Los personajes de esta historia no me pertenecen.


3°. Un Final Diferente.

Ranma se despertó, le dolía la cabeza. Se miró, iba vestido de novio. Lo intentaban casar de nuevo. Recordó el desastre del último intento de boda.

- ¿Me vais a intentar casar de nuevo? ¿Cómo cuando lo hicisteis a los pocos días de volver de Jusenkyo? - dijo el chico enfadado.-Ya es la tercera vez que lo hacéis

Los dos viejos lo miraron extrañados.

- ¿Casar de nuevo? ¡Ranma! Hace pocos días que volviste de Jusenkyo. No te hemos intentando casar antes, esta es la primera vez- dijo Soun.

- ¿Y no hubo un intento que acabó en desastre? ¿No aparecieron todos los locos de Nerima a intentar evitarla? -preguntó Ranma preocupado.

Los dos hombres lo miraron extrañados, pensaron que el golpe en la cabeza lo había vuelto loco.

- ¡Que no Ranma! Tendrías un sueño mientras estaba desmayado. -dijo Soun.

Ranma miró a los dos viejos, parecían sinceros.

-Es cierto-dijo su madre. La mujer lo miró preocupada, por alguna razón el chico parecía desconcentrado.

El chico tuvo un escalofrío, ese intento de boda acabaría mal, y no quería que ocurriese como en el… ¿sueño?

Akane había aceptado el chantaje de su padre, se casaría con Ranma y como regalo de boda, Soun le daría el barril con agua de Nan niaoQuan que había mandado el guía de los manantiales encantados, como agradecimiento por la ayuda recibida por el chico. Ya estaba vestida de novia… pero tenía el presentimiento que algo iría mal y esa boda no se celebraría.

Estaba metida en sus pensamientos, cuando se abrió la puerta y entró Ranma vestido de novio. La cara del chico le decía todo, su prometido estaba preocupado por algo, y no era por casarse con ella.

Ranma después de hablar con los mayores salió disparado a la habitación de su prometida. Todo se parecía demasiado al sueño. No estaba seguro de que la boda fuera una buena idea. Pronto llegarían sus rivales dispuestos a destrozarla.

Ranma cuando la vio vestida de novia se quedó parado, nunca la había visto tan guapa.

- ¿Hubieras preferido un kimono? - dijo con timidez Akane.

-No, me es igual… Estas muy guapa. - dijo él muy sonrojado y con timidez.

Akane se quedó asombrada. El chico pocas veces la piropeaba.

- ¿De verdad? - preguntó ella sin creérselo de todo.

Ranma se quedó un momento callado, eso se parecía demasiado a su sueño. Si seguía así se enfadaría con la chica, decidió cambiar todo lo posible lo ocurrido en el sueño.

-De verdad, hazme caso, estas muy guapa-dijo él sonrojado, y se decidió a preguntarle por lo que le preocupaba- ¿Por qué te casas conmigo? ¿No será por el barril con agua de Nan niaoQuan que tiene escondido tu padre? ¿Sabes que, entre mi padre, nuestros rivales, el maestro Happosai y … yo destrozaré ese barril? ¿Qué aparecerán nuestros rivales a intentar que no se produzca la boda?

- ¿Cómo…? ¿Cómo sabes tú…? ¿Quién te ha dicho lo del Nan niaoQuan? -preguntó Akane asustada y asombrada.

-Mientras estaba desmayado, después que tu padre y el mío me dejasen noqueado, soñé con esto. - dijo con tristeza el chico. - por eso sé que este intento de boda fracasará.

-Eso no lo sabes- dijo Akane- me lo estás contando. Eso quiere decir que ya ha cambiado la historia de tu sueño.

-No sé, yo no soy tan optimista- dijo el chico con pena, sentándose en la cama-Nabiki ya debe haber informado a todos. A estas horas, deben venir todos para aquí, tanto los invitados como los que quieren destrozar el intento de boda.

La chica miró al chico, estaba hundido, no parecía estar en contra de casarse con ella. Parecía triste por perder el Nan niaoQuan, pero sobre todo porque según él, porque la boda no se celebraría.

-Dime la verdad, ¿Tú me quieres? - dijo ella.

El chico la miró asustado, eso se parecía al sueño. Si contestaba lo mismo que en el sueño, ella se enfadaría.

-Tú lo dijiste en Jusenkyo- siguió ella.

Ranma seguía sin contestar. Debía dar el paso, pero le era tan difícil.

- ¿Por qué me debí enamórame de una persona tan insensible? -dijo la chica perdiendo la paciencia.

- ¿Y yo por qué me debí enamórame de una persona con tan poca paciencia? -dijo el chico perdiendo también la paciencia.

Los dos se quedaron mirando sonrojados.

- ¿Tanto te costaba decírmelo? -dijo ella después de un rato.

-Si… mucho. Yo no soy como Kuno. No soy capaz de revelar mis sentimientos. Y a ti menos.

-Pero si nos conocemos hace tiempo. Creía que me tenías más confianza- dijo ella sorprendida y triste.

-Te tengo confianza. Pero en eso soy un cobarde. Me daba miedo que te rieses de mí- dijo él bajando la cabeza. -Temía que me rechazaras.

- No pensaba reírme de ti. Yo pensaba lo mismo, que si yo me declaraba tú te reirías de mí, como siempre haces-contestó la chica. - y como tú, temía tu rechazo.

Los dos se miraron con timidez, con un impulso fueron acercando sus caras. Cuando faltaban pocos milímetros para besarse…

- ¿Cómo has podido ocultarme esto? -oyeron decir al padre del chico- Tenías un barril del Nan niaoQuan y no me lo dijiste.

Los dos chicos salieron de la habitación de la chica y fueron al dojo. Desde la puerta vieron un espectáculo casi cómico. En el dojo estaban todos sus rivales intentando boiquetear la boda. Las tres pseudo-prometidas estaban peleándose entre ellas.

Genma, Ryoga y Mousse peleándose por el barril de Nan niaoQuan. Y como Happosai se lo quitaba pensando que era sake. Vieron como el viejo destrozaba el barril a comprobar que era agua.

-Esto yo ya lo he vivido- dijo Ranma con tristeza y designación- ahora esos tres atacaran al maestro y él les lanzará una de sus bombas. -y así fue, Akane miró al chico asombrada.

La trifulca fue en aumento, los rivales se peleaban entre ellos, Soun lloraba, Genma se transformó en panda para escurrir el bulto, Kasumi y Nodoka miraban sorprendidas como se había venido todo abajo, con lo bien planeado que estaba. En la puerta del dojo, Nabiki vendía entradas para asistir a la ceremonia, vio como la miraba Kasumi y tragó saliva, esa noche se llevaría una reprimenda de su hermana mayor, pero había ganado mucho dinero.

Hasta allí llegó la paciencia de los dos prometidos que huyeron, refugiándose en la habitación de Akane. No querían problemas, si lo veían esos seis locos irían a por ellos. Se sentaron en la cama de ella, seguían vestidos de novios, estaban tristes y hastiados de como tenían que vivir. Suspiraron con designación y fastidio. Estaban profundamente recaídos, no tenían control de sus vidas, otros los intentaban controlar.

Desde la habitación oyeron como los presuntos pretendientes destrozaban el dojo y como Nabiki los echaba a la calle, y de paso los amenazaba con cobrarles la reparación, factura que la mediana de las Tendo inflaría.

Akane empezó a llorar, deseaba casarse con su prometido, lo del Nan niaoQuan sólo fue una excusa, y le habían destrozado su intento de boda. Ranma la miró y se enfadó con sus padres, con esos seis y con Nabiki por enviar invitaciones a esos seis. No los iba a perdonar, no consentía que nadie hiciera llorar a su prometida.

-Lo siento Akane, ha sido culpa mía, - dijo él disculpándose- debería haber aclarado mis sentimientos, y no dejar que esas tres se creyesen lo que no es… No las quiero. A quien mi corazón a elegido es a.., es a…- la chica lo miró asombrada, el chico se estaba confesando, aunque ya lo había hecho antes, la timidez del chico le impedía decirle lo que sentía. Lo vio tragando saliva y-… te quiero a ti… sólo a ti. Sin ti no hubiera llegado tan lejos. Sólo he progresado por ti, para defenderte… para protegerte. Para que nada ni nadie te amenace, sin ti no sería nada. Eres la única a quien yo… quiero. Te quiero desde el primer día, fue un flechazo. Por eso me ponía celoso cuando Kuno se te acercaba… o Ryoga, no puedo controlar esos celos.

Ella lo miró y se empezó a reír. Él la miró asustado y se entristeció, ella no lo quería. Ella al ver la reacción de él se espantó, la había malinterpretado.

-Ranma, hacía tiempo que esperaba que te declarases… aunque tu declaración ha sido tan pésima… ya sé que no eres muy bueno con las palabras. Pero estoy contenta, muy contenta. Lo que has dicho te has dicho te ha salido del corazón. Has vencido a tu peor enemigo… tu timidez… yo también… te quiero. Aunque no sé por qué me quieres, Kasumi o Shampoo incluso Ukyo son más guapas que yo.

-Tienes razón ellas son más guapas que tu…-Akane se enfadó, y cuando iba a pegarle con el mazo…-…Son más guapas que tú… aparentemente, para otros… pero para mí, tú eres la más guapa. Ninguna de ellas se puede comparar contigo.

Los dos se quedaron mirando, y fueron acercando sus cabezas para besarse. Cuando sus labios estaban a pocos milímetros.

-Akane, Ranma, bajad- Nabiki picaba en la puerta- nuestros padres quieren hablar con vosotros.

Los dos chicos se miraron con fastidio, los habían interrumpido cuando intentaban besarse, los dos odiaban que los interrumpiesen continuamente.

-Quieren dejar la boda para más adelante… pero no tengo ganas de hablar con ellos ahora.

Ella lo miró preocupada.

- ¿Por qué no quieres hablar con ellos? Yo tampoco tengo ganas de bajar ahora… pero…

El chico le cerró la boca con un dedo. Y con una sonrisa traviesa.

-Por qué antes quiero acabar lo que hemos dejado a medías.

- ¿Qué hemos dejado a…? - no pudo seguir su prometido la estaba besando. Ella se dejó llevar, fue un beso deseado por los dos desde hacía tiempo, casi desde que se conocieron. Fue tierno y prolongado, no querían separarse. El mundo desapareció y sólo existían ellos.

Se separaron y se miraron con cariño, ahora sabían lo que sentían el uno el otro.

- ¿Era verdad cuando en Jusenkyo me confesarte que me querías? - dijo la chica.

-Si… era verdad- dijo él sonrojado.

- ¿Y por qué no me dijiste la verdad? ¿Por qué lo negaste?

- Por qué era imbécil, por qué mi estúpida timidez no me dejaba decirte la verdad. Ahora estoy arrepentido, hemos perdido un tiempo precioso por mi culpa. Ojalá te lo hubiera dicho cuando me enamoré de ti, tenía mucha gana de decírtelo, pero esa timidez no me dejaba acércame a ti. La única forma de acércame era insultándote, eso era un estúpido sustituto de ir cogidos de la mano o de decirte algo agradable… ¡pero qué trozo de imbécil he llegado a ser!

-A mí me pasaba igual, no quería confesar que te quería, mi estúpido orgullo me impedía decirte la verdad, aunque cada vez que te abrazaban tus otras prometidas me enfadaba. Tienes razón hemos sido unos imbéciles. Negar lo que era evidente.

-Pero no podemos decirlo o esos seis nos atacaran. ¡Qué fastidio!, ¡y no son mis prometidas!… sólo tengo una prometida… ¡TÚ! - dijo el chico con rabia.

-No quiero ocultarlo, quiero salir contigo, ir al cine, a cenar… ¡donde sea! y demostrar que te quiero.

-Y yo también lo quiero hacer… pero si nos demostramos aprecio, no nos dejarán en paz, querrán que cortemos. Son unos egoístas, sólo piensa en ellos- y de repente las palabras egoístas le empezó a dar vueltas en la cabeza- ¡Al cuerno con ellos! -dijo el chico como si fuera una maldición. - los egoístas debemos ser nosotros… tú y yo. Vivamos como tú y yo queremos, sin hacer caso a los demás. Seamos nosotros mismos, hagamos de una vez lo que queramos, lo que siempre hemos querido hacer- el chico puso una sonrisa traviesa- te he de proponer un trato y no acepto un no como respuesta.

Akane lo miró asustada y de repente abrió mucho los ojos sorprendida, sabía que le propondría el chico. Esbozó una sonrisa traviesa. Estaba de acuerdo con esa idea.

-Supongamos que digo que si- dijo ella sonriéndole.

Toda la familia Tendo y la Saotome estaban en el dojo. Soun estaba sentado, se apoyaba en la mesa. A su lado estaba Genma transformado en panda, jugaba con una pelota. Soun lo miró su viejo compañero no sería de gran ayuda.

Estaban bebiendo, iban por la tercera botella de sake, aunque también habían acabado con otras botellas de otros licores.

-Estaba bien planificado- dijo Soun-Akane estaba de acuerdo con casarse… y entre tú, el maestro y los "amigos" de nuestros hijos lo habéis destrozado todo… encima ni mi hija ni tu hijo aparecen. Se encierran en la habitación de Akane. ¿Qué estarán haciendo? - dijo el hombre llorando.

-Imagínatelo, son jóvenes. Tienen las hormonas revolucionadas…- dijo Nabiki. Estaba contando el dinero que había ganado con el intento de boda.

-No están haciendo nada malo-dijo Kasumi, estaba limpiando los destrozos provocados en el dojo.

Todos la miraron, extrañados, no sabían cómo podía estar tan segura que los dos chicos no hacían nada malo.

- ¿Cómo sabes eso? - dijo Nabiki- ahora pueden estar jugando a juegos para adultos.

Soun se fue a levantar salvaría a su hija de Ranma.

-Yo salvaré a mi hija de…

-Puede ser al revés. Puede que Akane se haya lanzado sobre Ranma. Conociéndolos a los dos, es lo más probable. -dijo Nabiki divertida.

Soun se asustó más todavía, su niña una acosadora. Se la imaginó en prisión por violadora, por violar a Ranma.

-No seas mala Nabiki. Si hubiera pasado algo. Ahora estaríamos en el hospital, Akane hubiera pegado a Ranma una paliza increíble- comentó Kasumi- mientras no oigamos mucho ruido y gritos en la habitación de Akane, estamos seguros que no pasa nada. Además, con los tímidos que son los dos…

Todos hicieron caso de las palabras de Kasumi. Los dos chicos eran previsibles, no intentarían nada.

Los dos patriarcas iban a seguir bebiendo. Soun alargó la mano para coger la botella de sake, pero alguien la cogió antes.

- ¡No es hora de beber! - dijo Ranma. El chico estaba muy serio. Tiró la botella al suelo rompiéndola en pedazos.

Ranma y su prometida habían entrado en el dojo, vestidos de novios.

- "¿Es una fiesta de disfraces?"-ponía Genma en un cartel.

-Muy agudo, muy bueno el chiste- colaboró Nabiki. Pero calló. Los dos prometidos estaban muy serios. Estaban el uno al lado del otro con los brazos cruzados.

-Os vamos a proponer un trato… y lo cumpliréis, queráis o no- amenazó Akane.

-Será algo que los dos queremos… y no aceptamos un no por respuesta. - siguió el chico.

Los dos chicos miraron a su familia y sonrieron enigmáticamente.

-No romperemos vuestro compromiso.

-No queremos romperlo- dijo Ranma.

-Sólo cambiaremos un poco ese compromiso- añadió Akane.

-¿Qué es lo que queréis? - dijo Nodoka.

Los dos chicos se quedaron mirando y se sonrieron.

-Lo que quedemos es…


Dos días después, toda la familia estaba desayunando. Desde dos días antes todo había cambiado. Las peleas entre los dos jóvenes habían casi desaparecido. Ahora los gritos que daban los dos chicos eran de alegría, se reían fuerte, estaban bromeando todo el día entre ellos. La familia los miraba asustados, estos dos chicos no eran los que ellos conocían.

-No debisteis aceptar su propuesta- se quejó Nabiki- antes eran más divertidos. Ahora todo se ha vuelto más monótono.

-Yo los prefiero así- dijo Kasumi- ya han reconocido que se quieren. Lo que a ti te pasa es que se te ha acabado el negocio de chantajearlos.

Toda la familia miró a Nabiki, la chica estaba furiosa. No había podido vender la noticia a nadie, su hermana mayor no se lo haba permitido. Kasumi chantajeó a su hermana mediana, ella sabía un secreto de Nabiki, y le prometió que se lo diría a todos si se iba de la lengua, y lo peor, lo haría gratis.

-No debitéis dejar que se…- empezó Nabiki. Pero Kasumi la miró y la chica no siguió hablando.

Ranma estaba desayunando, bromeando con Akane, los dos jóvenes también miraron a Nabiki, la estaban advirtiendo, no aguantarían más que Nabiki jugase con ellos o los chantajease. Acabaron y salieron corriendo al Furinkan, lo muy pronto, los dos pensaban que tendrían dificultades para llegar al instituto. El chico no subió a la valla, iba al lado de su amiga. Los dos se cogieron de la mano y empezaron a hablar y reír. Las personas que se cruzaban con ellos, los miraban extrañados y asustados, los conocían y le parecía extraño que no se peleasen.

Al girar una esquina se encontraron a sus rivales.

- ¡Mira, mira Akane! ¡a quien tenemos aquí! - dijo el chico en voz baja y con un tono irónico.

-No se esperan la noticia que les vamos a dar- le contestó ella también en un tono bajo.

-No, no le va a gustar nada, vamos a tener baile, llegaremos tarde al Furinkan y eso que hemos salido pronto por si los veíamos.

Los otros seis chicos los veían cuchichear.

-Dejad de hablar entre vosotros-dijo Ukyo- anteayer dejamos claro que no os dejaremos casaros.

-No sois nadie para decidir por nosotros. Haremos lo que quedamos- dijo Ranma en tono de burla y sacando la lengua.

- "¡Pero qué inmaduro es!"-pensó Akane. Pero al verle la sonrisa sarcástica, que aparentemente nadie más vio, supo que planeaba algo.

Shampoo se lanzó encima del chico, y lo abrazó. Akane se empezó a enfadar, pero vio como Ranma se intentaba quitar la amazona de encima, notó que el chico se enfurecía, si hubiera sido uno de los chicos ya estaría noqueado.

-Querer cita con Airen-dijo la chinita.

-Y yo una con…- dijo Ryoga.

Akane notó que Ranma ya se le había acabado la paciencia.

- ¿De verdad que queréis una cita? Pues nada tan fácil- dijo Ranma, nadie se dio cuenta, solamente Akane, pero el chico estaba furioso-cerrad los ojos.

Los seis chicos los cerraron, notaron que los llevaban y que alguien los cogía por la mano.

- ¿Nosotros vamos a tener cita? - preguntó Shampoo. Usó correctamente el japonés y le cambió un poco la voz.

- ¡Si! -contestó una voz con alegría. A la chica se la notaba nerviosa, como le cambia la voz a su Airen.

Cuando Shampoo abrió los ojos se asustó. Tenía cogido por las manos a Ryoga y le había pedido salir y este había aceptado. Era una trampa de Ranma, el chico-cerdo estaba furioso, él quería salir con Akane.

Los dos chicos del dojo Tendo oyeron unas maldiciones. Ranma había emparejado a Kuno con Ukyo y a Mousse con Kodachi. Ninguno estaba de acuerdo con estas uniones.

Los seis miraron a Ranma, que estaba carcajeándose al lado de Akane.

Akane miró a su amigo, parecía una broma infantil… pero el chico estaba advirtiendo a sus rivales que no saldría con ninguna de ellas, y a ellos que no dejaría que persiguiesen a ella. Lo malo que esos seis no aprendían nunca las lecciones a la primera…ni tampoco a la segunda y volvían por más.

-No saldré con ella- dijo Ryoga furioso- esta burla la pagaras caro. Humillarme delante de Akane.

-Yo no querer salir con Ryoga… yo saldré con Airen.

- ¡No! -dijo tajante Ranma- ¡No saldré contigo…! Mejor dicho ¡no saldré con ninguna de vosotras! No me impondrás tu voluntad.

- ¡Tú ser esposo de Shampoo… ¡tú venir conmigo a China y…

- ¡Nunca! jamás consentiré que te lo lleves a China… ¡Ranma es mío!… y sólo mío. - dijo una furiosa y posesiva Akane. No iba a consentir que esas tontas se lo quitasen… ya no.

Todos la miraron sorprendidos. No era normal que Akane reclamase a Ranma como suyo. Había pasado algo entre los dos prometidos, pero no lo consentirían

-Despierta Akane, Ranma no te quiere…- dijo Ukyo, iba a seguir hablando, pero Akane la miraba con una sonrisa sarcástica.

-La que tenéis que despertar sois vosotras-contestó una Akane segura de lo que decía. Ranma la miró sorprendido y sonrió, esa era su Akane. - yo ya sé lo que Ranma siente por mí. Vosotras sólo os lo imagináis que os quiere. Os creéis lo que no es… estáis muy engañadas. Él me quiere a mí y sólo a mí.

- ¡Que prepotente! -dijo Ranma en bajo- pero es la verdad. - y el chico se rio.

- ¡Mientes! ¡Mientes Akane! - dijo Shampoo- Ranma querer a…

- ¡No!, ¡no miente! - afirmó Ranma- después de que os fuisteis, después de destrozar el intento de boda… nos confesamos nuestro amor mutuo. Yo quiero a Akane y ella a mí.

Los rivales los miraban espantados.

-Tú siempre decir que no querer, reírte de ella. Que ser fea y otras cosas.

-Mentía…, si mentía- reconoció Ranma- era un cobarde idiota al no reconocer lo que sentía por ella- el chico se calló y suspiró- y… también la protegía… de vosotras, por qué si reconocía que la quería la intentaríais matar. Y de otros locos que la podían utilizar para atracarme. Ahora todo ha cambiado quien la intente atacar o tocarla-los miró muy serio y con tono sádico dijo- lo mataré con mucho dolor… sea quien sea o hombre… o mujer.

Los seis chicos lo miraron espantados, ese no era el Ranma que conocían.

-Yo tampoco quiero que os acerquéis a Ranma, pienso lo mismo que él. Quien lo intente atacar o tocarlo… lo mataré…o la mataré con mucho dolor… sea quien sea o hombre… o mujer. -Akane había dicho lo mismo que Ranma palabra por palabra.

-Nosotros destrozaremos vuestra unión. No consentiremos que sigáis juntos. La bella Akane Tendo y la chica de la trenza serán mías- dijo Tatewaki, todos lo miraron boquiabiertos.

-Escucha Tatewaki Kuno… ni Akane Tendo ni la chica de la trenza serán tuyas. Las dos son mías… de Ranma Saotome- dijo el chico de la trenza usando el mismo tono y forma de hablar que Kuno.

Akane esbozó una sonrisa, Ranma se estaba cansando de esta conversación. Habían salido pronto de casa por que pesaban que se encontrarían con esos seis idiotas… y habían acertado… pero esta discusión duraba ya mucho.

-Ranma tenemos prisa, antes de la escuela debemos… pasar por… la joyería… debemos encargar los que nos pidió Kasumi.

El chico asintió.

-Lo siento, pero tenemos prisa. Ya habéis oído a Akane. Dejarnos pasar. No queremos poneos una denuncia por amenazas o acoso, al menos hoy no.

Ranma y su amiga empezaron a andar y los seis chicos les dejaron pasar asustados.

-Por hoy pasar podéis… pero otro día no. Y si intentáis casaros...nosotros volver a destrozaros boda. Jamás dejaremos casaros- dijo Shampoo.

Los dos chicos se pararon, se miraron y esbozaron una sonrisa enigmática.

-No os preocupéis, no intentaremos casarnos de nuevo-dijo Akane con resignación.

-No habrá próxima boda, no me casaré ni con Akane… ni con nadie. De la misma manera que Akane no se casará ni conmigo… ni con vosotros… ni con nadie… Akane y yo ya no somos prometidos. -siguió Ranma con el mismo tono que Akane.

-Ni novios, te has dejado eso- dijo Akane sonriendo.

-Lo siento, tenía la cabeza en otro sitio. -contestó Ranma riendo. El comportamiento que tenían los dos chicos inquietaba a los otros chicos. Los dos chicos siempre habían sido íntimos y muy cercanos él uno del otro… pero ahora parecía que estaban más unidos… demasiado unidos.

Los seis chicos los miraron asustados. Ni prometidos… ni novios. Ni se casarían nunca…no lo entendían.

-Queréis acláranos todo- dijo Ryoga, puso cara de paranoico, y gritando como un poseso- ¡no entiendo nada! - y los otros cinco chicos asintieron, ellos también estaban al borde de un ataque de nervios.

-No nos vamos a casar por qué …- dijo Akane.

-Ya lo estamos. ¡Nos casamos hace dos días!

Todos los miraron asustados. No se lo creían.

- ¡Imposible!, hace dos días os destrozamos la boda-dijo Ukyo, estaba satisfecha de haber ayudado a destrozar esa boda.

-Si, cuando os echó Nabiki, estabais convencidos de haber destrozado ese intento de boda. Os vimos salir del dojo muy contentos… habíais logrado vuestro objetivo… que no nos casásemos… lo lograsteis… en apariencia. -dijo Ranma. Si recordaba la boda fallida se enfadaba con los seis personajes que tenía delante. Le había fastidiado mucho que se metiesen por medio- no tenéis ningún derecho a interferir entre Akane y yo. Por eso nos casamos.

-Nos casamos por voluntad de Ranma y mía. Y tuvimos que chantajear a nuestros padres.

-Poco después de iros le propuse matrimonio a Akane y aceptó. Os fuisteis convencidos que no se celebraría la boda- explicó Ranma- Pensamos que esa era la excusa perfecta y el momento perfecto para casarnos.

-En vuestra ceguera pensando en vuestro triunfo, olvidasteis que nosotros dos nunca nos hemos dejado vencer. Y aprovechamos que nos creíais vencidos para jugar nuestra última carta. Atacamos justo después de que nos derrotarais. Nos casamos unas pocas horas después de la boda fallida. Sin dar tiempo a que os enteraseis e intentaseis volver a destrozar esa boda.

-Fue una jugada maestra y triunfamos. La boda llegó a su fin sin seis molestias- dijo Ranma mirándolos-Kasumi se encargó de que Nabiki no avisara a nadie y a vosotros menos. Fue una boda intima. La familia, sólo los Saotome y los Tendo. Dejaremos para más adelante otra para los amigos… pero la única que vale… ya se ha celebrado.

- ¡No es posible! - dijo un horrorizado Kuno- No te puedes haber casado con Akane Tendo. Yo anularé ese matrimonio.

-Y yo Akane Ten…no ahora es Akane Saotome, te mandaré al hospital si lo intentas.

- ¡Si! Esa es mi mujercita-dijo Ranma riendo.

-Se puede anular…si en mes no consumar matrimonio…- empezó Shampoo… se calló vio que los recién casados se miraban y sonreían- no ser posible… no haber…

-Llegáis con dos días de retraso pequeños- dijo Ranma. - puede ser que ya éste encargado un Ranma o una Akane pequeñitos.

Akane se sonrojó, era mentira aún no habían ejercido ese derecho… pero eso no lo debían saber esos idiotas.

-No tenías ningún derecho a... - dijo Ryoga. Ranma le volvió a pegar, Ryoga volvió a sangrar.

- ¡TENEMOS TODO EL DERECHO DEL MUNDO!, ¡ESTAMOS CASADOS! ¡SOMOS MARIDO Y MUJER! - gritaron los dos chicos.

-Hoy acabaremos con este matrimonio- contestó Kodachi- después Ranma se casará conmigo…

- ¿Por qué contigo? Ranchan se casará conmigo-dijo Ukyo.

Se empezaron a pelear entre ellos, por quien se casaría con Ranma, y quien con Akane.

-Siempre igual- dijo Ranma designado- ¿por qué nos perseguirán?

-No lo sé. Sólo sé por qué te quiero yo. -contestó Akane.

-Y yo a ti- dijo él- eres la mejor mujer que conozco y la más guapa.

Se fueron acercando y se besaron. Cuando se separaron los dos chicos se sonrieron, los dos chicos se sentían uno. Él le acarició la cara.

-Te quiero- repitió él.

-Y yo a ti- repitió ella- Hemos olvidado que tenemos compañía- dijo con una sonrisa tímida. - deben estar furiosos.

-Me da igual. Son unos egoístas. Nunca han tenido en cuenta nuestros sentimientos… sólo los suyos. Teníamos que ser suyos, aunque ni tú ni yo quisiéramos. Ahora hemos decidido lo que nosotros realmente queríamos, sin tener en cuenta a nadie, sólo contamos tú y yo, los demás en eso no tienen nada que decir.

Los rivales lo miraron asombrados. Los dos recién casados los había criticado, les había dicho que su opinión no contaba y veladamente los había amenazado. Estaban furiosos, no estaban de acuerdo con ese matrimonio.

-Ahora nosotros anularemos ese... ¿matrimonio? – dijo Ryoga y los seis rivales se prepararon para luchar.

-Akane prepararte, ahora empieza el vals, no me gusta como lo van a tocar esos seis… pero tú y yo juntos podemos superar esta prueba y todas. Le enseñaremos lo bien que "bailamos" juntos.

-Si, juntos venceremos. No podrán ni separarnos, ni vencernos- contestó la chica.

Los seis rivales se lanzaron sobre ellos dos. Los dos chicos se sonrieron, se sentían preparados para vencer a esos idiotas. Sabían que esos seis no lograrían nunca cumplir su objetivo de separarlos.

Continuará...


En esta historia se da entender que el final del manga es un sueño profético de Ranma, lo tiene cuando su padre y Soun lo dejan noqueado al poco de volver de China.