25º. Un día de fiesta.

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Ese día se había convertido en un día horrible, un día para olvidar. Tenían unos días de fiestas, sin tener que ir a la universidad. Los dos chicos cursaban el primer año de sus respectivas carreras. Ella economía, el chico una carrera de ingeniería. Habían sido becados, por sus méritos deportivos, en una universidad en Kyoto, eran donde ellos querían, lejos de ciertos personajes que los molestaban continuamente.

Después de semanas estudiando y exámenes pensaban descansar unos días, pero les tocó trabajar en el dojo, obligados por sus padres. Durante semanas habían deseado que llegasen esos días de fiesta para descansar y relajarse, y por qué no decirlo, unos días para hacer el vago y salir a divertirse. Los dos prometidos querían un descanso después de exámenes, y trabajos escolares… y en lugar de eso habían vuelto a la loca vida que tuvieron que soportar antes de ir a la universidad.

A primera hora fueron despertados por sus padres para un entrenamiento sorpresa, que para ellos fue un aburrimiento, fue demasiado fácil vencer a sus padres. Hicieron ese entrenamiento de mal humor, el enfado de los dos jóvenes iba en aumento a cada momento. Cuando creían que ya podían descansar, y planeaban salir a tomar algo, apareció Nabiki con unas fotos comprometedoras y los chantajeó. Aunque la mediana de las Tendo recibió dinero, se llevó un susto de parte de los dos chicos, pero aún tenía más fotos y volvería en algunos… minutos.

Los dos chicos se reunieron en el dojo. Estaban furiosos.

- ¡Te dije que pasáramos estos días en la casa de campo que nos ofreció Yamada! - dijo furioso Ranma a su prometida. Yamada era un compañero de Ranma, y gracias a los dos prometidos salía con una compañera de carrera de Akane. Ese chico los invitó como agradecimiento a esa casa, para que los dos prometidos pasaran unos días tranquilos.

- ¡Me equivoqué! ¡quería ver a mi familia! - contestó con furia Akane. - hacía meses que no veíamos a la familia, ¡los añoraba!

- ¡Yo también!, pero me imaginaba algo así.

- ¡Tú querías ir a esa casa y estar con Lucy! - respondió Akane celosa. La chica estaba muy furiosa, los dos jóvenes habían olvidado con quien estaban realmente enfadados y estaban pagando el mal humor el uno con el otro.

- ¡Esa chica no me interesa! - contestó el joven muy rabioso, a veces los celos de su prometida lo ponían furioso- yo no quiero nada con esa chica. Te lo he dicho ciento de veces. No le interesa Ranma, ¡está loca por Ranko! – miró a su prometida- Lucy es lesbiana y no sabe que Ranma y Ranko son la misma persona.

Akane lo miró furiosa.

-No la quiero cerca de ti-contestó la chica- te lo dije y repito. Yo estoy enamorada tanto de Ranma como de Ranko, se puede decir que soy bisexual, pero sólo con el idiota de mi prometido y su doble personalidad. Ranma es mío y sólo mío, su cuerpo me pertenece al completo. Como mi cuerpo le pertenece a Ranma y sólo a él.

Ranma miró a Akane y sonrió. Se acercó a su prometida la agarró por la cintura, y sonrió tentador.

-Y a mí me gusta darle placer al marimacho de mi prometida, tanto en mi forma masculina como en mi forma femenina. Yo sé que ella disfruta conmigo tenga la apariencia que tenga.

Hacía tiempo que se habían declarado, antes de empezar la universidad. Siendo dos personas, la relación entre Ranma y Akane era realmente un trio. Por una parte, Akane, y por otra las dos personalidades de Ranma, la chica amaba tanto a Ranma chico como a Ranma chica. Los dos habían aceptado a Ranko como parte de su relación. Y Akane mantenía relaciones sexuales tanto con Ranma como Ranko. Los dos habían aceptado su extraña relación sin complejos ni vergüenza y sin negarlo, al menos entre ellos.

Los dos se fueron a besar. Habían rebajado tensión, ya no estaban enfadados el uno con el otro. Pero seguían en tensión, tenían un mal presentimiento.

-Podíamos escabullirnos, ir hasta aquel almacén abandonado del Furinkan y…- dijo Ranma dejando entrever lo que quería hacer con Akane.

- ¡Ranma! Tú sabes cómo calentarme, vámonos antes que esto se complique. Tengo ganas de pasarlo bien contigo y…- no pudo seguir, en el recinto de dojo se oyó un gran jaleo.

- ¡Mierda! ¡Mierda! ¡y mil veces mierda! - gritó furioso Ranma. Habían vuelto a Nerima y con ello volvieron los problemas. Toda la calma había desaparecido- no han tardado mucho en aparecer, la que tú ya sabes los ha debido informar.

- ¡Esa buitre me lo paga! ¡Esto no se lo perdono!

Hacía rato que se habían soltado de su abrazo, miraron hacía un lado del jardín y aparecieron los seis chicos que los habían acosado durante todos sus años de instituto.

-No los echaba de menos, para nada- declaró el chico disgustado, su enfado era evidente- me había olvidado de aspecto de alguno de ellos. Creía que eran producto de mi imaginación. Que me los inventé para soportar mejor mi aburrida vida.

-Te equivocas, si existen. Y son una plaga, una peste o algo peor. Y yo tampoco los he echado de menos. Y de aburrida… ni tu vida ni la mía han sido aburrida teniendo esos seis cerca, ¡ojalá lo hubiera sido!, aunque significarse que esa gentuza desapareciese.

Los dos chicos se miraron, negaron con la cabeza, cerrando los ojos, eso acabaría mal, peor que eso, terroríficamente mal.

Los seis chicos llegaron donde estaban la pareja y empezaron todos a hablar a la vez. Los dos prometidos suspiraron, empezaban a cansarse de tantas tonterías.

- ¿Dónde has escondido a la diosa Akane estos meses? ¡Secuestrador! - dijo Tatewaki.

-Airen irse sin Shampoo, ahora que volver casarse con Shampoo y marchar a China.

-Ranchan te tienes que casarte conmigo, estoy embarazada de ti… de dos meses.

Ranma se quedó congelado, su amiga de la infancia le estaba buscando un jaleo, hacía meses que no veía a esa chica, y ahora esa mujer le decía que sería padre de su supuesto hijo, pero si nunca habían tenido relaciones. El chico no supo cómo reaccionar ante esa mentira. Tenía ganas de liquidar a esos mentirosos.

Akane miró extrañada a Ranma ¿Cómo podía estar Ukyo embarazada de Ranma, y de dos meses, cuando el chico y Ukyo no se habían visto desde hacía casi siete meses? La chica se empezó a enfurecer.

- ¡RANMA! No consiento que estés viviendo con Akane- chilló como un histérico Ryoga. Y siguió hablando, pero ninguno de los prometidos le hizo caso.

Ranma se llevó la mano a la cabeza. Le dolía, ese dolor se lo habían provocado entre sus padres, Nabiki y esos seis pedazos de idiota.

- Me ha vuelto a entrar migraña. Hace semanas que no tenía, ha sido volver a Nerima y volver la migraña- dijo el chico con fastidio. Akane miró a su prometido preocupada. Últimamente el chico tenía ataques de migrañas cada vez que se ponía nervioso o estudiaba mucho. A parte tenía un pequeño defecto en los ojos, que tenía parte de la culpa de esa migraña, últimamente se le irritaban los ojos con el humo del tabaco, en pocas palabras no podía fumar, ni estar cerca de alguien que fumase, pero eso no lo debían saber sus rivales.

-Tranquilízate- dijo Akane- debe tranquilizarte, te lo dijo el médico. Debes tranquilizarte. -la chica estaba preocupada- tengo tus pastillas…-recordó con fastidio donde estaban las pastillas, siempre las guardaba ella. No pensaron que el joven tuviera un pequeño ataque de migraña- ¡en mi bolso en la habitación!, no pensaba que tuviéramos tantos problemas y las necesitases.

El chico la miró a los ojos pidiéndole ayuda, con esos seis locos no lograrían tranquilizarse, y su migraña iría a mayor. Debían salir de ahí rápidamente, o Ranma solucionaría su migraña de una forma que no lesa gustaría a sus acosadores, en ese caso Akane le ayudaría.

Los seis chicos que los atosigaban se ponían cada vez más pelmas. Pidiéndoles citas, retándolos y otras imbecilidades por el estilo. Y Ranma cada vez tenía peor dolor de cabeza.

Los dos prometidos bufaron, estaban ya furiosos, al borde de mandar a esos seis al otro barrio. Toda la tranquilidad conseguida en seis meses se había ido a la porra en cuestión de horas, por culpa de la familia y esos seis locos.

Hartos de tanta imbecilidad, arrepentidos de no haber ido a la casa de campo de su amigo. Con ganas de liquidar a la mitad de los reunidos en el dojo. Se miraron y suspiraron.

-Esto no puede ir a peor-dijo Akane-nada puede ser peor que esto.

-En eso tienes razón, no puede ser peor- contestó Ranma- no me acordaba lo plastas que eran.

Los dos se miraron, hastiados de tantas tonterías.

- ¿Nos los cargamos? -preguntó el chico, ella asintió- ¿Por quién empezamos?

Akane miró a sus acosadores, y pasó la mirada de uno a otro, se encogió de hombro, le daba igual por quien empezar, lo importante era empezar a deshacerse de esos imbéciles.

-No lo sé, empezamos a pegarles al azar. Empezamos por uno y luego pasamos al otro. Hasta que prometan que no volverán. Y si no lo hacen volvemos a pegarles.

-Entonces les pegaremos hasta el fin de los tiempos… porque esos seguirán volviendo. -Ya está todo mal, ya hemos tocado fondo – dijo Ranma- sólo nos queda subir.

Y fue entonces cuando todo empeoró. Que Ranma era una bocaza todos los sabían, incluso él, pero que fuera un gafe y cuando dijera que iba a pasar algo malo, pasase eso, era algo nuevo.

- ¡Hola chicos! - oyeron decir. Y los dos chicos se giraron y vieron llegar a sus padres.

Akane miró furiosa al chico. Ese chico era un gafe.

- ¿No podías callarte? ¿Por qué debías hablar? ¡No sabía que atrajeras la mala suerte!

- ¡No es culpa mía! - se defendió el chico. - yo no sabía…

¡Ranma, Akane! - dijo Soun- ya sois mayorcitos, no sois los dos niños que se peleaban continuamente. Por eso hemos decidido que…

-… Hoy os casaréis- dijo con alegría Genma.

Los dos chicos se miraron con los ojos y bocas muy abierto, parecía que habían escuchado mal.

- ¿Boda? ¿Casarnos? - preguntaron asustados los dos jóvenes con incredulidad. No se lo creían. Tenían mala suerte, o mejor dicho su mala suerte aparecía cuando residían en Nerima.

-Si, así es. Esta tarde después del culebrón. -dijo Soun, ni él ni Genma se perdían esa serie- en el episodio de hoy, Marianela matará a su tercer marido. Le pondrá mermelada de nueces silvestres y de limones salvajes del caribe en la leche, y él es alérgico a las nueces silvestres y a los limones salvajes del caribe. Pero nadie la acusará de nada. Es muy poderosa.

Los dos prometidos se miraron. Sin saber si sus padres estaban locos por sus ideas locas, o por seguir esa serie tan insípida y tan tonta, tan mala, tan mal hecha- esa serie era una serie de época pasaba en un pueblo europeo a principio del siglo XX, y estaba plagada de fallos cronológicos. Aparecían objetos que en la época que ocurría la serie aun le quedaban años incluso década por inventarse. Los dos chicos eran alérgicos a esa serie de televisión, tenerla que ver por imposición de sus padres hicieron que los dos chicos la odiasen.

Pero antes de que los dos prometidos diesen su opinión sobre la boda, esa insulsa serie. Alguien se les adelantó.

- ¡NOS OPONEMOS! ¡NO DEJAREMOS QUE SE CASEN! - gritaron los rivales, y defendieron sus derechos sobre los dos jóvenes. Y entonces empezó una discusión entre los dos patriarcas y los seis jóvenes, para ver quien se quedaba con Ranma y quien con Akane. Y los dos padres negándoles esos derechos.

-Airen se quedará con Shampoo. ¿Verdad Ai…ren? - preguntó la chica china, pero no recibió respuesta. Miró a su alrededor no vio a quien había reclamado, su Airen y la presunta prometida de este habían desaparecido. Los dos prometidos cuando vieron que todos se estaban peleando entre ellos y que nadie les prestaba atención, aprovecharon para huir. Entonces todos empezaron a buscarlos, cada uno con distinto objetivo.

Genma y Soun querían casarlos. Los seis locos querían citas, retar al contario. ¿Y Nabiki…? ¡chantajearlos! y ellos se ocultaron durante horas por los rincones de la casa huyendo de sus acosadores.

Ese imbécil juego del escondite ya duraba unas horas. Los dos prometidos se habían salvado que los encontrasen, por los pelos de un calvo. Habían escapado de sus perseguidores gracias a que sus acosadores eran realmente tontos. Si estos hubieran tenido un mínimo de inteligencia en pocos minutos los hubieran pillado.

Estaban escondidos bajo la cama de Akane, aunque eso subió el calor de los dos prometidos. Estar tan cerca uno del otro, aumentaba las posibilidades de que algo se les escapase de las manos, era un momento tan inoportuno, aunque los dos chicos estaban deseando lanzarse a los brazos del otro y tener un momento de pasión. Kuno entró y miró toda la habitación. Akane se enrabió cuando el joven kendoka abrió los cajones sacó y miró sus braguitas. Kuno bufó de forma pervertida. Ranma tuvo que coger fuertemente a su prometida para que no saliese de su escondite y apalizarse al invasor de intimidades. Pero el mismo Ranma deseaba matar a ese loco.

Fue entonces cuando Tatewaki se acercó a la cama y se agachó para mirad bajo la cama. Por el otro lado de la cama los dos chicos subieron y se tumbaron encima de la cama, a la vista de todos, si hubiera habido alguien en la habitación, menos de Kuno.

El joven Kendoka no vio nadie bajo la cama, sólo polvo y algún calcetín de alguien que no identificó, Ranma se dio cuenta que era suyo, de aquella vez que él y Akane quedaron solos y acabaron acostados. Kuno se pensó que era de su diosa y lo olió y puso cara de pervertido, Ranma y su prometida miraron al joven con cara de asco.

De golpe Kuno se incorporó y miró encima de la cama, y no vio nada, los dos prometidos se habían metido de nuevo bajo la cama.

De nuevo miró bajo la cama y no vio nada, y volvió a mirar encima de la cama sin ver nada, cada vez que Kuno miraba encima de la cama, los dos prometidos se metían debajo, y cada vez que miraba debajo de la cama los dos chicos se subían encima de la cama. Esto se repitió durante unos minutos. Hasta que Kuno se cansó y salió de la habitación sin encontrarlos. Aunque notó que pasaba algo raro que se le escapaba.

Al cabo de un rato los dos prometidos, cansados de ese juego salieron de debajo la cama y cuando iban a salir por la ventana se dieron cuenta que Ryoga iba a entrar y volvieron a esconderse… esta vez en el armario.

Dentro del armario Akane se puso delante y Ranma detrás cogiéndola por las caderas, estaban muy pegados, hacía mucho calor, la temperatura de los chicos subió y no sólo por el calor. Los dos chicos se sonrojaron. Volver al dojo despertó la timidez que ya creían vencida, pero sólo fue un momento.

Ranma desde su posición vio el cuello de su prometida por detrás. Ella le daba la espalda, esa visión era tan excitante que le dieron ganas de besarla en el cuello. Se fue acercando poco a poco. La chica sintió el aliento, se tensó. Sabía que quería hacer el joven, ella deseaba que el chico la besase, pero no era el momento, fuera del armario Ryoga los buscaba. Un pequeño movimiento, un pequeño sonido y el chico de fuera los descubriría.

Oyeron como Ryoga se acercó al armario, los dos se quedaron paralizados. Oyeron como Ryoga cogía la maneta de una de las puertas del armario, y…

El chico de la cinta en el pelo entró en la habitación de su adora Akane, la chica que aun quería. Aunque tenía novia, ese joven no se decidía a quien elegir. Sé lo pensó se casaría con las dos, le importaba poco se bígamo.

Hacía tiempo que no entraba allí. Había echado de menos ese lugar, ese imbécil de Ranma se había llevado consigo a Akane, cuando se fue a estudiar a la universidad. No entendía como esa adorable chica dejó que ese idiota la arrastrase a donde él fue.

Se acercó a la cama e intentó oler el olor personal de la chica, y lo único que captó el olor personal de su rival. Ryoga se enfadó, Ranma acosaba a Akane, la seguía a todas partes. Él, Ryoga salvaría a la joven y ella se lo agradecería por siempre.

Ilusionado, se acercó al armario. Allí estaba la ropa de su amada. Sonrió, vería esa ropa que tan bien le caía a Akane. Se paró, ese no era él. ¿Cuándo se había vuelto tan pervertido? Negó con la cabeza, no el pervertido no él, lo era Ranma. Que seguro que se pasaba horas mirando su propio cuerpo femenino. Sólo pensar en el cuerpo desnudo y de mujer de Ranma le provocó una hemorragia nasal, se imaginó teniendo ese cuerpo en sus manos, era más prefecto que él de Akane y Akari. Decidió pensar en otra cosa, que no consiguió, en su mente veía el espectacular cuerpo de Ranma chica como la laguna de la chica ahogada la debió traer al mundo, es decir desnuda.

Se paró delante de las puertas del armario. Cogió una de las puertas corredizas, y la abrió, para descubrir… los vestidos de Akane… y nada más. Cerró esa puerta y abrió la del al lado. Y volvió a ver solo vestidos de la joven.

Dentro del armario los chicos se movían en dirección contaría a la puerta que se abría. Si Ryoga abría la puerta de la derecha, la pareja se movía hacía la izquierda. Y si el joven abría la puerta de izquierda, los dos jóvenes se movían hacía la derecha. Quedando siempre ocultos. En uno de estos movimientos algo cayó desde la estantería y Akane lo pilló al vuelo y lo miró, era el orinal que utilizaba cuando era pequeña, sonrió recordando esos tiempos en que su madre aún vivía.

Los dos prometidos ya cansados por el juego de Kuno se movían cada vez más lentos y una vez que Ryoga abrió una de las puertas no pudieron esconderse y fueron descubiertos.

Ryoga los miró sorprendido y los dos chicos lo miraron asustados, previeron el futuro cercano, ahora ese chico gritaría y avisaría a los demás y no podían escapar. Akane tuvo una idea, y cuando el joven fue a gritar.

-Mira Ryoga este es orinal que utilizaba de pequeña. -dijo la joven. Ryoga se imaginó a su amada de pequeña utilizándolo, pero esa imagen cambió y vio a Akane con su edad actual usándolo. Tuvo una hemorragia nasal, pero entonces se imaginó a Ranma chica utilizándolo. Su vista se extravió, tuvo una hemorragia aún mayor. Akane se imaginó parte de lo que pensaba el joven, nunca supo que Ryoga tenía sueños eróticos con Ranko. De haberlo sabido…

De todas las formas Akane se enfadó y estrelló el orinal contra su ex amigo en la cabeza. El chico cayó en el suelo desmayado y sujetando el orinal. Al verlo en el suelo los dos fugitivos saltaron sobre el caído y se escaparon por la ventana. Aunque no pudieron ni evitaron que al pasar por encima del joven lo pisasen.

Al poco tiempo en esa habitación entraron el resto de perseguidores y miraron con asco al joven desmayado. Ryoga seguía sujetando el orinal como si fuera un fetiche y tenía una sonrisa idiota. Todo vieron que le había sangrado la nariz, y se imaginaron lo peor.

- ¡Qué asco! ¡No sabía que Ryoga fuera tan pervertido! -dijeron todos, sin llegar a imaginar lo verdaderamente pervertido que era ese chico. Y que los dos jóvenes que buscaban habían sido lo que provocaron su desmayo.


Los dos chicos llegaron al escondijo que descubrieron pocos días después de la boda fallida, en la buhardilla del recinto de dojo. Desde ese día lo habían utilizado ciento de veces para huir tanto de sus padres como de sus acosadores. Allí fue donde los dos tuvieron su primera experiencia sexual y donde ambos estudiaban para estar tranquilos. En verano era fresco y en invierno se estaba bien. A parte estaba insonorizado y aunque ellos notasen jaleo de lo que pasaba en el dojo, nadie los escucharía.

Nada más entrar, Ranma se abalanzó sobre ella y la besó, ella recibió a su prometido con los brazos abiertos y se dejó desnudar. Unos minutos después mientras eran buscados, los dos jóvenes le daban gusto al cuerpo.

Habían acabado de hacer el amor y los dos estaban acostados en el suelo y se miraban.

-Estaba deseando esto desde que llegamos-dijo él. - no he podido ni darte un besito, sólo un ridículo abrazo.

- ¡Pues has tardado mucho! -le recriminó ella- ya pensaba que no me querías- dijo ella simulando pena, y soltando una lágrima de cocodrilo.

El chico la miró y sonrió sabía que ella hacía comedia, y le siguió la corriente.

-Sabe que eres lo que más quiero en el mundo-contestó el simulando arremetimiento- no he podido traerte hasta ahora.

Ella lo miró y sonrió.

-Ya lo sé, - dijo la joven- sé que solo piensas en mí.

El chico la miró.

-Eres mi diosa-contestó. Los dos se miraron y se rieron. Los dos sabían que el otro hizo comedia. Se volvieron a besar una y otra vez.

Pero entonces oyeron entrar alguien en el dojo. Lo que pasaba en la buhardilla no se oía abajo, pero en el caso contario… lo que se decía en el dojo se oía con claridad en la buhardilla.

Oyeron entrar a Nabiki y a sus acosadores. Ryoga iba el ultimo y muerto de vergüenza, pero aun quería atrapar a Akane y a Ranma y demostrarles que era todo un hombre.

-0s voy a contar un secreto-dijo la hermana mediana- en este dojo hay un escondijo- arriba los dos prometidos se tensaron al oírla y se lanzaron sobre sus ropas y se empezaron a vestir. Esa harpía de Nabiki tenía sus días contados. En el dojo, Nabiki seguía hablando. - pero para saberlo necesitaré que me ayudéis.

Kuno la miró. Conociéndola sabía qué tipo de ayuda pediría.

- ¿Cuánto? -preguntó.

-Quince mil cada uno-contestó la joven.

- ¿No te pasas? - le respondió Ukyo.

-No, es el precio ideal. Quien se niegue a pagar… se puede ir.

Todos se miraron y pagaron. Nabiki con cara de avara contó sus ganancias.

-En aquella esquina- señaló un rincón del dojo- hay una puerta secreta da a unas escaleras que suben a la buhardilla del dojo. Me apuesto algo que Ranma y Akane lo saben y que ahora están allí arriba.

Los seis chicos se lanzaron hacía esa puerta, pero no pudieron abrirla.

- ¡Nabiki! No se abre-gritó furiosa Shampoo.

-La forma de abrirla va aparte-dijo la chica con una sonrisa ladina. Los seis se vieron obligados a pagar por descubrir como abrir la puerta. Cuando iban subiendo la escalera se dieron cuenta que podían haber tirado la puerta al suelo y se hubiera ahorrado pagar a Nabiki. Cuando llegaron a la buhardilla la encontraron vacía, habían pagado a Nabiki para nada.


Mientras esos chicos pagaban a Nabiki. Ranma y Akane huyeron por la salida de emergencia secreta y oculta que habían preparados por si necesitaban huir.

- ¡La bruja de tu hermana! ¡Esta me la paga! - Ranma estaba furioso, pensaba escarmentar a esa joven meto lo en todo.

-Ponte a la cola ¡Nabiki es mía, y sólo mía! -contestó con furia Akane.

Se pararon en el techo de la casona.

- ¿Entramos en la buhardilla de la casa? – preguntó Ranma. La buhardilla de la casa otro de los escondites de los chicos.

-No, mi hermana debe saber que existe.

-Pues aquí arriba es cuestión de tiempo que nos descubran.

Akane lo miró, debían solucionar eso, no podían estar esas mini vacaciones huyendo. Sonrió y miró a su prometido con una sonrisa malvada.

-Tengo un buen plan. - Ranma la miró y sonrió, le gustaban los planes de su prometida, y si este era malvado, le gustaría mucho más.

Habían pasado unos minutos, y los perseguidores seguían buscando a sus presas. Seguían pensando igual, unos querían cita con la persona querida, retar al rival. Otros, boda y una chantajear. Los dos prometidos seguían sin aparecer, nadie sabía dónde estaban. Y se fueron dividiendo en grupos y después cada uno lo buscó por su lado.

Mousse estaba en el piso de arriba, estaba todo a oscuras.

-No es tan tarde para que este tan oscuro- se dijo el chico- No es medio día y no se ve nada.

El chico no se dio cuenta que alguien había tapado las ventanas para evitar que el pasillo y las habitaciones estuvieran iluminadas por la luz del sol.

Oyó ruido en una habitación, y se acercó. Tal vez allí estuviesen los dos prometidos podía liquidar a Ranma y quedarse con Shampoo… ¿Shampoo? ¿Por qué debía quedarse con esa chica mimada, insoportable y que lo trataba tan mal? Akane era simpática y amable y guapa… aunque tenía un genio increíble. Después de liquidar a Ranma se quedaría con Akane y serían felices.

- ¡Mousse! -oyó que lo llamaba insinuante una voz, parecía Shampoo-Ven y verás como tú y yo disfrutamos mucho. - la voz salió de la habitación de Akane. No sabía cuál de las dos chicas era, le daba igual. Con Akane o Shampoo lo pasaría bien.

Mousse perdió toda cordura y se dejó llevar por sus instintos más bajos. No pensó con claridad, se imaginó a la chica en poca ropa y que lo esperaba para disfrutar… Volvía a pensar en la chica china como su diosa, o tal vez su diosa fuera Akane.

Entró en la habitación y nada más hacerlo, recibió un cubo de agua fría y se transformó en pato. Alguien lo cogió, en la oscuridad no lo vio, le ató la patas y las alas, y el pico. Con lo que el pato no pudo llamar a los demás y lo metió en un saco y ataron ese saco. El chico pato estaba atrapado.

- ¡Ja, ja, ja! -oyó reírse al alguien, reconoció esa voz, ¡esa voz era de Ranma! - ya tenemos atrapado a un imbécil.

-Nos quedan cinco, mi padre, el tuyo…- Mousse se quedó congelado esa voz era Akane, lo habían engañado como a un niño.

Los dos prometidos ataron el saco al techo y quedó colgado. Dentro el pato se empezó a mover con la pretensión de escapar.

- ¡Calla! - ordenó Akane, a la vez que pegaba al saco un golpe. El pato quedo K.O.- ¡que escandaloso es!

- ¡Qué violenta eres! - dijo Ranma insinuante, cogió a su prometida por las caderas.

-Ayer no me decías eso-contestó Akane, mirándolo tentadora, a la vez que lo abrazaba por el cuello.

Ranma trago saliva.

-Ayer…ayer, estuviste fantástica- el día anterior los dos chicos, habían hecho el amor durante horas. Akane era fantástica en la cama, volvía loco de placer al chico.

Los dos se besaron, y se prepararon para recibir al próximo…" invitado"


Como es natural, Ryoga se había perdido dentro de la casa. Estaba en el segundo piso, y estaba loco por entrar en la habitación de Akane, y si podía llevarse en "préstamo" una braguitas o sostenes de la joven, mejor. Ya había entrado en la habitación de Kasumi. Había registrado la ropa de la hermana mayor, No sabía que Kasumi tuviera esa ropa tan sexy, esas braguitas tan excitantes y tan pequeñas, ¡esos tangas! y sobre todo esos sujetadores tan reveladores y transparentes. Había expropiado de algunos de ellos.

La ropa de Nabiki le pareció soberbia, era aún más sexy que la de Kasumi, y eso ya era decir mucho. Aunque los sostenes eran más pequeños, eso quería decir, ¡QUE KASUMI TENÍA MUCHO MÁS PECHO QUE SUS HERMANAS PEQUEÑAS! – pero también cogió en préstamo ropa de Nabiki.

Salió al pasillo y sólo le quedaba por mirar la habitación de Akane… y la de Ranma, primero entró en la habitación de su rival, esperaba ver ropa de Ranma chica, o como la llamaban Ranma y Akane, ropa de Ranko, pero el chico salió asqueado de esa habitación, sólo había ropa de Ranma chico. Así nunca sabría la medida del pecho de Ranko.

No se paró a pensar cuando se había vuelto un pervertido, pensaba que él no lo era. Pero desde que se descubrió que él era P-chan, y Akane estuvo a punto de cocinarlo, su personalidad cambió y afloró esa parte perversa de él.

Se acercó a la habitación de su amada, y…

- ¡Hola Ryogita! ¡Ven que te estamos esperando-oyó que lo reclamaba Akane!

Ryoga quedó en shock, una parte de él se cortocircuitó. Su mente quedó en blanco. Y su celebro dejó de actuar. Empezó a pensar con el celebro que tenía en la entrepierna, pero todo fue a peor para la salud mental del joven de la cinta en el pelo.

- ¡Vamos a divertimos Ryoga cariño! - Ryoga sintió una descarga que circulaba por su cuerpo. Esa voz era de Ranko. Si aún quedaba raciocino en el celebro del Ryoga desapareció. El único celebro que le funcionó fue él de la entrepierna, que se adueñó de la voluntad del joven. Hacía meses que ese joven deseaba con fuerza a esas dos mujeres, le daba igual que Ranma fuese un chico, en la forma de chica era un bombón. Se dejó arrastrar por el deseo. Pareció que el joven se elevaba unos centímetros del suelo. Era atraído por una fuerza hacía la habitación de Akane, el chico pensaba que ese día participaría en una orgia con dos de las tres mujeres que le atraían y… cayó en la misma trampa de Mousse. Minutos después estaba metido en otro saco, convertido en cerdo, y atado y amordazado y también K.O. por un golpe de Ranma que se vengó de la malas pasadas que le hizo pasar ese idiota.

-No te pases – sermoneó la joven de pelo azulado a su prometido- no es tan malo- y en eso pensó en cuando el chico-cerdo aprovechaba de su maldita para dormir con ella, y que ella le pegase a Ranma por intentar alejar ese puerco de ella. La chica se enfureció, sacó una espada de bambú de la nada y fue a pegarle al saco de P-chan mientras gritaba- ¡Piñata! ¡Piñata!

Ranma la cogió y la detuvo impidiendo que le pegase a ese cerdo.

-Dejarlo para más tarde- miró a la chica- después venimos y jugamos a la piñata con esos dos idiotas.

La chica lo miró y asintió.

-Tengo tu palabra después me dejarás acabar con esas piñatas.

-No, uno es mío-dijo el chico, su prometida lo miró contrariada.

- ¡No! Me quedó con los dos.

Durante unos segundos se discutieron, al final se repartieron las dos piñatas y se besaron. Los dos adoraban hacer las paces besándose. Era una de las razones por la que se discutirán, para besarse al final.

Dentro de los sacos los dos animales oyeron asustados como los dos prometidos se lo repartían como piñatas. Los dos lloraron de terror, esos dos crueles chicos no eran los que conocían.

Antes de salir de la habitación los dos chicos volvieron a noquear a sus presas.

-Ahora ¿con quién acabamos? - preguntó el chico-hemos liquidado a dos de los más peligrosos.

-Pues nos queda el siguiente más peligroso o debería decir la siguiente más peligrosa.

Los dos chicos se miraron y sonrieron.

- ¡Shampoo! -Dijeron los dos, aunque a unos de ellos no le gustaba lo que harían.


Shampoo al igual que Mousse y Ryoga subió al segundo piso, había oído como la llamaba su Airen. La oscuridad no la asustó y fue siguiendo la voz de su Airen hasta la habitación de Ranma, y allí fue atacada de igual forma que Ryoga y Mousse. Los dos prometidos no lo tuvieron tan fácil como con sus dos víctimas anteriores. Pero al final Shampoo acabó, convertida en gata en una jaula para gatos, y metida en un saco. Ranma no fue de mucha utilidad, su miedo a los gatos le venció y acabó en una esquina diciendo como un poseso y un poco fuera de sí.

- ¡Gato, gato!, - repetía con pánico el joven. Akane lo miró y suspiró.

-Que poco sirves a veces- murmuró en voz baja, pero se acercó al joven. Había faltado poco para que el chico dominado por su fobia a los gatos entrara en Neko-ken. Le dijo con suavidad, para tranquilizarlo. - El gato ya se ha ido, por ser malo un perro lo ha perseguido y ahora está lejos.

Ranma la miró con miedo.

-Se ha ido, ¡ido! Está lejos, ¡lejos! - repitió como un loco. La chica le tendió la mano y el chico poco a poco recuperó la cordura. Cuando el joven ya era dueño de sus actos los dos salieron de la habitación. Quedaban los más débiles, pero serían los más difíciles de atrapar. No podían utilizar el mismo truco que con los otros tres. Esos tres no se convertían con el agua fría.

Los dos prometidos habían salido del dojo, llevaban una caja y dentro metidos y drogados, con las pastillas para la migraña de Ranma, iban los tres malditos en su forma animal. Ranma iba medio asustado pensando en que llevaban un gato, se mantenía cuerdo con gran fuerza de voluntad. Fueron a la oficina de correo más cercana.

Entraron en ella y se acercaron al empleado, que ojeaba una revista. El hombre se aburría, esos días de fiesta, para todos menos para él, la gente se iba a disfrutar, el tenía que quedarse en la oficina, a tener una categoría baja le tocaba pringar mientras los inútiles de sus compañeros estaban en la costa. El hombre suspiró, ese día no había tenido prácticamente clientes, un par para enviar un correo al extranjero. Unos turistas para comprar sellos de Mazinger Z, y un profesor borracho para comprar una botella de ginebra, ese borracho debía haber entrado en la tienda de al lado que vendía licores. Ese día era un día perdido. Él, un técnico electrónico haciendo un trabajo tan por debajo de sus cualidades.

Entraron dos chicos, parecían agobiados, sobre todo el chico, parecía asustado y al borde del pánico. Ella era muy guapa, podía pedirle una cita, y entonces los reconoció. Eran Ranma y Akane, famosos en todo en barrio. Desechó la idea de pedirle una cita a la joven, no quería morir tan joven,

-Hola, ¿Qué desean? - preguntó el joven empleado con miedo, lo había visto actuar cuando estaban enfadados y eran terrorificos.

-Queremos enviar este paquete a…-respondió la chica, pero se calló, no sabía donde mandar a esos tres idiotas que estaban metidos en el paquete.

Ranma nervioso y con ganas de deshacerse de ese paquete, que tenía un gato, contestó sin pensarlo.

- ¡A Laponia! - dijo el chico. Cuanto más lejos estuviera esa gata mejor.

El empleado y Akane lo miraron sorprendidos, pero Akane reaccionó.

-Si, a Laponia, es el lugar ideal- contestó la joven con una sonrisa de circunstancias.

El empleado lo encontró sospechosos, pero sabía que era peligroso enfadar a esos dos jóvenes, si ellos decían Laponia, el paquete iría a Laponia.

-Alguna dirección en concreto de Laponia.

Los dos jóvenes se miraron, no habían pensado en eso, no sabían dónde mandar ese paquete. Pero Ranma recordó un documental sobre un centro de recuperación de animales de Laponia y dio esa dirección.

El empleado apuntó los datos de donde mandar el paquete y cuando pidió las tasas por el envío.

-Ponga la factura a nombre de Nabiki Tendo, y envíela al dojo Tendo.

Y los dos chicos salieron dejando al empleado asombrado. Ese día no era en el fondo tan malo, cobrarle la factura a Nabiki Tendo sería un placer. Esa chica se la debía desde hacía tiempo, y decidió mejorar la calidad del envió, y la cuota que debía pagar esa chica. El día que Nabiki recibió la factura tuvo un ataque. Supo al instante que habían sido Ranma y Akane, y también supo que ya no se estarían quietos antes sus chantajes.

El envió llegó días después a su destino. La gatita, el cerdito y el patito permanecieron durante mucho tiempo en ese establecimiento. Durante más de dos años no pudieron recuperar su verdadera forma, cuando al final lo hicieron ya no eran los mismos. Habían estado mucho tiempo convertidos en animales y casi se habían adaptado a sus cuerpos malditos, y tardaron mucho en adaptarse a sus antiguos cuerpos humanos, en el fondo estuvieron a punto de volverse locos. No volvieron jamás a Nerima, en ese lugar había dos monstruos llamados Akane y Ranma, y los tres malditos ahora los temían.

Los dos prometidos regresaron al dojo. Aun quedaban tres rivales, dos padres y una hermana curiosa, y empezarían por esta.


Nabiki iba por la casa, debía encontrar a su hermana y al prometido de esta y enseñarles unas fotos, en ella se veía a los dos prometidos compartir la misma cama, la de Akane. Los dos jóvenes estaban desnudos, abrazados y se besaban con pasión. Esa chica sabía que hacía tiempo que los dos prometidos escondían algo, y colocó una micro cámara en el cuarto de su hermana, y pudo comprobar que efectivamente, los dos chicos ocultaban su amor al resto del mundo. Eso no podía seguir así. Ella cobraría por ese secreto o lo revelaría al mundo. Bueno, si el mundo pagaba bien por esa información.

Ya calculaba los beneficios, lo que se compraría, cuando en medio del pasillo vio un billete en el suelo, era un billete huerfanito que le pedía que lo adoptarse.

La chica se acercó al billete, miró a los lados. Ese billete parecía no tener dueño, ahora lo cogería y tendría uno más para su colección. Se agachó para cogerlo y el billete voló y se alejó unos metros de Nabiki, ese billete cayó al suelo quedándose ahí quieto, parecía que esperaba a Nabiki.

La chica sorprendida, no lo pensó y se volvió a acercar a ese billete perdido por alguien, y cuando iba a cogerlo, el billete volvió a volar y se volvió a alejar unos metros de la joven.

Cada vez que Nabiki intentaba coger ese billete, este volaba y se alejaba de la chica. Si la joven hubiera pensando con la cabeza en lugar de con la billetera, se hubiera dado cuenta que se estaba condenando. Pero cada vez que veía un billete o una moneda, perdía toda su inteligencia y sólo veía lo único que la hacía feliz, el dinero.

No se dio cuenta que ese billete "la guiaba" en una dirección concreta. No vio levantada la trampilla que ocultaba las escaleras que bajaban al sótano. El billete cayó en esas escaleras y la chica encegada lo siguió.

Nabiki vio el billete y alargó la y lo cogió, lo miró. Tenía un tracto extraño, parecía de juguete. Lo volvió a mirar y maldijo.

- ¡ES UN BILLETE DE MONOPOLY! - dijo la chica furiosa y fastidiada. No sabía como la habían engañado así. Miró de nuevo el billete y vio que tenía atado una cuerda. Era así como se movía el dichoso billete. Alguien estiraba ese billete por la cuerda y este se movía. Con ese truco alguien la llevó a…

Nabiki se asustó, le habían tendido una trampa y había caído como una pardilla. Sólo podrían haber sido…

- ¡Akane y Ranma! -dijo, miró a su alrededor, recuperó su inteligencia, estaba en las escaleras que bajaban al sótano. La chica se giró y empezó a subir las escaleras para escapar de la trampa de su hermana, pero sabía que era tarde, que estaba atrapada. Y así fue. La trampilla cayó y cerró la salida y la "pobre" Nabiki quedó atrapada en el sótano.

Intentó abrir esa trampilla, pero pesaba mucho. Se acercó al interruptor para conectar la luz de la escalera, pero descubrió que los dos prometidos se habían llevado la bombilla. Estaba a oscuras y atrapada, pero se acordó que había otra salida, pero debía entrar en el sótano y salir por el otro extremo.

Bajó las escaleras y encontró la puerta del sótano tapiada. Ahora la cruel realidad se reveló a la joven. Estaba atrapada en esa escalera.

Pensó con calma, su familia descubriría su falta y la buscarían. Se sentó en un escalón y su mano tocó algo. Y descubrió que era su maleta, la debían haber bajado eso dos monstruos. Tenía pensado irse ese día, volvía a su universidad, se lo había comunicado a la familia. Sobre ella cayó un jarro de agua fría. Al no verla todos pensarían que se había ido, nadie la buscaría. Esas escaleras serían su tumba. Su hermana y el prometido de esta se habían vengado de ella. Y habían triunfado, cuando descubriesen su cadáver, con el frio que hacía allá abajo, estaría momificado, le pareció un final horroroso para ella, ella se merecía un final mejor. Gritó y llamó a su familia, pero nadie la oyó. Si alguien la oyó, fue quienes la enceraron ahí abajo. Pero no le hicieron caso. Allí se quedó encerada la hermana mediana. Mientras el miedo se fue apoderando de ella a paso agigantados.

Ranma y su prometida, condujeron a Nabiki hasta las escaleras del sótano. Al final de esas escaleras había una puerta que daba al sótano. Los dos jóvenes habían tapiado esa puerta previamente. No supieron como Nabiki cayó en esa trampa tan tonta, pero habiendo dinero por medio… Nabiki caía siempre.

Cuando tuvieron a Nabiki donde querían, cerraron la trampilla y dejaron a hermana mediana encerada.

-Hemos acabado con los tres más peligrosos- dijo el chico. -Ryoga, Shampoo y Mousse.

-También con la fuente de inteligencia, Nabiki. Nos quedan los dos hermanos locos, tu padre... -siguió Akane que le pasó las manos por el cuello, y lo miró tentadora.

-…El tuyo- continuó Ranma cogiéndola por la cintura. Se besaron- y Ucchan- se volvieron a besar- y no sé cómo eliminarla.

-Pues yo si-dijo la chica, lo besó, y lo miró con una sonrisa malvada. Ranma se asustó, pero luego sonrió, le gustaban las ideas malvadas de su prometida, como a ella le gustaban las ideas malvadas de Ranma- pero antes de ella eliminemos de la ecuación a nuestros padres y a esos hermanos gilipollas- el joven la miró

- ¿Por quién empezamos? - preguntó.

Ella lo miró y sonrió. El chico no necesitó respuesta, ya sabía por quien quería empezar Akane.


Los dos patriarcas buscaban a sus hijos. Los dos prometidos se podían haber escondido en cualquier parte. Los dos padres desconocían la existencia de las buhardillas de la casa, tanto de la que había en el dojo como la que había en la casona. Conocían la existencia del sótano, pero conociendo a Akane no se meterían allí. No buscarían en el sótano.

Hacía horas que buscaban a sus hijos sin resultado, pensaban en casar a los jóvenes. Si lo hacían ese día podían conseguir varias ofertas. La comida le saldría a mitad de precio, y el sacerdote le saldría casi regalado, pero si lo chicos ascendían a tener una ceremonia budista, sólo tenían que dar un pequeño donativo.

Habían mirado en el dojo y no vieron a nadie, fueron al salón, y al comedor. Cuando llegaron a la cocina no encontraron a nadie.

Subieron a los dormitorios y sólo encontraron a Kasumi y Nodoka en la habitación de la joven, Kasumi estaba probándose un vestido. Y los dos padres abrieron la puerta sin llamar. Salieron huyendo expulsados por Nodoka y su katana, pillaron a Kasumi desnuda probándose ropa.

Unos gritos los atrajeron al dojo y al entrar vieron que estaba a oscura, alguien tapo las ventanas, las luces no funcionaban, no vieron a nadie con esa oscuridad, y tampoco vieron el peligro que se enfrentaban.

Nada más entrar Genma recibió un cubo de agua, muy fría, y se convirtió en panda. El animal gruñó.

En ese momento se encendieron las luces y entraron unos hombres con un lazo y miraron al panda. Parecían policías o funcionarios de algún tipo.

-Como nos han informado aquí tienen como mascota a un animal protegido. Es ilegal tenerlo en casa-dijo el que parecía el jefe. - nos lo llevaremos al zoo- miró a Soun- y usted será detenido por tener un animal protegido.

Soun se asustó.

-No puede llevárselo, es mi amigo. De jóvenes entrenábamos juntos. Es el padre del prometido de mi hija. Se lo pondremos explicar

Los hombres lo miraron como si estuviera loco. Pensaron que ese hombre había abusado de las drogas o de las bebidas. O por ser el maestro de un dojo había recibido muchos golpes en la cabeza.

-Es peor de lo que imaginábamos-volvió a hablar el hombre- ya nos habían informado que diría eso- en ese momento entraron unos hombres con camisa blanca- se abalanzaron sobre Soun y le pusieron una camisa de fuerza. Y se dirigió a Soun- ahora estos señores le llevaran a un sitio donde se le currará.

-No es lo que piensa, es verdad, es mi amigo de juventud- se defendió Soun. Pero los dos hombres se lo llevaron a psiquiátrico sin piedad.

Genma sacó un cartel.

- "Es verdad lo que dice, somos amigos y entrenamos juntos"- ponía en el cartel que enseñó el panda.

-Es peor de lo que pensaba- dijo el hombre- lo han adiestrado para que escriba en carteles. Lo debían entrenar para el circo. Aunque con lo feo que es este panda nadie iría a verlo.

Genma sacó un cartel.

- "No soy un panda feo. Soy muy guapo"- rezaba ese cartel.

- ¿No te has visto? - dijo el hombre riendo, y cansando de discutir con el panda ordenó a sus hombres-llevar a ese bicho feo al zoo. Se le hará unas pruebas. Sugiero una colonoscopia, al otro loco que también se la hagan. -acabó esbozando una sonrisa maligna.

El panda se asustó ese día sería horroroso, tanto para él como para Soun. Y lo sacaron del dojo y se lo llevaron en un camión directamente al zoo, donde pasó el peor día de su vida.

Desde el tejado dos chicos miraron toda la escena, y se rieron, era ellos los que habían avisado a esas personas de la existencia del panda en el dojo. Se miraron y se abrazaron, sus planes estaban saliendo bien. Se besaron, lo hicieron varias veces. Ahora irían por los dos hermanos Kuno, esos locos no lo pasarían bien.


Tatewaki Kuno iba por el dojo Tendo buscando a tres personas, una era Akane Tendo, su salvaje diosa. También buscaba a la chica de la trenza. Se declararía a las dos y ellas caerían a sus pies, y los tres vivirían juntos y felices por siempre. Pero… antes debía deshacerse de Ranma Saotome era la tercera persona que buscaba. Cuando lo encontrase, que lo haría, lo vencería, y el hechizo que tenía sobre sus dos diosas desaparecería y las dos chicas serían libres para mostrad sus verdaderos sentimientos, mostrad lo enamoradas que estaban de él, el gran Tatewaki Kuno.

Se empezó a reír como un loco, se veía pisando el cuerpo vencido de Ranma, y a la vez siendo abrazado por sus dos diosas.

Entró al dojo y allí lo esperaba su peor enemigo. Ranma lo miró con la cara triste, como si hubiese perdido lo más importante de su vida.

-Hoy te venceré y libraré a Akane Tendo y a la chica de la trenza de tu maldita influencia, hoy te ganaré Ranma Saotome.

Ranma lo miró con indiferencia, y suspiró. El joven Saotome parecía recaído y terriblemente triste.

-Pues llegas tarde, me han dejado-dijo con mucha pena Ranma- Akane me ha estado engañando estos últimos meses- el chico soltó una lagrima- está liada con un chico que estudia en la universidad de Hiroshima, será un futuro médico. Y la chica de la trenza, también me ha dejado. Está liada con el mismo chico, forman un trio.

Kuno se puso blanco, sus diosas no podían ser así.

- ¡Venga Ranma! Dime donde puedo encontrar a ese depravado que acosa a mis dos diosas.

-Pues bien, Kuno…el lugar es…- y Ranma le dio una dirección de Kyoto

- ¿Pero no me dijiste que era de Hiroshima?

-Ahora está en Kyoto. De intercambio, ese hombre es mal bicho. Está liado con varias mujeres-el chico soltó unas lágrimas- ¡corre Kuno, salva a Akane y a la chica de la trenza!, pero para acceder al lugar donde están Akane y tu diosa de la trenza debes cumplir una condición…- y le dijo esa condición a Kuno.

Y Kuno abandonó el dojo. Pocos segundos después su hermana también lo hizo.

Akane le había contado a Kodachi una historia idéntica, salvo que el infiel era Ranma. Kodachi actuó igual que su hermano. Y a los pocos minutos los dos hermanos, cada uno por su parte, cogieron el mismo tren que se dirigía a Kyoto. Cada cual iría a la dirección que les habían dado sin saber que había caído en la cruel trampa de Ranma y Akane.

Los dos prometidos, después de su increíble actuación, se reunieron en el tejado y vieron salir a los dos hermanos del dojo. Y se rieron de esos dos idiotas. Sólo quedaba una, sólo quedaba Ukyo y la forma de deshacerse de ella sería muy, pero muy siniestra.

Horas después en Kyoto.

Un tren llegó a la estación y de él se bajaron dos personas corriendo. Ninguno de los dos sabía que el otro iba en ese tren. Y cada uno se dirigió a la dirección que le habían dado.

Tatewaki entró en la dirección que le dio Ranma, siguió las instrucciones que le había dado su rival para entrar y…

Al cabo de unos minutos salió esposado, llevaba una chaqueta encima, ya que el chico entró en ese edificio sólo vestido con bóxer y su espada de bambú.

Un comisario de la policía daba instrucciones a los medios de información.

-Hace unos minutos hemos recibido una llamada que en la residencia de universitarias había entrado un hombre sólo vestido con bóxer y una espada-decía ese policía-parecía buscar a dos diosas y alguien que las había secuestrado-la gente se rió-acosaba a las chicas y les preguntaba por esas diosas. Nos ha costado reducirlo. Ahora lo llevaremos al psiquiátrico y lo aislaremos, parece ser un loco depravado, lo tendremos en observación durante algún tiempo, más o menos largo.

En ese momento se acercó un policía de categoría más baja y le comentó algo al comisario, cuando se fue el otro policía, el comisario comentó algo.

-Nos acaban de informar de un suceso parecido. En la residencia de universitarios, se ha colado una loca, vestida tan sólo de su ropa interior. Esa loca llevaba una cinta de gimnasia y despendía rosas negras cargadas de un fuerte narcótico que ha afectado a la mayoría de los residentes. Según nos han informado iba preguntando por su queridísimo prometido. Parece que es la hermana del loco que ha entrado aquí. También la han llevado al psiquiátrico, como su hermano permanecerá en él mucho tiempo.

La venganza de Ranma y Akane se estaba cumplido. Los dos hermanos habían salido de la circulación. Quedaba una y cuando acabasen con ella, serían totalmente libres.


Algunas horas antes de que los hermanos Kuno llegaran a Kyoto

Los dos prometidos estaban abrazados encima de tejado. Se miraban con ternura, sin reflejar en sus rostros lo que realmente pensaban.

- ¿Realmente quieres hacerle eso a Ucchan? – preguntó Ranma.

-No, no es tan mala como Shampoo o Kodachi, pero se merece una pequeña lección. No le perdono que se haga la embarazada y diga que es hijo tuyo.

El chico la miró y sonrió.

-Yo tampoco la perdono. Se merece lo que le hagamos. Pero tu plan es demasiado cruel. ¡Como nos pilles Kasumi! La asustaremos de verdad, y es algo que no quiero.

Su prometida se lo quedó mirando. A veces el chico era insensible, ególatra y narcisista. Pero otra era cariñoso, atento y muy considerado. Ella sabia que la actitud en la cual su prometido era insufrible, era en realidad una mascara para engañar al mundo, pero a ella ya no le engañaba, después de convivir tres años con el chico ya sabia como era. Lo conocía lo bastante para saber que era un gran tímido, educado por un gran timador falto de modal, su prometido había crecido con una falta de afecto total., les habían enseñado a no mostrar sus sentimientos, según Genma mostrar sentimientos era señal de debilidad. Akane prefería a un Ranma débil, que a un idiota como Genma. Akane adoraba a su prometido cuando se ponía tierno y se preocupaba por los demás. Le entraron ganas de besarlo y de abrazarlo. Y eso hizo.

El chico la miró sorprendido, le gustó esa prueba de afecto de su prometida, pero que lo abrazara con más fuerza, le llamó la atención.

-Si abrazándome así de fuerte pretendes que no me escape de ti, no conseguirás nada, - el chico sonrió, pero su prometida se enfureció. Lo soltó y dio media vuelta para irse. A veces Ranma era un completo idiota. El chico la siguió y la abrazó por detrás. - No seas tonta. No necesitas abrazarme para que no me escape. Estoy totalmente a tu merced. Estaré a tu lado sin necesidad de cadenas. Soy totalmente tuyo, en cuerpo y alma.

La chica se sonrojó. Era lo más revelador que le había dicho el chico en mucho tiempo.

-Si, y tano que eres mío, como yo soy tuya. Pero necesito abrazarte, sentir tu calor y los latidos de tu corazón. Sentir tu cuerpo, y como respiras. Quiero notar como te pones nervioso cuando estoy abrazada a ti. Como yo me pongo nerviosa cuando tu me abrazas. Quiero que me abraces y no me sueltes. No sabes como te necesito. Diste luz a mi vida, y curaste las heridas que me dejó perder a mi madre. - la chica lo miró y sonrió. Lo abrazó con fuerza- ¡Abrázame! ¡No lo pienses! ¡Hazlo! -ordenó la chica y metió la cabeza dentro del pecho del chico, este sonrojado obedeció y la abrazó con fuerza y con delicadeza-No sabes lo bien que se está así entre tus brazos.

-Si lo sé, se está de maravilla, parece que llevo toda una vida deseando tenerte entre mis brazos, es lo que más he querido desde el día que te conocí. – los dos chicos se miraron y sus ojos brillaron por emoción, sus cabezas se acercaron, sus labios deseaban ser uno. Ranma notaba los labios de su prometida tocando los suyos. Sería un beso de tornillo. Un beso adulto, no un beso de adolecentes. Los dos chicos cerraron los ojos….

- ¡RANCHAN¡NO PUEDES ESCAPAR DE MI! ¡HOY TE CASARÁS CONMIGO! ¡AKANE NO PUEDE COMPARARSE CONMIGO! – Ukyo gritaba en el jardín, desde donde estaba no los veía. Quería que su" prometido" cayera en su trampa y saliera de donde estaba escondido, pero durante los meses que Ranma estuvo lejos de casa, se había vuelto más inteligente, y ya no caía en esa trampa infantiles… al menos con tanta frecuencia.

Los dos prometidos miraron a esa chica furiosos. Los había interrumpido, y lo pagaría caro por hacerlo. Los dos chicos se miraron y una sonrisa malvada y siniestra afloró en los labios de ambos.

En el jardín Ukyo tembló, notó mucho frio. Miró al cielo, no hacía frio, es más hacía algo de calor, pero ella sentía un frio antinatural, si hubiera hecho caso al presentimiento que tenía se hubiera ido, y habría dejado de perseguir la destrucción de la relación de Ranchan y Akane. Pero se dejó llevar por lo que creía que le pertenecía. Fue entonces cuando se dio cuenta de algo, estaba sola, sus rivales y los chicos habían desaparecido. También lo habían hecho el padre de Ranchan, el de Akane, tampoco estaba Nabiki. Esas desapariciones no eran normales, alguien o algo había hecho desaparecer a los demás. La madre de su prometido y Kasumi habían salido unos minutos antes, debían ir a comprar. Se sintió sola, y volvió a tener otro escalofrío, y miró a su alrededor.

- ¿Dónde están todos? - se preguntó. En ese instante supo que algo extraño la amenazaba. Buscaría a su prometido con él estaría a salvo.

Ukyo entró en la casa con miedo. Estaba realmente asustada. Notaba que alguien o algo la amenazaba. Sus pasos la llevaron al dojo, y cuando entró…

Lo que allí vio, cambió su vida para siempre.

Algo le decía que no era buena idea entrar. Que debía irse y no volver nunca. Pero en ese momento pensó que si hacía eso Akane se quedaría con Ranma. Esa chica no se lo merecía, no sabía cocinar, ni hacer las labores de la casa. Maltrataba al pobre Ranchan. No sabía lo que él que pensaba que era su prometido veía en esa chica inútil. Pero entonces vio que Akane siempre apoyaba a Ranchan cuando luchaba, lo ayudaba a ganar. Le curaba las heridas. No lo presionaba ni chantajeaba emocionalmente. Lo atribuyó que Akane vivía con Ranma. Esa harpía siempre molestando. Hacía un momento que había pensado justo lo contario, pero eso fue hace un momento.

-No se aman, sólo se tienen aprecio, se quieren como hermanos- pensó la chica. Pero lo que vio a continuación fue demasiado fuerte para sus sentidos, tanto que se cortocircuito mentalmente.

Dentro del dojo estaban Ranma y Akane, se estaban peleando. Por lo que vio la joven cocinera, era la pelea más fuerte que habían tenido. Akane sangraba por el estomago tenía una gran herida, pero la chica se mantenía en pie a duras penas, esa chica llevaba en las manos una katana. Ranma estaba armado con un machete manchado y goteante de sangre.

- ¡Me has engañado Akane! Te acostabas con ese medio hombre de Kotaro. Me engañabas delante de mis narices, ¡eres una mala puta- el chico estaba furioso- ahora reparé mi honor maltrecho y el de tu familia. Se avergonzarán de tener una ramera por hija. Según me han dicho ese Kotaro no era el único, me has pegado el salto con media clase y algunos profesores, incluso con algunas de tus compañeras. Tuve que matar a Sakura, se rió que estaba contigo,

Ukyo se llevó las manos a la boca, Akane era una fulana que iba de cama en cama. Sin importar con quien se acostaba. Y Ranma era un asesino, había matado a una chica por ser amante de Akane.

-Tenías que callarte, ¡mal hombre! Tú también me engañabas con la mitad de la clase. Y tanto como chico como chica. Kotaro también paso por tu cama, lo tuve que matar me dijo que Ranko era mejor amante que yo. - la chica gruñó enfadará- me humilló, ¡un hombre mejor amante que yo!.

Los dos chicos se miraron con maldad, o eso le pareció a una asombrada Ukyo. Esas noticias la conmocionaron, ni Ranma ni Akane eran lo que pensaban. En la universidad se habían vuelto unos libertinos, los dos eran infieles, y unos asesinos.

Akane roja de rabia se lanzó sobre su ex prometido, engañado y engañador, y con un rápido movimiento lo decapitó, la cabeza y el cuerpo cayeron al suelo. Después cayó Akane, debía estar muerta y se apagaron las luces.

Ukyo estuvo a punto de gritar, pero estaba tan asustada que no podía ni gritar. Había visto como los dos ex prometidos se mataban uno al otro, debía salir de allí y avisar a la policía.

Pero las luces se volvieron a encender. Y la chica vio una mesa con un mantel blanco, y encima de la mesa vio un bulto tapado por una toalla. Ukyo pensó que era una sandía o un balón. Sabía que no debía levantar esa toalla, pero lo hizo. Lo que vio la asustó. Ese objeto no era un balón… era la cabeza seccionada de Ranma. Colocada encima de una bandeja, por el cuello aún salía sangre que se esparcía por la bandeja. Ukyo gritó de horror. Pero siguió viendo la cabeza de su prometido, esa cabeza tenía la tez blanca y alrededor de los cerraros ojos se había teñido de morado. Por la boca del muerto salía un liquido de un color extraño. No había ni rastro de Akane, pero una gran mancha de sangre delataba el sitio donde cayó. Pero parecía que aun estaba viva por que había un rastro de sangre que iba hasta la salida del dojo. El cuerpo de Ranma seguía donde cayó.

Ukyo con arcadas se giró para salir y se paró de golpe horrorizada. Una figura se acercaba y entraba en el dojo. Esa figura tenía un enorme boquete en el estomago por donde le salían las tripas. Se movía renqueante y apoyándose en una katana, que les servía de bastón. Por su boca se le escapaba un liquido asqueroso. Ukyo estuvo a punto de desmayarse, pero para su desgracia no lo hizo.

- ¡Me has matado, Ranma! -dijo la figura que entraba en el dojo. Ukyo la miró espantada, esa figura era Akane, que había vuelto de la tumba, la ex prometida de Ranma, estaba pálida, pero tenía el contorno de los ojos morados, lo que indicaba que se pudría- pero he resucitado como un zombi, ahora deberé comer humanos, me has condenado a ser una criatura infernal.

- ¡Tú te lo buscaste!, ¡Mala zorra!, me engañaste. Cuando te apuñalé lo hice con toda mi rabia y eso te condenó. Tú también me has condenado a ser un zombi, viviremos en muerte para comer humanos, sus tripas, sus cerebros. - Ranma abrió los ojos. Los tenía de un color blancos casi cristalino, como los de Akane.

La joven cocinera estaba paralizada, debía huir o acabaría siendo la comida de esos dos muertos en vida. Los dos ex prometidos se habían transformado en dos muertos de pesadilla. Se preguntó si estaba soñando, si era una pesadilla, pero para horror suyo descubrió que todo eso era real.

Ranma miró a Akane con deseo.

-Akane tengo hambre, darme algo para comer- dijo el joven zombi.

Su fallecida prometida lo miró y miró a su alrededor.

-Sólo tengo esto- y la chica se arrancó las tripas que le salían por el estomago y se la ofreció al chico.

El chico se la comió con deleite.

- ¡Están riquísimas! -pero no tuvo bastante- lo siento Akane, ¡pero quiero más!

Akane miró a su alrededor, no encontró nada que ofrecer a su compañero zombi, pero entonces reparó en Ukyo.

-No tengo más tripas que ofrecerte, pero nos podemos comer a Ukyo, huele apetitosa, aunque puede ser un producto en mal estado. – y la zombi se relamió- me quedo con sus intestinos. El celebro para ti, también el corazón, si tiene, cosa que dudo. Los pulmones son míos.

Ranma miró a la cocinera y se relamió.

-Trato hecho- contestó el muerto en vida- pero deberás cogerla y matarla. Yo no tengo cuerpo. Después de ella nos comeremos a quien tenemos encerada en el sótano. - y los dos zombis se rieron. - cuando vengan mi madre y Kasumi nos daremos un festín con ellas. - los dos zombis se volvieron a reír de forma siniestra.

Hasta aquí aguantó el ya trastornado cerebro de la joven cocinera que huyó entre gritos histéricos. Sin detenerse, fue a su restaurante, cogió sus cosas y ahorros. Y sin pararse a cerrar la puerta del local, abandonó Nerima para siempre. Nadie supo nada más de la joven. Su pelo se volvió completamente blanco y le temblaban las manos. El horror y terror de lo visto no la abandonó nunca. Siempre esperando la reaparición de los dos zombis. Siempre asustada, con terribles pesadillas que no la abandonaron ni un solo día de su vida, que fue muy larga.

En el dojo Ranma miró a su prometida y se rió, ella lo imitó. Ya habían acabado con todos los energúmenos que los molestaban.

El chico se levantó, se quitó esa imitación de bandeja del cuello, en realidad dos media bandejas con un agujero en medio si se colocaban juntas daba impresión de ser una sola bandeja. El mantel también tenía un agujero en medio para pasar la cabeza, igual pasaba con la mesa. Si se montaba bien el truco parecía que encima de la mesa había una bandeja con una cabeza decapitada. El cuerpo decapitado era uno de los maniquís que usaban en el dojo para practicar, lo habían vestido con ropas de Ranma, y la baja iluminación ayudaron a engañar a Ukyo. Las imitaciones de tripas eran un dulce comestible. Y el agujero en la barriga de Akane era sólo un dibujo sobre su camisa.

Esos trucos lo habían aprendido en el club de teatro de la universidad, al que pertenecían los dos chicos. Y toda la conversación de los dos supuestos zombis era en realidad, parte de la obra de teatro que iban a representar el club de teatro, bueno, ellos alteraron esa obra para asustar a Ukyo. Gracias a Ranma y Akane, esa obra sería un éxito rotundo.

Los dos jóvenes fueron al lavabo y se quitaron el maquillaje que los convertía en zombi, mientras lo hacían se reían a carcajadas.

Cuando estaban ya limpios se abrazaron y besaron.

- ¿Listo para la segunda parte del plan? - preguntó Akane.

-Si, y tanto que si- respondió el joven.

Y los dos salieron del baño.


Habían pasado unas horas desde huyó Ukyo, era primera hora de la tarde.

Los dos patriarcas se habían escapado de su prisión. Los cuidadores del zoo descubrieron asombrados que el panda que habían recibido era en realidad un hombre.

Lo mandaron a un centro de investigaciones científicas donde le hicieron mil pruebas. A Soun al ser conocido del hombre-panda también lo enviaron pensando que el también se transformaba. Pero de varias pruebas descubrieron decepcionados que el hombre de pelo largo y bigote, era un hombre normal.

Cuando esos científicos descubrieron donde adquirió Genma la maldición, todo el grupo de científicos salió corriendo hacía Jusenkyo, dejando solos y abandonados a los dos patriarcas, que aprovecharon para huir, y volver al dojo Tendo.

- ¿Dónde están esos malos hijos? - preguntó furioso Genma. Tanto él como Soun querían vengarse de sus hijos, aunque sabían que sus hijos no se quedarían quietos. Kasumi y Nodoka los miraron con asombros. Si esos dos hombres habían tenido problemas, había sido por qué ellos se lo habían buscado, conociendo a Ranma y Akane no deberían haberlos desafiado.

Todos iban buscando a los dos prometidos, iban de habitación en habitación. Nabiki iba detrás de ellos. La habían rescatado del sótano. Durante el tiempo que estuvo atrapada la chica había cambiado un poco, miraba a todas partes con miedo. Había aprendido a no desafiar a los dos prometidos, pero no duraría mucho en ese estado e intentaría chantajearlos de nuevo, Nabiki no aprendía y volvería a ir por su hermana y el prometido de esta, y eso la metería en muchos problemas.

Los dos prometidos no aparecían en ningún sitio.

- ¿Dónde se han metido? No pueden esconderse para siempre de nosotros- dijo Soun- cuando lo encontremos lo castigaremos por desobedientes y tener poco respeto a su mayor.

Kasumi miró a su padre y le comentó.

-Te debo recordar que Ranma y Akane ya son mayores de edad. Cuando llegaron ayer te amenazaron que se irían si no los dejabas en paz, que querían unos días de descanso. Tú no le has hecho caso, y los metes en problemas.

Soun miró a su hija acomplejado y asustado, bajó la cabeza y pidió disculpas.

-No debes pedirme disculpas a mí-dijo la hija mayor- debes pedírselas a Akane y Ranma- continuó la hija mayor y miró a Nabiki y Genma- ¡y vosotros dos también! - ordenó la chica.

Los tres bajaron la cabeza avergonzados, pero Genma y Soun ya tenían planeado el siguiente movimiento, antes que los chicos volviesen a la universidad, los obligarían a casarse.

Nodoka miró a su alrededor, sólo había un sitio que no habían mirado.

-Vamos al dojo, allí aun no hemos mirado-dijo, y todos se encaminaron al dojo.

Al entrar allí lo encontraron adornado para una boda. Y sentados allí, vestidos con los kimonos tradicionales de novios, estaban Ranma y Akane. Y delante de ellos un sacerdote, que los miraba asustados. Eso dos chicos le habían exigido que los casase ya.

Los dos chicos se giraron y miraron a su familia, que los miró asombrados, no se esperaban estos de los chicos.

- ¡Habéis tardado mucho! -dijo enfadada- ¡nos habéis hecho esperar durante mucho rato!

- ¡Entrad y que empiece ya la ceremonia! -ordenó Ranma viendo que su familia se había quedado parada y no reacciona, que estaban en estado de shock, el joven se enfureció- ¡VENGA! ¡QUE NO TENEMOS TODO EL DÍA! -dijo Ranma furioso- ¡entrad o nos casamos sin vosotros presentes!

Y bajo esa amenaza la familia entró al dojo asintieron a la boda de Ranma y Akane. No fue como planearon Soun y Genma, pero si como quisieron Ranma y Akane.


NOTAS DEL AUTOR:

La bisexualidad de Akane:

Akane esta enamorada de Ranma, tenga él la aparencia que tenga, esto me hace pensar que tal vez sea bisexual. le da igual el sexo de que tenga Ranma, ella siempre estará con él/ella. He leido un fic que Ranma se queda como chica para siempre y Akane permanece a su lado. Las dos huyen del dojo Tendo.

La venganza sobre cada uno de sus acosadores:

¿Por que mandar los tres malditos a Laponia?. No lo sé, tal vez me acordé de un viejo anime que ocurría allí y..

Mandar a Genma al zoo y Soun a la carcel por tenerlo en casa: En España tener animales exotico o en peligro de extición esta prohibido, al menos que seas muy famoso y rico que la autoridad mira hacía otro sitio. Tener un panda gigante en casa debe estar prohibido y debe ser llevado al zoo. Las puebras cuando descubren que es un hombre, es lo que harían en la vida real. Si eres diferente enseguida tienes a un motón de cientificos encima.

La venganza sobre los hermanos Kuno: Debía ser algo absurdo y no creible.

La venganza sobre Nabiki: Enseñale un billete y danzará por conseguirlo, al menos en este fic.

y la venganza sobre Ukyo: No sabía como acabar con ella, como dice Ranma en el fic, hasta que se me ocurrió esa idea de zombis. No sé de donde salió esa idea, si leí algo parecido, o lo vi en la televisión en algún documental sobre trucos de cine y teatro.

La boda:

Fue lo primero que me vino a la cabeza de este fic, fue la primera prieza de este puzzle. En este fic empece la casa por el tejado.