17º. Un día de tranquilidad.
Hacía un día maravilloso, la temperatura era la ideal. Aunque el verano estaba cerca, no hacía mucho calor. Ranma sentado en el porche miraba el jardín y el estanque. Disfrutaba del momento.
El chico estaba contento, en Nerima se respiraba tranquilidad. Su familia estaba de viaje, volverían en unos días. Sus rivales no estaban cerca, ni tampoco sus pretendidas prometidas.
Se echó para atrás y se acostó y cerró los ojos y disfrutó de esa extraña paz que le era negada tan a menudo. Se encontraba tan bien y relajado que no oyó que alguien se acercaba a él.
- ¿Qué haces tumbado ahí? - preguntó una voz con amabilidad- te vas a dormir, y por las tardes aún refresca un poco. Te constiparás y ya sabes lo difícil que es quitarse un constipado en esta época del año.
Ranma abrió los ojos y vio a su prometida oficial. La chica iba vestida con una blusa blanca de tirantes y una falda negra que le llegaba a medio muslo. La joven le sonría y lo miraba de forma amistosa. Desde que desaparecieron todos no se habían vuelto a pelear.
Akane era la única que se quedó con él. Los dos habían tenido que hacer un trabajo para la escuela y la familia los abandonó en el dojo. Los dos chicos lo consideraron una liberación, unos días sin agobios. Sus padres querían casarlos a toda costa y los habían preparado más de una encerrona.
Ranma le sonrió volvió a cerrar los ojos.
-Disfruto- contestó con deleite el chico.
- ¿Disfrutas? - preguntó extrañada la chica- ¡Pero si no pasa nada!
Ranma abrió un ojo y la miró y sonrió travieso.
-Siéntate al lado mío y cierra los ojos-pidió el chico. La chica le hizo caso- ¿Qué escuchas? -le preguntó Ranma.
- ¡Nada! No escucho nada- dijo ella- No sé lo que pretendes Ranma, pero no escucho nada, hay demasiada tranquilidad…- y entonces descubrió que disfrutaba el chico- ¿No estarás diciendo que…?
-Si Akane, hay mucha tranquilidad. Sin nuestra familia cerca, sin esas tres persiguiéndome, sin esos tres queriéndome retar, sin las dos momias cerca. Estoy disfrutando de una paz increíble, ojalá durase mucho.
Akane los miró.
- ¿Pero si te gusta tener a tus tres "prometidas" cerca? - preguntó Akane un poco enfadada.
-No te me pongas celosa Akane- le regañó bromeando Ranma, ella captó la broma de su prometido y no se enfadó- No, no me gusta tenerlas cerca. Últimamente son muy agobiantes. No me dejan ni un momento en paz. Me tienen muy cansado, ya tengo incluso pesadillas. - el joven tuvo un escalofrío- Ahora estoy muy tranquilo con ellas lejos, cuanto más tarden en volver mejor, por mi como si no vuelven nunca- y se rió. Akane lo miró asombrada -Shampoo, Cologne y Mousse han ido a China, tienen que asistir a una boda. ¡Ojalá cuando vuelvan estén casados! Me refiero a Shampoo y Mousse, no a Mousse y Cologne. -Los dos se rieron de la ocurrencia, sería divertido ver casado a Cologne con Mousse. Seguro que Shampoo estaría furiosa, poco o mucho sentía algo por el chico-pato. - Ukyo está visitando a su padre. Ryoga me llamó ayer, está en algún rincón de Europa- miró a su prometida-No preguntes como ha llegado allí, no lo sé… y él tampoco- y se rió-. Y la familia Kuno está en Hawái. Que estén todos lejos, este barrio de locos se convierte en un remanso de paz.
Akane la miró sorprendida no sabía que el chico tuviera esos pensamientos. Que le confesase que estaba a gusto con esas personas lejos, que no le gustaba que lo persiguieran. Eso era algo nuevo, aunque hacía tiempo que sospechaba que su prometido pensaba eso.
-Pero aún hay alguien cerca. Aún hay alguien que te molesta-dijo ella sonriendo con maldad.
- ¿Quién? - preguntó el chico asustado- No creo que haya vuelto una de ellas.
-Pues esa persona está muy cerca en estos momentos-dijo ella sonriendo.
- ¡Dime de una vez quien es! -pidió el joven con terror.
La chica lo miró y pensó que su prometido era muy tonto.
- ¡Yo! - contestó la chica- ¡yo soy la peor de tus prometidas!
Ranma la miró un momento serio, y estalló en carcajadas.
-Me había asustado. Tú no cuentas. -dijo el chico aliviado.
- ¿Por qué? ¿Por qué no soy lo bastante buena para ti? -Preguntó la chica enfadada.
Ranma volvió a mirar serio. Ella se echó instintivamente para atrás, ahora Ranma se enfadaría con ella y diría una de sus tonterías. Pero sorprendentemente no lo hizo, sólo se rió.
-No, no cuentas por qué tú no me molestas. Ni me agobias como esas tres, ni me persigues. Tú eres… como lo diría. -dijo él y se sonrojó- una buena amiga. Alguien con quien compartir un buen rato. Alguien en quien puedo confiar. Tú jamás me molestarás, por qué… por qué eres alguien que me gusta… que… que estés siempre a mi lado.
Ella lo miró con los ojos muy abiertos. Ranma estaba muy extraño, se había confesado. Se debía estar burlando de ella, pero los ojos del chico no les demostraban que la engañase.
- ¿Me estás diciendo que…? ¿Me estás diciendo que…? - preguntó la chica. No se lo acababa de creer.
-Si Akane. Te estoy… diciendo que yo…- el joven hablaba entrecortado, se le hacía difícil confesarle eso a su prometida- te quie…te quier…- y se quedó mudo.
- ¿Me estás diciendo que me quieres? - dijo ella. Él asintió. Ella vio que el chico no podía seguir hablando, los nervios le habían provocado un ataque de pánico. - ¿Te has quedado sin hablar? - Él volvió a asentir. - ¡Ranma! Yo también te quiero- dijo ella.
La cara del chico se iluminó, una sonrisa apareció en su rostro, y otra sonrisa idéntica apareció en rostro de Akane.
Fueron acercando sus cabezas y se besaron. Para los dos se paró el tiempo, jamás supieron el tiempo que estuvieron besándose. Cuando se separaron se miraron y se sonrieron.
- ¡Maravillosa!, ¡eres fantástica Akane!, ¡la mejor mujer del universo! - al chico le había vuelto la voz. La abrazaba por la cintura y la miraba a los ojos. - No hay nadie que se pueda comparar a ti. Por eso esas tres te envidian, has conseguido lo que ellas no conseguirán nunca y lo que desean más que nada… ¡mi corazón!, soy tu esclavo. Me has robado mi corazón, eres mi vida. Tú diste luz a mi existencia cuando yo andaba por la penumbra. Antes de conocerte yo vagaba por la vida sin objetivos y tú me has dado objetivos que cumplir. Ser el mejor en artes marciales ha dejado de ser lo más importarte. Sólo me importas tú… y nada más que tú. Sin ti no soy nada. Sólo nací para ser tu mitad.
Akane lo miró asombrada, no sabía cómo el chico había aprendido a decir esas cosas. No cuadraban con el grosero y egocentrista de su prometido.
- ¡Ranma! ¡Qué cosas dices! ¡No te reconozco! - dijo ella sonrojada- me has hecho sonrójame- y se llevó las manos a cara. Lo miró y sonrió con vergüenza y desvió la cara para que el chico no viese su sonrojo. - Para mí eres también único. Eres mi vida y me robaste el corazón. Me encuentro a gusto contigo y no quiero separarme nunca de ti. También eres lo más importante para mí. Sin ti tampoco soy nada.
Se volvieron a besar. Cuando se separaron.
- ¡Ranma! ¿Te… te apetece…un poco de helado? He ido a compararlo, pero se me ha olvidado de ofrecértelo- lo miró con vergüenza- me has hecho que me olvide de él.
Ranma la miró asombrado y de golpe se rió.
- ¡Claro que sí! - dijo el chico.
Un instante después los dos chicos estaban comiendo helado. Al acabar los dos chicos dejaron las copas en el suelo. Se miraron y se volvieron a besar.
-Tu beso sabe a helado. ¡Qué dulces eres, y que dulces tus besos son! -dijo el chico.
Ella se volvió a sonrojar.
- ¡Ranma! Qué cosa dices. Tu beso también sabe a helado- y los dos se rieron. - estos deben ser lo que tú llamas encanto Saotome.
Él la miró con orgullo y el con el ego encendido.
-, Si, este es el encanto Saotome- dijo con prepotencia. Ella lo miró enfadada, ese chico no cambiaría nunca, era un ególatra. – pero el encanto Saotome no se puede comparar con el encanto Tendo- la miró y rió- el encanto Akane Tendo es insuperable.
Ella se sonrojó y se tapó la cara. No pudo contéstale, no sabía que decir, se había quedado en blanco.
Se miraron y se pusieron a contemplar el jardín, sus manos se tocaron y se agarraron con fuerza. Vieron caer la tarde y vieron salir las primeras estrellas. Durante los años que siguieron cuando querían estar tranquilos, veían como anochecía. Se quedaban durante horas contemplando el jardín.
Antes de anochecer de todo Ranma miró a Akane.
- ¿Salimos a cenar a un restaurante? -preguntó el chico.
-Lo que tú no quieres que yo haga la cena. -dijo ella un poco enfadada.
El joven la miró serio y negó con la cabeza.
-No, se nos ha hecho tarde para hacer la cena. - la miró y sonrió- y hoy tenemos que celebrar que ya somos algo más que prometidos.
Él la miró y sonrió tentador y la joven no pudo evitar caer bajo el influjo del poder seductor de su prometido.
-Si, de acuerdo- dijo ella y sonrió tentadora, entonces fue el chico quien cayó bajo el poder de su prometida. No se podía resistir al hechizo seductor de Akane, ni tampoco quería resistir.
Pocos minutos después los dos chicos salían del dojo. No sería la última vez que saliesen a algún sitio durante esos días de libertad. Por fin estaban juntos y ya nadie podía romper el lazo que había entre los dos prometidos.
FIN
Reviews del capítulo Anterior:
A terry mhel:
Si, llevan al niño en la mochila de la moto, ya sé que es una bestialidad y no debe hacerse, pero el niño apareció cuando tenía medía historia escrita y no quise deshacerme de la moto. A parte con el carácter rebelde de Ranma y Akane queda mejor una moto que un coche. También me alegro que te gustase la historia.
A Haruri Saotome y Ranma84: me alegro que os gusten mis historias.
Notas del autor:
Esta historia y la que seguirán las iba a subir en otro fic, pero seguiré subiéndolas aquí.
Seguiré subiéndolas una por semana, pero ya me estoy quedando sin historias ya echas, aunque tengo algunas nuevas en mente y algunas a medías. Queda poco para subir la segunda parte de "El baile de fin curso", creo que la subiré esta semana que entra, hoy es domingo 24 de febrero. "Falsas esperanzas" y "Días de lluvia" aun no he empezado la continuación, pero ya las tengo en mente. y tengo en mente otro fic de historias cortas e independientes entre si, aunque no sé si lo acabaré haciendo.
