Los personajes son de SM, la trama es completamente mía. NO AL PLAGIO.
Una dama de burdel
PAZ
Angielizz (Anbeth Coro)
Ella
Sábado, 08:04
Planeando el tiempo –Elsa y Elmar
Cuando desperté mi cabeza estaba recostada contra el pecho de Edward.
Debía seguir dormida. Uhm, podría seguir dormida por siglos si me lo preguntan. Pasé mi mano sobre el pecho desnudo de Edward, y dando golpecitos con mis dedos al ritmo del pulso de su corazón.
Miré mi cuerpo, estaba en ropa interior. No iba a preguntarme cómo había llegado a este punto, en los sueños uno podía aparecer en Atlantis y sencillamente lo aceptabas, así que podía aceptar encontrarme en la cama de Edward siendo acompañada por él mientras ambos estábamos en ropa interior.
—Esto se siente tan real.
Su pulso, el calor de su cuerpo y ahora una pequeña risa de su parte.
—Buenos días.
Sonreí y lo miré. Sus ojos azules eran como un cálido río matutino, se veía perezoso pero en paz.
—Que extraño es todo esto.
—¿Hmm?
Quería una explicación.
—No quiero despertarme nunca.
—¿No? —entrecerró los ojos con una sonrisa— porque estoy seguro que ya lo hiciste.
—Uff, no.
Pasé mi pulgar sobre su reciente barba, delineando el contorno de su rostro. Se mantuvo quieto bajo mi tacto.
—Pica —descubrí.
—Lo siento —quitó de mi rostro un mechón de cabello y lo pasó detrás de mi oreja, suspiré.
—Usualmente mis sueños no son tan realistas.
—¿Crees que estás dormida? —preguntó con el ceño fruncido, aunque no serio, mantenía una suave sonrisa en su rostro, asentí dejando toda la palma de mi mano sobre su mejilla, él se recargó contra ella.
—Hacía tanto frío —recordé, tuve la imagen de Charlie acostado en las escaleras y yo poniendole mi ropa caliente encima— bien, tal vez estoy muerta –pero no sentí preocupación ante ese hecho, aunque la sonrisa de Edward desapareció por completo, ahora sí que lucía enojado. ¿Estaría muerta?
Tenía un poco de sentido, lo más cercano al paraíso que había conocido era el apartamento de Edward.
—Debo estarlo, tu piso es el cielo, te lo juro. ¿Crees que aquí tenga a mi propia Dolores que me haga mermelada?
—No digas eso –detiene mi perorata, pero no puedo asustarme con su tono, aunque parece serio y molesto, aquí no hay consecuencias. Lo peor que podría ocurrir es que el sueño termine.
—Créeme no es lo peor que me ha pasado.
—¿Por qué lo hiciste? Yo no te pedí eso –sus ojos se ponen repentinamente brillantes, ¿son lágrimas? Acuno su rostro en mis manos y me muevo un poco para ponerme a su altura en la cama, ahora nuestras narices están a unos centímetros.
—No lo habrías hecho. No mientras Charlie estuviera al menos, pero yo no podía abusar de tu amabilidad. No habría estado bien, y estaba en las reglas.
—¿Qué reglas? —ahora sí que se veía enfurecido y también un poco exasperado, acaricié de nuevo su mejilla para tranquilizarlo. Ahora su mirada se había vuelto atormentada.
—No podía traer a nadie a casa —dije encogiéndome de hombros, como una obviedad.
—¿Así que preferiste fingir que tenías un novio con el que te ibas a escapar el fin de semana?
—No pretendí nada, Alice creyó eso cuando le pedí unos días libres.
—Pues ella me lo contó a mí.
Oh. Bueno, eso explicaba mucho de esta semana.
—Lamento haberte hecho pensar eso.
Miré hacia abajo, debajo de las cobijas llevaba puesto mi brassier de arcoiris y un bikini negro. Venga, al menos pude haber muerto con mejor ropa interior para esto.
Fruncí el ceño.
—¿Bella? —miré a Edward que me veía divertido.
—No puedo creer que apareciera aquí con esta ropa interior. ¿Sabes toda la ropa interior que compré ayer?
—¿Ropa interior? —al parecer no esperaba este cambio de tema.
—Sí, Alice insistió, para mi fin de semana –lo miré al recordar y no pude evitar reír, levantó sus cejas pidiendo una explicación y ya que estaba muy muerta o dormida y congelada, se la di—, elegí la ropa pensando en ti –apareció una mezcla de sorpresa y diversión en su cara—, lo sé, una tontería, estás muy fuera de mis ligas, pero sería mejor esa ropa a que me encontraras con arcoíris si alguna vez se me caía la toalla haciendo el desayuno.
—Habría tenido el mismo efecto –dijo con seguridad y yo fruncí el ceño en desaprobación. Su sinceridad era hiriente.
—Al menos aquí podrías fingir lo contrario —¿esto era el infierno o el paraíso? Porque podía ser una condena tenerlo semidesnudo a mi lado y no poder besarlo.
Se río y negó con su cabeza.
—Para de pensar que estás muerta.
—Estoy dormida —podía concederle esa duda—. ¿Ahora podríamos solo dejar tanto parloteo y besarnos?
Su sonrisa se esfumó de su rostro, pero ahora tenía una mueca de ¿ternura?, su mano acarició mi mejilla y su nariz la mia, estaba segura que iba a besarme. Solo tenía que
—No estás dormida —bufé molesta. Aquí podía darme el lujo de sacarle la lengua si quería hacerlo.
—¿Vas a besarme o no? —dije muy poco amable.
—Estas despierta, Bella.
—Bien —y si no fuera porque me gustaba mucho su piel bajo mi mano me habría cruzado de brazos.
Esta dulce, risueña y no besable versión de Edward estaba dejando de ser de mi agrado.
—No voy a besarte hasta que lo digas.
—Bésame —soltó otra carcajada.
—Que estas despierta –aclaró y yo rodee los ojos.
—¿Y cómo llegue aquí? —eh, genio. Su rostro volvió a sufrir una transformación, ahora parecía como si lo hubiese apuñalado— oye, no importa. Estoy aquí.
Acaricié esta vez su mejilla.
—Estaba muy asustado —aceptó, entrecerré los ojos, ¿de qué estaba hablando?
—Estoy aquí —repetí. Me acerqué para besarlo, pero hizo su cara hacia atrás contra las almohadas y sonrío.
—Dilo, Bella.
—¿Qué estoy despierta?
—Que estás despierta –confirmo.
—¿Por qué es tan importante para ti?
—Sería como darme tu consentimiento.
—Estoy en ropa interior, tienes mi consentimiento ya.
Agachó su cabeza y besó mi clavicula ahogando en mi piel su sonrisa, lo escuché inspirar contra mi piel y eso envío una serie de vibraciones y descargas a mi cuerpo. Debía ser el infierno, estaba segura.
—Dilo.
—Estoy despierta.
—Si te beso todo va a cambiar, Bella. —¿iba a desaparecer este sueño? ¿aquí es cuando despierto?
—¿Cambiar?
—Entre nosotros —lo miré confundida.
—¿Significaría que voy a besarte cuando yo quiera? ¿O que vas a aparecer con ropa por arte de magía?
Se río, besó mi frente, pero no respondió.
—Dilo —repitió aunque podía sentir su sonrisa en su voz.
—Estoy despierta –repetí de manera robótica.
—Esto es real.
—Estoy despierta —seguro que él podía sentir la mentira en mi voz.
—Bella.
—Voy a odiarme mucho si te beso y despierto en esas escaleras.
Eso pareció funcionar, porque lo siguiente que hizo fue tomar mi mentón y romper con la distancia entre nosotros.
Era tan real. Podía sentir su aliento, la humedad de su boca y la suavidad de sus labios. No quería alejarme nunca. Este era un buen sueño para despedirme de él, pero no quería que terminara. Y ya que quizás nunca iba a volver a tener un sueño tan bueno como este planeaba disfrutar cada segundo que durase.
Oh dios el besaba tan bien. Debía estar muerta. Tan muerta y feliz, que no importaba nada. Nunca había fantaseado con Edward de esta manera, cuando algo es imposible lo más sensato es no darle muchas vueltas al asunto. Pero qué importaba ahora. Si iba a dolerme o no volver a la realidad me preocuparía después.
Lo deseaba tanto, ¿me deseaba él a mí? Por la dureza bajo la delgada tela de su bóxer asumía que sí. El mejor sueño de mi vida. Sonreí sin dejar de besarlo.
Ahora su mano en mi espalda me apretaba aun más a él, clavándose sus dedos a mi piel. Me atreví a abrir los ojos mientras lo besaba, no quería perderme nada de esto. Era tan perfecto como lo recordaba.
Pasé mi mano sobre su abdomen, deleitándome ante la dureza de su cuerpo, atrapó mi mano con la suya cuando intenté llegar a su bóxer.
—Estás despierta —dijo separándose un segundo de mí, negué con mi cabeza. No iba a arruinar el sueño.
—Bien, será con tus reglas —renegué subiendo mi mano de regreso a su pecho y pasándola por su espalda, rasguñé su piel solo para probar cuan realista podía ser esto. Se estremeció bajo mi tacto.
—Estás acabando conmigo, Bella —esta vez fui yo quien atrapó sus labios riendo, sus manos en mi piel quemaban de una manera exquisita, si es que hay una manera de arder en una hoguera, esta sería mi manera de hacerlo.
—Es por los arcoíris, ¿no?
Se río, acomodándome bajo su cuerpo. ¿Por qué teníamos que tener todas estas cobijas estorbosas encima? Beso el contorno de mi mejilla haciéndome temblar expectante. Sus brazos estaban a mis lados evitando que todo su cuerpo me cayera encima, así que no tenía manos para evitar que yo le tocara. Podía sentir su dureza contra mi pierna así que me las ingeníe para mover mis caderas y chocar despacio contra él.
Atrapó mi cuello con una suave mordida mientras negaba con su cabeza. Ahora lamía mi piel, iba a matarme.
—¿Ahora quién esta acabando con quién? —pregunté y se río contra mi cuello.
—Tú, sigues siendo tú.
Veamos que pensaba de esto: Enredé mis piernas a su cadera presionando contra sus laterales para evitar que se moviera.
—Estás despierta —intentó alejarse de mí.
—No me importa —alcancé sus labios de nuevo, sus ojos líquidos ardían mientras me miraba, ¿con deseo? Esperaba que eso fuera deseo. Gruñó un poco antes de volver a besarme y entendí que se había estado conteniendo conmigo. Su lengua era posesiva y demandaba toda mi atención, aunque ya la tenía, claro que la tenía. Me separé para respirar y aproveché para bajar mis besos a su cuello. Amaba tanto ese lunar, pero cuántos detalles podía guardar el subconsciente. Hice lo que él había hecho conmigo antes, lamiendo y succionando ese pedazo de piel.
—Bella —su voz sonaba como una advertencia, no me importaba.
—Shh —lo callé volviendo a repetir el movimiento de mis caderas contra su cuerpo. Pero ahora él correspondía el movimiento creando fricción.
Escuché el golpe de una puerta y un segundo después Edward se movía quedando acostado a mi lado casi de un salto. Miré hacia la puerta cerrada del cuarto preguntándome de dónde había venido el sonido.
—¡Bella!
Charlie. Me senté de un tirón de la cama.
Mi hermano.
Estaba despierta.
Apenas tuve el tiempo suficiente de cubrir mi cuerpo con las cobijas cuando Charlie abrió la puerta como si se encontrara en total familiaridad con el apartamento.
—¿Por qué están aquí?
Charlie llevaba entre sus brazos mi gabardina negra. Pasé saliva, sintiéndome de pronto aturdida. Oh mierda. Oh cielos. Oh mierda.
¿Cómo es que...
Intente recordar, pero mi último pensamiento era el frío y estar sentados en el suelo de las escaleras. ¿Cómo era posible? Mire a Charlie intentando encontrar en él algo diferente, tal vez un tercer ojo, su color de cabello de otro tono, algún pedazo de mi subconsciente que se hubiese colado y transformado al real Charlie, pero Charlie era el de siempre. Miré la habitación, sólo había estado aquí unos minutos el día anterior, pero se veía idéntica a como la recordaba.
Oh cielos.
Yo estaba ruborizada y con la respiración agitada todavía.
—Quiero desayunar —demandó sentándose en un pequeño sillón de una pieza que estaba en una esquina de la recamara.
Oh mierda.
—Charlie –lo reprendí sintiéndome avergonzada ahora por su mal carácter matutino.
—¿Podríamos desayunar? Tía me enseñó a hacer quesadillas. Tu cuarto es muy grande. ¿Quién más vive aquí? ¿Tú no tienes un cuarto, Bella?
Venga, piensa, explicale a tu hermanito porque estás dormida en ropa interior en la cama que hasta anoche ni siquiera había conocido.
—¿Quesadillas dices? —Edward se sentó sin importarle que su gran musculoso abdomen quedara expuesto, ¿cómo es que su cuerpo era tan perfecto y real? me concentré en mantener mis ojos en Charlie, pero él no parecía sorprenderse de nada de lo que veía frente a sí.
—Si, tortillas y queso.
—¿Qué tal si vas adelantandote? Saca todos los ingredientes del refrigerador que necesites y te alcanzamos en un momento —¿por qué él se veía tan poco afectado con todo esto?
—¿De verdad? —Charlie se levantó de un brinco del asiento y salió disparado de la habitación. Me pellizqué el antebrazo. Oh cielos. Escondí el rostro entre mis manos mientras el rubor aparecía en todo mi rostro. Oh mierda.
Estaba despierta.
—Te lo dije —sonaba divertido.
Hice un repaso de todas las cosas inapropiadas que dije en los últimos quince minutos: acaricie su pecho, toqué su cara, le pedí que me besara, le hablé de la ropa interior que elegí pensando en él, le exigí que me besara, lo besé, me restregué toda contra él, dios. Estaba tan segura que era uno de esos perfectos sueños eróticos.
—Te daré un minuto, si te parece -dijo mientras se ponía de pie, escondí mi cara entre mis brazos y piernas.
¿Un minuto? Necesitaba una maldita vida para reponerme de esto.
Agradezco que sigas, compartas y leas esta historia, un agradecimiento especial a: AngryC, Wenday14, Karlanicolepa, Cinti77, IdaliaMoon, Raquel, Patricia LugueraDiaz, HannaBaezArenas, Alicia, Ori-CullenSwan, Narraly, Erika, Nana, Diaria, Noriitha, Adriu, Quequeta2007, AleCas, Diana2GT, Terewee, Geminis1206, Chiquita Cullen, Lore562, Catita1999, Vatii, EsmeCullenHale, Maryluna, Ossa, Rosichita, FlorcitaCullen.
Sobre cuáles son mis otros dos capitulos favoritos, pequeñas pistas para el futuro: El cumpleaños de Edward y otro más que incluiría super spoiler así que me lo reservo por el momento. ¿Qué les ha parecido el capitulo anterior?
Adelanto para enloquecer de verdad:
—¿Esto es lo mejor que se te ocurre cuando digo que todo va a cambiar?
—Es lo mejor para ti —me encojo de hombros cerrando los ojos y manteniendo mi rostro hacia el suelo. Necesito irme ahora antes que no pueda controlar mis sentimientos. Charlie me está esperando, en cualquier momento se cansará de esperar y vendrá por mí.
—Tú no sabes nada.
Nos leemos pronto. (He dicho pronto porque ayer me endeudé con un paquete de ollas carísimos como las que tendría este Edward en su apartamento, ya, sólo tengo 26 pero la independencia es costosa, así que debo ir y ganarme la vida. Se estrena la 2da temporada de Bridgerton el viernes -y como buena fan de los libros no planeo mover mi trasero del sillón, y llevo tres días intentando darle cierre a algunas situaciones del siguiente capitulo y estoy un poco en blanco con ideas así que, posiblemente subiré el sábado, posiblemente, hoy me desperté a las 2 de la mañana y estuve sentada en la computadora hasta las cinco escribiendo porque tuve un sueño muy inspirador. Ojala se repita eso y pueda no dormir pero actualizar antes)
¿También está en tu top de capítulos favoritos?
PD: Te invito a que leas Un día más (honestamente los primeros dos capítulos son un poco lentos -no tengo idea de cómo evitar eso-, pero después despega la historia)
