Aloha, ohana, ahole, mahalo, lenai. No era justo. Porque tenía que aprender un nuevo idioma para complacer a los isleños si él estaba en su país. Ellos deberían hablar inglés, y no él hawaiano. ¡Pero no! El neandertal que tenía por jefe le había exigido aprender después del último caso en el que habían tenido que tratar con una anciana que se negaba a hablar algo que no fuera hawaiano, y él había tenido inconvenientes de comunicación

Desde entonces, Steve hablaba más seguido su idioma nativo, para ayudarlo con su aprendizaje

¡Deja de hablar así! – gritó Danny furioso – sabes que no te entiendo y lo haces adrede

Es tu culpa por negarte a aprenderlo – dijo Steve por enésima vez

No es mi idioma – gritó el rubio

Ua pilikia ia – dijo Steve sonriendo

¡te dije que no lo hagas! – grito el rubio furioso

Y es que sacar de quicio a su compañero era el hobbit favorito de capitán de fragata Steve McGarrett.

Danno – dijo Steve entrando a la oficina sin llamar – vamos por los chicos y luego a comer

Estoy molesto contigo – dijo el rubio sin mirarlo –, le diste mis donas a Eddie

Ya te explique cómo paso – dijo Steve – las deje sobre la mesa del patio y él las tomó sin que yo me diese cuenta – repetía el Marine nervioso – Danno… lo siento mucho, de verdad. Aloha au iā ʻoe

¿Qué cosa? – dijo Danny molesto

De verdad Danno, perdóname – suplicó Steve

No era la primera vez que el marine le decía esa frase. De hecho ahora que lo pensaba siempre que peleaban se lo decía. Diferentes tonos, según la ocasión, ¿diferentes intenciones? Algo muy dentro le decía que no. Siempre en los momentos menos pensados ¿Y si ese troglodita lo estaba insultando y él no lo sabía? Ya le había preguntado a diferentes personas, pero todas hacían exactamente iguales, solo sonreían. Intento buscarlo en internet pero el resultado siempre era exactamente igual, nada, y es que la tecnología y él simplemente no se llevaban bien.

¿Qué haces Danno? – dijo Steve entrando al lugar

Tratando de averiguar un insulto – dijo el detective

¿y quién es la victima? – dijo Steve sentándose cerca de él

El neandertal disfrazado de soldado que es mi jefe – dijo Danny tecleando desesperadamente

Marine, Danno – dijo Steve con voz cansina – soy Marine

Es igual – dijo Steve – te gusta jugar a Rambo – y el castaño exhalo – ¡aja! – dijo Danny victorioso – lo logré

¿Qué lograste? – dijo Steve pero el rubio no contestó y por el contrario su vista quedó fija – ¡Danno! No me ignores – y este giró lentamente para fijar su vista en el comandante que jugaba con un portarretrato con la fotografía de Danny y sus hijos

Aloha au iā ʻoe, Steven – dijo el rubio con lágrimas en los ojos y el porta retrato Se le cayó de las manos al castaño

Yo te lo puedo explicar – al saberse descubierto – no es lo que crees

Lo sé – dijo Danny – la diferencia entre lo que yo digo y tus palabras es que…

Yo si te amo como hombre – dijeron ambos al mismo tiempo

Claro como amigo – dijo Steve con un tono triste – en cambio yo…

¿tú qué? – pregunto Danny nervioso

Olvídalo – dijo Steve y en un arranque de desesperación Danny se lanzó a sus brazos para besarlo

Aloha au iā ʻoe – le susurró Danny sonrojado

suena raro con tu voz – dijo Steve

¿Lo dije mal? – preguntó Danny nervioso

Jamás lo había escuchado tan bellamente pronunciado – dijo Steve y Danny se sonrojo –. Ok, era broma, pero tranquilo, lo aprenderás en mi territorio

¿tu territorio? – dijo Danny sonriendo sorprendido

i koʻu wahi moe – dijo Steve abrazándolo por la cintura y le susurró al oído

¡Animal, no te entiendo! – dijo Danny sonriendo

¿quieres entenderme? – dijo Steve y lo beso dulcemente mientras lo tomaba de los glúteos para atraerlo contra él, haciendo reír al rubio – Aloha au ia 'oe

Danny sabía perfectamente cómo serían las clases de hawaiano que el castaño le daría y que parte de la casa seria su salón. Casi no podía esperar por su primera clase