Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de Rumiko Takhashi, tampoco hago esto con fines lucrativos.
18º. Un mal trago.
La joven estaba sentada en el suelo del dojo, su vida había dado un giro inoportuno, todo lo que había soñado desde muy niña, ya no existía. Aquello que más anhelaba le había sido negado.
Sus ojos estaban rojos y le escocían, había llorado durante horas, desde que volvió del médico. Allí le comunicaron la fatal noticia. Su hermana mayor la había acompañado y las dos recibieron la terrible noticia, fue un jarro de agua fría para ambas.
La vuelta a casa fue una pesadilla para las dos hermanas, la más joven se sabía condenada, y la mayor se sentía desesperada, sentía el dolor en el corazón de su hermana y no sabía cómo ayudarla.
Las dos temían comunicarle la noticia a su familia, el daño que les provocaría sería enorme. Y así fue, al recibir la noticia, toda la familia se vino abajo, incluso la fría hermana mediana. La tristeza se adueñó de la casa.
Todos se miraron con desesperación, y temieron lo peor. ¿Qué pasaría cuando se enterase el prometido de la joven? Él no había aguantado en casa, estaba muy nervioso y salió a dar un paseo para tranquilizarse. Todos sabían que ese joven sufriría más que nadie.
La joven estaba en el dojo se preguntaba el por qué. ¿Por qué esas chicas le habían hecho eso? ¿Tanto la odiaban? ¿Por qué le habían destrozado la vida de esa forma? ¿Sólo por querer apartar a su prometido de ella, habían llegado a hacerle tanto daño?
Se sentía hundida, desesperada y al borde de la peor de las depresiones. Quería estar sola. Su familia la miraba desde la puerta del dojo con desesperación. Pensaba que la joven podía hacer una locura, y no se equivocaba, la chica estaba pensando en poner fin a su sufrimiento.
La habían arrojado a un pozo de cual no saldría nunca. Estaba sumida en esos pensamientos tan oscuros cuando oyó pasos, levantó la vista. Y vio a la persona que a la que no quería enfrentarse, no por qué lo odiase, que no era su caso, si no por el daño que le haría.
El chico se acercó asustado y en la cara de su prometida vio lo que temía, sus plegarías no habían sido escuchadas.
El joven la miró con desesperación, buscando que ella le negase lo que le había dicho su familia. No podía ser, no lo creía. A su prometida no le podía estar pasando eso. Se negaba a creerlo.
Ella vio el miedo en su prometido. Él con la mirada le estaba preguntando. Ella acachó la cabeza, no tenía el valor para decírselo.
Él cuando vio a su prometida acachar la cabeza, supo la verdad, pero quería que ella lo confirmase. Se puso de cuclillas delante de ella y con un dedo le levantó la cabeza de la joven. Los dos se miraron con desesperación. La joven leyó en la cara del él la pregunta… y negó con la cabeza.
Él comprendió el significado de esa negación. Se dejó caer sobre el tatami. Una profunda desesperación lo dominó. No notó cuando empezó a llorar. Ni le importó hacerlo delante de su prometida, sólo quería desahogarse.
Ella miró al chico que tenía delante, siempre había sido un presumido y un ególatra… pero ahora estaba hundido, tanto como ella. Entonces supo que a su prometido también le habían destrozado la vida en añicos, el chico no era tan insensible como ella pensaba, sino todo lo contario, su prometido sufría cuando ella sufría. Ninguno de los dos se recuperaría nunca. Los dos jóvenes orgullosos que se habían peleado hasta un día antes, habían dejado de existir.
Horas después. Los dos seguían sentados en el dojo. Había oscurecido y estaban en la completa oscuridad. Pero ninguno notaba la falta de luz, ni sentían hambre, ni sed, ni frio. Su pena era tan enorme que sólo sentían un profundo vacío.
Del dojo salía un aura de pesimismo y dolor, si los dos jóvenes estaban en un abismo muy oscuro y hondo. El resto de los habitantes del dojo no estaba mucho mejor.
La vida de todos había cambiado en cuestión de horas, lo que le hicieron a la joven fue horroroso. Ninguno comprendía la razón de ese hecho. En horas los dos más jóvenes del dojo habían cambiado. Si antes temían por la chica, ahora temían por los dos. La madre del chico había visto al chico cuando le comunicaron la terrible noticia. Los ojos perdieron la brillantez, se sumieron en el dolor y la tristeza.
Habían pasado unas horas, ya muy entrada la noche, los dos chicos se levantaron del suelo y se miraron. Ella no aguantó más, y se abalanzó sobre el chico y lo abrazó, hundió el rostro en el pecho del chico y lloró con mucha desesperación.
Él no pudo aguantar ver a su prometida en ese estado, notaba los movimientos de ella al llorar. Y la pena de su prometida lo llevó a la misma tristeza que ella, Y la abrazó con fuerza. Los dos necesitaban que alguien los abrazarse, y les diese protección. Y cada uno en los brazos del otro lloraron su terrorífica pérdida.
Cuando se separaron él la miró, intentó aparentar una seriedad que no sentía.
-Akane he tomado una decisión- dijo el joven, no se había recuperado del todo y seguía llorando- Creo que es lo más conveniente. - ella lo miró asustada, se temió lo peor. El joven se dio cuenta de la razón de ese miedo- no temas, no pienso dejarte, sino todo lo contario. Esas criajas han actuado con maldad, y no pienso seguir su juego. No pienso claudicar. Y espero que tú tampoco. Nos han quitado lo que más queríamos, pero ni han vencido, ni por eso nos rendiremos ante ellas. Yo no lo haré…- se calló un momento y la miró- ¡y tú tampoco! –La miró le acarició la cara- lo que te voy a proponer, puedes aceptarlo o no, espero que sí. No espero una respuesta inmediata, ni para mañana. Tomate el tiempo necesario, pero no me rendiré hasta que me digas que aceptas mi proposición. Y si nunca la aceptas… yo nunca aceptaré tu negativa. ¡Nunca me rendiré! ¡Sabes que nunca me rindo!
Ella lo miró asustada, no sabía que se proponía su prometido.
- ¿Qué te propones Ranma? -Preguntó la chica.
Y él contestó. Akane lo miró asombrada. Supo al instante que su prometido se lo decía en serio. Y que como él dijo no se rendiría hasta que ella aceptarse. Sé lo pensó unos instantes. Pensó en todas las posibilidades. Sabía que no se lo proponía por pena ni por venganza hacía esas locas. Sabía que se lo proponía de corazón.
-Sabes que tú y yo nunca podemos…-dijo la chica con pena.
-Probaremos todas posibilidades, nada esta pedido Akane, No me rendiré por eso. Y si no puede ser-la miró con pena- Nos tendremos el uno al otro. No quiero que esto sea un punto y final- negó con la cabeza- Me niego a que lo sea. Estaré contigo siempre, en lo bueno y en lo malo. Nos ayudaremos a superar esto. Por qué… por qué tú y yo somos algo más que amigos… siempre lo hemos sido, aunque lo negásemos. No te dejaré nunca, por qué yo te amo.
Akane lo miró sorprendida. Ya no tenía que pensar en nada. Todo lo había pensado en contra de la propuesta del chico quedó anulado con la declaración del chico.
- ¡Acepto tu propuesta! Será un principio terrible, sin poder tener…- no quería pensar en eso- pero como tú dices, hay otras posibilidades. Lo superaremos juntos, por qué ni tú ni yo nos rendimos nunca. Y por qué yo también te amo.
Se miraron, él la abrazó por la cintura y ella le pasó los brazos por el cuello. Se miraron a los ojos y se besaron. Pusieron todo su amor en ese beso. Fue un beso apasionado, un beso deseado desde el día que se conocieron. Nunca supieron el tiempo que estuvieron besándose, y tampoco les importó. Cuando se separaron se miraron a los ojos y se sonrieron.
-Habrá que decírselo a la familia, creo que no estarán de acuerdo. Pero me da igual, yo no pienso dejarte. Ya he hecho mi elección, la tengo hecha desde el día que te conocí y nadie ni nada me hará cambiar de opinión.
Los dos jóvenes iban a salir a comunicar su decisión a su familia cuando…
La familia estaba reunida en la sala de la casa. Todos estaban tristes, la noticia los había dejado hundidos. Llevaban en silencio durante horas. Nadie tenía ganas de hablar, ni siquiera Nabiki.
Llevaban así desde hacía horas. Soun había parado de llorar y estaba pensando en cómo había cambiado todo. Un pensamiento se había metido en su cabeza. Poco a poco fue madurando e intentó varias veces decirlo, pero siempre se quedaba congelado, no tenía valor para decirlo, era algo demasiado cruel. Pero al final levantó la cabeza y habló.
- ¡Oídme! Después de lo ocurrido con Akane y el problema que tenemos ahora… He decidido algo… A partir de este momento… la promesa de Akane con Ranma…queda rota. -Todos los miraron extrañados, no se esperaban eso.
-Pero ¿Por qué has tomado esa decisión? Sabes que no le va gustar ni a Akane ni a Ranma- preguntó Kasumi. La joven veía que esa decisión sólo traería más problemas. -No lo aceptaran.
- ¡Es decisión mía! –miró a Genma y este asintió- Genma está de acuerdo conmigo. – miró a sus hijas-Ranma se casará con una de vosotras, y no hay nada más que decir.
-¡NOO!- Gritó una voz, todos se giraron y vieron entrar a Ranma, con él entró Akane, iban cogidos de la mano.
- ¡Hijo! Comprenderlo. Akane no podrá darte…
- ¡HE DICHO QUE NO, Y ES QUE NO! - dijo tajante el joven- no me separaré de Akane. No lo haré por qué vosotros así lo queráis.
- ¡Si lo harás! Desde ahora dejas de estar prometido con Akane- dijo Genma con rabia-te prometeremos con Nabiki o con Kasumi y…
- ¡Me niego! Nunca os hemos importado. Sólo queréis un heredero. Sin importar lo que queremos nosotros. Os daba igual que yo me uniese a una de las hermanas Tendo, os daba igual la que fuera… sin importar lo que sintamos nosotros… pues esta vez va que ser que no- se acercó a Akane y la abrazó por detrás. - Seguiré con Akane, queráis vosotros o no. Es una decisión nuestra. No nos desafiéis. por qué cumpliré mi amenaza.
- ¡Te casarás con Nabiki o Kasumi! ¡Y no hay nada que decir! -dijo Genma furioso, si su hijo no lo obedecía por las buenas lo haría por las malas- me obedecerás y punto y no hay nada más a decir. Desde que llegamos aquí te has vuelto muy rebelde, como te has hecho muy fuerte y piensas que me superas. – miró a su hijo furioso- ¡Harás lo que yo diga y punto!
- ¡No lo permitiré! - dijo Akane- Ranma y yo nos queremos. Queremos estar juntos para siempre. No sois nadie para meteos por el medio. ¡No vais a poder evitarlo!
Todos miraron a los dos jóvenes sorprendidos. No se esperaban esta determinación en los dos chicos. No cambiarían de opinión. Pero debían intentarlo.
- ¡Ranma!, ¡Akane! Debéis hacernos caso. No os dejaremos seguir con esto. Tú Ranma te casarás con una de mis hijas mayores. Y tú Akane no te podrás casar nunca, no puedes hacerlo, tu imposibilidad para no…
- ¡NO DIGAS ESO! ¡NI TE ATREVAS A DECIRLO EN ALTO! – amenazó Ranma - ¡JAMÁS! No me obligarás a casarme con quien yo no quiero. Si lo intentas, me fugo… y me llevo a Akane conmigo.
-Hijo no puedes pensar en así. Piénsalo bien. Te puedes arrepentir en el futuro.
El chico cerró los ojos y se calló. Abrió los ojos y habló muy bajo.
-Y si hago lo que vosotros decís… me arrepentiré toda la vida. - miró a su prometida- me da igual no poder tener hijos. Sólo quiero estar con ella… para siempre, os guste a vosotros o no.
Las tres mujeres mayores aceptaron lo que proponía el chico, vieron que los dos chicos ponían delante de todo su felicidad, no aceptarían ser obligados a ir en contra de sus sentimientos. Pero los dos hombres no veían de igual forma, para los dos patriarcas lo primero era tener un heredero.
-No aceptaré eso. - dijo Genma- te casaras con una de las hermanas Tendo.
- ¡No! - dijo categóricamente Ranma- si me casáis con una de ellas. No dejaré de pensar en Akane. Aprovecharé cualquier ocasión para estar con ella. Le seré infiel a mi esposa con su hermana desde el primer día. No podréis evitarlo. Pertenezco a Akane desde el primer día- la miró y sonrió- soy suyo desde que me llevó al dojo el día que nos conocimos, pertenezco a ella y a nadie más. Ni siquiera a vosotros.
Todos lo miraron horrorizados, el chico los estaba amenazado con no respetar a su futura mujer, ni respetar su matrimonio. Y que a la única persona que le debía lealtad era su prometida.
-Alejaremos Akane de ti- dijo Soun- la mandaremos al otro extremo del país.
-Me fugaré e iré a buscarla. Tarde o temprano la encontraré. Y cuando lo haga nos fugaremos y no nos encontraréis nunca.
La determinación del chico dejó a todos perplejos.
-Ranma hijo, estas tirando tu futuro a la basura. Sabes el problema de Akane. No podéis…
- ¡Tío Soun!, - el chico abrazó a su prometida y miró al padre de esta- no me rendiré nunca. Hoy la ciencia avanza mucho. Intentáremos todo, hay otros medios para tener hijos. No quiero a nadie más que Akane. Me di cuenta en Jusenkyo. Allí estuve a punto de perderla- negó con la cabeza. No quería pensar en eso- no quiero pasar por eso de nuevo. Me casaré con Akane, queráis o no. Debéis aceptarlo. - rio con tristeza- he sido idiota a negar durante mucho tiempo lo que sentía por ella, pero ya no.
- ¡Papa! Quiero a Ranma. Yo acepté su maldición, él ha aceptado que yo no pueda tener hijos. Ya nos conocéis, nada nos hará cambiar de opinión. Aceptarlo o nos escaparemos y cuando volvamos estaremos casados. Sabéis que somos capaces de hacerlo.
Los dos hombres miraron con terror, conocían los dos chicos, cumplirían su amenaza. Bajaron los cabezas resignados, no iban a vencer en esa discusión, y cuando fueron a dar su permiso para que sus dos hijos hicieran lo que querían, en ese momento aparecieron las tres chicas que provocaron todo.
Las tres rivales entraron en tropel, empujándose una a la otra para ser la primera en entrar.
Akane al verlas tembló de miedo, de rabia, de ira. Notó que estaba a punto de llorar, pero se contuvo, no les daría ese gusto a sus rivales.
Ranma notó enseguida el nerviosismo de Akane, y se enfureció. Hoy haría pagar a esas tres chicas lo que le hicieron a su prometida. Debían conocerlo, sabían que siempre se vengaba de quien atacaba a Akane, y ellas no serían una excepción. Las miró mal, pero ellas no notaron el odio con que las miraba el chico.
Akane notó enseguida el estado de ánimo de Ranma, supo que actuaría con crueldad contra esas tres chicas.
- ¡Yo venir por Airen! Hoy nos casaremos y mañana irnos a China-dijo Shampoo. Y mirando a Akane con maldad, añadió- allí tener muchas hijas, que serán fuertes y poderosas amazonas. Tener hijos que Akane no tener nunca.
Akane tembló de impotencia, esa bruja la atacó bien. Le echó en falta su incapacidad para concebir. Pero Ranma, que aún la abrazaba, le susurró al oído, y ella se tranquilizó, no se rendiría ante esas tres.
- ¡Tú estás loca, Shampoo! Ranchan se casará conmigo y viajaremos por el mundo cocinando. Tendremos muchos hijos que seguirán nuestra tradicional de…-dijo Ukyo, pero fue interrumpida.
-Os equivocáis las dos. Mi querido Ranma se casará conmigo y…-empezó Kodachi, pero…
- ¡BASTAAA!, ¡BASTAAA! Y ¡BASTAAA! ¡YA ES BASTANTE! ¡NO ME CASARÉ CON NINGUNA DE VOSOTRAS! -gritó Ranma muy furioso. Las tres chicas lo miraron extrañadas, era imposible que Ranma les hablase así. - ¿Pensáis que casaré con una de vosotras después de lo que le hicisteis a mi prometida?
-Airen, Akane no ser tu prome…- contestó Shampoo.
- ¡CÁLLATE, GATA CALLEJERA! -gritó Ranma- vuelve a hablar y te arranco la cabeza- vio que Ukyo iba a decir algo- la que vuelva a hablar la mato. ¡Jamás me casaré con ninguna de vosotras! ¿lo habéis oído bien?, pues os lo repito ¡jamás me casaré con ninguna de vosotras!
El chico las miró con odio, ellas retrocedieron un paso asustadas. Pero enseguida se recuperaron, no dejarían ganar a esa chica imposibilitada para coser ni cocinar.
-Será una pésima ama de casa. - dijo Ukyo, y añadió con maldad, mientras sonreía con una sonrisa siniestra- Y encima no puede tener niños.
Akane tembló ante el ataque de la cocinera, esa joven era perversa. Esas brujas intentarían cualquier cosa para conseguir a Ranma.
-La chica de la espátula tener razón. Akane estar gorda y ser fea. Yo más mujer que…
- ¿ESTÁIS SORDAS O QUE? ¡DICHO QUE OS CÁLLEIS Y LO VAIS A HACER! - volvió a gritar Ranma cada vez más furioso- no me casaré con ninguna de vosotras, no valéis la pena. Durante dos años me habéis intentado conseguir por todos medios. Siempre utilizando malas artes. Habéis intentado deshaceros de Akane. Era la rival a batir, la que os llevaba delantera- las miró y siguió- sabíais lo que yo sentía por ella, Y sólo podíais vencerla de una forma… deshaciéndoos de ella. Lo que le habéis hecho no tiene nombre, demuestra lo bajas y rastreras que sois. No os merecéis ni siquiera mi amistad. Desde este momento no os conozco. Salid de aquí, no sois bienvenidas.
- Esto… esto no quedar así. Tú no poder dejar a una amazona. Yo matar a Akane y…- no pudo seguir, Ranma se lanzó sobre ella y con la mano izquierda la cogió del cuello y la levantó del suelo y la empujó contra la pared. La amazona se empezó a ahogar. El chico miró a su presa con crueldad.
-Hazlo o intentarlo y te mataré… estoy deseando hacerlo, darme, tú o una de esas dos perras que te acompañan, la menor oportunidad y ya estaréis muerta. No me detendré por qué seáis chicas.
-No puedes hacerlo Ran chan, eres un hombre… un hombre no pega a una mujer-justificó Ukyo. Entonces Ranma la miró y sonrió con maldad. Ukyo se quedó blanca sabía lo que pensaba el joven.
- ¿Me estás desafiando? - preguntó de forma siniestra el joven, y añadió con mucha maldad- pues creo que te voy a complacer. - soltó a Shampoo que cayó de rodillas al suelo respirando con dificultad.
Ranma se acercó a la mesa y cogió una botella de agua, todos lo miraron horrorizados, sabían que pretendía el joven.
Akane quiso intervenir, pero…
-De acuerdo yo irme. Y no volver a molestar a Ranma- dijo Shampoo con pena, todo la miraron asombrados. No era normal que esa chica se rindiera. Pero esa chica ahora temía a Ranma. Sabía que si intentaba algo moriría. Era joven y bonita conseguiría un hombre fuerte, si era lista podía conseguir a Ryoga… o mejor a Mousse, este la idolatraba, sería el esposo ideal, fuerte y controlable. Abandonó el dojo muy triste.
Ukyo temblaba de terror, Ranma hablaba en serio cuando quiso retarla, acabaría con ella sin pensarlo. Pensó en las dos posibilidades, tanto atacar como no atacar a Akane. En ambas perdía. Pero si no atacaba a su rival al menos viviría, y escogió la opción más inteligente.
-Yo. yo me retiro. Sabía desde el principio que Ranma quería a Akane, pero pensé que algún día… él vería que yo…- la joven bajó los ojos y negó con la cabeza. – No me volverás a ver. - Y abandonó el dojo corriendo.
Ranma la miró triste, Ukyo sufría, ella misma se lo buscó. aunque una parte él le decía que él tenía parte de la culpa. Debía haber actuado antes y no dejar que Akane sufriera ese ataque.
Akane vio la tristeza de su prometido. Se acercó a él y apoyó su mano en el hombro.
-No sientas penas por ellas, no se la merecen. Y tampoco te eches las culpas por lo que me pasó. Fueron ellas, tú no pudiste evitarlo. Tú quisiste evitar que yo las siguiese, no te hice caso y te golpeé para que no me siguieras. Las seguí y caí en su trampa, me atacaron y me dejaron incapacitada. Fue culpa mía por idiota. -Él la miró y sonrió con tristeza. -No te rindas, te necesito a mi lado.
Él la miró y la abrazó con fuerza, subió la mano derecha y le acarició la cara.
-Yo te necesito a mi lado, eres la única persona que necesito conmigo. -Se abrazaron, se fueron a besar. Su familia los miró expectantes…
- ¡No lo consentiré! -dijo Kodachi, todos la habían olvidado- Ranma es mío y sólo me quiere…
Ranma se acercó a la joven. Kodachi se lo quedó mirando ilusionada. Y cuando se esperaba un cumplido, el joven le golpeó en el cuello con el dorso de la mano y la dejó inconsciente.
- ¡Nabiki! ¡Llama a Kuno! ¡Que saque esta zorra de aquí! Advierte a ese energúmeno que, si viene para dar problemas, si viene a meternos en un jaleo…lo mando al hospital, no estoy de humor para las tonterías de ese idiota. Si en diez minutos no se ha llevado a esa idiota, llamo a los loqueros que se la lleven– dijo Ranma alejándose del cuerpo de Kodachi, el joven miró con asco a la gimnasta y tuvo un escalofrío por la repulsión que le provocaba la hermana de Kuno. Se acercó a Akane, la miró- Asunto resuelto…creo- dudó el chico. Miró a su prometida y sonrió- tú y yo íbamos a hacer algo cuando esa loca nos ha interrumpido.
Se abrazaron y se besaron delante de la familia.
Ese día los dos jóvenes formalizaron su noviazgo. Ahora eran novios por qué ellos lo querían, sin imposición de nadie. Sus padres resistieron de separarlos, tampoco lo hubieran conseguido. Desde la boda fallida, los dos chicos, poco a poco se habían vuelto más inseparables de lo que ya eran, ahora estaban demasiado unidos. Nadie lograría separarlos, pero pensaban que sus rivales no se rendirían y volverían.
El tiempo fue pasando, los dos fueron a la universidad, se graduaron. Pocos días después de graduarse se casaron, aunque durante los años de universidad compartieron apartamento como pareja. Cuando volvieron del viaje de bodas se hicieron cargo del dojo familiar. Un año después era el más famoso y prestigioso de Japón y sus dos maestros, eran los dos mejores campeones del país, ganaban todos los torneos en que participaban. Se habían vuelto muy famosos, aunque ellos no se dejaron llevar por la fama, siguieron siendo dos jóvenes normales.
Su temor de la vuelta de sus rivales no se cumplió… o no como ellos pensaban.
Ukyo se fue de Nerima a las pocas semanas de que Ranma le dijera que no quería saber nada de ella. Con ella se fue su camarero, Komatsu Kunoichi. Pocos años después al dojo Tendo llegó una carta donde le comunicaban su boda. Ukyo les pidió perdón por el atroz crimen que cometió. Poco después Ukyo y su pareja volvieron a Nerima y restableció su amistad con Ranma y su esposa.
Shampoo desapareció al día siguiente de su pelea con Ranma. A las pocas semanas, mandó una carta a Akane que le pedía perdón. Y les informó que había sido castigada por su abuela por su acción. Ahora ya no era una guerrera de elite, debía a volverse a ganar ese derecho. Mousse la había vencido, ahora el chico pato era su Airen y se casarían en pocos días. Volverían a Nerima, como Ukyo, volvieron a ser amigos de los dueños del dojo Tendo.
A las pocas semanas de irse, Cologne les mandó una pócima con que Akane dejó de estar imposibilitada para tener niños, así quiso reparar el daño que causo su biznieta, la anciana no encontró honorable el ataque, Según supieron, la anciana dijo que esas tres jóvenes no dieron a Akane oportunidad de tener una lucha justa. Ranma y Akane fueron padres meses después de graduarse.
Y ¿Kodachi y los otros dos rivales de Ranma? Bueno, eso es otra historia para contarse en otro momento.
FIN
Notas del autor:
Gracias a todos los que leen, siguen y dejan reviews. Me complace que os gusten mis historias, seguiré intentado hacerlo bien, y de nuevo muchas gracias.
