Editado el 17/09/21

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Capítulo 12 - Reencuentro

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May lo amenazó para fuera prudente y que no se precipitara, Maxie le había dicho que no desperdiciara la oportunidad y que evitara armar una escena mientras que, antes del inicio el evento, Archie le aconsejó que fuera con todo y que no prestara atención en nada más. Obviamente la idea de Saturn era descartar la última "sugerencia" y seguir las palabras de los dos primeros, ya que eran las que más se ajustaban a su propio pensamiento, pero por alguna inexplicable razón terminó por mandar todo a los Trubbish y se dejó guiar por las palabras del amante de los Sharpedo.

Porque en el momento en el que sus ojos se toparon con aquello, que fue el foco de más de un año de preocupaciones, su cuerpo se movió por si solo en un impulso entre el alivio, la frustración y la ira que llevaba acumulando durante todo ese tiempo o quizás porque sufrió algún tipo de posesión por parte de Archie. No hubo ninguna vacilación por su parte, cuando se acercó hasta la mujer causante de todo aquello y la tomó del brazo para apartarla sin miramientos de lo que sea que estuviera haciendo allí o con quien sea que estuviera hablando.

No le importó que su acción atrajera las miradas de todos los presentes en la amplia recepción, así como las suposiciones que su acto podría generar en la prensa que parecía lista para cualquier noticia vergonzosa que pudiera surgir. Su pensamiento estaba centrado única y exclusivamente en la mujer que actualmente tenía prisionera, una que no hubiera reconocido de no ser por las insinuaciones obvias de la campeona de Hoenn que la acompañaba.

— ¿¡Saturn!? ¿¡Qué estás haciendo...!? — Dawn chilló en un susurro asustado mientras intentaba zafarse del agarre del nombrado y miraba con nerviosismo a su alrededor — ¡Tu imagen! ¡Saturn, sueltame ya!

Dawn no se quejaba por el agarre en sí de Saturn, ya que a pesar de ser firme no lastimaba su brazo; o por su caminata forzada, que no llegaba a ser ni remotamente parecida a las que ella le forzó en el pasado. Su reproche era porque estaba completamente aterrada y temía lo que un Saturn enojado pudiera hacerle en el lugar apartado o a cualquier sitio privado a donde pudiera llevarla.

Si Saturn seguía molesto con ella, estaba en todo su derecho de no perdonarla y echarla del lugar por tener la osadia de presentarse ante él, así como también el recriminarle por sus actos pasados o burlarse de su completo fracaso en Unova o hacer muchas otras acusaciones de las que no se sentía preparada para escuchar, pero que no podía negar que merecía.

— Es un poco tarde para que eso te preocupe ¿No crees? — Saturn siseó con irritación en respuesta — Nunca te importo tu imagen ni la mía ¿Por qué ahora si debía importarte?

Dawn se estremeció al escuchar el tono de respuesta de Saturn, uno que denotaba su caldeado y poco amistoso ánimo. Solo podía esperar lo peor de este arrebato y posible conversación, ya que ahora era difícil negar que el hombre seguía muy enojado y todo por aquella maravilloso idea que tuvo por estúpida.

En algún punto de su caminata, Saturn fue consciente del tembloroso y torpe andar de su cautiva, por lo que observó su alrededor para decidir si se encontraban lo suficientemente lejos cómo para dejarla ir. No estaban del todo solos, pero si en una zona donde la prensa no tenía acceso y podían hablar con relativa privacidad, siendo nada más vistos y escuchados por el propio personal de la instalación que, si las cosas se salían de su control, eran un grupo más fácil de manejar que los molestos y cansinos periodistas.

«Que de algo sirven todos esos años en el Equipo Galaxia tratando con reclutas...» Saturn declaró mentalmente ante de la idea de convencer al personal de mantener la boca cerrada.

Saturn soltó su agarre sobre el brazo de Dawn, antes de darse la vuelta para encarar a la mujer con el ceño arrugado y los brazos cruzados sobre su pecho. Tenía toda la intención de explotar ante la desconsiderada chica, que tanto lo había mortificado y que parecía actuar cómo si su aventura suicida nunca hubiera pasado, pero todo aquello que tenía planeado decir o escupir en el mejor de los casos, se esfumó de su mente en el instante en el que sus ojos se encontraron con los de Dawn.

Por primera vez desde que conocía a aquella inmadura e impredecible mocosa, esta le dedicó una mirada llena de terror e incertidumbre mientras permanecía petrificada en el lugar y eso no era la único extraño. Dawn no llevaba uno de esos vestidos llamativos y algo infantiles con los que se acostumbro a verla en eventos, sino que su vestimenta había cambiado a algo más maduro y un tanto reveleador.

«Supongo que algo bueno salió de ese estúpido viaje» Saturn suspiró para sus adentros mientras intentaba tranquilizarse «Dudó mucho que de ser su antigua yo, hubiera pensado que usar pantalones largos y un top se vería bien en ella»

Por otro lado en su cabello, extrañamente recogido, descansaba el broche de Turtwig que alguna vez le regalo, uno que estuvo luciendo por semanas hasta que, en broma, planteó la posibilidad de una perdida por el descuidado uso, algo que provocó la desaparición del objeto en cuestión. Este último hecho hizo que cualquier intención de descargar su ira en la mujer desapareciera de Saturn y en cambio decidiera darle la oportunidad de explicarse o por lo menos darle una razón para no haber ido a dar fe de vida ante él o intentar retomar el contacto, porque tenía conocimiento de que ella lo estaba evitando apropósito.

Saturn sabía que Dawn no iba a empezar esta conversación y más después de haberla llevado a un lugar tan apartado, lo más seguro era que esperara lo peor del asunto. En ese momento se hizo consciente de todo lo que iba a caerle encima, apenas volvieran hacer visibles en la celebración, pero ya era tarde para echarse para atrás y tampoco quería ser tan blando para dejarla ir sin hablar.

Aunque tampoco podía negar el dolor de cabeza que comenzaba a atosigarlo de solo pensar en todas las explicaciones o excusas que tendría que dar a varios en su regreso. En el mejor de los casos iba a ser sermoneado, porque de otro modo no quería pensar en lo que le esperaba, pero eso sería para después de que dijera lo que tenía que decir.

— Entonces... Digame señorita Berlitz — Saturn siseó con malicia y no perdió detalle de cómo el cuerpo de Dawn se estremecía de forma visible — ¿Ahora necesito comenzar a idear mis propios planes de dominación en Sinnoh o Hoenn? Digo para que vuelvas a entrometerte en mi compañía — Preguntó con sarcasmo — Aunque llegados a este punto... no me extrañaría si de verdad quisieras que hiciera eso para poder regresar a tus...

— ¡Eso...! ¡ESO NO ES ASÍ! — Dawn gritó y cerró los ojos, antes de inclinarse de forma abrupta — ¡LAMENTO TODAS LAS ESTUPIDECES QUE DIJE ESE DÍA!

Saturn dio un paso atrás ante el repentino gesto y miró sorprendido a Dawn. No se esperaba una disculpa de la chica, sino un comportamiento más indiferente y similar al de la Sra. Berlitz, pero allí estaba disculpandose con mucho más entusiasmo del que él hubiera previsto.

— Yo... tú... — Dawn balbuceó por un par de segundos, antes de tomar una respiración profunda — Tenías razón... fue una idea estúpida ir a Unova, no hice absolutamente nada y solo... solo quede como una completa imbécil — Sus manos se volvieron puños temblorosos mientras luchaba por no llorar y evitaba mirar a su acompañante.

— Sí... me alegra saber que por fin lo notaste, aunque un poco tarde, ¿no crees? — Saturn confirmó con sarcasmo y disgusto por el comportamiento extraño de la chica.

— Eran aterradores... no mostraban ningún tipo de piedad y... uno de ellos me hizo dudar de mis ideales... cómo persona y entrenadora... — Dawn se mordió la lengua y sorbió su nariz, antes de sacudir la cabeza para espantar el recuerdo de aquella persona — Ni siquiera quiero saber que habría pasado si hubiera escuchado su discurso completo... si no lo interrumpian a tiempo... porque él...

Saturn no hizo comentario al respecto mientras intentaba hacer memoria de quién era ese sujeto y se preguntaba cómo era capaz de confundir a alguien con tal convicción como Dawn. Había escuchado un par de cosas sobre que el líder de aquella organización, pero dudaba que ese hombre pudiera hacer algo que Cyrus no pudo en su momento, que también gozaba del poder de convencimiento, o quizás no le gustaba creer que alguien podía superar a su antiguo superior.

— Solo quiero que sepas que... Lo siento... de verdad no pienso esas cosas de ti... yo solo... estaba frustrada conmigo misma y me descarge contigo... estaba celosa y quería volver a ser alguien... yo... — Dawn tomó una respiración profunda «No llores o Elesa te asesinara por arruinar el maquillaje en el que paso tanto tiempo trabajando» Se regañó mentalmente y parpadeó sin dejar de mirar sus borrosos pies — Quería regresar a ser alguien necesitado e importante para la región... — Finalizó con voz desanimada

Saturn miró consternado a la mujer, antes de sentir la impetuosa necesidad de detener aquel monólogo sin sentido que estaba escupiendo.

— También entendere si quieres que mantenga tu petición de no buscarte y... ni siquiera te pedire que me perdones, solo... ¿¡Saturn!?

Dawn dejó de hablar, cuando sintió su cuerpo ser jalado contra otro y rodeado por un par de brazos. Solo pudo aferrarse a la tela suave y ocultar su rostro contra el traje masculino mientras quedaba completamente confundida por la repentina acción de Saturn, aunque no podía apartar la extraña sensanción de deja vu que le producía.

— Solo cállate por un momento , mujer, y escuchame atentamente... porque no voy a repetirme — Saturn susurró irritado mientras mantenía a Dawn quieta contra él — No tenías porque hacer realidad esa estúpida idea que sugerí hace años — Apretó su agarre sobre la confundida chica — Tampoco tenías derecho a estar jugando con mi paciencia, porque si lo olvidaste... tiene un límite y estuve esperando a que dieras el primero paso, a que mostraras tu entrometida existencia de nuevo en mi oficina, pero no... Huías de Veilstone como si fuera la peste e incluso negaste cualquier posible lugar donde... pudieramos cruzarnos y eso no concuerda con la mocosa entrometida con la que siempre me cruzaba en el pasado — Resopló enojado ante el recuerdo de los comentarios de May e ignoró el estremecimiento de Dawn — Esperó que sepas que eres la "heroína" más malagradecida y desconsiderada que existe...

Saturn no se había dado cuenta de cuanto extrañaba el contacto físico con la molesta mujer o quizás lo mucho que se terminó acostumbrandose a ello, hasta que la tuvo entre sus brazos y aferrandose a él, pero eso era algo que no iba a admitir en voz alta y mucho menos en este momento, porque todavía tenía algo de orgullo y seguía molesto tanto por sus evasivas como por su estúpida idea de hacer ir a Unova. Pero el reconocimiento estaba allí y cayó otro un balde de agua fría sobre él, algo que terminó por evaporar cualquier intento por soltar palabras venenosas contra la chica que parecía arrepentina y consciente de las consecuencias de sus actos, aunque ganas no le faltaba, pero podía dejar esa sección para más tarde.

Soltó un suspiro lleno de cansancio, al ser consciente de que se iba a arrepentir de una u otra forma de sus siguientes palabras, pero que necesitaba expresar como diera lugar.

— También... — Saturn vaciló antes de continuar — Me alegra saber que estás de una pieza y devuelta en Sinnoh — Declaró en voz baja — Bienvenida de vuelta y procura dejar de hacer cosas innecesarias... mujer entrometida... — Hizo énfasis en las últimas dos palabras, antes de liberar a Dawn.

Saturn sintió como un peso se quitaba de sus hombros después de conocer de primera mano la buena condición de la chica y decir aquellas palabras. Por lo que se dio media vuelta y se apresuró en regresar a la celebración mientras no le daba oportunidad a Dawn de decir o hacer algo con respecto a su repentina confesión, ya que ya había tirado mucho de sí mismo en todo ese extraño encuentro.

Ya había dicho lo que tenía que decir, el resto le tocaba a Dawn decidirlo y él no iba a participar más en dicha decisión.

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— ¡Tú, pequeño bribón! — Archie fue el primero en recibir a Saturn, con los brazos abiertos, apenas volvió a hacer presencia en la recepción — Sabía que mis palabras llegarían a ti — Dejó caer su brazo sobre los hombros de Saturn — E incluso me robaste la oportunidad de ser el primero en hacer una escena — Declaró con diversión y orgullo.

Saturn se encogió ante la última palabra y soltó un quejido mientras intentaba con todas sus fuerzas ignorar la mirada del otro par, pero sabía que no iba a poder evitarlos para siempre. Así que enfrentó a Maxie, solo para toparse con una expresión cargada de desaprobación, al tiempo que May lo miraba de arriba abajo con suma sospecha.

— Aunque terminaste haciendo lo que te pedí que no hicieras — Maxie suspiró mientras cerraba los ojos y sacudía la cabeza de un lado a otro — Espero que por lo menos hayan tenido la oportunidad de hablar las cosas y... aclarar el malentendido — Observó de reojo a su feliz homólogo — Solo intenta no seguir los consejos de este "gorila" tan seguido o será tu ruina.

— ¡Oye! — Archie exclamó indignado — Tú también fuiste arruinado al mismo tiempo que yo ¿Recuerdas? — Sonrió con malicia a la expresión disgustada de su socio — Además... ¿Qué tienen de malos mis consejos...?

— No me hagas responder eso... — Maxie contestó con simpleza mientras se daba la vuelta para alejarse y ser seguido por un Archie no muy feliz.

Saturn esperó que May reaccionara a la posible escena que estaba por desarrollarse entre ambos lideres ecologistas, pero la campeona seguía con aquella minuciosa inspección a su persona y no parecía muy interesada en su trabajo de niñera.

— ¿May...? — Saturn llamó un tanto confundido — ¿Tengo algo?

— Sabes... — May comenzó sin dejar de mirarlo de reojo — Realmente... esperaba que algo pasara... algo emocionante... — Sonrió con picardía a la expresión pasmada de Saturn, antes de suspirar y dejar de detallarlo — No me importa el método que hayas usado... Solo espero que no hayas sido un idiota y que Dawn esté bien... porque de lo contrario.

Quizás ese vestido ajustado y provocativo que llevaba le límitaba el movimiento, pero eso no significaba que no pudiera intimidar a Saturn o a los dos ecologistas, porque todavía contaba con un par de tacones afilado, un muy mal genio y un arcenal de Pokémon con poder cuestionable, cosas que muy seguramente no dudaría en usar de ser necesario. Por reflejó o tal vez por instinto de autopreservación, Saturn levantó las manos y retrocedió un paso, antes de relajarse y mirar a otro lado mientras respondia.

— Aunque quisiera no lo haría... y lo sabes muy bien — Saturn arrugó el ceño — Y... agradezco tu intensión de "ayudarnos", pero preferiría que dejes las cosas estar... a partir de aquí — Vio cómo May quería refutar, así que agregó — Yo ya hice mi parte, si de verdad quiere que las cosas vuelvan a la "normalidad" depende de ella y la decisión que tome.

— Par de obstinados... — May refunfuño en voz baja mientras asentía — Está bien... no intervendre más, pero espero que sepas que... — Dejó de hablar cuando sus ojos se posaron en el par que parecían a punto de brincar encima del otro — Me preguntó... cómo es posible que sus personalidades cambien tanto cuando están juntos — Murmuró con fastidio, antes de mirar una última vez a Saturn — Si por algún milagro se llegan a reconcilar... no seas un Seviper rastrero o yo ire a arrancarte los colmillo y las escamas... me importa un mundo que no estes bajo mi jurisdicción — Amenazó con un siseo para finalmente ir a detener al otro par.

Saturn se estremeció ante aquella amenaza, antes de soltar un suspiro cansado y mirar el lugar por donde había salido sin ver señales de la mujer que había dejado atrás. Dejó de fijarse en eso para buscar la prensa, pero esta estaba más atenta al trio de Hoenn que de su existencia, algo que agradeció porque no había pensado en ninguna excusa para soltar.

— Entonces... ¿Puedo asumir que me extrañaste?

Saturn volvió a estremecerse ante la repentina y conocida voz que escuchó a su lado, al buscar al dueño se encontró con que Dawn estaba parada junto a él. Se preguntó en qué momento se había acercado tanto sin que se diera cuenta, a fin de cuentas no la había visto regresar del pasillo por donde la llevo, a pesar de que acababa de asegurarse.

— No lo sé, señorita Berlitz... interpretelo como le de la gana — Saturn sentenció mientras se cruzaba de brazos y volvía a fijarse en la discusión distante.

Saturn arrugó el ceño, al escuchar una risilla de su acompañante y se tensó al sentir los brazos del mismo rodearle por un costado.

— También extrañe — Dawn se encogió de hombros — Ahora... deja de decirme así... sigue sonando tan espeluznante como la primera vez — Se quejó mientras aplicaba más fuerza en su agarre.

— Mujer insensata... — Saturn no correspondió el gesto y permaneció en su posición mientras observaba su alrededor y gruñía en incomódidad — ¿No estabas hace un segundo preocupada de mi imagen?

— Cómo bien dijiste, nunca me importó eso y creo que para este punto a ti tampoco — Dawn sonrió al escuchar el suspiro del Saturn — Lo siento... no quise evitarte... solo creía que no querías saber nada de mí... después de lo que hice y...

— Dejemos esta conversación para otro momento — Saturn la interrumpió — Faltaría que esos Carvanha te escuchen y conviertan todo en... algo que no es — Su ceño se suavizó al escuchar otra risilla de la chica — Ahora despegate de mí, faltaría que se me pegue tu insensatez.

Saturn sacudió a Dawn de su costado, antes de mirarla de reojo sin perder detalle de su expresión más relajada y alegre. Se preguntó si su acción fue correcta y si la chica realmente debía retomar el contacto con él, porque aquellas palabras que iniciaron todo este problema, seguían siendo ciertas y eso era un pasado que no podría quitarse de encima, por mucho que no quisiera admitirlo.

Soltó un suspiro cansado mientras se preguntaba qué ganaba Dawn con juntarse con él, pero decidió que era mejor dejar esos pensamientos para otro momento, ya que en ese preciso instante prefería que las cosas siguieran de forma natural. Ya tendría tiempo para romperse la cabeza en su oficina o departamento, pero en esta recepcción no podía darse el lujo de destacar más que el protagonista o los protagonistas, ya que el trío hacía de lo suyo o más concretamente la campeona.

— Creo que será mejor que detenga a May, antes de que tengamos al anfitrión con cara de haber peleado con un Luxray o en el peor de los casos... — Saturn suspiró mientras se masajeaba la sien y se ponía en marcha hacia el trío — Tenerlos que llevar al hospital por tener un objeto punzante clavado en alguna parte de su cuerpo.

— ¿Desde cuándo tú también te metiste a niñera? — Dawn preguntó curiosa y divertida, algo que solo aumentó al escuchar el gruñido del varón.

Saturn no respondió y simplemente siguió su camino hasta llegar al problema que estaba a punto de estallar

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Fin del capítulo 12

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