9º. Premio... robado

Aquella semana los volvieron a dejar solos, los locos de sus familiares se fueron de viaje. Era un premio que ganaron precisamente los dos jóvenes en un torneo de lucha por parejas. No habían tenido rival y ganaron con suma facilidad. Los dos querían el premio para alejarse unos días de su familia y de sus locos rivales. Querían descansar después de tantas locuras que los habían sometidos esa pandilla de locos que los rodeaban.

Los dos chicos estaban furiosos, se sentían traicionados por su familia. Con lo que les había costado inscribirse en ese torneo, al negarse sus padres que lo hicieran en un principio. Aunque el premio era para cinco personas, pensaban irse solos. Cuando llegaron a casa se la encontraron vacía y que el premio había volado.

-¡Mierda!, ¿Cómo han podido? No tenían derecho. Ese viaje era nuestro-dijo el chico furioso.

-Ya los conoces, ¿Te extrañas que lo hicieran? Pero esta nos la pagaran-Ella estaba también enfadada. - Siempre han sido unos aprovechados, y encima nos dicen que debemos entrenar que estamos muy débiles.

- ¿Nosotros débiles? Si no pueden ganarnos desde hace meses. Eso es una excusa para quedarse con nuestro viaje. Pero lo que no entiendo es como Kasumi y mi madre se han apuntado. Nabiki lo entiendo es igual que los dos viejos.

-Ya no podemos hacer nada. Te tenía que haber hecho caso y esconder mejor el premio. Nabiki lo descubrió enseguida. Es culpa mía.

-No tiene sentido echarse las culpas. Lo teníamos que esconder mejor o mandar a la curiosa de tu hermana al hospital.

-Tengo una idea para vengarnos- dijo ella. Y se lo contó al chico. Él la miró asombrado y después se rieron pensando en el maléfico plan trazado por la joven.

El chico hizo la comida con la ayuda de ella. La chica ayudaba con toda su energía.

-No, no debes cortar las verduras como si cortases leñas. Hazlo con suavidad- le hablaba con suavidad, sin su prepotencia habitual y le cogió la mano y la acompañó a un buen ritmo- Así Akane, mantén este ritmo. -ella le hizo caso y ese día aprendió más de él que de Kasumi en años.

A la hora de comer ella descubrió que él era un buen cocinero. Tanto o mejor que su hermana y que todo quedó muy bueno incluso lo que ella hizo.

Por la tarde entrenaron en el dojo, Akane había mejorado mucho desde el día que de conocieron, por la noche cenaron y al cabo de un rato se acostaron.

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Al poco de hacerlo. Estalló una gran tormenta, y hubo un corte en el suministro eléctrico. Ranma estaba despierto, lo despertó la tormenta. Era una gran tormenta, con muchos truenos y relámpagos y llovía mucho. Se fue la luz, se iba a levantar para ver si Akane estaba bien, la joven tenía terror a la oscuridad y estaría asustada. Cuando se abrió la puerta y vio la luz de una linterna.

-Ranma, se ha ido la luz. Me… me da miedo la oscuridad. ¿Puedo… puedo dormir contigo? – y sin esperar respuesta se acostó en el mismo futón que él y se pegó a Ranma.

El chico sabía que no era verdad… del todo. No solo le asustaba la oscuridad… sino también los truenos, en noches así dormía con Kasumi. Cada vez que había un relámpago ella se estremecía y temblaba.

-Calma Akane, no pasa nada-decía él intentando calmarla. El chico tenía la cara roja, pero le gustaba tener a su prometida tan cerca.

La chica tenía cada vez más miedo. Y al final él la abrazó y la intentó calmar hablándole con suavidad. Sintió que ella temblaba de miedo y tuvo la sensación del que el cuerpo de la chica era muy frágil como si fuera de cristal y si la cogía solo con un poco de fuerza, la joven se rompería como si fuese una figura de cristal. Ella se sintió protegida en los brazos de su prometido, y al final se durmió. Ranma sintió los pechos de la chica en su cuerpo, le habían crecido, no era para nada plana, el deseo sexual hacia el cuerpo de ella duró un instante y desapareció. La miró a la cara y sonrió. Akane tenía una cara de saberse protegida y a salvo, pero también de indefensa y a él le vinieron ganas de defenderla. Él acarició la cara y el pelo de la chica y se entregó al sueño.

Ella se despertó y lo miró. Y como él horas antes durante un momento lo deseó sexualmente, pero solo lo besó en la cara, y de durmió

Al amanecer se despertaron a la vez y…

-Hola, Ranma. Siento haberme metido en tu futón-lo dijo con vergüenza.

-No pasa nada-dijo, pero le gustó tenerla tan cerca y deseo que esa noche no fuese la última que durmiesen juntos. - Me voy a levantar, tú si quieres sigue acostada. Ya hago yo el almuerzo. Voy a intentar hacer algo nuevo que vi hacer a tu hermana. Y pase lo que pase ni se te ocurra pasar por la cocina.

Akane bajó en pijama al comedor. Y oyó al chico en la cocina. Estaba un poco enfadada con él por no dejarle entrar a la cocina. Pero cuando oyó el ruido que montaba cocinando se le paso el enfado y las ganas de entrar.

Al poco llegó el chico con los platos, no tenían buena pinta.

-Es una receta exclusiva de Kasumi. No sé cómo me ha quedado. Puede ser lo peor que hayas comido.

Y esa predicción se cumplió.

-Si es lo peor que he comido, rivaliza con mi comida-dijo ella torciendo la boca.

-Si, es incluso peor que lo que haces tú.

Ella lo miró, parecía que se iba a enfadar y de golpe los dos se rieron.

-Ya no me puedo meter contigo por qué cocines mal. Yo he intentado hacer algo y me ha salido algo incomible. -dijo el chico riendo.

-Las recetas de Kasumi, solo las puede hacer ella. A los demás nos salen esto- dijo ella riendo señalando la comida.

Ahora le tocó a la chica hacer el almuerzo. Y al ponerlo en la mesa, los dos chicos lo miraron con recelo.

-No sé, no sé. No sé cómo me ha quedado.

-Si tú tienes miedo, siendo tú quien lo has hecho, yo tampoco me atrevo probarlo.

Fue el chico el que dio el primer bocado, ella lo miró asustada.

-Te ha quedado bien, venga come, no te miento.

Ella cogió un poco y miró con miedo y se lo metió en la boca.

-Es verdad. Hoy me ha quedado bien-y burlándose del chico-y a ti mal.

-Cierto, hoy he sido un mal cocinero-respondió él, aceptando la broma sin enfadarse.

Pasaron el día burlándose el uno del otro, no lo hicieron con ganas de pelearse, si no para divertirse. Estar lejos de su familia los hizo relajarse, tampoco aparecieron sus rivales. Cuando volvió la familia supieron que los seis locos los siguieron, pensando que ellos dos estaban con su familia. Pero que aconsejados por Ryoga se embarcaron hacía New York, pensado que iban a Tokyo. Estuvieron más de un mes sin noticias suyas.

Estaban calmados y disfrutaron de las vacaciones que ellos querían. Por las noches Akane dormía en la habitación de Ranma con el chico, pero en otro futón apartado de él, aunque no muy apartado. Aunque realmente querían dormir juntos y abrazados. Kasumi al volver se dio cuenta que los dos chicos habían compartido habitación, pero jamás lo reveló.

Pasó la semana y llegó el día que debían volver su familia, pero vieron que tardaban mucho y de pronto recibieron una llamada de teléfono.

-Sí, casa Tendo al hablar… eres tú Kasumi… ¿Qué no podéis que...? Vale, ya se lo digo a Ranma… Adiós.

Se acercó al chico.

-Ha llamado Kasumi, están incomunicados. La tormenta que afecta a Japón ha provocado una gran nevada y han quedado aislado en el hotel, tardaran varios días más en volver.

-Por mí se pueden quedar a vivir allí- dijo Ranma.- estaremos más tranquilos sin ellos.

-Te has pasado- dijo ella sería, pero opinaba lo mismo que él.

Esa noche la tormenta afectó de nuevo Nerima y los dos se acostaron pronto, en la misma habitación, como hacían durante esa temporada. Ranma temblaba de frio cuando notó que ella se metía en su futón.

-Hace mucho frío, Ranma, déjame dormir contigo.

Él no se opuso, pero ella se pegó a él y el chico la abrazó. Ella no le dijo nada y se dieron calor sin hacer nada prohibido para su edad. Ranma se levantó y puso una manta más y se volvió a acostar con la chica, Durmieron toda la noche abrazados, al día siguiente se despertaron y se sonrieron y a los dos le costó separarse.

Días más tarde volvió la familia y se encontraron la despensa vacía. Esa fue la venganza contra su familia por quitarle el premio. Pero hubo alguien que lloró, alguien que pagó por ser una aprovechada.

-Ranma, Akane. Os habéis pasado. No teníais que haber dejado ni la despensa ni la nevera vacía-dijo Soun. -Hasta mañana no podremos comprar nada.

-No robasteis el viaje, era de Akane y mío, nosotros los ganamos. Ayer se nos acabó el presupuesto. Hemos tenido que hacer maravillas para poder comer. Con el poco dinero que nos dejasteis.

-Estaréis castigados durante un mes sin salir ni…-dijo Soun y fue interrumpido.

-Han entrado a robar… me han robado… mis ahorros…-Nabiki entró en el dojo llorando-llama a la policía.

-No la llames-dijo Akane, miró con tranquilidad a su hermana- tranquilízate… hemos sido nosotros.

- ¿Cómo habéis podido...? -chilló una enfurecida Nabiki.

- ¿Cómo pudiste tú meterte en mi habitación registrarla y robarnos el premio que ganamos? -respondió una furiosa Akane, mucho más furiosa que su hermana.

Akane la miraba a los ojos y Nabiki intentó dar un paso atrás asustada, pero atrás se había puesto Ranma y le impidió la huida.

- ¿Ibas alguna parte, Nabiki? No hemos acabado aún. ¡Escucharnos! - El chico lo dijo con voz cortante y ella se asustó aún más- durante mucho tiempo has vendido fotos nuestras sin nuestro permiso. Siempre que tu hermana y yo salimos a tomar algo o algún sitio, tú vas con el cuento a nuestros rivales. Estamos hartos de que te metas por medio… te hemos dicho que no lo hagas, te hemos amenazado…hemos cumplido esas amenazas- la miró con rabia, y añadió con ironía- ¡Y la señorita Nabiki no aprende! ¿Qué debemos hacerte para que aprendas a no meter tu nariz donde no debes?

-Pero robarnos el viaje ha sido lo peor que has hecho- siguió Akane con una voz siniestra, su hermana ya se imaginaba que los dos jóvenes se vengarían de ella. -El dinero que habías ahorrado a nuestra costa, ahora es nuestro. Nos lo queramos. Es lo que vale el premio.

-Ya sabemos que el precio del viaje es inferior a lo que tú tenías ahorrado. Pero debes aprender a no jugar con nosotros. La próxima venderemos hasta tu cama…

-…Como hemos hecho con tu equipo de música y tus cámaras de fotos- Acabó Akane con una sonrisa traviesa.

Nabiki salió corriendo hacía su habitación y la oyeron gritar. Los dos jóvenes se rieron a carcajadas, ya había descubierto que le habían vendido vestidos y zapatos y alguna joya, a parte lo que le habían dicho.

- ¡Os habéis pasado! -dijo Kasumi- No está bien lo que habéis hecho

-El premio era nuestro. Ella os lo vendió. No debería haberlo hecho. Se merecía un castigo…

-…Y vosotros también-acabó Ranma- Sabíais que el premio era nuestro y os largasteis con él. Esta noche no cenareis. Os iréis a dormir sin cenar. Es más no comeréis nada hasta que nos pidáis perdón.

-Sois vosotros lo que estáis castigados-dijo Genma- No saldéis de casa en un mes. Solo para ir a la escuela. O si no os quedaréis sin paga.

Los dos jóvenes se miraron y sin cambiar el aspecto serio de sus rostros.

-De acuerdo, aceptamos- dijeron los chicos a la vez. - No saldremos para nada.

Sus padres no se dieron cuenta que los dos jóvenes planeaban algo. Pero no tardaron en saberlo.

-Bueno, Akane y Ranma quiero encargaros algo. Debéis ir a comprar…

-Lo siento Kasumi. Pero estamos castigados no podemos salir-dijo Akane- estas incitándonos a desobedecer a nuestros padres.

-Pero ni yo ni Nodoka podemos salir. Debemos limpiar la casa, vosotros no lo habéis hecho. Nabiki está deprimida, le habéis "cobrado" un precio excesivo por vuestro premio. Y nuestros padres son inútiles para eso. Debéis ir vosotros.

-Y nosotros estamos castigados, y no pensamos saltarnos dicho castigo.

-Os retiramos temporalmente el castigo -dijo Soun, casi suplicando.

-No lo aceptamos. -dijo Ranma y su prometida asintió.

-De acuerdo-dijo compresiva Nodoka-Os pagaremos un viaje a los dos. Y os retiramos el castigo.

-Señora Nodoka no podemos…-empezó Soun.

- ¡No! Esta vez ellos tienen razón. Le quitamos algo que ganaron ellos. Algo por lo que lucharon. Y nosotros nos aprovechamos. Y no les dejamos disfrutar. Es hora que paguemos nuestra deuda con ellos.

-Entre todos os pagaremos el viaje. -dijo Kasumi- Pero como los instigadores fueron mi padre, Genma y Nabiki… pagaran entre ellos tres cuartas partes del precio.

-Yo estoy de acuerdo-dijo Ranma- Pero Nabiki debe prometer que no volverá a entrar a la habitación de Akane a registrar ni a nada. Ni tampoco a la mía.

-Estoy de acuerdo-dijo Akane-pero tampoco debe vender la información. Por qué cómo lo haga nos deberá pagar parte de lo que gane, como mínimo el noventa y ocho por ciento.

Nabiki los miró asustada. Se estaban vengando por el robo del premio… y parecía que por algo más. Desde hacía un tiempo la miraban de una forma extraña. Y de golpe descubrió el porqué, no le perdonaban que el día de la boda fallida mandase invitaciones a sus rivales. De ahora en adelante debía tener cuidado con ellos. No podía volver a hacer negocios a costa de los dos jóvenes con total libertad, por qué esos dos chicos se vengarían de ella.

Casi dos semanas después los dos jóvenes partieron hacía unas merecidas vacaciones. Lo que realmente pasó en ellas ni su familia ni sus amigos nunca lo supieron. Fue un tesoro que jamás confesó ninguno de los dos.