Los personajes de esta historia ni son míos ni me pertenecen. Son de Rumiko Takhashi
Notas del autor:
xxxx: Los personajes hablan.
xxxx o XXX: Los personajes gritan.
13ª. Los prometidos contraatacan.
-Esta vez os habéis pasado-dijo el chico de la trenza furioso- no creía que seríais capaces de caer tan bajo.
Ranma miraba a sus tres rivales y a sus tres presuntas prometidas con rabia, estaba furioso.
-Ahora mismo estáis saliendo del dojo-dijo Akane no menos furiosa que su prometido- y no quiero que lo volváis a pisar en lo que os queda de vida. Os habéis vuelto locos, ¿Qué pretendéis con eso?
Los ochos jóvenes estaban en el dojo. Los seis rivales llegaron con un documento con el cual pretendían separar a los dos prometidos.
- ¡Que lo firméis! - ordenó Kuno furioso- sino os acusaremos de daños. Nos dejasteis lesionados a los seis.
-Estuvimos un mes en el hospital- dijo Ukyo-queremos una compensación.
Ranma y Akane se miraron. Su ira iba en aumento.
-Llegasteis y entrasteis al dojo sin premiso- dijo Ranma.
-Estabais solos, no íbamos a dejar que tú acosaras a Akane-Dijo Ryoga.
-Fuisteis vosotros lo que nos acosasteis y destruisteis parte de la casa. -contestó Akane.
-No dejad a chica violenta sola con Ranma, él es mi…-siguió Shampoo.
- ¡Cállate!, ¡Cállate! ¡CALLAD TODOS! - gritó furioso Ranma- entráis en el dojo, lo destrozáis, os negáis a indemnizarnos… y tenéis la cara de denunciarnos por agresión. Akane tiene razón os habéis vuelto locos. Ya que quedéis que firmemos eso… lo firmaremos. -Akane lo miró asustada, no sabía que pretendía el chico. Pero al ver una sonrisa en el rostro del chico se tranquilizó. Eso seis iban a salir perdiendo. - ¡Nabiki!, sé que has estado escuchando, ¡entra!
A los pocos segundos entró la hermana mediana.
- ¿Qué quieres Ranma? -dijo Nabiki, miró a Ranma a la cara, ese trabajo le saldría gratis. Ranma se negaría a pagarle, y no ayudarle sería peor.
Ranma miró a las hermanas Tendo.
-Venid conmigo. Hemos de ponernos de acuerdo en algo- dijo el joven. Y se giró a los seis rivales- no os mováis de aquí. Si lo hacéis… os mato.
Los tres residentes en la casa hablaron unos diez minutos, los otros jóvenes no los escucharon. Pero en un momento Nabiki salió y volvió en quince minutos con unos papeles y una cámara de video.
-Vosotros habéis puesto vuestras condiciones- dijo Ranma.
-Y ahora nosotros imponemos las nuestras. -continuó Akane.
-Si nosotros firmamos vuestro documento, vosotros firmareis el nuestro-siguió Ranma.
-Con condiciones que no os gustaran, eso seguro- dijo Akane.
Los seis rivales los miraron sorprendidos.
-No os dejaremos que…-empezó Kodachi.
-Y tanto que lo haréis- dijo Nabiki y empezó a grabarlos.
-Habéis entrado a este dojo sin permiso, invadiendo la propiedad privada, solo por eso os denunciaremos.
-Aquí vive Airen, yo poder entrar cuando quiera-contestó Shampoo.
-No tienes ningún derecho a entrar- le respondió Akane- Ranma es mi… nuestro invitado, tú no. Él no quiere que vengáis a molestar, ni a destrozar nada.
-Hablas por ti- dijo Ukyo, y siguió con prepotencia-al le gusta recibir nuestra visitas- y las otras dos presuntas prometidas asintieron.
Ranma la miró y con un tono muy tranquilo soltó.
-Lo que dice Akane es cierto. No me gusta que vengáis a molestar ni a destrozar- y con mucha rabia añadió- sobre todo cuando Akane y yo estamos solos. Y podemos tener…-los miró- pero eso a vosotros no os importa lo que haya entre Akane y yo. Ni lo que sienta por ella… ¡NI POR NADIE! Sólo os debe importar que cada vez me importáis menos.
Ranma había puesto toda su rabia en su palabra. Ahora los rivales sabían que el chico no volvería a ser el de antes. Que lo habían pedido.
- ¡Ranma! Firmará el documento, los dos los firmareis. Os comprometes a no ser prometidos. A que Ranma Saotome nunca se casará con Akane Tendo. Si no lo hacéis os demandaremos por daños y nos quedaremos con el dojo Tendo.-Dijo Kuno.
Ranma y Akane se quedaron mirado y asistieron.
-Estamos de acuerdo- dijo Ranma-Pero ahora os toca a vosotros a firmar el nuestro.
-Os podemos unas condiciones que no os gustaran. -dijo Akane.
-Primera: Enumeró Ranma- Nos daréis un mes para despedirnos, en caso que os quejéis aumentará a dos, a tres… y así continuamente. Al llegar a un año… ya será para siempre.
-Segunda: Siguió Akane- en ese tiempo no os acercareis a menos de cien metros de nosotros. Ni el patito, ni el cerdito, ni la gatita. Cualquier acercamiento, aunque sea por error o accidente… y vuestro documento quedará anulado y vosotros denunciados por acoso, ¡los seis!,- miró a Ryoga- Ryoga no te pierdas.
-Tercera: Nada de enviar regalos, ni comida, ni llamada de teléfono, ni carta. –Siguió Ranma- tampoco nada de retarme en el caso de vosotros. Ni a Akane en el caso de ella. Ni abrazos, ni besos. Ninguna clase de contacto físico. Ni siquiera de forma indirecta, no podéis mandar a nadie que nos moleste.
-Cuarta: No podéis entrar en el dojo. Ukyo, Kuno vosotros en el Furinkan ni os acerquéis. Tú Ukyo pedirás que te cambien de clase.
-Es decir en un mes no os queremos ver. Si sólo uno de vosotros lo inculpe, ese mes durará toda vuestra vida. -acabó Ranma.
-En pocas palabras, que si incumplís el acuerdo no volveréis a ver ni Ranma ni Akane. -acabó Nabiki.
Los seis se miraron.
-Nos negamos a firmar- dijo Mousse.
-Bien, bien- dijo con una sonrisa perversa Akane-Nabiki lleva esta grabación a la policía. Un grupo de jóvenes diciendo que han entrado en una casa sin permiso, que la han destrozado en parte. Y encima amenazando que deben firmar un documento para separar una pareja. Creo que les caerá algunos años de cárcel.
-No podéis hacernos esto-dijo Ukyo.
-Pero vosotros si podéis arruinarnos nuestra vida-dijo con ironía Ranma. - ¡FIRMAREIS O OS OBLIGAMOS A FIRMAR! -Gritó con cólera Ranma.
Los seis miraron a los dos jóvenes y se dieron cuenta que lo único que podían hacer era firmar. Y así lo hicieron.
-Ahora que ya hemos firmado todo- dijo Ranma.
- ¡FUERA DEL DOJO! - Gritaron los dos prometidos y los echaron de él. Pero antes Nabiki les cobró por haber entrado sin permiso.
Y los dos jóvenes ya solos, se miraron y…
- ¿Ahora qué? -dijo la joven- no quiero separarme de ti.
-Ni yo de ti-dijo Ranma. Los dos estaban tan preocupados que ni tenían ganas de enfadarse. - Tenemos un mes para pasarlo bien tu yo, ir al cine, al parque de atracciones. Disfrutar como nunca lo hemos hecho.
-Pero sólo será un mes- dijo ella con pena y casi llorando- cuando se acabe...
El chico se le acercó, y le sonrió.
-No te preocupes, ya tengo la solución… bueno dos o tres soluciones. Necesitaré tú ayuda. Debemos convencer a dos personas que nos ayuden. Buenos necesitamos a toda la familia.
-Pero Ranma si…- empezó ella.
-Akane, lo normal es que sea yo el que no vea esto – dijo el chico y le entregó el documento que habían firmado- fíjate bien, y verás cómo podemos utilizar esto a nuestro favor, acuérdate que tenemos un mes hasta que esto entre en funcionamiento. Y en ese tiempo lo debemos poner en su contra.
El chico le sonrió de forma enigmática. Ella leyó el documento y empezó a leerlo. Una, dos y tres veces.
-No veo na…da…-dijo la chica y calló, empezaba ver una de las soluciones que dijo el chico. Y sonrió con maldad.
Media hora después ya tenían dos o tres soluciones más. Y empezaron a poner en práctica un plan que llevaría a sus rivales a ver cumplido su peor pesadilla.
Un mes después. Ese mes había sido estupendo, la relación de los dos prometidos se había estrechado. Salían juntos, iban al cine o comer juntos, los hacían casi todo juntos. Su familia estaba contenta las disputas de los dos jóvenes habían casi desaparecido. Aún tenían alguna que otra discreción, pero ahora eran simples peleas de enamorados, ya ni se insultaban ni él salían volando, ni ella se iba llorando a su habitación. Las únicas veces que ella lloraba, era cuando él la hacía reír, a ella se le escapaba las lágrimas de la risa.
Pero todo tenía que acabar y ese mes se acabó muy rápido y llegó el día que volvieron sus rivales a cumplir lo acordado, pero estos no esperaban la sorpresa que les aguardaba en el dojo Tendo.
-Hemos vuelto y os obligaremos a cumplir con lo que firmasteis-dijo Kuno.
-Y ahora Airen será de Shampoo- vaticinó la chica china.
- ¡Un momento! ¿Por qué tiene que ser tuyo? Yo también colaboré. Me niego a que te lo quedes tú.
-Él ganarme en un combate. Ranma se tiene que casar conmigo. Mi leyes lo obligan.
-El padre de Ranma firmar acuerdo con mi padre-contestó Ukyo, usando el mismo tono de Shampoo para reírse de ella. Shampoo la miró con ganas de matarla, pero se contuvo, si atacaba a Ukyo la echarían de dojo y perdería sus opciones de quedarse con Ranma.
-Yo tampoco estoy de acuerdo. Pelearemos y quien gane se lo queda-dijo Kodachi.
Las tres chicas se levantaron para luchar, pero intervino Ranma.
-Si quedéis pelear podéis hacerlo en la calle. Si queréis destrozar algo pelearos en vuestras casas. No os consiento que peléis en nuestro dojo. Hacerlo y os echaré de mala forma.
Todos se quedaron mirando a Ranma.
-Habéis venido a separarnos y creéis que venceríais, pero las cosas han cambiado. -dijo Akane. Los miró con genio.
- ¿De qué forma han cambiado? -preguntó Ryoga.
-Nos hicisteis da un paso que no quisimos dar. Hemos tomado una decisión que no íbamos a tomar nunca.
-Tu padre te prometió con…-empezó Ukyo.
-No, mi padre no me comprometió contigo. -sentenció Ranma.
-Es más el padre de Ranma no conoce al tuyo-dijo Akane.
- ¡Mientes! - contestó Ryoga- tu padre Genma Saotome…
-Siento que te equivocas Ryoga. Mi padre no es Genma Saotome-aclaró el joven- Mi padre es Soun Tendo, me adoptó hace una semana. Ahora soy Ranma Tendo.
-Yo soy ahora hija de Genma Saotome- siguió Akane-convencimos a nuestros padres que lo hicieran, que a mí me adoptara Genma y a Ranma el que era mi padre. Así logramos líbranos de vuestra imposición.
Los seis chicos los miraron extrañados.
-No debíais hacerlo, firmasteis…
-Quienes firmaron fueron Ranma Saotome y Akane Tendo. –contestó Ranma. - y esas dos personas ya no existen.
-No lo firmaron ni Ranma Tendo ni Akane Saotome. -siguió Akane- Tuvisteis un pequeño fallo en el documento. Y nos dejasteis actuar durante un mes. Pensabais que no nos aprovecharíamos, pero lo hicimos. Nos cambiamos el apellido. Con eso el documento perdió validez.
-Nuestro compromiso sigue en pie. Pero los vuestros ya no existen.
-Podemos obligaros a firma otro documento con vuestro nuevos nombres- dijo Ryoga.
-No serviría de nada- dijo Ranma. Y lo miró con calma, con mucha calma- ¿sabéis por qué?
Los seis chicos los miraron extrañados y negaron con la cabeza. Fue Akane quien lo aclaró.
-Por qué nos hemos casado, en cuanto llegaron los papeles de adopción nos casamos, no dejamos pasar ni h minutos. Ahora soy la mujer de Ranma y él mi marido. Ya no estamos disponibles.
-Ni me casaré con vosotras, ni Akane con vosotros. - dijo Ranma y los miró furioso- durante dos años nos habéis hecho la vida imposible, nos desmontasteis tres bodas. Pues eso se ha acabado. Ahora os iréis y no volveréis nunca más. Ya nos hemos cansado de vosotros. Si os enfadáis, como veo en vuestras caras, os aguantáis. Si no estáis de acuerdo… nos da igual. Vuestros insanos deseos no son los nuestros. Este dojo es nuestro y ya no funciona como antes. No sois bien venidos. Cualquier destrozo que hagáis lo pagareis. Y encima os renunciaremos, por allanamiento de morada e intento de agresión y destrozos. Tenéis dos minutos para desaparecer.
-Si no os largáis os echaremos de mala forma. -acabó Akane. - lo estamos deseando hacer.
Los seis chicos los miraron, supieron que los dos jóvenes no bromeaban, y se fueron yendo, Dos minutos los dos recién casados después estaban solos en la casa. Se quedaron mirando., y se abrazaron.
- ¡Siiii! - gritó el chico- ¡lo conseguimos Akane! ¡lo conseguimos! - estaba exultante- después de casi dos años nos dejan tranquilos.
-Si Ranma. Hemos tardado mucho en líbranos de esos, pero ya somos libres. Ya no nos molestaran. y tú vuelves a ser Ranma Saotome al estar casado conmigo, elegiste mi nuevo apellido para ponértelo.
Los dos se quedaron mirando y fueron acercando sus labios y por fin se besaron. Cuando separaron sus labios. El chico la miró extrañado.
- ¿Qué te pasa Ranma? - preguntó la chica.
-Es extraño, es la primea vez que te puedo besar…sin que nadie nos interrumpa-le hizo un guiño a su esposa- me voy a tener que acostumbrar- y sonrió pícaro- y me va gustar esa costumbre.
Ella lo miró y los dos se empezaron a reír. Se volvieron a besar. Por fin empezaban a vivir una vida tranquilidad… hasta que sus hijos fueron adolescentes, y los dos abuelos los prometieron.
