LVI
Extracción, Parte 2
Por el rabillo del ojo vi al capitán Levi impulsarse de frente hacia el titán bestia, sin miedo. Mientras seguía esquivando los ataques del titán martillo, Eren hacía lo propio con el titán mandíbula. Yo sabía que este último era bastante ágil, y que poseía colmillos y garras afilados, pero no esperaba que el actual dueño de aquel titán pudiera darle mejor uso que el que le daba Ymir. Seguramente era un soldado que había entrenado para heredar el poder, tal como nosotros entrenábamos para matar titanes. Mirando en lontananza, noté que había soldados que no estaban combatiendo, sino que parecían instalar objetos alargados que brillaban con una luz plateada, mientras otros soldados los protegían del fuego enemigo. Fue cuando entendí qué eran esos dispositivos de cristal. Eran balizas.
De pronto, toda la tierra tembló, y yo pensé que se trataba de otro titán, pero no vi ningún rayo dorado caer al suelo. En lugar de eso, vi una especie de domo de luz en la dirección donde quedaba el muelle, el que se iba expandiendo cada vez más, hasta que un viento poderoso me sacudió, y sentí un ardor en la cara que solamente podría venir del viento. Fue cuando comprendí cuál iba a ser el rol del comandante Erwin en la batalla. Usó el titán colosal para destruir todo el puerto, donde había varios acorazados que podrían ser un problema para nuestro escape de Liberio. A lo lejos, la acción se había detenido, y tanto el titán carreta como el titán mandíbula y el titán bestia miraban la explosión, y asumí que sus respectivos portadores debían estar desconcertados por eso, salvo Zeke, por alguna razón. No los podía culpar por actuar así. Habían perdido al titán colosal, y aquella era una derrota significativa para Marley.
Sin embargo, no podía seguir pensando en esas cosas, porque el titán martillo volvió al ataque, y supe que tenía que ser Eren quien lo enfrentara. Mis armas no le harían el más mínimo rasguño. En lugar de eso, decidí ir por el titán mandíbula, y, mientras estaba ocupado con Eren, yo ataqué por sorpresa, separando a ambos, y haciendo que yo me convirtiera en el nuevo oponente del titán mandíbula. Llamé su atención con un corte superficial en su cara, y me escabullí hacia una casa. Como esperaba, él me siguió, llevándolo a mi terreno. Por la forma en que se comportaba, daba la impresión que el portador era un tipo impulsivo, que no actuaba de acuerdo a un plan. El objetivo era Eren, pero ahí estaba el titán mandíbula, siguiéndome, tratando de matarme. ¿Sabría que yo era un Ackerman? Por supuesto que lo sabía. Reiner debió haberle contado a sus compañeros todo sobre mí y el capitán Levi. No podía culparle. Después de todo, yo fui quien le encajó una lanza relámpago por la boca, y, de paso, poniendo a Historia en serio peligro de morir, y el capitán Levi había puesto en su lugar a Zeke de una forma bastante ignominiosa. Razones tenían los soldados de Marley para acabar con nosotros dos.
El titán mandíbula me seguía a todos lados, fuese a nivel del suelo o encima de una casa de tres pisos. Hubo varias ocasiones en las que sus garras estuvieron a punto de cortarme en dos, pero estaba consiguiendo que perdiera la paciencia, pues sus ataques se volvieron más desesperados y frenéticos. Al final, yo me dejé caer del techo de una casa, clavando la línea en el marco de una ventana, y el titán mandíbula pensó que me había atrapado, pero era tal su inercia que resbaló por el techo y cayó. Yo, que colgaba de la línea, le hice dos cortes bastante profundos en su espalda. Mi intención no era matarlo aún, sino hacerle enojar, para que cometiera más errores. El titán mandíbula me miró con ojos vesánicos desde el suelo, y pegó un salto bastante impresionante, con los brazos extendidos, decidido a atraparme, pero yo no iba a esperar a que me hiciera filete. Me columpié hacia otra casa, y me quedé esperándolo, pero, por alguna razón, se quedó mirándome, o eso pensé. No iba a caer en la trampa, y entré a otra casa por la ventana, bajando las escaleras, y observando la situación desde una posición segura. Fue cuando me di cuenta que el titán mandíbula no estaba tratando de hacerme caer en una trampa. Había algo ocurriendo frente a él.
Por alguna razón, el titán martillo yacía sobre el suelo, sin moverse en absoluto. Eren sostenía lo que parecía una caparazón de cristal, muy similar a la que había usado Annie para encerrarse. En su interior, había una mujer de cabello negro, que usaba un uniforme que me recordaba al de una mucama de un hotel. Así que ella era la portadora del titán martillo…
No obstante, lo que me tenía rascándome la cabeza, metafóricamente hablando, era la especie de protuberancia blanca que salía desde la base de la caparazón de cristal. Daba la impresión que formara parte de una suerte de cordón, el que parecía estar roto. Eren trataba de romper la caparazón con sus brazos y dientes, pero no había logrado hacer ni siquiera una muesca. Me pregunté qué estaría intentando hacer Eren, pero era obvio que necesitaba matar a la mujer dentro del cristal. Fue cuando recordé lo que me contó Historia sobre el ritual que había visto en sus recuerdos, sobre la forma en que se heredaban los titanes, y al fin entendí cuál era la intención de Eren.
Quería el poder del titán martillo.
Y, a juzgar por lo que había pasado desde que el frontis de la mansión de los Tybur se hizo pedazos, Eren había planeado eso desde antes del viaje desde Paradis. Estaba segura que no sabía de la existencia del titán martillo, pero era claro que su plan era obtener todos los poderes titán, porque no haría lo que estaba haciendo si no fuese el caso. No podría acusarle de eso, sin embargo, porque no tenía pruebas, pero era claro que yo no podía permitir que Eren hiciera algo así. Quién sabía qué era capaz de hacer con los poderes de todos los titanes cambiantes.
Iba a actuar, pero el titán mandíbula se me adelantó, y trató de atacar directamente a Eren. Él se cubrió con la caparazón, y vi que las garras del titán mandíbula sí habían hecho mella en la coraza. Por desgracia, Eren también se dio cuenta de eso. Pero otro sonido nos sacó de concentración. Era como un golpeteo que se repetía de forma muy rápida, y no supe qué emitía ese sonido hasta que salí de la casa y me puse a distancia del campo de batalla.
Miré hacia el cielo, y vi un enorme globo alargado que avanzaba hacia el interior de la ciudad, en cuya parte baja había lo que parecía una construcción similar a una casa de un piso. Enseguida, me di cuenta que aquel era nuestro medio de escape, y que por eso los demás estaban poniendo balizas en los techos de las casas. Fue cuando entendí a qué se refería Levi con que Onyankopon había tenido éxito. Seguramente, su misión consistía en asegurar un medio de escape. En cuanto al vehículo en sí, después me explicarían que eso se llamaba dirigible, y que usaba gas más ligero que el aire para flotar y unos elementos giratorios llamados hélices para avanzar. No obstante, al ver el dirigible, el titán mandíbula cambió de objetivo, y yo me percaté de que iba a tratar de derribar el dirigible, y me di prisa para detenerle. Aprovechando el factor sorpresa, me colé por debajo del titán mandíbula, y le corté ambas piernas con mis espadas, y cayó de boca al suelo. Pero aquel movimiento solamente había empeorado las cosas, porque Eren aprovechó la situación, y tomó al titán mandíbula, para luego arrojarlo al suelo con todas sus fuerzas. Sin perder tiempo, Eren se abalanzó sobre el titán mandíbula, y con un salvajismo que solamente había visto en Trost, cuando vi por primera vez al titán de ataque, le arrancó ambos brazos, abrió su boca, y le puso la caparazón entre los dientes, apretando sus mandíbulas con fuerza. Era claro que la intención de Eren era romper la caparazón, y así devorar a la portadora del titán martillo, y obtener sus poderes.
Sabiendo que no podía permitir que eso pasara, por mucho que apreciara a Eren como la única familia que tenía, empuñé ambas espadas con fuerza, y, usando más gas de lo que era prudente, me escabullí por debajo de Eren, y le corté los tendones de ambas piernas. Eso hizo que Eren cayera al suelo, soltando la caparazón. Para completar la tarea, me subí al cuerpo del titán de Eren, clavé ambas espadas en la nuca y, haciendo palanca, arranqué a Eren de su titán. Podía ver que estaba furioso, a juzgar por el ceño fruncido y las arrugas en las comisuras de sus labios.
—¿Quién mierda te has creído, Mikasa? —me espetó, dedicándome una mirada de puro veneno, pero, en ese momento, su enojo no podía afectarme, o a menos no lo hacía de una forma tan debilitante. Si no me hubiera enamorado de Historia, el desenlace de esa escena sería otro muy distinto. Además, otra cosa que jugaba a mi favor era la urgencia de la necesidad de detener a Eren de lo que quería hacer. Si Historia no me hubiera contado sobre los recuerdos en su cabeza, no habría tenido ninguna razón para detenerle de hacer lo que quería hacer.
—Soy tu superior. Eso soy para ti.
Y golpeé a Eren en la cabeza, dejándole inconsciente.
El dirigible ya estaba encima del campo de batalla, y entendí que era momento de escapar. Cargando con el peso muerto de Eren sobre mi espalda, clavé la línea en la cabina del dirigible, y subí rápidamente. Una vez dentro de la cabina, vi que Onyankopon estaba piloteando el dirigible, acompañado de Hange y Erwin. El comandante tenía las típicas marcas en los ojos, signo de que se había convertido en titán recientemente. Muchos de los soldados que pertenecían al escuadrón del capitán Levi descansaban en la parte posterior de la cabina, entre ellos, los miembros faltantes de mi equipo, salvo uno.
—¿Dónde está Louise? —pregunté, tratando de ocultar mi preocupación. Fue Jean quien me respondió.
—Está en compartimento de carga —me explicó, aunque me dirigió una mirada de advertencia—, pero no creo que sea inteligente hablar con ella en este momento. Tuvo una muy mala experiencia allá abajo.
Los últimos en regresar del campo de batalla eran el capitán Levi y Zeke, quien iba atado de manos y pies. Recordando que yo también traía a mi propio prisionero, solicité unas cuerdas para atar a Eren. Tanto Connie como Sasha notaron que yo cargaba con él, y me acribillaron a preguntas sobre lo que había pasado. Decidí hablar con la verdad, de manera que Erwin también escuchara.
—Eren puso en peligro todo el plan —dije, tratando de dejar fuera cualquier emoción que estuviera sintiendo en ese momento—. Actuó por cuenta propia, y su objetivo era obtener el poder del titán martillo. Seguramente estuvo disimulando que actuaba bajo mis órdenes. Nos suministró información valiosa para nuestros propios objetivos, pero es claro que omitió detalles clave, los que usó para su propio beneficio. Desconozco por qué querría obtener otros poderes titán, pero esa información podríamos obtenerla en un interrogatorio fácilmente.
—Así que este mocoso tenía un plan propio —acotó Levi, mirando a Eren con desprecio—. No es tu culpa que hayas caído en la trampa, Mikasa. Ninguno de nosotros hizo algo al respecto. Erwin dijo que tenía claras intenciones de destruir Marley, durante la reunión que sostuvo con la reina Historia y los altos mandos del ejército.
—No obstante, pese a la traición de Eren, cumplimos con el objetivo principal, sin muchas pérdidas —dijo Erwin, mirando a todos los sobrevivientes de la batalla—. Buen trabajo.
—Yo me ocuparé de asegurarme que Eren no vaya a ningún lado —dijo Levi, y se lo llevó a un rincón apartado para atarlo.
—Yo iré a ver cómo está Louise —le dije al comandante, y él asintió con la cabeza. Si había pasado por una mala experiencia en el campo de batalla, yo era la persona más adecuada para ayudarle a superarlo.
Sin embargo, nuestros problemas con Marley no se habían acabado aún. Y uno de ellos se acercaba rápidamente desde el suelo.
