Los personajes de esta historia no son míos.


4°. Una Venganza.

Volvían de las vacaciones de verano. Habían estado en un pequeño pueblo costero. Un familiar de los Saotome les dejó una casita, y fueron toda la familia. Era un pueblo sin mucha gente, y lejos de Nerima. Costaba mucho llamar por teléfono y por eso Nabiki no le salió a cuenta delatar a esos seis donde estaban. Fueron unas vacaciones tranquilas.

Habían cogido el último tren que salía para Tokio, llegarían a su destino tarde, fue por sugerencia de Ranma, dijo que era para disfrutar más del día… pero su prometida sabía la verdad, quería evitar encontrarse con los seis locos que siempre tenían a su alrededor, de los que apenas se acordaban.

Akane y Ranma iban sentados juntos y solos, chalaban alegremente de esas vacaciones. El resto de la familia dormía. Los dos chicos se sentaron separados de la familia.

-Han estados una buenas vacaciones- dijo el chico- un lugar apartado, sin problemas, sin nadie que me retase, sin un director loco o una profesora problemática y caprichosa.

La chica lo miró enfadada.

-Te has olvidado mencionar a tus "Prometidas". Las habrás echado de menos. Has tenido que pasar las vacaciones con tu "prometida fea".

Ranma se enfadó. No habían tenido una pelea en semanas y ahora ella se enfadaba por nada.

- ¿Prome… qué? Las había olvidado por completo. Creo que dijimos que no nos acordaríamos de esos seis- dijo el chico molesto. Ella supo al instante que no mentía. -No las he echado de menos y sí que las he mencionado… cuando he dicho problemas… me refería a ellas- se defendió el chico con genio, pero sin levantar la voz. No quería despertar al resto de la familia- esas tres son unas molestias, un incordio. Siempre encima mío. Es una suerte no habernos encontrado con ninguno. Ni esos tres imbéciles ni las tres…-la miró y su semblante se endureció-…ni esas... ¡brujas! - Akane se quedó helada, era la primera vez que las insultaba- No me lo puedo creer... ¡No han aparecido! Esos seis parecen que tienen un sexto sentido para encontramos allá donde vamos de vacaciones y este año, por suerte, ¡se les estropea! Estas vacaciones nada de la amazona, nada del cerdito, ni la momia ni del viejo verde, ni de los otros locos. Han sido unas vacaciones marranavillosamente tranquilas. - acabó él alegre. - Me había olvidado por completo de ellos. - y con un tono irónico añadió- ¡Gracias por hacedme recordar a esos seis!

-Parece que has estado muy tranquilo este mes, lejos de esa gente. - dijo la chica. - y perdona no quería traerte malos recuerdos

-Si… y daría todo mi dinero…aunque no es mucho, para que esto siguiese mucho tiempo. - dijo él y suspiró y con pena- aunque si he echado de menos a alguien.

- ¿A quién? - dijo ella mosqueada- ¿A tu amiga de la infancia? ¿O tal vez a la gimnasta? ¿O incluso al hijo del director? dices que te alegras de estar lejos de esos seis y los echas de menos.

Akane estaba furiosa. No comprendía como podía decir que había estado bien lejos de los seis chicos… y echar de menos a uno de ellos- eres un insensible.

- ¡La insensible eres tú! – dijo el chico enfadado y sin elevar el tono de la voz, bajó la cabeza triste habló con pena-Sabes lo que me pasa cada vez que me mojo. Me tengo que bañar con un bañador… femenino. He echado de menos a mi cuerpo original…a Ranma-Kun. Al único que he echado de menos. No he podido disfrutar como hubiera querido estas vacaciones. Aún me acuerdo como acabó nuestro primer paseo por la playa.

Akane lo miró con tristeza, ella fue la responsable de que ese paseo se torciera… durante unos minutos.


A principio de las vacaciones... (Un mes antes).

Era el segundo día de vacaciones que estaban en la casita y se disponían a ver la tele.

Ranma estaba en el salón de la casita leyendo un aburrido libro. Tenía que hacer un trabajo sobre ese libro con Akane. Pero ella le dejó esa noche la responsabilidad del leer un capítulo. Estaba toda la familia con él, menos Akane, y al chico le apetecía salir al dar una vuelta por la playa… pero no sabía cómo decírselo a la chica, sin que la familia dijera un motón de tonterías.

La chica se había metido en la habitación que compartía con el chico, los padres los habían juntado para si podía ser que tuvieran un acercamiento. Pero los dos chicos se opusieron a dormir en la misma habitación, pero al haber sólo cuatro habitaciones, tuvieron que claudicar, nadie quería dormir con Soun, roncaba como una locomotora vieja y hablaba a gritos en sueños.

A Ranma sólo le quedaba menos de una página para acabar cuando bajó Akane. Se había cambiado y llevaba un vestido corto de color amarillo. Ranma no pudo dejar de mirarla, aunque aparentaba leer.

-Voy a dar un paseo por la playa- dijo la chica. Miró al chico, era una clara invitación que la acompañase, que el chico pareció no capta. Al no obtener respuesta se giró enfadada, se dirigió a la puerta de salida y salió de la casita- ¡Adiós! - dijo con un tono enfadado.

Ranma miró a Akane, no sabía por qué se había irritado la chica, no le había dado tiempo a responder. Se había quedado en blanco al verla tan guapa. Pero reaccionó y se levantó deprisa y se dirigió a la puerta.

- ¡Espera Akane! ¡Voy contigo! - antes de salir oyó a alguien decir algo, pero no prestó atención. Y salió de la casa detrás de su prometida. La encontró a unos metros de distancia, la chica seguía enfadada y se alejaba muy rápida.

Akane salió de la casa furiosa, ese prometido suyo era un insensible, con la noche tan apacible que hacía y dejarla pasear sola. No había captado la indirecta. Ese chico era tonto, no sabía por qué lo que…

- ¡RANMA ERES UN IMBÉNCIL! -gritó la chica. Entonces alguien la estiró del vestido.

- ¿Quién es imbécil? - preguntó una voz.

La chica se asustó y se giró y vio a Ranma que la había seguido, no lo había oído llegar. Por un momento se quedó callada, esperaba que él se enfadará por qué lo había insultado… pero el chico no lo hizo.

- ¿Qué…? ¿qué haces aquí? - preguntó ella un poco asustada y enfadada- ¡no me sigas!

-Hace horas que me apetecía salir. Y tú me has dado la excusa perfecta para hacerlo.

- ¡No quiero que me sigas! - dijo ella molesta, ni ella misma sabía por qué estaba enfadada con el chico. Realmente no le había hecho nada. Esos dos días de vacaciones se había comportado muy bien con ella, tal vez fuera al sentirse libre de la presión que lo sometían las otras prometidas, lo que llevaba al chico comportarse bien.

-No te estoy siguiendo. Sólo hay un camino para llegar a la playa. Aunque cada uno de nosotros vaya donde quiera, debemos seguir este camino.

La chica no dijo nada en el fondo se alegraba que él estuviera con ella. Al acabar el camino llegaron a un paseo paralelo a la playa. Los dos chicos siguieron andando por ese paseo, ya habían olvidado esa pequeña pulla, y empezaron a hablar y bromear.

- ¡Ranma bajemos a la playa! - pidió la chica- tengo ganas de andar sobre la arena, siempre me ha gustado andar descalza por la arena de la playa.

Akane pensó que el chico le diría algo como- "Sólo es arena, no entiendo como una chica tonta tiene tantas ganas de ensuciarse los pies". Esperaba esa u otra respuesta parecida.

Pero la auténtica respuesta del chico la dejó asombrada.

-Si tú quieres bajar, eso haremos… yo también quiero pasear por la playa es muy relajante y según dicen bueno para la salud de los pies- dijo el chico y le sonrió. Estaba extraño parecía estar disfrutando del paseo y no la había insultado aún.

Los dos chicos bajaron a la playa, se descalzaron y empezaron a andar bajo la luz de la luna oyendo el ruido de las olas.

-Se está bien aquí, lejos del ruido de la ciudad. De las luces que ocultan las estrellas y sin los olores de la contaminación- dijo el chico y añadió- y sin las molestias de siempre. Sin bicicletas que se incrusten en mi cabeza, sin rivales que me quieran vencer y…-miró a su prometida- sin locas que me quieran obligar a salir con ellas o casarme con ellas por qué ellas lo digan o me abracen sin mi permiso.

-Parece que estas a gusto sin ellas- dijo Akane- No me lo creo-dudó la chica. - ¿No echas de menos algunas de ella?

El chico la miró extrañado. Parecía que su prometida quería enfadarlo…pero no le daría ese gusto.

-Para nada. Estoy muy bien con ellas lejos. Estoy pasando unos días muy tranquilos y ojalá duren mucho- se quedó callado y miró a la chica- quiero hacer un trato contigo.

- ¿Un trato? ¿Conmigo? - preguntó ella, extrañada y un poco asustada.

-Si- contestó él- y es este… no volveremos hablar de esos seis durante estas vacaciones. Ni es un reto y tampoco es una apuesta. En estas vacaciones esos… ¿rivales? No existen, sólo existimos tú, yo y nuestra familia. - propuso el chico.

-Acepto, no volveremos hablar de ellos, ni si quiera los mencionaremos, están en el olvido. - dijo ella y lo miró sonriendo. - no pensaremos en ellos. Sólo en disfrutar de estás vacaciones y pasarlo bien. - Y los dos chicos lo cumplieron, durante esas semanas no se acordaron de sus rivales, no les dedicaron ni un solo pensamiento durante todas las vacaciones. Y si alguien les preguntaba por ellos ignoraban las preguntas y hacían como si no conocieran a esos seis.

Siguieron paseando por la playa y la chica fue a la orilla y dejó que las olas le mojasen los pies.

-Ven Ranma, deja que las olas te mojen los pies, es como un masaje- dijo la chica con una sonrisa tentadora.

El chico la miró y sonrió con tristeza.

-Lo siento Akane, pero sabes que no puedo.

Ella lo miró sorprendida.

- ¿Por qué no? -dijo la chica. Y en ese momento tuvo una idea. Se agachó y con las manos empezó a tirarle agua al chico. El chico se transformó en chica. -eres un aburrido- dijo riendo- no seas tan…- se calló, la chica de la trenza estaba enojada.

- ¿Se puede saber qué haces, tonta? - gritó Ranma furioso, la chica lo miró asustada.

-Eres un insensible-gritó ella- solo era un juego…

-La insensible eres tú. Creía que me entendías… que sabía lo que siento…pero veo que eres igual que los demás. -estaba furioso. Akane no sabía en qué se había equivocado, que fallo había tenido.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te has enfadado? - preguntó ella.

- ¡Déjame…! ¡déjame solo…! - y con voz baja y con mucha pena-…déjame con mi frustración.

Y la chica de la trenza se alejó de Akane y la dejó sola y desconcentrada, sin entender nada.

Akane la encontró pocos minutos después. Ranma- chan estaba sentada en el suelo abrazándose las rodillas con los brazos.

- ¿Qué te pasa? Me estás preocupando- ella pensaba que era una tontería.

Ranma la miró y en esa mirada la chica vio tristeza. La chica se asustó. Ranma bajó la mirada. Y Akane se sentó enfrente de él. El comportamiento de Ranma la alarmaba, en Nerima se hubieran enfadado, pero aquí parecía que el chico huía de esas peleas absurdas.

Pasaron varios minutos en silencio. Y de momento Ranma empezó a hablar, lo hacía tan bajo que Akane pensó que se lo estaba imaginando.

-Quería salir, pasear… contigo a la luz de la luna, ahora que estamos lejos de gente problemática, sin que nadie nos molestase…sin que nadie se metiera por medio…

Entonces Akane comprendió lo que le ocurría al chico. Quería pasear con ella como chico.

-… Y yo lo he fastidiado todo- dijo Akane con pena- lo siento, no pensaba lo mucho que significaba para ti.

La chica de la trenza levantó la cabeza y sonrió con tristeza.

-Mucho. Mira la playa- dijo señalando el mar, Akane miró donde señalaba el chico. - no puedo disfrutar como quería… no sabes lo que significa esta maldición…-y añadió con pena-al menos no me convierto en un panda o un pato- no quiso añadir un cerdito, hacía poco que Akane había descubierto quien era realmente P-chan. No quería traerle malos recuerdos.

Ella lo miró y suspiró y estuvieron unos momentos en silencio hasta que la chica recordó algo.

-Mira Ranma tengo agua. Y un vaso metálico. podemos buscar leña y encender un fuego.

Minutos después ardía un fuego y Ranma era de nuevo chico.

Estuvieron un rato mirando el fuego.

-Un día podríamos venir a cenar a la playa, encender un fuego y asar algo- dijo la chica.

Él la miró y cerró los ojos.

-Eso sería una idea fantástica. - contestó el chico y con una sonrisa traviesa añadió- y con un poco de suerte nos lo podremos comer.

El chico se levantó y salió corriendo, ella lo siguió enfurecida.

- ¿Qué insinúas? ¿que soy mala cocinera? - dijo enfadada y dispuesta pegarle un golpe

-No lo insinúo… ¡lo eres! - dijo el chico riendo.

Ella lo empezó a perseguir, pero cada vez que creía que lo iba a coger él hábilmente la esquivaba. Fue entonces cuando comprendió que el chico bromeaba con ella. Que tenía ganas de jugar, y ella decidió que él no sería el único en divertirse. Durante unos minutos los dos chicos jugaron a pillar, él siempre se escapaba, y a ella le daba igual, lo realmente importante era pasar un buen rato. Los dos se reían a carcajadas. Estaban disfrutando del momento, como nunca le habían dejado hacerlo.

Al final fue él quien la pillo. Habían llegado al paseo y ella quedó atrapada entre Ranma y un árbol. Se quedaron mirando de forma extraña y sintieron una sensación que muchas veces habían tenido, pero siempre habían deprimido...

Ranma le quitó un mechón de la cara, y dejó la mano en la mejilla de la chica. Con el dedo pulgar le acarició la cara. Ella lo miraba un poco asustada y al verla tan indefensa. No pudo evitar mirarla a los ojos y…

- ¡Dios!, ¡que guapa estás hoy! - se oyó exclamar él mismo. Ella lo miró sonrojada. Ahora era seguro al chico le pasaba algo. El chico también estaba sonrojado. Él no sabía cómo se había atrevido a decir lo que pensaba. No se echaría atrás, tampoco lo negaría…al menos a ella.

- ¿Estás bien? - preguntó la chica. - hoy estas muy extraño.

-No lo sé- dijo el chico. Y ante la mirada incrédula de la chica lo repitió- ¡sí!, no sé si me encuentro bien. Me encuentro raro. Quiero salir a pasear contigo… ¡cada noche!… y por las tardes también. Me gustaría estar aquí para siempre, lejos de los problemas, y quiero que estés conmigo. Siento cosas extrañas cuando te miro- ella se empezó a enfadar, y él asustado le aclaró- no… no pienses… cosas raras. Es como si tuviese miles de burbujas dentro mío o como si me recorriesen descargas eléctricas.

- ¡Tú me quieres! - afirmó Akane.

-No lo sé. A veces parece que si… pero otras lo dudo… pero para lo bueno o lo malo tú…eres la única.

Ella lo miró y cerrando los ojos declaró.

-Tú también eres el único.

No se habían movido. Sus labios se fueron acercando y…

- "En este momento aparece alguien o pasa algo"- pensaron los dos chicos. Y entonces los dos notaron una ligera presión en los labios. ¡Se estaban besando!, fue un beso que los dos estaban deseando desde mucho tiempo atrás… pero no de todo voluntario. Fue como si sus cuerpos tomasen el control sobre sus mentes e hicieran lo que ellos no se atrevían a hacer. Al separarse se miraron asombrados. Estuvieron un rato mirándose sin saber que decirse ni hacer. Al final fue el chico quien reaccionó.

-Sera… mejor volver… deben estar preocupados… hace mucho que salimos.

-Si… -dijo ella, se la veía nerviosa y sofocada. Durante parte del trayecto tuvo un tono sonrojado, como su prometido. Se miraban de reojo.

Al pasar por donde hicieron el fuego lo apagaron y enteraron los rescoldos.

Al entrar en casa tuvieron que aguantar las bromas de toda la familia, pero ellos las ignoraron y subieron a su habitación.

Akane se fue a cambiar al lavabo y al volver a la habitación Ranma ya estaba acostado y se la quedó mirando.

-No me mires así, pervertido- dijo ella enfadada- si lo sigues haciendo duermes en el sillón.

-Ese pijama es nuevo, hoy estás muy guapa- dijo él sonrojado.

Ella se puso muy roja.

-Gracias, eres muy amable- dijo ella- ojalá fueses siempre así. - lo pensó, simulando enfado- ¿Hoy?, ¿Sólo estoy guapa hoy?

-Yo siempre soy amable, sólo que no lo demuestro. Y tú siempre estás guapa… pero hoy más.

Ella se acostó en su cama. Y se quedó pensativa mirando el techo, estaba rumiando algo y se lo dijo a su prometido.

- ¿Qué tal si mañana vamos a ver el templo? - preguntó la chica.

Él la miró.

-Por mí de acuerdo, pero tú y yo solos. Que mi padre y el tuyo nos meterán en problemas si vienen y Nabiki también lo haría. Hoy nos ha hecho fotos. Las venderá en el Furinkan.

-Si. Ya es hora que la castiguemos, siempre haciéndonos fotos y ganando dinero a nuestra costa y ni tú ni yo recibimos nuestra parte.

Los dos chicos oyeron ruidos en la puerta y se levantaron y fueron hacía ella en silencio. Un minuto después volvían a las camas, habían espantado a su familia, que estaba espiándolos.

Se acostaron y enseguida los dos estaban durmiendo.

-Akane… ¿Akane? ¿Qué te pasa? - preguntó Ranma asustado. El viaje hacía Nerima seguía. Akane se había quedado unos minutos callada y con la mirada perdida.

-Nada sólo recordaba la primera salida nocturna que hicimos- dijo ella.

-Y no fue la última. Y las excursiones que hicimos y las cenas en la playa, pasamos mucho tiempo los dos solos. – siguió él.

-Hicimos todo juntos. Incluso dormimos en la misma habitación. Voy a echar de menos nuestras escapadas- dijo la chica.

-Las podremos repetir los fines de semanas. Ir a la montaña o al cine… o donde sea- dijo el chico. -Lo pasé muy bien contigo… y no quiero que eso sea cosa del pasado. - miró a la chica- quiero volverlo a repetir y no sólo una vez… eres una excelente compañera de juergas.

- ¿Sólo una excelente compañera? – preguntó ella con una sonrisa tentadora.

-No eres sólo una excelente compañera…- dijo el chico sonriendo- eres la mejor compañera para salir a cualquier sitio.

-Como que has salido tanto con chicas- dijo ella con ironía.

-Eres la primera-dijo y puso una sonrisa malvada- y no habrá otra después que tú…-hizo una pausa- eres la primera y la última. – ella lo miró y se sonrojó- volveremos a salir cuando queramos. Tengo ganas de que volvamos a salir juntos.

Ella lo miró y asintió.

-Lo volveremos a hacer. Nadie impedirá que lo hagamos-dijo ella convencida.

Desde unos asientos más adelante, Nabiki, haciéndose la dormida asistía a la conversación de los dos jóvenes.

- "Pobres niños, allí estaré para vender esa información a vuestros rivales. Creo que este año me voy a hacer de oro"- pensó la chica. Se frotaba las manos mentalmente pensando en lo que ganaría.

Pero pronto incluso la hermana mediana cayó, en contra de su voluntad, en brazos de Morfeo y no escuchó toda la conversación. De haberlo hecho… sus beneficios hubieran sido mayores.

Los dos jóvenes habían estado un rato callados mirando el monte Fuji.

-Bonito paisaje. - dijo Akane- algún día me gustaría ir de acampada. Salir a la montaña.

-Eso lo hemos hecho miles de veces- dijo él con cansancio.

-Si, pero siempre para entrenar. Lo que digo es ir de acampada. Para disfrutar de la naturaleza, pescar…descansar.

Ranma la miró divertido.

-Parece divertido. Tienes razón. Pero que no se enteren los viejos, o si no se apuntaran y lo fastidiaran todo, nos harían entrenar. Y últimamente prefiero ir a los sitios sólo contigo. O si no que vengan también mi madre y Kasumi.

- ¿Y Nabiki? - dijo riendo Akane- ¿No te gusta ir con ella?

El chico la miró y sonrió.

-Es una buena acompañante, pero…

-¿Pero… que? – preguntó intrigada la chica.

-Si decidiéramos ir algún sitio y ella se enterase o fuese…en diez minutos lo sabía todo Japón… a cambio de cierta cantidad de dinero.

Y los dos se rieron.

- ¿Qué tal si el sábado vamos a comer a la montaña? - dijo ella tentadora- cogemos las bicis y…

-Sabes cómo tentarme con tus planes- dijo él riendo- vayamos pues a la montaña… pero ni una palabra a nadie... que no quiero ninguna mosca molesta.

Siguieron hablando de su planes y proyectos durante minutos.

-Tenemos que seguir con nuestro plan sobre ese problema que tenemos. No podemos seguir como hasta ahora o no iremos a ninguna parte- dijo él. Ella lo miró sorprendida, habían pasado semanas sin hablar de eso.

-No te preocupes, ese problema caerá por su propio peso. Espero que lo resolvamos pronto. - y puso una sonrisa traviesa- no se esperará eso de nosotros.

Los dos se volvieron a reír.

Kasumi se había despertado y oía las risas de los dos prometidos. Esas vacaciones les habían hecho bien a los dos chicos. Se llevaban mejor, casi no se habían peleado durante toda la estancia en la casita, y cuando lo hacían…eran peleas extrañas, parecían que actuaban, Ranma no utilizaba sus peores insultos ni Akane mandaba a su prometido a volar.

La razón por la que no se peleaban sería por qué nunca estaban con la familia y lejos de cierto grupo que los perseguían. Cada día salían algún sitio, el tiempo que pasaba con la familia era mínimo. Los dos patriarcas no estaban de acuerdo, los dos chicos se saltaban el entrenamiento, cosa que ella sabía que no era verdad. Los dos chicos eran los primeros en levantarse, y entrenaban juntos. Después desayunaban y bajaban a la playa. Algunos días cogían las bicis a primera hora de la mañana y volvían por la tarde. Y por la noche, cada noche, salían a pasear por la playa. Los dos chicos echarían de menos sus escapadas. Estaban más unidos que nunca. Necesitaban esa libertad que en Nerima les era negada por mucha gente.

Ahora planeaban algo, hacía tiempo que tenían ese problema, no se opondría a como lo resolviesen. Kasumi bostezó y se entregó de nuevo al mundo de los sueños.

El chico se quedó un rato callado y pensativo.

- ¿En qué piensas? -preguntó la chica.

-En nuestra primera cena en la playa. Fue muy entretenida y lo pasamos bien, sin nadie a kilómetros a la redonda. Sin que nuestros padres viniesen.

-Nos costó esconder que haríamos esa salida. Siempre estaba Nabiki encima para ver que hacíamos, y vender la información a nuestros padres. Suerte que Kasumi y tu madre nos ayudaron.

Los dos chicos sonrieron y recordaron esa salida.


Una cena a la luz de la luna.

Había pasado dos días desde su primer paseo nocturno.

Y habían decidido que ese día irían a cenar a la playa. Pero nadie debía saberlo, o tendrían problemas. Si los dos viejos lo supieran se apuntarían…y ellos dos no se lo pasarían tan bien. Debían evitar que Nabiki lo descubriera, por qué sacaría beneficios de esa información.… sólo podrían confiar en Kasumi y Nodoka.

Era por la mañana y estaban todos en casa.

-Tenemos que comprar, necesitamos ayuda. ¿Akane?, ¿Ranma? ¿Podéis venir conmigo y Kasumi? - dijo Nodoka.

-Si, podíamos bajar y ver el pueblo. Dicen que hay una pequeña zona comercial, con tiendas, restaurante y cine. - dijo alegre Akane.

Ranma la miró con aburrimiento.

- ¿Y qué tiene de bueno eso? - dijo apático Ranma- debe ser muy aburrido.

-Al señor Ranma como es un insensible no le gusta nada.

-Aquí me aburro. No hay nada divertido. - y miró con maldad a su prometida- como tengo una prometida aburrida y sosa. Ahora podíamos estar practicando surf, ¡pero la chica no sabe nadar! Tengo la peor prometida que se pueda tener.

-Si quieres te puedes prometer a Kasumi o Nabiki. Puede que salieses ganando.

-Tal vez tengas razón…- y miró a las otras dos chicas- tal vez elija a Kasumi, es la mejor de tus hermanas, paso de Nabiki, me podía vender, la última vez lo hizo.

Kasumi se puso roja, se sintió alagada. Pero notó que Ranma había dicho que ella era la mejor de las hermanas de Akane, no la mejor de las tres hermanas, eso significaba que la mejor era... Nabiki se quedó helada… como la conocía Ranma.

-Eres un insensible. No sé por qué me preocupo por ti- dijo enojada Akane.

-Lo mismo digo yo-contestó el chico. Y sé giró. Subió a la habitación, y cuando bajó llevaba una pequeña mochila.

- ¿Dónde vas? - preguntó su madre.

-A hacer un entrenamiento a la montaña. Estaré un par…- y dejó pasar unos segundos-… un par de horas. Volveré a la hora de la comida.

Y salió.

- ¿No va impedir que se vaya? - preguntó Nabiki a su hermana pequeña.

-Ranma puede ir donde quiera- contestó enfadada Akane.

Minutos después, Akane salía con su hermana mayor y Nodoka a comprar. Cuando se alejaron lo bastante Nodoka se giró y preguntó.

- ¡Akane! ¿No crees que hoy os habéis pasado un poco, tanto tú como Ranma?

- ¿A qué te refieres tía Nodoka? - dijo Akane simulando ignorancia y enfureciéndose- Hoy Ranma se ha pasado mucho conmigo y…

- ¡Deja de mentir! - cortó Nodoka y sonriéndole- lo que habéis hecho era comedia. ¿Qué planeáis? Creo que necesitareis ayuda.

Akane las miró y sonrió.

-Si era comedia. Tenemos planeado ir a cenar a playa… - se puso sonrojada- solos. Pero si lo pedimos a los patriarcas no nos dejarán… o peor, se apuntarán. Necesitamos comprar carne, tal vez pescado. Ranma me hizo la lista.

- ¿Pero por qué simulasteis pelearos? - preguntó Kasumi. - no sé cómo Nabiki no se ha dado cuenta que era mentira, a ella no se le escapa esto.

-No podíamos bajar a comprar los dos sería muy sospechoso. Debíamos separarnos y uno ir con vosotras. y el otro irse a la montaña u otro sitio. Y la mejor forma de separarnos sin levantar sospechas era… ¡pelearnos!

-Podíais haber hablado con nosotras y os hubiéramos comprado lo que necesitáis para esa cena- dijo Kasumi.

-Lo intentamos… pero siempre estaba cerca Nabiki… y ya la conocéis.

-A Nabiki le parecerá extraño y nos seguirá- dijo Nodoka.

-No, seguirá a Ranma. Quera saber por qué no la elegiría a ella. – dijo Akane y añadió con maldad- le espera una buena sospesa.

Y Akane se rió. Las dos mujeres la miraron extrañadas, se miraron. Los dos jóvenes habían planeado algo en contra de Nabiki.

Al acabar de comprar volvieron a la casita. Disimulada entre la compra, estaba lo que necesitaban los dos prometidos para su cena. Nodoka y Kasumi les ayudarían en todo.

Las dos mujeres esperaban que los dos chicos disfrutaran de esa noche. Ocultarían todo a los patriarcas y a Nabiki.

Ranma salió de la casa furioso…o eso parecía, tenía que mantener ese aspecto durante mucho tiempo. Como pensaba lo seguía la persona que se imaginaba.

-La curiosidad acabará contigo… Nabiki.

Ranma se internó en el bosque. Y empezó a andar por caminos llenos de hierbas y zarzales, su perseguidora no iba vestida para andar por los caminos que él la conduciría. La oyó chillar, la chica se estaría arañando las piernas. Desde un punto alto de la montaña el chico se giró. Y vio a la hermana de su prometida intentar seguirlo y al final resistir y volverse a casa.

A parte Ranma le preparó unas trampas especiales. Con eso y los zarzales la ropa de la chica no quedaría en buen estado.

Ranma se rió. Había logrado dar esquinazo a la mediana de los Tendo. Pero sabía que la chica no se rendiría. Por dinero se arriesgaría a cualquier cosa. Pero hoy se había rendido… o eso parecía.

Akane y sus dos acompañantes llegaron a la casa a la vez que Nabiki. La chica llegaba arañada con la camisa y pantalones rotos. Y el pelo lleno de hierba. Muy sucia, y con aspecto de estar cansada.

-Parece Nabiki se ha metido en un berenjenal, ¿Qué has hecho para venir así? – preguntó riendo Akane. - Que lastima no tener una cámara de fotos. Me haría de oro con unas fotos tuyas con esas pintas.

Nabiki la miró con rabia.

- ¡Tú y… y… y tú prometido! ¡Estáis locos! No veas donde me ha metido tu prometido.

-Eso te pasa por perseguirlo. No debites hacerlo. Ha dicho que iba de entrenamiento. Pero como eres una cotilla, lo seguiste. Ranma no anda por sitios fáciles, al menos para ti.

-Planeáis algo, y yo lo descubriré – amenazó Nabiki.

-Puedes creer lo que quieras-dijo Akane desafiante-no conseguirás nada. - se acercó a su hermana y le dio unos golpes muy suaves en la cadera. -Tú sigues buscando que no conseguirás nada.

Se giró dando la espalda a su hermana y… la dañada ropa de Nabiki se hizo pedazos, quedando la joven totalmente desnuda.

Nabiki entró corriendo en casa ante la mirada asombrada de Kasumi, Nodoka y los dos patriarcas, que en ese momento salían de casa.

Akane, aunque en aparecía asombrada, interiormente se reía. El plan había salido bien. Tanto ella como su prometido se quitaron de encima a Nabiki, al menos durante ese día. La hermana se debía curar las heridas, tanto las físicas como el daño que le habían causado en su autoestima, pero no se rendiría…. Era una Tendo.

Ranma volvió a la hora de comer, se sentó al lado de su prometida y ni se hablaron ni se miraron. Los dos seguían enfadados… en apariencia. Aunque los dos miraban a Nabiki y mentalmente se reían a carcajadas.

El resto de tarde no se hablaron y cada uno se fue a pasear por la playa por su lado. Nabiki no tenía ganas de seguirlos y se quedó en casa, se arrepentiría de eso.

Kasumi salió a comprar, se había olvidado algo. Pero antes iría a entregar cierto material a unas personas.


Horas después estaba la cena preparada.

-Como tardan esos dos- dijo Genma- se van a quedar sin cenar.

Kasumi y Nodoka se miraron y se rieron.

-Ni Ranma ni Akane vendrán a cenar. - dijo Kasumi- hoy cenaran solos en la playa.

-No han pedido permiso a nadie- comentó Genma enfadado.

- Yo se lo he dado- dijo Nodoka- y no quiero que vayáis a molestarlos. Se merecen estar tranquilos. – Nabiki se fue a levantar- Nabiki, como vayas a molestarlos serás la encargada de limpiar la casa todo el mes. Tampoco quiero que los castigáis sin vienen tarde.

Nabiki se sentó en su silla resignada a perder esa partida, no quería enfadar a Nodoka. Con eso perdería mucho dinero, pero lo ganaría de otro sitio, quedaba mucho de vacaciones e irían todos a la playa…y allí Ranma y Akane estarían a su merced… no sabía que su hermana y el prometido de esta tenían otros planes y no caerían con tanta facilidad en las trampas de la hermana mediana.

-Ayer se fueron solos al templo. Seguro que comieron bien. Y no nos avisaron. - comentó Soun- Los castigamos y se han saltado el castigo.

-No se merecían ese castigo, los castigasteis sólo por qué ellos comieron mejor que vosotros. Fue una rabieta infantil vuestra, por no poder ir a ese restaurante. Les he levantado el castigo y vosotros no diréis nada. -advirtió Nodoka.

Los dos hombres la miraron asustados, pero envidiaron a sus hijos por lo que debían estar comiendo.

Mientras en una playa cercana dos jóvenes asaban carne y pescado mientras oían música de una radio que se llevaron.

-Cuando esté echa por un lado se gira con estas pinzas. - le enseñó el chico- no es tan difícil.

- ¿No hay que ponerle salsa u otra cosa ahora? - preguntó ella impaciente.

-No, eso se pone cuanto ya este en el plato. Tanta como quieras, tal vez un poquito de sal, aunque creo que Kasumi ya le echó.

Estuvieron vigilando que no se quemase la carne y cuando estuvo echa la sacaron y comieron.

-Pues no nos ha quedado tan mal. - dijo ella- es lo primero que hago que se puede comer. -dijo ella riendo.

-Lo has hecho bien. Cuando estas cocinando te pones nerviosa y lo haces con mucha fuerza. Cocinar es algo que debes hacer con calma. Si logras ese estado serás una buena cocinera. - dijo el chico- No te tienes que dejar dominar por los nervios, ni cocinando ni en una pelea o serás derrotada.

La chica asintió.

- ¿Cómo sabes tanto de cocinar? - preguntó Akane.

-Me conoces de hace tiempo, debías saber la respuesta.

Ella lo miró y pensó un momento.

-Has estado años viajando. Tu padre debía desaparecer dejándote solo. Te tuviste que valer por tu mismo. No debiste pasarlo bien.

-Si. No lo pase bien…- contestó él y bajó la cabeza, ella notó la tristeza del chico, pero enseguida Ranma levantó la cabeza y le sonrió-pero como tú has dicho eso me sirvió para aprender a valerme por mí mismo.

Los dos chicos se miraron y sonrieron.

Cuando acabaron de cenar, recogieron los restos y los metieron en una bolsa para tirarlos a la basura.

Ranma subió el volumen de la radio. Se puso en pie, se acercó a su prometida y le tendió la mano.

-Ven guapa. Señorita ¿Quiere hacerme el favor bailar conmigo? - dijo el chico de forma muy formal.

Ella sonrió y aceptó la invitación. Estuvieron bailando en la playa mucho rato. Al final se cansaron pararon la radio y extendieron las toallas una al lado de la otra, pegadas, y se tumbaron a contemplar las estrellas.

El chico le enseñó el nombre de las estrellas y él de alguna constelación y sus leyendas.

-Sabes mucho de las estrellas. Debe ser por qué estuviste mucho tiempo en la montaña.

-Si. Tienes razón, las contemplé desde pequeño, y cuando pude las estudié en libros.… pero hay una estrella a un más hermosa que todas esas y que resplandece mucho más que todas juntas.

- ¿Cuál? - preguntó ella mirando las estrellas. Al no obtener respuestas miró a su prometido que la miraba sonriendo.

-La más hermosa de las estrellas… eres tú- dijo el chico señalándola. - para mi eres la más bella.

-Ranma eres un adulador-dijo la chica sonriendo y muy roja.

- ¡Gracias! - dijo el chico. -tengo una suerte increíble. - ella lo miró sorprendida- ¡Si una suerte increíble!

- ¿Por qué? -preguntó Akane.

-Por tenerte por prometida. - dijo él, mientras se sonrojaba- tengo la chica más guapa y la mejor por prometida que se puede tener.

Ella se sonrojó.

- ¿Qué te pasa? Desde que estás aquí estás extraño. Parece que no tengas tanto miedo a decir lo que piensas o que sientes.

Él bajó la cabeza y dijo en voz baja.

-Desde que volvimos de Jusenkyo y allí pasó lo que paso y desde la boda fallida. Pensé mucho y decidí no repetí los errores del pasado, tuve mucho miedo de perderte, que tú… desaparecieras de mi vida, aún tengo mucho miedo. Pero no quiero ser un idiota como antes. Quiero estar contigo y quiero estarlo el resto de mi vida. No sé lo que sientes por mí. No sé si he hablado mucho… tal vez tú no me quier…

Se calló, ella lo estaba abrazando.

-Hacía años que esperaba esto, que te declararse. Yo quiero lo mismo que tú. Quiero estar contigo toda mi vida. No quiero que desaparezcas de mi vida. Te necesito a mi lado.

Los dos se miraron y se sonrieron.

-Te quiero, mi marimacho.

-Y yo a ti, mi pervertido.

Se fueron acercando y se besaron, al separarse se observaron un rato y volvieron a mirar las estrellas. Él le pasó una mano por la espalda y la atrajo hacía él. Ella se acercó a él y lo cogió por la camisa. Y estuvieron así durante horas y vieron caer alguna estrella fugaz.

-Es tarde volvamos a casa- dijo el chico. Ella asintió. Recogieron todo y volvieron a casa.

Cuando volvieron a casa estaban durmiendo todos. Un rato después estaba acostado y durmiendo. Aunque llegaron tarde no los castigaron. Nabiki quiso sacarles información que no recibió. Repitieron esas cenas varias veces durante las vacaciones. Fueron unos recuerdos que atesoraron los dos jóvenes. Como muchos otros de los que vivieron esas maravillosas vacaciones.

Seguían su viaje a Nerima, los dos chicos se quedaron mirando. Con los ojos brillantes. Los dos tenían mucho aprecio a ese recuerdo.

- ¡Nuestra primera cena solos! - dijo la chica.

-No.- rectificó el chico- en Nerima ya nos dejaron varías veces solos. Fue nuestra primera cena fuera de casa solos.

Ella lo miró. Y sonrió, él tenía razón.

-Pero esas salidas se repitieron. Comimos y cenamos los dos solos, sin la familia.

- Y al volver nuestros padres estaban furiosos… por qué no los invitábamos- dijo Ranma riendo.

-Y Nabiki también. Por qué ni pudo sacarnos fotos, ni vender información de donde íbamos. Perdió mucho dinero por qué no estanos nunca en casa.

-Pero nos sacó fotos cuando estábamos con la familia, seguro que hará negocio con ellas- dijo el chico.

-Seguro que vende fotos de ti como chica y mías a ese idiota… ¿Cómo se llamaba?... ¿Puno? ¿Mendo? ¿Tuno?

-Creo que Kuno… un mes sin pensar en esos… y nos olvidamos de sus nombres. Será que no merecen ni que pensemos en ellos.

Y los dos chicos se rieron.

Se acababa el viaje y faltaban minutos para llegar a la estación que debían bajar.

-Me da pena que esto se acabe- dijo la chica- volvemos a los problemas.

-Es el síndrome provacacional. - dijo el chico. - cuando acaban las vacaciones nos reprimimos recordándolas… y este año para nosotros dos será peor. Lo hemos pasado muy bien y muy tranquilos, sin ninguna molestia cerca.

Los dos chicos se miraron serios.

-No quiero volver a estar como antes. Que esos dos me acosen, y eso que uno tiene una novieta. Y que esas tres chicas te acosen a ti.

-Sin poder hacer nada sin que ellos se metan por medio-siguió el chico.

Los dos suspiraron con tristeza.

-Va ser un año horroroso si no ponemos remedio. -dijo Akane.

-Lo vamos a poner- le contestó alegre el chico. La miró de forma extraña- aún no sé cómo, pero encontraremos remedio, sin que tengamos que claudicar a sus deseos, por qué no lo haremos.

Ella asintió.

-Si, nunca lo haremos, ¡NUNCA! – contestó ella.

-Pero mejor que no tracemos planes aun, no sea que alguien se dedique a vendernos. - dijo Ranma

-Que no se atreva, que la castigaremos como se merece, como le hicimos en la playa.

Nabiki estaba despierta y simulaba dormir. Abrió mucho los ojos asustada, no quería pasar otra experiencia como la que le hicieron vivir los dos jóvenes… pero, no se rendiría nunca. Tenía mucho material que vender.

-Yo de ti me lo pensaría dos veces, ya te avisaron. Esta vez te escarmentaran de verdad.

Nabiki se giró y vio que Kasumi la miraba. También estaba despierta, y la estaba advirtiendo, pero ella no haría caso.

-No me pasará nada… puedo controlar a esos dos.

En ese momento los dos prometidos se rieron, y las dos hermanas mayores se callaron y se volvieron a dormir.

Los dos prometidos habían escuchado la conversación de las dos hermanas mayores y cuando Nabiki dijo que podía contrólalos se miraron y no pudieron evitar reírse, durante esas vacaciones habían ido escapando de las trampas de Nabiki, ahora ya no podía usarlos como antes.

Poco tiempo después llegaron a su destino y toda la familia bajó del tren y fueron andando hacía el dojo. Los últimos iban los dos prometidos, un poco separados de su familia.

Iban hablando, cuando pasaban por un cruce con un callejón no iluminado, él la cogió y la metió a la fuerza en ese callejón. Quedando los dos ocultos.

- ¿Qué pretendes hacer Ranma? - preguntó la chica enfada y asustada.

El chico le puso un dedo en los labios y la hizo callar.

A los pocos segundos por la calle por donde habían andado, pasó una chica china en una bicicleta.

-Que poco ha faltado- dijo el chico- suerte que oí el timbre de esa condenada bici.

Y en la penumbra los dos chicos se quedaron mirando. Él repasó con su dedo los labios de la chica y llevó el dedo hasta la mejilla de la chica. Sus labios se fueron acercando hasta que se tocaron y se besaron con pasión. La bicicleta y su conductora volvieron a pasar, esta vez en dirección contaría a la que llevaba la primera vez. Pero gracias a la que la oscuridad ocultaba a los dos chicos no los vio, ni vio cómo se besaban. Ellos tampoco la vieron pasar.

Cuando pensaron que estaban a salvo salieron de su escondite. Se tuvieron que esconder varias veces para que no los descubriesen sus rivales. Aprovecharon esos momentos para besarse.

Al llegar al dojo.

- ¿Cómo que habéis tardado tanto? - preguntó Nodoka.

-Nos hemos tenido que esconder varias veces. Nuestros rivales nos iban buscando, parecían saber qué camino seguíamos. - contestó su hijo. -Parecía que...- y el chico y su prometida se acercaron a Nabiki, que estaba contando dinero.

- ¿No tendrás nada que ver con que nos hayan buscado esos seis? - preguntó Akane a su hermana.

Nabiki miró a los dos chicos. La habían descubierto, pero nunca le habían hecho nada, salvo una vez ese verano, y ahora tampoco lo harían. Aunque si la habían amenazado varias veces.

-Ha sido un mes de muchos gastos y…- confesó la hermana mediana.

-Te tenías que recuperar y… nos has vendido- continuo Akane.

-Siempre igual Nabiki, algún día te castigaremos…- dijo Ranma.

-Y ese día puede que llegue antes de lo que esperas- acabó Akane.

Y en un movimiento rápido Ranma le quitó a su más que posible futura cuñada el dinero que estaba contando.

- ¿Qué haces? Ese dinero es mío- dijo Nabiki exaltada.

-Lo has ganado a nuestra costa… pues nos lo quedamos- dijo Ranma. Utilizarían ese dinero para pagarse las salidas y excursiones- ¡buenas noches!

- ¡Buenas noches! - dijo Akane.

Y los dos prometidos se fueron a dormir, dejando a Nabiki enrabiada, su hermana y Ranma se habían excedido, no tenían ningún derecho a quitarle ese dinero. Pero mañana ganaría el doble, incluso el triple. Ranma y Akane se iban a quedar asombrados con lo que haría al día siguiente.

Los dos chicos subieron a las habitaciones y al llegar a la del chico, este se giró y miró a su prometida.

-Bueno… aquí nos separamos… buenas noches…Akane…yo…- y no siguió, notó que faltaba algo, pero no sabía el que.

-Si… Ranma, buenas noches… mañana nos vemos…- a ella le pasaba lo mismo que a Ranma.

Los dos notaban que les faltaba algo.

-Si seguimos así vamos a estar toda la noche aquí, somos patéticos- dijo el chico.

Ella lo miró y sonrió con tristeza.

-Si, un par de idiotas patéticos- contestó riendo- vamos a dormir.

Ella se aproximó y lo besó en la mejilla Y se giró y se dirigía a su habitación.

- ¡Akane! -la llamó él. Ella se giró y lo vio mirándola con tristeza. Lo vio como acercaba y la besó en la mejilla. -Hasta mañana guapa.

-Adiós… Ranma- y la joven se giró y se dirigió a su habitación.

Él la miró con tristeza. Se sentía fatal, le dolía ver como ella se dirigía a su habitación.

- "¿Qué me pasa? Mañana la veré ¿Pero por qué me duele tanto ver que se va a su habitación? "- pensó el chico.

- "¿Qué me pasa? Mañana lo veré ¿Pero por qué siento esto? Me falta algo. Si lo he besado… ¿Qué es lo que me preocupa? ¿Que lo que no va bien? "- pensó la chica.

Kasumi los vio separarse. Sabía lo que les pasaba a los dos jóvenes.

-No sólo van a echar de menos sus escapadas. Va haber otra cosa que encontraran mucho a faltar.

Los dos chicos estaban acostados, en sus respetivas habitaciones…pero no podían dormir, los dos chicos sentían un vacío dentro de ellos.

- "Que vacío hay en esta habitación"-pensaban los dos chicos- "que vacío sin."-los dos chicos se sentaron de golpe en sus camas, ya sabían lo que les faltaban. Se habían acostumbrado a compartir habitación, a dormir en camas separadas, pero en la misma habitación. A hablar un rato, ya acostados, antes de dormirse. Sentían a faltar la presencia del otro, su respiración mientras dormía. Oírlo moverse y hablar en sueños. Encontraban mucho a faltar dormir con el otro.

Los dos chicos se acostaron, miraron a un lado y vieron su habitación vacía, los dos chicos suspiraron con tristeza. Esa noche iba a ser muy larga, sin la compañía del otro. A partir de esa noche la hora de dormir sería una tortura.

Se hizo de día, ninguno de los dos había dormido mucho, se pasaron la noche añorando al otro. Salieron de las habitaciones y se encontraron en el pasillo.

Ella se sintió fatal que él la viese así, sin peinar, con cara sin lavar. Debía estar horrible con los rastros de una mala noche. Estuvo tentada a volver a la habitación y no salir.

Él la miró, Akane no estaba en su mejor momento, no debió dormir mucho. Tenía un aspecto horroroso, parecía medio dormida, tenía ojeras, el pelo revuelto. Nunca la había visto así, pero decidió no burlarse de ella, no quería salir volando.

- ¡No me mires! - pidió ella tapándose la cara con las manos- estoy horrible.

-No menos de lo que estoy yo- contestó él.

-Pero tú eres un chico. - le atacó ella.

-Imagíname como Ranma- chan- dijo el chico riendo.

Ella se quedó callada un rato. Pensó en la posibilidad que le dijo el chico y tuvo un escalofrío.

- ¡Estarías horrible! - dijo ella espantada.

Y los dos chicos se rieron.

-No sé por qué nos preocupa nuestro aspecto. Durante un mes hemos dormido en la misma habitación. Te he visto levantarte despeinada y tú a mí con la trenza mal hecha. No sé por qué ahora te preocupas por eso.

-Es diferente, hoy empiezan las clases, debo ir perfecta.

El chico se acercó a ella, la cogió por las caderas.

-Tú siempre…- la besó- estás… - la besó- perfecta- y la volvió a besar.

-Gracias-dijo ella y lo besó- ¿preparado para volver a ser el antiguo Ranma? - y lo volvió a besar.

-Me gustaría más ser el que soy ahora, y dejar a ese idiota en el pasado. - y la besó

Los dos bajaron y ella fue al baño, a bañarse. El chico entrenó y después, cuando el baño quedó libre se bañó.

Se sentaron a desayunar. Solo estaban ellos dos y Kasumi. Los dos patriarcas habían salido, y la madre de Ranma también. Y Nabiki… estaba desaparecida.

- ¿Dónde está Nabiki? - preguntó Ranma- creo que nos va a meter en un lio.

-Salió muy pronto, dijo que salía por negocios- dijo Kasumi. -Y por su aspecto… esos negocios están relacionados con vosotros.

Los dos prometidos se miraron y siguieron comiendo, como si no pasase nada. Parecía que no le daban importancia, pero Kasumi vio en los ojos de los chicos algo nuevo. Durante el verano habían cambiado, había habido algo más que un acercamiento entre los dos jóvenes. Ella y Nodoka los habían pillado besándose, cuando los dos jóvenes pensaban que estaban solos. Akane y Ranma reconocieron ante ellas que se querían y pidieron que nadie se enterase. Ahora se apoyaban como nunca. Nabiki en un futuro tendría problemas si seguía jugando con los dos prometidos.

Los dos chicos salieron del dojo y en su puerta se pararon y se miraron.

- ¿Preparado para la vuelta a la escuela? ¿A la monotonía? ¿A la rutina? ¿A gente persiguiéndonos?

- ¡Si! creo- dijo el chico dudando. - ¿Y tú? ¿Preparada? ¿Dispuesta a mostrar lo que hemos descubierto este verano? ¿Qué ya no somos los de antes?

Ella lo miró y asintió.

- ¡Si! creo- contestó la chica- Si estamos preparamos, ¡vamos allá!

Y los dos chicos empezaron andar en dirección al Furinkan.

Habían salido muy pronto. Iban andado con tranquilidad. Hablando y riendo, recordando los mejores momentos de esas ya extintas vacaciones.

Estaban tan tranquilos cuando oyeron el timbre de una bicicleta. Los dos chicos se miraron resignados, era la primera en aparecer.

La bici se incrustó en la cara de Ranma.

-Airen, volver a por mí- dijo la chinita abrazando al chico.

- ¡Oye chica! ¡Saca esa bici de mi cara! No es normal que saludes así. Y ¡suéltame! -gritó enfadado el chico.

-Airen tener una cita con…

- ¡TE HE DICHO QUE ME SUELTES! -gritó el chico furioso. Akane lo miró asustada. Su prometido estaba enfadado. La chica china retrocedió asustada- Estoy cansado que me abraces, no lo vuelvas hacer, ¡nunca más! Lo que haces es acoso sexual. No voy a salir contigo, ni ahora ni nunca.

-Mis leyes dicen…- dijo la chinita.

- ¡Me importa poco lo que dicen tus leyes! No son las mías- contestó de mala forma el chico- No me obligaras a casarme contigo, no lo haré. No voy a casarme contigo. Lo haré con quien yo quiera.

-Tú al lado de chica violenta. Ella te controla. Yo deshacerme de ella.

- ¿Chica violenta? - preguntó el chico- ¿Qué chica violenta? – y miró a su lado-no estoy con una chica violenta… estoy al lado de Akane, que es una chica muy dulce y agradable. O ¿Al decir chica violenta te refieres a ti misma? -Akane se quedó petrificada. El viejo Ranma siempre utilizaba esos insultos en contra de ella. Lo que dijo de dejar al viejo Ranma en el pasado parecía cierto- Por qué tú tampoco eres muy pacifica que digamos.

Shampoo miró a la pareja, estaba asustada. Su Airen había desaparecido. Y lo había sustituido un chico muy distinto. No había insultado a Akane, sino todo lo contario, la había defendido, y la había insultado a ella.

-Ahora no poder curar a Airen de la pócima que Akane dar. Pero después…- y se fue.

- ¡Menos mal que se fue! - exclamó aliviado el chico.

Que esa chica se fuera no era normal.

-No me fio, se ha ido sin insistir, planea algo-dijo Akane- siempre se te lanza y te coge como si fuera un pulpo.

-Yo también pienso lo mismo-dijo Ranma- debemos tener cuidado o nada saldrá como planeamos. Si no me equivoco las prisas de Nabiki y las de esta chica están relacionadas.

- ¿No me digas que aún no te acuerdas de su nombre? - preguntó con ironía Akane.

-Pues no. Y no solamente él de ella. Ni el del cegato, ni él de mi amiga de infancia, ni los de los dos hermanos locos… y él...del otro…

-Si sé él que dices-dijo ella con rabia. No olvidaba como la engañó como su mascota. -No me lo vuelvas a mencionar. - amenazó la chica. - yo tampoco logro acordarme de sus nombres, y no creo que perdamos mucho.

-De acuerdo, no te lo volveré a mencionar. Cada persona tiene la importancia que nosotros mismos queramos darles. Y esos seis ahora ya no tienen ninguna. Por eso hemos olvidado sus nombres.

Siguieron andando hasta llegar al Furinkan. Todos los alumnos de ese colegio los miraban asombrados. Lis dos jóvenes iban cogidos de las manos.

-Nabiki ya ha empezado con sus negocios- dijo Ranma con voz baja, al ver como los miraban.

-Si, vamos a tener sarao. - contestó su prometida.

Siguieron andando hasta que se encontraron a los rivales.

-Mañana tener cita con Airen- dijo la chica china que lo acosó antes.

-Perdona. Antes de todo identificaros- exigió el chico de la trenza- durante estas vacaciones… nos hemos olvidado de vuestros nombres, lo siento no teníamos tiempo en pensar en tonterías, o en vuestras tonterías. Y nos hemos olvidado de las tonterías del pasado.

Los seis chicos lo miraron, Ranma los acababa de llamar tontos. Y demostró que no los consideraba importantes al olvidar sus nombres.

-Ahora dejarnos pasar-exigió Akane- y... ¿Por qué mañana "MI PROMETIDO" tendrá una cita contigo? - había recalcado lo de mi prometido, para dejar claro que era suyo.

-Haber quedado acuerdo con Nabiki. Todas nosotras tener cita con Ranma. Y ellos con chica violenta. Ella decir que os convencerá. Que tener medios para que vosotros os rindáis.

- ¿Nabiki tiene el poder de doblegarnos? - dijo Ranma con ironía, miró a Akane y los dos se rieron a carcajadas, antes el asombro de sus rivales. - No lo veo tan claro, es más lo veo imposible. No saldré con ninguna de vosotras, y Akane no saldrá con ninguno de ellos. Si alguien le pone un dedo encima lo mando al cementerio.

-No consentiremos que tengáis…- empezó Ryoga.

-… vida propia, que toméis vuestras propias decisiones. Que hagáis lo que vosotros queréis. Es lo que queréis decir, ¿o me equivoco? Por qué aquí estamos… y nadie nos va imponer nada… y vosotros unos egoístas de mierda estáis para impedir que hagamos lo que queramos. – dijo Ranma furioso- ese es vuestro pensamiento, que vuestros insanos deseos pasen por encima de lo que queremos Akane y yo. -el chico los miró furioso- ¡Pues no!, ¡haremos lo que nos rote! No quiero que vosotros abracéis a Akane y ni vosotras a mí. No somos unos muñecos para que nos manejéis a vuestro antojo.

- ¿Ahora nos dirás que te gusta Akane? – dijo Ukyo

- ¿Cómo puede gustarme una chica poco femenina, torpe y poco atractiva? – Akane lo miró, era el viejo Ranma, había vuelto. Pero vio una ligera sonrisa en el rostro del chico. - ¡Si, no me gusta! - y dejó pasar unos segundos y miró a Akane- estoy totalmente enamorado de ella. ¡Si, enamorado de ella!

-Pues nosotros…- empezó Kodachi.

-…Os iréis y no volveréis a interponeros entre los dos- Acabó Akane. -Y ahora tenemos que hablar con Nabiki. Dejadnos pasar. Colla de acosadores.

- ¿Colla de acosadores? - preguntó Kuno- El único acosador es Ranma Saotome. Que te acosa a ti y a mi diosa de la trenza.

Ranma lo miró calmado. No le seguiría el juego, no se enfadaría ni con ese chico… ni con ninguno de los otros chicos. Debía demostrarles que no le importaban lo más mínimo. Así tal vez los dejarían tranquilos.

- ¿Kuno? ¿Ese es tu nombre? ¿Te ha vendido Nabiki fotos de tus dos diosas? - preguntó Ranma.

-Eso es algo que a ti no te importa- contestó Kuno.

- ¿Sabes que te faltan unas fotos para tu colección? - preguntó traviesa Akane.

-Quiero esas fotos, ¿de cuál de mis diosas es?, seguro que se la han hecho para regalármelas a mí. - contestó el joven del espada exaltado.

-Tanto como gratis… no te van a salir. Primero hablaremos con Nabiki… después ya veremos- dijo Ranma. - y tampoco es una diosa… ¡es un demonio! - dijo con maldad.

Nabiki estaba vendiendo fotos de Ranma- chan y Akane, se estaba forrando. La hermana de Akane estaba sentada en medio del patio de la escuela. Tenía una mesa y una silla. Cuando notó que se le acercaron dos posibles clientes.

- ¿Cuántas fotos y de quién? - dijo sin levantar la vista.

- ¡Cierra el negocio!… o saldrás perdiendo.

Reconoció la voz de su hermana. Esta y su prometido la miraban enfadados con los brazos cruzados. Sus ojos fijos en ella. Tuvo un escalofrío, los dos jóvenes daban miedo. Pero pensaba que podría manejar a los dos chicos. Pocas veces habían escapado de su control y cuando lo hicieron… Nabiki tuvo un escalofrío recordando esos momentos.

-No podéis impedirme que las venda- dijo sonriendo- conmigo no podréis.

- ¿Estas seguras? - preguntó Ranma con un tono extraño en él.

-Y tanto que sí. Es más mañana tenéis una cita-dijo la chica- si no queréis que se enteren de vuestro secreto.

- ¿Nuestro secreto? ¿Qué secreto? - preguntaron los dos chicos extrañados.

Nabiki con una sonrisa perversa sacó una fotografía y se la enseñó. Los dos chicos se quedaron blancos. En la foto se veía a los dos besándose. Nabiki bajó la vista.

-Haréis lo que yo os diga o venderé esta foto y todo el mundo sabrá que os queréis. Y que os habéis besado. -La hermana no vio cómo se miraban los chicos, pero el comentario que hicieron la dejó helada.

-Estábamos pensando en revelar ese dato, en algunas semanas. - dijo Ranma.

-Tú has hecho que adelantemos esa revelación… aunque nuestros rivales ya lo saben, se lo hemos dicho nosotros, bueno parte de ese secreto.

-Lo siento, pero te vamos a arruinar el negocio- dijo Ranma- no te diré que lo siento…. por qué te mentiría.

El chico le tendió una mano a su prometida y está la aceptó y los dos chicos se alejaron un poco, se pusieron en medio de los estudiantes del Furinkan, querían que todos los viesen. Lo que hicieron sorprendió a todos lo que estaban allí.

Los dos prometidos se miraban con pasión. Él le acarició la cara y bajó la mano y la cogió por la cintura. Ella lo cogió por el cuello.

- ¿Nadie te ha dicho que eres preciosa? - preguntó el chico.

Ella lo miró se puso colorada y con una sonrisa tentadora y medió cerrando los ojos le contestó.

-Si. Tú y muchas veces durante las vacaciones.

-No me canso de decírtelo- le contestó el chico con ternura.

-Y yo no me canso de oírtelo decírmelo- respondió la chica tentadora.

Todos los miraban asombrados. Durante el mes de vacaciones los dos jóvenes habían cambiado mucho. Pero cuando más se sorprendieron fue cuando los dos prometidos se besaron.

Al separar sus labios sus compañeros los vitorearon. Pero hubo algunos que se enfurecieron, pero fueron ignorados por los dos prometidos que se giraron hacía Nabiki.

-Me parece que te hemos chafado la exclusiva. No te diré que lo siento … por qué mentiría- repitió Ranma con una sonrisa perversa.

Nabiki los miraba enrabiada. Las citas que había planeado para los dos chicos se habían ido a la porra, debería devolver el dinero. Ya no podía chantajearlos con desvelar el beso secreto. Pero tenía más fotos de los dos chicos.

-Has estado ganando dinero a nuestra costa durante mucho tiempo, sin nuestro permiso ni ganando nosotros nada. Esto se ha acabado. - amenazó Ranma- dejarás de vender fotos nuestras o nos vengaremos.

- ¡Ja! No podéis conmigo, intentarlo y no conseguiréis nada. - desafió la chica. - nunca podréis conmigo.

-Considérate… ¡vencida! - dijo Akane.

Todos miraban a los tres jóvenes. Los seis rivales notaron que para los dos prometidos habían dejado de existir, que ya no les importaba a los chicos.

-Me da pena Nabiki… Ranma y Akane planean algo… va perder. - dijo Ukyo.

-Debería conocerlos. Harán todo lo posible para ganar. Ranma se fija en el rival y descubre el punto débil del rival- continuo Mousse.

- ¿Y el punto débil de Nabiki es…? - preguntó Kuno, todos lo miraron. Todos conocían esa respuesta- ¿Cuál es el punto débil de Nabiki? - repitió.

- ¿No vas a dejar de vender fotos nuestras? -preguntó Ranma.

- ¡No! - dijo categóricamente Nabiki.

Los dos chicos la miraron.

-Atente a las consecuencias- amenazó Akane.

Los dos chicos se giraron y fueron donde estaban los seis rivales.

-Kuno ¿Te llamabas así? ¿aún te interesan esas fotos que no tienes? - preguntó Ranma. Y se fijó en los otros dos chicos- si queréis os puedo vender alguna a vosotros.

-Y tanto que sí. Deben ser fotos de una diosa enamorada de mí. - dijo con alegría Kuno y con cara de idiota.

-Si tú piensas eso. Esa "diosa" … sólo tiene un "amor". Y no eres precisamente tú- siguió Akane.

Nabiki los miraba sonriendo no sabía que se proponían… pero fallarían. Fue entonces cuando tuvo un presentimiento y un escalofrío. Recordó las vacaciones y….

Ranma cerró el trato con los tres chicos. Y les vendió un sobre con unas fotos a cada uno. Al abrir los sobres.

-Es… es una… diosa-comentó extasiado Kuno- ¡UNA DIOSA!

- ¡Es bellísima!, es la mujer más bella que conozco- dijo Mousse- es más bella que Shampoo.

Shampoo se enfadó y le dio un golpe al chico-pato. Y cogió las fotos y las miró.

- ¡Ser!… ¡ser!...

-Es tan bella como Akari y Akane. Y mucho más que Ukyo…- Ryoga no pudo seguir, recibió un golpe de espátula. Y Ukyo recogió las fotos y las miró.

Kodachi le había arrebatado las fotos a su hermano. Y las miró sorprendida.

- ¡Es Nabiki! - exclamaron las tres ex-prometidas de Ranma al ver las fotos.

En las fotos aparecía la hermana mediana de Akane, en bikini, en bañador, con blusa y pantalones cortos. Los dos prometidos la habían fotografiado y ahora estaban vendiendo las fotos y estaban conseguido una buena clientela, se estaban haciendo de oro.

Nabiki vivía su peor pesadilla. Su negocio ese día se había venido abajo. Su hermana y el prometido de esta le habían atacado bien, y con sus propias armas. Se levantó de su punto de venta y se dirigió a donde estaban los dos más jóvenes de la familia.

- ¿Cuánto queréis por las que os quedan? - preguntó Nabiki.

-Cien mil yenes -pidió Akane.

-Eso es más de lo que he ganado hoy.

-Lo tomas o lo dejas-le dijo Ranma con una sonrisa malvada.

- ¡Lo tomo!, ¡lo tomo! - dijo Nabiki asustada. Debía comprar esas fotos, no podía consentir que alguien hiciera negocio con ella… sin contar con ella.

La chica pagó y Akane le entregó lo que quedaba sin vender.

-Pero… pero… sólo son dos sobres con cinco fotos cada una.

-Nabiki, Nabiki, Nabiki…- dijo Ranma casi cantando- te tendrías que haber informado de cuanto material teníamos-dejó pasar unos segundos- no es problemas nuestros que cayese en esa trampa tan sencilla.

La hermana de Akane miró a los dos prometidos furiosa. Usaban sus técnicas en su contra y mejor que ella.

-Me vengaré, tengo montones de fotos vuestras y muchos clientes que la compraran.

Ranma cogió por la cintura a su prometida y esta le entregó una foto a su hermana, está a verla empalideció, esa foto no podía salir nunca a la luz.

-Hazlo. Y esta foto se publicará. Una foto tuya tomando el sol en topless. Y no es la única que tenemos. También te fotografiamos en la bañera desnuda y comiendo con avaricia. Y muchas fotos más, que te dejaran muy mal. Creo que no te gustará hermanita. Vende más fotos nuestras y nosotros haremos lo mismo con fotos tuyas. Nosotros también tenemos muchas fotografías tuyas…muy, muy comprometedoras.

Nabiki los miró asustada. Esos dos chicos se estaban vengando, por todas las fotos que había vendido de ellos, por todas las veces que los había vendido. Sabía que ninguno de los dos se rendía y que luchaban hasta ganar. Ahora ella era rival de los dos prometidos y estos lucharían hasta derrotarla.

-No nos ganaras Nabiki, MI PROMETIDA y yo ya estamos cansados de tus artes. Será mejor que te rindas. Ya nos conoces, al final te derrotaremos. - Ranma la miró con furia.

-Parte de tu negocio ya ha caído. Hoy te hemos arruinado dos de tus negocios. Él de alquilarnos como objetos y él de tu venta de fotos. Ya has visto como actuamos, no nos dejaremos coaccionar, ni por ti…- y añadió con un tono siniestro- ni por nadie.

Los seis que iban detrás de la pareja se quedaron parados, estaban advirtiéndolos que ya no aguantarían que se metieran por medio.

Nabiki se sintió indefensa, como si el amigo que la protegiera le hubiera sido arrebatado de golpe. De ahora adelante debería pedirle una paga a su padre, que sería muy inferior a lo que ella ganaba por su cuenta. Iba a ser un año muy duro para ella.

Una vez habiendo derrotado a Nabiki, los dos prometidos se giraron y ante el asombro de todos se cogieron de las manos y empezaron andar hacía la entrada de la escuela. Iban hablando y riendo, pasando por el medio de sus asombrados compañeros.

Al llegar a donde estaban sus rivales se pararon, los miraron serios. Y empezaron andar de nuevo ignorándolos por completo. Esos seis no se merecían ninguna explicación, no después de todo lo que habían hecho para destrozar su relación.

Al ir a entrar a la escuela se miraron y se sonrieron. Ellos pensaban que iba a ser un año magnífico para ellos… ese año lo sería y el siguiente también.

Fin.


Nota de escritor :

La venganza del titulo es contra Nabiki, Akane y Ranma ya hartos de ella, se vengan de ella, vendiendo fotos de Nabiki, y chafándole la exclusiva de que son novios.