XVI
Paliza
A medida que nos acercábamos al titán hembra, más nos dimos cuenta que estábamos a punto de presenciar una masacre. Había manchas de sangre en los troncos de los árboles, y restos de equipos de maniobras yacían diseminados por el suelo del bosque. Más adelante, vimos los cuerpos mutilados y ensangrentados de la totalidad del escuadrón Levi. No había hablado mucho con los demás, pero sí me hirvió la sangre cuando vi el cadáver de Petra junto a un árbol, mirando con ojos ausentes hacia el cielo. No había conversado mucho con ella, pero se notaba que era una buena chica, y verla muerta me causaba una sensación difícil de describir. Y, al parecer, a Levi también le ocurría lo mismo. Miraba a Petra con una expresión ensombrecida, como si ella tuviera un significado especial para él. De todos modos, no pasamos mucho tiempo allí, porque debíamos retomar la cacería.
Seguimos avanzando. Por un momento me vi tentada en preguntarle a Levi sobre Petra, pero juzgué prudente no hacerlo. Era evidente que ver su cadáver le había afectado bastante. En lugar de eso, decidí poner al capitán al corriente con las habilidades del titán hembra.
—Ella puede convertirse en titán a voluntad, tal como lo hace Eren, pero ella posee una habilidad que no hemos visto en ningún otro titán. Tiene la habilidad de endurecer partes específicas de su cuerpo, de modo que nuestras espadas no puedan dañarla. Como es un titán cambiante, también es consciente de su punto débil.
Levi no dijo nada. Al parecer, procesaba todo lo que le había dicho sobre el titán hembra. Estuvo un par de minutos sin decir palabra alguna, y no fue hasta que alcanzamos al titán hembra cuando él tomó la palabra.
—Si mal no recuerdo, tu nombre es Mikasa, ¿verdad?
Asentí con la cabeza.
—Entonces, asumo que estás obcecada en proteger a Eren. De otro modo, no estarías haciendo esto.
Volví a asentir.
—Mira, Mikasa, entiendo tus motivos para acabar con ese titán. Créeme, sé de lo que estoy hablando (3). Pero tienes que pensar en el bien mayor. Ella tiene información sobre los titanes que seguramente Erwin querrá conocer. Sería un gran avance para la humanidad averiguar todo lo que Annie sabe. Por esa razón, controla tus impulsos y ayúdame a capturar a Annie. ¿Puedes hacer eso?
No dije nada, pero si moví la cabeza en señal de entendimiento.
—Bien. Necesito que distraigas a Annie el tiempo necesario. Yo la atacaré por detrás. Bajo ninguna circunstancia te entrometas en la pelea, aunque haya una ventana de tiempo en la que puedas darle el golpe de gracia. Repito, no intervengas. Ya sabes lo que arriesgas si lo haces.
Volví a hacer un gesto de no compromiso, pero Levi no quedó conforme con eso. Me dedicó una mirada severa, a lo que no tuve otra alternativa que responder.
—Prometo no acabar con Annie —dije, en un tono de derrota—. De acuerdo, acabemos de una vez con esto.
Me escurrí entre las piernas de Annie, haciéndole un corte superficial en los muslos. Tuve que usar un poco más de gas de lo necesario para escapar hacia los árboles. Pero aquella táctica funcionó. Annie tenía los ojos clavados sobre mí, y extendió el brazo libre para tratar de agarrarme, pero me columpié hacia otro árbol en el momento justo. Annie perdió el equilibrio por un breve instante, y Levi, lanzándose como una bala hacia abajo, cortó ambos tendones, haciendo que Annie tropezara y cayera al suelo, apoyándose con sus dos brazos. A diferencia de mí, Levi fue lo suficientemente rápido para escapar, y se columpió con tanta inercia que se elevó por encima de los árboles. Usando un poco de gas, descendió como una exhalación, y cortó los músculos que movían el brazo izquierdo, el que sostenía a Eren. Cuando vi que la mano perdía fuerza, resistí a duras penas la tentación de ir directamente a la nuca, me acerqué y le corté los tendones de la mano, cosa que se abriera y pudiera sacar a Eren de ahí.
Mientras arrastraba a Eren hacia un lugar seguro, Levi seguía inmovilizando a Annie. Me di cuenta que, pese a que ella podía endurecer partes críticas de su cuerpo, Levi era demasiado rápido para que pudiera defenderse. Jamás había visto tanta velocidad y habilidad en un soldado, y fue cuando entendí a qué ser referían con Levi siendo el soldado más fuerte de la humanidad. Lo único que Annie podía hacer era cubrir su nuca con su brazo bueno, y endurecer la mano, de tal forma que Levi no pudiera darle el golpe final.
Cuando me aseguré que Eren estuviera a salvo, subí a una rama para tener una buena visual de la batalla y actuar en el momento apropiado. Annie yacía boca abajo, y Levi ganaba la suficiente altura para rebanar el brazo completo. Cuando el brazo de Annie destapara su nuca, yo iba a darle el golpe final, no para matarla, sino para sacar a Annie del interior del titán, cumpliendo con las órdenes del capitán.
En el momento en que Levi cortó el brazo, éste se desplazó hacia fuera, y yo me lancé hacia la nuca, preparando las espadas para un corte tal que no fuese letal, pero al mismo tiempo, le impidiera a Annie moverse. Tratando de mantener el control, alcé mis espadas por encima de mi cabeza, e hice dos cortes verticales, rebanando ambos brazos. Después, usando las mismas espadas, volví a enterrarlas en la nuca y, usando mis armas como cuñas, hice que Annie saliera del titán, justo cuando Levi aterrizó junto a mí.
—Excelente trabajo —dijo, mirando a Annie, quien estaba inconsciente—. Me alegra saber que mantuviste tu cabeza y tus brazos firmes. Ahora, tenemos que atarla de manos y…
—¿Pasa algo, capitán? —pregunté, sintiendo un pequeño nudo en la garganta.
—Su cabeza —dijo Levi, luciendo desconcertado—. Hay una espada sobresaliendo de la parte trasera de su cabeza.
Mis entrañas desaparecieron. ¿Cómo podía explicar semejante cosa? Hasta donde yo tenía entendido, había hecho cortes verticales. No era posible que yo hubiese hecho semejante maniobra. La única explicación posible era que Annie se hubiera hecho eso a sí misma.
—Señor…
—No digas nada, Mikasa —dijo Levi con una voz grave—. Es claro que esto no fue tu culpa. Esto debió ser obra de Annie. Debía haber sabido que planeábamos capturarla con vida, y tomó medidas drásticas para no revelar información sobre los titanes. Sin embargo, esta acción deja más preguntas que respuestas, y en el consejo de guerra pedirán explicaciones sobre lo que ocurrió. Estoy seguro que la Policía Militar tratará de tergiversar esto y dar la impresión de que es tu culpa.
—¿Y por qué la Policía Militar haría algo así?
—Tal vez porque quiere desacreditar al Cuerpo de Exploración —aventuró Levi, luciendo pensativo—. En lo que a nosotros nos concierne, esta misión fue un éxito, y eso no le va a gustar a la Policía Militar. Eso haría que el Cuerpo de Exploración luzca útil, y no creo que eso esté en los mejores intereses de la Policía Militar. Estamos hablando de una rama del ejército que cree que enfrentar a los titanes es un despilfarro de recursos.
No dije nada. Aunque hice lo correcto, era posible que terminara enfrentando una corte marcial por lo que ocurrió. Jamás había estado en una corte marcial antes, pero claro, llevaba muy poco tiempo en el ejército para decir algo así.
—No te preocupes tanto —me dijo Levi, mirando hacia el horizonte—. Nosotros te respaldaremos. La Policía Militar querrá ejercer mucha presión sobre ti, pero ya he visto que eres capaz de soportarlo. De todos modos, no desobedeciste mis órdenes, pese a que tenías la intención de hacerlo. Y ahora, tenemos que volver. Lleva el cuerpo de Annie contigo, y entrégaselo a Hange para que lo analice, pero eso lo haremos cuando hayamos regresado a Karanes. De momento, indica a los soldados sobrevivientes a que inicien la labor de recuperación de cadáveres.
—Sí, señor —respondí, y tomé el cuerpo de Annie. Levi se quedó en su lugar, seguramente para recuperar los cuerpos de su escuadrón.
Me tomó un poco de tiempo encontrar el puesto de mando de Erwin, pero cuando lo encontré, localicé a Hange, quien parecía estar leyendo un mapa de la zona.
—¡Santo cielo! —exclamó ella, acercándose a mí, sus ojos fijos en el cuerpo de Annie. Sangre seguía brotando de su cabeza—. Ella es una de nuestros soldados. ¿Qué fue lo que le pasó?
—Ella es, bueno, era un titán cambiante —dije, depositando el cadáver de Annie sobre una mesa—. El capitán consiguió derrotarla y yo la saqué del interior de su titán, pero ya tenía la espada dentro de su boca..
No quise mencionarle que, tal vez, esto me lleve a ser expulsada del ejército y a pasar unos cuantos años en la cárcel. No obstante, no era el proceso judicial lo que más me preocupaba. Era la posibilidad que, posiblemente, jamás vuelva a estar con Krista otra vez.
—Esto es… esto es extraordinario —dijo Hange, apenas pudiendo contener la emoción—. Un titán cambiante, justo delante de mí. ¡Imagínate la cantidad de exámenes que puedo hacerle! Podría averiguar, de una vez por todas, todos los secretos de los titanes. ¡Es lo mejor que pude hacer recibido!
—Pero —dije, tratando de calmar a Hange, aunque debí haber sabido que aquello iba a ser un caso perdido—, Annie era uno de nosotros, titán o no. Debería tener un poco más de respeto por los muertos.
A veces no entendía por qué abogaba por alguien que había tratado de secuestrar a Eren. Tal vez su historia tuvo más peso sobre mí que el que había imaginado en un principio, pero también podía ser que, por un momento siquiera, había encontrado parte de mi humanidad. Levi tenía razón. No podía dejarme llevar por mis emociones cuando se trataba de algo tan importante como tener más antecedentes sobre los titanes, y no iba a hacerlo cuando estuviera delante del juez y otros cientos de personas.
—No creas que soy insensible —dijo Hange, tomando una capa del Cuerpo de Exploración y cubriendo el cuerpo de Annie con él—. Le haremos los honores correspondientes, y después, comenzaré con mi análisis.
En ese momento, apareció el comandante del Cuerpo de Exploración, Erwin Smith. Tanto Hange como yo hicimos el saludo militar.
—¿Alguna novedad? —inquirió Erwin, y Hange permitió que yo hablara primero.
—Señor, el capitán Levi dice que la misión se ha llevado a cabo, y que ordene la recuperación de los cadáveres.
Erwin sostuvo mi mirada por unos breves segundos antes de dar sus nuevas órdenes a unos soldados cercanos.
—Inicien la recuperación de cuerpos —ordenó con su voz profunda y potente—. Sin embargo, si ven que hay titanes cerca, no intenten recuperarlos. Los clasificaremos como perdidos en acción.
Hubo un cierto recelo en los soldados que recibían los órdenes de Erwin. Era entendible que un comandante tenía que estar por encima de las emociones cuando se trataba de liderar un ejército, pero dejar atrás a soldados caídos, solamente por la cercanía de titanes, era inhumano. Sin embargo, Erwin mantuvo la mirada adusta, y los soldados hicieron el saludo militar, y yo me uní a ellos. Si podía hacer algo para recuperar cuerpos cercanos a titanes, debía hacerlo.
Mientras acompañaba a los demás soldados, me encontré con Armin, Jean y los demás de la 104. Sus caras lo decían todo. Ninguno de ellos, especialmente Jean, estaba de acuerdo con abandonar cuerpos, pero también tenía claro que no desobedecerían una orden directa, por muy inhumana que fuese.
En lo que a mí me concernía, lo inhumana que fuese alguna orden no me importaba demasiado. Era el juicio lo que ocupaba toda mi cabeza.
(3) Vean la OVA Attack on Titan: No Regrets para saber por qué Levi entiende a Mikasa, si es que no la han visto ya.
