LV
Extracción, Parte 1
El frontis de la mansión de Willy Tybur estalló en miles de trozos de ladrillos, mortero y astillas. Por un instante, pensé que se había tratado de una explosión, pero cuando vi al titán de ataque salir del subterráneo, vi cómo la misión había salido horriblemente mal. Me quedé paralizada por un momento, mientras veía a Eren tomar a Willy Tybur con una mano, como si fuese un muñeco de trapo, y lo partió por la mitad antes de comérselo. Hubo muchos gritos, mientras los escombros caían sobre los espectadores, aplastándolos. Al ver la deflagración acontecer delante de mis ojos, me forcé a actuar, pese a la conmoción de lo que acababa de ocurrir.
De pronto, la misión de extracción se convirtió en una misión para detener a Eren, quien se abalanzó sobre el palco de los altos mandos de Marley, y fueron todos asesinados, pero incluso eso quedó en nada, porque, entre los escombros, vi cómo un rayo dorado caía sobre lo que quedaba de la casa de los Tybur. Yo podía reconocer aquel fenómeno en cualquier parte. Alguien se había transformado en titán, pero no tenía forma de saber quién era. Decidí no actuar de inmediato, de manera de observar qué haría Eren frente a aquel nuevo imprevisto. No obstante, a juzgar por su postura corporal, me dio la impresión que Eren estaba esperando que ese titán en específico se hubiese revelado. En cuanto al titán en sí, era casi enteramente de color blanco, con algunos tintes de color carne. Sostenía un martillo gigante, cuyo mango era muy largo, y miraba directamente a Eren. Fue cuando me di cuenta que intervenir en una batalla de titanes no era la mejor idea, y decidimos buscar una ventana para poder capturar a Zeke.
—¿Y de dónde apareció ese titán? —preguntó Jean, quien había llegado al mismo techo donde yo observaba a ambos titanes medirse en silencio—. Jamás lo he visto en mi vida.
—Debe ser el noveno titán cambiante —repuse, llevándome una mano al mentón—. Por la forma en que actuó Eren, él creyó que Willy Tybur poseía ese titán, pero el rayo dorado provino de los escombros de la casa. Puede que otro de los miembros de la familia sea el portador.
—¿Y entonces, qué diablos hacemos? —inquirió Jean, y yo quedé en silencio, mirando cómo ambos titanes comenzaban la batalla. La verdad era que observaba la confrontación solamente para ganar tiempo en hallar algún plan de acción. Esperar por una oportunidad para capturar a Zeke no sonaba como un plan, sino más bien, como una improvisación, y, en situaciones como aquella, improvisar casi siempre desembocaba en un desastre.
El combate comenzó con el titán desconocido, al cual comencé a llamarle titán martillo a causa del arma que usaba para pelear, lo usó para atacar con un movimiento vertical, y Eren endureció sus brazos para poder bloquear el ataque, pero dio lo mismo. El martillo hizo pedazos el cristal como si fuese vidrio, dejando al titán de ataque sin brazos. Inmediatamente después, Eren salió de su titán, con sus ojos y piernas completamente regenerados, saltó hacia el suelo, y volvió a transformarse. Recordaba cuando hacer eso era malo para su salud, pero ahora, lo hacía sin ningún inconveniente. No era que me sorprendiera, porque Eren había estado practicando sus poderes desde después de la llegada al mar, seguramente preparándose para un momento como ese, pero era igualmente desconcertante ver a alguien transformado en un titán salir de dicho titán para volver a convertirse en uno.
Sin embargo, pese a que Eren estaba más preparado que la primera vez, no pudo hacer gran cosa frente al nuevo titán. Cuando Eren iba a atacar nuevamente, el suelo tembló violentamente, y Eren fue atravesado de parte a parte por una suerte de estalagmita de cristal que brotó de las profundidades de la tierra sin ninguna advertencia. Fue cuando supe cuál iba a ser el plan.
—Esto será lo que haremos —dije, en un tono de voz alto y claro, de manera que todos me entendieran—. Ustedes irán a la casa franca de Levi, en caso que aparezcan el resto de titanes cambiantes. Yo voy a brindarle apoyo a Eren.
En cuanto terminé de hablar, Jean protestó de inmediato, y los demás se quedaron mirándome como si yo hubiese anunciado mi ruptura con Historia.
—¿Estás loca? ¡Ese titán es muy peligroso! ¡Vas a morir de seguro! ¡Tenemos que esperar!
—¡No podemos quedarnos sin hacer nada! —repliqué y Jean quedó en silencio—. El ejército de Marley no va a quedarse sentado en sus cuarteles sin hacer nada después de que sus altos mandos fueran asesinados de esa forma. Vendrán en tropel a atacar a Eren, y, con semejante titán de su lado, él no tendrá oportunidad. Solamente yo puedo ayudarle. Ustedes puede colaborar neutralizando a los soldados del ejército marleyano que aparezcan, así como titanes cambiantes, aunque dudo que eso sea un problema, de acuerdo al último reporte de Yelena. También hay que tener en cuenta nuestro escape. Ya saben lo que deben hacer para eso.
Hubo un momento de completo silencio entre el equipo de infiltración, quienes se miraron entre ellos, como intercambiando opiniones sin hablar. Después de un minuto completo, mis compañeros asintieron con la cabeza, hicieron el saludo militar, y se escabulleron por los tejados hacia la posición de Levi. Yo, por otro lado, me aproximé en silencio por el techo de las casas aledañas a las ruinas de la mansión de los Tybur, procurando colocarme en un punto ciego del titán martillo. Por el rabillo del ojo, vi a Eren salir nuevamente de su titán, y el titán martillo se aproximó a él, y pude notar que estaba saboreando la victoria.
Era el momento de atacar.
Con el fin de aumentar mi poder bélico, decidí llevar conmigo varias lanzas relámpago, en adición de las hojas para mis espadas. Observé mi entorno rápidamente, pues no podía perder tiempo si quería rescatar a Eren de su problema, y sentía los latidos de mi corazón en mis orejas, empujándome a actuar para salvarle, pero resistí, a duras penas, pero resistí, pues, de lo contrario, mis acciones no servirían de nada. Gracias a eso, noté que podía usar el tejado de la otra casa para columpiarme, pero eso no me pondría en el ángulo correcto para atacar la nuca del titán martillo. La mansión estaba severamente dañada, pero buena parte de la estructura se mantenía de pie, y, aunque la distancia no era la ideal, tampoco era insalvable, y poseía un mejor ángulo para atacar por la espalda. Con el plan ideado, me puse en acción.
Clavé la línea en una viga en el último piso de lo que quedaba de la mansión, y me columpié hacia allá, apoyándome en la pared parcialmente derruida. Desde ahí tenía una vista clara de la nuca del titán martillo. No perdí tiempo, y clavé la línea en la nuca del titán martillo. En esa ocasión dependía completamente de la propulsión que me daba el gas para poder columpiarme apropiadamente y ganar la altura necesaria, por lo que necesitaba emplear bastante. Afortunadamente, teníamos reservas almacenadas en las casas desocupadas, lo que me traía cierto alivio.
Apretando los dientes, clavé la línea en la nuca del titán martillo, y él pareció darse cuenta de ello, pero yo ya estaba en el aire, propulsándome con el gas, y, cuando estuve a una distancia prudente, le arrojé cuatro lanzas relámpago a la nuca. Primero tiré de la línea anclada a la nuca del titán martillo, y volví a las ruinas de la mansión de los Tybur, lo que hizo que las cuerdas que actuaban de detonador de las lanzas relámpago se separaran de ésta, estallando con varios estampidos. Por un momento, no pude ver qué había pasado con el titán martillo debido a la explosión, pero luego, cambié de posición, quedándome en uno de los hombros del titán de Eren, y vi lo que esperaba ver.
El titán martillo había caído cabeza abajo, sin moverse, y una estelas de vapor salían de su nuca. Lo había logrado. Había acabado con el titán martillo, pero Eren apareció de la nuca de su titán, y me miró con una expresión de desagrado.
—Era mío ese titán —me espetó, pero yo no tenía tiempo para cohibirme delante de él.
—Ese titán pudo haber acabado contigo —repuse, acercándome a él y frunciendo el ceño, a lo que Eren respondió arqueando una ceja, como lo había hecho cuando contradije un argumentos suyo en la embarcación que nos trajo a Marley, pero no me intimidó en esa ocasión, porque había mucho en juego para comportarme como una niña tímida frente a él—. ¿En qué mierda estabas pensando? Pusiste en peligro toda la maldita misión, y todo porque querías acabar con ese titán.
Pero Eren no me miraba a la cara. Su atención estaba fija en otra parte. Yo, por pura curiosidad, miré en la misma dirección, y vi algo que me pareció extraño.
Pese a que le había dado directo en la nuca con cuatro lanzas relámpago, no veía que el cuerpo del titán martillo se desintegrara, como pasaba con otros titanes. De hecho, sus heridas en la nuca se estaban regenerando. Jamás había visto algo semejante, y me sorprendí más aún cuando se puso de pie nuevamente.
—Parece que eres tú quien no entiende nada —me dijo Eren, observando casi con apatía a su rival. Yo me quedé mirando al titán martillo, como tratando de buscar alguna explicación para lo que acababa de ocurrir, pero nada acudía a mi mente. No sabía nada sobre ese titán, pero las palabras de Eren me indicaron que él sí podría saber algo al respecto.
—Podré no entender nada, pero soy la única que puede ayudarte a vencer al titán martillo. Yo lo distraeré mientras tú te recuperas. No puedes esperar usar tu poder por tercera vez sin que te sangre la nariz.
Y volví al ataque, empleando todo lo que había aprendido hasta ese momento para desviar la atención del titán martillo. Me atacó varias veces con su martillo, pero no era capaz de atinarme. Trataba de usar la menor cantidad de gas posible y emplear más inercia para columpiarme con más eficiencia. Pero, al cabo de un rato, vi que el titán martillo había dejado de atacarme, y, para mi conmoción, hizo aparecer una espada de la misma nada, hecha con el mismo material que el martillo. Enseguida supe que atacarme iba a ser más fácil con un arma más maniobrable, y tuve que recurrir a mis mejores movimientos para evitar ser rebanada por la mitad.
Mientras evitaba los ataques del titán martillo, escuché el típico sonido de cuando alguien se transforma en titán, y vi que Eren se iba a unir a la batalla, cuando un chorro de sangre brotó de uno de sus hombros. Aún en movimiento, vi a lo lejos a un titán bastante familiar, porque lo había visto en la batalla de Shiganshina, con la diferencia que, en esa ocasión, había una especie de fortaleza en miniatura sobre su espalda, de la que brotaban varios cañones. También usaba una placa metálica en su hocico alargado, la que actuaba como armadura. A su lado, había un titán con una cara que semejaba un cráneo, de la que brotaba una melena cuál león. Asumí que aquel era el titán mandíbula, pero me pregunté qué diablos hacían en el campo de batalla. Se suponía que Yelena se había encargado de que ambos titanes no hicieran su aparición, y, sin embargo, allí estaban. Aquello complicaba bastante las cosas.
Fue cuando, detrás del titán carreta y el mandíbula, apareció el titán bestia. Aquello podría interpretarse como una mala noticia en cualquier otra circunstancia, pero, en esa coyuntura, aquello nos venía como anillo al dedo. Nadie en Marley sabía de la deserción de Zeke Jaeger, y haberse transformado en el titán bestia facilitaba bastante nuestra labor de extracción.
Pero ese sería trabajo del capitán Levi.
