10°. Fugándose.
Era de noche, Akane viajaba de retorno a casa, hacía mucho tiempo que se había escapado. No sabía cómo la recibirían, le atemorizaba el reencuentro con su familia. Pegada a ella iba su prometido, la encontró pocas horas después que la chica se fugase y huyeron juntos. Hacía frio en ese vagón. No podía dormir, le intranquilizaba el retorno, el pasado, lo que volvería a encontrar en Nerima. El chico abrió los ojos y la miró y se volvió a dormir, ella supo lo que le quería decir él. Se sintió de golpe tranquila, sabía que no le pasaría nada, su prometido no dejaría que nadie la dañase. Cerró los ojos y se sumió en el sueño, quedaban horas para llegar a su destino.
Un tiempo antes.
La joven entró en la casa. Su prometido estaba hojeando una revista. El joven tenía en mente hacer una escapada a la montaña, los últimos días habían sido muy agobiantes y necesitaba rebajar la tensión acumulada.
La chica miró a su familia y sonrió.
- ¡Ya estoy en casa! - dijo la joven y subió a cambiarse a su habitación. Sólo dos personas notaron que algo le había pasado a la chica. Una su hermana mayor. El otro su prometido, que lo supo nada más verla.
En la habitación, Akane en ropa íntima se palpó la espalda, tenía heridas nuevas. Una de ellas muy profunda, le dolía. No podía ocultar mucho tiempo que esas tres la atacaban cada día. Tarde o temprano se sabría.
Se puso una camisa y una falda y bajó a la cocina. Sabía que Nabiki había quedado con unas amigas. Su padre y los de su prometido fueron a ver unos viejos amigos. Y su prometido estaría haciendo el vago por ahí. En resumen, no habría ningún problema de que su hermana lo supiera, ella mantendría el secreto.
Entró en la cocina y miró a su hermana, sentía que se venía abajo.
-Kasumi… yo… te quería pedir… un favor.
- ¿Qué te ha pasado? Te ha pasado algo ahí fuera. Y no es la primera vez. Llevas así desde hace dos semanas.
Akane se abrazó a su hermana llorando.
- ¡Es terrible!, hermana. Cada día Kasumi, ¡cada día! - exclamó Akane.
- ¿Qué te pasa cada día? - preguntó Kasumi.
-Me atacan…- la chica hipaba, las lágrimas le caían por el rostro, - esas tres me atacan cada día. Y cada vez es más fuerte que el anterior. Me han dicho que mañana…- se interrumpió.
- ¿Qué pasará mañana? -dijo Kasumi asustada.
-Me han dicho que mañana será el último día… por qué mañana, me arrancaran la cabeza, y vendrán a buscar a Ranma, para que elija a una de ellas, ya que lo habrán librado de mí.
Kasumi se asustó, Akane llevaba recibiendo ataques de las presuntas prometidas de Ranma desde poco después de la boda fallida, la querían matar para quedarse con el chico. Su hermana lo había ocultado a la familia. Pero ya no podía seguir ocultando durante mucho tiempo. Temía la reacción de Ranma cuando lo supiera.
Ninguna de las dos hermanas sabía que alguien las estaba espiado.
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Las dos chicas estaban en el dojo. Sentadas en el suelo. Akane sin camisa y su hermana curándole las heridas de la espalda.
- ¡Tienes muchas heridas! Y algunas tienen días. – Kasumi se enfadó- ¿Por qué no lo dijiste?
-Yo quería resolver esto sola. Que nadie me ayudarse. No necesito ayuda de nadie.
-Eres cabezona, ¿temías que Ranma se enfadarse? O ¿Pensaba que se reiría de ti?
Akane bajó la cabeza.
-Las dos cosas. - dijo cohibida- y que se vengaría de ellas, me da miedo su reacción. No quiero que se meta, no quiero que lo sepa.
-No lo puedo esconder, y menos a tu prometido, él debe sospechar algo, creo que sabe algo, siempre sabe cuándo tienes problemas, debería hablar con él, o se enfadará. Tiene un sexto sentido contigo, debes contárselo.
-Nadie debe saberlo. - exigió Akane a su hermana.
- ¿Y si mañana esas cumplen sus amenazas?
Akane bajó la cara
-No lo harán, yo evitaré que lo hagan.
Kasumi la miró con miedo. No sabía lo que haría su hermana, pero algo le decía que no le iba a gustar. No se dieron cuenta que alguien las había seguido y oyó todo y ese alguien estaba extremadamente furioso.
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A la hora de cenar se reunió toda la familia. Fue una cena normal, los dos prometidos estaban juntos, como siempre. Se dirigían poco la palabra, como siempre, hacían delante de la familia, desde la boda fallida.
Akane jugueteaba con su plato, comía poco. Kasumi la miraba asustada… y Ranma no le prestaba atención… o eso parecía. De golpe la chica se levantó y…
-No tengo más hambre, perdonad. Me voy a dormir. - dijo la chica y se fue.
Kasumi la miró preocupada, Akane tramaba algo. Y nadie se había dado cuenta, o eso ella pensaba.
Habían pasado pocos minutos acabaron de comer y recogieron la mesa y cada uno se fue a su habitación. Y el dojo se sumió en el silencio.
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Horas después, cuando todos dormían una sombra saltó la valla y huyó de la casa, no sabía si volvería. Ya no aguantaba vivir así. Con tres locas queriéndola matar, con un prometido insensible, que no se daba cuenta de nada. Que no veía cuando sufría, ni cuando estaba herida, ni si necesitaba apoyo. Ese chico sólo se preocupaba por él mismo.
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Horas después estaba acomodándose en un asiento del tren que la llevaría a la otra punta del Japón. A un pueblecito pequeño donde reharía su vida, lejos de Nerima y todo lo que allí ocurría. Cerró los ojos y los mantuvo cerrado, se le escapó una lagrima. Estaba haciendo una locura, se había rendido. Dejaba a Ranma a esas tres. Sabía que el chico no sería feliz con ellas, se lo decía el corazón. Pero debía alejarse de él, ya no aguantaba que la insultase. No aguantaba la situación en que vivía, no saber si él la quería o no, esa incertidumbre la estaba matando. Y encima no soportaba que esas tres chicas la atacasen.
Oyó a alguien acomodarse a su lado. La otra persona dejó una mochila a lado de la suya. Akane olió a agua, la mujer iba mojada, estaba lloviendo.
- ¡Mira que ponerse a llover a hora! ¡Me ha calado por completo! - dijo con fastidio la otra joven. - Necesito una toalla y cambiarme de ropa o acabaré con un refriado.
Akane abrió los ojos sorprendida, conocía esa voz. La había seguido. Miró a la otra chica entre asustada, sorprendida y enfadada.
La otra chica la miró sonriendo.
- ¡Hola Akane! No lo tendrás tan fácil para escaparte de mí. – dijo la chica con un tono perverso.
Al día siguiente.
Todos estaban levantados en el dojo Tendo, menos los dos más jóvenes. Kasumi y Nodoka prepararon el desayuno y lo sirvieron. Estaba sentados preparados para desayunar.
-Kasumi llama a esos dos o llegaran tarde a clase.
Kasumi subió a la habitación de su hermana, bajó poco después asustada. Con un sobre en la mano Akane había huido. Y según ponía en la carta no sabía cuándo volvería, y si alguna vez lo haría.
Minutos después el dojo estaba revuelto. Soun llorando a mares, Genma transformado en panda jugando con un balón. Nodoka intentando consolar a Kasumi, y Nabiki…esperando visita de quien cobraría por dar la noticia de la huida de Akane. Y esa visita no se hizo esperar.
En el dojo entraron tres jóvenes.
- ¿Ser cierto que Akane huir? - preguntó Shampoo. - ella temerme.
Kasumi las miró con sorpresa y después miró muy sería a su hermana mediana que sonrió incomoda.
-No, ha salido de viaje de entrenamiento- dijo Nodoka.
- ¿Sola? - dijo Ukyo con sorna- ¿o me dirás que su padre irá detrás de ella? - Soun estaba llorando sin muchos ánimos.
Nodoka miró a las jóvenes y tuvo ganas de usar su katana con ellas.
-Ahora que esa plebeya ya no es un obstáculo, mi Ranma vendrá a mí y seremos felices y…
Fue Kasumi quien se dio cuenta que faltaba alguien.
- ¿Y Ranma?, ¿dónde está Ranma? Es imposible que con tanto ruido siga durmiendo.
No sabía cómo no habían pensado antes en el chico. Debía haberlo olvidado por los nervios. Cuando se enterase de todo se enfurecería. A esas tres chicas no les esperaba un buen rato.
Nodoka subió a despertar a su hijo, bajó a los pocos minutos. Su semblante estaba contraído. No tuvo que decir nada para que todos supieran que pasaba.
Esa misma noche, horas antes.
- ¡Hola Akane! No lo tendrás tan fácil para escaparte de mí. – dijo la chica con un tono perverso.
Akane miró a la otra chica contrariada.
-Ran…Ran… Ranma… ¿Qué haces aquí?
-Te he seguido. -aclaró su amiga.
-Pero… ¿Cómo has...? - empezó la chica de pelo corto.
- ¿Cómo he sabido que te escapabas? - preguntó Ranma, la otra chica asintió-Estaba en el tejado, no podía dormir, estaba enfadado. Te oía hablar con Kasumi esta tarde. Estaba pensando cómo defenderte mañana de esas tres. Y te vi salir de casa, cogí mi mochila, la tenía preparada por que pensaba hacer una corta escapada. Te seguí, fue fácil saber donde ibas y pedí un billete con tu mismo destino.
-¡No quiero que me sigas!. ¡Quiero estar sola!. ¡No necesito a nadie!
Ranma la miró y se enfureció. Encima que se preocupaba por ella, Akane lo rechazaba.
-¿Por qué no me lo dijiste? Tenías que haberlo hecho. Te hubiera apoyado.
- ¡Por qué eres un insensible!. Te hubiera reído o burlado. por qué …- no pudo seguir la otra chica la miraba con tristeza.
-Lo sabía desde el principio… sabía que te atacaban desde el primer día. Sé cuándo sufres, cuando estás triste, cuando lloras. Lo noto…lo percibo todo de ti- bajó la cabeza y negando con la cabeza- esperaba que vinieses a mí y me lo contases. Creía que confiabas más en mí. Esperaba que me lo contases… para ayudarte. Si te hubiera ayudado sin pedírmelo te hubieras ofendido, te hubieras sentido humillada, eres tan orgullosa… como yo.
Akane la miró. No esperaba que su prometido se hubiera dado cuenta por lo que pasaba. Se dio cuenta que el chico estaba recaído, se sentía rechazado, ella no confiaba en él.
-Yo quería… resolver esto sola. Me daba miedo decírtelo… que te rieras de mí. - le caían algunas lágrimas- ya no aguantaba más. Tú me dejaste por un agua el día de nuestra boda, comprendo que quieras volver a ser un chico completo. Estas tres me acosan todos los días, y no sé por qué y he llegado al límite. Necesito pensar, alejarme de todo.
Ranma la miró y se rió. Akane la miró con cara de asesina.
-No te enfades. - Ranma cogió su mochila, sacó ropa y se empezó a desnudarse ante el asombro de su amiga, y una vez desnuda se secó. Akane se dio cuenta que ese vagón no había nadie, posiblemente eran los únicos viajeros del tren. La chica se vistió. - lo de tener la mochila preparada para una salida… es mentira… en parte… planeaba fugarme…un tiempo, después me pondría en contacto contigo, sólo contigo para decirte donde me escondería. Yo también estoy harto. No aguanto más, Kuno y Ryoga me llevan atacando desde hace días, todos los días… y esas tres acosándome. No te podía hablar, tú también tenías problemas. Sólo te echo en cara no decirme nada., y yo si me imagino por qué te acosan… pero no te lo diré ahora. - ¿Y qué harás ahora? - preguntó Ranma.
- No lo sé, quiero desparecer una temporada. Ir a donde nadie se imagine que voy. No quiero que me sigas. No quiero volver a verte… durante un tiempo.
Ranma la miró sorprendida. Sintió como una puñalada en el corazón. Bajó la cabeza entristecida. Akane a ver la reacción de sus palabras se asustó. No esperaba hacerle tanto daño al chico. Si Ranma la insultaba se lo merecía.
-Lo siento Ranma quiero estar sola una temporada… no me molestas, pero quiero pensar en todo. En nuestro compromiso, nuestra boda fallida. Y contigo cerca...-no pudo seguir. No quería que su amiga la dejase sola, pero tampoco ir con ella.
Estuvieron calladas un rato. De golpe la chica de la trenza se levantó y se fue. Cuando volvió, volvía a ser un chico.
Siguieron callados un rato y avisaron que se acercaba la próxima parada y Ranma cogió sus cosas.
-Yo bajo aquí, ya nos veremos. Espero que vuelvas pronto al dojo… cuando lo hagas yo también lo haré. -se giró y se dirigió a la puerta para bajar del tren. -Sabré cuando vuelves.
Cuando había andado medió pasillo.
- ¡Ranma! - oyó que Akane lo llamaba. El chico se giró y vio como ella se acercaba corriendo y lo abrazó, él se quedó estático y muy rojo- No… no quiero que te vayas, Ranma. Quédate conmigo, por favor- la chica lloraba y le costaba hablar. -No… ¡no me dejes sola!
Él la miró y sonrió con tristeza.
-De acuerdo… me quedaré contigo… pero deja de llorar, no me gusta verte llorar. - la miró y le sonrió- ¿Tienes alguna idea dóndes ir?
Ella lo miró aún con lágrimas en los ojos, pero sonriendo y asintió.
Horas después en el dojo Tendo.
- ¡Es culpa vuestra! Que Ranma y Akane hayan huido es culpa vuestra. - chilló Nabiki. - esto me lo pagaréis. Me debéis mucho dinero, lo quiero mañana, o me quedo con vuestros restaurantes- dijo mirando a Ukyo y Shampoo.
-Nabiki, no te pases- Dijo Kasumi. Pero ella misma se giró hacía las tres chicas- salid de aquí, no volvías nunca. Tenéis suerte de que no esté aquí Ranma.
Kasumi estaba furiosa. Nadie la había visto nunca así.
-Akane ser cobarde… huir por tenernos miedo. Ranma sentir pena de ella e ir para ayudarla. Si él estar aquí casarse conmigo. - dijo una creída Shampoo.
-Estas equivocada Shampoo. Ran-chan se declararía a… - empezó Ukyo.
- ¡A ninguna de vosotras! - chilló Kasumi- Ranma ama a Akane, y vosotras lo sabéis. No podéis combatirla y echarla del corazón de Ranma, por eso os queréis deshacer de ella. Pero Ranma la ayudará y protegerá siempre. No sólo se ha ido para proteger y cuidar de su prometida- dejó pasar unos segundos mientras las miraba- Se ha ido por qué la ama y ya no puede vivir sin ella. Irá done ella vaya, y ella irá donde él vaya. Será mejor que os vayáis. Habéis perdido, Ranma jamás será vuestro- sentenció la chica.
Poco después las tres chicas abandonaron el dojo, y aunque investigaron para descubrir donde se escondían los dos prometidos, no lograron nada. Parecía que a los dos jóvenes se lo hubiera tragado la tierra.
Días después.
Dos jóvenes estaban parados frente la entrada del dojo Tanaka, en un pueblo muy alejado de Tokyo.
- ¿Tu tío nos recibirá?, puede que tu padre haya hablado con él. Y nos mande de nuevo a Nerima.
-Mi padre y mi tío no se hablan. Mi padre, con ayuda del tuyo, lo timó. Descubrí eso hace pocos días, aunque no sé lo que le hicieron. Pero mis hermanas y yo siempre nos hemos llevado bien con él y mis primos.
-Si tú lo dices- dijo el chico no muy convencido. Miró el dojo- Parece que les va bien, aunque es en un pueblo tienen más éxito que él de tu padre.
-Desde que murió mi madre, mi padre se relajó y con la llegada de tu padre más todavía- dijo la chica con cansancio- hemos ido perdiendo clientes y ahora estamos muy mal. Si tú y yo queremos reflotar el dojo algún día vamos a tener que sudar.
-No podemos dejar a esos para que hagan algo. Debemos hacerlo nosotros mismos- continuó Ranma con el mismo cansancio. - pero no debemos confórmanos sólo con el dojo. Pienso estudiar algo en la universidad. Debemos tener algo más por si falla lo del dojo. – la chica lo miró y asintió, ella pensaba igual. No era la primera vez que hablaban de eso.
Se miraron y sonrieron.
-Entremos- dijo la chica y eso hicieron.
Dos horas después los dos chicos hablaban con el tío de Akane. El hombre había hablado tanto con los dos juntos como por separado. Había descubierto incluso más cosas de que le dijeron los chicos, como lo que sentían él uno por el otro. No podía dejarlos ir, pero tampoco ocultarlos. Pero si los delataba, esos dos chicos tenían problemas, los mismos de los que habían huido y volverían a huir. Decidió hablar con la policía y ver cómo ayudarlos.
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Era medía tarde y los dos chicos estaban entrenando en el dojo, cuando entró en el dojo Kyosuke, el tío de Akane. El hombre se quedó extasiado con el nivel de los dos jóvenes. Eso era imposible, eran muy jóvenes para tener ese nivel, lo superaban incluso a él. Y decidió acogerlos durante una temporada.
En eso entraron dos jóvenes y miraron el entrenamiento de los dos prometidos.
-Son muy buenos esos dos jóvenes- dijo la chica- tienen una coordinación excelente, la mejor que he visto.
-No he visto a nadie tan bueno. Me gustaría saber quiénes son.
- ¿No la habéis reconocido? – dijo Kyosuke con una sonrisa. Los dos jóvenes lo miraron extrañados- pues a ella la conocéis… y de él habéis oído hablar.
Los dos chicos miraron a la pareja que se entrenaba y al girarse la chica la reconocieron.
- ¡Pero si es Akane! - exclamaron los dos jóvenes.
La chica se giró al oír su nombre y al ver a los dos jóvenes su cara se alegró.
- ¡Mana, Yuta! Cuanto tiempo sin veros- dijo Akane y se abrazó a sus dos primos.
- ¡Has crecido desde la última vez que nos vimos!... aunque no mucho- dijo el chico- tampoco te ha crecido el pecho.
Un instante después el chico estaba en el suelo, Akane le había pegado con el mazo.
- ¡Sigues igual de tonto! - sentenció Akane enfadada- si no tenía bastante con uno…- y miró a su prometido, que sonrió incómodo.
-Vaya Akane veo que sigues teniendo genio, y has adquirido más experiencia con el mazo- dijo riendo la otra chica.
-Ha habido alguien que me ha hecho utilizarlo con frecuencia. - contestó contrariada Akane.
Ranma la miró y bufó. Pensaba que había habido veces que no se merecía esos golpes… a veces.
Mana, la prima de Akane, miró al prometido de Akane.
- ¿Ese es tu prometido? ¿El famoso Ranma Saotome? - preguntó a su prima.
-Si. Este es mi prometido- y al ver que el chico no se acercaba y estaba rojo. Fue hacía él y lo cogió por la mano y lo arrastró hasta enfrente de sus primos-No me dejes mal.
- ¡Que tímido que es! - dijo con picardía Mana- seguro que no te coge de la mano, le da vergüenza-vio que los dos chicos se ponían rojos- aunque tiene ganas de hacerlo.
- Yo… yo…no…- balbuceó el chico.
- Por culpa de su padre no ha tenido mucho trato con chicas. -aclaró Akane con una sonrisa. - Venga Ranma presentarte.
-Me… me lla... llamo Saotome, Ranma Saotome.
-Mi nombre es Mana Tanaka. - dijo la chica.
Ranma la miró le recordaba a alguien y de golpe supo a quién.
- ¡Kasumi! - dijo Ranma extrañado.
-No eres el primero que me cofunde con mi prima. Cuando éramos pequeñas y nos juntábamos, nos cambiamos los vestidos y yo me hacía pasar por ella y ella por mí. Menos mi madre y la de Akane nadie nos reconocía.
-No conocía esa faceta traviesa de Kasumi- dijo Ranma riendo.
El primo de Akane se acercó el chico.
-Mi nombre es Yuta, veo que tienes un buen nivel. Me gustaría hacer algún combate contra ti. No me vencerás-desafió el chico.
-Eso está por ver- contestó Ranma. Notó que el chico le caía bien. Sería un buen rival y un buen amigo.. No como lo traidores que lo perseguían en Nerima.
- ¿Estaréis mucho tiempo por aquí? ¿Cómo es que habéis venido? - preguntó Mana.
Los dos prometidos se miraron asustados.
-Os lo contaremos- dijo Akane.
-Sentaros será largo- añadió Ranma. Y los dos chicos contaron su historia. Cuando comenzaron la historia apareció la esposa de Kyosuke y oyó lo que contaron los dos chicos.
Cuando acabaron.
-Yuta lleva a Ranma al baño. Y tú, Mana lleva Akane al otro baño, deben estar cansados y les sentará bien un baño.
Los cuatros jóvenes salieron. La mujer miró a su marido.
- ¿Qué piensas hacer? Son muy jóvenes y los presionan desde muchos puntos. Creen que no tienen control sobres sus vidas, que todos les intentan manejar a su antojo… y por lo que han contado tienen razón. Debemos ayudarlos.
-Si. Pero no debemos decir donde están o volverán a tener problemas. Usaré mis influencias para transferirlos al instituto de aquí. Nadie sabrá donde están. - el hombre suspiró con nostalgia- Akane me recuerda a su madre, cada vez se parece más a ella. Tiene incluso el mismo carácter… en cuanto a Ranma no se parece a su padre… por suerte. Parece más centrado.
-Él me recuerda a su madre - dijo la mujer- si fuese chica… serían idénticas, y también tiene el mismo carácter que Nodoka. Tenemos que contarles muchas cosas sobre sus madres de cuando eran jóvenes. Seguro que Soun y Genma no les han contado nada. En Nerima los dos únicos aliados que parecen tener son Kasumi y Nodoka. Nabiki ha heredado el carácter de su padre… de su verdadero padre.
-No deben saber la verdad, aún que Nabiki no es realmente hermana ni de Akane ni de Kasumi, que realmente son primas. No deben saber que Nabiki es la medio hermana de Ranma. Aún no deben saber eso.
Así empezó una nueva etapa en la vida de Ranma y Akane, disfrutaron de una tranquilidad como no habían conocido nunca, eso sirvió para acercarse más entre ellos y establecer una relación más cordial que la que no le dejaron tener en Nerima, empezaron a tener sus primeros coqueteos sin esconderse ni negarlo. Pero con el tiempo se dieron cuenta que debían volver a Nerima y aclarar todo. Se habían reunido con los Tanaka para informales de su decisión.
-Durante el tiempo que hemos estado aquí hemos disfrutado de una tranquilidad como no conocíamos. Nos has gustado enseñar en vuestro dojo y hemos aprendido mucho… pero debemos volver a casa… con esta huida nos hemos comportado como unos cobardes. Somos Ranma y Akane, y nunca nos hemos rendido, ni hemos huido. Debemos poner a todos en su sitio, y decidir por nosotros nuestro futuro. Nosotros somos los amos de nuestras vidas y elegiremos por nosotros mismos. Os estamos agradecidos por acogernos… pero es hora de volver a casa- contó Akane. Miró a su prometido y este asintió.
-Nadie podrá con nosotros, no cometeré el mismo error que la otra vez. Ya he elegido con quien quiero seguir mi camino, lo hice nada más conocerla. La vida me ha enseñado a valorar a quien tengo a mi lado, y no quiero perderla. Ya estuve a punto de perderla una vez-el chico negó con la cabeza. No le gustaba pensar en eso. -No quiero volver a pasar por eso. Ni consentiré que ella pase por eso. Haré cualquier cosa por ella, incluso mataré por salvarla, sea quien sea… hombre... o mujer.
A los pocos días la pareja se despidió de la familia de ella y volvieron a Nerima.
El tren estaba llegando a la estación donde los chicos bajarían. Tenían frío. Aunque ya era de día seguía haciendo frío y amenazaba con llover.
- ¡Que mal día hace! - dijo la chica- ¿No podía salir el sol?, llevamos días sin ver el sol, con frio y lloviendo. ¡Uff! - se abrazó a ella misma y tuvo un temblor a causa del frio.
El chico la miró, le pasó un brazo por la espalda y la atrajo hacía él.
- ¿Mejor? No es mucho, pero te cederé un poco de calor. - la miró y sonrió- deberías haberte abrigado más…- él tuvo un temblor- … y yo también, ¡mierda! Tienes razón ¡Que frio hace! No han debido poner la calefacción. Cuando baje pondré una queja.
Y continuaron pegado él uno al otro dándose se calor hasta la estación donde bajaron del tren.
Salieron de la estación. Hacía mucho tiempo que se habían fugado. En ese tiempo los dos habían madurado. Él ya no la insultaba tanto y ella se había vuelto más confiada y había cogido más autoestima. Pero ahora los dos chicos tenían miedo. No querían volver a ser los de antes, ni que el otro lo fuese
-Mira el café que había antes ha cerrado. Ahora es un banco. - dijo el chico con pesar- lo pasamos muy bien en él… cuando no venían a molestar seis moscas cojoneras.
-Si acudíamos casi todos de nuestra clase- dijo ella. Y lo miró- por suerte iremos con ellos los dos últimos meses de clase. Los compañeros que hemos tenido los últimos cursos han sido buenos…pero con estos empecé en la guardería, quiero acabar mi vida escolar con ellos.
-Si, es lo más justo- contestó el chico- nos rendimos antes unos idiotas, ahora seguiremos la trayectoria que nosotros queramos. Ni tu padre ni el mío, ni esos seis tienen derecho a opinar sobre nuestras vidas. Si no les gusta lo que hagamos… peor para ellos.
Ella asintió, y siguieron su camino.
Pasaron por delante del Furinkan y se pararon a mirarlo. Al día siguiente volverían a ese colegio, sintieron muchas sensaciones emanar de esa escuela. Pasarían los últimos meses de su vida escolar en él, aunque después irían a la universidad.
Fueron caminando en silencio hacía el dojo. Entrelazaron sus manos y se miraron a los ojos y se sonrieron.
Al final vieron el dojo y en la puerta a su familia. Hacía mucho que no los veían, se esperaban una bronca de sus padres. Se pararon, se miraron y se dieron animo el uno al otro y volvieron a andar hasta que estuvieron delante de su familia.
- ¡Hemos vuelto! - dijo Akane sería.
Ranma miró a la familia serio. No pedirían perdón, habían hecho lo debido. No se dejarían volver a dominar por nadie.
Durante un rato todos estuvieron en silencio y sin moverse. Hasta que se movió Kasumi, se abalanzó sobre los dos jóvenes y los abrazó y los besó y acarició.
-Más de un año sin noticias vuestras, sin decir donde estabais. He estado muy preocupada por vosotros. Sois unos insensibles y egoístas. - Kasumi lloraba. - habéis crecido. Parecéis más adultos y maduros. - de repente se asustó- ¿No habéis…? - y no pudo continuar.
Los dos jóvenes se miraron extrañados.
- ¿De qué hablas Kasumi? - preguntó Ranma.
-Se refiere si habrás tenido relaciones con mi hermana- dijo Nabiki riendo.
-Espero que hayas respetado a mi hija- dijo un furioso Soun.
Ranma se enfureció, pero cuando iba a hablar.
-Quedamos en algo. No pienso perderlos de nuevo- dijo Kasumi mirando a su familia- no se les dirá nada. Lo recibiremos como si no hubiera pasado nada. Fue culpa nuestra que se fueran.
Todos miraron a los jóvenes.
- ¡Akane! - dijo el padre de Akane- estoy contento de tenerte de nuevo en casa. - y la chica abrazó llorando a su padre.
-Papa en cuanto… a la promesa que hiciste con Genma…
-Si hijita- dijo su padre ilusionado.
Ranma y Akane se miraron.
-Ranma y yo la hemos roto. Ya no somos prometidos por qué vosotros queréis…lo…
Todos los miraron sorprendidos. Genma y Soun estaban asustados. Tanto habían luchado para nada, esos dos ingratos habían destrozados sus planes. Pero vieron que Akane no había acabado aún.
-Papa no te enfade por qué hayamos roto vuestro compromiso. La razón es...- siguió la chica.
-Que Airen volver por mi- dijo una voz. Todos se giraron y vieron a las otras tres prometidas de Ranma. Akane se asustó al recordar su último encuentro y oyó suspirar con cansancio a su ex prometido.
-Estás loca Shampoo. Ran- chan ha venido por mí. - respondió Ukyo con una sonrisa ganadora.
-Ranma no aceptará ninguna de vosotras vendrá por mi…- empezó Kodachi.
- ¡Nabiki! - gritó Akane enfada- ¿Como se te ocurre llamar a estas tres…? - ¿Cómo las llamaría yo? - no encontró la forma de definirlas.
-No he sido yo… esta vez no- se defendió Nabiki- se han enterado como nosotros y todo Nerima. Os han visto mucha gente y la noticia de vuestra vuelta ha corrido como la pólvora.
-Esta vez salir gratis. Nabiki no ganar nada con nosotras. Ahora tu casarte conmigo y nosotros ir a China. No creo que quiera a chica violenta.
-Es fea, torpe y no sabe cocinar. Y siempre le está pegando.
-Es una plebeya sin gracia. Akane te advertimos que no te acercarás a Ranma y lo hechizaste y lo raptaste. - colaboró riendo Kodachi.
Akane miró a las chicas y se enfadó. Se giró y empezó a andar en dirección a la entrada del dojo, no contestaría a esas imbéciles.
-Chica violenta siempre huir- se rio Shampoo. -Ella saber que Ranma no elegir a ella.
Una parte de Akane le decía que era verdad, que parte de lo dicho por Shampoo era cierto. Pero no quería escucharlas más… pero. Notó que Ranma la cogía por la muñeca y la miraba furioso.
- ¿Se puede saber dónde vas? ¡No me dejarás solo con esas!, volvimos para algo y no para dejarnos vencer. ¡Tú te quedas conmigo! - ordenó el chico, y la encaró en dirección a sus rivales.
- ¡Déjame! - le chilló su ex prometida furiosa- no quiero oír ni ver a tus tres…- se calló y se puso roja, Ranma la había abrazado por detrás.
- ¡No te dejaré!, no dejaremos que nos manipulen- y miró a sus supuestas prometidas- no sólo he roto el compromiso que hicieron mi padre y él de Akane. si no todos… todos los que no elegí yo, o eligió Akane. No pienso casarme con nadie que yo no elija. No me obligaréis a casarme con quien yo no quiera, me importa un pito vuestros estúpidos deseos. No son los míos. Haré lo que yo quiera. -Mientras hablaba habían llegado los tres rivales de Ranma y oyeron su discurso entero. - Akane y yo elegiremos con quien casarnos, y no será con ninguno de vosotros.
-Ran- chan suelta a Akane, tú no la quieres. No puedes casarte con una torpe como Akane.
-Ranma suelta a Akane, no te la mereces- dijo Ryoga.
-Tienes razón Kounji. No quiero Akane…- dejó pasar un par de segundos. Akane sintió una gran tristeza, todo lo que el chico dijo anteriormente no era verdad…entonces, ¿que era esa sensación que emanaba del joven? ¿Qué era esa sensación dulce y agradable que fluía hacía ella protegiéndola, cuidándola…amándola? - Hibiki tienes razón no me la merezco- fue entonces cuando ella descubrió el cambió en Ranma… siempre había llamado a esos por el nombre-No la quiero, ¡la amo!… no la merezco, es algo que me tengo que ganar… ¡cada día!
-Ranma tiene razón. Me tengo que ganar el merecerme a Ranma. No lo quiero, lo amo. Pero jamás os lo daré- y su cara adquirió un aspecto serio- es mío…soy suya. Y haremos lo que nosotros queramos. Huimos por escapar de vuestro control. No nos obliguéis ni a quitaros de en medio ni a volver a huir.
-Vosotros dijisteis que habíais roto todos los compromisos y que…
- Es cierto. Hemos roto todos los compromisos… "que no hicimos nosotros"- puntualizó Ranma-. Durante este tiempo he conocido una chica fantástica de la que me he enamorado… y de la que soy novio.
- Y yo he conocido un chico maravilloso con el que me he prometido– siguió Akane.
-No lo entiendo- dijo Nabiki- habéis dicho que os amáis y ahora que estáis prometidos con alguien que conocisteis mientras estabais fuera. ¿Me estoy volviendo loca?
Ranma la miró y sonrió.
-Las dos cosas son correctas. Amo a Akane. Durante mi estancia fuera conocí a alguien fantástica, buena amiga y excelente compañera. Alguien que me apoyaba siempre. Y que me apreciaba… su nombre es… ¡Akane Tendo! Lejos de aquí conocí cualidades nuevas de Akane, una Akane más calmada, menos violenta y con más confianza en sí misma. Mi atracción hacía ella aumentó. Si no era poca, ahora era mucho mayor.
-A mí me pasó lo mismo. Conocí un nuevo Ranma, más amable y agradable, más dulce y atento. Sin tanta presión por culpa vuestra, salieron de nosotros dos chicos nuevos que se demostraron lo que sentían sin barreras. Dejamos de lado nuestro estúpido orgullo… y nos prometimos por nosotros mismo. Ahora Ranma y yo somos novios. Y no nos separaréis.
-Ya que vosotros pensáis que nuestras opiniones no cuentan… nosotros haremos lo mismo. Durante la vuelta a Nerima he pedido a Akane que se case conmigo… y ella ha aceptado. - miró la reacción de todos… y le importó poco lo que vio en los ojos de sus rivales. -Veo que no os gusta, pero ella y yo somos tan egoístas como vosotros, sólo pensamos en lo que queremos nosotros. Y vosotros no estáis incluidos en nuestros planes. Nos casaremos cuando acabemos los estudios…pero un solo ataque más, una sola provocación, un acoso a cualquier de los dos… alguien que se cuele en la habitación no indicada- y miró a Ryoga, lo estaba advirtiendo-, o que le lleve comida a quien no debe. Y a las pocas horas, Akane y yo estaremos casados. A parte que el atacante saldrá con los huesos rotos, no me importará rómpeselos. - miró con furia a las tres chicas- Y yo no os he perdonado como atacasteis a Akane. No os acerquéis a ella. Nunca seré vuestro. Si la matáis…os descuartizo a las tres, sin importarme que alguna de vosotras sea inocente o no.
-Akane no servir para ser tu esposa. Tú necesitar una esposa fuerte como Shampoo. Yo liquidar a Akane…
Ranma la miró con rabia y la chica china retrocedió. Jamás había tenido tanto miedo. Ranma en ese momento era aterrador, daba miedo.
Los dos novios miraron a sus rivales muy serios. Y de repente Ranma besó a su novia en el cuello, y ella se estremeció, le gustó ese beso. Pero darlo delante de todos era una provocación y un aviso. Estaba avisando que Akane era su elegida y no la dejaría por nada y por nadie… ni se la cedería a nadie.
-Esta conversación ha acabado, es una idiotez sin sentido seguir hablando con gente que sólo escucha su propia opinión. No me voy a cansar hablando en vano. - dijo el joven- Entremos, tengo hambre y quiero ducharme. Tenemos mucho que contar… - y miró a sus padres y a Soun. El tío de Akane les contó ciertos secretos sobre sus familias y los dos jóvenes querían saber la verdad. -y que nos cuenten, ciertas cosas que hemos descubierto- los dos hombres se pusieron blancos. Ranma le tendió la mano a Akane y está la aceptó. - Vamos preciosa, que aquí fuera no hay nada importante. - ella lo miró y asintió.
-Tienes razón, el viaje ha sido largo y cansado. Y aún queda para que podamos descansar. Aquí quitando nuestra familia hoy hay nadie que nos importe.
Los dos jóvenes entraron en el dojo, sin volver a mirarlos, dejando a todos sorprendidos. Poco después entró su familia, siendo la ultima Nabiki. Que se giró a los seis jóvenes y encogió los hombros.
-Nabiki… ¿puedes ayudarnos? - pidió Kuno- no deben seguir juntos, debes ayudarnos a separarlos
-Lo siento, pero no puedo. Acabo de dejar el negocio. Yo de vosotros los dejaría en paz – entró en el dojo y cerró la puerta. Dejando a los seis rivales solos y estupefactos, no se esperaban que los dos chicos los despreciasen.
Dentro del dojo, la familia de los dos jóvenes tenía muchas preguntas que hacerles a sus padres y estos a los dos chicos. Todo había cambiado, ya nada volvería a ser como antes. Los dos novios encaraban el futuro con optimismo… pero también con prudencia.
Fin.
Nota de autor:
El tío y los primos de Akane, son los mismos personajes que en "Falsas esperanza", pero en esta historia no tienen la misma personalidad, por decirlo de una forma están en el lado luminoso. Saben secretos de los Tendo y Saotome y se los contarán a los jóvenes.
Insinúo que Nabiki es hija de Genma y de alguien más, y por lo tanto hermana de Ranma y prima de Akane y Kasumi. Genma antes de tener a Ranma y casarse con Nodoka tuvo una relación con una hermana de la madre de Akane, o con una hermana de Soun. La autentica madre de Nabiki murió en el parto y Soun adoptó a su sobrina, en ningún caso quise liar a Genma con la madre de Akane. Siempre me ha parecido que Nabiki es más parecida a Genma, en su personalidad, que a Soun, por eso lo puse en esta historia.
Reviews del capítulo 9:
Ranma84: El Capitulo "Premio...robado" era uno de los sueños de capítulo "Ilusiones" de "Ranma y Akane a la fuga". Como otros de los sueños los saque de esa historia y los subir de forma independiente. Lo que hicieron durante esas vacaciones, es un secreto... pero no sólo disfrutaron fuera del hotel... en la habitación que compartieron también lo hicieron... en el capitulo que iba detrás de este, en "Ilusiones" se insinúa que hicieron.
Haruri Saotome y nancyricoleon : Parece que me guste castigar a Nabiki, no es la primera historia, ni será la última, que hago que Ranma y Akane se lancen sobre ella sin piedad y no serán los únicos que lo hagan. Nabiki como los dos patriacas se merecen una buena lección.
