15ª. Los fugitivos

Había escapado, se había escapado por los pelos de un calvo. Se sabía perseguido, pero no lo encontrarían, sus perseguidoras no estaban habituadas a esos caminos y pronto las dejaría atrás, ya lo había hecho, aunque aún creía oírlas chillar detrás de él. Se estaba internando en lo más profundo y recóndito del bosque y desde allí se alejaría de su barrio lo más posible y de quien los perseguía.

Llevaba huyendo desde hacía horas, desde media tarde y era bien entrada la madrugada, aunque faltaban horas para amanecer. Debía llegar a su destino antes que saliera el sol.

Colgado a su espalda llevaba su macuto con todas sus cosas y cogida en sus brazos a su prometida, la única, la razón por la que huyó. Debía salvarla y para eso abandonó el único sitio que pudo llamar hogar, la casa de ella. De ahora en adelante serían fugitivos. Todo por salvar la vida de ella.

Habían abandonado su barrio, el lugar donde ambos nacieron. De donde él salió antes de los cinco años, para someterse a un duro entrenamiento. Donde ella siempre vivió. El lugar donde ambos tenían amigos, que ahora serían amenazados por el simple hecho de conocerlos. Ese barrio ya no era un lugar seguro. Si volvían ella sería cazada y asesinada, y él sería obligado a vivir una vida casi en la esclavitud.

No lo aceptaba, ni ahora ni nunca. Su prometida había sido herida por esa… víbora y la gente de su pueblo. No dejaría que nadie la atracase de nuevo… y menos que la matasen. Y no aceptaría casarse por unas leyes que no eran suyas.

La chica que llevaba en sus brazos gimió. Tenía fiebre, provocada por sus heridas, tenía dislocado un brazo, una pierna herida por un objeto punzante. La otra pierna se debía entablillar y tenía un ojo morado. La hermana de chica le hizo una cura de emergencia antes de tener que huir de casa. El chico la miró y se enfadó. Las atacantes de su prometida lo pagarían caro, extremadamente caro, no se salvaría ni una.

La principal atacante, la que había considerado, hasta unas horas antes su amiga… había firmado su sentencia de muerte al atacar, a su familia, a sus compañeros de escuela, pero sobre todo por atacar a su prometida. Iba a acabar con ella, la mataría…pero antes la humillaría, ahora sabía cómo hacerlo.

La chica herida había estado semiinconsciente desde antes de salir de casa, iba despertando y cayendo en un sueño ligero continuamente. Abrió los ojos como pudo y miró a su prometido, veía mal por el ojo morado, pero percibía la ira del chico, alargó la mano y tocó la cara de su prometido.

Él en la frenética carrera la miró preocupado, pero no se detuvo, pensaba que continuaban en peligro. Tarde o temprano tenían que descansar y volver a curar a la chica. Sabía dónde había una cueva que les serviría de refugio. La encontró por causalidad unos meses antes, aunque ya sabía de su existencia y la estaba buscando. Era un refugio muy escondido, incluso para personas expertas en el rastreo. Allí no los descubrirían nadie, y podía permanecer durante semanas o meses hasta que ella se recuperarse. Y una vez curada se alejarían del que fue su hogar y se prepararía para volver a su barrio, para vengarse y recuperar su vida.

Paró un momento y le dio un poco de agua de la cantimplora a la chica, y con el resto le mojó la cabeza. Debía darse prisa y llegar a la cueva, la chica tenía que descansar y tomar los medicamentos que le había dado la hermana mayor de su prometida.

Los dos chicos se miraron y él volvió a salir corriendo sólo iluminado por la luz de la luna, yendo por un camino precario, llenos de zarzales y hierbas y estando siempre en peligro de tropezar y caer con la chica en brazos, pero por suerte no lo hizo. Y pocos minutos después llegó a la escondida entrada de la cueva y él y su prometida desaparecieron para el resto del mundo como si no hubieran existido y la gente de Nerima no volvió a verlo hasta algún tiempo después.

El chico entró en el túnel de la cueva, dejó a su prometida en el suelo y encendió como pudo su linterna, alumbró el túnel y lo memorizó. Apagó la linterna, nada le indicaba que la luz de ese aparato se viese desde el exterior e indicase a sus perseguidoras su ubicación. Cogió de nuevo a su amiga y se internó en el túnel que le llevó hasta la pared de la cueva, parecía que había llegado al final, pero él sabía que en esa pared había una puerta secreta. El chico buscó a ciega el botón escondido para abrir la puerta secreta y al encontrarlo lo accionó. La puerta se abrió en silencio y entró. Buscó el interruptor para encender la iluminación de la cueva y al pulsarlo la cueva se iluminó. Él cerró muy deprisa la puerta, no quería que se viese la luz desde fuera de la cueva. Una vez dentro llevó a su prometida a una de las habitaciones y la acostó en una cama que había allí. Y se le escapó un suspiro al final se sentía a salvo.

Acercó una silla a la cama e Iluminado por una lámpara procedió a curar a la joven, acabó horas despué joven durmió poco, si es que llegó a dormir. Sólo cuando entablilló la pierna rota, desinfectó las heridas y le bajó la fiebre a la chica se permitió echar unas cabezaditas que duraban pocos minutos, se despertaba con cada movimiento de la joven, con cada quejido o suspiro, pero al final el cansancio pudo con él y cayó en un poco reparador sueño. Sueño lleno de pesadillas, en que revivió una y otra lo sucedido ese nefato día.

Algunas horas después...

Una chica despertó y no reconoció la habitación, una lámpara colgada iluminaba la estancia. Miró a su alrededor y vio que esa habitación sólo disponía de una cama, en la que ella estaba. Un escritorio viejo y destartalado, y una silla, ocupada por un joven que dormía apoyando la cabeza en la cama y usando sus brazos de cabecera.

La joven intentó levantarse y no lo logro y dejó escapar un gruñido. Le dolía las piernas, la espalda y los brazos. No sabía el porqué de ese dolor y como había llegado ahí, pero el bello durmiente de su lado le contestaría a esas preguntas… cuando despertarse, que sería muy pronto, si tenía que hacer caso a los movimientos del joven.

El chico abrió los ojos y la miró, y se levantó de la silla asustado.

- ¡Hola Ranma! ¿Dónde estoy?, ¿Qué me ha pasado? -preguntó ella en voz muy baja.

Él cerró los ojos. No quería recordar ese momento, pero ella debía saber que le había ocurrido.

- ¡Shampoo! …-dijo él chico- Ha querido formalizar su unión conmigo… y llamó a su tribu. Todas las amazonas vinieron a la "boda" de Shampoo conmigo. Ella con su bisabuela planearon esa boda, quisiera yo o no, e invitaron a toda su maldita tribu. Pero se encontraron que esa víbora loca tenía tres rivales, y os atacaron a las tres. No sé nada de Kodachi, pero vi la mansión Kuno arder. Kuno se llevó por delante veinte amazonas, según los rumores. Ryoga y Akari ayudaron a huir a Ukyo. Oí que los pillaron… y que…-no pudo seguir, el joven estaba llorando. La joven se imaginó lo que les había pasado a esos tres.

El chico calló. No se atrevía a seguir.

- ¡Ranma!, ¿Y a mí…?... ¿A mí que me pasó?

El chico tragó saliva.

-Fuiste atacada por el grupo más numeroso y fuerte. Lo comandaba Shampoo, lograste acabar con sus mejores guerreras, no volverán a poder pelear nunca. Pero esa ramera de Shampoo te atacó a traición, y te hirió por la espalda. Y aprovecharon para atacarte. - la joven lo miraba con horror, y se le escaparon las lágrimas. El chico sabía que era muy duro para ella, y para él. - Te cogieron presa varías amazonas, te inmovilizaron… no te dejaban moverte y…y… Shampoo te fue a dar el golpe de gracia y… cuando lo iba a dar llegué yo y las ataque, y te rescaté. Te cogí en brazos y te llevé al dojo. Y te dimos una cura de emergencia.

El joven paró de hablar.

- ¡Sigue Ranma! Debo saberlo todo.

-Yo sabía que irían a por ti, y decidí ponerte a salvo. -Ranma continuaba con su historia, pero se paraba continuamente- Y sé lo comunique a la familia. Debíamos huir, te tenía que poner a salvo, lejos de esas locas. Kasumi me dio medicinas y comida… y me despedí de ellos… cuando salía del dojo…-apareció un grupo de esas furcias amazonas, y nos atacaron y… tu padre, tus hermanas… y mis padres, las detuvieron para que huyese contigo….

-Me ocultas algo Ranma, ¿Qué me ocultas? -El chico bajó la cabeza, y al levantarla tenía lágrimas en los ojos. Y la chica se lo imaginó lo ocurrido- Dime que no es verdad, dime que no le pasó nada… a nuestra familia.

Ella se incorporó como pudo y se sentó en la cama llorando y exaltada. El chico se sentó en la cama de la chica, y ella lo abrazó llorando.

-Akane… cuando me alejaba de la zona oí una fuerte explosión… y… me giré vi el dojo arder. El dojo, no la casa. Me fui a volver- el chico negó con la cabeza, como si quisiera borrar esos recuerdos de su mente- Pero recordé lo que me dijo Kasumi antes de salir del dojo.

- ¿Qué te dijo? _ preguntó ella llorando.

-Me dijo "Cuida de Akane, cuida de ti mismo, y pase lo que pase no vuelvas. No permitas que nuestro sacrificio sea en vano. Lo más importante es que vosotros estéis a salvo."- le contó el joven. - y hui, no sé nada más… no sé lo que pasó a nuestra familia. Pero esas rameras lo pagaran caro, lo que hayan hecho a nuestros amigos… - se detuvo y se le escaparon las lágrimas y acabó con rabia-… lo que hayan hecho a nuestra familia…lo que te han hecho a ti, lo pagaran con sus miserables vidas.

El chico paró de hablar un rato. Se le escapaban las lágrimas, le costaba seguir. Todo el sufrimiento que tenía en ese momento se lo impedía.

-Sigue Ranma, sé que es difícil para ti… pero debo saber todo. -exigió Akane.

-Hui toda la tarde y parte de la noche, hasta llegar aquí. Me siguieron durante horas, he acabado con varios grupos de amazonas. Cuando llegué aquí por fin pude sentirme a salvo y curarte, he pasado toda la noche cuidándote.

- ¿Por qué? ¿Por qué Ranma? ¿Por qué me han atacado? ¿por qué te quieren obligar a casarte con Shampoo? - preguntó Akane.

- ¿Por qué han atacado a las rivales de Shampoo? ¿Por qué me quieren obligar a casarme con Shampoo? Para esas preguntas tengo muchas respuestas. Para deshacer de la competencia. Por qué quieren un marido fuerte para sus débiles amazonas. Por qué viven en el pasado por sus estúpidas leyes. ¿Por qué te han atacado en especial a ti? Por qué eres la principal rival, por qué sin obligarme a nada tú has conseguido algo que ella quería conseguir a la fuerza. Por qué, aunque no paremos de pelearnos continuamente, para mí eres la primera y la única, y ellas lo saben. Y en eso no puede competir contigo ni vencerte, y la única forma de vencerte, para ella es… eliminarte. Por qué no sabe conquistarme de otra forma, pero haga lo que haga jamás la amaré y nunca me tendrá.

Ella lo miró, seguía llorando. Ranma le limpió las lágrimas.

-No llores más, o Kasumi y mi madre se enfadarán conmigo. Ahora descansa, que dentro de poco te tengo que curar las heridas.

Ella asintió y Ranma la ayudó a acostarse.

-Me contaras donde estamos. Que sitio es este. Es una cueva... pero no huele a cerrado. - y lo miró- tú también debes descansar, no debes haber dormido mucho- dijo la chica. Y se quedó dormida.

-No te preocupes por mí. No necesito dormir mucho si tú estás enferma y debo cuidarte. -pero el chico se acostó al lado de ella y se quedó dormido.

Horas después ella despertó y notó un peso a su lado. Y se giró con dificultad y vio a su prometido, el chico la tenía abrazada. Lo primero que sintió fue una ira muy grande, lo mandaría a fuera de la cama. Pero en la cara del chico vio fatiga y cansancio y sonrió.

-Por esta vez pasa pervertido. Me has curado y has cuidado de mí. Ahora yo velaré tu sueño, - y besó a Ranma en la frente.

La chica volvió a dormirse y despertó horas después, y no vio a su prometido, pero lo oyó por algún sitio. Debía hacer algo, como la comida o bañarse, si en esa cueva se podía bañar. Aún estaba cansada y se volvió a dormir. Hasta que oyó que su prometido la llamaba con suavidad.

-Akane es hora de que te tomes la medicina y que te cure las heridas. -le dijo él.

Ella se asustó, no quería que Ranma la viese desnuda.

- ¡Noo! - gritó sonrojada- No dejaré que me veas desnuda, ¡pervertido!

-Te tengo que curar. Quieras tú o no, lo haré. No quiero que se te infecte las heridas. No me obligues a atarte, ¡por qué lo haré! -amenazó Ranma.

-Si me tocas te retiraré la palabra y te mandaré a volar. - amenazó la chica.

-Ya te curé esta noche y donde tienes las heridas son lugares que ya te he visto. No tienes ninguna herida en un lugar íntimo. La peor es la pierna, y tiene alguna en los brazos y la espalda. El moratón del ojo no es muy importante y se curará en unos pocos días. Por suerte no te ha afectado al ojo y se te curará sin que pierdas visión.

Él procedió a curarla. Aunque él fue muy cuidadoso en la cura, a ella se le escaparon gritos de dolor. Con cada grito, la chica notaba que su prometido sufría al hacerle daño, aunque fuera sin querer.

-No pasa nada Ranma, tú no me haces daño, es la herida la que me duele. Tú sigue con lo que hace, lo haces muy bien, lo haces con mucho cuidado, serías un buen enfermero.

Ella se dejó caer sobre la cama agotada. No esperaba que alguien tan bocazas y ególatra como su prometido, fuese a la vez delicado y cuidadoso a la hora de curar sus heridas. Sabía que junto a Ranma no sólo estaría a salvo y protegida, sino además querida y cuidada. Podía ser un poco pervertido, pero no negaría que estaba en buenas manos. Suspiró y se dejó caer en el reino de los sueños. Se durmió tranquila, nada perturbaría su sueño, Ranma no dejaría que nadie ni nada la amenazarse.

Ranma notó que la joven se dormía y sonrió. ¡Mejor! Le dolía verla sufrir cuando la curaba. Dormir era lo que necesitaba esa chica. Al acabar la cura la tapó y le acarició el pelo.

-Duerme preciosa, nada ni nadie te amenaza. Estoy aquí para evitarte todo mal. - dijo el chico y le acarició la cara. - soy el culpable de esto. Me tenía que haber deshecho de esas tres hace tiempo, pero fui idiota y no lo hice, no quería que sufrieran ni te atacasen. Pero pienso reparar mi falta. De ahora en adelante seré egoísta y sólo pensaré en mí. En quien yo quiero, y lo único que quiero eres tú. No hay nada que me importe más que tú. Eres la única dueña de mi corazón y de mi vida.

Le volvió a acariciar la cara y salió de la habitación.

Ella abrió los ojos. Se despertó para oír la declaración del joven.

-Tú también eres el dueño de mi corazón y de mi vida. Y no dejaré que te sientas culpable por lo que ha pasado. Yo también estoy aquí para cuidar de ti.

Cerró los ojos y volvió a dormirse. Era feliz ahora sabía lo que hacía meses que sospechaba, el chico la quería.

Habían pasado varios días desde que llegaron a la cueva. Ranma la curaba cuatro veces al día. Vigilaba continuamente las heridas de la joven. A los pocos días de llegar la obligó a levantarse y andar un poco, no quería que la chica se quedase prostrada en la cama.

-Debes andar Akane, no te puedes quedar mucho tiempo en la cama. -Y la llevaba a pasear por la cueva.

Ella le dio la razón, su recuperación sería lenta, pero desde el primer momento supo que su prometido ya tenía en mente los ejercicios para su rehabilitación, y así fue.

Los dos tuvieron que perder la vergüenza de que el otro los viese desnudo, sobre todo ella. Ranma la debía ayudar a bañarse, aunque las primeras veces ella lo golpeaba. Pero al ver que no podía hacerlo sola, tuvo que rendirse ante la evidencia, aunque vio que su prometido no intentó aprovecharse de ella.

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- ¡Ranma!, ¿Dónde estamos?, ¿Qué sitio es este? - Preguntó ella un día-llevamos semanas aquí y no me has contado nada.

-Lo descubrí, bueno Kasumi me dio un plano de este sitio por si ocurría algo. Ella presentía algo. Me dijo que si ocurría algo que te trajera aquí. Sabes que salí de viaje de entrenamiento solo, fue hace dos meses-El chico la miró y ella asintió-Viene aquí y lo acondicioné. Como a tu hermana algo me decía que debía estar preparado para huir. -Ranma miró a su alrededor-Parece ser que era un refugio durante la Segunda Guerra Mundial o durante la de Corea o una de esos conflictos que pusieron en jaque a la humanidad. Era para altos cargos, el emperador y su sequito. Tu abuelo materno formaba parte del sequito y le fue encargada su conservación.

- ¿Por qué mi abuelo? -preguntó la chica.

- ¿Por qué tu abuelo?... No lo sé, sólo sé que ese derecho recayó en tu abuelo y sus descendientes, es decir tú y… y.… yo. En los documentos que conseguí, hablaba de cómo se debía conservar - paró de hablar y miró a Akane- Funciona con una pequeña pero potente central hidráulica. Es increíble, tiene más de setenta años y funciona como si fuese nueva- dijo el chico ilusionado y admirado- Es fácil de mantener, incluso tú y yo con los torpes que somos lo conseguiríamos.

Ella lo miró furiosa y lo golpeó con el martillo.

- ¿Por qué?, ¿Por qué me pegas si yo mismo me he insultado?

-Estoy cansada que me insultes…-y puso una sonrisa siniestra- y no consiento que insultes a mi prometido… es decir que como vuelvas a insultarte a ti mismo te pego una paliza.

-Pero si es verdad soy un bocazas, ególatra, presumido…- no pudo continuar su prometida cumplió su amenaza.

-Haber cuando este idiota aprender a tener más respecto por el mismo-dijo la chica abandonando la habitación, sonriendo con maldad. Dejando a un chico muy lesionado.

Fueron pasando las semanas y Akane se fue restableciendo de sus heridas, pero el brazo y la pierna tardarían meses en recuperarse. Pero el chico sería paciente, no tenía prisa, esperaría que la chica se recuperarse, para alejarse de allí y volver a entrenarse.

Y cuando la chica ya estuvo recuperada la entrenó en el pequeño gimnasio que disponía esa cueva.

-Debemos empezar por la base, debes aprender todo de nuevo. Te enseñaré todo lo que sé. Vamos a hacerlo sin prisa. Me vas odiar no voy a ser un maestro agradable, sé lo que puedes hacer y hasta donde puedes llegar y te lo voy a exigir. Cuando acabemos serás superior a esa idiota que te atacó. Casi ya lo eras, pero ahora no va poderse comparar contigo. Le devolveremos todos lo que nos ha hecho desde que la conocemos, multiplicado varias veces. - dijo el chico mirándola serio.

-Pero Ranma, mi padre ya me enseñó-Dijo Akane – ya tengo algo más que una base.

-Sí, pero has estado herida, has tenido que aprender a andar. No seré tan radical como mi padre, ni tan suave como el tuyo. Vas a aprender nuevas técnicas. Hasta ahora te habían enseñado a correr- dijo el chico muy serio- yo te voy a enseñar a volar.

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Y empezó un entrenamiento como nunca había tenido la joven, la mayoría de los días ella acababa agotada y furiosa con el chico. Ranma le exigía mucho y Akane se desesperaba con el nivel que le exigía el chico. Los dos tenían frecuentes discusiones. Que acababan en pelea y con el chico por los suelos por algún golpe y ella saliendo del gimnasio muy enfadada.

Poco a poco la joven se fue adaptando a ese condenado entrenamiento y Ranma se vio en la necesidad de subir de nivel. El chico estaba satisfecho y contento con la evolución de su prometida. Era una buena alumna y muy bien dotada para las artes marciales. Pero él no la alababa ni la felicitaba, no quería que ella se confiase y se estancase en un nivel de fuerza, con eso consiguió que ella fuese continuamente evolucionando.

Ella tardó tiempo en ver los motivos para que su amigo no la felicitarse, y tampoco vio su evolución como luchadora. Para ella se había estancado y se iba deprimiendo pensando que no lograría nunca superar a rival.

Un día al entrar el joven al lugar de entrenamiento la vio sentada en el suelo y triste.

- ¿Qué te pasa Akane?, ¿Te vuelve a doler los brazos o las piernas? -Preguntó preocupado el chico,

Ella lo miró con tristeza, el chico sólo le hablaba con amabilidad cuando no entrenaban, Cuando era su entrenador se comportaba como un borde.

- ¿Por qué me tomas el pelo?, te ríes de mí. Sé que no evoluciono. Me somete a unos entrenamientos inútiles.

- ¡Eres la mujer más tonta que conozco! - dijo el chico furioso- no te tomo el pelo.

-Si no me dices si lo hago mal o bien es por qué estoy estancada. Este entrenamiento es una inutilidad. -la chica se levantó y fue a salir del dojo. Pero Ranma la cogió por el brazo y la detuvo.

- ¡Eres idiota Akane!, ¿Cómo puedes ser tan tonta?,-dijo el chico furioso- si lo hicieras mal, si no evolucionases y crecieras ya te lo había dicho. ¿No te has dado cuenta lo fuerte que te has hecho? Al principio acababas agotada de hacer los ejercicios básicos, te costaban mucho. Ahora los haces con mucha facilidad. Has superado a Ryoga, tienes un nivel excelente.

- ¡MIENTES! - gritó ella- Veo como resoplas, no llego al nivel que quieres, no evoluciono como tú quieres.

- ¡ESO ES CIERTO! - afirmó el chico- tardas mucho en aprender las técnicas-ella lo miró sorprendía- pero eso no significa que no las aprendas. Ryoga tardaría mucho menos que tú, pero… tú lo dominarás mejor que él, pero necesitas más tiempo que él. Ahora tienes un nivel muy bueno, hay pocas personas que te superarían. Pero no quiero que te confíes. Debes superar el nivel que tienes ahora. Y cuando lo hagas me ayudarás a superar el que tengo yo.

Akane lo miró sorprendida.

-Sólo me quieres para que te ayude a supera tu nivel de fuerza-gritó ella enfadada.

- ¡ESO NO ES CIERTO! - gritó el chico aún más furioso que ella, la miró con tristeza- si no nos hacemos más fuertes no podemos con esas brujas. por qué me temo que Shampoo no será la peor de ellas. - La miró muy serio- nos vamos que tener que enfrentar a las matriarcas y no será fácil y menos con nuestras fuerza y habilidades actuales. Debemos crecer aún más para poderlas superar. No hemos hecho sino empezar. De ahora en adelante queda lo peor del entrenamiento.

Ella lo miró y asintió. Ranma tenía razón ya no volvió a quejarse de sus entrenamientos, confiaba en el chico y sabía que con él lograría a superar sus límites.

-Tienes razón debemos crecer aún más- dijo la chica, -pero quiero tener este día de fiesta. - Hoy cocinaré para ti. -Y salió silbando del dojo.

-Me parece que mañana no estaré en forma para entrenar… ni para nada-se dijo Ranma asustado… y acertó, la venenosa comida de Akane lo tuvo en cama varios días.

Los meses fueron pasando y llegó el día que los dos chicos abandonaron la cueva que fue su refugio casi un año.

-Ahora empieza la segunda parte de entrenamiento-Dijo el chico- no podemos hacerlo en la cueva.

-La echaré de menos- dijo la joven- ha sido nuestro refugio durante casi un año. Hemos salido pocas veces de ella.

-Pero debemos seguir creciendo y aquí no vamos a poder hacerlo. Cuando acabe el entrenamiento volveremos para descansar y planear el ataque

Los dos chicos se miraron y empezaron andar hacía el lugar de entrenamiento, pasaría allí más tiempo que el que pasaron en la cueva.


TIEMPO ANTES EN NERIMA.

- ¿Cómo os atrevéis a volver con las manos vacías? -gritó una furiosa Shampoo a sus compañeras amazonas- Ni habéis traído a Ranma ni me habéis traído el cadáver de esa chica tonta. Vuestras compañeras han tenido más éxito con las otras dos.

Las dos chicas la miraron asustada, eran las únicas que habían logrado sobrevivir y volver al Neko- Hanten, Shampoo las recibía insultándolas. Sólo no la retaban por qué la familia de Cologne tenía más categoría que las suyas.

-Ese chico es muy fuerte, logró dejar fuera de combate a varías de la nuestras. Eran nuestras mejores guerreras. Ninguna de ellas volverá a poder volver a luchar nunca- una de la amazona se había enfadado- por culpa de tu capricho hemos perdido muchas de nuestras mejores luchadoras. Te debíamos ayudar a llevar tu Airen a la aldea… pero lo estamos haciendo a un precio muy alto. Acuérdate por qué se te pedirá algo a cambio, y si fracasas será tu fin.

Shampoo la miró con desprecio.

-No sabes con quien estás hablando-amenazó la chica- mi bisabuela es la matriarca Cologne, nuestra familia está muy bien posicionada en la tribu de las amazonas. Vuestro deber es obedécenos. Iréis y perseguiréis a mi Airen y me lo traeréis y quiero la cabeza de esa chica violenta. Tenéis dos horas – las miró con rabia- si no podéis es que no estáis capacitadas para ser guerreras amazonas. Y perderéis esa categoría.

Las dos jóvenes la miraron con miedo.

-Se hará como usted quiera… pero ya lo siguen un nutrido grupo de nuestras mejores guerreras, los cogerán. Han salido de este barrio y se ha internado en el bosque no escaparan, y más con esa chica herida.

-Eso espero por vuestro bien-dijo con frialdad Shampoo- ahora desaparecer.

Las dos chicas salieron. Y Shampoo se quedó con su abuela. La anciana pensaba que no sería fácil coger a Ranma, aun teniendo que cargar con esa chica herida.

-Shampoo te equivocas, Ranma escapará, no hay nadie preparado para cogerlo, ni siquiera tú.

-En cuanto esa pequeña japonesa muera, el vendrá a mí. Nos casaremos y seremos felices y…

- ¡Tú sueñas! - dijo una voz, desde el fondo de la sala. Las dos amazonas se giraron y vieron a las dos hermanas Tendo mayores y a la madre de Ranma atadas y con heridas- Ranma volverá y cuando se enteré lo que has hecho a mi marido y al padre de Akane- Nodoka la miraba con furia- te matará. No dudará en arráncate la cabeza. Ya lo piensa por hacer sufrir a "SU PROMETIDA"

-Ranma me quiere y…-dijo Shampoo- él está con esa idiota por lastima…

- ¿También Ranma te rompió el brazo por qué te quiere? -preguntó con ironía Nabiki- Te lo rompió defendiendo a su prometida, oí que te cogió del cuello y estuvo a punto de rompértelo. Si Akane no hubiera estado herida… ahora tú ya estarías viendo a tus antepasados y si la hubierais matado, en estos momentos tu tribu estaría extinta. Akane acabó con tus mejores guerreras, tú eres la más fuerte, y Ranma se desharía de ti con facilidad. No tientes a tu suerte, cuando él vuelva te matar…

Shampoo se acercó a Nabiki y la abofeteó.

-Chica mercenaria hablar mucho.

Nabiki la miró con rabia.

-Si, pero yo te puedo decir cómo te puedes salvar de la ira de Ranma, tú y tu tribu. -dijo Nabiki.

-Tú decir. –dijo Shampoo.

-Sí, pero te costará caro-dijo Nabiki.

- ¿Cuánto? - preguntó la chica china.

-Para salvarte de Ranma es muy sencillo, y su precio también-dijo Nabiki con frialdad- la única forma de sálvate de que te mate Ranma es… que te mates tu misma… tú y tu malnacida tribu. El precio ya te lo he dicho, quiero tu vida… y ten en cuenta que me la entregarán, ya estás… ¡muerta! - Nabiki acabó con tono siniestra. -Ranma se dedicará a acabar contigo.

Shampoo se enfureció y cogió la katana de Nodoka.

- ¡MIENTES! - gritó Shampoo- Él me quiere, Airen se arrojará a mis brazos, pero antes yo matarte con Katana de futura suegra y…

- ¡No te lo consentiré! - dijo Nodoka furiosa- Si lo intentas me meteré por el medio y me matarás a mí. ¿Piensa que mi hijo te aceptará sabiendo que has matado a su madre? - Nodoka la miró seria- No temo a la muerte, me reuniré con mi esposo. Y desde el más allá te atormentaremos.

Shampoo miró a las tres mujeres con rabia. Esas japonesas eran tan condenadamente orgullosas y arrogantes, pero ella haría que cayesen rendidas a sus pies.

-Ahora os encerraré. Vuestro orgullo se vendrá abajo, y yo ganar- miró a Nodoka y sonrió con maldad- yo cumplir tu deseo, tú reunirte con padre de Airen, él no estar muerto. Y padre de chica violenta tampoco, pero vosotros cinco desear haber muerto- y la chica se rió siniestra.

Entraron dos amazonas.

-Lleváoslas al calabozo, juntos a los otros prisioneros. No saldéis de allí con vida.

Las dos amazonas empujaron a las tres mujeres hacía la salida, pero Kasumi se paró y miró durante un rato a Shampoo. La joven japonesa estaba muy sería y la miraba sin miedo. Shampoo de repente sintió un terror muy grande. Kasumi era una rival muy peligrosa, siempre la había inquietado. No era una chica normal, detrás de esa aparecía tranquilidad y de esa bondadosa sonrisa, se encontraba una rival peligrosa, extremadamente peligrosa. No debía desafiarla, por qué perdería… sin ni siquiera luchar.

Kasumi se giró y siguió a las otras dos prisioneras. Pero Shampoo no volvió a tener un minuto de alivio, el terror que le metió Kasumi en el cuerpo lo acompañó durante mucho tiempo.

Shampoo miró el comedor del Neko Hanten, estaba vacío. Ya no recibía clientes, ahora los llevaban allí a los prisioneros y ella los interrogaba. Su bisabuela no participaba. Cologne y las matriarcas se quedaron con la casa del dojo Tendo y vivían en él. Aunque el dojo estaba destruido.

Las amazonas se habían apoderado del barrio de Nerima en poco tiempo. Ahora los habitantes vivían atemorizados por las amazonas. La mayoría de los amigos de Ranma y Akane habían desaparecido y llevado a presencia de Shampoo que los interrogó, pero nadie supo, o quiso decirle, donde estaban esos dos jóvenes. Ella al no encontrar solución se dedicó a meterlos en prisión, los sótanos del antiguo instituto Furinkan. Ahora transformado en un recinto del terror, donde las crueles amazonas torturaban a sus víctimas.

Mientras Shampoo esperaba noticia de las perseguidoras de Ranma y Akane. Pero estas volvieron con las manos vacías y se tuvieron que enfrentar a la ira de Shampoo.

La joven china no supo nunca como hizo su "Airen" para desaparecer, y eso que llevaba una chica herida. Ni como había preferido antes a una chica fea y mala cocinera que a ella. Que Ranma estuviera enamorado de Akane no entraba en su cabeza. Ella era perfecta y tenía que tener por esposo a alguien a su altura, y Ranma lo estaba. Quien no estaba a la altura de su "Airen" era esa chica japonesa poca cosa y fea. Pero era a esa chica quien su "Airen" protegía.

No se arrepentía de lo que había hecho. Kodachi ya no estaba. Ukyo, esa ridícula cocinera japonesa también había caído junto Ryoga y la novia de este, esa chica llamada Akari. Ryoga era idiota estaba enamorado de dos chicas de nombre tan parecido… incluso eran igual de pánfilas. ¡Mousse…! ¡Mousse…! ¡no sabía nada de Mousse!, pensó con fastidio. ¿Dónde coño se había metido Mousse? Mousse estaba desaparecido, había escapado de sus perseguidoras, ganado a varias amazonas, que ahora lo buscaban para casarse con él… y ese loco de Kuno… había acabado con una multitud de amazonas de bajo nivel y también lo buscaban las vencidas por la misma razón que a Mousse. Le enrabiaba no saber nada de Mousse.

Y Ranma desaparecido, sus subordinadas lo siguieron, eran las mejores rastreadoras… y Ranma las esquivó. Las dejó atrás como si fueran principiantes, ahora tenía más ganas de encontrarlo y casarse con él, no sabía que la mayoría de amazonas pensaban igual que ella, sentía que Ranma las había vencido, y por los tanto debían casarse con él. Pronto podía estallar una batalla por el joven japonés, y Shampoo estaría en problemas. Pero quería saber dónde estaba Mousse.

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Las dos hermanas Tendo y Nodoka llegaron a lo que sería su prisión… y se encontraron a su familia. Esas imbéciles invasoras los juntaron. Al llegar a prisión las habían separado, para volver a interrogarlas. Pero al final las metieron a las tres en la misma celda.

Las dos chicas se abrazaron a Nodoka.

-Estáis bien- dijo Nodoka. -Me alegro.

-Sí, pero nos han vuelto a interrogar sobre el paradero de Ranma y Akane- dijo Kasumi- se le debe haber escapado. Ranma no se dejará coger. Quitando las matriarcas, no hay quien lo supere. Y no creo que ni estas lo superen si Ranma se enfurece de verdad.

-Eso me alivia- contestó Nodoka- Mi hijo desmotará ser un hombre no dejándose atrapar, ni que nadie dañe a su prometida.

-Estas locas se arrepentirán cuando Ranma y Akane vuelvan. Los dos han vencido a muchas de las amazonas. No volverán sin prepararse para ser más fuertes y hábiles… cuando vuelvan… estas invasoras se arrepentirán de ser tan estúpidas.

Los dos patriarcas estaban acostados y quejándose, estaban muy heridos y graves. Nodoka los miró.

-No saldrán de esta sí no los curamos, están muy mal-dijo muy seria- y a esas amazonas no les importa lo que nos pase.

-Dejádmelo a mí- dijo Nabiki con una sonrisa siniestra. Y se acercó a la puerta- ¡Eeei! -Gritó- ¡Carcelera!

Una amazona se acercó a la reja, más alta y fornida que Nabiki.

- ¿Qué quieres, estúpida y débil mujer? Tenemos órdenes de no haceros caso y si metéis jaleo de castigaros con dureza…

-Mira idiota, si uno de esos dos muere-dijo Nabiki señalando a su padre y a Genma- Cuando vuelva Ranma y se entere…-y Nabiki puso una sonrisa siniestra. - No te gustará lo que te hará.

-No me importa. Ese chico se casará con Shampoo y…

- ¿Pero te piensas que Ranma se casará con la mujer que dejó morir a su familia? - Volvió a sonreír siniestra-Exterminará a vuestra tribu. No dejará a ninguna viva.

La amazona no se dejó convencer.

-Ese chico será el esposo de Shampoo.

Nabiki cambió de estrategia.

- ¿Quién te venció?, ¿Ranma o Akane? -preguntó Nabiki. La amazona se sorprendió- ¡Fue Ranma! - la amazona retrocedió asustada. Había caído en la trampa de Nabiki- Según tus leyes ¿no debe ser tu Airen? ¿Se lo dejarás a Shampoo?

La amazona cerró los ojos ellas habían sufrido el ataque de Ranma mientras Shampoo estaba dirigiendo el ataque sin sufrir daño. Muchas amazonas escucharon esta conversación. Muchas de ellas fueron vencidas por Ranma.

-Shampoo es una guerrera de elite, su bisabuela es una de las matriarcas. Tiene más categoría que yo- dijo la amazona con resentimiento.

-Vosotras hacéis el trabajo sucio, os jugáis la vida… y ella se lleva la fama sin hacer nada. - dijo Kasumi con una sonrisa. Seguiría el juego de Nabiki. - vosotras obtenéis el premio y ella se lo quedará.

-Yo te puedo ayudar, Ranma me hace caso. -dijo tentadora Nabiki- a nadie le hace más caso que a mí, sé cómo hacer que me obedezca. Puedo hablarle de ti. Podía ser tuyo… y de nadie más. ¿O piensas conformarte con las migajas que te de la familia de Shampoo?

La amazona se la quedó mirando. Cologne y su familia siempre se quedaban con lo mejor. Ahora habían llevado a toda la tribu a un país extraño, a una lucha que no era la suya. Peleando por un chico que sería de otra. Según sus leyes ella también podía reclamar el chico… pero no le harían caso. Vería sus derechos pisoteados por qué la familia de Shampoo era la más influente de la tribu. Una pequeña chispa de rebelión pendió en la joven amazona, ella podía pedir a ese chico como su Airen, estaba en su derecho, pero...

-Me lo pensaré- dijo la joven china y ser giró para irse. No se alejó mucho cuando Nabiki le habló.

-Darte prisa, si mi padre o el padre de Ranma mueren… ya será tarde para vosotras. Elige si ellos viven, Ranma será tuyo… si ellos mueren, Ranma acabará con vosotras.

La amazona se giró y se alejó. Pronto esa oferta se extendió a las amazonas vencidas por Ranma. Y muchas se acercaron a hablar con Nabiki, que fue ayudada por Kasumi y por Nodoka. Las tres se ofrecieron de intermediadas con Ranma. Con esa táctica lograron dos cosas. Que Genma y Soun recibieran atención sanitaria y se recuperasen y la otra cosa que consiguieron fue enfrentar a las amazonas entre ella, sobre todo con Shampoo, las amazonas no estaban de acuerdo que fuese esta quien se quedarse con Ranma, cuando muchas de ellas fueron vencidas por el joven japonés. Poco a poco las tres prisioneras lograron lo que nadie había conseguido nunca. Destruir la confianza y cordialidad que había entre las integrantes de ese pueblo. Y en meses estallaría un duelo entre ellas por el joven de la trenza.

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Shampoo estaba inquieta, era una inquietud que también compartían las matriarcas. Algo les ocurría a las amazonas, con el paso de los meses ese estado de tensión entre amazonas iba en aumento, habían pasado casi dos años desde que invadieron Nerima y lo mantenían con mano de hierro. Pero los peores problemas no vinieron de los subyugados habitantes de Nerima, sí no de las mismas opresoras.

Las disputas entre ellas eran ya un problema, las peleas eran algo cotidiano y cada vez eran más fuertes y violentas. Sí hubieran investigado se habían dado cuenta donde radicaba el problema. Nadie se dio cuenta que las amazonas se habían divido en dos grupos. Y que las integrantes de cada grupo se peleaban entre ellas, sin afectarle las del otro grupo. Shampoo en su ceguera por conseguir a Ranma no se quiso dar cuenta que uno de los grupos luchaba por conseguir robarle a "su Airen". Y que cada amazona que era enviada a conseguir capturar el joven, realmente quería captura a Ranma para ella misma.

-La inquietud de nuestro pueblo debe ser que están lejos de nuestra tierra y sienten añoranza- dijeron algunas matriarcas y todas las demás asistieron.

Ni las matriarcas ni Shampoo se dieron cuentan en un principio que tenían un grave problema, peor de lo que jamás pudieron pensase. Y cuando lo descubrieron, ya no pudieron solucionarlo… por qué ese día se le echó encima su peor pesadilla. Ese día alguien decidió volver y vengarse de ellas.


Lejos de allí, en un bosque muy alejado y difícil de llegar, vivían dos jóvenes. Dos jóvenes muy diferentes a los que casi dos años antes huyeron del que fue su barrio. Eran más maduros, casi no tenían peleas entre ellos, y cuando las tenían eran más una forma de diversión que una forma de llevarse la contaría. Ya recuperados de sus heridas, ya superada la primera fase del entrenamiento. Se entrenaban como nunca lo habían hecho, debían superar a las matriarcas, debían superar a sus miedos, para poder volver a su barrio y recuperar sus vidas.

Ella ya no se había vuelto a quejar de los entrenamientos que la sometía el joven. Ahora ella misma veía sus progresos… y los de su prometido. Se sabían superior a las amazonas. Pero no estaban aún satisfechos. Querían progresar aún más, sus contrarías eran muchas y tenían que seguir progresando para estar seguros de lograr superar a sus enemigas, pero sobre todo debían superar a las matriarcas.

-Cuando te coja te voy a mandar a volar- dijo ella furiosa. La joven preparó el almuerzo, el joven dio su opinión sobre cómo le quedó. A ella este comentario no le gustó. Y ahora lo perseguía enfadada. - de ahora en adelante vas a tener esa boquita cerrada- y añadió con maldad- ¡Por qué te arrancaré todos los dientes de un puñetazo!

-Sabes que cocinas mal, que cuando lo haces no te fijas- dijo él defendiéndose-Te tengo dicho que conserves la calma en todo momento, cuando luches, cuando vayas a algún lugar… o cuando cocines… y tú siempre haces lo que te da la real gana- y añadió con traviesa maldad- sobre todo cuando cocina.

Akane lo miró con ganas de estrangularlo. Siguieron corriendo por el bosque. Poco a poco la ira de la joven fue desapareciendo, pero siguieron persiguiéndose. Él se paraba al lado de un árbol y cuando ella parecía que lo iba a coger Ranma la esquivaba y volvían a perseguirse. Los dos chicos se reían, se lo estaban pasando bien. A parte de ser un juego era un entrenamiento.

Trepaban a los árboles, saltaban de un árbol a otro. Bajaban al suelo, saltaban entre los riscos. Se movían de una forma que no habían hecho nunca, al menos ella. Habían transformado la pelea en entrenamiento y el entrenamiento en una diversión. Aunque se reían y movían por el bosque no perturbaban a los demás habitantes del bosque, habían aprendido a disimular su aura, a hacerla parecer la de un animal. Con ello los hacían indetectables tanto para los animales que vivían en el bosque como si aparecía algún humano.

Después de una loca carrera habían llegado a donde tenían el campamento. Aunque se habían movido por todo el bosque no habían dejado rastros de su paso.

Ella llegó después de él y no lo vio.

- ¡Ranma! - lo llamó ella-No te escondas, no me atraparas, sé cómo encontrarte. - y cerró los ojos. Intentó encontrarlo por la energía que despendía el chico. Pero sólo encontró la energía de varios pájaros, un zorro y de un conejito cercano y asustado. La chica sonrió ya sabía dónde se ocultaba Ranma.

Se giró y delante de ella estaba el chico dispuesto a asustarla.

Ella sonrió y él cerró los ojos y le sonrió.

- ¡Muy bien guapa!, ya has aprendido lo bastante, ya sabe cómo encontrar a alguien por su energía o por su aura. De ahora en adelante aprenderás a hacerte invisible-dijo el chico.

- ¿Hacerme invisible? -preguntó intrigada la joven.

-Si, hasta ahora has aprendido a disimular tu aura, la energía que despide tu cuerpo. Has aprendido a disfrazarla para que se confunda con la de un pájaro, un gato. Desde ahora aprenderás a ser indetectable. A fundir tu energía y ti misma con el entorno. Aprenderás a pasar por delante de alguien y que no logre verte. Será difícil, pero tú puedes conseguirlo. Cuando aprenderás a ser uno con el entorno te enseñaré a luchar en ese estado.

-No sé si lo lograré- comentó ella bajando la cabeza- sabes que soy torpe.

- ¡No sea tonta Akane! - dijo el joven enfadado-Espero mucho de ti. Si pensase que no podías te enseñaría otras técnicas… debes tener más confianza en ti misma. No te desanimes. Tienes mucho potencial dentro de ti, eres la persona que tiene más, incluso superas a Cologne. No te creas menos que nadie. –Akane seguía sin reaccionar- mira cuando te enfadas conmigo, me mandas a volar lejos, sabes que eres la única que puedes hacerlo. Ni siquiera Happosai puede hacerlo. Vamos hacer de ti la mejor luchadora.

- ¡NO QUIERO SER LA MEJOR LUCHADORA!, ¡QUIERO SER UNA CHICA NORMAL! - gritó ella- ¡Quiero salir con mis amigas! - lo miró con timidez- salir contigo, ir al cine, a la discoteca, a un parque de atracciones. ¡Quiero divertirme! Soy una chica joven quiero mirar al futuro con optimismo. No como ahora que no sé si habrá un futuro para mí… para nosotros.

Ranma la miró sorprendido se giró y anduvo hasta un árbol, apoyó una mano y bajó la cabeza.

-Yo…yo…también quiero lo mismo que tú. Pasear contigo por el parque. Ir a cualquier sitio cogidos por las manos…. Pero ahora me parece imposible, por ahora tú y yo somos dos fugitivos, cuyo único delito es no hacer lo que Shampoo desea. No quiero que te pase nada, me horroriza sólo pensar que esas locas te hagan algo. Casi cada noche tengo pesadillas… que te matan. -el chico negó con la cabeza, quería alejar esos pensamientos. - Si lo hacen… no lo soportaría, ¡NO QUIERO VIVIR EN UN MUNDO DONDE TÚ NO ESTÉS!, si acaban contigo… no tendré razón para seguir viviendo y te seguiré. Te necesito conmigo, sé que soy egoísta, pero… por ti soy fuerte, por ti daría todo incluso mi vida. Te quiero Akane, eres lo único que deseo en esta vida… lo demás es superficial y no tiene importancia.

-Yo también te quiero, también te quiero a mi lado siempre y eres lo único que tiene importancia en esta vida. Progresaré para cumplir nuestro sueño de ir al cine o donde sea juntos. Progresaré para recuperar nuestra vida. Aprenderé todas las técnicas que me enseñes. -y sonriendo- y te superaré y me tendrás que llamar sensei.

Él la miró y sonrió.

-Jamás me superaras-dijo él riendo- no te dejaré hacerlo. Pero te enseñaré las mejores técnicas que conozco. Prepárate por qué va ser muy duro.

-Tú alucinas-dijo ella- vas a ver cómo me adapto a tú entrenamiento. Me va resultar muy fácil aprender.

-Eso lo veremos- y en un ataque que no se esperaba la chica le empezó a hacer cosquilla- estás vencida.

-No me vencerás-dijo ella riendo a carcajadas- y le contraatacó utilizando la misma técnica.

Estuvieron mucho rato haciéndose cosquillas. Pero de golpe los dos pararon y se miraron serios. Habían detectado un peligro, alguien se acercaba al bosque, Ese alguien estaba aún muy lejos, pero debían huir, ponerse a salvo.

Los dos chicos se relajaron y pusieron sus auras al mínimo y las disimularon. Corrieron a esconderse.

Muy lejos de allí, una avanzada de amazonas llegó al bosque. Estaban muy lejos de Nerima, realmente se habían perdido y estaban a punto de desertar y volver a su pueblo en China. Esas chicas estaban cansadas de esa lucha por alguien que no sería suyo… una lucha que ellas no ganarían ni las gracias de una egoísta Shampoo. Oyeron un jaleo lejano, lo atribuyeron a algún animal.

Ni se acercaron donde los dos jóvenes habían jugado, ni encontraron rastro de los dos perseguidos. Desde mucha distancia, los dos jóvenes observaron a sus perseguidoras, y las vieron alejarse sin acercarse al sitio donde los dos jóvenes tenían su campamento. No eran las primeras que se internaban en ese bosque, tampoco serían las últimas, pero nadie dio con los dos chicos, ni encontraron rastro de los dos jóvenes, ni se acercaron lo bastante para ponerlos en peligro.

Meses después Ranma y Akane empaquetaron sus cosas, volvían a Nerima, pero antes pasarían unos días por la cueva. Los dos jóvenes estaban preparados para enfrentarse a su destino.


Un grupo de amazona patrullaba por la calle, todo se había vuelto muy rutinario. Nadie se les oponía. No tenían rivales a los que combatir.

-Esto se está volviendo muy rutinario. Hace tiempo que no tenemos una buena pelea. No nos quedan rivales. Las matriarcas no nos dejan hacer torneos. Me estoy oxidando.

- ¿Qué quieres? los últimos meses ha habido muchas peleas entre nosotras, algunas de estas peleas han sido a muerte. Algo extraño pasa.

- ¿Habéis oído el rumor? -dijo la primera que habló.

- ¿Qué rumor? -preguntaron las otras dos, aunque ellas también lo habían oído.

-Que todas las que pelean… han sido derrotadas por ese chico, ese chico por el cual nos han traído a este país.

- ¿Estás diciendo que están luchando por quedarse con el Airen de Shampoo?

-Según nuestras leyes si más de una guerrera es vencida por un mismo hombre, deben luchar entre ellas por él. La vencedora se queda con él.

-Pues a Cologne no le gustará y lo intentará impedir, ya sabes que el clan de Cologne siempre se queda con lo mejor.

-Pues si lo intenta esta vez puede tener problemas, son muchas las guerreras vencidas por ese chico. Y todas quieren ejercer su derecho a reclamar a ese chico como Airen.

-Pues he oído otro rumor. -las otras dos la miraron asombradas- Shampoo tenía tres competidoras. De dos se ha deshecho… la tercera era la que parecía tener menos posibilidades, es la que ese chico quería. Y Shampoo no podía echarla del corazón de su "Airen" y por eso nos llamó… para matarla… pero esa chica era más fuerte de lo que se imaginaba Shampoo, acabó con muchas de las nuestras. Pero al final ella cayó, y cuando Shampoo la iba a matar, apareció ese chico y la defendió, según cuentan, pero es secreto nadie debe saberlo, Shampoo estuvo a punto de ser asesinada por ese chico, se dice que le rompió el brazo. Dicen que le dijo que no volviera a acercarse a esa chica o la mataría.

-No sé, no sé- contestó la primera en hablar- aquí se cuece algo extraño. Llevamos dos años aquí. Ese chico ha desaparecido, aunque se han mandado patrullas por todo Japón nadie lo ha encontrado y la rival de Shampoo esta con él. Shampoo se podía rendir y dejar que volviésemos a nuestro pueblo. Se está volviendo loca. Y nos llevará a la destrucción a nosotras.

-No debes hablar así. Cologne se enterará y nos castigará. No es la primera que pasa. Ya han castigado a varias por pedir volver a China.

Entonces notaron que algo las amenazaba y se pusieron en guardia. Esa sensación duró un instante, pero no por desaparecer se relajaron. Fue extraño, aun no notando peligro, se sentían amenazadas. Como si un enemigo formidable la fuese atacar. Se pusieron espalda contra espalda, Fue lo último que hicieron, un instante después recibieron el ataque y quedaron inconscientes. No vieron ni quien ni como las atacó, ni menos pudieron defenderse.


Dos días después el terror se había metido en el corazón de las amazonas. Habían desaparecido varias patrullas, nadie vio nada. Un borracho dijo que vio que las amazonas iban andando y de repente caían inconscientes al suelo. Y poco después desaparecían como si no hubieran existido. Se decía que un monstruo vengador invisible se dedicaba cazarlas y comérselas. Aunque buscaron a las amazonas desaparecida no dieron con ellas.

-No me creo eso- dijo Shampoo a su abuela- deben ser algún vecino del barrio con gana de venganza. Cuando lo cojamos lo escarmentaremos.

La amazona estaba furiosa. No daba con Ranma ni con la chica violenta, aunque se habían mandado patrullas por todo Japón. Sus amazonas se peleaban entre ellas, y no sabía el motivo. Varias amazonas se habían vuelto a su pueblo. Ahora varios grupos de amazona habían desaparecido sin dejar rastro. Y aún no sabía dónde estaba Mousse, cuando lo encontrase… haría que se arrepintiese, eso era lo que más le molestaba, no saber nada de Mousse.

- ¡Shampoo! ¡Contrólate! Cada vez estás peor. Te dejas dominar por la ira y los nervios. Encontraremos a quien hace desaparecer a nuestras compañeras. Encontraremos a Airen, y nos lo llevaremos a nuestra tribu.

Las dos estaban en el dojo Tendo reunidas con las demás matriarcas, estaban preocupadas. La larga estancia lejos de su pueblo las desquiciabas. Pero Shampoo mostraba síntomas que estaba mucho más que desquiciada.

-Eso espero, él me está esperando… esa… idiota… lo ha embrujado y…. Cuando la encuentre la destrozaré. Le demostraré donde llega el poder de una amazona.

-No lo creo, no te veo en forma Shampoo-dijo una voz irónica- creo que no podas cumplir con lo que acabas de decir- todas se giraron delante suyo había aparecido Akane, como si hubiera salido de la nada, se había escabullido de las amazonas que vigilaban el dojo, esas guerreras serían castigadas por esa negligencia. Shampoo y Cologne la miraron y se asustaron. Esa chica no era la misma de dos años antes. Ahora era más peligrosa, mucho más.

Akane miró a las amazonas, se notaba confiada. Las amazonas miraron a esa chica, era muy fuerte, era un peligro. Era superior a cualquier amazona.

- ¿Quién eres? -preguntó una amazona.

-Soy Akane Tendo y esta es mi casa-dijo la chica- y exijo saber dónde está mi familia. y que abandonéis este dojo, os doy veinte horas. No lo hagáis, y no lo contareis. -amenazó.

-No te importa donde está tu familia, y ahora esta casa es nuestra-contestó esa matriarca- debes rendirte y decirnos donde está el Airen de…

- ¡Cállate bruja! -contestó Akane furiosa, la matriarca se calló impresionada por la autoridad de la joven. Esa chica le asustaba, le notaba mucha fuerza- quiero saber dónde está mi familia y me lo vais a decir. Y os iréis de esta casa ¡YA!

-No vas a salir con vida de aquí-amenazó esa matriarca. - no sabes con quien te la juegas. Soy la jefa del poblado, la matriarca más experta en…

- ¡Mi prometida ha dicho que te calles! ¡Y TE CALLARÁS! - dijo alguien y delante de esa vieja amazona se materializó un chico. La mujer miró al chico y retrocedió. La mirada del joven era siniestra. Era alguien extremadamente fuerte y hábil. Algo le dijo que esos dos jóvenes eran los seres más peligrosos que nunca había visto.

- ¡Ranma! - gritó Shampoo, se iba a lanzar a abrazarlo, pero algo en el chico le dijo que correría peligro si lo intentaba. Ranma no era el mismo de antes, notó que el joven estaba dispuesto a matar a cualquiera que lo amenace a él… o a Akane.

-Tu familia son nuestros prisioneros, si quiere volver a verlos con vida deberás entregarte antes de mañana a la tres de la tarde. -dijo Shampoo confiada.

Los dos jóvenes se miraron y miraron a la amazona.

-Las que debéis rendiros sois vosotras. Quien ha ido secuestrando amazonas somos nosotros, si la queréis volver a ver vivas, debéis entregarnos a nuestra familia y amigos y desaparecer de Japón para siempre. No nos engañéis, ya sabemos cómo venceros para siempre. -dijo Ranma.

-Vuestras amazonas desaparecidas ya han dejado de ser un problema. Ya nadie las mirará con miedo.

Las matriarcas la miraron asustadas, esa chica era terrorífica y no mentía. Podía haber hecho algo malo a sus guerreras.

De golpe Ranma desapareció de donde estaba y apareció delante de Shampoo.

- ¡Hola Shampoo! - dijo el chico con dulzura. La chica se conmovió, él aun la quería pensó la chica china. Miró a Akane con una sonrisa ganadora, que se le congeló en los labios, su rival la miraba con una sonrisa cruel. Se giró hacía Ranma, y dio unos pasos atrás, los ojos de Ranma desprendía mucho odio hacía ella- No te he agradecido el mal que le causantes a Akane- y puso una sonrisa malvada. La cogió por el cuello y lo apretó, la joven empezó a quedarse sin aire. Intento quitar las manos del joven de su cuello, pero no pudo, las matriarcas vieron esa escena congeladas, ninguna pudo intervenir- te podía matar, pero lo haré mañana delante de tu puto pueblo. Reza si sabes, pagaras por tus crímenes. – la miró y le dedicó una sonrisa malvada. La chica se estaba ahogando y él parecía disfrutar con ello- si en lugar de matarte yo te matas tú me harás un favor, de esa forma no me ensuciaré las manos con tu sucia sangre.

La soltó y la chica cayó de rodillas, intentando respirar, y miró a Ranma asustada. Ese no era su Airen, Akane lo había embrujado. De repente en donde estaba Ranma apareció Akane.

-Yo no he acabado contigo-y la abofeteó. Nadie la vio darle el golpe. Shampoo salió disparada y chocó contra la pared. - ahora nos vamos, no nos sigáis. Y para garantizar que no sois crueles con mi familia y nuestros amigos, dos de vosotras vendrán con nosotros.

-Y os dejaremos un regalito- acabó Ranma con una sonrisa siniestra.

-No iremos ninguna con vosotros y no escapareis. -dijo Cologne- Os haremos pagar el daño hecho a Shampoo- se lo pensó- … y a nuestras amazonas. Habéis cometido un error volviendo a este barrio. Y entrando aquí…

Ranma y Akane la miraron y se rieron a carcajadas. Cologne notó que esos dos chicos no las temían. Pero había algo en los chicos que si la atemorizaban a ella. No eran los dos chicos controlables de años antes. Ahora eran dos terribles guerreros.

-No nos venceréis, ya no podéis- sentenció Ranma.

Un instante después Ranma y su prometida desaparecieron, como si se hubieran evaporado en el aire. Dos matriarcas también habían desaparecido. Nadie vio como lograron huir y llevarse dos poderosas amazonas con ellos. Encima de la mesa apareció una caja, al abrirla gritaron de horror. Ya entendían lo que quiso decir Akane con lo que sus amazonas desaparecidas ya no eran un problema.

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Al día siguiente. El día amaneció triste y lluvioso. Todo olía a pesimismo. En el ambiente había algo que indicaba que cambiaría a peor. Aunque la noticia de la vuelta de los dos fugitivos no se había escampado, nadie exceptuando las matriarcas y Shampoo lo sabían. Todo había cambiado. El humor de las amazonas había llegado al límite y estaba a punto de estallar.

En la prisión los prisioneros notaron también ese cambio. Varias carceleras se habían peleado, y habían sido duramente castigadas. Y había aparecido algo en el ambiente que hacía dos años que había desaparecido. Kasumi fue la primera en identificarlo y miró a Nodoka y esta asintió, ella acababa de reconocerlo y una sonrisa iluminó el rostro de las dos mujeres. El día tanto tiempo esperado había llegado al fin. Los dos prometidos habían vuelto para recuperar sus vidas.

A media mañana dos carceleras llegaron a las celdas donde se encontraban las familias Tendo- Saotome. Y entraron en ella.

- ¡Salid! -ordenó la que parecía tener más cargo- es hora que vuestra sentencia se cumpla. Así lo han ordenado las matriarcas. Hoy pasareis al otro lado del rio Aqueronte.

Nabiki se la quedó mirando y sonrió.

-No, la que hoy bajará al Hades serás tú y tus amigas. ¿No lo hueles en el aire? Hoy huele diferente. Hoy huele a sangre y venganza. Con la luz del día ha llegado el aviso que vuestra estancia se ha acabado. Hoy habéis despertado en Nerima… Mañana la que tenga suerte, que no serán muchas, estará huyendo a vuestro pueblo. La que no tenga tanta se pudrirá en prisión. La que no tenga nada de suerte… ¡despertará en el tártaro! - acabó diciendo con un deje de locura.

La amazona la miró con pavor. Todas ellas detectaban algo raro ese día, como dijo esa chica, incluso el aire olía distinto, olía a sangre. El viento traía lamentos y sonidos. Sonidos pidiendo venganza. Ese barrio las quería fuera. Las piedras, el rio, el aire, todos los elementos se habían vuelto en su contra.

Pero la amazona ignoró la amenaza de la chica japonesa, y se rio.

-Te equivocas. La que descenderá al infierno será tú y tu familia, y vuestros amigos. Esperas en vano, tu hermana y ese chico han huido abandonadnos a vuestra suerte o están muertos. Si vuelven, él será el esposo de Shampoo y vuestra hermana será ajusticiada. Morirá como la perra que es. Su cabeza acabará clavada en una pica para que sirva de escarmiento a esta sucia ciudad.

Kasumi se plantó delante de ella. La amazona retrocedió asustada. Algo en la joven la atemorizaba.

-Mi hermana te venció, lo huelo en tu cuerpo, la temes. -la amazona volvió a retroceder asustada, era cierto había sido vencida por Akane. No quería volver a pasar por algo así, esa chica era extremadamente fuerte. - ¿Piensas que mi hermana no ha mejorado? Si no han vuelto aún es por qué se han estado entrenado. Ranma la ha entrenado, ya no debe ser la misma que te venció, ahora es mucho más fuerte. -Kasumi vio el miedo en la amazona- Ranma no es como los demás, no se conformará con ser el más fuerte, y que Akane sea más fuerte que vosotras. Irá más allá. Volverán cuando el prometido de mi hermana consideré que pueden ganaros a todas. Y teme cuando vuelva, por qué ese día os humillará… y ese día está muy cercano.

Las dos amazonas las miraron con miedo, pero pronto se recuperaron, no se dejarían asustar por esas débiles mujeres japonesas.

-Tirar para adelante y callad como vuestros hombres, ellos si saben el lugar que les corresponde. -dijo la que parecía la líder. Y salieron de la celda. Por el camino a fuera del recinto se unieron más amazonas.

La comitiva salió a las calles. La familia Tendo-Saotome se cubrió los ojos, la luz les molestaba, las amazonas se rieron del gesto de sus prisioneros.

- ¿Os molesta la luz? -dijo una de ella riendo- no os preocupéis dentro de poco no os molestará nada- y todas las amazonas rieron. Pero todas callaron de golpe.

A la luz del Sol, la sensación de un mal presagio se hizo mucho más fuerte. Una gran amenaza flotaba en el aire, una amenaza casi física, algo había cambiado. Pero al ser tantas pensaron que nadie se atrevería a atacarlas. Estaban llegando al lugar de ejecución, el antiguo estadio de béisbol de Nerima.

-Ese lugar será vuestra última morada-dijo una amazona riendo-hoy serviréis de escarmiento para quienes osen oponerse a nuestro pueblo.

-Puede ser, pero pagareis caro vuestra osadía- dijo Nabiki- la hora de cobrar vuestra deuda ha llegado. Hoy pasareis por caja, vuestra factura es muy grande. Más de una tendrá que vivir dos o más vidas para pagar esa deuda. -las amazonas la miraron extrañadas. No entendieron a qué se refería Nabiki.

-No pensamos pagar nada, nos apoderamos de lo que queremos sin dar nada a cambio.

-Nabiki se refiere que hoy pagareis todo el mal que habéis hecho-dijo Nodoka- alguna de vosotras tiene mucho que pagar, y puede que lo page con su vida.

Las amazonas se rieron. Era esa familia la que hoy sería ajusticiada. Entraron en el antiguo estadio. Cuando estaban a punto de salir al campo, donde a esa familia le esperaba su final descubrieron con terror que sólo quedaban cinco amazonas. La mayoría desaparecieron sin dejar rastro. Las cinco chicas empezaron a temer que ese día iba a ser terrorífico.

La comitiva llegó a lugar de ejecución, en las gradas se sentaban las amazonas, y sus hombres, en una grada se sentaban los habitantes de Nerima obligados a asistir en contra de su voluntad al evento, serían testigo de lo ocurrido. Además, verían lo que les podía ocurrir si se revelaban.

La comitiva llegó al centro del antiguo campo.

-Aquí traigo a los prisioneros-dijo la amazona.

-Veo que has cometido tu misión con éxito y sin fallar… pero se te ordenó no venir sola. ¿Y tus compañeras? -preguntó la amazona encargada de ajusticiar la familia Tendo.

La joven se giró y descubrió que había llegado sola. Se asustó no se había cuando desaparecieron las cuatro últimas chicas. La verdugo miró a esa amazona y sintió miedo, había oído el rumor de la desaparición de algunas de sus compañeras y no lo creyó. Pero ahora veía que era verdad, juraría que cuando salió la comitiva al campo iban tres amazonas, y dos habían desaparecido como si se hubieran evaporado. Y por el que rumor que se oía de las gradas, no fue la única que vio eso. Allí ocurría algo raro. Quería acabar con todo y volver a China. Ese lugar la atemorizaba.

Mientras en el palco del estadio, las matriarcas y Shampoo. Habían visto desaparecer dos amazonas, estaban un momento y al siguiente se habían esfumado, ellas sabían quiénes eran los culpables. Ranma y Akane estaban en el estadio. Ellas debían atacar pronto…o sería muy tarde.


Desde un lugar escondido.

- ¡Ranma! No vamos a poder usar la técnica de unirnos al entorno muchas veces más. Desde ahora debemos luchar a cara descubierta.

-Lo sé. No temas, podemos con todas- aún nos quedan algunas técnicas por usar. No será fácil vencerlas a todas, pero no se lo podremos fácil.

Ella asintió, le sonrió. Se acercaron y se dieron un beso en los labios.

-Este beso es para que tengamos suerte-dijo ella.

-Yo ya tengo suerte al tenerte a mi lado. -le contestó él, ella se sonrojó. Le acarició la cara al chico. Los dos se quedaron mirando, sabían que podían ser los últimos momentos de estar juntos, pero ya nadie los separaría, ni siquiera la muerte.

-Y yo al tenerte al mío. - fue entonces cuando el chico se sonrojó.

-Pues vamos a allá Akane-dijo él. Y los dos se lanzaron hacía el centro del estadio. Iban a recuperar lo que les arrebataron y vengarse por el mal que les ocasionaron.


En el centro del estadio, las hermanas Tendo y Nodoka fueron atadas a unos postes de madera, a su lado ataron a los dos hombres. Las amazonas los habían mantenido con vida, pero no lo bastante alimentados, así no se recuperaban del todo y no daban problemas.

-Ahora se procederá al castigo y posterior ejecución de los prisioneros- gritó Shampoo, estaba furiosa, su Airen no había aparecido a buscarla y casarse con ella. Castigaría a la familia del chico, y este aprendería a obedecer.

- ¿De qué se nos acusa? -dijo Kasumi muy tranquila- ¡Shampoo! a pesar de atacar siempre a Akane, te recibíamos en casa sin rencor, ¡y así nos pagas!

-Habéis colaborado en el secuestro de amazonas- gritó Shampoo.

-Estábamos encerradas, no pudimos colaborar-contestó Nabiki, de golpe le vino una idea- ¿Sabes lo que pienso Shampoo? ¡QUE ERES UNA GRAN COBARDE! -todas amazonas se quedaron heladas por lo que dijo esa incauta- ¡si una cobarde! Nos has mantenido débiles para que no nos revelásemos y te desafiáramos. Y lo has hecho por qué nos temes. Si fueras lo valiente y gran guerrera que dices que eres, nos hubieras dado una oportunidad de defendernos… pero la gran biznieta de Cologne no ha hecho eso. Es tan cobarde que nos deja débiles por el miedo que nos tiene. Y manda a otras que nos asesinen. No quiere luchar contra nosotras, no quiere que sus compañeras vean como es vencida por débiles chicas japonesas.

- ¡Callad! ¡Matad a esa zorra! -Gritó Shampoo fuera de sí. No quería escuchar lo que decía Nabiki. No se dio cuenta que el estadio enmudecía, y muchos cuchicheos se empezaron a oír.

- ¿Por qué no bajas tú a hacerlo? -gritó Nodoka. - Creía que podías ser una buena mujer para mi hijo… pero no eres sino una niña encaprichada de un juguete nuevo. Mi hijo no te aceptará nunca. Él ya elegido. Y no lo siento por ti.

- ¡CALLAD!, ¡CALLAD!, ¡CALLAD!, -Gritó histérica Shampoo tapándose los oídos. Esas mujeres estaban locas desafiándola a ella, la mejor de las amazonas.

En las gradas las amazonas empezaron a murmura en su contra. Las había traído a un país extraño, las obligó a luchar por ella. Quería quedarse con un chico por el que muchas fueron vencidas, esas vencidas ahora iban a oponerse a que Ranma fuera de Shampoo. La iban a desafiar por el chico. Y ahora rehuía a una lucha.

- ¡MATAD A ESAS RAMERAS! ¡QUIEN SE OPONGA O NO ME HAGA CASO DE FORMA INMEDIATA LA MATARÉ YO MISMA! - vociferó una Shampoo al borde de la locura. - morid y en cuanto vuelva Ranma mataré a Akane y Airen será mío.

- ¿Tuyo? - dijo irónica Nabiki-Ranma ya tiene una prometida, y es Akane, y no la abandonará por ti. Tocarla y te matará sin compasión. -y añadió con maldad- A parte no eres la única que ha sido vencida por Ranma, hay muchas más amazonas que ahora tienen el mismo derecho sobre Ranma que tú.

Shampoo se quedó parada, acaba de descubrir que pasaba con las amazonas. Todas las que se habían peleado habían sido vencidas por el joven de la trenza. Todas podían retarla a un duelo por ese joven. Pero decidió dar un paso más allá, no sabía lo cerca que estaba del abismo.

-Airen será mío, por qué soy del clan más influente de la tribu de…-dijo la nieta de Cologne.

Entonces una gritería la acalló, muchas de las amazonas se levantaron de sus asientos. Ya no confiaban en Shampoo, no era digna de ser una de ellas. Las prisioneras la habían retado y ella se acobardó, debilitó expresamente a esas japonesas para no luchar contra ellas. Pero no dejarían que ella se quedase con Ranma, lucharían contra Shampoo por el chico, tenían el mismo derecho que ella. Ya no consideraban a Shampoo digna del chico.

Shampoo y las matriarcas miraron a su alrededor. Era la primera vez que las amazonas se rebelaban, ahora sabían la razón de las continuas luchas entre ellas. Ranma se había vuelto la razón de las disputas.

- ¡Airen es mío! -gritó Shampoo- no lo cederé a nadie. -estaba asustada todo se había ido al traste. Ahora debía luchar por el joven. Ya no lo tendría tan fácil.

- ¿Desde cuándo Ranma es tuyo? - gritó una voz. El estadio enmudeció y se giraron hacía donde salió esa voz. Acababan de entrar Ranma y Akane- ¡Ranma es mi prometido!, y es sólo mío-dijo una Akane posesiva. La chica andaba cogida por la mano de Ranma. Y miró a Shampoo de forma desafiante. - Si quieres a Ranma deberás luchar conmigo y si ganas…Ranma decidirá hacer contigo lo que quiera, o quedarse contigo o… matarte

La familia Tendo-Saotome se emocionó al ver de nuevo a los dos fugitivos, estaban muy cambiados, más adultos, más seguros, más maduros. Se los veía muy unidos. Era la llegada de los dos chicos lo que avisaba el aire. Los dos jóvenes habían vuelto para recuperar sus vidas.

-Se quedará conmigo-aseguró la joven china. Estaba segura que Ranma la quería. Había olvidado como la intentó matar el día anterior o dos años antes, cuando ella hirió a Akane.

-Tú alucinas Shampoo-contestó el chico con sarcasmo- no te quiero. Y ya veré lo que te haré en el improbable caso que venzas a Akane...pero haga lo que haga no te gustará.

El chico miró a la chica china sin demostrarle nada de afecto.

Shampoo decidió y lo hizo mal.

- ¡Atacad a esa bruja! ¡La quiero muerta! ¡Quien me traiga su cabeza, la haré mi segunda! -Ordenó la joven. Ninguna de las amazonas se movió, querían ver lo que contestaban esa pareja, pero también les tenían miedo.

-Mis hermanas tienen razón. ¡Eres una cobarde! Baja aquí y pelea conmigo. Si mandas a matarme a otras demuestras tu miedo. No te mereces ser una guerrera amazona. Ven a por mí, ¡MIEDOSA!

Shampoo se quedó congelada. Si bajaba y perdía quedaría como una débil. Akane había cambiado, ya no era tan débil como antes, Shampoo estaba segura que ya no podía contra su rival. Si no bajaba quedaría como una cobarde. Hiciera lo que hiciera saldría perdiendo.

-Debes bajar nieta, esa chica te reta. Si no respondes a su desafío te expulsaran de la tribu. Nos estás dejando mal.

-Abuela esa no es la chica violenta de antes…ella me vencerá. -Akane le inspiraba mucho miedo.

-Lucha y utiliza todo lo que esté a tu mano-contestó su abuela- no juegues limpió, lo importante es vencer, sea como sea. -Shampoo ya sabía cómo vencer.

Mientras los dos prometidos miraban como bajaba su rival.

-No jugará limpio, planea algo-dijo Akane. -ya no podemos unirnos al entorno muchas veces más, sólo lo podemos hacer seis veces al día. Nos quedan dos veces.

-Pues hagamos g lo mismo, vamos a utilizar un truco sucio. -el chico se giró a la amazona que vigilaban a sus padres. - ¿No os conozco? ¿os he vencido? -Ellas negaron con la cabeza-Pues eso se arregla fácilmente. – y se lanzó sobre las cuatro chicas y las derribó.

- ¿Qué te propones Ranma? -preguntó Akane sorprendida.

- ¿Te acuerdas el comentario que ha hecho Nabiki sobre los derechos de todas amazonas sobre mí? -Akane asintió-pues vamos a darles a todas esas opciones y cuanto más sean, más divertido será.

Akane comprendió lo que dijo su prometido.

Shampoo llegó al centro del estadio. Y miró a Akane con una sonrisa siniestra.

-Ahora tú y yo lucharemos por Airen…

-Antes de nada, queremos hacer algo… un cambio de prisioneros. Nuestra familia por vuestras…antiguas compañeras-dijo Ranma. Todas se sorprendieron no sabían que quiso decir con eso de antiguas compañeras, pronto lo descubrirían. - ¡ENTRAD! - ordenó el chico. Y entraron las amazonas desaparecidas, era un grupo muy numeroso. Iban con la cabeza agachadas, las últimas en entrar fueron las dos matriarcas.

Todas las amazonas se horrorizaron, de alguna forma los dos prometidos habían averiguado la peor forma de humillar a una amazona, y la habían puesto en práctica. A todas las amazonas les habían cortado la coleta. Ahora tenían el pelo más corto que Akane.

Una amazona debía llevar el pelo largo, era un distintivo de su cargo. Si alguien era expulsado de la tribu le cortaban la coleta. Era humillante a quien se lo hicieran, para ella y su familia era un deshonor. Una amazona sin coleta era expulsada de la tribu y era olvidada. Si estaba soltera no encontraría marido, si estaba casada…el marido estaba obligado a repudiarla.

Ahora dos jóvenes, habían averiguado ese castigo y lo habían usado contra ellas. Un grupo numeroso de la tribu sería expulsado de la tribu por culpa de los dos jóvenes, y lo peor de todo que en ese grupo había dos matriarcas de las más fuerte. Muchas amazonas miraron con temor a los dos chicos.

–Habéis visto lo que hemos hecho a algunas de vosotras- gritó Ranma- es el destino que os aguarda a todas. Salvo la que quiera ser mi prometida. A las que os he vencido ¿vais a dejar que una cobarde como Shampoo os arrebate el derecho de ser la mujer del chico más guapo y fuerte de Japón?

Akane miró mal a su prometido, no había madurado, seguía siendo un inmaduro y prepotente, en ese instante comprendió el plan del chico, quería animar a las amazonas para que se pelearan por él. Eso no pasaría, esas mujeres no caerían en un plan tan tonto.

- ¡NOOOO! -gritaron las amazonas vencidas por el joven y se lanzaron a la arena del antiguo estadio de béisbol y allí comenzaron una batalla campal entre ellas.

Akane abrió mucho los ojos, estaba asombrada.

- ¡ Yo alucino! -dijo la joven. Miró a su prometido que sonreía satisfecho,

- ¡Lo ves Akane! Ya estaban a punto de estallar, solo le has faltado un empujoncito. Creo que se lo debemos a Nabiki. -Akane asintió aun alucinada. -Despierta Akane debemos salvar nuestra familia.

Los dos jóvenes se dirigieron a donde estaban atada su familia, ya nadie vigilaba a los prisioneros, tampoco a ellos. Las amazonas combatían entre ellas para conseguir al chico de la trenza. Nadie intentaba oponerse a los dos jóvenes. Todas las amazonas esperaban salir victoriosas y luego derrotar a esa chica japonesa, se veía tan débil, usarían todos los trucos sucios a su alcance para vencerla.

Los dos chicos llegaron enfrente de su familia y los miraron. Habían pasado dos años sin verlos. Todos se veían muy desmarcados y delgados. A los dos chicos se les llenaron los ojos de lágrimas. Los dos padres se los veía más viejos de que lo que realmente eran, parecían dos esqueletos. Los dos hombres no parecía que tuvieran mucha fuerza. Las dos hermanas de Akane estaban muy delgadas. Pero Kasumi los miraba sonriendo, los dos chicos habían echado de menos esa sonrisa. Y Nabiki los miraba confiada, con una sonrisa pícara. Ranma miró a su madre, la vio muy delgada, la pobre debió sufrir mucho.

- ¡Vamos Akane! soltémoslos y acabemos con todo-dijo el chico casi llorando.

Su prometida asintió, no podía hablar a causa de la emoción.

Al desatar a los dos hombres, estos cayeron al suelo. Y Akane se abalanzó sobre su padre.

- ¡Papá! ¿Estás bien? -preguntó la chica arrodillándose a su lado. El hombre levantó la vista y la miró, alargó su mano y tocó la cara de su hija.

-Mi pequeña… ha vuelto, ha vuelto para que la pueda ver antes de morir- dijo el hombre, la joven se abrazó a su padre llorando.

-No digas eso, vivirás muchos años, y jugarás con los hijos de tus hijas.

Ranma le echó una mano a su padre.

- ¡Levanta! No estás tan débil- dijo el chico. –No pienso abrázate.

-Mi hijo es tan insensible, su viejo padre muriéndose y él sin mostrar preocupación-dijo Genma. Y le dio un coscorrón a su hijo.

Ranma lo miró y resopló.

-Me he equivocado, no debía salvarte-contestó furioso el chico.

Soltaron a las tres mujeres.

Kasumi miró a los dos jóvenes y de golpe se lanzó sobre ellos y los abrazó.

-Sabía que habíais vuelto-dijo la joven llorando- lo he notado en cuanto me he despertado- se apartó de los dos chicos y los miró de arriba abajo. Mirando si estaban heridos o muy delgados- ¿Ya estás bien Akane? ¿Te has portado bien con Ranma? ¿Y él contigo? ¿Habéis comido bien? – Los volvió a mirar- veo que si habéis comido bien. ¡Qué altos estáis! - y los volvió a abrazar y los besó como la hermana mayor de los dos. - no sabéis como os echado de menos. Estaba muy preocupada por vosotros.

Ranma estaba colorado por la muestra de afecto de Kasumi. No estaba acostumbrado a eso. Miró a su madre y se acercó. Su madre lo miró a él.

-Madre…he vuelto-dijo el chico casi llorando.

- ¡Mi pequeño! - dijo ella, y lo abrazó, el chico le devolvió el abrazó- Te he echado de menos, no sabes cómo sufría sin saber nada de ti ni de Akane. Pero sabía que volverías a salvarnos… no eres como tu padre-y miró con seriedad a este. Genma trago saliva. La mujer acarició la cabeza a su hijo- ¿no me traerás un nietecito?

Su hijo se puso rojo.

-No…, No hemos tenido tiempo para eso, ni para nada madre. Sólo hemos entrenado.

-Me pregunto en que habéis entrenado- preguntó con malicia Nabiki- ¿Qué habéis hecho tanto tiempo solos? Seguro que no os habéis pasado todo el tiempo peleándoos y entrenando- los dos chicos la miraron sonrojados. Habían hecho algo más que entrenar y pelearse.

-No te creas hace meses que no nos hemos peleado. -dijo el chico. Y mirando a su prometida sonrió con maldad- Akane y yo creemos que nuestras peleas eran provocadas por la gente que se metía por medio.

- ¿Insinúas que éramos nosotros el origen de vuestras peleas? -preguntó Nabiki simulando estar ofendida.

- ¡No lo insinuamos! -dijeron los dos chicos- ¡lo afirmamos!

Nabiki los miró un rato y de repente se empezó a reír a carcajadas.

-Yo también os he echado de menos- dijo mirándolos con afecto- me debéis mucho dinero, os tengo que cobrar los intereses, y…

- ¿Akane y si dejamos a tu hermana aquí en medio de la refriega? -dijo Ranma a su prometida con maldad.

-Tienes razón nadie la echará de menos-contestó Akane.

- ¿Pensáis dejarme aquí sola?

-Pues eso es lo que haremos… al menos…-empezó Ranma.

- ¿Al menos…que? -preguntó Nabiki asustada. El comportamiento de los dos prometidos la desesperaba.

-Que nos pagues bien por salvarte. Nuestra cuota no es barata-acabó Akane con una sonrisa traviesa.

-Estos chicos no sé de quién habrán aprendido a chantajear- dijo Nabiki riendo.

Los dos chicos levantaron sus manos derechas y la señalaron.

-Has sido una buena maestra hermanita-dijo Ranma con sorna.

- ¿Hermanita? –Preguntó asombrada Nabiki - ¿Qué significa eso? -los dos prometidos la ignoraron. - ¡Contestad! - los dos chicos la miraron y sonrieron traviesos.

-Significa que…-dijo Ranma sonriendo divertido. De golpe su sonrisa se trasformó en un rictus serio- ¡QUE CORRAAAS! -dijo alarmado- ¡CORRED TODOS QUE TENEMOS ENCIMA ESAS LOCAS AMAZONAS! -Era cierto habían olvidado por completo a las amazonas, y estas se lanzaron sobre ellos.

Toda la familia salió corriendo, habían recuperado las fuerzas. Los seguía un grupo de amazonas.

- ¡No escapareis! -dijo una ellas. Esas chicas habían firmado una tregua, que no duraría mucho Y se habían unido para atrapar al joven, después se pelearían para saber quién se lo quedaba.

Ranma miró a las amazonas. Debían pararlas antes que atracasen a su familia, miró a Akane y esta asintió.

- ¡Vosotros seguid! -le ordenó a su familia-Akane y yo las detendremos.

-Pero…no podréis con tantas-se opuso Kasumi, miró a los dos jóvenes, y supo que no le harían caso- está bien, confío en vosotros.

La familia siguió, y los dos jóvenes se pararon y vieron llegar a las amazonas. Estas se pararon y sonrieron, ya tenían al joven.

-Ya eres nuestro-dijo una ellas.

El joven no respondió. Akane cogió fuerza y saltó por encima del grupo de amazonas y al tocar el suelo se giró y miró a Ranma.


- ¿Qué pretenden? - preguntó una matriarca, algo le decía que vería algo que no había visto nunca.

-No será una técnica nueva-dijo Cologne segura- conocemos todas. Eso dos chicos son muy jóvenes para desarrollar algo que no sepamos.

-Sí, pero ese joven ha aprendido técnicas nuevas, basadas en las que tú no debiste enseñarle-dijo otra matriarca.

Cologne trago saliva, era cierto Ranma era un fuera de serie, y algo le decía que la rival de su bisnieta también lo era.


Ranma y Akane se quedaron mirando.

-Ha llegado la hora, nos hemos entrenado mucho para esto. -dijo Ranma.

-Si, vamos a enseñarle algo nuevo, que nadie ha visto.

Los dos chicos se concentraron, de golpe, aunque estaban delante de ellas, las amazonas dejaron de percibirlos, como si no estuvieran allí. Las matriarcas se asustaron, los dos jóvenes se habían fundido con el entorno. Era algo muy difícil de lograr, ninguna de ellas lo había conseguido nunca. Ya estaba claro que esa pareja era los mejores luchadores de todo el estadio.

Los dos jóvenes levantaron el brazo derecho y concentraron su aura allí. Y…

-¡El golpe del abismo negro!-gritaron los dos jóvenes y golpearon el suelo. En el suelo rodeando a las amazonas se formó un círculo negro, un agujero negro que se las tragó. A los pocos segundos desapareció el aguiero y con él las amazonas, y donde apareció el agujero volvía haber suelo firme como si no hubiera pasado nada.

La batalla entre las amazonas paró y miraron a la pareja con horror. Esos dos jóvenes habían hecho desaparecer, con una técnica jamás vista, a un grupo de guerreras. Algunas de las amazonas huyeron asustadas, pero otras volvieron a la lucha, querían como esposo a un hombre que dominaba esa técnica.


Cologne miró a los dos jóvenes asustada, se acababa de comer sus propias palabras. Esos dos chicos habían desarrollado una nueva técnica, una nunca vista, y estaba segura que ese día los dos prometidos mostrarían más técnicas nuevas. Ranma y Akane se habían convertidos en unos monstruos.

- ¡Cologne! -exclamó la líder de las amazonas- ¡Consejo de matriarcas! He decidido que Shampoo no se casará con Ranma… he decidido a su vez que esos dos jóvenes japoneses entren a formar parte de nuestro pueblo. Los dos formaran parte de nuestro pueblo con los mismos derechos que una amazona de elite.

- ¡No estoy de acuerdo! -Gritó Cologne. No permitiría eso. Ranma se casaría con Shampoo y así lo expresó. - Ranma debe casarse con Shampoo. Akane no es una de las nuestras Y Ranma no es una mujer, no puede tener los mismos derechos que una amazona.

- ¡CALLATE! -ordenó la líder- tu bisnieta es demasiado débil para poder dominar a semejante hombre-dijo la líder riendo-si yo fuera más joven-una sonrisa pícara dominó su cara, todas las matriarcas imaginaron lo que pensaba esa mujer, tenía fama de gustarle un poco la carne joven- la única que puede dominarlo es esa chica japonesa, y él a ella. Me interesan los dos, son demasiados buenos para dejarlos sueltos.

-Ese joven se casará con mi nieta y no permitiré que nadie se oponga a eso.

- ¿Osas desafiarme? -dijo la líder-durante décadas tu familia ha gobernado al pueblo, y no ha metido en muchos problemas, debo recordarte cuando te encaprichaste de ese joven ladronzuelo japonés- Cologne miró a su líder con odio. Recodarle su relación con Happosai era algo muy ruin. -harás lo que yo te digas. Si no, tienes dos opciones. Desafiarme o callarte-y añadió con maldad-también te puedo expulsar del pueblo… a ti y tu familia. Hay amazonas que me lo están pidiendo. No me obligues a hacerles caso…lo estoy deseando.

Las dos viejas mujeres se miraron a los ojos, las dos se odiaban desde hacía mucho tiempo. Ahora parecía que la guerra entre las dos era segura. Lo que no sabían era que no serían apoyadas por muchas de las matriarcas en esta lucha. Todas querían hacerse con el poder. Todo indicaba que acabaría con una lucha por el poder, sería un todas contra todas.


Mientras Shampoo miraba como los dos prometidos huían juntos y se reunían con su familia. Y se metían en el interior del estadio.

- ¡Shampoo! - oyó que la llamaban, se giró y delante de ella vio a la bisnieta de la líder. Las dos chicas se odiaban tanto como sus bisabuelas- hoy te ganaré, hoy humillaré a tu familia, como se ha dedicado tu familia a humillar la mía durante décadas.

-No tienes nivel para rivalizar conmigo, debo seguir a mi Airen y que se case conmigo-dijo Shampoo.

- ¡No pasaras!, yo te venceré e iré a por ese chico y venceré a su prometida y me casaré con él.

-La única que puede vencer a la chica violenta soy yo-contestó Shampoo.

Las dos chicas se miraron un rato, calcularon la fuerza de la rival. Y se lanzaron al ataque, a su alrededor muchas amazonas luchaban entre ellas para que cuando sólo quedarse una, y esta fuera ella la esposa de Ranma.

En otra parte del campo otro grupo luchaba entre ellas, eran las pretendientes de Mousse. Una de ellas era ignorada y nadie peleaba con ella. Era una chica bajita y nadie pensaba que fuese una gran luchadora, esa chica siempre estuvo enamorada del joven chino, nadie lo sabía, pero ella sería la ganadora de ese grupo…aunque en realidad no venció ni a una sola amazona, ni fue vencida. Las dos últimas luchadoras de ese grupo tuvieron un KO doble y esa chica quedó vencedora.

Y en otra parte del estadio un tercer grupo de amazonas se peleaba por Kuno. Ellas no sabían lo loco que estaba ese joven…pero tampoco les importaba.

La guerra civil había estallado en el pueblo de las amazonas. Desde ese día todo cambio. Ya nunca más habría reconciliación entre ellas. El pueblo se separó en varias fracciones y una vez hubieron regresado a China se separaron en varios pueblos, y vivieron durante siglos en una guerra continua entre ellos.


La familia Tendo-Saotome huía por un pasillo que los llevaba a fuera del estadio. Iban a salir cuando Akane se paró y miró hacia atrás.

-Hija ¿Qué pasa? -preguntó Nodoka.

Akane miró a su familia y bajó la cabeza, iba a hacer algo que no les iba a gustar.

-Yo… creo... que…creo que…

Ranma la miró y se le acercó. Le puso las manos en los hombros y se miraron un instante y él asintió.

-De acuerdo Akane, lo haremos. -dijo el chico. Sabía lo que pensaba su prometida, él pensaba lo mismo.

- ¿Qué haréis? - preguntó alarmada Kasumi. Se empezaba a imaginar lo que se proponían los chicos.

-Nosotros debemos volver y parar todo-dijo Ranma- toda gira en torno nuestro. Poneos a salvo.

Akane miró a sus hermanas y las abrazó.

- ¡No volváis por nosotros! No dejéis que nuestro sacrificio sea en vano-dijo Akane. Diciendo casi lo mismo que le dijo Kasumi a Ranma dos años antes. Las volvió a mirar- os quiero, no os rindáis nunca.

Después miró a su padre y lo abrazó.

-Mi niña, te esperaré, sé que tu prometido te protegerá y cuidará.

- ¡Papa! ¡Volveré!, Ranma y yo os hemos de decir algo.

Ranma miró a sus padres.

- ¡Mamá! No dejes que mi padre te domine. Hazlo trabajar. Volveré y seré un hijo digno-se giró a su padre- no hagas sufrir a mi madre o te castigaré. -La madre del chico lo abrazó.

-Ya eres un hijo digno. No me tienes que demostrar nada.

Ranma y su prometida miraron a su familia. Y después se miraron un rato y sonrieron.

-Vamos guapa, es la hora-dijo el chico.

Todos lo miraron asombrados era la primera vez que lo oían echarle un piropo a su prometida.

-Si… mi amor-contestó ella- el asombró creció entre la familia, ahora era seguro, entre los dos chicos había pasado algo más que un entrenamiento extremo.

Los dos se acercaron y delante de su asombrada familia se besaron.

-Acabemos con esta locura y ya nada podrá separarnos…ya nada puede hacerlo. –Dijo el chico acariciándoles la cara a su prometida- recuperemos nuestra vida, las de nuestra familia y las de todos los que han vivido bajo el yugo de las amazonas.

Ella lo miro y asintió. Él le tendió la mano ella la aceptó y los dos salieron corriendo para donde esas extranjeras se estaban peleando.

La familia Tendo miró a los dos chicos ir a combatir. Los miraban asombrados, no se creían lo que habían visto. Ranma y Akane parecían haber aceptado sus sentimientos, los dos padres se miraron y sonrieron cómplices, ya podían celebrar la boda.

Mientras observaban como los dos prometidos se alejaban una sombra se proyectó sobre ellos. Todos se giraron asustados. Nabiki sonrió a ver quién era.

-Ya era hora que llegaseis, ellos nos necesitan-dijo la hermana mediana.


Los dos prometidos llegaron donde tiempo hasta se jugaba al béisbol, y ahora se había convertido en un lugar de ejecuciones de las amazonas. Pero en lugar de eso, en ese momento era el campo de batalla donde el antiguo y armonioso pueblo de la amazona se estaba sacando los ojos.

Al llegar se pararon sorprendidos, prácticamente esas aguerridas les habían hecho el trabajo. En el campo donde hacía años se jugaban los partidos de béisbol de la prefectura de Nerima, ahora estaba lleno de amazonas vencidas. Ninguna de ellas estaba muerta, pero tampoco estaban muy sanas. En pie quedaba unas pocas de cada grupo.

Los combates se habían contagiado a las gradas. Cada una de las guerreras peleaba apoyando a alguien de uno de los grupos o por ella misma. En el palco las matriarcas se habían olvidado lo que representaban y también luchaban entre ellas. Pero en lugar de pelear como guerreras respetables, usaban los peores trucos. Dos de ella se estiraban de los pelos. Otra metió un dedo en el ojo de su rival. Cologne mordía a la líder mientras esta la daba con el bastón. Todas ellas se insultaban de tal forma que los dos jóvenes se pusieron rojos de vergüenza.

Los dos chicos miraron a su alrededor asombrados. Nunca habían visto una pelea tan sucia.

- ¿Para esto hemos vuelto? -dijo Ranma-podíamos haber continuado con la familia y estas locas se hubieran matado entre ellas.

- ¿Qué tal si nos vamos y las dejamos que se liquiden entre ellas? - preguntó Akane. - ya volveremos cuando no quede ninguna en pie.

-Por mi si, como tú quieras-contesto el chico.

Se volvieron y cuando habían dado unos pasos.

-No te dejaré escapar Akane, te mataré y ¡Airen será mío! - Shampoo despeinada, parecía una loca. Sus ojos desorbitados, la boca torcida y babeante, la lengua le colgaban y tenía un tic en el ojo derecho. Le costaba mantenerse en pie-Ranma quererme a mí. Tú me molestas. Yo matarte y Ranma se vendrá conmigo.

Su locura le hacía mezclar un prefecto japonés con japonés aberrante.

Los dos prometidos la miraron con designación. En esas condiciones la joven no sería rival para ellos, pero no por ello deja de ser un peligro.

Akane se preparó a luchar, debía parar a esa bruja antes que hiciera más mal.

- ¡Akane! considérate…-Shampoo se mareó, le faltó poco para caer desmayada-Considérate ¡Vencida!

- ¡SHAMPOOOO! Gritó alguien. La amazona se giró y vio a la bisnieta de la líder. -Tú y yo no hemos acabado. - la chica no tenía mejor aspecto que Shampoo.

Shampoo bufó, se paró unos segundos. Miró a Akane, miró a su rival.

- ¡Akane! espérame unos segundos, vuelvo enseguida. No vuelvas a huir-advirtió la amazona.

- ¿Con quién te enfrentaras? - preguntó Ranma a su prometida.

Akane las miró y con un deje prepotente contestó.

-Con ninguna-respondió- no se mantienen en pie, caerán al suelo en segundos.

Las dos amazonas miraron a la joven con ira, esa chica ignorante vería quien era ella.

-Opino lo mismo que tú-dijo el chico- ¿hacemos una apuesta cuanto tardan en caer? Quien se acerque más gana, él que pierda invita al cine... -No habían hecho una apuesta de cual caería antes, sino cuanto tardaban en caer, eso significaba que Ranma opinaba que caerían a la vez.

Las dos amazonas lo miraron sorprendidas. Se miraron ellas misma y se lanzaron la una contra la otra. Dieron dos pasos y cayeron las dos al suelo de cuatro patas. Era casi un K.O. doble.

Akane se acercó a las dos chicas y la miró.

- ¡Ranma! He ganado yo la apuesta, mañana me invitas al cine-dijo la chica alegre. Miró a las dos jóvenes amazonas, estas la miraron con terror- Habéis perdido las dos, pero como alguien debe ganar y quedarse a Ranma, seré yo la que lo haga, aunque gané hace años. -con cada mano cogió las cabezas de las dos chicas vencidas, y las chocó.

- ¡Sonó a hueco! -dijo Ranma con sorna.

Los dos jóvenes miraron a su alrededor, las amazonas los miraron con expectación. Habían vencido casi sin luchar, a las dos mejores amazonas de la tribu. Según la ley ahora eran los dos mejores luchadores de la tribu y les debían pleitesía, pero al ser extranjeros…

-Parece que hemos llegado tarde-dijo alguien detrás de los prometidos- los dos chicos se giraron y vieron entrar a Ryoga, su novia y Ukyo y la familia de los dos jóvenes. - ya no queda nadie a quien vencer.

Los dos prometidos lo miraron con sorpresa.

- ¡Estáis vivos! -dijo Ranma con alergia. Y abrazó a su antiguo rival, este lo miró incomodo, pero le devolvió el abrazo. Akane abrazó a las dos chicas. Y Ranma se limitó a saludarlas.

-Os creíamos muertos-siguió Akane-Ranma me contó que os vio caer.

-Faltó poco, muy poco-dijo Ryoga- nos rodearon. Vencimos algunas, pero eran muchas y nos vencieron. Cuando despertamos nos habían llevado a los sótanos del Furinkan lo convirtieron en una prisión. Supimos que habíais escapado. Las amazonas iban en vuestra búsqueda, ninguna logró encontraros.

-Nos escondimos bien- contestó Akane, nadie debía saber el escondijo de los dos jóvenes. En un futuro, según las circunstancias, podrían volver a tener que esconderse y si nadie sabía de su existencia… mejor

-No han sido amables con nosotras, pero hemos logrado sobrevivir con suerte-Continuó Ukyo- capturaron a muchos compañeros nuestros, nos torturaron para que dijéramos donde estabais, pero no sabíamos nada y ella se enfurecieron, pensaban que mentíamos. Y continuaron torturándonos. Hoy iban a matarnos. Pero al llegar el día notamos que algo había cambiado en el aire, era un aviso. Todo indicaba que se aproximaba un cambio. A nosotros ese algo nos llenó de esperanza y a las amazonas de miedo.

-Al irse casi todas las amazonas de la prisión. Conseguí la energía suficiente para hacer el ataque de la explosión y rompí la puerta, atacamos a las amazonas que vigilaban las celdas y al ganarlas, liberamos a todos los prisioneros. De alguna forma Nabiki logró dejarnos un mensaje pidiéndonos ayuda y que tú y Akane nos necesitabais... Y vinimos aquí. Pero veo que no necesitabais ayuda, las habéis vencido a todas.

- ¡No! -negó Ranma- Se estaban peleando entre ellas. Se peleaban por mí, otro grupo por Mousse y otro por Kuno- al oír ese nombre todos se rieron, - ¿Os lo podéis imaginar? ¡pelearse por Kuno! Cuando salimos aquí prácticamente se habían derrotado entre ellas. Nosotros no hicimos nada, solamente Akane golpeó a esas dos-y señaló a Shampoo y su rival. -Instantes después llegasteis vosotros.

- ¿Qué habéis hecho vosotros estos dos años? -Preguntó Akari, la novia de Ryoga.

-Al principio estaba muy herida-dijo Akane-me tuve que recuperar. Y Ranma estuvo conmigo todo el tiempo. Fue un buen enfermero-dijo la chica, su prometido se sonrojó- después me entrenó desde el principio, todo eso nos llevó el primer año.

-En el segundo año, nos adentramos en un bosque y nos sometimos a un entrenamiento especial, muy fuerte. Queríamos ser más fuerte que las amazonas, pero no ha servido de nada, esas locas se han peleado entre ellas-acabó el joven con tristeza.

-Buenos ahora empezaremos de nuevo sin estas locas-dijo Ukyo- la policía las temía. Pero ahora las mandaran allí de donde vinieron. Lástima que puede que vuelvan cuando se recuperen sus heridas.

-No lo creo- dijo Akane y todos la miraron asombrados.

- ¿Por qué no lo crees? -preguntó Akari.

-Se han peleado entre ellas. Creo que se separaran en varios grupos. Estarán todo el rato peleándose entre ellas. No tendrán tiempo para volver a Japón.

Ranma asintió y los otros chicos los miraron con respeto, esos dos chicos habían provocado el fin de ese pueblo. Así lo comentó Ryoga.

-No, nuestra participación ha sido mínima. Debes añadir a Nabiki y Kasumi y mi madre, a las estúpidas leyes de las amazonas. Y sobre todo a Shampoo y su abuela, ellas dos y sus locas ambiciones fueron las que provocaron este desastre.

-No habéis vencido aun-dijo Cologne. Había vencido a la líder, aunque estaba despeinada, sangraba y como su nieta tenía cara de loca. Se sabía vencida, su pueblo había sido destruido por sus propias leyes y por la locura de su bisnieta. Pero no admitiría esa derrota- ahora me vengaré. Destruiré lo que más queréis.

Una de la amazona llegó con un fardo en los brazos y se lo entregó a Cologne. Esta lo miró y miró a los dos prometidos con maldad.

-Ahora perderéis lo que más amáis, sufriréis una derrota como la que mi pueblo ha sufrido. Si pensáis que ganareis sin sufrir debe ser por qué estáis locos.

Ryoga y la familia de los jóvenes, que acababa de llevar, se los quedaron mirando. Los dos prometidos ocultaron algo, no habían contado todo.

Los dos chicos miraban a la vieja bruja con horror.

- ¡No! ¡eso no! - gritó Akane desesperada- ¡por favor, eso no!

La chica se tambaleó, Ranma corrió a sujetar a su prometida y miró a Cologne con furia.

-Hazle daño y te mataré, solo por amenazarlo te mataré. Cologne considérate muerta, te daré el peor fin que te imaginas.

La matriarca rió con maldad,

-No podéis vencerme, sois muy jóvenes e inexpertos-respondió. - nunca debiste seguir con Akane. Te debías haber casado con Shampoo. Ahora eliminaré a los dos impedimentos que evitan que estés con mi bisnieta. Lo primero que haré es matar a…

- ¡MATA A MI HIJO Y TE ARRANCO LA CABEZA, MALA BRUJA! - gritó con furia Ranma. Sus ojos desprendían odio, mucho odio. Cologne se echó para atrás, algo le dijo que había llegado muy lejos, pero no hizo caso. Se pensaba ganadora. Al lado del chico su prometida la miraba con igual odio. Los dos pensaban destrozar la vieja bruja. No necesitaban hablar para comentar las técnicas que utilizarían con ella. Desde hacía un tiempo los dos se coordinaban tan bien que ni siquiera necesitaban hablar.

- ¿Tu… tu? ¿Tu hijo? - preguntaron la familia de los chicos y sus amigos sorprendidos. No se esperaban esa noticia.

-Si, nuestro hijo. Es lo que teníamos que contaros- dijo Akane sin dejar de mirar a Cologne- nació hace seis meses.

-Pero si dijisteis que no…- contestó Nodoka.

-En medio de una refriega no era lugar para hablar de eso. - comentó Ranma.

Todos miraron a la pareja sorprendidos.

- ¿Cómo pudisteis entrenar y tener un hijo? - preguntó asombrada Nabiki. - ¿Cómo pudisteis llegar a ese nivel y cuidar un niño?

-Parte de entrenamiento fue más psíquico que físico. -comentó Akane- durante el embarazo hicimos mucho entrenamiento mental, para desarrollar nuestras mentes, abrirlas y hacerlas más grande. Después de recuperarme del parto hicimos mucho entrenamiento físico.

- ¿Pero teníais un niño como pudisteis cuidarlo y entrenar a la vez? -dijo Nodoka sorprendida.

-Sacamos tiempo para todo, pero ahora no es tiempo para hablar de eso. Debemos rescatar a mi hijo-dijo Ranma. Aunque hablaba con la familia, no quitaba la vista de Cologne. Estudiaba los movimientos de la anciana. Akane a su lado hacía lo mismo.

La anciana miraba los dos jóvenes, estaban preocupados por su hijo. Eso haría que bajasen la guardia y se preocuparan. No verían el plan que tenía preparado.

Shampoo recuperó la conciencia y vio a su bisabuela con el hijo de Ranma y… de esa bruja. Se haría la dormida y seguiría el plan de Cologne.

Ranma vio el movimiento de Cologne, intentaba huir, los padres de la criatura se lanzaron a por ella. Cologne sonrió, esos dos idiotas habían caído en la trampa. No se habían dado cuenta que Shampoo no estaba desmayada.

Cologne corría huyendo de los chicos. De golpe se dio cuenta que los dos chicos la estaban cercando. Parecían dos lobos actuando sincronizados para cazar una pieza, pero no sabían que serían ellos los cazados.

-Pobres niños os tengo donde quiero-comento en voz baja y se paró. Se giró a un punto y lanzó el fardo- ¡tuyo Shampoo! Has llegado tarde, deberías haber vigilado a mi bisnieta. Ahora ella matará a tu hijo y después a Akane. Así serás el esposo de Sham…-se calló. Vio que sólo la seguía Ranma, no veía a Akane. Empezó a mirar a todas partes, pero no lograba verla y peor no la percibía.

Vio el fardo dirigirse a Shampoo, de golpe algo apareció, saltó y cogió al bulto. Akane había aparecido de golpe y recuperó a su hijo. La chica al tocar el suelo miró dentro del fardo y sonrió, se le escaparon las lágrimas. Su rostro se dulcificó y besó al niño con cariño. Se giró hacía Ranma y le sonrió tranquilizadora. El chico suspiro aliviado.

Akane volvió con su familia y le entregó el niño a Nodoka.

-Este es mi hijo y el de Ranma. Luego haremos las presentaciones. Ahora nos hemos de librar de esas dos arpías.

Y volvió al campo de batalla, se quedó mirando a Shampoo. Esta se la quedó mirando desafiándola. Ella una guerrera de elite no se dejaría vencer por esa chica.

Ranma miraba con rabia a Cologne, nunca la había odiado tanto. Ni cuando le impidió transformarse en chico.

-Pero ¿te pensaba que no notamos que Shampoo había despertado? Lo supino en cuanto lo hizo. –Dijo Ranma- prepárate a sufrir bruja.

Cologne se asustó había dejado de percibir la energía del chico, lo veía, pero no lo sentía era como si el chico que tenía delante fuese una imagen. La mujer retrocedió, pensó que iba a perder, pero después pensó que ese joven no la ganaría, podía ser muy bueno luchando, pero ella tenía más experiencia.

-No me ganarás Akane- dijo Shampoo, eufórica- ahora te mataré y esta noche me casaré con Airen, y en dos días te habrá olvidado. Una amazona sabe cómo tratar bien al hombre que tiene la suerte de casarse con ella.

Akane la miró y suspiró.

-Ayer vi cómo te quería mi esposo- dijo Akane con prepotencia. Quería cabrear a esa amazona- ¿cuándo te estrangulaba te estaba diciendo que te quería? Ranma me quiere a mí. He pasado dos años con él. Me he duchado con él. He dormido con él. -puso una sonrisa perversa-y también he hecho el amor con él. ¿O piensas que mi hijo nació de un melocotonero?

Shampoo se enrabió, sólo pensar en Ranma abrazando a Akane la puso muy furiosa.

-Seguro que por las noches en sueños decía mi nombre –dijo la chica china.

-Si, lo decía- reconoció Akane- cada noche soñaba contigo. Soñaba en matarte. Decía Shampoo te mataré.

Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de la joven amazona.

Se fue a lanzar sobre Akane. Pero cuando levantaba el pie. Vio delante suyo a su rival, y vio lo que iba intentar esta.

-No puedes hacerme el TENSHIN AMAGURIKEN. -dijo Shampoo- sé cómo pararlo.

Akane la miró con una sonrisa traviesa.

-Pues pararlo…si puedes. ¡TENSHIN AMAGURIKEN! - y Akane hizo el ataque de su prometido, su rival vio que la velocidad de la chica era endiablada y que ella no lograría parar ningún golpe. Shampoo empezó a recibir golpe tras golpe. Al final cayó al suelo, y desde allí miró a su rival con odio.

- ¡Te mataré Akane!, ¡juró que te mataré! ¡Te mataré por esta humillación!, por robarme a mí Airen, por entregarte a él, cuando tu sabía que era mío.

- ¡Nunca fui tuyo! -dijo Ranma y el chico la miró con tristeza-podíamos haber seguido siendo amigos. Tú sabias que yo te apreciabas como amigo, sólo como amigo. No debiste planear cosas como mi boda sin mi consentimiento, ¡NO SOY UN OBJETO! - gritó el chico- ni soy de tu propiedad. No debiste atacar a Akane. En el momento que lo hiciste firmantes tu sentencia. Con eso sólo lograste que te odiará. No quiero saber nada más de ti. Te doy tres horas para desaparecer de Japón. Si no lo cumples… te buscaré y te mataré. - el chico se giró y gritó- ¡TRES HORAS PARA QUE DESAPAREZCAIS! LA PROXIMA AMAZONA QUE VEA PASADO ESE TIEMPO…¡LA MATO! –Amenazó el joven y miró a las amazonas muy serio. - y para que veas que no bromeo- y el chico le lanzó algo a la joven china. Shampoo lo cogió y al mirarlo vio que era su bisabuela herida, muy herida, la matriarca no había sido rival para el chico.

- ¡Te mataré Ranma, por dañar a mi abuela…! -dijo la chica. Pero se calló Ranma se acercó a ella con una sonrisa siniestra.

-Veo que no has aprendido la lección. Pues te contaré algo-dijo el chico-hace tiempo, busque información sobre tu tribu. La buscaba por qué sabía que tarde o temprano atacarías a Akane. Buscaba una forma de parar los pies a una amazona. Y encontré algo mejor, como hacer que la expulsaran de tu tribu. Era algo humillante para esa amazona, pero todas vosotras os lo habéis merecido. -el chico hizo una pausa- como pensaba que no era bastante entrené en secreto a Akane. De forma muy sutil, tanto que ni ella misma se dio cuenta. Cuando la atacaron estaba preparada para ganaros, si no hacíais trampa, pero como vosotras no sois guerreras honorables, las hicisteis.

Akane miró a su prometido. Ella se dio cuenta de ese entrenamiento meses después de ser atacada.

-Mientras se recuperaba Akane de sus heridas maduré el plan de humillaros, y como sabes lo he puesto en práctica, salvo que me quedan dos a quien castigar-el chico miró con maldad a su antigua amiga. Ella abrió mucho los ojos, sabía que planeaba el chico.

- ¡No Ranma!, ¡no lo hagas…! - suplicó llorando la chica.

-Haberlo pensado antes. No puedes obligar a nadie que te quiera, ni a casase contigo en contra de su voluntad- respondió el chico. - tampoco puedes matar a quien piensas que te molesta.

Ranma cogió a la chica por el pelo y le cortó la cola.

- ¡Ahhh! -gritó la chica, las amazonas desviaron la cara. Shampoo, la mejor de sus guerreras debía ser expulsada de su tribu. Al cortarle el pelo Ranma, ese corte era como si el chico la considerase inapropiada para él, la estaba despreciando de la peor forma. Acto seguido el chico cogió a Cologne por el pelo y repitió la acción.

-Sé que esto es humillante para vosotras…. –dijo el chico- pero esto lo será aún más- y prendió fuego al pelo cortado de las dos amazonas. Con esta acción el chico la señalaba como no nacidas. - Para las amazonas significaba que debían ser expulsadas de la tribu, sus nombres no volverían a ser pronunciados, ni ponerse a otra persona. Su familia debía a su vez olvídalas y quemar todas sus pertenencias. Podían ser perdonadas, y ser admitidas de nuevo en la tribu, pero lo debía perdonar el que provocó ese castigo, y Ranma jamás lo haría. Pero jamás debían acercarse a la persona que les dio este castigo.

Shampoo se vio con ese castigo, sola, con su abuela. Sin familia, sin amigos. Y con que su Airen la había despreciado. Había perdido todo, y sabía que ella misma quien se buscó ese fin. Su desesperación no tenía fin, y no podía matarse ella misma, la ley le prohibía ese alivio.

-SHAMPOO TRES HORAS, EL RELOJ YA CUENTA-dijo Ranma tajante. - no me obligues a llamar a la policía que te reporte a tu país de mala forma. Ahórrate al menos esa humillación.

-No os dejaremos vivos después de esta humillación. -las amazonas se había reunido y se lanzaron sobre Ranma y su prometida. Estos se separaron y llevaron a las amazonas al centro de dos elipses, cada joven hizo la suya, y lanzaron dos HIRYU SHOTEN HA. Dos tornados se elevaron, y se fusionaron llevándose las amazonas, que poco después cayeron al suelo.

En ese instante se acabó la batalla, con la derrota definitiva de las amazonas.

-Por fin acabó todo- dijo en suspiro Akane.

-No, no ha acabado todo. – dijo Ranma fastidiado- Nos toca lo peor, reparar todo lo que estas locas han estropeado o roto, será algo que nos llevará mucho tiempo- el joven miró a su prometida y sonrió- pero ahora nos toca descansar.

Se quedaron mirando y de repente se abrazaron y besaron. Su familia los miró sorprendidos. Los dos padres se abrazaron llorando, el sueño de unir las dos escuelas se había cumplido, incluso tenían un heredero que entrenar, de eso se encargarían ellos…

Los dos se dirigieron hacía donde estaban su familia y sus amigos. Iban cogidos de la mano y bromeando. Se pararon delante de su familia y los miraron alegres.

Ranma se acercó a su madre.

-Madre…-el chico trago saliva- este es…- Ranma se sonrojó. Le costaba seguir- es mi hijo Kyosuke, tu nieto.

La mujer se acercó al niño y lo miró. Se parecía a Ranma, aunque mirándolo bien, se parecía a Akane.

-Que cosita tan maja- dijo la mujer cogiéndolo. El niño se la quedó mirando y sonrió- tiene tu boca Ranma y la nariz de Akane. Se parece mucho a los dos- la mujer pensó asustada en que el niño heredase el carácter de sus padres.

La mujer devolvió el niño a Ranma. Y este lo fue enseñando orgulloso.

Lo enseñó a las hermanas de Akane. A Kasumi, el bebé, la miró y sonrió y le tendió los brazos para que lo cogiera. La joven lo cogió y lo besó. Pero cuando el joven padre le enseñó el niño a Nabiki. Kyosuke se ocultó en los brazos de su padre y miró a su tía con desconfianza.

-Pero, ¿Qué le he hecho yo a este monstruito? - dijo Nabiki.

Los jóvenes padres la miraron mal. Pero después se miraron y sonrieron con maldad.

-Los niños tienen un septo sentido para reconocer a las personas malas- dijo con ironía Ranma- mí ya hijo sabe que no eres de fiar. -Ranma y Akane se carcajearon delante de la hermana mediana.

Nabiki miró a los dos prometidos y a su sobrino con mala cara. Tarde o temprano esos tres lo pagarían.

Los siguientes fueron los tres amigos de los chicos.

- ¡Ryoga, Akari y U-chan! Os presento mi hijo y él de Akane, se llama Kyosuke.

El bebé se dejó coger por las dos chicas. Pero cuando Ryoga se acercó, el niño lo miró con una sonrisa irónica, pero se dejó coger por el joven.

Fue en ese momento que Ranma miró a Akane y con mucho disimulo, le señaló con los ojos el vientre de Akari. Akane asintió y los dos miraron con una sonrisa traviesa al joven.

Ranma cogió a su rival por el cuello con un brazo y con la otra mano con poca fuerza le acarició la cabeza.

-Veo que tú tampoco has estado inactivo. - dijo Ranma riéndose.

- ¡Felicidades Ryoga! - dijo Akane emocionada.

El joven los miró extrañados.

- ¿Por qué me felicitáis? -contestó el chico alarmado.

Los dos prometidos se miraron, parecía que habían metido la pata.

-No se lo he dicho aún- aclaró Akari sonrojada. La chica miró a su prometido- ¡Ryoga!... Vamos… a ser…papas.

Ryoga abrió mucho los ojos, miró a su prometida, luego a sus amigos. Puso cara de idiota. Sonrió como un tonto.

- ¡Voy a ser papa! -dijo el joven, y se desmayó.

-Ha hecho y dicho justamente lo mismo que Ranma cuando le dije que estaba embarazada- dijo Akane con designación.

Ranma la miró mal y murmuró algo entre dientes, Akane lo miró riendo.

Ahora les tocaba lo peor, presentar a su hijo a sus abuelos. Sabía que él y Akane tendrían bronca, pero los dos chicos sabían cómo aguantar el chaparrón que se le venía encima.

La pareja se acercó a los dos patriarcas y los miraron con recelo, bajaron la mirada con vergüenza, como si hubieran hecho algo mal. Los dos padres sonrieron, ya tenían a esos dos jóvenes díscolos donde querían y...

- ¡Ranma! Eres un mal hijo-empezó Genma- ¿Cómo has podido avergonzar a nuestra familia de esa forma? Antes de tener un hijo deberías haberte casado.

- ¡Akane! Eres la vergüenza de la familia. En nuestra familia no toleramos comportamiento así- dijo Soun. Miró a Ranma- Me has fallado. Confié en ti, pensé que eras un buen hombre, pero veo que no.

Con toda tranquilidad Ranma dejó en brazos de su prometida a su hijo. La chica se acercó a su padre y sonriendo se lo enseñó. Ninguno de los dos chicos les había hecho caso a sus padres.

-Mira padre, este es tu nieto- Soun miró al niño y toda su furia aparente desapareció. Cogió al niño y lo miró y empezó a llorar. El niño le sonrió, esa sonrisa le recordó a la de su difunta esposa.

Ranma cogió al niño y se lo enseñó a Genma. El niño miró a su abuelo y se acurrucó en su padre y negó con la cabeza, ese hombre no le gustaba, ese hombre era un mal bicho. Se agarró a su padre no quiso que Genma lo cogiera. Lo miraba con desconfianza, más que la que le tenía a Nabiki.

-Padre, este es tu nieto-dijo el chico con una sonrisa que desapareció pronto- "¡MI HIJO Y ÉL DE AKANE!", ¡Nada de entrenamiento absurdos!, ¡nada de viaje de entrenamiento…! y sobre todo…

- ¡NADA DE PROMESAS DE MATRIMONIO! - gritaron los dos jóvenes. Habían dejado claro que serían ellos lo que decidiesen sobre el niño. Los dos abuelos no estarían de acuerdo… pero ellos los harían cambiar de opinión por las buenas, o por las malas.


Mientras los chicos presentaban a su hijo, entró la policía y fue capturando las amazonas, una vez derrotadas ya no las temían y pudieron detenerlas. Esa misma tarde la mayoría fue devuelta a su país donde continuaron peleando entre ellas durante generaciones. Se separaron en varios pueblos que se enfrentaban entre ellos. Los hombres aprovecharon esas peleas y se rebelaron contra ellas y consiguieron tener el mismo status que las mujeres.

En un lugar separado se asentó lo que se llamó el pueblo de las olvidadas, las que fueron vencidas y les cortaron el pelo.

Y en un lugar de las montañas se asentó el clan de Cologne, odiadas por todas y atacadas por todos los pueblos de la zona, todos tenían mucho en contra de ese odioso clan.

Con la policía llegó Mousse, lo habían tenido escondido durante todo el tiempo, después colaboró con la policía para capturar amazonas y meterlas en prisión. Nada más aparecer, se le echó encima la joven distraída que ganó su derecho a ser su novia. La joven siempre había estado enamorada de él, y al final se quedó con el premio, Shampoo al verlo abrazado a esa chica, tuvo un gran ataque de celos. El joven miope y su nueva prometida se quedaron con el Neko Aten, nunca volvieron a China

Kuno y su hermana volvieron a aparecer, estuvieron ocultos en el refugio de su mansión. Kodachi intentó seducir a Ranma, pero cambió rápidamente de opinión, la fuerza de Akane fue la culpable. ¿Y Kuno…? Kuno olvidó pronto a sus dos antiguas diosas, ahora tenía un harén de amazonas locas por él, aunque a Kodachi no le gustó tener que soportar tantas locas.

Esa noche se celebró la liberación de Nerima. Muchos habían vuelto a sus casas. Fue una noche de celebraciones, en la que se brindó a la salud de sus salvadores.

En el dojo Tendo se celebraba una fiesta especial, aparte de celebrar el fin de la tiranía de las amazonas. Celebraban el retorno de los dos chicos, el nacimiento del heredero y planeaban ya la boda. Aunque los dos chicos aclararon que ya se habían casado, celebrarían una boda para compartir con la familia.

En esa fiesta aparte de la familia estaban Ryoga y Akari, que celebrarían pronto su boda. Y Ukyo, que hacía años que había aceptado que Ranma no sería suyo. Durante su estancia en la prisión, la joven había abierto su corazón a Komatsu Kunoichi, su antiguo camarero.

Ahora repararían el Ucchan y lo volverían abrir.

Ranma había dejado claro a su padre y a Soun que la educación del heredero o futuros herederos se encargarían él y su esposa. Su padre y suegro se opusieron. Pero entre él y su esposa se encargaron de convencerlos que no era bueno para su salud oponerse a la sagrada voluntad de los padres de Kyosuke Saotome.

En un momento dado Ranma salió al jardín y miró el estanque y al dojo destruido. Lo había echado de menos, ese era el único lugar que pudo llamar hogar. Se acercó al derruido edificio. Le traía tantos recuerdos, que las amazonas se habían encargado de mancillar.

De repente notó una mano en espalda, se giró y vio a su esposa mirándolo con una sonrisa llena de esperanza.

-No te preocupes, lo volveremos a levantar-ella le sonrió. Él la miró asintió. - en poco tiempo volverá a ser como era.

-Lo sé Akane, pero… guardaba tantos recuerdos. Míos practicando. Tuyos entrenando, con tu padre, con tu madre… conmigo. Te vio crecer, y esas… rameras se encargaron de mandarlos a la mierda- dijo el chico con lastima.

Ella miró el dojo y se le escapó unas lágrimas. El chico tenía razón, esas brujas habían destrozado tantas cosas.

-Sí, pero ahora esos recuerdos viven aquí-dijo ella señalándose la cabeza con un dedo- y aquí-señalando la cabeza de su esposo. - mientras tú y yo lo recorremos, permanecerán vivos.

Ranma miró a su esposa y asintió. Sintió un presentimiento y al igual que su padre y su suegro años antes se vio en la necesidad de hacer una promesa con su esposa y sus amigos.

- ¡UCHAN, RYOGA, AKARI! -llamó a los tres jóvenes que se reunieron con el joven de la trenza y con Akane- hace años mi padre y él de Akane hicieron la promesa de unir las dos familias, de casarnos a nosotros dos. Hoy yo también voy a hacer una promesa. Y la haré con vosotros- los otros jóvenes lo miraron asustados. Él los miró y rió- la promesa es esta. Quiero que nuestros hijos, cuando los haya, sean amigos, prometo que haré todo posible para que lo sean. Pero debemos dejarlos elegir con quien quieran casarse, y si dos de nuestros hijos se enamoran y se casan, que lo hagan por propia voluntad, sin imponerles nosotros nada, ni a favor ni en contra. -miró a sus amigos. - ¿Estáis de acuerdo?

Ryoga fue el primero en hablar.

-Yo estoy de acuerdo-dijo el joven- si Akari no se opone.

-No me opongo-dijo la aludida- todo lo contario.

-Yo tampoco me opongo-dijo Ukyo- es más estoy segura que dos de nuestros hijos se casarán.

-Yo tampoco me opongo Ranma-dijo Akane- debemos dejarlos ser libres de elegir a quien amar. Nosotros tuvimos muchos problemas, por culpa de dos cabezas hueca-y miró a los dos patriarcas-por culpa de nuestra timidez y orgullo-y miró a sus amigos y se rió- y por culpa de gente que se metió por medio.

Ukyo y Ryoga rieron incomodos. Los cinco miraron los restos del dojo y allí prometieron que siempre serían amigos.


Horas después, la celebración en el dojo había acabado y dos chicos miraban las estrellas desde el tejado.

-Como he añorado este sitio-dijo la chica. Su esposo la abrazaba y se sentía feliz.

-No eres la única, mi preciosa marimacho-dijo el chico. Ella sabía que no la estaba insultando. - este es el mejor sitio de Nerima, de Japón. Desde aquí las estrellas es de donde se ven mejor.

-Si desde aquí brillan más-dijo ella.

Él la miró y se puso serio.

-He hablado con tu padre y con Ryoga. Quiero abrir de nuevo el dojo, cuando lo acabemos de reconstruir. Le he pedido permiso a tu padre y me lo ha dado, dice que ahora que estamos casados es nuestro y hagamos lo que queramos. Y le he pedido ayuda a Ryoga para llevarlo. Y ha aceptado. Cada día lo traerá Akari.

La chica lo miró enfadada.

- ¿Y yo qué? Podía ayudarte. -preguntó ella con mucha rabia.

-Sí, pero de lunes a viernes nosotros iremos a la universidad. Para esos días necesitaremos a Ryoga. Los fines de semanas y festivos seremos nosotros los maestros. De aquí que empecemos a estudiar faltan meses, esos meses podemos poner este dojo como el mejor de todo Japón.

Ella lo miró asintió.

- ¿Eres feliz Ranma? - preguntó Akane.

- ¿Si soy feliz? - la miró y rió- te tengo a ti a mi lado, la mujer más guapa de Nerima, la que quise desde el principio, la única que ocupaba y ocupa mi mente y mi corazón. Eres mi vida y mi corazón. La dueña de mi corazón y de mi vida. Tenemos un bebe maravilloso, abajo durmiendo, que dentro de poco se despertará pidiendo comida. No creo que se pueda pedir más. Todo lo demás es superficial y superfluo e innecesario. - la miró y con una sonrisa divertida- ¿Y tú eres feliz?

Ella lo miro y sonrió.

-Te tengo a ti. Aunque al principio nos llevábamos mal, siempre has estado a mi lado, eres el mejor marido que se pueda tener. Contigo nunca me he vuelto a sentir sola, como me pasaba antes que tú llegases. Siempre me has acompañado y protegido. También eres mi vida, mi corazón. El dueño de mi corazón y de mi vida. Eres mi alfa y eres mi omega. Tenemos nuestro hijo, que es el mejor regalo que me has dado. No puedo pedir más. Tengo todo lo que siempre deseé.

Los dos chicos se miraron y se besaron. Allí en el tejado se besaron durante minutos, aquel sitio era su lugar, su refugio, su tesoro. En el único lugar del mundo que era suyo en exclusiva expresaron su amor, sus sentimientos, todo lo bueno que en ellos había.

Al separar sus labios se miraron, se sonrieron y juntos contemplaron las estrellas... hasta que su hijo lloró pidiendo comer.

FIN


Notas del autor:

Hola, en este fic como en "Volver a encontrarnos" se me fue de las manos. En ambos quería un fic de pocas paginas, máximo quince paginas de word, y se me fueron alargando casi sin darme cuenta, debía de haber mucho que contar. En ambos fics los personajes lo pasan muy mal. Debe gustarme ponerlo en situaciones extremas.