Este capítulo es "antes" y "durante" el capítulo anterior, solo que desde la perpectiva de Saturn.
Editado 17/09/21
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Capítulo 11 - Entre preocupaciones y trabajo
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Desde que Dawn se hubiera entrometido en su vida, existian pocas cosas que lograban sorprender o inquietar a Saturn, pero su situación actual no tenía explicación y se salía de su completa comprensión. El hombre miró curioso y un poco nervioso, a la mujer tensa en el mismo sofá que alguna vez ocupó la entrenadora y no pudo evitar preguntarse.
«¿Por qué de todas las personas siempre tengo que ser yo» Saturn suspiró para sus adentros.
Habían sido alrededor de 15 minutos de tenso y ocioso silencio, en los que Saturn no sabía si era oportuno aventurarse a hablar o esperar que la mujer se animara a hacerlo primero. Lo que sí estaba seguro, era que algo muy importante tenía que haber pasado para que ella viniera a él y no con cualquier otro.
— Creo que no debí haber venido — La mujer arrugó el ceño y se dispusó a incorporarse del sofá, pero se detuvo al ver el gesto del varón que indicaba que se quedara.
La mirada de desconfianza que le dedicó a Saturn fue tan obvia, que le causó algo de gracia.
«Tal para cual...» Saturn pensó entre divertido y nervioso — Estoy seguro de que debe tener un buen motivo para que este aquí, Sra. Berlitz — Se encogió de hombros — No todos los días me visita la mujer que derribo la puerta de mi departamiento y... amenazo con una cartera — Recordando el incidente en el cumpleaños de Dawn.
Saturn observó cómo la mujer perdía su expresión desconfiada para pasar a una avergonzada, antes de cubrirse el rostro con una mano y volver a tomar asiento, aunque no tardó en relajarse y soltar un suspiro cansado.
— Como sabra... Joven Huygens — Johanna cambió el tema con la voz algo amortiguada — Mi hija y yo no tuvimos la mejor de las despedidas, después de su repentina... decisión.
— En realidad... — Saturn se movió incomodo en su asiento — No tenía ni idea de ese hecho... aunque supongo que no es de extrañar...
La mujer levanto la mirada y entrecerró los ojos en dirección de Saturn.
— Pensé que notaría mi ausencia el día de la despedida de... — Johanna guardó silencio al ver la expresión indiferente del varón — Por Arceus... No he querido preguntar a los chicos sobre el paradero de mi hija después de... nuestra pelea y que la renegara... — Suspiró — Creí que podría sacar algo de información de usted, que no tiene comunicación con ellos, pero veo que esto a sido en vano...
Saturn observó como la mujer parecía desanimarse y encogerse en su asiento ante la noticia silenciosa de que él también había renegado a Dawn. Se preguntó que tan desesperada debía estar para venir a preguntarle justo a él, de todas las personas y de quien más desconfiaba, pero entonces recordó que "su hija" estuvo el último año pasando un tiempo anormal a su alrededor y eso hacía que fuera natural suponer que podría tener más información de la entrenadora.
Johanna se tensó y le dedicó una mirada desconfiada a Saturn, cuando este se levantó de su asiento para caminar hasta su escritorio y hurgar en uno de los cajones. Observó como el hombre sacaba un par de hojas para hecharles un rápido vistazo, antes de regresar por el mismo camino que había hecho, solo que en vez de seguir a su asiento, se detuvo junto a ella y le ofreció las hojas en silencio.
— ¿Qué se supone que es esto...? — Johanna preguntó sin apartar la mirada del hombre, pero aceptando las hojas — ¿Qué son estos papeles?.
— Lo que a sido de su hija el mes que a estado en Unova — Saturn se encogió de hombros — Si le interesa la información... claro esta. No es algo muy detallado, pero por lo menos sirve para asegurar que esta... bien
— Tú... — Johanna sintió su pulso temblar y miró con disgusto al varón — ¿Qué pretendes al...?
— ¿Qué pretendo? — Saturn miró largamente a Johanna — Acaso ¿No tengo derecho a estar preocupado por un amigo que, para mi juicio, está cometiendo una estupidez y suicido? — Se dio la vuelta y regreso a su escritorio — Yo también estuve en contra de su "grandiosa" idea y tampoco fui a su "pomposa" despedida — Tomó asiento detrás de su escritorio y miró a la nada un par de minutos, antes de agregar — Pero necesitaba saber que esa tonta estaba bien, aunque es poco lo que puedo hacer... porque sigo siendo... un ex criminal ¿Sabe? — Soltó una risa falsa — Así que... no tengo permitido hacer más que esto — Señaló los papeles que Johanna tenía en sus manos — No se preocupe... si quiere información de su hija y saber cómo le esta yendo en Unova, yo se la enviare a su casa o podría hablar con la liga y así se evita el problema de tener que cruzarse conmigo...
— No... yo vendré aca por ella, solo... avisame cuando tengo que venir... — Johanna interrumpió con una pequeña sonrisa en sus labios mientras mantenía la vista en leer la información en aquellos papeles — No quiero molestar más de lo necesario, además... ya esto — Levantó el papel — Es mucho... — Susurró en voz estrangulada.
Saturn observó desde su escritorio a la mujer que luchaba por contener las lágrimas y solo pudo permanecer en silencio, incapaz de saber que debía hacer o decir a la señora que ahora parecía visiblemente aliviada y agradecida. Era muy consciente que a pesar de sus palabras y pelea con Dawn, él había sentido la necesidad de mantenerse al corriente de todos los acontecimientos que suscitaban en Unova, así como, en secreto, de toda la información que se podía obtener sobre el paradero de Dawn.
Cynthia no se había mostrado muy contenta, pero tampoco hizo comentarios al respecto y de vez en cuando, dejaba salir alguna información que el campeón de aquella región le transmitia sobre la delegación de Sinnoh a la que Dawn pertenecía. Saturn sabía que nada bueno podía salir de que se supiera que estaba interesado en la situación conflictiva en Unova, ya que con un pasado como el suyo daba pie para ser malinterpretado y que se llegar a pensar que intentaba involucrarse de mala manera en el conflicto, pero por otro lado tampoco quería quedar excluido de todo, así como tampoco quería dejar a la mujer a la deriva.
«Todo es culpa de esa malagradecida» Saturn pensó enojado.
— Gracias de verdad estás siendo muy amable mientras yo... — Johanna bajó la mirada y dejó a la vista su pulso tembloroso sobre el papel — Lamento haber actuado así en aquellas oportunidades... solo...
— No hay nada que disculpar, Sr. Berlitz — Saturn que fue sacado de sus pensamientos, se apresuró a interrumpir a la nombrada — A diferencia de su hija, soy bastante consciente de mi historial, así que hizo lo que toda madre haría... supongo — Se encogió de hombros — Por lo menos cualquier madre normal, porque la mía no lo hubiera hecho por mí — Terminó con una sonrisa extraña, antes de suspirar — En todo caso... Espero que sepa que considero que su hija es una imprudente y malagradacida, porque una cosa es que me lleve la contra a mi, pero a usted — Resopló.
La declaración tomó por sorpresa a Johanna, que amplió los ojos y miró fijamente a Saturn, antes de relajarse y permitirse reír. El acto hizo algo similar por Saturn, que dejó que la tensión abandonara su postura para tomar una más natural en su escritorio, antes de posar su atención en los folios que se habían acumulado durante la semana.
Debía respuesta a Maxie, Archie y a algunos inversionistas, pero poca cabeza estaba teniendo para su compañia, todo por culpa de una mujer demasiado orgullosa para reconocer su locura.
— No podría estar más de acuerdo, Joven Huygens — Johanna admitió con sinceridad y volvió a reír al ver la expresión consternada del varón, que parecía no entender el motivo de su comentario — Pero está bien... — Bajó la mirada y se encogió de hombros — Así es ella y es díficil combatir con su espíritu... aventurero — Johanna suspiró cansado, antes de estirarse para tomar el té que Saturn le ofreció y que había olvidado.
Saturn observó en silencio la actitud más relajada de la mujer mientras se preguntaba si iba a tener que acostumbrarse a verla seguido, pero decidió no pensar en eso y en cambio bajo la vista al trabajo que se le estaba acumulando por preocuparse en cosas innecesarias. No podía permitirse tirar todo su duro trabajo de años por una mocosa malagradecida e inmadura, ya no podía hacer nada más por ella que informarse de su situación y esperar que se mantuviera a salvo.
Con ese pensamiento y con una disculpa a Johanna, Saturn retomó su trabajo de oficina mientras apartaba sus preocupaciones por Dawn y centraba todos sus pensamientos en su compañia, así como en los planes colaborativos con sus asociados.
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Saturn seguía preocupado por la mujer necia, que intentaba revivir sus hazañas de héroe en Unova, pero después de un par de meses tuvo que forzarse en pensar en la Nueva Galaxia y en los multiples proyectos que traía su nueva expasión. El exito en sus plantas de termoenergía en Sinnoh y Hoenn, habían hecho que ambas organizaciones ganaran un cierto grado de reconocimiento y fidelidad en ambas regiones, así cómo la oportunidad de expandir sus horizontes en otros campos.
En pocos menos de un mes y con ayuda de los conocimientos de Archie, en el fondo marino y las mareas de la región, habían logrado desarrollar e instalar un sistema de alternadores en el oceano, que generaban energía con base de las mareas cambiantes que rodeaban región. Todavía se encontraban en pruebas y la energía que generaban los prototipos seguía siendo muy fluctuante, pero era un gran avance, ya era una tecnología que podía aplicarse en muchas partes y que presentaba una viabilidad que no poseían las plantas termoeléctricas.
Por otro lado habían comenzado a diseñar un plan para una planta depuradora en Hoenn, un proyecto a petición de Archie y no muy vínculado a la tématica energética de la Nueva Galaxia, pero cómo también trataba el tema de la renovabilidad y trabajaba con dos ecologistas conocidos por su extremismo, Saturn decidió colaborar. El proyecto desde la superficie parecía de la completa autoría de Archie, pero la verdad era que Maxie y Saturn eran los que se estaban desviviendo porque saliera a flote mientras Archie aportaba algunas ideas para el caso.
No es que Archie fuera un idiota, el hombre había demostrado en más de una ocasión ser mucho más inteligente de lo que le gustaba dejar ver, pero al ser algo que lo entusiasmaba y muy cercano a sus "ideales extremistas", podía tener episodios en donde salía a su antiguo yo y en los que May tenía que intervenir, mientras que Saturn y Maxie se encargaban de desechar ideas descabellas para dejar las más sensatas.
Aparte de estos proyecto, tenían otro entre manos, pero que se encontraba en espera por temas burocráticos relacionados con el pasado de ambas organizaciones y el de la propia región que pedía el trabajo. Una solicitud llegada de Kanto en la que pedía su colaboración en la renovación energética que se iba a llevar acabo en la región, ya que apenas contaban con una pequeña planta que ya no daba abasto para mantener la población en constante crecimiento y las exigencias que esto traía.
Era un proyecto que a Saturn le entusiasmaba, ya que podría significar un gran paso el anexarse a una región con la cual no tenía ningun tipo de relación, pero tenía que ser paciente y esperar que decidieran darle la oportunidad de demostrar su potencial. Kanto y Johton habían sido azotados durante decadas por el Equipo Rocket, así que era comprensible su desconfianza con él y más en un proyecto de tanta importancia para el lugar.
Así que Saturn se decidió por dedicarse en lo que ya tenía en sus manos y necesitaba de su atención o eso creía. Mientras miraba los planos junto con Maxie y Tabitha, lo que se supone iba a ser la instalación de la depuradora y las posibles localizaciones para hacerla, escucharon la estruendosa entrada de Archie.
— ¡SATURN! ¡MAXIE! — Archie vociferó a todo pulmón, después de atravesar la puerta corrediza, que parecía siempre abrirse más rápido cuando el hombre moreno llegaba — Con que estaban aqui...
Los aludidos se tensaron, antes de que un par de fornidos brazos cayeran sobre sus hombros con pesadez para ser estrechados contra un muy alegre Archie. A pesar de esto, ninguno dejó lo que estaba haciendo y Tabitha apenas si reaccionó al alarido del recién llegado, ya demasiado acostumbrado para exaltarse.
— ¡Oye Saturn! — Archie liberó a Maxie para centrarse en el varón más joven — ¿Escuchaste las buenas nuevas? — Sonrió al ver como ganaba el interés de los tres hombres — Parece que el Equipo Plasma, ese que tenía en revuelo Unova desde hace más de un año, fue derrotado por... adivinen... — Su sonrisa se volvió burlona — Un mocoso de nombre Hilbert Black.
Saturn sintió como una gran preocupación se levantaba de sus hombros, ya que la caída de aquella organización significaba la vuelta de la descarriada mujer, pero el alivio duro poco, ya que su cerebro registró un pequeño y gran detalle en la información que acababa de recibir. Quien salvó la situación en Unova no había sido Dawn, sino otro niño del cual no tenía conocimiento y que posiblemente ahora era aclamado como el "héroe" de la región.
Quería burlarse por la ironía de la situación, pero por alguna razón no podía hacerlo del todo, ya que conocía todo el esfuerzo que había hecho la joven para dejar su huella en aquella región. Saturn soltó un suspiro cansado mientras se preguntaba cómo Dawn estaba llevando la idea de que el puesto que ella tanto buscaba, ahora se encontraba en manos de un niño nativo de esa región, así como ella en algún momento en el pasado.
— ¿Saturn? — La voz preocupada de Maxie sacó al nombrado de sus pensamientos — ¿Estás bien?
Saturn se encontró con la mirada expectante de ambos ecologistas, así como la preocupada de Tabitha y una aguda de Courtney, quien en algún momento se había integrado a la reunión.
— ¿Quiere que le traía algo, Sr. Huygens? — Courtney preguntó mientras se abría paso por entre los hombres de la sala — Está un poco pálido...
— No... no es necesario — Saturn sacudió las manos y espantó los pensamientos innecesarios — Estoy bien, solo... supongo que me quede pensando que es bueno que Unova ahora este tranquila — Se encogió de hombros y enfrentó al grupo que lo miraba con sospecha — Y esa noticia quizás acelere los trámites con Kanto y podamos comenzar a trabajar con la planta en Isla Canela.
Ninguno parecía muy convencido de sus palabras, pero asintieron y dejaron al hombre tranquilo mientras Courtney entregaba los informes que los otros dos comandantes acababan de mandar. Saturn miró a los ayudantes de los líderes de Hoenn y casi extraño el tener algún subordinado de confianza bajo sus ordenes, pero entonces el recuerdo de Mars, Jupiter y su abuelo llego a él.
Personas que traicionaron a su antiguo líder y a él mismo para imponer sus propios intereses con lo que quedaba de la organización, aunque sus esfuerzos no llegaron a nada y destino no fue mucho mejor que el del antiguo Equipo Galaxia. El repentino alarido de un Archie enojado lo sacó de sus pensamientos, antes de fijarse como el hombre en cuestión despotricaba enojado por un comentario de Maxie, mientras este último solo negaba con la cabeza y pedía ayuda a Saturn con la mirada.
— Ahora... Archie estamos a punto de decidir todo, no vas a empezar a sacar quejas ahora — Saturn observó burlón, al irritado moreno — Mañana vamos a ir a ver el terreno donde va a ser construido y allí puedes ponerte todo lo exigente que quieras.
A pesar de su confianza inicial, la postura burlona y segura de Saturn flaqueó, cuando el hombre fornido avanzó hasta él. Casi esperó alguna reprimenda física por su osadía, pero fue recibido por el conocido brazo y la risa alegre del hombre, aparentemente más relajado que molesto.
— Por eso me caes bien, muchacho — Archie confesó con una sonrisa de oreja a oreja.
Saturn que miró extrañado el comportamiento de su socio, terminó por dejar que una pequeña sonrisa tirara de sus labios mientras agradecía el tener a ambos hombres como sus asociados y la oportunidad de redimir su organización mientras hacía lo mismo por los dos grupos ecológicos de Hoenn.
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Saturn no pudo evitar sentirse frustrado y algo irritado, al ver pasar los meses y que la malagradecida no se dignara a aparecer en su presencia o por lo menos dejarle saber que estaba viva. Habían pasado un par de meses desde que los disturbios de Unova fueran solucionados y la chica hubiera regresado a Sinnoh, pero esta no parecía tener intensiones de querer acercarse a él o a Veilstone en general.
En algún momento sintió el impulso de imitar su "estilo" y aparecer de improvisto en Pueblo Hojas Gemelas, pero prefería no causarle molestías a Johanna y armar un escandalo innecesario por trivialidades. Se reprendió muchas veces por haber tenido una idea tan infantil y que podía dañar severamente la imagen pública que construyo, así que terminó por atribuir su arrebato al continuo contacto con uno de sus socios, antes de volver a las cosas que realmente debían importarle.
Por lo que si no se encontraba en Sinnoh, supervisando las plantas ya operativas y comprobando en persona que todo funcionará bien, estaba en Hoenn haciendo lo mismo por plantas de allá o revisando los últimos arreglos para la gran innaguración que se venía. Todavía estaba sorprendido de haber participado en algo que no entraba exactamente su fuerte, pero era algo que debía al líder de Aqua y lo hacía preguntarse, qué podía hacer por el líder Magma.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por Maxie, quien tendía una tarjeta finamente decorada en su dirección. Saturn tomó el ofrecimiento un tanto confundido, hasta que leyó su nombre impreso en la tarjeta.
— Entonces... — Saturn observó divertido el trozo de papel finamente decorado entre sus dedos — ¿También necesito recibir una de estas para ir a la inaguración de algo en lo que participe activamente?
— Por supuesto — Maxie asintió con su usual seriedad — Sabes muy bien que Archie está muy orgulloso de cómo terminó todo y... le hace ilusión ser, por una vez, un antifrión decente — Una pequeña sonrisa tiró de las duras fracciones de Maxie, antes de que se perdiera en una expresión ceñuda — Solo espero que no le de uno de esos ataques o... Que Groudon nos libre...
— Si, habra mucha prensa y Archie tiende a hacer estupideces, pero por eso May estara alli, Steven también y... — Saturn entrecerró los ojos mientras intentaba hacer memoria — Wallace creo que confirmo su asistencia ¿no? — Agitó una mano para restar importancia —También estarán los otros lideres y nosotros, así que hay muchas manos para controlarlo y en todo caso, Pokémon — Sacó la Pokéball de Toxicroak y la hizo girar en la mesa.
— No deberíamos llegar a eso, pero mejor ser precavidos... — Maxie se encogió de hombros.
— Todo saldra bien, aunque Archie le de uno de sus ataques de villano — Saturn se encogió de hombros — A diferencia de Sinnoh, los habitantes de Hoeen parecen estar acostumbrados a sus... peculiaridades...
Saturn soltó un suspiro cansado, antes de masajearse el cuello y mirar el vacio mientras dejaba la tarjeta descansar en la mesa junto a la Pokéball. Maxie lo observó largamente y no se movió o dijo nada hasta que los ojos curiosos de Saturn se encontraron con los de él.
— May la invito, así que tendrás una oportunidad de arreglar sus problemas — Maxie se incorporó — No la desperdicies y no armes una escena — Se burló con una extraña sonrisa maliciosa — Porque todos estamos algo cansados de lo inmaduros que ambos pueden ser, en especial tú para algunas cosas "triviales" — Se burló.
Saturn solo pudo ver indignado y enojado a su socio, mientras este lo dejaba solo en la sala de juntas de la Sede Magma. Soltó otro suspiro cansado, antes de descansar la barbilla en la mesa y mirar aburrido la Pokéball.
— No te voy a soltar, porque se que te estas burlando... — Saturn susurró irritado.
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Fin del Capítulo 11
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