, ya que de otra forma su oficina sería un desastre y no tendría forma de trabajar.

— Solo... — Dawn evitó hacer contacto visual — Es que... — Se movió incomoda — Es la primera vez en el departamento de un chico y... — Sintió su cara calentarse — Había pensado que serías desordenado... bueno Barry siempre tuvo su habitación desordenada — Murmuró.

Saturn parpadeó al tiempo que su mueca de indignación se agravo, pero terminó por llevarse una mano a la cien para soltar un suspiro prolongado y cansado. Tomó una respiración profunda y relajó su expresión. Caminó hasta Dawn y la guió hasta la puerta del baño.

— Lamento decepcionarte, pero... — Saturn le dedicó una media sonrisa a Dawn, cuando esta lo buscó con la mirada — ¿Me estás comparando con un adolescente ruidoso como tu amiguito...? ¿Has olvidado que yo no soy un adolescente para empezar? — Su sonrisa creció al ver el rostro de Dawn tomar color — Eso temía... ya te traigo el cambio de ropa... mocosa — Recalcó la última palabra.

Saturn empujó a Dawn dentro del baño y cerró la puerta, antes de darse la vuelta y regresar a su tarea de buscar algo decente para la joven, pero se encontró con que su Toxicroak rodaba por el suelo y su Crobat lo miraba con expresión consternada.

— Veo que esto te resulta divertido — Saturn entornó los ojos y entró a su habitación — Pero tú eres la que le va a llevar la ropa a la mocosa, así que muevete — Sentenció a su Pokémon que solo soltó un croar burlón mientras lo seguía.

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Dawn había terminado de bañarse y estaba contemplando su reflejo en el espejo mientras intentaba secar su cabello. El polo que Saturn le había prestado le quedaba tan holgado que sus manos quedaban ocultas bajo las mangas y se extendía hasta la mitad de sus muslos.

De forma inconsciente olfateó las mangas mientras volvía a ajustar las tiras del pantalón que cubria su parte baja y que también eran de una talla demasiado grande para ella. El calor invadió sus mejillas, al ser consciente de su acción y del aroma familiar que ahora estaba encima de ella, antes de que un par de golpes en la puerta la hicieran brincar.

Dawn se dio una última mirada al espejo, antes de apresurarse y abrir la puerta para ser recibida por Saturn.

— Vaya... y yo que pensé que te habías ido por el desagüe — Saturn sonrió con burla — Uhm... — Su sonrisa cayó y sus ojos se entrecerraron mientras escaneaba a Dawn — Como que te queda demasiado grande... — Se llevó la mano a la barbilla — ¿Estás comiendo lo suficiente, mocosa? Siento que en vez de crecer te estas desapareciendo en muchos... ¡Uhm!

Saturn se encorvó y agarró su estómago, después de que Dawn le asestara un golpe directo. Su reacción fue más por la acción repentina que por el daño en sí, ya que la joven nunca era tan violenta como podía llegar a volverse una May, pero aún llegaba a sorprenderlo con sus acciones precipitadas.

Dawn resopló con el ceño arrugado y los labios fruncidos, antes de darse media vuelta y alejarse del varón con grandes zancadas, solo se detuvo al sentir el aroma del chocolate recien hecho y sus ojos brillaron al ver una taza humeante en la barra de la cocina. Sin dudarlo agarró la taza entre sus manos y dejó que el calor las calentara, antes de dar el primer sorbo.

— ¡Mocosa malagradecida...! — Saturn se enderezó, antes de dedicarle una mirada irritada a la joven — Yo de buena voluntad ofrezo Mi departamento como cobijo, Mi baño para que no mueras de frio y ¿Cómo me pagan? ¡Con un golpe en el estómago...! — Resopló indignado — Y para colmo te tomas Mi chocolate caliente — Soltó una sonora carcajada al ver el rostro de Dawn perder color — En tus sueños, mocosa — Se burló entre dientes — Tranquila... no la toque, pero tienes que lavarla cuando termines.

Saturn ya había cerrado la puerta del baño, cuando un paño de cocina se estrelló contra ella. Dawn murmuró maldiciones contra el ex-comandante por lo bajo mientras sentía su rostro calentarse, hasta que sintió una presencia por encima de ella.

Vacilante levantó la vista y se encontró con el Crobat de Saturn que la miraba curioso desde un rellano del techo. Se preguntó si Saturn había elegido un departamento tan espacioso por sus Pokémon, ya que era demasiado para que una sola persona viviera en él.

— Hola pequeño — Dawn saludó al murciélago — Perdón por la intromisión — Sonrió al verlo descender con cautela — Oh vamos... ¿No me vas a saludar? — Rio cuando el Pokémon brincó con cuidado en sus brazos y la envolvió entre sus inmensas alas — No se como ese amargado tiene un panecillo como tú — Comentó mientras cepillaba al Pokémon que ahora la acunaba entre sus alas.

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Para cuando Saturn salió del baño y recogió el paño olvidado en el pasillo, se encontró con la entrenadora dormida en el sofá entre llas alas de su Crobat. La escena le pareció curiosa, pero no hizo comentarios al respecto y en cambio pasó en silencio junto a la pareja para devolver el paño a su lugar.

— ¿Que tan imprudente y descuidada puede llegar a ser esta mocosa? — Saturn suspiró con pesar, antes de acercarse al sofá y recordar lo que había olvidado en el baño — Dejar tus Pokémon olvidados en cualquier parte... ¡Por Arceus...! Soy tu antiguo enemigo... tenme algo más de respeto — Susurró irritado.

Desenterró a Dawn de entre las alas de su Pokémon para alzarla en brazos y llevarla a la cama de la habitación de invitados. Crobat entró a la habitación y permaneció espectante a su entrenador que salía del cuarto para volver al baño.

— ¿En serio... esta fue la mocosa que arruino los planes del Equipo Galaxia? — Saturn preguntó a nadie en particular mientras llevaba el cinturón de Pokéball de la joven para depositarla en la mesita junto a la cama — Quedate con ella y vigilala.

El Crobat soltó un chillido alegre ante la orden de su entrenador y caminó hasta una esquina de la habitación, en donde se acurrucó. Saturn dio una última mirada a Dawn, antes de sacudir la cabeza en gesto desaprobatorio y cerrar la puerta.

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— Quien lo diria... que el héroe y campeón no títulado de Sinnoh no es alguien de mañana, ¿eh? — Saturn se burló de la joven somnolienta que intentaba desayunar al otro lado de la barra — Por Arceus... — No pudo evitar reír — Te ves horrible, mocosa — Reprimió su risa para tomar un sorbó de su té.

— Callate... — Dawn siseó mientras intentaba aplacar su cabello desordenado — Por qué tuve que dejar mi bolso — Lamentó

— La pregunta es... ¿Cómo puedes dejar tu bolso en la compañia...? — Saturn entornó los ojos — Aunque por lo menos no dejaste tus Pokéball... — Suspiró mientras le daba un mosdisco a su tostada — Nunca creí que fueras tan descuidada para...

Saturn se quedo con la palabra en la boca, cuando se escuchó un rugido desde el otro lado de la entrada del departamento y su rostro perdio color, cuando la puerta salió disparada hasta estrellarse contra la pared de forma estruendosa. Dejó caer la tostada en su mano mientras miraba la puerta ahora destruida e instrustada en la pared como una decoración más.

Dawn por instinto se llevó las manos al cinturón inexistente en su cintura y se inquietó al recordarse que las había dejado en la habitación, así que se tensó al ver tres siluetas entrando por entre el humo y se horrorizó al reconocer a los causantes del alboroto. Barry fue el primero en hacerse visible para ser seguido por Johanna y su Kangaskhan que todavía mantenía su puño alzado.

— ¿QUÉ PLANEAS AL LLEVARTE A DAWN DE ESE MODO? — Barry acusó mientras señalaba a Saturn que aún permanecia aturdido con la mirada en la puerta o lo que quedaba de ella.

— ¿DÓNDE TIENES A MI PEQUEÑA? — Johanna buscó a Dawn con la mirada mientras sacudía su mano para apartar el humo y mejorar su visión.

El rostro de Dawn se encendió entre la ira y la vergüenza, antes de apretar las manos en puños y levantarse de su asiento.

— ¡MAMÁ! ¡BARRY! ¿¡USTEDES DOS ESTÁN LOCOS!? — Dawn brincó con las manos en la cabeza e intercambio mirada entre los tres intrusos para después mirar la puerta en la pared — ¿CÓMO ENTRAN EN UNA CASA DE ESA MANERA? — Señaló el nuevo adorno de la pared.

— Uhm... — Barry se encogió — Es que... ¿No te tenía secuestrada...?

Dawn miró con incredulidad a Barry.

— ¡MI HIJA! — Johanna corrió junto a Dawn y la envolvió entre sus brazos — ¿ESE MONSTRUO TE HIZO ALGO? ¡SABÍA QUE NO DEBÍA PERMITIRTE IR A ESA FIESTA! — Revisó desesperada a Dawn de arriba abajo — ¡ESTUVIMOS INTENTANDO CONTACTARTE TODO ESTE TIEMPO Y COMO NO AGARRABAS LA LLAMADA NOSOTROS PENSAMOS LO PEOR!

Dawn dejó salir un suspiro cansado, antes de alejar a su madre y masajearse la frente.

— No me hizo nada mamá... estoy bien — Dawn tomó los hombros de su madre — Solo olvide mi Pokégear en la oficina de Saturn y por la tormenta tuve que pasar la noche aquí — Se señaló a sí misma — Me presto ropa y la habitación de invitados... No hizo nada más.

Las palabras de Dawn parecieron calmar a la mujer que soltó un suspiro aliviado, antes de volver a abrazar a su hija. Un sonido aparatoso sobresaltó a todos y los hizo voltear para ver la puerta ahora en el suelo.

— Erm... — Johanna estaba avergonzada mientras intercambiaba miradas entre la abertura en la entrada del departamento y la pared dañada con la puerta en el suelo — Creo que le debó una disculpa joven Huygens — Se inclinó en dirección de Saturn — Permitame compensar los daños.

Saturn que había permanecido ajeno al intercambio, a penas reaccionó a las palabras de Johanna y notó la presencia de los tres intrusos, así como la reverencia de la mujer. No sabía como sentirse al resto de lo que acababa de pasar, solo lamentaba que su espacio privado estuviera siendo destruido e invadido de forma tan abrupta, aunque había tenído que aceptar que era algo normal si se juntaba con la joven entrenadora.

Dawn casi esperó que el hombre entrada en alguna faceta asesina por haber destruido su departamento, pero en cambio solo soltó un prolongado suspiro y asintió a las palabras de Johanna. Por lo que aprovechó la extraña charla entre su madre y Saturn para pegarle en la nuca a Barry, antes de bordear la puerta caida para ir a tranquilizar a los Pokémon del varón que miraban sorprendidos desde las puertas de las habitaciones.

Estaba avergonzada de la acción precipitada de su madre y amigo, pero tampoco podía culparlos, ya que todo había sido por culpa de ella y sus constantes descuidos. Pero cuando tuvo su Pokégear de nuevo en sus manos, vio la bandeja llena de mensajes y llamadas perdidas de casi toda la liga, así que no pudo más que agradecer que su madre y Barry fueran los que la buscaron, ya que de otro modo no quería saber como habría terminado todo aquello.

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Fin del capítulo 6

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