LIV
Declaración de guerra
Tal como esperábamos, Eren, por medio de Falco, nos entregó la información, convenientemente escrita de forma que nadie levantara sospechas sobre la operación. Dentro de dos días, los altos mandos de Marley iban a llegar a Liberio, y la ceremonia tendría lugar durante una feria masiva que iba a durar todo el día. Connie había sugerido que nos mezcláramos con la multitud para tratar de obtener información en terreno, pero Jean echó por tierra aquella idea, y podía entenderlo a la perfección. Si los altos mandos iban a estar presentes, era razonable pensar que Reiner también atendería a la ceremonia, y él nos reconocería de inmediato. Por otra parte, si eso era cierto, eso significaba que Zeke le acompañaría. Aquello nos sería bastante conveniente.
También recibimos noticias de Yelena. En realidad, era solamente otro poco de información, información sobre los otros titanes cambiantes que poseía el ejército de Marley. Yo sabía que Ymir había decidido enfrentar la amenaza que había recibido de parte de Reiner y Bertholdt, y cuando supe la identidad del titán mandíbula, supe que ella estaba muerta, de la misma forma en que Frieda Reiss había perecido para que Grisha heredara el titán fundador. También supimos por qué ese titán que andaba en cuatro patas podía hablar. También era un titán cambiante, lo que, si lo pensaba un poco, no era tan extraño, pues era el titán que llevaba a Zeke cuando encaró a Eren hacia el final de la batalla de Shiganshina. Conté el número de titanes cambiantes en mi cabeza. El titán mandíbula, el titán carreta, el titán bestia y el titán acorazado estaban en poder de Marley, mientras que Erwin poseía el titán colosal, Eren tenía el titán de ataque y el titán fundador, y Annie aún estaba en posesión del titán hembra. Eran ocho en total. ¿Cuál era el noveno? Porque, gracias a la información que obtuvimos después de la batalla de Shiganshina, sabíamos que había nueve titanes cambiantes en total.
Pasamos buena parte de los dos días diseñando el mejor plan para capturar a Zeke, y, debido a esto, teníamos que reunirnos con Levi y el resto del escuadrón. Como era natural, nosotros conocíamos la posición de Levi y sus hombres, pues era vital que ellos nos apoyaran durante la fase de extracción. El día de la ceremonia sería el momento perfecto para que el escuadrón ingresara en la ciudad, y gracias a nuestro trabajo, habíamos identificado casas en desuso que podíamos aprovechar para usarlas como puestos de avanzada. Además, nos serviría de almacén para guardar los pertrechos necesarios para el combate, en caso que no pudiéramos llevar a cabo la misión sin pelear. No podíamos esperar que Zeke Jaeger no estuviera protegido por un pequeño escuadrón personal, y, en el peor de los casos, podría estar acompañado de los demás portadores de titanes cambiantes.
La otra información relevante era el lugar preciso donde iba a tener lugar la ceremonia. Sería en el frontis de la residencia de los Tybur, y, un vistazo de lejos nos confirmó la información, pues había obreros armando un escenario frente a la fastuosa casa. De acuerdo con los planos que habíamos dibujado junto con Marlo, había dos casas abandonadas a unas dos cuadras de la residencia de los Tybur, lo que no era ideal, pero tampoco probaba ser un problema demasiado grande, sobre todo para los nuevos equipos de maniobras que Hange había diseñado, y que el capitán Levi había probado. Básicamente, había tomado lo mejor de los equipos tridimensionales tradicionales y los equipos antipersonales del escuadrón de Kenny Ackerman. Aparte de todo eso, los uniformes eran negros, lo que los hacía perfectos para misiones nocturnas. Y, dado que la ceremonia iba a tener lugar en la noche, pues más idóneos no podían ser. También había incorporado un mecanismo que permitía sostener varias lanzas relámpago en un solo brazo, pero, considerando su peso, creía que yo era la única que podría realmente hacerlo… bueno… aparte del capitán Levi, pero él era más de usar espadas, y solamente empleaba lanzas relámpago cuando fuese necesario.
Por precaución, decidimos partir temprano al campamento de Levi para unirnos al escuadrón de invasión. Se suponía que Eren debía venir con nosotros, pero él se negó, diciendo que necesitarían contar con alguien en la ceremonia, de manera de indicarles cuándo era el momento perfecto para actuar. Tenía sentido, pues él, como infiltrado, estaría en posición de vigilar la ceremonia y, por consiguiente, estaría cerca de Zeke. Eso significaba que tenía forma de saber cuál era el mejor momento para capturarlo, y minimizar el daño colateral.
El campamento del capitán Levi se encontraba en un descampado a diez kilómetros de Liberio. A primera vista, no supe si se trataba de un campamento militar o de refugiados, pero, después de entrar en la carpa más grande, vimos a varios soldados, ya uniformados, llevando pertrechos hacia las carretas, las que también estaban ocultas por carpas.
—De esta forma, no llamaremos la atención cuando entremos en la ciudad —dijo Levi, revisando el estado de su equipo. Fiel a su estilo, llevaba varias hojas a ambos costados, lo que, por cierto, yo también prefería. Durante el entrenamiento con armas de fuego, yo había probado ser buena, con práctica, pero sentía que manejar espadas era más mi elemento, dado que era un arma más familiar, y tenía más experiencia usándola.
—Aquí está el plano de la ciudad de Liberio —dije, y le tendí el papel. Levi lo consultó por dos minutos, y asintió levemente con la cabeza.
—Buen trabajo —dijo Levi, enrollando el plano y tendiéndoselo a un soldado para que lo guardara—. Supimos por boca de viajeros que hay una feria realizándose en Liberio. ¿Es eso cierto?
—Así es.
—Bien. Partiremos al atardecer. Toda evidencia de que hubo un campamento será quemada. No pretendemos volver aquí, de todas maneras. Asumo que Onyankopon ya se encargó de nuestro escape.
—El último reporte de Yelena dice que Onyankopon tuvo éxito —informé—. En este momento, debería haberse encontrado con Hange.
—Sí. La envié a una caleta cercana para que pudiera reunirse con él. Si Onyankopon hubiera fracasado, Hange estaría de vuelta en el campamento, pero no ha regresado. Tu información corrobora que Hange ya debe estar con Onyankopon.
Hubo un momento de silencio, durante el cual yo y Levi nos miramos, y ambos llegamos a la misma conclusión: solamente teníamos una oportunidad para lograr nuestro objetivo. Un error, y todos pagaríamos el precio.
Normalmente, un líder reuniría a todas las tropas y entregaría un discurso inspiracional, de manera de motivar a los soldados a dar su mejor esfuerzo, pero Levi no era Erwin. Él era un hombre de acción, iba al grano, y, lo que era más importante, no trataba de ser un héroe. Era pragmático y frío, porque, según lo que pude averiguar sobre el capitán, él había pagado un precio muy elevado por no serlo. Por eso no mostró ninguna reacción al enterarse de la muerte de su antiguo escuadrón. De golpe y porrazo, recordé la primera vez que conversé con Petra al entrar a uno de los cuarteles del Cuerpo de Exploración. ¿Tanto tiempo había pasado ya? Pobre Petra. Su padre estaba ansioso por entregarle la mano de su hija al capitán…
Cuando todas las carpas hubieron sido quemadas, el escuadrón se puso en marcha. Yo y el capitán íbamos a la cabeza, vestidos con harapos, de manera que los guardias en las entradas de Liberio no sospecharan de nosotros. Nosotros sabíamos que íbamos a ser registrados en la entrada, por lo que los ingenieros del Cuerpo de Exploración diseñaron las carretas para tener un doble piso, entre los cuales iban nuestros equipos, los cilindros de gas, hojas, rifles, lanzas relámpago y unos dispositivos especiales que nos facilitarían el escape de Liberio una vez cumplido nuestro objetivo. Lo único que sabía de ellos era que empleaban cristales extraídos de la catedral de cristal en el territorio de los Reiss, por lo que asumí que eran una especie de iluminación. Nuestros pertrechos habían sido ordenados de tal forma que no se notara que había un hueco entre los pisos de las carretas, y los guardias pensarían que se trataba de madera sólida.
Entramos a Liberio sin problemas, aunque los guardias nos miraron con caras de desprecio, debido a nuestra condición de refugiados, asumí. Mantuvimos un paso sosegado mientras nos desplazábamos por las calles de la ciudad, lo que no fue un asunto fácil, pues éstas se encontraban plagadas de gente a causa de la feria. Tuvimos que dar un rodeo para llegar a las casas abandonadas indicadas en los planos que habíamos dibujado. Yo había sido asignada a la casa número uno, la que se encontraba a dos cuadras al poniente de la residencia de los Tybur, y el capitán Levi se ubicó en la que estaba a dos cuadras al sur. Tuvimos que deshacernos de unos pocos pordioseros antes de desempacar los pertrechos. Los almacenamos en el segundo piso, de forma que fuesen fácilmente accesibles por los soldados en caso que los necesitaran.
Ya había anochecido, y se podía escuchar levemente la voz de alguien que estaba hablando de una forma bastante elocuente. Decidí salir a investigar, y junté a mi escuadrón para que me siguiera y se ubicara en puestos estratégicos en los tejados de las casas que rodeaban la residencia de los Tybur.
Una mirada más detallada al escenario, y divisé a un sujeto alto, de cabello rubio y largo, hablando en voz alta, dirigiéndose a una muchedumbre que estaba congregada frente al escenario. Realmente no quería recurrir a la fuerza para extraer a Zeke, y confiaba en que Eren hiciera su trabajo, de forma que nosotros pudiéramos hacer el nuestro. Dije que deseaba no recurrir a la fuerza porque sabíamos que gente inocente podría perder la vida. Sí, había un acuerdo generalizado en la población de invadir Paradis, pero estaba segura que había gente que solamente quería vivir sus vidas en paz, sin guerras o invasiones de las que preocuparse. De cualquier forma, miré a mi derecha, y vi a los altos mandos del ejército de Marley escuchar el discurso, el que hablaba de la historia de Marley y de las guerras titán que libraron en contra del imperio eldiano, y de cómo todas esas historias eran mentiras. Después, el tipo, suponía que era Willy Tybur, contó lo que, según él, era la verdadera historia del conflicto entre Marley y Eldia, de cómo el rey Fritz había llegado a un acuerdo con la familia Tybur y habló de lo que parecía un pacto de no agresión por parte del rey de Eldia, y de cómo se había retirado del continente, rumbo a la isla de Paradis. Hasta ese momento, no tenía idea de las repercusiones de las palabras de Willy Tybur para nuestro futuro, pero serían de gran impacto, eso ténganlo por seguro.
Para cuando Willy Tybur llegó al fin de su discurso, dijo que era muy probable que tal pacto de no agresión iba a ser roto por el actual portador del titán fundador, y que la nación de Marley y de sus aliados se encontraban en serio peligro de ser erradicados. Por eso, y esto lo dijo con inusitada fuerza, Willy Tybur declaró la guerra a Paradis.
Mi estómago se retorció tanto en mi interior que me incliné hacia delante, y casi me hizo perder el equilibrio. Willy Tybur acababa de hacer oficial la invasión a Paradis, algo que sabíamos que iba a ocurrir, pero nunca esperé que fuese tan pronto.
Pero, apenas Willy Tybur terminó de hablar, se desató el caos.
