Los personajes de está historía no son mios. Pertenencen a Rumiko Takahashi. La historía es mia. No lo hago para lucrarme, Sólo para divertirme y mtar el tiempo mientra voy al trabajo y vuelvo de él.


24º La transformación.

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Era una tarde triste y lluviosa. El rio bajaba impetuoso, había crecido por el agua caída durante la lluvia, arrastrando arenas y objetos que había encontrado a su paso. Sobre Nerima había una gran tormenta, que mantenía a sus habitantes encerrados en sus hogares. Y bajo un puente estaba ella, deprimida y sola.

Toda su vida era una gran mentira, se sentía vacía. En ella no había nada por lo que luchar, nada por lo que soñar. Todo lo que le habían enseñado, todo lo que había aprendido… no valía nada. Todo lo que consideró valioso se lo había llevado la tormenta que azotó su corazón. Había descubierto que su vida no valía nada, derrumbada, encogida y acurrucada, lloró y se lamentó por ella misma.

Su familia, le enseñó que era la mejor, fue educada para eso. Desde el principio fue enseñada para ser la mejor guerrera, la mejor cocinera, la mejor en todo. Tenía un cuerpo espectacular y le enseñaron a cómo utilizarlo para que cualquier hombre cayera en su poder, pero…

Nada de eso le valió para conquistar al hombre en el que se fijó. Ni sus presuntos derechos sobre él, ni su superioridad en las artes marciales, ni sus habilidades culinarias, ni siquiera su cuerpo de ensueño sirvieron para que ese chico se volviese loco por ella.

Ese chico sólo tenía ojos para esa otra chica, esa que no estaba dotada para nada, sólo para las artes marciales, aunque no podía compararse con ella. Esa chica era una bruta, no sabía cocinar, ni coser. Ni siquiera era guapa. Esa chica buena para nada. En cambio, ese chico, ese portento siempre estaba con esa, siempre la cuidaba y velaba por ella.

La chica suspiró recordó cómo conoció al chico. Le venció, ¡a ella! Si, fue vencida por una extranjera, según sus leyes debía matarla, la persiguió y esa chica escapó. La encontró en Japón y descubrió que realmente su vencedora era un chico maldecido, ¡se transformaba en mujer al mojarse con agua fría! Allí en Japón ese chico la volvió a vencer, pero como chico y según sus leyes se debía casar con ella. Pero ese chico ya tenía prometida, que se metió por el medio.

Volvió a suspirar, y las lágrimas continuaron fluyendo por su rostro.

Intentó de todo para separar a los dos chicos. Hechizos, chantajes, ataques y nada sirvió. Él continuaba y ayudaba a su prometida. A veces incluso para salvar a esa pequeña japonesita, se puso en su contra y la amenazó, a ella… y a las otras dos locas que le querían quitar a su Airen.

El tiempo fue pasando. Su Airen se peleaba continuamente con su "prometida oficial" pero nunca se separaban, siempre hacían las paces y todo continuaba igual… hasta después de volver de China, donde esa japonesa del diablo estuvo a punto de morir, pero por desgracia no lo hizo. Y de un intento de boda que ella y las otras dos se encargaron de que fracasase.

Fue en ese momento que todo cambio, o mejor dicho, cuando se dio cuenta que todo había cambiado. La relación entre su Airen y esa chica mejoró. No se peleaban como antes, ella no le pegaba y no lo hacía volar, ni él la insultaba tanto. Cuando se enfadaban se perseguían, parecían furiosos, pero parecía más un juego de pillar que una pelea. De repente, el perseguido empezaba a burlarse del perseguidor, este se reía y acababan haciendo cosquillas el uno al otro o se reían como si fueran tontos y olvidaban que estaban peleando.

Esos dos chicos salían juntos, se cogían de las manos, o paseaban agarrados por la cintura. Se reían y miraban de forma especial. Si algún conocido se acercaba, se alejaban unos metros y simulaban que no estaban a gusto juntos, pero eso era mentira, ella sabía la verdad. En su condición de gata los había espiado durante semanas, y sabia queh entre ellos había algo. Por eso supo que su mundo se había destruido.

Espiarlos se volvió una obsesión. Cuando iban de paseo, cuando iban al cine, o al parque, como gata los vio besarse, hacerse arrumacos y jugar y reírse, aun pensaba que ella tenía esperanza de que él viese lo que ella sentía y... Pero un día los vio dirigirse a la estación de metro y montar en él. Ella no pudo seguirlos, porque los gatos sin dueño no tienen permitido ir en el metro. Esperó durante horas que volviesen y cuando los dos chicos volvieron parecían muy felices. Tuvo un mal presentimiento, tuvo el presagio que todo había acabado para ella.

Durante días los siguió hasta la estación y permanecía cerca en espera que volviesen y cuando volvían, los seguía hasta el dojo. Durante ese tiempo pensó como colarse en el metro y ver donde iban los dos chicos. Fueron días que estuvo la mayoría del tiempo transformada en gata, a veces días enteros, no se dio cuenta que los instintos propios de una gata iban despertando y empezaban a desplazar a sus instintos humanos. Durante las horas de espera se acicalaba inconscientemente o jugueteaba persiguiendo mariposas o algo que le divirtiese. Pero no se dio cuenta de eso. Tampoco supo porque razón se compró comida para gatos y arena y un capazo para hacer sus necesidades. Ni porque compró juguetes para gatos. Pero cada vez que estaba en casa usaba esos utensilios y sólo comía comida de gatos. En su casa muchas veces prefería ser una gata y pocas veces era humana.

Al final un día tuvo suerte y pudo entrar a escondidas en el metro, bajó en la misma estación donde lo hicieron los dos jóvenes y los siguió hasta donde fueron. Cuando vio donde entraban se le cayó el alma a los pies, deseó no haberlos seguido. Y lloró desconsolada y huyó de ese sitio, vagó durante horas sin dirección. Fue perseguida por perros, a los que escarmentó, ellos pagaron su frustración. Llegó a un oscuro callejón, y allí lloró de dolor, de tristeza. Estuvo vagando durante días por ese barrio. Después volvió a Nerima a intentar a deshacer su vida.

Cuando llegó a su casa, su abuela y Mousse seguían sin haber vuelto de China. Nadie supo de su desaparición, ni de su pena. En su habitación lloró con amargura por la pérdida de su Airen. Verlo entrar en un hotel acompañado de esa chica violenta fue un duro golpe para su ego. Pero se repondría, mostraría a ese estúpido que ella era fuerte y que podía tener a cualquier chico.

Aún podía tener a Mousse, ese chico la adoraba, era un idiota y lo podía controlar, ese chico sería su esclavo. Sonrió, se dice que cuando una puerta se cierra otra se abre, pero esa otra puerta hacía un tiempo que estaba cerrada para ella, esa puerta ya tenía quien la abriese y no era ella.

Para ese entonces, seguir y espiar se había vuelto una costumbre, y no sólo lo hacía con Ranma y Akane. Espió a Nabiki y supo que se veía con ese insoportable de Kuno. También lo hizo con Ryoga y su novia. Y también con las amigas de Akane, que se veían con los amigos de su Airen. No se dio cuenta que todo era una escusa para estar convertida en gata.

Mousse volvió solo de China, Cologne decidió quedarse en la aldea. En su ausencia otra matriarca le había intentado quitar el puesto, ahora la vieja matriarca debía recuperar lo perdido y mandar a esa usurpadora a la posición que debía estar. Aparte debía entrenar a una prima de Shampoo para que fuera su sucesora, ya que no confiaba en Shampoo, ya no era una digna guerrera.

Shampoo ahora se sabía abandonada por casi todos. Nadie la quería, sólo ese cegatón tonto. Pero desde que ese chico volvió estaba extraño. No la seguía constantemente, cuando ella le avisaba que salía parecía que el chico se alegraba. Varias veces ella intentó un contacto físico y él la rechazo furioso. Cuando ella se equivocaba el joven le chillaba y le decía lo inútil que era. Parecía que se habían cambiado los papeles.

Un día después de una pelea con Mousse. Él la avisó que se iba. Que en pocos días la dejaría, y que no volvería ni por ella ni a su pueblo. El pueblo de las amazonas no tenía nada que ofrecerle y lo dejaba. No quería volver a un pueblo donde por ser hombre no tenía posibilidades de sobresalir, ni ocupar un alto cargo al que se sabía más que capacitado. Donde ninguna de las guerreras eran sus iguales, había vencido a todas las guerreras más fuertes y las rechazó a todas.

La chica lloró por el desprecio del joven, lo intentó echar del Neko Hanten, pero ahora el dueño era él, y fue el chico quien le dio cinco días para irse. Cuando él le había dicho que se iba, se refería que era ella la que tenía que irse. La chica se quedó helada, ya no tenía nada. No podía volver a la aldea, después de ser rechazada por dos guerreros de lo más fuerte, no la acertarían, era una paria. No tenía nada, no había ahorrado nada.

Dentro de su habitación lloró durante horas, hasta que oyó salir a Mousse y lo siguió como gata, el chico entró en un local que ella conocía, y allí descubrió él porque del rechazo del chico. Mousse estaba saliendo desde hacía meses con Ukyo, esta supo enseguida que Ranma y Akane mantenían una relación, y ella se entregó a Mousse. Realmente Ukyo se deprimió al saber la verdad sobre los dos prometidos, y encontró consuelo en Mousse, que se dio cuenta que él no era nada para esa orgullosa y antipática guerrera china. Los dos chicos encontraron el amor que otras personas les negó.

Saber eso fue el último clavo sobre su ataúd. Ahora sabía que su vida ya no tenía objetivos, ni sentido, ella supo que nadie la abrazaría, ni compartiría la vida con nadie. Salió del restaurante de Ukyo y huyó, no volvió por sus cosas. En su ciega carrera se cayó en un sucio y apestoso charco. Ya nada le podía salir peor, no tenía a nadie, no tenía nada. Fue vagando por la calle, iba sucia, para la gente era una gata abandonada, sucia, y apestosa. Todos la miraban con asco, nadie se apiadaba de ella.

Empezó a llover, pero ella no se dio cuenta y siguió vagando sin rumbo fijo. Tenía frío y hambre y estaba moralmente destrozada. Estaba totalmente mojada y tiritaba y no sólo de frio. Al final llegó debajo de un puente y se acurrucó, levantó su cabeza, y empezó a maullar con un tono lastimero. No llamaba a los gatos, sólo estaba llorando su dolor, su pena. Maullaba de dolor, de pena por ella misma y de desesperación. Nunca se había encontrado tan sola y abandonada. Nunca se encontró tan desesperada. Nunca había maullado, y ahora se empezaba dejar influenciar por los sentidos de su cuerpo de gata. No se dio cuenta que tanta pena la estaban convirtiendo en una auténtica gata, aunque prácticamente ya lo era de hacía semanas.

Se despertó al día siguiente, ya no llovía y el aire olía a limpio. Una parte de ella se sintió revitalizada, no le extrañó que esa parte fuera su parte felina. Sintió un cuerpo a su lado y vio que era un gato durmiendo, no supo cuando llegó. Lo miró dos veces y le pareció atractivo, sintió un extraño deseo hacía él que no pudo ni quiso deprimir. Se acicaló y peinó sus pelos como lo hacen los gatos, cuando ese gato despertarse debía encontrarla preciosa. Esa gata sonrió, si el mundo de los humanos la rechazaba, tal vez el mundo de los gatos… No se lo pensó, en ese instante decidió que de ahora en adelante sería una gata para siempre. La noche anterior había maullado por la pena que sentía, ya no volvería sentir esa pena. Era una gata, no debía tener en cuenta su sentimientos humanos. Ya no reprimiría los sentimientos que sentía cuando era una gata, esos sentimientos e instintos la habían perseguido desde el momento que se transformó por primera vez.

Se quitó los cascabeles que llevaba como adorno, no tendría nada que recordase que fue humana y fue al rio y miró su reflejo en el agua y se encontró preciosa y atractiva como gata. Para que quería a Ranma o a Mousse delante de ella tenía el mejor macho que nunca había soñado.

El gato se despertó y la miró, y maulló. La gata sintió que por su cuerpo recorría una descarga eléctrica, sintió deseo hacía el gato, cariño y podía decirse que amor. Sin pensarlo ella también maulló.

El gato se le acercó y se restregó contra ella. La antigua chica conocida como Shampoo, volvió a sentir una descarga eléctrica y su cola se levantó instintivamente, le gustó esa caricia. Un motón de sentimientos que no reprimió recorrieron su pequeño cuerpo. Ella sintió la necesidad de revolverle la caricia al gato y lo hizo.

Acabado ese acercamiento, la gata se acercó de nuevo al rio, se mojó para limpiarse. Miró su reflejo en el agua y mentalmente sonrió. Sus nuevos instintos le hicieron maullar, y con esos maullidos cortó para siempre con la humana que fue.

Se giró al gato y le ronroneó, el felino le ronroneó a ella, se restregaron el uno al otro y se lamieron el uno al otro. Shampoo estaba excitada y nerviosa y le costó no lanzarse sobre el gato y provocarlo sexualmente.

Los dos gatos salieron de allí juntos y corriendo hacía el refugio del gato. Shampoo desapareció, ya nadie la volvió a ver. La buscaron, pero nadie la encontró. Ella era feliz como gata y supo donde esconderse. Cada minuto que pasaba sentía que se volvía más y más una gata, hasta que lo fue por completo, física y mentalmente. Aunque siempre recordó que una vez fue una humana de nombre Shampoo y nunca olvidó sus recuerdos como humana.

Durante ese tiempo, varías veces se mojó con agua caliente, pero siguió siendo una gatita, no se volvió a transformar en mujer, ¡nunca!. Se dio cuenta que su mente se había adaptado tanto a ese cuerpo gatuno que impidió el cambio, o tal vez fue su cuerpo el que no quiso volverse humana. Ella no se entristeció, sino todo lo contario, se alegró de ser no poder convertirse de nuevo en humana. En el fondo no le gustaba como se había comportado cuando era humana, era una mujer muy egoísta, sólo pensaba en lo que ella quería, sin impórtales los demás.

Después de varios meses, decidió trasladarse, deseaba irse de ese barrio, no quería que por error la encontrasen y que la obligasen a volverse humana. Y una noche acompañada de su macho, desapareció del barrio con dirección incierta, y sin mirar atrás abandonó Nerima para siempre.

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Fin


Notas del autor:

Este fic es realmente un experimento, quería enfocar la historia desde el punto de vista de una Shampoo derotada por las circuntancias. NI Ranma ni Mousse la quiere. Cologne la ha abandonado. Y encima sus instintos gatuno se hacen más fuertes y al final se deja dorminar por ellos. Como en el manga y el anime suele hacer en muchas ocasiones Genma. Cuando los personajes estan en su forma maldita ¿Tienen instintos de la forma que adquieren?

Es un ¿Y si los personajes se dejasen dorminar por su maldición?

No sé si continuaré con Ryoga y Mousse, aunque si lo hago, puede que no sea una continuación de este fic, sino una historía independiente. Lo más seguro que no lo haga con Genma, como he dicho, este hombre se deja donimar por su instinto de panda incluso siendo humano, para Genma la forma de panda es la excusa perfecta para escapar de las situaciones dificiles.

¿Una historia con Ranma?. No él es el único que no cambia de especie, sigue siendo humano. Se puede aprovechar de ser chica, pero no llega al extermo de Genma ni Ryoga.