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Capítulo 14 - Un tortuoso viaje de... ¿Negocios?

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— Saturn — Dawn llamó, apenas entró a la oficina — Aquí están los informes de mi última inspección y... — Colocó los papeles en el escritorio del nombrado junto con un sobre — Un documento que acaba de llegar de Kanto.

Saturn dejó el papel que leía para mirar confundido y extrañado a Dawn, antes de recordar la nueva función de la mujer y bajar la vista a lo que había colocado en su mesa. Todavía no se acostumbraba a tenerla de asistente o directamente trabajando con y para él, lo que sí tenía que admitir es que en el par de semanas que llevaba desempañando dicha función, demostró ser mucho más competente de lo que aparentaba en un inicio y su carga de trabajo disminuyo de forma considerable.

Quizás no era la persona más lista o más concretamente no gozaba del intelecto de sus antiguos compañeros o de sus actuales socios, ya que en primera instancia los principios y términos de algunos de los proyectos la agobiaban de sobremanera, pero una vez sabía que tenía que hacer o en que prestar más atención, era lo suficientemente eficiente y capaz como para permitirle cierta libertad de acción. Por otro lado Saturn confiaba en el juicio de la chica y con ella inspeccionando de primera mano las cosas, muchas de las supervisiones a las que estaba constantemente sometido fueron disminuyendo.

No es que ahora confiaran plenamente en su persona, porque estaba seguro que todavía esperaban que en cualquier momento mostrara sus "verdaderos colores" y "atentara" de nuevo en contra de la región, algo que le causaba cierta gracia, pero la participación directa de Dawn hacía que el ánimo general en su contra menguara de forma considerable, ya que estaba bajo el "ojo" de la que era considerada el "héroe de Sinnoh". Aunque el asunto en sí era una arma de doble filo, ya que al menor error que cometiera no solo se vería afectado él, sino que Dawn también saldría perjudicada a una escala mucho mayor, porque de era consciente de que nadie esperaba nada bueno de su parte, pero de ella esperaba mucho.

«Cómo si les fuera a dar el gusto de despellejar a alguien» Saturn pensó con cierto hastío mientras tomaba el sobre y comenzaba a abrirlo.

— Es la primera vez que veo que recibes algo de Kanto — El comentario de Dawn llamó la atención de Saturn — ¿Tienes algún trabajo allá...? Porque nunca te he visto... ir a Kanto o decir algo al respecto — Arrugó el ceño y desvió la mirada mientras parecía pensar en sus propias palabras.

Saturn sonrió brevemente divertido por el desconcierto de la mujer, porque era cierto que todavía no estaba enterada de muchos de los asuntos que sucedieron en torno a él mientras ella estaba en Unova.

— Por el momento no... — Saturn respondió con simpleza y un escogimiento de hombros — Hay una propuesta... hecha por ellos mismo para una colaboración, pero... están tan... cómo definirlo... ¿traumatizados...? Que hay opiniones encontradas con respecto a mi participación o la de cualquier otro con mis antecedentes.

El ceño arrugado de Dawn se acentuó ante aquellas palabras mientras fruncía los labios y soltaba un resoplido lleno de frustración.

— Todavía me pregunto... — Dawn suspiró — ¿Cómo pueden tolerar estar sometido a tanta... desconfianza?

— Precio a pagar por... — Saturn hizo una pausa mientras tarareaba y levantaba una mano — Fraude empresarial, robo de Pokémon, malversación de fondos, posesión de tecnología con fines ilícitos, atentar contra el universo — Enumeró de forma casual, antes de dedicarle una media sonrisa a Dawn — ¿Te suena o debería seguir? Porque creo que sí sabes de que hablo.

Dawn se mordió el labio y sintió su ojo temblar mientras pasaba la mano en la pila de documentos listos, dispuesta, en el mejor de los casos, a desordenarlos o tirarlos en la cara burla de Saturn, pero apartó el impulso y cambio soltó otro suspiro.

— Dawn, los tres sabemos que tenemos suerte al estar libres con nuestro historial — La sonrisa de Saturn se borró — Solo nos toca seguir cómo podamos y creamos... conveniente — Se encogió de hombros.

Ella era más que consciente del pasado que compartían los tres hombres, que actualmente llevaban el mayor plan energético jamás planteado, pero también era espectadora del cambio que ellos habían sufrido con respecto al mismo. Ninguno parecía o tenía intenciones de retomar su oscuro pasado, sino que daban la impresión de estar genuinamente interesados de salir de él, aunque la opinión pública entorno a ellos seguía siendo muy frágil.

Algunas veces se preguntaba cómo habrían sido las cosas, si desde un principio se hubieran dedicado a lo que hacían ahora y no a un plan supuestamente malévolo con resultados catastróficos. Aunque tuvo que recordarse que en el caso de Saturn, él no fue quien inicio todo mientras que desconocía muchos detalles con el dúo de Hoenn

— Entonces ¿es un rechazo a tu presencia en el mismo...? — Dawn preguntó mientras caminaba a la zona de descanso y se dejaba caer en su sofá.

Saturn rio ante las palabras de su asistente.

— Seguramente es otra carta diciendo que "Seguimos en estudiando sobre su posible colaboración e implicación en el proyecto energético que estamos por desarrollar en Kanto, pedimos algo de su paciencia y tiempo en el hecho, así como que siga manteniéndonos en consideración para consultas futuras" — Saturn imitó una voz extraña, que Dawn no reconoció — Algo que han estado haciendo desde que me plantearon una posible colaboración y...

De repente la oficina quedo en silencio, por lo que una Dawn extrañada buscó con la mirada a Saturn para encontrarlo observando el papel con demasiado detenimiento. Se enderezó en su asientio y esperó por cualquier posible reacción u orden, hasta que una sonrisa engreída tiró de los labios del hombre.

— ¿Alguna vez has querido ir a Kanto...? — Saturn preguntó de repente, sorprendiendo a Dawn — Porque voy a tener que ir a levantar una planta termoeléctrica allá y necesito un seguro de vida... o de estabilidad mental — Para su última frase su sonrisa se había convertido en una mueca extraña — Esto va a ser peor que cuando comencé en Sinnoh... pero tampoco parece tan mal plan...

Saturn soltó un suspiro lleno de un repentino cansancio y se masajeó el fuente de la nariz, antes de tomar su Pokégear de trabajo y comenzar a navegar por las opciones de él. En algún momento detuvo su acción y miró interrogante a Dawn.

— Dawn, tu respuesta...

— ¿Perdón...? — Dawn preguntó sobresaltada — ¿Era en serio lo de querer ir a Kanto?

— Y ¿Con más iría...? — Saturn sonrió con burla y algo de desconcierto — Eres mi asistente, ¿no? — Volvió a preguntar, al notar la renuncia para confirmar por parte de Dawn.

Dawn entrecerró los ojos y miró fijamente al varón, aunque era cierto que ahora ocupaba el cargo como asistente, no se había esperado tal solicitud. Ella no era ni por asomo la mejor opción para acompañarlo en algo como eso y más cuando sus conocimientos en el tema eran prácticamente nulos.

— ¿Maxie...? ¿Archie? ¿Tabitha, Coutrney? No sé... ¿no serían mejor opción? — Dawn balbuceó nerviosa y confundida — Digo ellos saben más del tema y serían de ayuda — Admitió avergonzada.

— Veamos... — Saturn suspiró — Quieren mi colaboración, pero se niegan a que Archie o Maxie se embarquen a la región, por obvias razones... — Tomó una hoja limpia y comenzó a hacer anotaciones mientras miraba la pantalla de su Pokégear — Ambos fueron y siguen siendo líderes de sus organizaciones, unas que tuvieron ideales cuestionables en el pasado... — Se encogió de hombros — Supongo que su excepción conmigo radica en que no fui el "cerebro" de todo... o quizás piensan que soy más fácil de manejar... no lo sé — Entrecerró los ojos en disgusto de sus propias palabras.

— ¿Cinthia...? ¿Riley...? — Dawn se estremeció al sentir la mirada de Saturn sobre ella.

— No pensé que rehuirías tanto de la idea... — Saturn miró disgustado y ofendido a Dawn, antes de sacudir la cabeza de un lado a otro y suspirar — Está bien... no tienes que ir si no quieres, puedes quedarte y hacer lo que ya te he encomendado — Miró el otro Pokégear que descansaba en la mesa y lo tomó con cierta renuencia — Veré quien de mis "chaperones" tiene tiempo libre para perder conmigo en Kanto o por lo menos para cuadrar un horario decente de acción.

Saturn se preguntó hasta qué punto había sido amaestrado para buscar de forma voluntaria un vigilante de su persona, hasta que una mano bloqueó la pantalla de su Pokégear y lo forzó a detenerse para buscar al dueño con la mirada. Dawn estaba parada frente a su escritorio con las manos sobre su comunicador y una expresión determinada.

— Mejor llama a Maxie y pídele que te ayude con todo acá mientras estás en Kanto — Dawn declaró, antes de desviar la mirada — Porque yo no me puedo hacer cargo, ya que iré contigo.

Dawn se encogió sobre sí misma, al escuchar la risa de su acompañante.

— No sabes el peso que me quitas encima... — Saturn admitió con cierto alivio — A más tardar pasado mañana te hare saber todos los detalles... — Dejó su Pokégear en manos de Dawn para volver al otro y a las anotaciones en el papel.

Dawn sostuvo momentáneamente el aparato en sus manos, antes de soltar un suspiro y dejarlo en su antigua posición. Regresó a su asiento mientras se preguntaba si había tomado la decisión correcta y si era buena idea embarcarse a otra región, cuando su último viaje no es que hubiera salido muy bien.

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Los proyectos en Kanto estaban a punto de ponerse en marcha, un par meses después de haber recibido la confirmación de la región, y Saturn tenía que estar presente para dar inicio a todo, así como para monitorear la construcción de la planta principal en Isla Canela. Algo que solo sería el inicio de todo, ya que el plan completo incluía otras propuestas para la renovación energética de la región, pero primero debía superar el esceptisismo y ganar confianza con esa planta en la isla volcánica.

El problema es que no había llegado a considerar un detalle importante, sino hasta que fue demasiado tarde, este era la presencia de uno de los campeones más molestos e insistentes que podía existir en alguna región y que justo residía en esa. Había tenido más reuniones con Lance que con toda la plantilla directiva y gubernamental de Kanto o incluso que con la de Sinnoh, en su momento, casi podía decirse que el hombre ya era su sombra y miraba con sospecha cada movimiento que hacía.

Para este punto sentía que perdió algún tipo de apuesta con sus socios y que le había tocado un boleto directo a las fauces del domador de dragones, por lo que fue un gran alivio el enterarse de que no sería el único que lo supervisaría y que Dawn todavía lo acompañaría a lo que parecía ser el infierno. Sabía que iban a ser meses estresantes y frustrantes, así que planeó un pequeño despeje de camino a Kanto para llegar liberado de tensión o por lo menos intentarlo, ya que actualmente se encontraba siendo arrastrado por el barco en el que se transportaban.

— En qué estaba pensando cuando te sugerí venir... — Saturn susurró deliberadamente en voz alta para que una emocionada Dawn lo escuchara — Te recuerdo que no estamos en un viaje turística, Dawn — Recordó con falsa seriedad.

Dawn se detuvo para encarar con las manos en la cadera, los ojos entrecerrados y el ceño arrugado.

— Sé muy bien que no vamos a un viaje turístico, pero... — Dawn sonrió con una extraña complicidad — Por algo elegiste un barco de entrenadores para ir a Kanto y no el de negocios en donde va el resto de tu personal — Picó el pecho de Saturn con un dedo mientras su sonrisa se convertía en una expresión ceñuda — Así que no seas aguafiestas y vamos a sacar provecho de dicha elección — Su expresión volvió a cambiar por una más brillante y emocionada — Estoy segura que tus Pokémon agradecerán el ejercicio después de tanto tiempo.

Saturn parpadeó sorprendido ante los bruscos cambios de Dawn y no pudo evitar reírse de la mujer, aunque esto hizo que se ganara un codazo de la misma en el costado. La verdad era que cuando tomó la decisión de ir en un barco de entrenadores, no se había parado a pensar en su "asistente" y fue más un impulso egoísta para descargar energía, antes de empezar la tortura que le iba a esperar en Kanto, pero tuvo que admitir que volver a ver aquella actitud aniñada en la entrenadora resulto mucho más entrañable de lo que hubiera pensado.

— Y yo que pensaba que no volvería a ver ese lado tuyo de mocosa... — Saturn terminó por admitir mientras ignoraba la mirada sorprendida e indignada de Dawn — Está bien... vamos a batallar.

Saturn se liberó del dominio de Dawn para continuar avanzando por su cuenta, aunque no paso mucho tiempo antes de que una entusiasmada Dawn lo alcanzara y volviera a engancharse en él para apresurar sus pasos. Algunas cosas parecían no cambiar para su alivio y fastidio.

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Dawn no pudo más que mirar impactada cómo su Mamoswine y último Pokémon caía desmayado ante el Gallade de Saturn, hecho que lo convertía en el vencedor de su encuentro. Apenas logró recuperarse de la impresión, corrió junto a su Pokémon para consolarlo y agradecerle su esfuerzo, antes de regresarlo su Pokéball.

— Nunca me dijiste que tenías un Gallade — Dawn se quejó y entrecerró los ojos hacía Saturn.

— Nunca preguntaste que Pokémon tengo conmigo — Saturn sonrió burlón.

— Aw... y yo que pensé que al ser un conocido tuyo de tanto tiempo tendría el honor de tal información, digo... a fin de cuentas ahora soy tu asistente — Dawn le regresó la burla, aunque este solo se encogió de hombros — Había pensado que sacarías a Crobat en un uno a uno y más cuando dejaste a Toxicroak en el camerino durmiendo — Suspiró derrotada.

— Tengo que jugar buenas cartas contigo si quiero darte batalla — Saturn cambió su sonrisa por una engreída — Además... ¿Qué es esto...? — Preguntó desconcertando a su asistente — ¿Y mis felicitaciones por la victoria? — Su sonrisa creció, al ver el sobresalto en la expresión de la mujer — ¿Qué...? Pensé que este era un encuentro deporti... — Saturn se petrificó en el momento en el que sintió un par de brazos rodearlo.

— ¡Felicidades por la victoria, Saturn! — Dawn vitoreó al tiempo que estrechaba al nombrado entre sus brazos — Nunca pensé que pudiera usarse la teletransportación de ese modo — Frunció los labios — Aunque me sorprende que Buker no haya caído al primer combate cercano que tu Gallade realizó contra en él.

— Eso es porque tu Mamoswine tiene mucha resistencia y defensa — Saturn arrugó el ceño y miró de reojo a su alrededor, antes de suspirar — Muy bien, suficiente... — Se liberó del agarre de Dawn y la apartó — Dawn...

— Que no estoy pendiente de mi imagen pública o de la tuya, ya lo sé — Dawn canturreó mientras entornaba los ojos y se fijaba en el Gallade de Saturn — Un placer el conocerte, déjame decirte que eres muy fuerte — Le dedicó una sonrisa al Pokémon, que la miró con curiosidad — Aunque es una lástima que tu entrenador nunca nos presentara.

El Gallade parpadeó confundido ante las palabras de Dawn, pero no respondió ni se movió de su lugar, solo miró de reojo a su entrenador a la espera de alguna orden o autorización. Saturn entornó los ojos y soltó un suspiro, mientras se preguntaba por qué de todos los Pokémon había elegido uno de ese tipo.

No tuvo que decir nada para que Gallade entendiera y mostrara una expresión alegre a la entrenadora, antes de soltar una respuesta en voz baja y educada. Saturn solo pudo maldecir al caballero psíquico y la sincronía que tenía con él, mientras recordaba el motivo por el que lo liberaba tan poco y calmaba sus emociones.

— Cómo si estuviera en la obligación de presentarte a todos mis Pokémon — Saturn se quejó y comenzó su caminata para salir del campo de batalla con Gallade siguiéndolo de cerca.

— Amargado — Dawn arrugó el ceño en su dirección, pero no tardó en alcanzar a Saturn y volverlo a tomar del brazo para detenerlo — ¿A dónde crees que vas? — Rio al ver la expresión confundida que este le dedicó — No te pensaras ir sin haber hecho equipo conmigo en un par de batallas dobles ¿verdad?

— Eso se lo puedes pedir a cualquiera en este barco — Saturn intentó zafarse — Estoy seguro que aceptaran — Agregó con una pequeña sonrisa nerviosa.

Dawn volvió a entornar los ojos y fijó su atención en Gallade, antes de sonreírle al Pokémon.

— ¿Verdad que tú quieres seguir luchando? — Dawn preguntó al Pokémon con voz dulce, a lo que este respondió con un asentimiento — Entonces ayúdame con tu entrenador.

— ¿¡Qué...!? — Saturn se estremeció al sentir los ojos de su Gallade sobre él — ¡Ni se te ocurra! — Dio un paso lejos del Pokémon al sentir sus intenciones — ¡Está bien, ustedes ganan! pero solo un par... — Sentenció solo para ser arrastrado de nuevo por una sonriente Dawn y su alegre cómplice.

Para ese momento Saturn ya se estaba preguntando si fue buena idea el haber elegido un barco de entrenadores, pero el hecho de volver a ver el rostro ilusionado de Dawn y la aparente familiaridad que ahora demostraba, compensaba de cierto modo el ser arrastrado para todos lados como un trapo y la desagradable expresión de complicidad que su Gallade le dedicaba.

«Te has estado juntando mucho con Toxicroak... te está pegando sus malas mañas» Saturn se quejó a su Pokémon, aunque este solo le regreso una expresión alegre «Me he convertido en un maldito sumiso» Cerró los ojos con expresión abatida.

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En cierta forma Saturn se sintió cómo en los inicio de la Nueva Galaxia, al estar bajo la supervisión constante y casi obscena del Alto Mando de Johto y Kanto, así como del resto de autoridades de las dos regiones. En parte comprendía el recelo de las mismas, ya que era bien sabido que ambas regiones fueron asoladas por años por el Equipo Rocket y en reiteradas oportunidades, así que alguien como él con un pasado cuestionable, solo podía levantar las alertas entre los más conservadores, aunque no dejaba de ser "gracioso" e "irónico", porque estaba seguro que dichos personajes apenas si tuvieron presencia cuando todo aquello sucedía.

El caso era que en el momento en el que llegó a Kanto, se hizo consciente de la impetuosa necesidad de la región por rehacer su sistema eléctrico, ya que los apagones eran un asunto de cada día y que llegaban al punto de ser molestos, lo suficientes para que decidieran prescindir de Pokémon para cubrir la demanda entre falla y falla. También estaba el asunto de la Isla Canela y el volcán activo en ella, algo que hacía que Saturn se preguntase si era realmente el indicado para levantar una planta termoeléctrica allí y no Maxie que estaba más capacitado para tratar con Magma, pero solo pudo tomar la cuestión con mucha más precaución de la prevista.

Cómo primera medida nadie se alojaba en dicha isla, sino en una cercana que se había vuelvo un punto turístico desde que la vida en Canela fue evacuada. La segunda fue el diseño de una serie de planes de emergencias por si el volcán decidía jugarles una mala pasada, mientras se encontraban dentro de la isla y en peligro de ser atrapados por él.

Lo tercero fue un cambio en la estructuración de los planos de la planta, así como una reubicación de su lugar de construcción, ya que no podían construirla tan cerca de la fuente de calor como a Saturn le gustaría. No podía arriesgar a su personal o al de Kanto a estar expuestos a tal peligroso, así que solo podía tomar el asunto de la forma más cautelosa posible y valerse de todo su conocimiento sobre el asunto para seguir sacando provecho del magma activo.

Por otro lado había descubierto que Dawn era algo parecido a una fan del odioso campeón local o estaba tomando el rol de distraer al hombre a sabiendas de lo mucho que lo exasperaba. Por lo que la presencia de su "asistente" no solo calmaba un poco las aguas con las autoridades, sino que también le quitaba el peso de la mirada del hombre pelirojo de encima, ya que siempre que los veía se encontraban sumergidos en una conversación sin fin aparente.

No es que el asunto le importase mucho, porque estaba más que agradecido de no tener a Lance respirando por encima de su hombro, pero todavía se preguntaba cómo ese par podía hablar por horas sin cansarse o cómo el viejo que estaba detrás de él no paraba de intentar cavar un hoyo en su nuca.

— Señor Blaine... ¿Tiene algo que preguntarme? — Saturn preguntó sin apartar la mirada del aparato en sus manos, ya que no podía descuidar las lecturas del volcán activo — Creo que podría solventar cualquiera de sus dudas si me las verbaliza y deja de intentar perforarme la cabeza con los ojos.

— Joven Huygens — El antiguo líder del Gimnasio de Isla Canela y por ende el más preocupado con la situación, llamó con voz firme — ¿Está seguro que todos estos armatostes no harán que el volcán entre en erupción? — Saturn no necesitaba ver lo para saber que lo miraba con desconfianza — En el pasado ya hubo un episodio y me gustaría que la seguridad fuera un tema primordial en esta operación...

Saturn casi rio ante la desconfianza que el líder le profesaba, un sentimiento más conocido para él y con el que estaba acostumbrado a tratar cada vez que inventaba o proponía algo. No tardó en entrar en "modo trabajo" como lo llamaban Dawn y May, al plasmar una sonrisa cordial en sus labios y suavizar su expresión significativamente, aunque no pudo dejar de mirar la pantalla de su escáner.

— Sr. Blaine, soy consciente que no gozo de la confianza de nadie en este lugar, pero estoy aquí para garantizar la seguridad de todos — Saturn habló de forma respetuosa — Este aparato supervisa y detecta cualquier actividad irregular por parte del volcán — Enseñó la pantalla en sus manos que media la actividad del lugar y otros datos — Si veo que algo va mal... detendré todo y evacuare a todos para después evaluar la situación con mi socio... — Soltó un suspiro ante la mención de Maxie y las variantes cambiantes en la pantalla — Por otro lado el escáner fue hecho por alguien que tiene un mayor grado de experiencia que yo en este campo, así que dudo que falle para el caso y... si llegase a darse el caso de que el lector no detecte la erupción, también tenemos Pokémon sensibles a las vibraciones para alertarnos, antes de que las cosas se salgan de control.

— ¿Me estás pidiendo que confié en el invento de otro delincuente? — Blaine preguntó incrédulo — ¿Crees que yo...?

— Nada de eso, Señor... — Saturn sacudió la cabeza de un lado a otro con suavidad, antes de suspirar — Es cierto que mi socio, el Sr. Asher, tiene un pasado un poco... especial, pero también es reconocido por sus amplios conocimientos, tanto que puede ser comparables con los del Sr. Stone — Se encogió de hombros — Por otro lado... ya hemos trabajado en un par de centrales termoeléctricas y hasta el momento no a ocurrido ningún problema, aunque eso no hace que escatime en protocolos de seguridad para mantener tanto el personal dado por ustedes como el mío a salvo.

Saturn enmascaro su sonrisa de victoria, al ver de perfil cómo el hombre mayor se movía incómodo y asentía a regaña dientes. Todavía podía sentir la desconfianza del líder sobre él, pero por lo menos sus palabras parecían haberlo disuadido de seguir metiendo cizaña.

— No creas que después de esto te quitare los ojos de encima, muchacho — Blaine gesticuló la acción con sus dedos al apuntar a sus lentes y después a Saturn, cuando este último parpadeó en su dirección.

— Siendo sincero no esperaría menos de ustedes — Saturn sonrió divertido por la acción del hombre mayor, antes de volver a centrarse en la lectura — Ya he sobrevivido a la desconfianza de dos regiones, creo que puedo con otras dos — Esta vez sí dejó que su sonrisa victoriosa fuera visible — Porque eso aumenta los frutos de mi trabajo, ya que les toca reconocer que se han equivocado conmigo y con mis socios.

Blaine se estremeció ante las palabras de Saturn y entrecerró los ojos en dirección, aunque esto último no se notó por sus lentes oscuros.

— ¡Tú...! — Blaine apretó los puños y estaba por dar un paso hacia el peliazul, cuando un grito lo interrumpío.

— ¡QUE NO SE PARECEN! — Dawn gritó con los puños apretados, antes de abrir mucho los ojos y cubrirse la boca.

Saturn se alarmó al reconocer la voz de Dawn y no tardó en buscarla con la mirada mientras que Blaine apenas observó consternado a la mujer, pero ambos dejaron de fijarse en Dawn para poner atención en el campeón, quien evitaba el contacto visual y tosía para disimular de mala manera la risa que quería escapar de él. Los dos hombres volvieron a fijarse en Dawn, al ver que no sacarían nada del domador de dragones, pero esta acción solo hizo que la vergenza de la muchacha se acentuara más y terminara por salir huyendo del lugar.

Saturn se debatió si debía ir o no detrás de Dawn, ya que se supone que la mujer era, además de su asistente, su chaperona, pero tuvo que descartar el pensamiento y volver sus sentidos en el escáner en sus manos, que continuaba soltando lecturas. No podía irse sin detener las obras y ya su avance era bastante lento, entre los apagones y las propias medidas de seguridad, para permitirse desperdiciar más el tiempo.

Así que decidió dejar el asunto pasar y preguntarle más tarde a la chica, cuando ambos estuvieran libres de sus obligaciones en el hotel donde se hospedaban todos, aunque no estaba seguro si esta fuera a contarle el motivo de su arrebato.

— ¿Qué demonios paso allí? — Blaine preguntó a nadie, pero fue capaz de ver la pequeña figura escondida detrás el campeón que todavía luchaba por mantenerse serio.

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Fin capítulo 14

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