Los personajes no son míos, son de Rumiko Takahashi.
12°. El cumpleaños de Akane.
La chica estaba tumbada en la cama. No podía dormir, hacía días que no dormía, los mismos que su prometido no estaba en casa. El chico se había fugado de casa y con quien menos se esperaba.
La joven estaba furiosa y lo pagaba con quien estaba cerca de ella, sus amigas evitaban hablarle del chico, su familia evitaba hablarle, sus rivales… sus rivales estaban tan furiosas como ella, nadie se acercaba a ninguna de las… ¿cinco?
Ese día que empezaría en unas horas era su cumpleaños… y su prometido no estaría con ella, lo odiaba, no quería volver a verlo.
Recordó con rabia el día que desapareció el joven.
UNOS DÍAS ANTES…
Toda la familia estaba desayunando, todos menos Ranma que seguía durmiendo.
-Akane, ¿Puedes despertar a Ranma? - preguntó Nodoka.
- ¿Por qué yo? -preguntó ella, aunque sabia la respuesta.
-Es tu prometido y siempre lo despiertas tú. No dejas a nadie que lo haga por ti.
Subió a la habitación del chico, y entró en ella de forma brusca. Cerró los ojos, no lo quería ver medio desnudo… ese día no.
-Levante de una vez –dijo la chica de mala forma, gritando, a veces lo despertaba con suavidad, pero hoy se había levantado de mal humor. -Llegaremos tarde a la escuela por tu culpa.
Era sábado y no tenían clase, pero lo dijo para despertar al chico. Al abrir los ojos vio la habitación… vacía. No estaba el chico. Akane registró la habitación y … nada. El joven se había ido con todas sus pertenencias, o casi todas.
Unos minutos después toda la familia estaba reunida alrededor de la mesa. Todos ensombrecidos por la huida del chico. Los padres de Ranma pensando que era un mal e ingrato hijo. Soun que había elegido un mal hombre para su hija. Kasumi sentía pena por su hermana pequeña. Nabiki sentía que su negocio había volado, quedaba Akane… pero nada volvería a ser igual.
Akane estaba furiosa, resentida. Y cuando le hablaban contestaba de malas formas.
Todos los reunidos se preguntaban con cuál de sus prometidas se había fugado.
Pasaron los minutos… y oyeron golpes en una pared y esta se rompió, por el hueco entró Shampoo.
-Hola, Shampoo venir a ver a Airen. Ella necesitar...- dijo la joven china.
- ¿Para qué necesitas a ese mal hombre? -preguntó Akane de malas formas.
-Él ayudarme a buscar a chico pato- dijo Shampoo. Todos la miraron sorprendido- Mousse irse a dormir. Y cuando Shampoo ir a despertar, Mousse haber desaparecido, sus cosas también.
Todos en la casa la miraron asombrados.
- ¿Está diciendo que Mousse desapareció sin avisar? - preguntó Nabiki.
-Si eso decir. Yo venir a buscar a Airen. Cuando encontrar a chico-pato yo pegar una paliza.
- ¿Estas preocupada por él? - preguntó Nabiki.
Shampoo se puso roja.
-Yo no estar preocupada por él. Mousse tener que ayudarme en el Neko-Hanten.
Nabiki la miró asombrada. Shampoo ponía la misma cara que ponía Akane cuando le preguntaba si estaba enamorada de Ranma, las dos mentían igual del mal.
-Pues si vienes por Ranma… te has equivocado de lugar. Esa rata ha huido esta noche, como ha hecho Mouse- Akane miró a su rival- y me juego algo que esos dos han huido juntos.
Shampoo se dejó caer en el suelo.
- ¡Esta me la paga! – exclamó furiosa la chica china-Mousse arrepentirse de irse sin avisarme- se sorprendió por lo que dijo. Miró allí reunidos y bajó la cabeza avergonzada.
Horas después. Akane y Shampoo seguían sentadas, no se habían movido. Nadie osaba hablarles. Sus contestaciones eran cortantes y sus miradas airadas. Las dos jóvenes seguían furiosas por el desplante de los dos chicos huidos.
Oyeron ruidos y entraron Ukyo y Akari Unryū, la novia de Ryoga. Las dos recién llegadas nada más entrar vieron que pasaba algo, no era normal que Akane y Shampoo estuvieran juntas sin pelearse, a parte las dos estaban furiosas. Había pasado algo y le daba miedo saberlo.
- ¡Hola! - saludó con miedo Ukyo, temía decir algo y que esas dos saltasen. - Necesito vuestra ayuda, la de Ranma para ser precisos…- vio que las dos chicas la miraban con curiosidad y cansancio. - Anoche apareció Ryoga en mi restaurante, hoy tenía una cita con Akari. Lo dejé dormir en mi restaurante, para que no se perdiese. Y esta mañana cuando ha legado su novia he subido a llamarlo. ¿Y no os podéis imaginar que ha pasado?
-Que Ryoga había desaparecido con todas sus cosas, ni se despidió de ti- dijeron Akane y Shampoo con cansancio.
Las dos chicas que venían en busca de Ryoga fueron informadas de la desaparición de los otros dos chicos y las cuatro chicas se reunieron en torno a la mesa con un mal genio de película.
Desde el pasillo la familia las miraba con terror, esas cuatro jóvenes daban miedo. Nadie tenía el valor de acercarse a ellas.
Al cabo de las horas llegó Kodachi. La noticia de la desaparición de Ranma se había extendido por Nerima y fue en busca de información. Al verla entrar todas pensaron que Kuno también había desaparecido… pero no tuvieron tanta suerte. Kodachi se unió al grupo y estuvieron reunidas las cinco hasta bien entrada la noche.
El resto de la familia tuvo que cenar en la cocina. Nadie se quería arriesgar a enfrentarse al genio de esas cinco chicas presuntamente abandonadas.
Nabiki fue quien preguntó la pregunta que todos tenían en mente, estaban reunida toda la familia en el dojo.
- ¿Dónde se han metido Ranma y esos dos?
-No lo sé-contestó Kasumi-me gustaría saber ¿Por qué han huido?
-Es sencillo, esos tres tienen miedo de esas chicas. Tienen razón, quitando Akari, las otras cuatro no son muy pacíficas. Y esos chicos las han tenido que sufrir. Han escapado para salvar sus vidas, por qué deben tener novias nuevas… - Nabiki notó frio y al girarse vio a las cinco chicas que la miraban mal. Un aura negra las rodeaba.
-Padre, vamos a salir a investigar. Volveré cuando me entere de algo- dijo Akane. Y miró a Nabiki- esta broma me la pagas, no te la perdonaré. Ahora entiendo por qué cuando Ranma fue prometido tuyo estaba deseando volver conmigo. -lo había dicho con frialdad y mucha rabia. Se giró y las cinco chicas abandonaron el dojo.
Esa noche apareció el rumor que cinco furias, cinco demonios, habían salido de los infiernos. Perseguían a tres chicos que se habían escapado de su control. Quien dijo haberlas visto, lo decía con terror, las rescribía como monstruos encarnada en cinco chicas jóvenes. Durante días el terror a esas chicas asoló Nerima. Yendo juntas o cada una por su lado, verlas era una vista al terror más absoluto.
Cinco días habían pasado, cinco días que la chica inspiraba terror a quien la viese. Cinco días en la mayor de las incertidumbres. Ella estaba acostada, pensar en cómo había ocurrido todo no la había ayudado, todo lo contrario, estaba más furiosa.
Recordaba la conversación con Kasumi. El día después de la desaparición de su prometido.
-No te preocupes-le había dicho su hermana-Volverá, volverá contigo. Él tenía que hacer algo importante.
-Pero ¿por qué no me lo dijo? -había preguntado ella llorando.
-Por qué te opondrías y no le dejarías ir. Akane, es muy importante que Ranma haga eso. Cuando te enteres, sabrás que él tenía razón.
El recuerdo de esa conversación no la alivió. Ranma había confiado en Kasumi y no en ella, estaba muy confusa. Se levantó de la cama, iba a prepararse un vaso de leche para ver si le ayudaba a dormir.
- ¿Y si Nabiki tiene razón y si Ranma me ha abandonado por que tiene una prometida nueva? -se preguntó la chica.
- ¿Quién tiene una prometida nueva? -preguntó una voz detrás de ella.
La chica quedó un momento en blanco, conocía esa voz. Se giró y vio de pie delante de ella a su prometido. Su costumbre de dejarse la ventana abierta, había permitido la entrada del chico a la habitación. A ella se le escaparon las lágrimas, lo había encontrado tanto a faltar y ahora volvía a estar delante suyo.
Se acercó a él emocionada. Lo miró y…
Sonó un plaff y Ranma se llevó la mano a la cara, donde ella le estampó una bofetada, la miró sin comprender, pero sin enfadarse.
- ¿Dónde demonios has estado? por qué no te has ido de entrenamiento- le gritó la chica enfurecida- me has tenido muy preocupada.
Ranma miró a la chica, estaba furiosa. Le dolía haber provocado ese estado en su prometida.
-Lo siento Akane… yo… no quería que esto pasará. Necesitaba salir. No te lo podía contar…
-Pero si a Kasumi- le gritó enfurecida la chica- creía que tenías más confianza... en mí. -se le escaparon unas lágrimas.
Ranma la miró.
-No te lo podía contar… te hubieras opuesto y no me hubieras dejado ir.
- ¿Por qué no te hubiera dejado ir? No puede ser tan malo.
Ranma sacó un periódico deportivo y se lo entregó a su prometida. Ella leyó la portada y abrió mucho los ojos.
-Participé en un torneo, pedí a Ryoga y Mousse que me acompañasen. - ella lo miró con una mezcla de emociones-Quedé primero, Mousse segundo y Ryoga tercero… yo los eliminé a los dos.
-Pero podías habérmelo dicho, podías haberme invitado.
-No quería que vieses como me zurraban. - contestó él- me equivoqué, en los combates fue cuando más te necesitaba dándome ánimos. Te tenía que haber llevado.
- ¡Ranma! - dijo ella asombrada. El chico reconocía que sentía algo por ella.
-Pero no podía llevarte quería. quería darte una sorpresa y… contigo delante no podía. - fue andando y se puso detrás de la chica le miró el cuello y exclamó asustado- ¡que tienes en el cuello!
Ella se asustó.
- ¿En el cuello? Mira que tengo, puede que me haya picado un insecto.- contestó ella asustada.
-Si, aquí. Te lo voy a curar. Cierra los ojos, puede que te duela- dijo él. Ella se asustó, pero cerró los ojos. No desconfió del chico, no le haría nada, si lo intentaba…
Entonces notó que el chico le pasaba algo por el cuello y que lo ataba en el cogote. La chica abrió los ojos asustada.
-Mira que te ha crecido en el cuello- dijo él bromeando.
Ella bajó la mirada con miedo. Estaba dispuesta a pegar al chico si le había gastado una broma. Y lo que vio colgando en su cuello la dejó sin habla. Había pasado del miedo al enfado y de este al estupor y de este a la alegría. Sus ojos se empañaron por las lágrimas al ver lo que Ranma le colgó en el cuello. Cogió el colgante que le había regalado Ranma y lo acarició con dulzura.
- ¡Gracias Ranma! - dijo la chica- ¡es precioso! - Akane tenía lágrimas en los ojos, estaba emocionada. No pensaba que su prometido fuera capaz de hacerle un regalo así. - este regalo es muy importante para mí.
-Te quería regalar algo muy majo. Por eso participe en el torneo. No quería pedir dinero a la sanguijuela de tu hermana. Me lo tenía que ganar yo mismo.
Ella asintió, no podía hablar de la emoción.
- ¡Felicidades por tu cumpleaños! Quería ser el primero en felicitarte.
Ella lo abrazó y lo besó en la mejilla. El chico se puso rojo y se tocó donde ella lo besó.
-Y… y… ¿este beso…por… por qué? -preguntó el chico con timidez y tartamudeando.
Ella lo miró y sonrió con dulzura.
-Por ser bueno conmigo. Por qué hoy te lo has merecido… Pero no te perdonó que te fueras sin avisar. - lo regañó ella.
-Vale, la próxima vez te llevaré. - dijo él- al ganar este torneo me he clasificado para el torneo nacional, es dentro de dos meses, prepárate para acompañarme. Contigo cerca ganaré. Vete sacando el pasaporte. Quiero ganar el torneo mundial.
Ella se alegró que él contase con ella. Pero enseguida se volvió a enfadar.
-Me haces un regalo y me felicitas, pero…
- ¿Pero ¿qué? - preguntó el chico.
Ella sabía que no entendía a primeras.
-Te has olvidado de algo-dijo ella y se tocó dos veces la mejilla con los dedos índice y corazón- ¿Tanto te cuesta?
El chico entendió lo que le pedía su prometida. Se puso rojo, trago saliva. Se acercó a la chica. Y estuvo un momento sin reaccionar, y cuando la chica empezó a perder la paciencia, él se agachó y depositó un beso en la mejilla de su prometida.
Ella se puso roja. No fue un beso rápido e incómodo y dado por compromiso, fue dulce y agradable.
-Lo ves, no fue tan difícil. ¿Verdad? -preguntó ella sonriendo.
Él la miró y sonrió.
-No. no lo ha sido. Ha sido… muy agradable. - la miró y se puso serió- es hora de dormir, mañana te contaré todo… toda la verdad- se dirigió a la puerta de la habitación, pero ella lo detuvo lo abrazó y le devolvió el beso, él se puso rojo y sonrió. - me ha gustado tu beso. Quiero más, haré todo lo posible… para merecerme más de tus besos.
Ranma salió de la habitación y ella se quedó mirando la puerta por donde se fue el chico. Se sonrojó, no sólo le había regalado un colgante con una joya, si no que le pidió más besos. Esa noche había estado cargada de emociones, pero ya se había solucionado todo. Como le había dicho su hermana, el chico volvió con ella. Esa noche la joven, por fin, durmió tranquila.
Al día siguiente.
Todos en el dojo Tendo habían dormido profundamente y sin despertarse. Estar en estado de alerta por el mal humor de Akane los agotaba. Y cuando caían en la cama se dormían enseguida y no los despertaba nada. Nadie se enteró de la vuelta del fugado. Ni de la discusión de los dos jóvenes, ni que se habían reconciliado.
Fue entonces cuando oyeron bajar a alguien las escaleras. Akane se había levantado, les esperaba otro día de terror.
Akane se despertó, había tenido un sueño fantástico, donde su prometido volvía, le regalaba un colgante y se medió confesaba.
Su rostro adquirió un rictus de tristeza, lástima que sólo haya sido eso, un sueño.
Bajó su vista al pecho y no vio nada. Que sueño más idiota había tenido. Se incorporó en la cama y notó un bulto en la espalda y llevó su mano allí y cogió un pequeño objeto atado a su cuello. Lo giró, lo miró y sonrió, después de todo no había sido un sueño.
Se vistió y fue a la habitación de su prometido y lo vio durmiendo, salió y cerró la puerta. bajó las escaleras cantando y pasó por donde estaba su familia.
- ¡Buenos días! - dijo con alegría y fue a asease.
Su familia la miró asustada. Esa chica debió soñar algo agradable, por qué se había levantado contenta y de buen humor.
Cuando la chica volvió y se sentó en la mesa, la familia la miró extrañada.
- ¿Te pasa algo Akane? -Preguntó Kasumi.
-No, ¿Qué me tenía que pasar? - respondió Akane.
-Nada. Como has estado unos días rara. - aclaró Nodoka.
-Esos días ya están en el pasado.-contesto la joven extrañamente alegre
Todos la seguían mirando de forma extraña.
-Debe ser por qué hoy es su cumpleaños- dijo Nabiki- por qué en pocas semanas acaba la secunda…-y miró el cuello de la joven y vio algo que no había visto nunca- ¿Qué es eso?, ¿Qué llevas en el cuello?
- ¿Él que? - y entonces recordó- ¡Ah! ¿Esto? - y enseñó el colgante y sonrió enigmática-Es un regalo.
- ¡Es precioso! - dijo Kasumi, y miró a su hermana con alegría- ¿No te lo dije?
Akane asintió. Nabiki notó que se escapaba algo. Ella que se enteraba de todo, y había algo que ella no sabía, pero si Kasumi.
-Precioso… y caro- dijo- ¿A quién has timado?
Al oír esto a Soun le cambió la cara, ahora creía saber por qué se había ido Ranma, pensaba que su hija engañaba a su prometido.
- ¿Quién…?, ¿Quién…?, ¿Quién te lo ha regalado? - exigió el patriarca-No dejaré que te vuelvas una…
-He sido yo- dijo una voz. Ranma entró en el salón y se sentó al lado de Akane. El chico parecía distinto, más alegre, como si se hubiera librado de un peso- ¡yo se lo he regalado!
Todos lo miraron asombrados. El chico fugado había vuelto y estaba sentado al lado de su prometida leyendo un periódico.
- ¿Dónde has estado? - preguntó Soun- Seguro con una prometida nueva. Tú y tus dos amigos habréis ido a visitar chicas nuevas. Mientras vuestras prometidas…
Ranma le entregó el periódico sin decirle nada. Soun lo cogió y empezó a leerlo a su lado se puso Genma. Los ojos de los dos hombres se fueron abriendo de asombro y cuando acabaron de leer.
- ¡Participaste en un torneo sin pedir permiso!
-No tenía tiempo, me enteré que se hacía el mismo día que me fui.
- ¿Por qué participaste? ¿Por qué no dijiste nada? - inquirió la madre del chico.
-Necesitaba dinero para unos gastos. Y no dije nada por qué … por qué había dos personas que me hubieran prohibido ir, y no les hubiese hecho caso. Y me hubiesen quitado el dinero del premio – miró a su padre y a Soun- y otras dos, que me hubieran pedido que no fuera- y miró a su madre y a su prometida- y no me hubiera podido resistir a esa petición.
-Vaya hermanita tienes más control sobre Ranma que te imaginas- dijo con picardía Nabiki a su hermana pequeña.
Akane y Ranma se sonrojaron. Y bajaron la cabeza.
-Madre, te he comprado esto- dijo el chico a su madre y le entregó un estuche, la mujer lo abrió y saco un broche.
- ¿Y esto por qué? -preguntó la mujer.
-Por ser un mal hijo. Por ocultarme de ti, por qué no pudiste gozar de mi infancia. Ya sé que esto no compresa los malos ratos que pasaste lejos de mí y sola. Pero no quiero que eso se vuelva a repetir, no quiero que por la locura de alguien me alejen de ti de nuevo. Y si por alguna razón me alejo de ti, ten por seguro que estaremos en contacto.
Siguieron hablando, el chico le entregó un sobre a Nabiki.
-Para reparación del dojo – dijo el chico- creo que hay bastante para ponerlo a punto.
Nabiki. Miró el sobre y bufó.
-Hay incluso para tirarlo al suelo y volverlo a hacer uno nuevo.
-Toma Kasumi, con esto no te volverás a preocupar de si pasamos hambre. - y le dio otro sobre.
- ¡Gracias Ranma!, eres un buen hombre.
-No, no lo soy… aun no.- contestó el chico con tristeza.
- ¿Por qué haces esto? - preguntó Akane, se temía que estaba compensado a la familia por qué pensaba huir de nuevo.
-No Akane, no pienso huir. He estado viviendo aquí y no he contribuido, es hora que cambie todo. -paró de hablar y miró fijamente a la chica- Todos nuestros problemas se han solucionado, quedan unos pocos, pero son los menos importantes.
- ¿Cómo que nuestros problemas se han solucionado? - preguntó Akane asustada.
-Shampoo no volverá a molestarnos, está con Mousse. Parece que cuando él se fue conmigo, Shampoo lo echó de menos- Akane recordó el mal humor de la chica china. Esta no echaba de menos a Ranma, si no a Mousse. - cuando volvimos y llegamos al Neko-Hanten, Shampoo se le echó encima llorando, de mi pasó como si no existiera- y miró a Akane con una sonrisa traviesa- y me alegro que lo hiciera… Shampoo abofeteó muy furiosa a Mousse. Ahora eso me recuerda al reencuentro de otros dos chicos, en esa también hubo bofetadas y lágrimas. Fueron escenas prácticamente idénticas.
Akane lo miró advirtiéndolo que no siguiera, hasta ese momento se había portado bien.
-Pero ¿Ellos dos por qué te acompañaron? - preguntó Nodoka- Debían tener algunas razones para hacerlo ¿No?
-Si. Mousse necesitaba dinero, el Neko- Hanten está que se cae, necesita una reparación. Ryoga ha formalizado su relación con Akari. Ella y Ukyo estaban en el Ucchan's. Un poco más y matan al pobre Ryoga. Él tenía una deuda con Ukyo, le debía dinero, y con su premio le ha pagado, y como yo hice con Akane, él quería regalarle algo a Akari.
Akane miró a su prometido, faltaba algo no le había contado todo. Pero le daba miedo preguntar.
-Ranma falta algo, ¿qué pasa con Ukyo?
El chico la miró con una sonrisa enigmática.
-Hablé con ella, somos algo como… amigos. Le he dicho que no podía verla como prometida, y menos como esposa. Que siempre ha sido y será mi amiga… pero sólo eso. - Akane vio la tristeza del chico- le hecho mucho daño Akane. No creía que pudiera dañar tanto a una persona sólo diciéndole la verdad. Me siento fatal, me siento un miserable… pero lo debía hacer, era necesario. Ella me ha comprendido y me ha dado su apoyo. Ahora sólo tengo una prometida, por qué Kodachi jamás lo ha sido… ni lo será. - y miró a Akane- ¡Tú!, eres y serás mi prometida. Si tú quieres.
- ¡Si quiero ser tu prometida! - dijo ella alegre.
- ¿Pasando de la promesa de nuestros padres? Ser prometidos sólo por qué tú y yo lo queremos. - preguntó el chico.
- ¡Si! Sólo vale nuestra promesa. Seremos prometidos por qué es lo que queremos los dos.
- ¿Casándonos sólo cuando tú y yo lo decidamos?
-Si. Esa decisión será exclusivamente nuestra.
Y así sellaron su nueva promesa.
Los jóvenes se acercaron y cuando estaban a punto de besarse.
-Si, seguir así y yo inmortalizo el momento- los dos prometidos se miraron. Se habían declarado delante de toda la familia. Nabiki, estaba a punto de fotografiarlos. Los dos se pusieron muy rojos, pero se miraron y sonrieron. Después de declararse, era inútil negarlo. - ¿Os vais a besar de una vez? No tengo todo el día. - dijo un poco mosqueada Nabiki.
Ranma miró a su novia con una sonrisa pícara y una expresión muy traviesa.
- ¡Si, voy a besarla! - y cogió a su prometida en brazos y sonrió- pero no será a delante vuestro. Será en un lugar donde nadie pueda molestarnos ni hacernos fotos. ¡Hasta luegooo! -dijo casi cantando.
Y salió al jardín con la chica en brazos y saltó la valla del dojo. Y se alejó del dojo corriendo por los tejados.
- ¿Dónde me llevas Ranma? - dijo la chica riendo. Se sentía segura en brazos de su novio.
-Allí donde nadie nos moleste. Donde decirte por qué he decidido declárame en este momento. Donde podamos besarnos sin que nadie nos moleste. Donde pueda decirte lo mucho que te amo, sin que nadie me corte. Donde te pueda abrazar con tranquilidad. Allí es donde te llevo.
-Pues llevarme, por qué yo también quiero decirte lo mucho que te amo. Quiero que me tengas entre tus brazos y tenerte entre los míos y devolverte cada uno de los besos que me des.
Ella se abrazó al cuello del él. Y notó que el chico aumentaba la velocidad.
Se alejaron del dojo, pero no mucho, hacía el lugar donde podían expresar sus sentimientos con libertad.
