Los personajes de esta historia no me pertenecen


8°. A Oscuras.

Era de noche. La casa estaba a oscuras. La tempestad que azotaba Nerima provocó un fallo en el suministro eléctrico, aunque la casa estaba a oscuras entraba un poco de luz de los relámpagos y la chica lograba ver por dónde iba. Akane se movía asustaba, su familia se había ido estaba sola…sola con Ranma. Dos semanas solos. Los habían castigado, pero a ellos no les importó ese castigo, para ellos era un alivio. Dos semanas tranquilas.

Ni los rivales estaban cerca.

Shampoo y Mousse habían ido a China. Una matriarca se había hecho con el poder y debían presentar sus respetos.

Ryoga estaba con su familia perdidos en cualquier parte del mundo, lo último que supieron era que estaban buscándolos por los Pirineos, en la frontera entre España y Francia.

Ukyo había ganado un cursillo de tres semanas en Italia.

Y los hermanos Kuno estaban de viaje con su padre.

Akane suspiró, los dejaban solos. Conociéndolos y los dejaban solos! A volver pondrían encontrar el dojo reducido a escombros. Sin nadie cerca sus peleas podrían ser épicas, no pudo evitar sonreír. Desde que su familia y "amigos" no estaban no habían tenido ni una sola pelea.

No había pasado tanto de la boda fallida, tres semanas y todo indicaba que nada, o muy poco, había cambiado. Ella y Ranma se seguían peleando. Pero hacían antes las paces. Parecía que los dos habían rebajado un poco su orgullo y tozudez, y que no soportaban estar mucho tiempo enfadados y sin hablarse.

La chica cerró los ojos y sonrió. Después de mucho insistir, él había accedido a entrenarla en serio. Ella era la primera alumna de Ranma. Esperaba que el chico la atacase durante los entrenos. Sabía por qué él no la atacaba, no quería hacerle daño.

Akane negó con la cabeza, no era momento de pensar en eso. En ese momento con la casa a oscuras estaba asustada. No sabía dónde estaba Ranma. Sabía que había alguien escondido y que esa persona pretendía asustarla. La chica miraba para todos los lados y cuando giró una esquina, no notó que alguien se le acercaba por detrás.

De golpe alguien la tocó con los dedos índices en las caderas, la chica sintió como si una descarga eléctrica le recorriese todo el cuerpo, debido a eso pegó un salto y lanzó un gritó.

- ¡Ahhh! - se giró y vio a su asaltante, se enfadó- ¡Ranma!

El chico se carcajeó.

- ¡Te he pillado! - dijo riendo- no sabía que te asustarías tanto.

- ¡No me he asustado! - mintió ella. Tenía el corazón acelerado. Su prometido la había asustado. Estaba relampagueando y con cada relámpago veía a Ranma con un aspecto siniestro.

-Si lo has hecho. Aun sigues asustada. Sabías que yo estaba escondido, que sólo puedo esconderme yo… y te asustas. ¿Tanto miedo te doy? ¿O te da miedo la tormenta?

-No te tengo miedo ni tampoco a la tormenta. Si intentas algo…- puntualizó la chica, levantando el puño amenazándolo.

-No te preocupes. No intentaré hacerte nada. No soy tan temerario. -contestó molesto. - no esperaba esa desconfianza tuya hacía mí. Te he demostrado en varias ocasiones que no quiero hacerte daño.

-De todas formas, no te atreverías- desafió la chica.

- ¿Me estás desafiando? - dijo él avanzando hacia ella.

La chica fue retrocediendo hasta que su espalda tocó la pared, estaba acorralada.

Él se puso delante de ella y le cerró el paso apoyando su mano en la pared. Ella miró delante tenía a su prometido cerrándole el paso, a su izquierda el brazo del chico le impedía escapar, a su derecha… miró a su prometido y se olvidó por completo que a su derecha tenía vía libre para escapar.

- ¡Que preciosa estás así! Con ese aspecto de chica indefensa y asustada y cada vez que se ilumina la casa con un relámpago su luz te hace ver preciosa- dijo el chico muy insinuador.

- ¡Ran…ma!, Ranma que cosas dices… no pareces el mismo.

-Me gusta tenerte así, pareces tan indefensa que me dan ganas de protegerte. - contestó el chico. Y añadió muy insinuador- ¿Quieres que te proteja?

De repente el chico la cogió por la cadera con una mano y la otra la bajó por la espalda de la chica.

- ¡Ranma! - dijo la chica en un suspiro. - No sigas, ¡Por favoor! - acabó ella en un suspiro.

- ¡Venga ya! - contestó él insinuante- si te gusta tanto como a mí.

- ¡Pervertido! - dijo riendo, mirándolo tentadora.

- ¡Marimacho! - contestó él con el mismo tono seductor.

Sus cabezas se fueron acercando y sus labios se tocaron. Él la cogió por las caderas y ella por a él por el cuello. Fue un beso largo y apasionado, parecía que no hubiera mañana y se entregaron por completo a ese beso. No era el primero que se daban, llevaban besándose desde una semana después de la boda fallida. Algo que no lograban entender los lanzó a romper las barreras que ellos mismos habían creado y confesar sus sentimientos. Pero lo ocultaban a todos el mundo, era lo mejor…y lo más divertido.

-No ha estado mal- dijo el chico con dulzura, esa chica le hacía sacar lo mejor de él mismo.

-No, pero ha habido veces que me has besado mejor que ahora. Te tienes que esmerar más, Ranma. - dijo la chica retándolo con una sonrisa seductora.

-Tú tampoco has estado mal… pero te digo lo mismo. Me has besado mejor algunas veces que ahora.

Los dos chicos se miraron y sonrieron. Se estaban retando a volver a besarse.

-Ahora te toca buscarme tú a mí. - dijo ella con voz seductora- no me encontraras. Si me pillas… esta noche… además de besarme… podrás dormir conmigo.

-Te encontrarías, aunque fueras al fin del mundo. Donde tú vayas, te encontraré- sentenció él mientras la chica corría a esconderse. Oyó reírse a la chica- ¡Akane! - gritó- esta noche… dormiré contigo.

Llevaban toda tarde jugando a esconderse, el ganador le robaba un beso al perdedor, pero a veces era el perdedor él que lo robaba y otras veces los dos.

Los dos sabían que acabarían durmiendo juntos, esa noche… y todas las demás de esas dos semanas, sería otra travesura de los dos jóvenes.

Esas dos semanas solos, serían fantásticas. Sin nadie que los molestase, con libertad para hacer lo que querían. Iban a disfrutar juntos de esos días, para ellos sería un precioso recuerdo que no contarían a nadie.

Fin