16ª. Desaparecidos
Los seis chicos estaban en medio de la calle. Miraban de un lado a otro como buscando a alguien.
- ¿Estás seguro que viven por esta zona? -preguntó la chica de la espátula.
-Sí, mi informante me informó que al menos uno de ellos vive en este barrio, que se han visto dos chicos que coinciden con las características de las personas que buscamos desde hace meses. -contestó el chico que llevaba la espada de bambú.
-Eso mismo dijiste en Hiroshima y en Hokaido, y en varios barrios de Tokyo. -contestó furiosa la chica de la espátula.
-Mi informante es un hombre de confianza, tiene una agencia muy respetable. Si fuese mi otra informante me lo pensaría más- contestó el chico de la espada.
-Teniendo en cuenta que esa otra informante tuya es la hermana mediana de la chica que buscamos-dijo la chica vestida de gimnasta.
- ¡Hermana me ofendes!,- bramó de nuevo ese chico-Nabiki Tendo no sabe nada, está muy furiosa. Su hermana y el falso prometido de esta están desaparecieron sin dejar rastro, y de eso hacer casi un año. Nadie de la familia sabe nada. Nabiki ha pedido mucho dinero al desaparecer esos dos chicos.
-Airen desapareció por enfadarse con chica violenta, y ella enfadarse con su familia y desaparecer.
-Ranma es el culpable de que Akane haya desaparecido, cuando lo encuentre…-dijo el chico con la cinta en la cabeza.
-Tú que te perderías en tu propia casa-dijo el chico de las gafas- Seamos realistas, esos dos desaparecieron con poca diferencia. Yo creo que esas desapariciones no fueron causales. Que estaban compinchados. Y ahora en este barrio hay dos chicos parecidos a Akane y Ranma. Creo que están viviendo juntos y se ocultan de nosotr...- no pudo seguir cinco jóvenes le pegaron una paliza. No podían aguantar que eso fuera verdad.
Los cinco jóvenes volvieron a mirar para todas partes, buscando sus objetivos.
La gente pasaba por su alrededor y los miraba extrañada y murmuraba. Esos seis jóvenes llamaban mucho la atención, parecían seis locos peligrosos.
-Despertamos mucho la atención, vamos a volver a tener que salir corriendo como en Hiroshima. - dijo Kuno.
-Fue culpa tuya, acosaste a la hija del comisario. Pasamos dos días en la cárcel, estuvieron a punto de enviarnos al manicomio-se defendió Ryoga. El otro chico se enfadó. No acosó a la chica, fue ella la que se enamoró de él. Y como era tímida, fue él quien se acercó a ella. Esa chica no vio el acercamiento desde el punto de vista del… acosador
- ¡El señor Ryoga Hibiki se busca una paliza! -atacó Kuno, amenazando al otro chico.
-Inténtalo y te ganarás… - se defendió el otro joven.
- ¡CUIDADO! - Avisó Ukyo.
Los dos chicos habían invadido la calzada y una moto estuvo a punto de atropellarlos. El motorista tuvo que desviarse para no llevárselos por delante. Aun así, paso rozándolos.
Los ocupantes de la moto eran dos, un hombre y una mujer, enfundados en trajes de motoristas, con guantes y casco. El motorista detuvo la moto y se giró mirando los seis chicos. La chica que iba con él también los miró, esos dos motoristas debían estar furiosos.
- ¡Imbéciles! - les chilló la mujer.
Pero se giró y le indicó al piloto que siguiera, y el hombre le hizo caso. En la siguiente esquina giraron y los seis chicos los perdieron de vista.
- ¡Vaya moto! - comentó Tatewaki- y la joven tiene un buen cuerpo.
- ¡Y como conduce él! ¡Que belleza de moto! Como me gustaría conducir una moto así -dijo Ryoga. Estaba alucinado por esa moto. Los tres chicos habían olvidado su objetivo.
-Si tuviera una moto así…- fantaseó Mousse.
Se oyeron tres golpes y los tres chicos cayeron al suelo con un chichón en la cabeza.
- ¡Hombres! ven a una chica maja o una moto y pierden cabeza-dijo Shampoo con fastidio- hemos venido en busca de Ranma y Akane. No para que os embobáis con una moto.
Y las tres chicas siguieron buscando a sus presas dejando los tres chicos desmayados en el suelo.
- ¿Has apagado las luces? -preguntó el joven.
-Si, y también cerrado el gas y el agua.
El joven asintió.
- ¡Vamos!, será un viaje largo, pero haremos varias paradas. - ¿Estás dispuesta a regresar? -preguntó el joven mientras cerraba la puerta del apartamento.
-Si, ya lo hemos hablado. Sé que será volver a la rutina, aunque sea por unos días. Pero debo volver, quiero ver a mi familia.
-Pues será como tú quieras. - dijo el chico después de pensarlo un rato.
Bajaron las escaleras. Los dos iban enfundados en sus trajes de motoristas. Llevaban sus mochilas al hombro y ella llevaba un bulto en las manos.
Llegaron al pequeño aparcamiento del edificio, y se acercaron a la moto. Ella dejó el bulto en la mochila de la moto. El joven levantó el asiento y cogió los cascos y dejó en su lugar de estos las mochilas.
Los dos jóvenes se pusieron los cascos y se subieron a la moto. Y él chico la arrancó y salieron de allí.
Ella iba agarrada al joven, este en poco tiempo se había vuelto muy hábil con la moto, ella se sentía segura con él conduciendo.
Hacía pocos minutos que habían salido de su apartamento cuando, de la acera bajaron dos chicos peleándose invadiendo la calzada. El motorista tuvo que desviarse, le faltó para no llevárselos por delante. Aun así, paso rozándolos. El motorista detuvo la moto y se giró mirando a los dos chicos. La chica que iba con él también los miró. Los dos motoristas estaban furiosos.
- ¡Imbéciles! - dijo la mujer. Su corazón palpitaba, estaba furiosa, pero sabía que el joven que la acompañaba lo estaba aún más. Se fijó en los otros cuatro jóvenes que acompañaban a esos dos idiotas. Y decidió hacer lo más inteligente, pidió a su compañero que siguiera adelante sin hacer caso a esos seis. El chico asintió y partieron. En la primera esquina giraron, pero el joven motorista vigiló por el retrovisor de la moto a esos sujetos. Durante unos minutos fueron a una velocidad constante. Salieron de la ciudad, aumentaron la velocidad. Cuando ya se habían alejado de ella, el chico paró en la cuneta y se miraron, suspiraron aliviados, ¡habían estado cerca de no llegar a emprender ese viaje!
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El viaje hacía su destino seguía sin incidentes. Circulaban por una carretera solitaria paralela a la playa. Estaba oscureciendo. En un momento el joven paró la moto y señaló la playa.
- ¿Paramos aquí? - preguntó el chico.
- ¡Si! Debemos descansar- dijo ella.
Momentos después. Los dos jóvenes estaban cocinando algo en una hoguera. Habían montado una tienda de campaña y estacionado la moto al lado.
Cenaron entre bromas y al poco se acostaron.
Cuando el sol salió, los dos jóvenes ya habían desayunado, recogido todo y se estaban preparado para ponerse de nuevo en camino.
Al mediodía pararon en un restáurate y comieron.
Dos días después llegaron a Tokyo. Buscaron un hotel con aparcamiento donde dejar la moto y pasaron allí la noche.
Al día siguiente, se levantaron un poco tarde, el viaje los había agotado. Habían tardado varios días en hacer el trayecto, lo podían haber hecho en menos de un día, pero no tenían prisa.
Horas después iniciaron la última parte del trayecto. Al llegar al barrio de la joven, esta miraba cada calle con añoranza. Se había ido hacía tiempo, ahora volvía para reencontrarse con su destino.
A media mañana llegaron a la casa que buscaban. Pararon la moto y entraron.
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Kasumi estaba haciendo la comida. Como cada día pensaba en su hermana pequeña y el ex prometido de esta. Se preguntaba donde estarían, en casi un año no habían dado señales de vida.
Estaba sola, Nabiki estudiaba su segundo año de universidad, vendría en un par de horas. Su padre y el viejo maestro se habían ido de "entrenamiento" hacía una semana, debían volver hoy. Los Saotome estaban de viaje, también volvían hoy.
Y fue entonces cuando oyó alguien que entraba. Debía ser alguien de la familia. Salió a recibirlos y vio a dos jóvenes motoristas que metían en el jardín una gran moto.
-No sé quiénes son, pero…- dijo, pero se calló. La joven se quitó el casco y Kasumi se asombró, sus ojos se llenaron de lagrimas y se abalanzó sobre la joven. - ¡Has vuelto! Te he echado mucho de menos, Akane.
-Si he vuelto Kasumi. Estoy de nuevo en casa- dijo Akane llorando.
Kasumi y Akane estuvieron un rato abrazadas.
- ¡Como has crecido! – dijo Kasumi mirándola de arriba a abajo- con el pelo así te pareces mucho a mama, cada vez te pareces más a ella.
Akane sonrió y se giró hacía su acompañante. Kasumi lo miró.
- ¿Quién es tu amigo? ¿me lo presentas? -dijo la mayor de las Tendo.
-Si, él es…- empezó Akane.
El chico se acercó y Kasumi sonrió.
-No hace falta que sigas con el casco. Te he reconocido hace rato. ¿verdad Ranma?
El chico se rió y se quitó el casco. Ranma no había cambiado mucho, en esos meses. Parecía más adulto, más alto y con el pelo más largo.
-Te digo lo mismo que a Akane, cada vez te pareces más a tu madre, pareces ella en chico.
El chico se sonrojó.
-Gracias Kasumi. Tú sigues igual. Parece que por ti no pase el tiempo. - y la besó en la mano.
Fue entonces cuando la hermana mayor se sonrojó.
- ¡Has cambiado Ranma! Me da envidia mi hermana. Te has vuelto muy cariñoso y gentil. ¿Dónde está aquel joven egocentrista y tímido?
-Akane lo hizo desaparecer- dijo el chico y sonrió con maldad. - sus golpes me hicieron entrar en razón a la fuerza. – bromeó el joven.
Akane se acercó con el puño en alto dispuesta para pegarle, el chico bajó la cabeza y levantó las manos para protegerse. Los dos jóvenes se miraron y se empezaron a reír.
- ¡Kasumi! ¿y mis padres y el tuyo? ¿y Nabiki? - preguntó Ranma.
Kasumi les explicó donde estaban. Estuvieron un rato hablando explicando que habían hecho esos meses y unos minutos después Kasumi se levantó.
-Me voy a hacer la comida- dijo.
- ¿Te puedo acompañar hermana? -preguntó Akane.
- ¡Claro que sí! -contestó la hermana mayor. Pero le pareció extraño que Ranma no dijera nada. Cuando Akane salía del comedor miró a Ranma de forma significativa y este asintió.
Cuando las dos mujeres abandonaron el salón Ranma fue a la moto, abrió la mochila de esta, cogió el bulto que había allí y lo subió a la habitación de Akane. Dejó ese bulto en la cama de Akane, lo abrió y lo miró y sonrió.
-Se llevarán una sorpresa cuando lo vean- y abandonó la habitación y volvió a donde estaba la moto, y la guardó en el almacén.
El chico fue a la cocina.
-Kasumi he metido la moto en el almacén, nadie debe saber que la tenemos. ¿Nos harás ese favor? -preguntó el chico.
-Si, no se lo diré a nadie- dijo Kasumi sonriendo.-Por mí no lo sabrán.
- ¡Kasumi! Me voy a cambiar, subo a mi habitación- dijo Akane y la chica salió, pero antes miró de forma extraña a Ranma y este asintió. Kasumi no se dio cuenta de eso, pero si que los dos chicos se comportaban de forma extraña.
Akane subió a su habitación y se acercó al bulto que había en su cama y….
Era por la tarde, los tres jóvenes habían comido. Akane subió a su habitación a echarse una siesta, dijo que estaba cansada.
Ranma fue a entrenar al dojo. En esos meses no había dejado de hacerlo, pero el joven añoraba el dojo. Cuando acabó ese entrenamiento se duchó, se sentó en el salón y miró la tele, al poco bajó Akane.
- ¿Has dormido bien? -preguntó Ranma- Últimamente no lo haces bien. -La preocupación del chico era evidente.
-Sí, ya estoy descansada. No te preocupes. Tú tampoco descansas muy bien. Debes tranquilizarte, los últimos exámenes te salieron muy bien. Sube y descansa.
-Sí, eso haré, ¿Te importa que lo haga en tu habitación? -preguntó el chico, Akane negó con la cabeza y Ranma subió y se acostó en la cama de Akane. Durmió poco, una hora como máximo y cuando bajó siguieron hablando.
Kasumi se puso en guardia, había algo que se le escapaba. Los chicos estaban extraños, como si ocultasen algo. Pero no le dio importancia, debía ser por algo relacionado con la universidad.
Estaban hablando los tres cuando llegó Nabiki y se quedó mirando a su hermana pequeña y a Ranma. Los vio muy cambiados.
- ¿Mama? -la miró bien. Aka…Akane. - se giró y vio al chico- ¿Ranma? ¿Dónde os habéis metido estos meses? -preguntó con su habitual sacronería- Seguro que estáis juntos desde el principio.
Los dos jóvenes se miraron y se empezaron a reír.
- ¡Nabiki! No has cambiado, sigues siendo igual de entrometida y fantasiosa de siempre. Ranma y yo nos encontramos estudiando en la misma universidad. Para reducir gastos compartirnos apartamento y trabajamos en el mismo sitio.
- ¿Me diréis donde estudiáis? Hay mucha gente que le gustaría visitaros. Y ¿Sólo compartís piso? ¿No compartiereis también habitación?
-Lo siento por ti, "queridísima" Nabiki, tenemos dos habitaciones. Cada uno utiliza una.-contestó Ranma.
Nabiki los miró sorprendida, no habían caído en esa trampa, pero eso no significaba que cayeran en la siguiente.
Siguieron hablando y poco después llegaron los dos patriarcas y la madre de Ranma. Se habían encontrado yendo para casa. El viejo maestro había desaparecido dejando sólo a Soun con un motón de problemas.
- ¡Has vuelto mi niña! -lloraba Soun. - Cada vez te pareces más a tu madre.
- ¿Ahora vives con Akane? ¿La tratas bien? - ¿Te comportas bien con ella? ¿Le ayuda en las faenas de casa? - preguntó Nodoka a su hijo. Los dos jóvenes les contaron que vivían juntos.
-Si a todo. En casa compartimos labores. Tenemos poco tiempo para limpiar, fregar o hacer la comida. O nos implicamos los dos o no podemos con todo- dijo el chico.
Los dos patriarcas después de la alegría inicial empezaron a montarle una broca por irse. Los llamaron malos hijos y que eran unos desagradecidos. Pero sus hijos los ignoraron.
- ¿Te apetece un helado?, Kasumi acaba de traer-preguntó Ranma.
-Sí, desde luego- respondió la chica.
Un instante después los dos jóvenes estaban saboreando helado, e ignorando a su vez a los dos patriarcas que les seguían dando la bronca.
Estaban acabando el helado, cuando oyeron jaleo en el jardín.
-Ya están aquí-dijo Ranma hablando con resignación a su amiga.
-Tarde o temprano debíamos encontrarlos de nuevo. -dijo Akane. - no deben saber que los vimos cuando veníamos para aquí y estuvimos a punto de atropellarlos. - indicó la chica en voz baja para que sólo lo oyese Ranma.
Ranma sonrió con maldad.
-Por mí no lo sabrán. – contestó em voz baja.
Esos seis locos entraron en la casa.
- ¡Airen! Por fin volver para casarte con Shampoo. -y la chinita abrazó a Ranma
Ranma notó como Akane se enfurecía. Pero antes que la cosa fuera a mayores el joven cogió los brazos de la chica y los separó de él.
¡Shampoo! - dijo el joven de la trenza. Miró a la chica con una sonrisa. Y de repente se puso serio- ¡No vuelvas a abrazarme!… y no me casaré contigo.
La chica se puso muy triste.
-Eso será por qué Ranchan se casará conmigo- dijo Ukyo con alegría.
-No Ukyo, no me casaré contigo- y miró a una ilusionada Kodachi- contigo tampoco. No puedo casarme con ninguna de vosotras-sentenció el joven.
-No permitiré que te cases con Akane-dijo Ryoga- es demasiado buena para ti.
-Akane Tendo y la chica de la trenza serán mías-dijo Tatewaki.
Ranma los miró con designación, miró a Akane, iba a decir algo, pero los dos chicos se pusieron tensos como si oyeran algo que los demás no.
-Ha vuelto a…-dijo el joven.
-Sí, ahora vuelvo-contestó ella- no creo que podamos ocultarlo más tiempo. – y la chica salió del comedor y subió al piso de arriba.
- ¿Qué ocultáis cuñado? -preguntó Nabiki intrigada, - es claro que ocultáis algo-la chica esperaba que Ranma se pusiera nervioso. Pero él la miró tranquilo, y sonrió con maldad. Pero no respondió.
- ¿Cómo que Airen no se casará con Shampoo? -pregunto una airada Shampoo- Mañana nos casaremos e iremos pronto a China.
- ¿Qué te has creído? - le preguntó furiosa Ukyo a Shampoo- Ran-chan se casará conmigo.
- ¿Cómo que se casará contigo? - se añadió a la discusión Kodachi- mi querido Ranma sólo me quiere a mí.
-Lo siento por vosotras, pero Ranma no se casará con ninguna de vosotras… por qué lo hará conmigo- se oyó una voz, todos se giraron y vieron entrar a Akane, en sus brazos llevaba un bulto, los destapó y todos vieron a un niño de unos pocos meses- os presentó a Yuta Saotome, mí hijo…y de Ranma.
Todos quedaron con la boca y los ojos muy abiertos, esa sorpresa no se la esperaban.
Nadie entendía nada. Si los chicos se habían peleado y cada uno se había escapado en una dirección. ¿Cómo era que volvían juntos y con un niño? Nadie se imaginaba como se había llegado a ese punto. Una peligrosa furia estalló entre los allí reunidos, se sentían engañados, el primero en reaccionar fue Ryoga. y se lanzó sobre Ranma para castigarlo.
- ¡RANMAAA! ¿Cómo has podido hacerle eso a Akane? ¡No te dejaré…! - no pudo seguir Ranma apareció delante suyo y le incrustó su puño en el estómago.
Ryoga cayó de rodillas, llevándose las manos a su dolorido estómago, estaba babeando y su última comida pugnaba por salir de su cuerpo. Su rival había ganado velocidad y fuerza.
El murmullo de protesta que iba a estallar se acalló y miraron a los dos recién llegados con miedo. Los dos estaban muy serios.
- ¡CALLATE! ¡TU OPINIÓN NO CUENTA, NI VALE NADA! -miró a los allí reunidos- ¡Vuestra opinión no cuenta nada! Sólo vale la de Akane y la mía.
-Tener este niño fue decisión mía y de Ranma-continuó seria Akane- para ello nos tuvimos que alejarnos de todos vosotros. Nuestras vidas hubieran estado en peligro, pero sobre todo temíamos por él- dijo señalando al niño.
Esos dos chicos desconfiaban de todo el grupo, tantos de sus rivales…como de su familia.
Las tres chicas miraban Akane con rabia, les había ganado la partida, había atado a Ranma con un hijo, pero se vengarán.
-Esto no es el fin Akane, Shampoo se vengará. - y se lanzó sobre la joven madre y le arrebató al niño.
Akane y Ranma se asustaron.
- ¡DÉJALO! Va en riesgo tu vida- amenazó Ranma muy furioso, más furioso que nunca- ¡Te voy a matar si le haces el mínimo daño!
- ¡Deja al niño Shampoo! ¡Por favor! - pidió Akane- él no tiene la culpa
- ¡SI QUE LA TIENE! - gritó una enfurecida Shampoo. - Tú atar Airen con niño, has jugado sucio. Pero Shampoo vengarse y matar al… matar al…-acababa de oír reírse al niño. Yuta la miraba sin miedo y se reía. Shampoo no pudo evitar caer bajo el hechizo de la risa de ese bebe, y de esos ojos tan parecidos a los de Ranma- yo te… yo te… comeré a besos- dijo dejando a todos asombrados, y empezó a besar al niño. Al besarlo en el cuello el niño gritó de risa, allí tenía muchas cosquillas.
Akane suspiró aliviada, el niño no corría ningún peligro.
- ¿Me lo das Shampoo? Después podrás volver a cogerlo- pidió Akane, Shampoo se lo dio de mala gana. Ese niño era adorable, no le importaba tenerlo en brazos todo el tiempo del mundo.
Entonces todos pidieron coger al niño, se iban a pelear, cuando Akane acabó con la discusión.
-Creo que la primera debe ser su abuela-y se lo pasó a Nodoka.
-Que feliz me habéis hecho. Soy la abuela más feliz del mundo. Que cosita más adorable. Se parece a los dos, tiene los ojos de Ranma, pero la cara es igual a la de Akane, es precioso. El color del pelo será el tuyo Akane. -dijo una orgullosa abuela. -esperemos que no sea tan llorón como Ranma, montaba cada concierto por la noche, tenía a todos los vecinos asustados.
Ranma se puso rojo, mientras los demás se reían. Akane lo miró sonriendo.
-No sé de qué tú te ríes Akane, ¡tú eras también muy llorona! Los vecinos siempre se quejaban. Decían que desconectáramos la alarma anti ataque aéreo- dijo Nabiki riendo.
Esta vez fue Akane la que se puso roja.
-Me temo que en eso ha salido a los dos-dijo Ranma avergonzado.
-Cuando se despierta por la noche nos pega cada susto-acabó Akane.-el niño vino con un amplificador en la garganta.
El niño fue pasando por los brazos de todos. El niño se dejó coger por todos incluso por los hermanos Kuno. No les tenía miedo.
Soun lo cogió llorando y cuando le tocaba cogerlo a Genma.
Akane daba el niño al padre de Ranma, pero él bebe miró a su abuelo con desconfianza y se agarró a su madre con fuerza y negaba con la cabeza. No quería que lo cogiera ese hombre tan extraño, al niño no le gustaba ese hombre.
- ¡Pero Yuta! Es tu abuelo, no nos dejes tan mal-dijo la madre del bebé.
-Mi hijo es inteligente-dijo un presumido Ranma- ya sabe que su abuelo no es de fiar.
Todos se rieron, mientras el hombre gruñía por lo bajo. Ya le enseñaría a su nieto lo que era bueno.
- ¡Ranma! -preguntó Ukyo- ¿Cómo…? ¿Cómo…?
- ¿Cómo llegamos a tener a Yuta? -preguntó Ranma.
Ukyo asintió y todos miraron a los dos jóvenes padres expectantes.
Ranma miró a Akane pidiéndole permiso para contarlo y esta sonrió.
-Todo empezó a aproximadamente una semana después de la boda fallida…
UNA SEMANA DESPUÉS DE LA BODA FALLIDA.
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Hacía una semana que todo había cambiado. Los dos prometidos se sentían extraños.
Akane se sentía triste, Ranma la había dejado por el barril de agua del hombre ahogado, lo entendía, él quería ser un chico completo. Pero ella, a pesar que la habían chantajeado, ella si se quería casar con el chico. Ahora no se sentía querida por el chico. Encima veía a Ranma distante como si algo le preocupase.
Ranma se sentía despreciable, no tenía que haber dejado a Akane por ese miserable barril. Después entre todos lo habían arruinado, como arruinaron la boda, aunque él también participó en eso. Veía a Akane triste y sabía que él tenía la culpa.
Conforme fueron pasando los días un sentimiento extraño fue creciendo en los dos jóvenes. Un sentimiento de fracaso, como si les faltara algo. Tardaron unos días en saber lo que les faltaba, como era natural en ellos no se lo explicaron a nadie, y la quemazón fue en aumento.
Un día en la escuela mientras la profesora Hinako explicaba su asignatura, los dos chicos a la vez descubrieron la causa de su pesar.
Querían estar juntos, abrazarse, besarse, declarar lo que sentían. Ya no aguaban tanta incertidumbre, pero había una barrera que les impedía dar ese paso, su maldita timidez. Los dos se giraron y miraron, se pusieron rojos y volvieron a disimular que prestaban atención.
- ¡Es imposible que él me…! -pensó ella.
- ¡Es imposible que ella me…! -pensó él.
Pero a partir de ese momento la ganas de estar cerca del otro, salir juntos y abrazarse aumentaron. No podían estar lejos él uno de otro. Y la locura en sus corazones enamorados se hizo insoportable. Necesitaban declararse y pronto o acabarían muy mal.
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INTERLUDIO.
-Por eso días estabais tan extraños y con tanto mal genio. - dijo Kasumi.
-Fueron unos días horribles-dijo Akane- y lo pagamos con vosotros. Creo que se nos fue la mano en más de una ocasión.
Los tres rivales de Ranma sonrieron, ellos habían sufrido a los dos prometidos esos días. No tenían unos buenos recuerdos de esa época.
- ¡Bien! Sigamos…
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CONTINUACIÓN.
Ese estado fue empeorando cada hora, cada día. Los dos chicos se sentían como unas bombas a punto de estallar. Y casi a las dos semanas de la boda fallida. Al llegar a casa de la escuela.
- ¡Nos ha tocado un viaje a la costa! -dijo Soun riendo. Los dos chicos se alegraron, tal vez necesitaban eso para calma su estado.
-Pero como sólo hay cinco billetes…os toca quedaros en casa- dijo Genma riendo.
Los dos chicos se miraron espantados. Eso era terrible, no podían quedarse solos en casa. Y menos con el estado de ansiedad que experimentaban ellos.
- ¡No podéis dejarnos solos! -dijo Akane desesperada.
- ¿Por qué? ¿No te fías de tu prometido? -preguntó Nabiki con una sonrisa sarcástica. - ahora podíais hacer…
- ¡NO PIENSO HACER NADA CON RANMA! - gritó Akane, aunque su mente y su cuerpo le gritaban todo lo contario.
-No podéis dejarnos solos, somos dos adolescentes de dieciocho años. Sois unos inconscientes- dijo Ranma exaltado.
La familia los miró y sin decir nada cogió las maletas y se fueron. Los dos jóvenes se miraron asustados, eso iba a acabar mal. Los dos tenían un mal presentimientos.
- ¡POR FIN SOLOS! - Oyeron gritar a sus propias mentes con alegría. ¡Tenían en su contra incluso a sus propias mentes!
Nada más irse su familia los dos chicos salieron corriendo a sus habitaciones y se encerraron, no tenían miedo de lo que les hiciera el otro, si no lo que ellos le podían hacer al otro. Esa semana sería muuuuuy largaaaa.
Esa tarde paso muy lenta. Los dos intentaron dormir, pero el sueño se negaba a visitarlos.
Ranma se levantó, fue al armario y abrió un cajón, cogió el libro de técnicas de su padre y empezó a leerlo. Pero no se concentraba, a parte que las técnicas eran absurdas e inútiles, en su pensamiento sólo aparecía una joven de pelo corto, que compartía casa con él.
Akane después de dar mil y una vuelta en la cama, también se levantó. Intentó leer, pero no se concentraba, intentó escribir en su diario, pero su mente quedó en blanco, sólo pensaba en el chico que compartía casa con ella.
Cuando sintió hambre Ranma bajó a la cocina, esperaba coger algo de fruta y algún postre y comérselo con rapidez, pero cuando se dio cuenta estaba cocinando, lo había hecho de forma inconsciente. Llegó a la conclusión que debía huir esos días o pasaría algo. Estaba planeando su fuga, cuando oyó pasos se giró y en la puerta vio a quien provocaba su tormento, Akane lo miraba asustada, la chica estaba tan asustada por su presencia, como el mismo lo estaba por la aparición de ella. Todos los planes de fuga desaparecieron para siempre.
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Akane al sentir hambre, bajó a la cocina. Esperaba coger fruta y volver a su habitación y comérsela. No quería ver a Ranma, le provocaba extraños sentimientos. Se acercaba a la cocina cuando olió algo. Alguien cocinaba, su temor empezó a crecer, sólo podía ser Ranma. Al llegar a la cocina sus temores se hicieron realidad, su prometido estaba cocinando. El chico la miraba con miedo, el mismo que ella sentía.
Los dos supieron que esa noche algo cambiaría, no podían evitarlo.
Mientras Ranma acababa de hacer la cena, Akane puso los vasos, los palillos, las servilletas y otros utensilios.
Ranma puso la comida en la mesa y los dos jóvenes empezaron a comer. No se sentaron juntos, como siempre, si no uno enfrente del otro. Los dos comían sin levantar la vista. Temían encontrarse con la mirada del otro.
- ¿Me puedes pasar el agua? - pidió Akane. Al no encontrar respuesta, la chica repitió- ¿Me puedes pasar el agua? - encontrando la misma falta de respuesta. Akane levantó la vista y vio a su prometido con la cabeza acachada sin mirarla- ¿ESTÁS SORDO O QUE? ¡PASAME EL AGUA! - ordenó la chica. En ese momento se sentía extraña. Sentía mucho calor y un extraño mareo, notaba su cara colorada.
El chico levantó la vista. Tenía la cara colorada y la miraba de forma extraña.
-No me mires así… me pones nerviosa- dijo ella. Lo dijo un poco avergonzada, pero al chico le sonó a su vez extremadamente sexi.
- ¿De qué forma no he de mirarte? - dijo él no menos tentador.
-Así, como lo haces ahora- dijo ella muy avergonzada, aunque a él le pareció que se lo decía muy provocativa.
La barrera que se impusieron dos años antes se estaba haciendo añicos a toda velocidad.
-Pero si te gusta- dijo el chico, y empezó a gatear hacía ella.
- ¡Tú no eres así! – contestó ella. Empezó a retroceder sentada, sin levantarse del suelo, mientras él avanzaba a gatas, pero sabía que no escaparía de su prometido, tampoco quería hacerlo.
-Ya es hora que cambiemos- dijo el chico.
Ella retrocedió hasta la pared. No tenía escapatoria, se puso de pie. Él se la acercó, se paró y se levantó. Y en un acto de valentía le acarició la cara. Akane se puso tensa, le había gustado esa caricia.
Los brazos de él bajaron a la cintura de la chica y la abrazó.
- ¡Te quiero Akane! ¡Te quiero mucho! - dijo el muchacho y acercó sus labios a los de la chica y la besó.
Ella se quedó sorprendida por la declaración y por el beso. Abrió muchos los ojos, pero en seguida los cerró. Pasó sus brazos por el cuello del chico y le correspondió al beso.
Dentro, en lo más profundo de sus mentes la barrera, que ellos mismo habían creado para separarlos, estalló en pedazos. Y una Akane pequeñita y un Ranma pequeñito salieron y barrieron los pedazos haciéndolos desaparecer por completo. Estos Ranma y Akane eran los subconscientes de los chicos, que hartos que sus yos conscientes no tuvieran el valor de confesarse, se unieron para hacer realidad los deseos ocultos de los jóvenes.
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INTERLUDIO.
- ¡Un momento! -dijo asustada Nabiki- ¿Estás diciendo que vuestros subconscientes se unieron para tenderos una trampa y que os confesarais?
Los dos jóvenes la miraron y asintieron.
-En parte- contestó Akane- se aprovecharon de nuestro estado de ansiedad para que bajáramos las defensas y destruir las barreras que montamos entre Ranma y yo. Pero nosotros ya estábamos derribando esa barrera, no hubiera durado mucho, ni un día. Esas barreras tenían muchas grietas.
-Todo eso de marimacho, fea, plana era una barrera que montó mi propia timidez y cobardía. Cuando esa barrera cayó, esas mentiras dejaron de existir y pude expresar lo que realmente sentía. En mi caso el responsable de casi todo fue mi subconsciente.
- ¿Cómo sabed que ser traicionados por subconscientes? -preguntó Shampoo sorprendida.
-Por qué ellos mismo nos lo dijeron en un sueño. - respondió Akane. Miró como la observaban extrañados- debemos continuar y no volváis a cortar, que ya lo habéis hecho muchas veces y se esta alargando mucho.
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CONTINUACIÓN.
Los dos chicos continuaban besándose. No supieron el tiempo que estuvieron haciéndolo. Pero era algo que los dos anhelaban desde que se conocieron. Lo hicieron con una pasión que no conocían.
Al separarse se sonrieron.
- ¡Que guapa estás hoy! - dijo el joven, al no existir la barrera que impuso, ya podía sus sentimientos con normalidad. Le volvió a acariciar- ¿Sabes una cosa? Durante dos años he sido un idiota. Me volvías loco de remate y no podía decirte ni un simple cumplido. Pero ahora eso se ha acabado.
- ¿Sólo hoy estoy guapa? - preguntó ella con falsa tristeza.
- ¡Tú siempre lo estás! Siempre te he encontrado la chica más guapa de Nerima. Más que Shampoo o U-chan. Más que tus hermanas.
-Me vas a poner roja- dijo la joven. - enfurecerás a mis hermanas y a tus… ¿prometidas? Si te oyen.
-Estás toda la tarde con la cara roja… y yo también. Y te digo la verdad eres la más guapa de todas- dijo él.
- ¡Ranma! ¡Yo también te quiero! - dijo ella y lo besó.
Al separarse se miraron, se sonrieron y volvieron a besarse una y otra vez.
En un momento él dejando sola a una atónita Akane, cerró las puertas. Se dirigió a la chica, la cogió en brazos, ella lo abrazó por el cuello y le sonrió tentadora. Y subieron a las habitaciones. Dejando la mesa sin recoger, y en ella una de las jugarretas del subconsciente de Akane.
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Al día siguiente. El despertar de Ranma fue horroroso, le dolía horrores la cabeza. No recordaba como había llegado al futón. Les costaba abrir los ojos. Y notaba un bulto a su derecha. Al fin abrió los ojos y lo que vio le asustó, delante suyo estaba Akane, acostada con él. La chica también intentaba abrir los ojos, y lo miraba asustada.
Akane se despertó con mal de cabeza, si no fuera por qué no bebía, diría que tenía resaca. Notó el colchón mas duro que nunca. Notó que abrazaba la cabecera, pero que esta se había vuelto menos blanda y estaba un poco caliente y desprendía un olor fascinante que la embriagaba. La chica intentó abrir los ojos. Al primer intento fracasó, después de varios intentos los abrió, para descubrir que lo que abrazaba era a Ranma. Y que el chico intentaba abrir también sus ojos, mientras la miraba asustado.
- ¿QUÉ HACES DURMIENDO CONMIGO? - Dijeron los dos jóvenes a la vez.
Los dos se incorporaron, se sentaron. Pero se volvieron a tumbar enseguida y se taparon, sonrojados. Estaban totalmente desnudos. Sus ropas estaban tiradas por los suelos, escampadas por toda la habitación
- ¿Qué hago desnuda? ¿Como conseguiste desnudarme? - dijo la chica y empezó a llorar- ¡Eres un pervertido! ¡te has aprovechado de mi… ¡me has viola…!
- ¡Yo no me he aprovechado de ti! - respondió el chico exaltado. El joven estaba asustado, no recordaba nada.
El joven se intentó levantar, pero se tuvo que acostar, el dolor de cabeza le provocó un mareo. Poco a poco se fueron recuperando. Cuando Ranma se sintió algo recuperado.
-Me voy a levantar, no mires mientras me visto. -Akane se giró y él se levantó y se vistió. Pero ella lo miró de reojo y le gustó lo que vio, no se sonrojó, pero pensó que se estaba volviendo una pervertida- Ya he acabado. Ahora salgo. Tú puedes seguir acostada cuanto quieras.
Ranma salió y ella se levantó se tapó con la sabana y fue a su habitación. El dolor de cabeza seguía, tardó mucho en vestirse, se sentía mareada. Cuando bajó al piso de abajo no encontró al joven. Lo buscó y lo encontró vomitando en el retrete. Cuando él paró de hacerlo, le tocó a ella vomitar.
Estuvieron así toda la mañana.
-Me siento fatal, solo pensar en comida me produce nauseas- dijo el chico.
- ¡Cállate! ¡No hables de comida! - ordenó ella furiosa-A mi me pasa lo mismo- dijo ella sin levantar la vista, se sentía avergonzada. No recordaba casi nada desde que empezaron a cenar.
Estuvieron unas horas así, hasta que se le pasó el mareo. De golpe ella se levantó.
-Voy a limpiar el comedor. Cuando he pasado he visto que ayer nos lo dejamos sin recoger, si lo ve Kasumi se asusta. -y rió incomoda.
-Yo limpiaré la cocina-contestó él sin levantar la cabeza.
Y los se fueron a hacer lo que dijeron. Y a los pocos minutos los dos gritaron asustados.
Ranma llegó al comedor con un objeto en la mano.
- ¡Akane! ¿Qué te pasa? - preguntó el chico.
La chica lo miró asustada. Y le enseñó lo que la noche anterior pensaron que era agua, para descubrir que era una botella de sake, esa fue la jugarreta del subconsciente de Akane.
-Yo no sé como me… pude confundir. Yo pensé que era agua. -dijo la chica avergonzada. -Prácticamente nos la bebimos entera. - habían empezado esa botella cenando y ahora no quedaba ni una gota.
Ranma la miró asustado. Y le enseñó lo que llevaba en la mano.
-Yo pensé que echaba aceite a la carne y le eché esto y en gran cantidad- Ranma llevaba en la mano una botella de vino blanco. - no sé cómo me equivoqué. - esa fue la jugarreta del subconsciente de Ranma.
Los dos se miraron ahora entendían todo. El dolor de cabeza, sus nauseas. Los dos chicos tenían resaca, la moche pasada se habían emborrachado. No pudieron aclarar como tuvieron esos errores, ni como al beber el saque no notaron el sabor.
Pasaron las horas y el dolor de cabeza fue desapareciendo, y empezaron a llegarles Imágenes de lo que hicieron esa noche.
Akane se sintió avergonzada, había intentado seducir a Ranma y el chico cayó en su red. Se sentía una desvergonzada. No se había comportado con honor.
El chico no se sentía mejor. Sentía que se había aprovechado de Akane. Sentía rabia contra el mismo.
Pronto recordaron como llegaron a la habitación de Akane, y de lo que hicieron allí. Y como acabaron en la habitación de Ranma, y lo que pasó allí. Akane se puso a llorar.
-Soy una fulana. Me he comportado como una furcia. -dijo ella con desesperación. - esto no lo hace una buena hija. Mi padre me echará de casa. Soy el deshonor de la familia.
-No. Todo es culpa mía. Yo te he arrastrado a esto. Tú no tienes ninguna culpa. No tienes culpa de nada. - el chico se sentía responsable, se le rompía el alma ver a su prometida en ese estado.
-Si que la tengo- contrarrestó Akane con mucha pena- me dejé llevar por mis impulsos. No hice nada por controlarme.
-Yo tampoco hice nada. Era como si los dos…- la miró de forma extraña- como si los dos lleváramos deseándolo de hace tiempo. Acuérdate que estábamos muy tensos los últimos días. No pudimos desistir ya. Los dos deseábamos… dar este paso…pero hemos llegado muy lejos… y antes de lo debido.
Ella lo miró y asintió, pero seguía llorando y el chico al borde del llanto.
- ¿Qué haremos Ranma? -preguntó muy exaltada- Tengo tanto miedo. No quiero que todo sea igual que antes. No puedo estar lejos de ti. ¡Te necesito! Te necesito a mi lado.
Y se abrazó al chico, se refugió en el pecho del chico y allí lloró. Así se sabía protegida. Notó como él la abrazaba. El chico le puso una mano en la cabeza y se la acarició.
-Yo también te necesito- dijo el joven con una dulzura que ella no le conocía- desde que te conozco eres mi sol. Yo giro a tu alrededor, siempre lo he hecho. Yo también tengo miedo, mucho miedo. Pero si tú estás a mi lado, me siento seguro.
Los dos jóvenes se miraron y se sonrieron. Y ya rotas las barreras que había entre ellos se besaron.
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INTERLUDIO.
- ¡Un momento! -dijo asustada Nabiki- ¿Estás diciendo que bebisteis por error? Y ¿que hicisteis el amor por qué estabais borrachos?
-No es tan sencillo. Creemos que la borrachera desintegró la última barrera que creamos entre nosotros dos. Pero esa barrera ya estaba muy rota, ya lo hemos dicho antes. Si no hubiera caído ese día… no había tardado mucho en hacerlo, tal vez ni un día. La bebida fue un empujón y la intromisión de nuestros subconscientes también ayudó. Pero hubo una parte que se nos fue de las manos. Y por eso nació Yuta, pero ni yo ni Akane nos arrepentimos de eso – dijo Ranma.
-Los dos queríamos dar el paso que nos faltaba para estar con el otro. Pero nuestra timidez nos impedía darlo. Antiguamente no reconocíamos lo que sentíamos por orgullo. Pero hacía tiempo que eso desapareció, solo queríamos estar juntos y nuestros miedos internos lo impedían. Al desaparecer ese miedo, esa timidez, nada impidió que nos declarásemos y todo mejoró entre nosotros.
-Pero enseguida tuvisteis problemas- comentó Mousse.
-Si enseguida tuvimos problemas…mejor dicho enseguida nos disteis problemas-dijo Ranma.
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CONTINUACIÓN.
Cuando los dos chicos separaron sus labios. Se miraron y ella demostró que estaba muy preocupada.
- ¿Qué vamos hacer? vamos a tener problemas con nuestros padres, que querrán casarnos, si se enteran. Con nuestros rivales, que querrán separarnos. Y yo no quiero que me alejen de ti.
-Yo tampoco quiero separarme de ti. Y no lo lograran. – y de golpe tuvo una idea- sólo veo una solución. Debemos hacer como si nada hubiera pasado- pero cuando vio como ella lo miraba aclaró- delante de otros debemos hacer como siempre hemos hecho. Pero cuando no estén seremos realmente nosotros, nos podemos querer con libertad. - y la besó.
-Así será Ranma. Podemos salir juntos, ir al cine o a tomar algo. Pero lo debemos hacer a escondidas. Nadie debe saber nuestro secreto.
-Otra cosa nadie saber donde estudiaremos en la universidad. Ni si quiera Kasumi o mi madre.
-De acuerdo- dijo ella. Y se volvieron a besar.
El resto de la semana lo pasaron muy bien. Dormían juntos y se reían de todo, salían a pasear, a tomar algo o al cine, fue la mejor semana que jamás habían tenido. Cuando la familia volvió, les tocó volver a ser los mismos de siempre. Se peleaban cuando realmente querían besarse y abrazarse. Les costaba controlar sus sentimientos, pero siempre encontraban un momento para ello. Y la fecha de ir a la universidad se acercó y...
Había pasado un mes y medio desde que los dos chicos pasaron esa noche juntos, Ahora salían juntos a escondidas. Ocultaban su relación al resto de sus conocidos. Sobre todo, a su familia y cinco personas que quería separarlos.
Fue algo más de un mes de salidas secretas. De ir al cine juntos, al parque o donde ellos quisieran. Los dos chicos salían cada uno por separado y quedaban para encontrarse en algún punto, y volvían cada uno por su lado a casa.
Nadie sospechó de la relación entre los dos chicos, pero…
Cuando casi habían pasado los dos meses de la boda fallida. Las otras tres rivales se empezaron a impacientar, aunque las peleas de Ranma y Akane eran continuas, nunca rompían el compromiso. Y el joven no parecía tener ningún interés en ellas. Y empezaron a acosarlos de una forma aún mayor, para que se quedarse con una de ellas. Kuno y Ryoga empezaron a perseguir a Akane para salir con ella. Al no conseguir nada, los dos chicos empezaron a perseguir a Ranma para librarse del rival más fuerte y las tres chicas a Akane. Los dos prometidos se empezaron a hartar de que no les dejasen en paz, no tenían ni un momento de tranquilidad, ni para ellos. Los dos fueron atacados incluso mientras dormían. La situación se estaba volviendo insoportable. Ya no podían ni salir de casa, y menos tener citas.
-Tenemos que aguantar-dijo la chica un día que Ranma llegó al límite y quiso librarse de sus acosadoras y rivales, para siempre. Aunque ella también estaba llegando al límite- nos quedan semanas para irnos a la universidad.
El chico le dio la razón de mala gana. Ninguno sabía que todo se precipitaría muy pronto.
Una semana después de esa conversación.
Akane estaba en su habitación, se movía nerviosa por ella. Miraba a su escritorio y al reloj. Aún faltaban unos minutos. Se sentó en cama y a los pocos segundos se levantó. No aguantaba la tensión. Fue al escritorio cogió lo que miraba continuamente… y se quedó blanca. Debía hablar con Ranma. Todo había cambiado.
Esa noche no pudo hablar, se presentaron las cinco personas que más odiaban en esos momentos, y con ellos Mousse. Todos pedían citas y planes de bodas a los dos Jóvenes. Los dos prometidos estaban cada vez más furiosos. Al final Nabiki los echó, pero ellas le dieron un ultimátum a Ranma tenía un día para elegir a una de ellas, y amenazaron a Akane para que se alejarse de Ranma.
Esa noche los dos jóvenes fueron castigados por los destrozos ocasionados por sus rivales. Fueron mandados a dormir sin cenar y ya no pudieron hablar.
El día siguiente fue horroroso. Akane huía de sus rivales, no podía luchar contra ellas. Ese estaba cansando. La cogerían y le darían una brutal paliza. Giró una esquina y cuando pasaba por un callejón. Unos brazos la cogieron por detrás, le taparon la boca y la metieron a la fuerza en el callejón.
- ¡CALLA!, ¡NO DIGAS NADA! -ordenó una voz con autoridad. La asustada chica respiró y se alivió al reconocer esa voz.
Las tres chicas que la perseguían pasaron sin fijarse en el callejón y se alejaron de su víctima.
La mano que le tapaba la boca se relajó y la soltó. Ella se giró para ver a su prometido muy serio, él también debía haber huido de alguien.
-Ya han pasado, pero debemos irnos de aquí. Volverán y esta vez no tendremos tanta suerte-dijo el chico.
La cogió en brazos saltó a los tejados, y por ellos se alejó de las personas que lo perseguían. Fue un trayecto largo y en que los dos prometidos permanecieron en silencio.
Notaban que ya no aguantaban más que se había llegado a un punto de no retorno. No querían que nadie lo obligarse a hacer lo que no querían.
Al llegar a un parque. No habían salido de Tokyo, pero si del barrio de Nerima. Ranma la depositó con suavidad en el suelo.
Ella lo miró y se abrazó a él llorando.
- ¡Ya no lo aguanto más! ¡Estoy harta! Que me persigan esos… acosadores… esas brujas. Ya no puedo más.
-Nos quedan días para irnos. Debemos aguantar hasta entonces- pero él notó que sus palabras sonaban vacías. No las creía ni el mismo. - tú misma lo dijiste hace unos días.
-Sí, pero desde entonces todo ha cambiado, ¡Ranma! - y lo que dijo Akane a continuación lo dejó helado.
Sintió miedo, se puso a temblar y fue a un blanco y se sentó. Se llevó las manos a la cara. Akane lo mal interpretó
- ¡Eres un cobarde!, Ahora no quieres saber nada. Me dejarás y…
El chico la miró con terror.
-No es eso Akane- dijo él con pánico- no vamos a poder ocultarlo. Lo sabrá todo el mundo…-Y entonces el chico expreso su peor miedo. Unos que tenía desde que la conoció- ellas… ellas te intentaran liquidar con más ganas. Y yo no lo soportaré y las mataré. Es algo que he temido desde que te conozco, que esas tres te hagan daño. Por eso siempre evitaba que viesen lo que sentía por ti… pero ahora no vamos a poder a ocultar lo nuestro. Me da miedo lo que te pase, estoy aterrorizado ante lo que pueda ocurrirte a ti.
- ¿Y qué haremos? - preguntó ella asustada.
Él la miró y sonrió con tristeza, y esa noche los dos jóvenes tendrían su pelea definitiva.
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Dos horas después. Cuando llegaron al dojo de la escuela ya se estaban peleando. Se gritaban, se insultaban. Dentro del dojo los esperaba su familia y rivales. Estos se alegraron de la pelea.
- ¡RANMAA! ¡ERES UN MACHISTA, EGOLATA, PRESUMIDO! - gritaba ella.
- ¡ERES VIOLENTA! ¿NO PODÍAS SER TAN CARIÑOSA Y GUAPA COMO TU HERMANA KASUMI? - contraatacó el chico.
- ¡Ranma! ¿Cómo puedes…? - empezó a gritar Ryoga. Pero un plato le dio en la cara. Akane había cogido un plato y se lo lanzó a Ranma, pero este lo esquivó y le dio a Ryoga, que cayó al suelo.
- ¡Lo siento Ryoga! - dijo Akane con arrepentimiento.
Ranma miró a su rival herido y después a Akane con malicia.
- ¡Que mala puntería tienes! ¡Haber si me das! - la desafió el chico burlándose de ella.
Akane se enrabió y le lanzó un jarrón que fue a parar a la cabeza de Kuno.
En ese momento los dos chicos entre insultos y pullas se empezaron a lanzar objetos que no daban a ellos, todos iban a parar a algunos de sus rivales o prometidas. Pronto en el comedor quedó vacío, sólo quedaron ellos dos.
- ¡Eres insoportable! - dijo la chica.
- ¡No sabes cocinar! ¡Te metes en mis peleas! – contraatacó el joven- Si al menos fueras más femenina.
- ¡Nunca te he parecido femenina! -gritó furiosa ella, acusándole de no tratarla bien - ¡Siempre mirando a tus otras prometidas!
- ¡POR QUE ELLAS SON MÁS FEMENINAS! - gritó él.
Los dos se miraron con odio.
- ¡Pues vete con alguna de ella! - lo desafió la chica.
- ¡Pues eso haré! -dijo el chico. Y la miró con rabia- pero sé con quién te dará más rabia que me vaya. Lo haré con alguna de tus amigas. Tal vez Sayuri o Yuka, son mucho más femeninas que tú.
Akane lo miró asustada. No eso no lo permitiría. El chico no reaccionó como ella pensaba, todo iba mal. Y empezó a llorar.
- ¡Lo siento Ranma! - dijo ella compungida- no sabía que decía- su llanto se volvió más desesperado.
-Tú arrepentimiento llega tarde. Siempre insultándome, siempre burlándote de mi maldición y llamándome afeminado. Me has hecho mucho daño y hoy más que nunca- dijo el chico y la dejó en el comedor. Subió a su habitación y al rato bajó con su mochila.
La chica lo miró alarmada. Ella no era la única que sufría en las peleas, el chico también sufría con sus insultos.
- ¡Me voy! -Comunicó- ¡no pienso volver! Acabó de romper el compromiso con Akane…- su padre y Soun lo miraron asustados- … y todos los demás. Entre todos me habéis fastidiado los últimos dos años. No quiero volver a veros, él que se me cruce en mi camino… lo mato.
El chico salió del dojo sin dejar hablar a nadie y sin mirar a Akane. No vio como ella lo miraba con desesperación. Y desapareció de Nerima.
Akane lloraba con desesperación.
- ¡Akane! yo no sé qué decir…- dijo Kasumi acercándose a su hermana, está la abrazó.
-Kasumi ¿Por qué? ¿Por qué se ha ido? -preguntó llorando- ¿Por qué no me ha perdonado?
- ¿Por qué? ¿Por qué preguntas? - dijo Shampoo furiosa-Toda culpa es tuya. Tú tienes la culpa de que él se haya ido. Pero de estas te acuerdas. Hoy pienso…- no pudo seguir, Akane la mojó, la chica se convirtió en gata y Akane la miró furiosa.
-Tú también eres responsable de que Ranma se haya ido, ¡todo los sois! - dijo Akane mirándola furiosa. Cogió a la gata de la cola- no te quiero cerca mío o te mato- acabó con rabia Akane. La gata le intentó arañar, pero Akane la hizo girar cogiéndola por la cola y la mandó lejos.
Todos miraron a Akane con miedo. Y ella los miró con una mirada asesina. Los tres chicos y las dos chicas restantes intentaron huir acobardados, pero Akane no les dejó esa opción y lo mandó a volar por los aires.
Cuando en la casa sólo quedaba la familia.
- ¡Esto se ha acabado! No quiero saber nada más de Ranma ni de compromisos- dijo- si volvéis a sacar el tema me voy, y no volveréis a verme nunca. -advirtió a su desolada familia.
Y subió a su habitación a se tumbó en la cama y empezó a llorar, aunque una enigmática sonrisa apareció en sus labios.
Una semana después, Akane estaba siempre de mal humor o muy deprimida, su padre al verla en ese estado le dijo que él y Genma se iban a buscar a Ranma. Akane se lo tomó muy mal y se peleó con toda la familia, fue una pelea muy fuerte. Lo había advertido que no le hablasen ni de Ranma ni de compromisos, y no le habían hecho caso.
Al día siguiente la joven había desaparecido de la casa. Dejando una escueta nota, sin decir donde iba y diciendo que tal vez no volvería nunca.
La familia la buscó, pero no dio con ella.
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Horas después de desaparecer de casa, Akane iba con una mochila con sus cosas a la espalda, se había internado en la montaña. Vio una tienda de campaña y a alguien fuera de ella.
La chica se abalanzó sobre esa persona, y se abrazaron.
-Te he estado esperando una semana- dijo el chico, mirándola con cariño- has tardado mucho.
-Lo siento, pero me hicieron caso, no sacaron el tema. Tuve que hacerlo yo de forma muy susceptible. Cayeron en mi trampa y me hice la ofendida… y me escapé. Estaba ya desesperada Ranma, no aguantaba estar lejos de ti.
-Nos salió bien la pelea, parecía real. Me divertí mucho cuando le disté "sin querer' a Ryoga y a Kuno. Me faltó poco para reírme.
-Se lo merecían- contestó ella sonriendo- por lo que nos han hecho pasar.
Se miraron y sonrieron, y se besaron. Cuando se separaron.
-No sabes cómo te echado de menos- dijo él con cariño.
-Yo también te he añorado. ¿Hemos hecho bien en huir?
-Sí, lo teníamos que hacer. Ya no podemos pensar sólo en nosotros- dijo Ranma- Ahora el más importante es él, su seguridad es lo primero- acabó el chico, poniendo la mano en el vientre de la chica.
Los dos chicos acabaron de contar todo.
Los demás miraron asombrados a los dos chicos. No se esperaban nada de lo que contaron.
- ¿Estáis diciendo que esa pelea que tuvisteis fue una comedia? - preguntó Ukyo.
-Si- dijeron los dos chicos.
- ¿Qué la mala puntería de Akane y la tuya no existió? ¿Qué realmente nos atacasteis expresamente? - preguntó Ryoga furioso.
-Si. Estábamos hartos de vosotros. Merecíais un buen escarmiento, y os la dimos. Ya no aguantábamos más que nos acosarais. - dijo Akane. Y ella y su prometido miraron a sus rivales con mucha rabia.
- ¿La pelea que tuviste con nosotros también fue un montaje? - preguntó Nodoka- ¿la provocaste tú?
-Si. Debía encontrarme con Ranma y tuve que provocarla yo de forma que no os dieseis cuenta, por eso me hice la triste y enfadada, para que vosotros hablaseis de Ranma y yo me enfadará.
- ¿Y tus lágrimas y tu desesperación? ¿También fueron comedia?
Akane bajó la cabeza.
-No, fueron reales. Pensé en que me debía separar una semana de Ranma y me desesperé, no quería alejarme tanto tiempo de él. No aguantaría estar lejos de él. Y al pensar en separarme de mi familia, me desesperé aun más.
- ¿Pero por qué nos engañasteis? Si hubierais dicho que Akane estaba embarazada, no hubiera pasado nada. Os hubierais casado. - dijo Kasumi y la familia asintió.
-Temíamos por nuestro hijo, fue Ranma el primero en darse cuenta de ese peligro- dijo Akane- No podíamos ocultar el embarazo hasta el parto. Si se hubieran dado cuenta ciertas personas me hubiesen atacado para que tuviera un aborto o matarme.
Todos miraron a las tres ex prometidas de Ranma, que disimularon mirando a otra parte. Todos supieron que Akane tenía razón, esas tres chicas la hubiesen atacado.
-Y en ese hipotético caso, yo hubiera atacado a esas locas y las hubiera matado. No iba a consentir que hicieran daño a mi prometida o a mi hijo, y no lo permitiré ni ahora ni nunca- dijo Ranma. Y miró a sus rivales- y a mi me hubieran atacado dos tontos y me hubiera tenido que defender. Y ni Akane ni yo estábamos de humor para tanto acoso.
Los seis rivales bajaron la cabeza, no volverían a perseguir a los dos jóvenes, habían perdido la partida. Lo que no sabían es que esa partida estaba perdida antes de jugarse.
- ¿Y ahora que haréis? - dijo Ukyo con tristeza.
-Queremos casarnos, si es esta noche mejor. Dentro de dos semanas volveremos a nuestra universidad. Nos dieron una beca a los dos y aceptamos, fue antes de enterarnos que íbamos a ser papas.
-Pasase lo que pasase nos íbamos a ir. No podíamos dejar pasar esa ocasión. Es lo que queríamos los dos- continuó Ranma y vio la cara de tristeza de Kasumi- no os preocupéis vendremos los fines de semana.
Kasumi se alegró, pero…
-Y ¿Qué pasará con Yuta? - preguntó Kasumi-no podéis darle ese ajetreo cada semana.
-Pensamos dejarlo aquí. A cargo de su abuela y de su tía Kasumi- dijo Akane- sé que lo tratareis bien…. Pero no dejéis que sus abuelos hagan con él lo que quieran, nada de promesas o ningún viaje de entrenamientos.
Y los miró muy seria. Esa mirada era una advertencia. Y los dos abuelos temieron por sus vidas. Tuvieron que prometer que no harían nada extraño con el niño.
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Esa noche Akane y Ranma se casaron. Fue una boda con la familia, algunos compañeros de la secundaria de los novios y sus ex rivales, que no intentaron impedir la boda. Aunque el protagonista de la boda fue Yuta.
Las dos semanas de vacaciones pasaron muy rápidas y llegó el día que los dos jóvenes debían volver a la universidad, habían preparado sus cosas para el visaje de retorno a su apartamento.
-Cogeremos el tren hasta más o menos la mitad del viaje y haremos transbordó a otro tren hasta donde está nuestra universidad- contó Akane.
-Seguís sin decir donde estudiáis- dijo Nabiki con una sonrisa traviesa- ¡Por favor! ¿Dónde estudiáis? -Suplicó. Esa información se pagaba muy bien.
- ¡Tú sueñas Nabiki! Estamos muy bien sin que nadie nos moleste. - dijo el chico, mirando a ella y sus seis antiguos rivales.
- ¿Pensáis que no averiguaré donde estudiáis? - preguntó Nabiki de forma prepotente- si de realmente creéis que no acabaré sabiendo eso, es que no me conocéis. - y la chica se rió. La chica se enteró donde estudiaban los dos recién casados… lo supo el día siguiente de la graduación de los dos jóvenes.
Ranma y Akane se rieron.
-No lo averiguaras, será algo que se te escapará- dijo Akane retadora.
Nabiki la miró con suficiencia, su hermana no la conocía.
-Nuestro tren sale en una hora- anunció Ranma- Debemos partir ya.
Y se empezaron a despedir.
Ranma llevaba a su hijo en brazos. Esos días había demostrado ser un buen padre, era atento y cariñoso. Parecía que quería darle todo lo que su padre no le dio al él. El niño lo adoraba. Siempre quería estar con su padre, y al joven no le importaba tenerlo encima durante horas. Akane, era muy amable con el niño, lo mimaba todo lo que podía. Parecía que había dejado su agresividad, al menos con el niño.
Todos vieron que el comportamiento de Ranma y Akane había cambiado. Casi no se peleaban. Y la veces que lo hacían, su reconciliación era muy tierna y dulce. Él la cuidaba y la trataba con mucho cariño. Siempre estaba atendiéndola y ayudándola con el niño.
- ¡Adiós Yuta! Dentro de poco estaremos de vuelta. No nos olvides. Ni dejes que te controlen tus abuelos. – dijo el joven padre y se le escapó unas lagrimas, no las ocultó. Le daba igual que no fuera un comportamiento masculino. Abrazó a su hijo y lo besó con mucho cariño.
El chico pasó el niño a Akane, y esta lo miró.
- ¡Yuta! Tu padre y yo te queremos, no nos olvides. No hagas sufrir a tu abuela o tu tía Kasumi. – puso una sonrisa traviesa- a los demás puede hacerlos sufrir tanto como quieras. - lo abrazó y besó. La chica se puso a llorar. Dejó el niño en brazos de Nodoka y se refugió en los brazos de su esposo.
-Debemos hacerlo, aunque no nos guste. Debemos ofrecerle un futuro digno. - dijo el chico con suavidad- no quiero que pase por lo que yo. No quiero que pase hambre o frio, como pase yo por culpa de un descerebrado- y miró a su padre, que se sintió incomodo- Fuiste tú la que me convenció a mi. No te puede rendir o te arrepentirás toda la vida.
Ella lo miró y asintió. Volverían cada viernes al salir de la universidad y estarían allí hasta el domingo por la tarde. Y acabaron de despedirse de su familia y amigos.
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Los dos chicos fueron a la estación. Ranma había comprado los billetes con antelación, suponía que Nabiki los seguiría para descubrir su destino y con eso la intentaron engañar. Nada más llegar a la estación montaron en su tren, que partió en pocos minutos. Con ese tren debían hacer transbordo en la estación central de Tokyo.
Cuando el tren salía vieron a Nabiki en la estación. Los había seguido, sabía donde bajarían. Pero Nabiki se iba a llevar una buena sorpresa, por que los dos jóvenes se apearon del tren en la siguiente estación.
Ranma llevó a su mujer donde un día antes escondió la moto.
Y los dos partieron hacía la ciudad donde estudiaban. Pasarían en ella mientras durase su carrera.
Mientras en la estación central de Tokyo. Nabiki y los seis rivales, buscaban como locos a los chicos, pero ni esa vez ni todas las restantes dieron con ellos.
Una moto se alejaba de Nerima, dos jóvenes motoristas iban en ella. Estaban juntos y nadie los separaría. En dos años volverían definitivamente a Nerima. Mientras tanto disfrutarían de una tranquilidad que se merecían desde hacía mucho tiempo.
FIN
