Los personajes son de SM, la trama es completamente mía. NO AL PLAGIO.
Una dama de burdel
Un perfecto mal tercio
Angielizz (Anbeth Coro)
Él
Una hora más tarde
—¿Sabes? Estaba seguro que pasarías el fin de semana con tu novio —confieso.
—Ciertamente, McDonald's no es lo que habrías pensado, ¿no? —suena interesada por lo que sí pensaba, pero Bella no necesita saber todo lo que había estado imaginando que podría hacer durante este fin de semana, así que cambio de tema.
—Llevaba años sin poner un pie en ningún McDonald's.
—Yo igual.
Charlie juega con otros niños desconocidos que acaba de conocer, pero con los que interactúa como si conociera de años; es muy diferente a Bella, parece más extrovertido y social, sin la timidez y desconfianza de Bella. Le pongo cátsup a las papas fritas. Mi celular vibra en el bolsillo de mi pantalón, pero lo ignoro. Ya tendré tiempo más tarde de ponerme al tanto con mis pendientes de trabajo. Bella recarga su cabeza contra mi hombro, la miro esperando que hable.
—¿Hoy tendrías que estar trabajando? —pregunta bajando el volumen de su voz, con timidez, debe haber escuchado la casi docena de llamadas que he recibido en la última hora.
—Siempre tengo que estar trabajando, pero para eso tengo el personal necesario.
—Alice lo maneja muy bien, ¿sabes? —se burla un poco, aunque claro, Alice maneja muy bien las cafeterías. No un despacho de constructora y proyectos estructurales, ni nuevos diseños en colaboración con otro despacho para la planeación a largo plazo de construcciones importantes en la ciudad, pero ella no lo sabe.
—Es disciplinada.
—¿Es como tu mejor amiga? —pregunta y yo niego con mi cabeza. ¿Charlie es como su mejor amigo? El niño parece sentir su mirada sobre él porque en ese momento mira hacia nosotros y nos saluda con la mano a través del cristal.
—Es un dolor de muelas el ochenta por ciento del tiempo. Supongo que mi mejor amiga sería Cloe.
Muerdo una papa frita mientras Charlie persigue a uno de los niños entre los juegos. Los ojos de Bella dejan de mirar a su hermano para mirarme a mí.
—¿Cloe? Nunca te he oído hablar de ninguna Cloe.
Parece que ahora lo persiguen a él, me pregunto qué tipo de juego es ese. ¿De qué me hablaba? Oh si, Cloe.
—No lo hago mucho, ella está fuera del país ahora mismo.
—¿Ah sí? —la miro de reojo al detectar ese tono de voz, no voy a jugar con las inseguridades de Bella a sus costas.
—A mi prima le gusta ser un alma libre y todo eso —intento que el término prima resuene en sus oídos para eliminar cualquier duda posible—, tenemos la misma edad así que somos más cercanos y hay menos peleas que con mi hermana.
Vuelve a robarme una de mis papas fritas.
—Yo también sería un alma libre si tuviera ese presupuesto —muerdo el resto de su papa con cátsup que tiene entre sus dedos.
—Yo no soy un alma libre.
—Lo sé, eres de los que hace vacaciones para estar encerrado en el apartamento —dice metiendo su mano en mis papas fritas de nuevo, ¿no tiene ella unas intactas papas fritas de su otro lado?
—Un apartamento caro —añado, asiente sonriendo.
—Muy caro.
Vuelve a quitarme una papa frita.
—¿Tus papas no saben bien? —ella se ríe y niega aunque con un rubor en sus mejillas.
—Son para Charlie —explica.
Charlie ya se comió dos paquetes de papas fritas grandes, ¿planea arruinar su estómago? Así que se lo digo.
—¿Tres paquetes no es demasiado para un niño de su edad?
—Nunca es demasiado para nadie.
—¿Ni para un niño de siete años?
—Nop —pero cuando saca sus manos de mis papas fritas noto que lo ha hecho sin tomar ninguna, bien hecho Edward.
—¿Y a dónde iremos después? —pregunto interesado, agarro una papá más y me la llevo a la boca.
—No lo sé. Supongo que a los juegos mecánicos.
Tengo que recordarme lo terrible que es Alice de compras para sonreír, ella lo ha hecho por mí, yo lo haré por ella. Bella tiene sus manos agarradas entre sí sobre la mesa
Tomo una de las papas y la llevo a los labios de Bella.
—Abre —niega con su cabeza.
—Ya te robé demasiadas.
—Tonterías, abre.
Pero en su lugar aprieta los labios, podemos jugar a esto. Me giro en el banco para mirarla de frente, con la misma mano con la que tomo la papa pongo mi pulgar sobre su labio de manera suave y manteniendo mi vista en la carnosidad de su boca. Funciona enseguida porque sus labios se entreabren como una invitación, aunque no invitación para meterle una papa. Definitivamente no es eso.
Miro a sus ojos ahora y descubro que ella está mirando a mis labios. Sus ojos me miran a mí y entonces aparece un rubor en sus mejillas, aunque no retrocede se queda justo donde está entre mis manos.
¿Por qué de pronto este Mcdonald's me parece el mejor lugar para hacer todo excepto comer y jugar?
Me inclino hacia ella, dejo que la papa frita entre mis dedos caiga al suelo para poder sujetar su mejilla y…
—¿A dónde más iremos?
Mis deseos por besarla son frenados de manera abrupta, suspiro resignado y retrocedo, y por la expresión de Bella me doy cuenta que Charlie no es su persona favorita justo ahora, aunque no dice nada.
—¿A dónde quieres ir? —ofrezco la opción de hacerlo elegir y él sonríe en grande totalmente complacido. Que sencillo es ganarme su agrado, aunque eso me mantenga alejado de la persona que quiero justo ahora. Pero puedo esperar. Claro que puedo hacerlo, he esperado demasiado para no esperar sólo unos días más.
—Pero acabamos de llegar —le recuerda Bella intentando negociar, Charlie se sienta en un banco frente a nosotros.
—¿Son mías?
Bella asiente. Le daré un punto sólo por conocer el estómago sin fondo de su hermano menor. Y eso es todo lo que necesita Charlie para comenzar a meter una papa tras otra.
—Pero no puedes subir a los juegos conmigo —claro, y él como ella sólo quiere tiempo con su hermana más que otra cosa. Podría parecer difícil de complacer, pero sólo estará hasta el lunes y Bella rebosa felicidad a su lado así que lo complazco.
—¿A dónde ahora? —pregunto.
—¿Hay una feria? Porque vi en internet que hay una feria aquí —el internet y los niños de siete años no deberían ser amigos.
Tomo una papa más y vuelvo a intentarlo, pero esta vez Bella no se opone cuando abre sus labios y me mira de manera significante, intento sonreírle de manera inocente. Me estoy portando bien.
—Entonces la feria será —concluyo y Charlie aplaude con emoción.
Ella
El día con Charlie y Edward se pasa entre risas, comida chatarra y juegos mecánicos. Sigo siendo yo, y él sigue siendo él, pero se siente como si ya no fuéramos los mismos.
Cuando volvemos al edificio, Charlie está dando saltos emocionado frente a las puertas del elevador con un globo de balón entre sus dedos. Edward lo ganó para él luego de tres intentos en un juego de dardos, mi hermano parecía complacido creyendo que eso era la sorpresa que había estado esperando. Y además nunca había ganado uno de esos premios así que doble emoción para su pequeño cuerpo.
Al entrar al elevador, la mano de Edward se acomoda en mi espalda, pero contrario a otras veces su mano se mantiene en mi espalda mientras subimos los pisos.
No sólo se mantiene en mi espalda, siento las yemas de sus dedos recorrer lentamente mi columna vertebral. Recuerdo sus manos aferrándose a mi cuerpo esta mañana mientras nos besábamos y tengo que obligarme a sostener el aire y apretar los labios para no gemir.
Charlie es totalmente ignorante a lo que ocurre a sus espaldas. Pero no es ciego y la mano en mi espalda es una tortura emocional y yo estoy estoy totalmente segura de no estarlo ocultando en mi rostro. Asi que me armo de valor y paso mi mano a mi espalda para sujetar la mano de Edward y alejarla de mi piel, pero sosteniendo su mano mientras seguíamos subiendo los siguientes pisos.
—Y entonces el payaso me dijo que yo era un niño muy gracioso, BeliBeli. Tal vez pueda ser payaso cuando sea grande.
Edward a mi lado se ríe y cuando Charlie mira hacia arriba parece orgulloso de sí mismo.
—¿Lo ves? Soy muy gracioso.
—¿Ya no serás doctor?
—Sí, vi una película de un doctor que es un payaso, o se viste como un payaso, o algo así. Tal vez pueda ser doctor para ser un payaso.
—Una carrera, residencia y especialidad en medicina para ser payaso. Parece un plan complicado —dice Edward, siguiendo el juego. Las puertas se abren y salimos de ahí, aun con mi mano entrelazada a la de Edward.
—Lo es, pero el payaso de esta mañana era un profesional, seguramente él también es doctor.
Ahora soy yo quien no puede evitar reír de la ocurrencia.
—A mí me pareció que lo era —añade Edward mientras Charlie entra y suelta su globo que vuela hasta tocar el techo de la sala. Edward me guiña un ojo, y si yo pensaba que era imposible quererlo más me he equivocado.
—Lo sé, ¿habrá médicos que estudian para ser payasos?
Lo he extrañado tanto, pienso viéndolo correr hacia la cocina.
Él
Mientras Bella tomaba una ducha, yo estaba haciéndola de niñera de su hermano. El parecido entre ambos estaba en los detalles, los mismos ojos, la misma sonrisa, incluso la manera de hacer un mohín con los labios era igual.
—¿Vamos a tener la charla? —pregunta Charlie mientras yo parto un poco de fruta para la cena.
—¿La charla?
—Pues sí. Sobre mi hermana.
De pronto me parece que este niño no tiene siete años.
—De acuerdo, ¿y cómo va esta charla?
—Tú estás en sus dibujos.
—¿Cómo dices?
—Sí, el cuaderno de mi habitación.
Su habitación. Una noche y este apartamento ya le pertenecía, supongo que la sensación de sentirse como en casa aquí no la comparte con Bella. Me pregunto si ella se dirige a su habitación como suya.
—¿Puedo verlo? —una sonrisa pícara aparece en su pequeña cara y sale corriendo.
Un minuto después, Charlie regresa con el cuaderno que le regalé a Bella hace varias semanas. Lo extiende hacia mí, y yo no lo dudo cuando lo tomo y lo abro. Recuerdo algunos dibujos: Objetos de la sala, la caricatura de Alice y el retrato que hizo de mí y que dejó fascinado a mis amigos. Diez dibujos despues estoy viendo cada detalle de la cocina. Varias veces dibujada la estufa, y cada vez a mayor detalle y perfección. Yo.
Yo acostado en el sillón con la mitad de mi cuerpo fuera del sofá, recuerdo esto. Fue la noche que salí con Mat, Lucas y Samuel y llegué hasta el tope de alcohol en mi sistema. Tuve una resaca que me duró todo el día.
Yo viendo la televisión.
Yo sentado de espaldas en el banco de la cocina.
Yo cocinando.
Una caricatura mía en un museo, la obra de arte que contemplo es un cuadro realista de mi rostro.
Yo jugando videojuegos con ella.
Una caricatura mía lavando una larga pila de trastes sucios.
Vaya.
Otra docena de dibujos de mí.
Decido que Charlie es el mejor cuñado que alguien podría desear. Y por ahora sé que no puedo darle vueltas al asunto sobre lo que todo esto significa entre mis manos.
—Cuando Bella salía con Eric, papá le dijo a él que debía cuidarla o se metería en problemas con papá.
Levanto la mirada al niño, tiene recargado el mentón contra el granito de la barra de la cocina y sus ojos grandes me miran directo a mí.
—Papá ya no va a volver —una solitaria lágrima se desliza por su mejilla—, pero quiero saber si yo tengo que tener esta charla contigo.
Intento encontrar las palabras para el niño que me mira conteniendo sus lágrimas mientras me pregunta si debería actuar como un adulto y hacerme prometerle que no lastimare a su hermana.
—Voy a cuidar de tu hermana— le digo de manera solemne
—O tendré que venir a patearte el trasero —concluye tajante limpiándose la lágrima que estaba en su mejilla. No está a discusión esa sentencia.
—Me parece justo —él asiente complacido de haber hecho su rol de hermano menor.
—¿Sabes si va a regresar a casa? —esto no es tan fácil de prometer, pero sus ojos brillantes siguen sobre mí y parecen esperanzadores.
—Lo hará.
—No lo sé, Tía no está muy feliz con Beli. A veces se enoja porque ella no recibe el dinero de la beca.
Frunzo el ceño.
—¿El dinero de la beca? —Charlie solo se encoge de hombros como si no importara tanto.
—Sí, la escuela de Beli le paga a mi Tía por las buenas calificaciones de mi hermana, ¿Qué suerte no? Bueno…
—¿Sí? —lo animo a seguir, ¿becas? ¿de qué va todo esto? ¿Bella debería estar estudiando?
—Es solo que a veces la escuela no le paga a tiempo. Y entonces mi tía no me deja llamarle por teléfono, dice que no ha pagado la línea, pero el teléfono sigue funcionando.
Lo comprendo entonces. Esta tía de la que apenas conozco su existencia tiene todo mi odio.
—¿Es buena contigo?
—Sí, es genial. Dice que me parezco a papá. Lo dice siempre. Aunque no le gusta que no tenga los ojos de papá. Papá los tenía verdes.
Lo que no le gustaba era que tuviera los ojos de Bella.
—¿Y es buena con Bella? —sé la respuesta a eso.
—Tía dice que Bella no tiene mi apellido y que no puede quererla como a mí. ¿Para qué son los apellidos?
Al parecer, para dividir familias.
—Para añadirlo al lado de tu nombre —respondo en su lugar, asiente varias veces porque eso tiene mucho sentido.
—No, a Beli no le gustaría llevar el apellido de papá. Beli tiene el apellido de mamá, a ellas les gustaba eso. Papá decía que eramos dos equipos en uno.
Supongo que esa es la explicación más simple para un niño de su edad.
—¿Y hablas con Bella?
—Todo el tiempo, por las tardes cuando Tía sale a la iglesia —la fascinante doble moral.
—¿Te deja solo en casa?
—Ya soy grande.
No, no lo es.
—Pero Bella me cuida al teléfono, se queda conmigo hasta que tía regresa de la iglesia. Aunque a veces tiene que estudiar y tiene que colgar antes.
Asi que estas son las llamadas de Bella que había mencionado alguna vez Dolores. Aunque Bella no hizo ninguna llamada durante mis vacaciones, ¿las haría desde la cafetería? ¿no lo contactó durante todos mis días libres? Yo no podría hacerlo, aunque si ella quería no ser descubierta por mí no tenía mayores alternativas, ¿cierto?
—¿Y cada cuánto visitas a Bella? –Charlie niega con su cabeza triste.
—Nunca —recompone su rostro—, pero esta vez —dice con una sonrisa grande— la escuela de Beli le pagó muy bien a tía, así que me dejó venir unos días.
—¿Fue mucho?
—Uy sí, ella dijo que como tres o cuatro veces lo normal.
Bella había estado ahorrando para tener sólo unos días a Charlie.
—Qué suerte que hayas podido venir.
—Lo sé, BeliBeli dice que cuando yo tenga más años voy a vivir con ella —hay seguridad en sus palabras—. ¿Por qué Bella no tiene dibujos de pintura? —lo miro confundido.
Mira las paredes del apartamento y señala una de ellas. Un cuadro en lienzo.
—En casa, Beli pintaba así. Le gustan los lápices, pero las pinturas —hace un gesto que da a entender que está a otro nivel su emoción por ellas—. Papá le regalaba pintura y colores todo el tiempo.
Lo añado a mi lista de pendientes.
—¿Qué están tramando? —pregunta Bella entrando a la cocina.
—Conspiraciones alienígenas —miente Charlie. ¿Conspiraciones alienígenas? La sonrisa de Bella desaparece cuando ve su cuaderno frente a mí sobre la barra. No la hemos engañado.
—¿Conspiraciones alienígenas? —intento mantener la atención de la conversación en eso.
—Así es.
—¿Cómo cuáles? —pregunto.
¿Cada cuánto se puede tener una conversación madura con un niño sobre este tema? Lo más cercano ha sido una noche de alcohol con Mat y Lucas, pero hablábamos de conspiraciones de gobierno, lo que no es tanta ficción y más aburrida política.
—Beli piensa que —pero Bella le tapa la boca.
—¡No, Charlie!
Ahora tengo toda la curiosidad en esto.
—¿Sí? —lo animo a responder.
—No —Bella se mantiene seria mirando a su hermano con una silenciosa amenaza, pero eso sólo parece motivar al pequeño.
Charlie habla contra la mano de Bella impidiendo que se entienda nada de lo que dice.
—Tienes que decir tú una, antes —me dice Bella, y parece justo.
Intento pensar en alguna, oh ya.
—Yo creo que las caricaturas en la televisión, son grabaciones reales de alienígenas.
—Estás mintiendo —dice Bella.
—Es posible que sea así —era algo que pensaba de niño al menos.
Charlie asiente. Bella lo deja ir.
—Yo también lo creo, porque ¿de qué otra manera grabarían esas películas? —pregunta Charlie, Bella aprieta sus labios para no reír.
—Eso es lo que digo —intento sonar convincente.
Charlie asiente varias veces convencido de lo que digo.
—Yo creo que los alienígenas en realidad son hormigas —dice él.
—¿Hormigas? —pregunto confundido y él asiente.
—Miles de millones por todo el mundo y tienen microscópicas cámaras para estudiarnos.
¿Esa era la conspiración de un niño de siete años? Estaba quedando en ridículo en comparación. Ahora no podría ver a las hormigas igual.
—¿Y tú? —Bella se ruboriza y niega con su cabeza.
—Para ya, se lo contó papá y no lo olvida. Eso fue hace mucho tiempo —intenta alcanzar a Charlie, pero corre detrás de mí. Y yo tengo que ser un buen cuñado así que no dejo que Bella se acerque. Jugamos a movernos de un lado a otro en el pasillo, hasta que parece entender que no dejaré pasar esto.
—Bella cree que la gente de ojos azules en realidad son invasores —su sonrojo aumenta, espera ¿qué?—, y son azules porque los extraterrestres viven en el agua así que tu máquina del cerebro está llena de agua azul —sonrío mirando a Bella esquivar mi mirada y darle una mala mirada a su hermano— ¿Eres un extraterrestre o no?
—Lo pensaba cuando era niña —se excusa Bella.
—¿Lo eres o no? —vuelve a preguntar Charlie a mis espaldas.
—No tengo autorizado decirlo.
—Lo sabía, lo sabía —grita Charlie corriendo y riendo alrededor de la barra—, tu novio es un extraterrestre.
Su novio. Apunto a mi frente.
—¿Hay más de un extraterrestre o es sólo uno? —le pregunto a Bella, me saca la lengua y da media vuelta ignorando totalmente mi pregunta y llevándose el cuaderno de dibujo con ella.
Más tarde estamos en la sala de la televisión. Odiaba las caricaturas, no podía culpar a mi edad. Sencillamente no recordaba un momento en mi vida que me hubiesen gustado, eran ridículas, con voces chillonas y no se me ocurría más para decir cuan poco me gustaban, y si fueran grabaciones de extraterrestres tal vez me resultarían interesantes, tal vez. Aunque no, mamá nos había influenciado tanto a Alice como a mí para repudiarlas, supongo que ella sólo no quería ver caricaturas y nos metió esas ideas a ambos.
Arrugo la frente pensando en eso, si lo pensaba ahora era más fácil que estuviera dispuesto a ver una telenovela que una caricatura. Qué sabia mujer.
Pero Bella y Charlie parecían pensar lo opuesto porque esta era la segunda película que elegían. Iban a matar mi poca paciencia. Eso seguro. Pero por otro lado quería hacer esto.
—Le toca a Edward elegir —se apiada de mi Charlie entregándome el control de la televisión.
—¿Por qué? —contradice Bella cruzándose de brazos, aunque se ve que le cuesta no sonreírle a su hermano.
—Porque tú ya elegiste ayer. Ahora le toca a Edward.
—Yo no elegí ayer.
—Lo hiciste, te pregunté si querías ver Spiderman o Ironman y tú elegiste Spiderman —suena a una elección.
—¿Y Edward cuál puede elegir? —Charlie se encoge de hombros dándome a elegir lo que yo quisiera. Sonrío, me lo he ganado.
—Iré a hablar con Tía, le prometí que lo haría hoy.
Salió corriendo de la sala de videojuegos. Le entregué el control a Bella y ella me sonrío sentándose en el sillón en lugar de en el suelo donde estaba antes.
—Lamento informarte que no hay extraterrestres dentro —apunto a mis ojos. Y ella me da una leve palmada en mi pierna arrugando su nariz.
—Charlie es demasiado imprudente para mi conveniencia.
—Es un niño —y los niños no mienten.
—Es imprudente —sé que no se refiere a las conspiraciones infantiles sobre extraterrestres.
—Si yo tuviera tu talento, llenaría cuadernos de ti —le digo poniendo mi brazo sobre el sillón tras su espalda.
—Ha sido solo para mejorar —se excusa evadiendo mi mirada, concentrada en los botones del control entre sus dedos.
—Ya, claro, por eso llenaría los cuadernos también.
Me acerco y dejo un beso en su mejilla. Mueve su cabeza para alcanzar mis labios, pero sé que si empiezo ahora será dolorosamente injusto alejarme después. Así que en su lugar reclino mi frente contra la suya chocando nuestras narices.
—No tienes idea de cuánto deseo esto. Pero tienes un pequeño imprudente a punto de volver.
Además no estoy tan seguro de hasta dónde me dejaría llegar Bella. Que no haya puesto ninguna resistencia esta mañana no significa nada si considero que ella pensaba que estaba dormida. Y puedo esperar, por supuesto.
Suspira contra mis labios y retrocede.
—Solo un extraterrestre diría eso —dice con una pequeña sonrisa y no puedo evitar reír.
—Lo que no entiendo es porqué tu tía lo envío solo en un avión sin avisarte del cambio de horario —hablando de conspiraciones.
—Yo tampoco —se encoge de hombros sin dejar de buscar una película.
—¿Y eso es normal? —vuelve a encogerse de hombros.
—Tenía un evento al que asistir y no tenía con quien dejar a Charlie.
—¿Era tan importante como para dejarlo dos horas en la sala de espera del aeropuerto a que llegaras por él? —¿tan importante como para enviarlo en avión?, ¿por qué después de tantos meses se había tentado el corazón para permitir el encuentro entre ambos hermanos?
—Es extraño, lo acepto. Pero ya es un poco mayor, posiblemente sólo lo olvidó.
No, no es un poco mayor.
—Oye Bella, ponte guapa —regresa Charlie con el celular entre los dedos.
—¿Por qué?
—Estoy haciendo unos videos de la casa y quiero que salgas.
Parpadeo mirando a Charlie con atención, bien esto responde mis dudas. Bella mira de Charlie, al celular a mí
—¿Tú qu…
Pero no formula nada.
—¿Para qué son los videos? —pregunto intentando mantener mi tono de voz neutral, el niño no tiene la culpa de la mujer que actua detrás.
—No lo sé, Tía quiere fotos. Y no le he enviado fotos de este cuarto.
No ha enviado de este cuarto.
—¿Le has enviado otras fotos? —Charlie asiente sonriente.
—¿Puedo verlas? —pregunto y Charlie me acerca el teléfono. Voy a la aplicación y buscó el contacto de esta tía desagradable.
TIA [Viernes, 18:15]: ¿Ya llegó: Bella por ti?
YO [Viernes, 18:15]: Viene en camino.
TIA [Viernes, 18:17]: ¿Va en camino?, ¿estás seguro?
YO [Viernes, 18:17]: Así es. Hay mucho tráfico es todo.
TIA [Viernes, 18:17]: ¿Pudiste avisarle del cambio de horario?
YO [Viernes, 18:18]: Si, ya casi llega. ¿Te llevo algun regalo?
TIA [Viernes, 18:18]: Me conformaría con fotos tuyas divirtiéndote con Bella.
YO [Viernes, 18:18]: Muy bien, te envío al llegar.
TIA [Viernes, 18:25]: No olvides enviarme fotos del lugar donde vive Bella, para estar tranquila.
YO [Viernes, 18:30]: Ya llegó por mí.
Lo siguiente es una secuencia de fotos del apartamento en el primer día, posiblemente fue mientras yo estaba intentando instalar la plataforma de Disney plus en la televisión y le deje que conociera el lugar. Mierda. No debí dejarlo solo.
TIA [Sábado, 09:00]: ¿Dónde vive Bella?
YO[Sábado, 09:00]: Aquí, un edificio alto.
TIA[Sábado, 09:10]: ¿Alguien vive con ella?
YO[Sábado, 09:10]: No, ella vive sola. La escuela paga el hospedaje creo.
TIA [Sábado, 09:12]: ¿Vive sola?
YO [Sábado, 09:12]: Sí.
TIA [Sábado, 09:13]: ¿Podrías tomar fotos del exterior del edificio?
YO [Sábado, 09:13]: No creo. Es muy alto y pasan muchos carros en la calle.
TIA [Sábado, 09:30]: Te extraño mi niño.
YO[Sábado, 10:00]: Igual.
TIA [Sábado, 10:00]: ¿Podrías tomar más fotos?
YO[Sábado, 11:05]: Cuando regrese al depa.
—¿Qué película veremos? —pregunta Charlie inquieto mientras Bella y yo seguimos revisando las fotografías. Por suerte no hay ninguna en la que aparezca yo. Pero es imposible que no sepa que estamos en un penhouse o al menos en un edificio con alto valor. ¿Eso será un problema? Por la palidez en el rostro de Bella supongo que sí.
—Esa —señalo en la que quedó fija la selección, agh. Mas caricaturas de animales.
—¿Quieres palomitas? —Bella se levanta apenas ve asentir a Charlie. Me levanto llevándome el celular del niño conmigo.
—¿Puedo iniciarla?
—Sí.
Cierro la puerta tras de mí.
Bella se recarga contra la pared del pasillo.
—¿Lo envío para espiarme, verdad?
—Es difícil decirlo.
—Leíste la conversación.
Toda la conversación se limita a Bella y este lugar y muy poco sobre lo mucho que dice extrañar a Charlie.
—¿De qué le serviría saber dónde estás?
—No lo sé. Tal vez quiere usarlo en mi contra si yo intentara más adelante pedir su custodia.
—Charlie me contó lo de la beca.
Ella sabe exactamente de lo que hablo. Suspira.
—Le envío dinero para pagar sus gastos.
—Eso no tiene sentido.
—Es mi hermano.
—Ella recibe dinero para sus gastos.
—Fue un acuerdo, si yo me hacía cargo de sus gastos, él podría vivir conmigo algún día.
La ha estado chantajeando, no me sorprende que la herencia le haya durado tan poco.
—Ven aquí —no tengo que decir más para tenerla entre mis brazos.
—No sé que sería peor, que Charlie le hubiese enviado fotos del hotel en el que íbamos a quedarnos o esto. Sé que no voy a engañarla, ella va a querer más y más.
—Tu hermano tiene su dinero seguro, ¿no?
—Sí, tiene sus fondos limitados a una cantidad fija mensual. De lo contrario ella ya se habría terminado toda su herencia —no hay duda en sus palabras.
—¿Ella sabe dónde vivías? —niega con su cabeza.
—Puedes decirle que vives con Alice.
Niega con su cabeza.
—Le dije a Charlie anoche que le dijera que vivía sola para que no hablara de ti.
—Pensaremos en algo.
—No lo envío porque pensara que vivía en un lugar tan bonito como este, lo envío porque pensaba que vivía en una pocilga. Ella está tramando algo.
Lo sé. Aunque no entiendo qué exactamente.
—No deberías enviarle dinero, no es correcto.
—No es sobre si es correcto o no, es la única manera en que podré recuperarlo.
Y eso parece ser lo único que ella realmente quiere, así que lo añado a mi lista de pendientes.
Un capitulo un poco más largo por la espera, me quedé sin internet estos días así que sólo estuve desde el celular, por eso el atraso.
Muchas gracias por seguir, comentar, compartir y leer esta historia. Especialmente a: PatriciaLugeuraDiáz, Wenday14, Lore562, Cinti77 (x2),Yoliki, Alecas, Noriitha, Geminis1206, BethYii, Adriu, MelissaBelaqua, Robersten-22, Catita1999, Mazen2531, Terewee, Indii93, Vame, Rosichita, Narraly, Ori-cullen-swan, OnlyRobPatti, Terevlz, Analy, Daniela, Nana, Alicia, Lola, Daniela, Vatii, EdbellMansen.
Sobre si cuándo publicaría la historia de Alice. Yo creo que será después de ésta. Se situa en el mismo lapso de tiempo que esta novela así que volverán a aparecer los personajes de Una dama de burdel y además de conocer la historia de Alice podremos ver una perspectiva diferente de cómo se desenvuelve la relación entre Edward y Bella. Justo ahora estoy publicando tres historias que son Una dama de burdel, Un día más y la nueva versión de Sin poder mirar, mirandote. Pero además estoy trabajando como en otras cuatro novelas en ratos, aprovechando mi insomnio con calidad y sufrimiento y ojeras como pueden ver. Pero para mantener la constancia con las actualizaciones seguidas quiero que cuando esta historia termine poder pasar a la siguiente sin dificultad y con actualizaciones constantes.
Les comparto lo que sería el Summary de la historia de Rose.
La joven con cicatrices
Para Emmet
De Rose
Hace unos meses empecé este diario. Muchas de esas páginas las arranqué porque me avergüenza lo que escribí en ellas sobre mí. Pero he dejado las que considero fueron las más importantes. Te lo envío ahora porque me has pedido abrirte mi corazón, cuando ya lo tienes en tus manos. Quisiera que estás palabras pudieran hacerte entender cuán difícil ha sido para mí amarte y recibir tu amor. Porque por una vez quisiera que entendieras que te amo, que soy tuya y que me he encontrado al encontrarte a ti.
17 de Diciembre
La cena lista, el piso limpio, la ropa doblada, las almohadas en su lugar, la vela aromatica encendida, sus camisas planchadas, las calcetas con par, los trastes lavados, la casa perfecta, yo bañada, peinada, maquillada, arreglada, perfecta para él.
Miro con ansiedad el reloj de la sala esperando. ¿Qué falta? ¿Qué puede faltar?
Todo perfecto. La cena lista, el piso limpio, la ropa doblada, las almohadas…
Siento que algo falta pero por más que miro alrededor no encuentro de qué se puede tratar. Estoy asustada sin entender el motivo, pero buscándolo entre las habitaciones y los objetos. Puedo ver las luces del automóvil a través de la cortina y mi pulso se acelera. Respiro hondo, sólo sonríe, todo está perfecto e impecable. Las luces se apagan, la puerta del carro y sus pasos pesados del otro lado de la puerta. Me acerco a la puerta y espero a que gire la manilla para sonreír.
—Buenas noches.
—¿Qué tienen de buenas?
—Que estás aquí —no huele a alcohol. Solo parece haber tenido un mal día, un pequeño mal día. Uno más en los últimos siete meses. Sólo está cansado y presionado.
—¿A qué huele tan mal? —pregunta olfateando, intento oler pero no puedo. Olfatea de manera ruidosa con su nariz y se acerca a mí, olfatea alrededor de mí y arruga la nariz— ¿Qué es ese olor?
—El perfume que me compraste la semana pasada —le digo sonriéndole, no había tenido oportunidad de usarlo porque el otro todavía tenia un poco y no quería desperdiciar lo poco que le quedaba, la ultima vez eso me metió en problemas.
—No, no es cierto —dice alejándose.
Y entonces no recuerdo bien si dije algo o si él dijo algo más, si yo mostré una sonrisa burlona, si le hice un mal gesto, si mi tono no era el adecuado. Lo único que sé es que estoy contra la pared y tiene su mano en mi garganta, apretando con fuerza.
—Apestas —y todavía puedo escucharlo, si cierro los ojos todavía incluso puedo sentirlo.
Un adelanto para el susto:
—¿Por qué estás llena de mala suerte? —pregunta a centímetros de mí y yo sólo me encojo de hombros. Me gustaría saberlo también.
—No tanta, tengo a Charlie y a —pero me detengo justo a tiempo, pasó saliva intentando pensar en una manera decente de terminar esa frase sin quedar en ridículo— y Charlie es un buen niño que amenaza adultos y cocina quesadillas.
—Y a mí —termina la frase Edward, sus ojos azules fijos en los míos.
—¿Sí? —mi voz es apenas un murmullo entre el sonido del parque.
—Totalmente
¿Qué te ha parecido el capítulo?, Charlie es el hermanito que quisiera y no quisiera tener en mi vida, ¿y tú? Sé que todos aman y odian los adelantos, pero prometo publicar pronto y si dejas tu comentario será incluso antes.
Nos leemos pronto, me pongo en unos momentos al día con sus comentarios, muchas gracias por la recepción de esta obra. ¿Y qué te ha parecido lo que será la historia de Rose? Esa se encuentra entre dos y tres años antes de esta así que veremos a Edward y Alice siendo jovenes y peleoneramente hermanables
