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Capítulo 15 - ¿Sustituto?
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Dawn descendió en Ciudad Veilstone, antes de desmontar el lomo de su Salamence y regresarlo a su Pokéball para comenzar a caminar hacia la entrada de la sede principal de la Nueva Galaxia. Había terminado con las inspecciones y redactado los informes de las mismas, así que solo tenía que entregárselos a Saturn para que los corroborara y su trabajo cómo asistente estaría hecho para el día.
Saludó a la secretaria de Saturn, antes de tomar asiento en uno de los muebles de la sala de espera mientras sacaba una carpeta de su mochila para ojear su contenido. Extrajo todos los documentos contenidos en ella y revisó uno a uno los reportes, hasta confirmar que todas sus inspecciones se encontraban debidamente escritas y ordenadas.
Dawn sonrió satisfecha y volvió a guardar todos los documentos con cuidado en la carpeta, antes de incorporarse para tomar el resto de material del escritorio de la secretaria e ir hasta la puerta de la oficina de Saturn. Tocó la puerta como una formalidad y para anunciar su presencia, solo para abrirla al siguiente segundo y llamar al varón que debía estar dentro.
— Saturn — Dawn mantuvo su atención en los documentos en sus manos mientras los ordenaba y cerraba la puerta — Aquí están los documentos que acaban de llegar y los reportes que me... — Dejó de hablar en el segundo que sus ojos se encontraron con el ocupante de la oficina — Disculpe... ¿Quién es usted? — Entrecerró los ojos en dirección del extraño.
El desconocido de cabello y ojos verdes miró de arriba abajo a Dawn, antes de que una sonrisa dentada tirara de sus labios y se incorporara de su asiento. Dawn retrocedió a medida que aquel individuo se acercaba o eso quiso hacer, porque su retirada no tardó en verse obstruida por la puerta que acababa de cerrar.
— Creo que no me ha escuchado — Dawn movió una mano a su cinturón y se preparó para liberar a su Salamence — ¿Quién es usted y dónde está Saturn?
El extraño detuvo su andar momentáneamente y miró extrañado a Dawn, antes de encogerse de hombros.
— No tengo ni la más remota idea de lo que estás hablando, mi pequeña e ingenua asistente, pero... — La sonrisa del hombre creció — ¿Por qué siento que esto es solo un acto para ganar mi atención? — Ronroneó en burla y acarició la barbilla de Dawn, aunque rio al ver cómo esta se estremeció y encogió ante su toque.
— No... no sé de qué habla — Dawn presionó el botón de la esfera en su mano, solo para encontrarse con que no sujetaba nada — ¿Pero qué...? — Miró aterrada su mano vacía para notar que ya no llevaba su cinturón ni ninguna Pokéball con ella.
El hombre levantó una ceja por debajo de aquella boina negra y observó curioso a Dawn, antes de soltar un suspiro y arrebatarle los documentos de las manos. Revisó los papeles dentro de las carpetas y a medida que pasaba por ellos, una expresión siniestra marco su rostro.
Dawn no tenía idea de lo qué estaba ocurriendo o qué hacía ese hombre allí, pero por alguna inexplicable razón no podía moverse ni huir. Las Pokéball que segundos atrás se encontraban en su cinturón habían desaparecido, ya ni siquiera reconocía la ropa que llevaba o el lugar donde estaba.
«¿Por qué de repente se puso tan oscuro?» Dawn miró aterrada a su alrededor y se encontró en una especie de habitación cerrada con paredes metalizadas «¡Por Arceus! ¿¡Dónde me he metido...!?» Las alarmas comenzaron a sonar en su cabeza.
— Veo que has hecho un excelente trabajo supervisando todo, querida — El sujeto reafirmó su agarre sobre la barbilla de Dawn y la forzó a enfrentar su mirada — Por eso eres la asistente del Gran Proton — Tarareó contento — Tranquila... serás debidamente recompensada por su trabajo — Soltó su agarre sobre la chica e ignoró cómo esta se deslizaba hasta el suelo — Pronto todo el mundo volverá a arrodillarse ante la existencia del Equipo Rocket y nada ni nadie podrá con nosotros — Vitoreó mientras salía de aquel lugar y dejaba a la chica sola.
Dawn parpadeó confundida y aterrada, mientras se abrazaba a sí misma e intentaba detener los temblores que sacudían su cuerpo. Bajó la mirada y se encontró con una vista, que solo aumentó la ansiedad y el miedo que comenzaba a agobiarla.
En algún momento sus ropas habían sido reemplazadas por un vestido blanco corto y ajustado, que tenía una inmensa y llamativa "R" roja impresa en su pecho. Demasiado desconcertada y aterrada para entender lo que estaba pasando, levantó la vista dispuesta a salir de ese lugar y buscar respuestas a lo que estaba ocurriendo, solo para encontrarse con que la habitación había cambiado completamente, pero esta vez sí reconocía el lugar porque acababa de regresar de allí y eso solo hizo que una sensación fría recorriera su espalda.
Se encontraba en algún lugar dentro de la planta de la Montaña Stark, aunque no sabía cómo había llegado allí o porque veía tantas personas desconocidos vestidas de negro ir y venir por los pasillos. De repente vio cómo su cuerpo era forzado a incorporarse y enfrentar de nuevo a aquel hombre que se hacía llamar Proton.
— ¿Qué se supone que estás haciendo...? — Proton siseó con el ceño arrugado — Si estás intentando llamar mi atención, este no es el momento, querida — Acarició el mentón de Dawn.
Dawn quería gritar y empujar a ese hombre, pero por algún motivo por podía hablar ni resistirse a su toque. Por un segundo pensó que había sido drogada o hipnotizada, aunque eso no explicaba los cambios en las instalaciones que no eran tan fáciles de hacer.
— Lamentablemente no es momento para esto... mocosa impaciente... — Proton tomó sin cuidado del brazo de Dawn y comenzó a arrastrarla por el pasillo — No es cómo que tengamos mucho tiempo que perder... pero prometo que cuando todo esto termine... — Se detuvo y le dedicó una sonrisa pícara a la chica — Serás gratamente recompensada.
Dawn no entendía que estaba ocurriendo, solo podía ver cómo su cuerpo no respondía a su voluntad y seguía las órdenes de aquel hombre aterrador. En algún punto llegaron a la instancia abierta del interior de la montaña Stark y en donde se suponía debían estar las máquinas que extraían la energía, pero nada de eso estaba ahora ni siquiera la sensación sofocante que recordaba.
En el centro de aquel lugar y sujeto con unos extraños argenes, se encontraba una criatura cuadrúpeda con una máscara metálica. Aquel Pokémon fijó su mirada en Dawn, quien fue empujada al frente y demasiado cerca de aquel Pokémon.
— Ahora, querida héroe — Proton susurró al oído de Dawn mientras la sostenía de los hombros — Has tu magia y somete a este Pokémon para nosotros, para que la gloria del Equipo Rocket vuelva a lo que era antes.
Dawn sacudió la cabeza de un lado a otro y cerró los ojos con fuerza mientras luchaba inútilmente contra su cuerpo, que había empezado a moverse para desenganchar una Pokéball de su cinturón.
«No...» Dawn mantuvo los ojos cerrados mientras se escuchaba a sí misma dar órdenes a su Crawdaunt «¡Detente!» Escuchó los rugidos de dolor de aquel Pokémon «¡No!» Sintió como agarraba una Pokéball y se preparaba para lanzarla — ¡NOOOOOO!
Dawn gritó, al tiempo que abría los ojos y se incorporaba, solo para encontrarse en la habitación de hotel que ocupaba en Kanto. Miró de forma nerviosa su alrededor, incapaz de normalizar su respiración agitada o de detener el temblor que sacudía sus brazos, antes de levantarse de la cama.
Tropezó varias veces, antes de lograr estabilizarse y atravesar la lujosa habitación. Ignoró la mirada de sus sorprendidos y asustados Pokémon, mientras corría a paso torpe hasta la puerta para salir al pasillo tenuemente iluminado y detenerse en la puerta continua a la suya.
Solo en ese momento se hizo consciente de lo que estaba haciendo o lo que estaba a punto de hacer. Se preguntó qué hora era, al tiempo que miraba a su alrededor y la escasa iluminación del lugar, antes de volver a fijarse en la puerta que permanecía cerrada frente a ella.
— Oh... — Dawn parpadeó y miró su mano, cuando un preocupado Luxray deslizó su cabeza entre sus dedos — Lo siento... — Se disculpó, antes de arrodillarse y abrazar a su Pokémon — Lamento haberte asustado Sparky — Cepilló el pelaje de su Pokémon, al tiempo que mandaba una disculpa silenciosa a su Froslass — Pero... — Bajó la mirada, antes de suspirar y volver a incorporarse para enfrentar la puerta — Tengo que corroborar o... — No se atrevió a terminar la frase mientras los recuerdos de aquel sujeto parpadeaban en su mente.
Dawn golpeó la puerta y casi al momento se arrepintió de haberlo hecho, ya que aunque no sabía la hora, era consciente de que seguía siendo muy tarde o temprano para el cansado ocupante de la misma. Estuvo a punto de darse la vuelta y regresar a la puerta que su Froslass mantenía abierta, hasta que la que tenía frente a ella se abrió para mostrar a un ceñudo Saturn.
— ¿Dawn...? — Saturn suavizó su ceño y en cambio miró confundido a la mujer — ¿Paso algo para que...?
Saturn solo pudo ampliar los ojos y sentir cómo era derribado por la nombrada, que ahora lo abrazaba con una fuerza monstrosa mientras sollozaba sin motivo aparente contra él. Soltó un gruñido bajo y se frotó la parte posterior de la cabeza, antes de suspirar y palmear la espalda de la chica que seguía aferrandose a él, todavía demasiado aturdido para enojarse o preocuparse.
— Esperó que ahora si quieras contarme que sucedio en Isla Canela... — Saturn no perdió detalle de como su comentario hizo estremecer a Dawn — Algo interesante debió ser para ponerte así... — Sentenció mientras soltaba otro suspiro y se pasaba la mano por la cara para quitarse cualquier rastro de sueño que pudiera quedarle.
No tenía idea de lo que estaba pasando, pero algo grave debía de ser para poner en tal estado a una chica como Dawn, así que con algo de esfuerzo se incorporó hasta quedar sentado y sostuvo a Dawn contra él, solo para fijarse en el inquieto Luxray que permanecía en el pasillo y la Froslass que se acercaba con las llaves de la habitación de su entrenadora. Ambos Pokémon miraron a su entrenadora y después a varón, quien solo entornó la mirada y sonrió medio divertido por la petición silenciosa del par.
— Entren de una vez... — Saturn siseó sin malicia real e ignoró las miradas curiosas de los Pokémon, que entraron a su habitación, para fijarse en la chica que todavía se aferraba a él — Y tú... será mejor que colabores, porque hay que cerrar la puerta y ni creas que te voy a cargar...
Dawn tardó un par de segundos en asentir de forma silenciosa, antes de liberar a Saturn para incorporarse, solo para volver a aferrarse a él y hacerlo tambalearse, apenas ambos estuvieron de pie. Saturn miró extrañado el comportamiento pegajoso de Dawn, antes de registrar la risa burlona de su Toxicroak y la más suave del Froslass de Dawn, así como los gruñidos enojados del Luxray.
Solo soltó un largo suspiro y cerró la puerta en silencio, al tiempo que se hacía con la idea de que esa noche le esperaba una larga conversación y que posiblemente no iba a dormir muy bien o nada en lo absoluto.
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Saturn entrecerró los ojos mientras luchaba por mantener su atención en el escáner y en los datos que este arrojaba. Intentó alejar sus pensamientos de la mujer que sostenía el dobladillo de su traje térmico, todavía incapaz de alejarse o soltarlo por completo después de aquella pesadilla, así como el sueño que lo hacía bostezar de vez en cuando.
Se preguntó qué tan horrible debió sentirse o ser para ella ese simple sueño, cuando en el pasado había entrado al mundo distorsión y apenas si se vio afectada por ello. Soltó un suspiro cansado y se pellizcó el fuente de la nariz, al tiempo que hacía memoria de aquella extraña e incómoda conversación nocturna.
Aparentemente todo el asunto surgió de la insistencia de uno de los representantes de la región extranjera, que aseguraban fervientemente que él se parecía a un ex-ejecutivo del Equipo Rocket, un tal Proton. El asunto no quedo solo en una comparativa, sino que pasó a convertirse en una discusión en la que ambas partes debatieron diferentes y semejanzas, hasta que en algún punto Dawn estalló y ocurrió lo que Saturn presenció, antes de que la avergonzada mujer huyera.
«¿Qué me parezco a... Proton?» Saturn arrugó el ceño y frunció los labios «No me parezco en nada a ese tipo...»
No sabía cómo sentirse al respecto, ya que nunca pensó que Dawn le tuviera la suficiente estima para defenderlo ante otros, así como tampoco esperó que algo como eso lograra causarle pesadillas. Era consciente de la cercanía que tenían entre sí, pero de allí a llegar al punto de que afectara de tal manera a la mujer, era algo que jamás considero.
Por lo que aprovechó su noche en vela, ya que su cama fue usurpada por los recién llegados, para averiguar quién era el susodicho y encontrar en que se parecía para que surgiera todo el malentendido.
— Ves... si se parece.
Saturn fue sacado de sus pensamientos y ladeo la cabeza para buscar al dueño de aquella voz, solo para encontrarse con una niña que parecía navegar en su traje térmico. Parpadeó completamente confundido y extrañado por la presencia de aquella pequeña en un lugar tan peligroso, pero solo pudo abrir la boca, antes de ser interrumpido.
— ¡Qué no se parece! — Dawn soltó el traje de Saturn y apretó las manos a los lados de su cuerpo — ¡Saturn no está loco como ese tipo!
La niña miró de arriba abajo a Saturn con sus grandes ojos marrones, antes de fruncir los labios con una expresión de desconfianza.
— Tienen la misma expresión ceñuda — La niña arrugó el ceño y entrecerró los ojos en dirección de Saturn — Quizás no tengan el mismo color de cabello y ojos, pero estoy segura que tienen la misma esencia, porque hacían el mismo trabajo... Además...
— ¡Que no se parecen, Lyra! — Dawn cerró los ojos y abrazó a Saturn, que solo pudo petrificarse ante el repentino gesto público — Saturn no sería capaz de hacer las cosas horribles que Proton hacía... — Susurró mientras enterraba su rostro en el hombro de Saturn.
Saturn no le quedo de otra más que relajar su cuerpo y mirar consternado a la mujer que se aferraba a él, antes de fijarse en la niña, quien ahora le dedicaba una sonrisa extrañamente feliz. Ahora que había escuchado su nombre, sabía quién era la pequeña ante él, así que solo dejó que otro suspiro escapara de sus labios, antes de palmear la espalda de Dawn para llamar su atención.
— ¿Tú piensas que me parezco a Proton? — Saturn preguntó a Dawn, solo para ver como esta lo miraba disgustada — Entonces... con eso me basta, lo que piense el resto de estos ciegos, que no sea referente al trabajo, no es mi problema — Dejó de fijarse en la peliazul para mirar a la otra chica — Así que agradecería que dejara de meterle ideas locas a mi asistente, Campeona de Johto... — Entornó los ojos y volvió a fijarse en el escáner mientras hacía lo posible por mantenerse inmutable con Dawn todavía enganchada a él.
— Tenía razón... — Lyra rio llamando la atención de ambos — Esto es muy divertido.
Saturn no necesito mucho tiempo para entender el comentario de la joven campeona, antes de soltar un resoplido y volver a poner toda su atención a los datos del aparato en sus manos, mientras ignoraba la mirada confundida que Dawn intercambiaba entre ambos.
— No sé por qué me suenan a las palabras de una tal Maple — Saturn volvió a resoplar al escuchar la risilla de la chica — Por qué no me extraña...
— ¿¡May planeó esto!? — Dawn miró a la niña que ahora se alejaba mientras reía para juntarse con el doma dragones — ¡Saturn...!
Dawn sintió su cara calentar, al ser consciente que había caído en lo que sea que hubiera planeado May y que esta seguramente ya debía de estar enterada de su reacción. Volvió a ocultar su rostro en el hombro de Saturn e ignoró el gruñido que este soltó.
— No creo que hacer eso sirva de mucho... más bien creo que vas a crear más malentendidos — Saturn declaró con seriedad, aunque no alejó a la mujer de él, sino que apoyó su mentón sobre su cabeza — Me debes una noche de sueño...
— Solo cállate y ponte a pensar cómo nos vengaremos de May... — Dawn habló con voz amortiguada mientras apretaba su agarre sobre Saturn.
— ¡Por fin hablamos en el mismo idioma! — Saturn tarareó divertido.
Por otro lado en el distante Hoenn, May y Archie no disimulaban su risa mientras leía los mensajes que Lyra le estaba enviando a la primera. Ambos ignoraban la mirada severa que Maxie les dedicó, aunque este no tardó en arrancarles el aparato de la mano para la mujer para llamar la atención a él.
— Espero que sean conscientes de que no van a quedarse de brazos cruzados después de esto — Maxie declaró con simpleza, antes de devolverle el comunicador a May y darse la vuelta para abandonar la oficina.
— Aguafiestas... — Declararon Archie y May al mismo tiempo.
— Con gusto recibiré mi castigo, si eso ayuda a esos dos a espabilarse y dejen de ser tan despistados... — May entornó la mirada en un gesto despreocupado, aunque no pudo evitar estremecerse al leer la misma advertencia en el Pokégear en sus manos.
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Fin
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Nota: Actualmente estoy escribiendo en un foro, así que es posible que mis trabajos aparezcan primero allá y mucho tiempo después, si es que lo creo conveniente, puede que los resuba aca.
