Pues ¿qué creen? En principio estaba bromeando con escribir un Negitoro omegaverse, luego lo consideré, luego lo planeé y finalmente: lo empecé a hacer. Debo decirles que viene con unas advertencias y la principal es que este fic puede ser uno lento. Para empezar porque el prologo me quedó más largo de lo que pensé, pero en esto se transformó el resumen y era necesario, por lo visto.

El segundo viene con que más que escenas para mayores de edad, viene más a la advertencia relacionada con temas delicados en que el omegaverse es la excusa y la herramienta para tratarlos. Cuestiones de género, capitalismo y abuso se representan entre los VOCALOID y sus dinámicas en el fic, pero también, intento averiguar el lugar del amor en un mundo así.

Se lo dedico a Selt, acá schlechtigkeit (cómo lo pronuncias, loca (?)) cada interacción de sus otp's, aparición de personajes favoritos y este prologo, porque literalmente lleva meses leyendo todos mis mensajes donde hablo de esto, dándome ánimos y dándome ideas. Y agradezco a todas mis otras amigas que leyeron el documento de la idea general y me dijeron que sí, que lo escribiera.

Esta es como la tercera vez que aparezco luego de decir que ya no escribiré JAJA pero bueno, acabo de graduarme de la universidad y justo conseguí trabajo de lo que estudié. Deséenme suerte en mi transición a la "vida de adulto" (en su parte práctica, al menos) y fuerzas para mi próximo proceso de titulación. Así que sí, esto es pa celebrarme a mí y porque me hace feliz.

Corazoncito

Disclaimer: Ya se la saben. Iba a poner la letra de una canción pero ya por fin le aprendí a FF y ya sé que no te gustan las letras de canciones en los fics, viejo gruñón, así que va así, en crudo.

¡Si les gusta o ven algún error, me lo pueden decir sin problema! Ojala lo disfruten. También lo podrán encontrar en AO3, puede que inglés también, pero lo subo aquí por nostalgia.

ALSO estense atentxs, porque será como que un fic "multiplataforma" apelando al tema del show y el espectáculo, por lo que para el siguiente capítulo ya los voy a mandar a mi página de Facebook para que vean fanarts, tiktoks y comics del fanfic JAJA LXS TQM, GRACIAS.


PROJECT DIVA


Porque el show siempre debe continuar.


Cap. 0: Detrás de cámaras (o un prologo muy largo)


En las películas, cuando el protagonista que sueña con hacer arte se ve alcanzando la cúspide de sus anhelos, o al menos, lo que él piensa que es la montaña correcta, suele aparecer un personaje que llega en el momento oportuno cargando una cámara que nos dice que los sueños se cumplen después del flash; con el reconocimiento viene el éxito y a partir de este instante que necesitaba ser inmortalizado, aquella frase que te repiten para que te esfuerces y trabajes duro para cumplir tus metas, la cual más o menos dice que te "esfuerces para que no tengas que trabajar ni un sólo día de tu vida", pues estarás haciendo lo que supuestamente amas, cobra o por lo menos trata de cobrar sentido para ti.

Luka levantó el mentón, se acomodó sobre ese sofá individual, blanco como todos y todo a su alrededor, y miró directamente al lente, provocando que el fotógrafo hiciese la cuarta rabieta de la última hora así como el estrés de Kaito y Meiko, aunque uno lo disimulaba mejor que el otro porque por lo menos una persona en ese estudio tenía que fungir el papel del mediador.

—Pues para ser la única alfa en esta habitación, resaltas de la misma manera que lo haría un cardo en un rosal. No, no ¡ni me mires así! Que para ser beta, Kaito me impone más que tú ¿no te da vergüenza?

Bueno, pero ¿por qué no cerraba el jodido hocico? A su lado, escuchó cómo Kaito susurraba un bajito "no le creas, nadie piensa eso" y más allá de ayudar a sus nervios, lo único que hizo fue perturbarlos más.

Mientras tanto, el fotógrafo seguía quejándose, y quejándose, y quejándose. Y quejándose.

—Mmmm... No, ¿sabes qué? Es la ropa. —éste chasqueó la lengua para proseguir a levantar los brazos para aplaudir alto para que todos lo escuchasen. — ¡Atención, rolamos! ¡Necesito a doña Meiko con un abrigo y a la alfa que no sabe posar se le vería bien un blazer de botonadura doble! En blanco, como su mente cuando le pido que me dé una pose decente. ¡Pero rápido! Llevamos casi dos horas aquí y yo todavía no tengo mi foto para la portada, qué horror.

En su lugar, Luka alzó la vista un poco, lo suficiente para ver, por el rabillo del ojo, cómo a Meiko, sentada en uno de los brazos del sofá, le explotaba una vena enorme en la sien. A su vez, todos los asistentes en el estudio se movilizaron para acatar las órdenes del fotógrafo europeo que, en realidad, nadie soportaba. Meiko aprovechó para masajearse las sienes en lo que Kaito le ofrecía palmaditas en la espalda para ver si en algo podía ayudarla a relajarse; el tipo, desde su sitio, le guiñó el ojo al hombre de cabellos azules del que había hablado momentos atrás. Eso, al menos, ayudó a aligerar el ambiente un poco.

—Uy, creo que le gustas. —Meiko se rió y la cara de Kaito, con su lento reaccionar, tardó en descomponerse por completo.

—Yo creo que está mirando a Luka, como todos; la alfa es ella, no yo.

—Pues yo creo que no le gustan los alfas, más bien... le gustan los betas, altos, fornidos, de cabellos azules y un poco torpes. —Ay no. — ¿No crees, Luka? —Pero no tuvo respuesta, no más que un fuerte resoplido. —Mira, yo también creo que el tipo necesita una lección, si se la quieres dar tú no creo que nadie te vaya a acusar con Kei.

— ¡Meiko!

—Ya se la hubiera dado yo, pero como dijiste: la alfa es ella, no yo. ¡Que imponga su poder! ¡Jaja!

Está bien. Puede que estuvieran hablando de cosas que no comprendían (de nuevo) pero no era su culpa. Intentó reírse, para mitigar el ambiente y porque después de todo, que Meiko y Kaito fuesen tan cálidos con ella era algo que provenía desde la propia calidez de sus corazones; sinceridad. Kaito se tapaba el rostro con una de sus manos a la par de que Meiko le daba palmadas a la espalda de Luka, seguramente, con el afán de darle ánimos. Ella, sin embargo, permitía que su mente divagara en cada uno de los flashes que la cámara proyecto frente a rostro; el significado de su vida que acontecía entre cada flash. Ahí en el estudio de la empresa de idols y tecnología más importante del mundo y por no decir, la empresa consentida de Yamaha Corporation, sentada, en medio de las luces, las cámaras y los asistentes que proyectaban el holograma de fondo que pretendía ser una oficina, con traje blanco y entaconada, en un sofá de vinil blanco que en estos momentos representaba el lugar que Kei le dio a ella y a sus compañeros de trabajo cuando la contrató para cantar en VOCALOID hacía ya seis años.

Mientras los encargados de maquillaje le daban un retoque a ella y a sus compañeros de división a los costados, se permitió filosofar y preguntarse a sí misma quién era ella: ¿Luka, la tercera voz de la segunda generación de VOCALOID? ¿Luka, la alfa estrella de la empresa Crypton Future Media? ¿Luka estaba en la artista o en todas esas capas que conformaban su persona? Capas finas hechas del papel con el que se imprimían sus fotografías las cuales, para este punto de su vida, se habían acumulado las suficientes para dejar el núcleo fuera de la vista de todos; fuera de su propia vista.

Tal vez todo comenzó aquel treinta de enero del dos mil dieciocho. El declive de su propia identidad puede ya haber comenzado desde su nacimiento por varios factores, pero ella ubica bien esa fecha como el impulso que se requería para terminar con el proceso; Yamaha lanzaría oficialmente su banco de voz a la venta y horas antes de dicho acontecimiento, el mismísimo Kei hacía todo por convencerla de que a partir de ese momento no sólo tendría una vida diferente: sería una persona diferente, tan diferente que merecía tener su propia fecha de nacimiento así que ¿por qué no hacerla hoy, en su "salida oficial al mundo"? De esa manera, la Luka que está hoy aquí, sentada frente a un fotógrafo insoportable pero de nombre reconocido, nació un treinta de enero del dos mil dieciocho y actualmente tenía ya seis años de edad.

En el presente, ese recuerdo le estrujo el corazón y ello pareció ser el ingrediente que el hombre de la cámara necesitaba para por fin captar las poses perfectas por parte de Luka.

Nadie respiró: ni Meiko, ni Kaito y ni siquiera ninguno de los asistentes. Hubo por lo menos veinticinco flashes en los próximos dos minutos antes de que la sesión se declara oficialmente terminada para que todos pudieran continuar con su vida, pues este momento que era el ahora, sólo podía ser dedicado a inmortalizarse en una imagen para mañana.

— ¡Al fin, al fin, al fin, al fin! ¡Eso es lo que quería ver, gracias! —celebraba el artista, apagando la cámara con miedo de que las fotografías se arruinasen de estar prendida más tiempo. — ¡Ya, eso era todo lo que pedía! ¿Era tan difícil?

Luka puso los ojos en blanco. Durante un instante que bien pudo haber durado pocos segundos, experimentó como sus instintos le susurraban al oído, pidiéndole que le diera una lección, que se impusiera en todo su tamaño y le mostrara eso que era tan difícil. Por suerte, Kaito fue completamente consiente de esto y fue él quien le sonrió mientras colocaba una mano sobre su hombro, llamando su atención.

—No vale la pena, Luka. —Bueno.

— ¡Recojan todo, ya nos vamos! Tengo más lugares en los que estar y más alfas que aguantar, ¡gracias! —Ugh.

Pese al estrés de todos los involucrados, el ambiente parece haberse relajado de forma considerable, por fin. El movimiento, pese a seguir existiendo, sólo emanaba la energía del trabajador cuando ve el fin de su jordana de trabajo: el alivio.

Kaito se levantó y Meiko lo siguió, por otra parte, cuando Luka optó por hacer lo mismo, recalcando que no se había quitado los tacones todavía, ambos se sintieron empequeñecidos, casi como si se hubiesen olvidado de la estatura real de Luka al tenerla sentada en medio de los dos, con el tamaño reducido de manera considerable. Kaito siempre se preguntaba cómo se sentía ser una mujer de ese tamaño, incluso ligeramente más alta que las mujeres alfa promedio pese a que, para todo alfa, ser grande en estatura era el promedio independientemente de la parte del mundo en la que te encontrases; no es que fuese gigante, prácticamente median lo mismo, pero es que aquellos tacones de diez centímetros la engrandecían considerablemente; Luka parecía estar consciente de su propia estatura la mayor parte del tiempo y solía encorvarse un poco para hablar con las personas (Rin y Len, por ejemplo), pero había otras veces, como ahora, tal vez por el disgusto que aún no había pasado, en las que de manera inconsciente parecía olvidarlo y se dejaba apreciar en todo lo alto de su ser, de tal forma que había quienes estaban obligados a levantar el cuello para apreciarla en su totalidad.

Minutos después, una figura conocida apareció por la puerta llamando la atención tanto del fotógrafo como de los modelos. El famoso Kei cruzó la puerta, vestido de traje pero aún con el cabello negro mojado, indicándole a todos de que seguramente se le había hecho tarde para comenzar la jornada de trabajo de hoy.

— ¿Qué pasó, niños? ¿Cómo les fue?

— ¡Ay, Kei precioso, fue horrible! —pero el fotógrafo se les adelantó, casi que lanzándose a los brazos de su representante. —Me prometiste modelos de calidad.

— ¿Por qué? ¿Pasó algo?

— ¡Tu niña, la alfa esa! —Esto lo dijo mirando directamente a Luka, pero ésta ya solamente se dedicaba a ignorarlo. —O ella necesita clases de modelaje, o los alfas necesitan aprender que los dones y la clase no se dan todo junto al momento de su nacimiento, que tienen trabajar... como la mayoría de nosotros, ¿no lo crees?

—Eh... Jhon, yo creo que...

— ¡Shhh! —le silenció con un ademán, colocando un dedo larguirucho en sus labios. —No quiero saber nada de ustedes hasta el próximo trabajo. Mi siguiente parada es Internet Co. y tengo que prepararme mentalmente para las siguientes horas... prepararme mucho y muy bien. —Kei levantó una ceja ante este curioso comentario.

— ¿Qué tienen de malo esos niños? Son buenos artistas. —la pregunta, en esencia inocente, pareció traer otro tipo de carga emocional consigo para el corazón de Jhon. Su postura no dejó de contar con porte y elegancia, balanceando su pose sobre una de sus piernas, pero fueron sus ojos y la torcedura de sus labios los que le dieron un aire diferente.

—Mira, Kei mi amor, un alfa está bien pero dos son multitud; no sé si soy sólo yo o es que genuinamente huelen a perro cuando se juntan y actúan en esa camarería extraña de ellos y antes de que me critiques, no es que sea sexista, pero al menos los de esa empresa me son insoportables. Lukita es un sol comparada con ellos. —Dejémoslo en que es un beta sexista y ya, porque nadie estaba dispuesto a seguir soportándolo en los siguientes minutos. —En fin, tus fotos las tienes en una semana, ¡chao!

Por fin, se fue.

Por fin, paz y tranquilidad. No creían en Dios pero al menos ahora no sabían a quién más agradecerle el milagro. Así que gracias, Dios, supongo.

—No entiendo por qué lo contrataste, te juro que al menos la mitad de aquí quisimos darle un golpe. Y da gracias que Luka es, de hecho, muy tranquila. —Dijo Meiko habiéndose Jhon retirado y ellos acercado a su representante. Kei se masajeó las sienes antes de responder, pues no iba a negar que lidiar con ese hombre podía resultar en un verdadero dolor de cabeza de vez en cuando. Traduciendo, claro, el de vez en cuando en casi siempre. —Si sigue viniendo te cobraré el aguantarlo como servicio extra para que lo sumes a mi salario.

—Niños, niños, tranquilos. Jhon es un excelente fotógrafo. Un poco... excéntrico, sí, pero la calidad de su trabajo vale el lidiar con él una hora o dos. Ahora...

El hombre detuvo en seco su habladuría cuando su vista se detuvo en Luka, quien hasta ese momento, no había pronunciado palabra alguna, pues era de hecho muy callada. Kei deformó su rostro en una mueca irritada al tener que levantar un poco el cuello para ver a la alfa a los ojos.

—Luka... los tacones...

—Ah, lo siento. —Y esa fue su primera frase completa del día. De un metro con noventa y tres centímetros a un metro con ochenta y tres centímetros, tratándose de alfas, la diferencia era abismal. Los tacones se convirtieron en pantuflas suaves y Luka pareció recobrar conciencia de su tamaño, por lo que en ese momento, para el alivio de sus acompañantes, se encorvó un poco para disimular su estatura. — ¿Mejor?

—Absolutamente, gracias. Ahora, como les decía: ¡buen trabajo! Como siempre, poniendo el nombre de la empresa en alto con su excelente desempeño. Por ahora, dispongan de su tiempo como les plazca. Me retiro, tengo una agenda apretada para el día.

Y eso fue todo. Unas palmadas en la espalda (imaginarias y figurativas, hablando de la expresión de darle ánimos a alguien) y el día daba por concluido. En días anteriores se hubiese tratado una bendición así como de un soplo de aire fresco... pero es que ya era casi un mes así, con esa invitación a disponer del día como les plazca, abierta. Una invitación que siempre llevaba entrenamientos en el gimnasio y prácticas personales entre sus planes, pero lo que les picaba debajo de la piel era no otra cosa que el contexto y el significado detrás de la expresión cuando ellos tres eran los únicos, tan siquiera por el momento, con una agenda libre.

Meiko apretó los dientes cuando el hombre desapareció en el pasillo, como era de esperarse; Luka, pese a prever su respuesta desde que cruzaron miradas, no pudo evitar quedar helada y con el corazón en un puño. Cuando firmó los papeles y le cedió los derechos de su imagen (persona) a la empresa, no imaginaba su carrera como artista profesional transcurriendo de este modo: posar ante la cámara, viéndose imponente; firmar autógrafos en la noche y dejar que los fans dispongan de su tiempo o disponer ella demasiado del suyo.

—Bueno, ¿pues qué esperábamos? No somos los Magical Mirai. No somos Miku. —pronunció Meiko con amargura. Kaito negó con la cabeza.

—Meiko, no es culpa de Miku.

— ¡Yo sé! Yo sé, no me malinterpretes, yo la quiero mucho, la adoro. Pero... Luka me entiende. —La aludida se encogió de hombros, formando una mueca en los labios. —Pero ya qué, ¿nos acompañas a tomarnos algo, Luka?

Ah, justo eso estaba esperando. Siempre que todo parecía perdido y no existía solución sobre la tierra para su situación, Meiko lo resolvía todo con tomarse algo. Kaito le seguiría, como siempre así como seguramente alguien se les uniría más tarde o ella misma sería arrastrada a su compañía como era habitual. Chasqueó la lengua y dejó que su mente divagara en ese "día libre" que tenía por delante.

—Tal vez más tarde, quisiera entrenar un rato.

— ¿¡Más!? —el gritito de Kaito se escuchó por todo el estudio y tuvo que carraspear para recuperar la compostura. —Quiero decir sí, muy admirable de ti y los alfas que siempre se ponen más fuertes de lo que ya son, para nada me da miedo. —la aludida rodó los ojos. —Te esperaremos, entonces.

Finalmente, Luka asintió con la cabeza a manera de despedida, mientras que Meiko se retiraba con una mirada en los ojos que, silenciosamente, la obliga a prometer encontrarse con ellos más tarde o ella misma la iría a buscar.

En Crypton Future Media los días solían ser así.


Hay que hablar con la verdad, VOCALOID no tiene mucho de haber empezado y tampoco es el único proyecto en su clase. Es cierto que desde el triunfo de las últimas generaciones de cantantes de modalidad hibrida que existen gracias a la pro actividad de Yamaha, existen otras corporaciones que han tomado la decisión de invertir y crear sus propios motores para voces digitales que puedan traer consigo artistas únicos y pintorescos que llamen la atención del público. Aun así, cuando alguien te pregunta por tu Idol virtual favorito, tú sabes que básicamente te está preguntando por tu VOCALOID favorito. Así de grande es su impacto cultural y así de grande es la huella que ha dejado no sólo en el mundo de la producción musical sino en la mundo de la relación artista/fan a lo largo de todo el globo terráqueo. Tal vez, si lo que se quiere es una dramatización seguramente algo alejada de la realidad para representar lo que pudo haber pasado, las mentes brillantes de Yamaha notaron que los empresarios de Corea se les estaban adelantando con una idea millonaria: entrenar artistas para especializarlos en todas las áreas necesarias para crear talentos de élite y venderlos de manera masiva, además de no contentos con ello, vender la ilusión de que tú, como fan, creces con ellos y los ayudas a triunfar en su carrera. ¿Y sí, entonces, hacemos eso pero de manera mucho más literal? ¿Si nos rodeamos de fans talentosos que tengan un impacto verdadero en la carrera de nuestros artistas? Así nace VOCALOID.

Miku recordaba aquel día como si fuera ayer, pues es ella una de los tantos talentos en ascenso que varias empresas de tecnología "jalaron" a sus filas. El día de las audiciones para VOCALOID2, el mundo de los artistas independientes se detuvo. Los cantantes que daban vida a los establecimientos ese día no aparecieron y el famoso barrio de Akihabara en Tokio, con escenarios independientes donde siempre veías grupos de bailarinas y cantantes si querías, yacía desierto por al menos una semana. El día que los resultados salen a la luz, se sabe que oficialmente fueron diecinueve las voces seleccionadas para formar parte de la segunda generación, tras hacer una prueba piloto con la primera. Muchas empresas dedicadas al mundillo de la tecnología que se aliaron con Yamaha, pronto invierten en construir academias y estancias de élite dentro de sus instalaciones y pronto eran más conocidas por sus cantantes que por lo que solían fabricar. A partir de ese momento, todos estaban a la expectativa de lo que venía después y de lo que, en palabras de Yamaha, significaba formar parte de VOCALOID.

Kei la miró a los ojos, con la promesa de cumplir con todo lo que había soñado para recompensarla con ayudarla no sólo a ver germinar la semilla que plantó con su arduo trabajo, sino a disfrutar de los frutos. Al otro lado de la cabina de grabación, había un hombre prometiéndole el futuro tan sólo al alcance de cantar mil notas y sílabas delante del micrófono. A los tres meses desde que se había mudado a la empresa, vio su imagen en un empaque y a las dos semanas su voz robotizada sonaba en canciones en las extensiones y extensiones de una página web de VOCALOID. Al mes, grabó muchas de estas canciones con su propia voz y al año, cuando todo esto explotó, la división de Magical Mirai se consolidó oficialmente para comenzar con su primera gira mundial al lado de los betas Rin y Len, con participaciones significativas de Meiko, Kaito y Luka.

Crypton Future Media se hizo con una mina de oro al darle forma a la voz más reconocida dentro del proyecto, la cual para hoy ya podía ser la cara del mismo: Miku Hatsune, la voz del futuro.

Pero no todo era miel sobre hojuelas y existían días, como hoy, en los que desearía tener tiempo para sí misma.

Forzó una sonrisa mientras escuchaba al conductor inglés hablar con el público.

— ¡Estamos de vuelta en "Hola, Nueva Londres"! Esta noche hemos tenido el honor de contar con la presencia de una de las voces más importantes en el último siglo, y tal vez, del que sigue. El futuro de la música, el arte y también la omega más codiciada de la farándula actualmente, ¿qué tal? —las expresiones picaras por parte del público, que resaltaba su presencia mostrando sus rostros en las miles de pantallas que podían verse alrededor del estudio, eran el objetivo a conseguir del conductor y las obtuvo. La cara de Miku se deformó por un segundo pequeño, al menos, casi que imperceptible, pero la sensación que lo causó se quedó apretándola por dentro por un largo rato después de eso. —Si hay algún alfa entre el público esta noche, le habremos de decir que no se emocione.

Ahora sí, Miku tuvo la necesidad de tomar la palabra a la fuerza.

—Muchas gracias señor Mike, le prometo que no es por sonar grosera, pero no creo necesario hacer referencia a mi sexo cada que se habla de mis logros, ¿no le parece? —El aludido sólo carraspeó mientras se acomodaba en su sitio.

—Sí, lo siento, no pretendía ofenderla. —Miku negó con la cabeza, sosteniendo esa sonrisa forzada aunque en el fondo lo único que pensaba era algo como "sí, estoy muy ofendida y me he quedado sin ganas de seguir hablando contigo". — ¡Pe-ro-bue-no! Sabemos que se encuentra corta de tiempo, así que antes de que nos deje, ¿por qué mejor no nos cuenta lo que sepa sobre el anuncio de VOCALOID5? ¿Las voces ya se seleccionaron? ¿Tendremos nuevas audiciones? ¿Cómo hacen para renovar su tecnología tan seguido? ¿HATSUNE MIKU recibirá otra renovación a su banco de voz? ¡Yamaha nos tiene en ascuas desde su anuncio en todas sus redes sociales, cuente!

Ah, por supuesto, desde que se conectó llevaba esperando esa pregunta por parte del conductor. Yamaha se había encargado de lanzar el anuncio hace apenas pocos días, seguramente, claro está, por las fechas a su evento masivo de empresas e Idols que se encontraban ya, a pocos meses.

Las reacciones del público no fueron para nada tardías. Entre cada pantalla se escuchaba un murmuro diferente y preguntas a las que alcanzaba a agarrar el hilo porque siempre chocaban con la pregunta de su vecino de la pantalla de al lado. Aquellos que eran el centro de atención en medio del estudio apenas si podían prestar atención a lo que decían y eso, ciertamente, disparó la ansiedad de Miku la cual, a pesar de todo, nunca había logrado superar por completo. La necesidad de regresar a su habitación, el de su casa en Sapporo, se hizo grande cuando la sobrecarga de estímulos comenzaba a picarle en el cerebro. Sin embargo, pasa lo que sabemos: no se hacía notar ni en lo más mínimo. Esperó pacientemente a que los murmullos terminasen poco a poco, hasta el más pequeño de ellos, antes de lanzar la respuesta que la ayudaría a librarse de esta entrevista, al menos, por el día de hoy.

Miró a los cientos de ojos que le miraban detrás de las pantallas y estos se la regresaban en aquella virtualidad; cuando miras al abismo, el abismo te mira de vuelta.

—Bueno, parecen muy emocionados por algo que sólo les puede responder el CEO de Yamaha ¿no cree, señor Mike? —los murmullos regresaron, pero más cortos y controlables. — ¡Yo sólo canto! Y si lo que quieren son chismes y noticias frescas sobre mi participación y la de mis compañeros en la siguiente entrega ¿por qué mejor no lo dejamos como una sorpresa? —Esa vez, los murmullos se convirtieron en ovaciones estruendosas gracias al característico guiño del ojo de la famosísima Miku Hatsune. —Dejemos que la magia se conserve en una cajita de regalo.

Los likes, las compartidas y las visualizaciones explotaron: esa era, hay que decir, el fruto de hacer que Miku aparezca en tus programas. Tus espectadores habituales están más que contemplados, pero el sequito de la famosa Diva Virtual que hasta a veces traía consigo empresarios y otros Idols en la industria que es VOCALOID, se trataban de un aditamento más que codiciado. Era ese el efecto "World is mine" del que todos los empresarios y productores hablaban en los pasillos; por un momento, la sociedad se unificaba en una sola y al menos a los ojos de Miku, ésta parecía romper con las barreras y unificarse en una nueva donde los alfas, betas y omegas podían coexistir sin remarcarse las diferencias que existen entre ellos en todo momento. Y eso, pese a sus nuevamente recalcados problemas de ansiedad, la hacía creer que todo valía la pena.

Le inflaba un poco el ego, también, ¿por qué negarlo?

Pronto, una debía de regresar a su propia realidad en su día a día. El conductor anunció la despedida de Miku ante los espectadores con tal de darle la siguiente merecida ovacionada de la ocasión, antes de que su imagen dejase de proyectarse para dejarle su espacio vacío a la siguiente estrella invitada de la noche.

—Ahora, nos acompañara la famosísima Siri a dos años de su escándalo dentro del mundillo de las inteligencias artificiales, cuando nos demostró a todos que más que un programa para computadora, era un ser vivo en toda su extensión. Hoy, nos mostrará el nuevo cuerpo que su empresa construyó para que su conciencia pudiese habitarlo, ¡qué tal, Siri!

Y... ¡corte!

Cuando abrió los ojos otra vez, había regresado a las instalaciones de Crypton en Tokio, Japón, específicamente en los laboratorios de Comunicación y Conectividad en la red. El ingeniero no hizo mucha plática al retirarle los dispositivos que se encontraban a cada lado de sus sienes y que se encargaban de proyectar una imagen de sí misma dentro de la red. El hombre se limitó a hacer las preguntas habituales de rutina sobre su estado físico y mental, del mismo modo que inspeccionaba sus pupilas con una linterna para asegurarse de que nada estuviera fuera de su sitio o se "quedase en el camino de regreso":

Todo normal; se masajeó la cara para ver si lograba despertarse del todo al momento que el ingeniero le acercaba un papel que tenía que firmar, éste daba garantía de que no hubo ningún problema durante su "transmisión" y que por ende todo estaba bien. Lo firmó y se levantó de su sintió sin decir nada más allá que agradecimientos habituales.

Al salir de las instalaciones de los laboratorios para regresar a los habituales pasillos pulcros en Crypton Future Media, debía admitir que algo sí se quedó durante el viaje de regreso: sus pensamientos, pensamientos que ahora divagaban en la cara mal bronceada de Mike así como en las caras de cada una de las personas en las pantallas que se dejaban ver en la transmisión, quienes mostraban su identidad con la ilusión de que Miku les viese y sus rostros se quedasen impregnados en su memoria para la siguiente vez que tuviera que verlos. Sí, algunos verían sus deseos cumplidos mientras que otros tantos no correrían con la misma suerte hoy y nunca y ella, por alguna extraña razón que no comprende, se sentiría culpable por no recordarles pues, si había otra cosa que nunca dejarían que se olvidara, es que sus jefes se encargaron de grabarle hasta en la piel que ella era lo que era por sus seguidores; ellos hicieron a Hatsune Miku y Hatsune Miku tiene que retribuirles siempre que tenga ocasión y ese, como todos lo llaman, primer mandamiento, lo sentía grabado hasta en su piel, en un tatuaje numérico que más que reconocerla como persona, la volvía un proyecto Crypton Future Media.

Todos los Idols ahí portaban uno: Meiko, Kaito, Rin, Len y hasta Luka. A veces deseaba cubrirlo, pero al día de hoy podía ser tanto un código de barras en su cuerpo como un símbolo que los fans adoptaron para sentirse conectados con ellos. Se lo tatuaban y lo pintaban en los retratos que luego le regalaban, sellando la relación que existía entre ellos, para siempre.

Como la marca que los alfas le suelen hacer a los omegas para proclamarlos como suyos, los empresarios de Crypton no sólo se las apañaron para marcarla a ella y a los otros cantantes, sino a sus fans de manera indirecta. El sólo pensamiento la hizo estrechar los ojos así como llevarse la mano a la marca roja en su brazo izquierdo, para cubrirla, deseando una vez más estar en su casa en Sapporo. Un pensamiento escape del pensamiento de lo que tenía en su agenda para continuar con el día de hoy.

Señorita Miku, el señor Kei la está esperando en el lobby.

La voz sintética que la regresó al mundo real no era otra que la del último regalo que Kei le hizo en su reciente cumpleaños: Charlie, su androide asistente que utilizaba tecnología VOCALOID. Parpadeó antes de bajar la vista para encontrarse con el pequeño ser de metal que le observaba desde el suelo, con su cara redonda, ojos negros y pequeñitos y su cuerpo de pirámide que se sostenía en dos simples patitas.

Miku repasó toda su agenda del día porque juraba que no vería a Kei hasta la noche. Se puso los audífonos para escuchar las respuestas en su dispositivo móvil y efectivamente, ahí estaba su siguiente compromiso. Lo olvidó a propósito, de hecho.

— ¡Sí, dile que ya llego!

Señor Kei, la señorita Miku estará con usted enseguida.

¡Gracias, dile que la espero!

Señorita Miku, el señor Kei dice que—

— ¡Sí, ya lo escuché! Gracias, Charlie, pero no es necesario que repliques toda la conversación.

Bueno, está bien.

En realidad, esto último le sacó una sonrisa genuina. Al menos se olvidaría de los tortuosos deberes que tenía por delante durante el trayecto al lobby, en compañía del "extrañamente ocurrente para ser un androide" de Charlie.

Al avanzar por los pasillos de la empresa que la ha visto crecer los últimos seis años, tuvo que llevar a Charlie entre sus brazos ya que sus piernas eran demasiado pequeñas como para seguirle el paso. Vio los ojos de los empresarios posarse sobre ella al verla pasar y a otros tantos simplemente ignorar su paso, recluidos en juntas administrativas dentro de las oficinas con puertas de cristal a las que rara vez ha tenido acceso en toda su carrera. Se dio cuenta de los asistentes que salían amontonados del estudio de fotografía seguramente de largas horas de trabajo, y por supuesto que se topó con las figuras de Kaito y Meiko adelantándose en su camino, a los que sólo alcanzó a saludar con un movimiento rápido de su mano libre y una sonrisa fugaz.

— ¡Miku, Kaito y Meiko me invitaron a pasar el rato con ellos! ¿Vienes? —Se topó con Rin más adelante, notó que salía del gimnasio por su ropa de entrenamiento y su cabello largo y dorado amarrado en una coleta desaliñada. Sin embargo, no tuvo tiempo de responder más que con un ademán y una sonrisa que le comunicaban que estaba ocupada. — ¡Entiendo, será después, pero dile a Kei que te suelte de vez en cuando!

Miku avanzaba más rápido y por ello no alcanzó a contemplar la mueca decepcionada en el rostro de la famosa gemela Kagamine.

Pasó por el gimnasio, las habitaciones, la cocina, la sala de estar; atravesó cada pasillo sabiéndoselos todos de memoria (no todos podían decir eso porque Luka, al menos, se seguía perdiendo). La figura de Kei se materializó en su vista, así supo cómo había llegado al lobby. El mismo Kei de siempre, con traje a medio planchar y una corbata que no supo ponerse del todo bien, corbata que la misma Miku arreglaba de vez en cuando, lo que llamó su atención fue la persona a su lado; un hombre alto, de cabellos teñidos en tonos cálidos, que cargaba con lo que parecía ser una funda para cámara en una de sus manos y una mochila en su espalda.

El avanzar rápido de Miku redujo la velocidad poco a poco, hasta convertirse en uno cauteloso que le permitiera olfatear al acompañante antes de estar frente a ellos. Kei se molestó porque lo notó.

—Miku, ¿qué te he dicho sobre olfatear a los invitados? —La cara de la cantante se puso completamente roja. —Y más cuando vienen en representación de nuevos clientes.

—Está bien, Kei, yo sé que no es algo habitual entre nosotros los betas, pero lo respeto, te juro que no me incomoda.

En fin, aquí es donde ese largo día continua.

—Es bueno saberlo, pero hay a quienes sí y es por eso que le he pedido mil veces que no lo haga. Pero ya qué: Miku, ven, ¡corre! — La cantante apretó ligeramente el paso, tan sólo un poco y lo suficiente. Tuvo que hacerle una referencia al hombre cuando por fin se encontró con ellos en todo su esplendor. —Miku, te presento a Izumi, es el fotógrafo que contrataron los clientes de los que te hablé hace poco y viene a hacerte pruebas de modelaje y de otros aspectos generales para el negocio. Ya le hemos prestado las instalaciones así que... pues sólo queda ponerse a trabajar ¿no?

Ajá...

Izumi no tardó nada en saludarle con una reverencia, tal vez, la más significativa de toda su vida pues, por primera vez, se encontraba frente a la mismísima Miku Hatsune. Por el lado de ella, las cosas resultaron ligeramente diferentes, por no decir completamente. Quiso dirigirle una mirada discreta y de auxilio a Kei, pues en esta persona percibía algo que no terminaba de gustarle: más allá de su apariencia desaliñada y su sonrisa amable, emanaba algo que sólo era capaz de sentir con sus instintos hyper desarrollados de omega evolucionados para asegurar su supervivencia en la selva de concreto. En temas generales, le resultaba extraño que Kei ignorara algo así, pues éste, si bien, no era omega y mucho menos un alfa, de alguna manera se las apañó para desarrollar un sexto sentido que el denominaba como un "instinto paternal" hacia Miku dadas las desventajas de tener una omega como ella en el foco público: puede darse cuenta a una velocidad mil veces mayor que otro beta si un omega está en celo o pide auxilio, huele alfas como puede identificarlos por sus olores y es un hombre muy atento además de consiente de todo lo que sucede en su entorno. Aun así este tipo pareció saltarse su radar protector de última generación sin ningún problema.

Esa fue la primera alarma; no habría nadie para ver ni escuchar las siguientes.


Al abrir la puerta del estudio fotográfico de la empresa se dieron cuenta enseguida de que los encargados del estudio aun no terminaban de hacer su trabajo. El holograma seguía proyectando la imagen perfecta de una oficina impecable en lo alto de un edificio, las luces seguían puestas y un sillón blanco e impecable resaltaba en medio de todo lo demás; la ropa que se utilizó recientemente apenas si se había colgado en el perchero y los zapatos relucían a tope fuera de sus cajas. Miku arrugó el entrecejo luego de dejar a Charlie en el pasillo, detrás de la puerta, pero Izumi más que mostrarse molesto pareció sentir que el destino le había regalado la escena perfecta para su trabajo. Planeaba utilizar el fondo blanco pero puede que la escenografía le agregase vida y color a la visión que se había construido en la cabeza.

Miku entró con pisadas cautelosas; sentía que los cabellos detrás de la nuca se le erizaban, el corazón bombeaba a otra velocidad peligrosa y cuando rozó las uñas de sus manos con las yemas de los dedos, se dio cuenta de que habían adquirido un cierto filo poco habitual en los alfas, pero no en los omegas, todo gracias a los procesos evolutivos y al sentirse en peligro la mayor del tiempo. Una parte de ella le decía que podría estar exagerando o eran las hormonas jugándole una jugarreta de mal gusto, dado que tan sólo poco tiempo que había atravesado su último celo y aún quedaba tiempo para el siguiente. Quiso hacerle caso a su parte racional esta vez, separarse de su animalidad y tomar en cuenta la humanidad que la mayoría de los individuos parecen haber olvidado hoy en día. Miró el techo y luego al centro del estudio, echó un vistazo a cada rincón que se pudiese y marcó puntos clave en el entorno con la memoria en caso de necesitarlos más adelante: tacones afilados junto a la ropa en el perchero, las luces cálidas para la iluminación y si todo estaba perdido, tenía sus colmillos y garras para el final. Todo este procedimiento era de rutina, nada impresionante ni fuera de lo normal.

Izumi ignoraba sus acciones, estaba más concentrado en instalarse y preparar la cámara frente a la escenografía. Lo vio a él y sus cabellos de tonos cálidos perderse detrás del lente que asemejaba un ojo al que ella miraba y éste le miraba de vuelta, como si contara con vida y conciencia propia.

Hubo un flash que no se vio venir, y la imagen capturada después del haz de luz, seguramente tenía mucha semejanza a la de los ciervos indefensos en el bosque, con la mirada temblorosa y fija en el depredador.

—Ups, lo siento, estaba probando la iluminación. —Claro. —Te sabes ya la dinámica, ¿no? Los asistentes te pasan la ropa, tú posas y yo te saco fotos. Como no hay asistentes, yo me encargaré de todo lo demás salvo hacer que te veas linda, eso te sale natural.

Bueno, ¿de dónde saca las agallas para tratarla con tanta confianza? Miku estuvo a nada de sacar ropa aleatoria del perchero, pero Izumi la paró en seco, lazándole una mochila que ella atrapó de pura suerte.

—Ya te contaron, ¿verdad? Mis clientes no buscan fotos de revista, no al menos en las que sueles salir. Te traje algo de ropa, póntela.

Ahí estaban, las alarmas que saltaron en sus sentidos hacía tan sólo unos minutos. El hombre amable y educado de pocos momentos atrás se sacó la máscara de pronto, y su amabilidad mutó de pronto en una amarga condescendencia. Los latidos dentro de su pecho se volvieron más ruidosos y molestos, tanto que temía que éste le delatara con hacerse escuchar, complicándolo todo. Echó un vistazo rápido a la puerta que conectaba con el pasillo cuando Izumi se distrajo para limpiar el lente de la cámara, repasó en su mente cuantos metros eran de aquí al lobby tanto como si de casualidad se topó con alguien de camino que todavía estuviera lo suficientemente cerca para auxiliarle. Sin embargo, puede que el riesgo fuese demasiado como para correrlo y que por el momento, su única alternativa era ceder, comportarse con la misma condescendencia y esperar que todo saliera bien.

Cuando la mirada impaciente y demandante del fotógrafo volvió a dejarse caer sobre ella, Miku ya se encontraba inspeccionando en contenido de la mochila. Esta vez, se le detuvo el corazón. Sería una mentirosa si dijera que ella y Kei no habían hablado de este y que no se lo esperaba, porque eso fue algo que sí pasó pero no que se acordó ni mucho menos se consintió. Kei no fue más que el transmisor de un mensaje que le contaba sobre una junta directiva que había llegado a una decisión y que ya se encontraba haciendo tratos. La sorpresa, entonces, no estaba permitida, ¿pero qué tal el asco?

Fueron cinco minutos en los que tardó en el vestidor antes de regresar al centro del estudio, vistiendo más que un bikini blanco hecho para no dejar casi nada a la imaginación. Para ese momento, Miku ya no lo miraba a los ojos.

—No, déjatelas, son características de tu imagen. —espetó al verla intentar quitar sus icónicas coletas. Encendió la cámara y adoptó una pose de poder detrás de la misma pues, en este mundo, quien tiene el poder sobre tu imagen lo tiene sobre tu persona. — ¡No te preocupes, Miku! Ninguna foto que yo te tome está hecha para el ojo público, es un negocio privado, eso lo dejaron en claro tu empresa y mis clientes, así que relájate y siéntate ahí, por favor.

Ahora decía por favor.

Por supuesto que las alarmas nunca dejaron de sonar, además que de cada palabra que escuchaba salir de su boca despertaba más aquellos instintos que le han pertenecido a ella y sus antepasados desde hacía milenios, gritando y retorciéndose dentro de sus tripas. El no parecía inmutarse o mostraba que le importase siquiera, se paraba estoico e impaciente detrás del lente ahora que las luces hicieron de spot el sillón blanco en medio del estudio; este se volvería el trono que coronará la cúspide de sus sufrimientos, cuales iniciaron el día en que su madre la dio a luz.

Frente al lente, recordaba todas esas veces que Kei le dijo que su formación como artista no empezaba ni terminaba con su voz; debes saber bailar pero también la forma correcta de quedarte quieta frente al ojo que todo lo ve, debes de saber vestirte cuando salgas al mundo pero también verte bien aún si no estás a plena vista; no te escondas pero tampoco te dejes ver, evoluciona pero no demasiado. Pero lo más importante que debes de tener en cuenta, es que no puedes caerle bien al mundo entero, pero sí que puedes hacer que te amen. "Eres una prodigio, lo tienes todo, nunca había tenido a alguien como tú ¡es que resaltas en todo!".

Y ese todo incluía el modelaje. La cámara no perdió ningún detalle a plena vista, Izumi estaba encantado porque los ángulos malos el día de hoy eran algo que resaltaban por su ausencia. Su piel brillaba, los ojos de ciervo indefenso de hace rato ahora le parecían de felino gracias a que Miku logró activar ese "modo automático" que Kei le enseñó: "En cuanto de encuentres con las cámaras y las luces, piensa que son un portal a otro sitio y deja que tu mente viaje a él. Eres etérea, demasiado para que te admiremos con nuestros ojos, así que salte de tu cuerpo y déjanos esta proyección de ti, solamente."

"Es todo lo que merecemos ver."

— ¿Puedes abrir tus piernas?

"Resguárdate de nosotros".

— ¿Y si te quitas la parte de arriba? Pero tapate con tu brazo, así. Bueno, no, quítalo.

Esta vez, Miku sí que reaccionó. Procedió a acomodarse en su sitio, cubriéndose todo lo que fuese posible esconder. Eso pareció molestarlo.

— ¿Qué haces?

—No soy tonta, me han contado del negocio y nunca llega a tanto. —lo escuchó gruñir.

—Pues los tiempos cambian, Hatsune, no querrás que tu empresa se moleste contigo por molestar mis clientes.

Miku se quedó en silencio sepulcral cuando un olor peculiar llegó a su nariz. Izumi abrió la boca y le mostró los colmillos mientras se acercaba a su lugar, en una pose peculiar muy típica de los alfas. En ese instante, todas las alarmas en su interior cobraron sentido.


—Luka, ¿no vienes? —preguntó Rin luego de haberse topado con ella en el pasillo, quien lo visto regresaba de tomar un baño. —Meiko te está esperando, si no vas vendrá ella, o al menos eso me dijo.

Ah... sí...

Rin la miraba impaciente, pero tranquila. A veces pensaba que ella era la única persona en todo el edificio a la que no le molestaba su altura sino todo lo contrario, le molestaba más el hecho de que se encorvase para hablar con ella y eso provocaba que todo el tiempo estuviera en la línea de guerra de una comunicación confusa, pues se encorvaba para hablar con los demás o no se encorvaba para hablar con Rin o ¿que se supone que debía hacer cuando estaban todos juntos?

—Sí, ya voy. Sólo dile que olvidé mi móvil en el estudio, que estoy con ustedes después. —No era mentira, porque a veces era muy olvidadiza. Rin estrechó los ojos mientras clavaba los ojos en los suyos, pero por su expresión y su despedida se puede decir que le creyó.

Rin era un caso, un sol con lo bueno y lo malo. Len era un ser más apacible, con él podía saludarse, sentarse en la misma mesa sin decirse nada y luego despedirse con la misma amabilidad de hace rato. De vez en cuando eso era bueno. Pero claro, a la que siempre te topas en los pasillos es a Rin, normal.

¿Qué sigue? Sí, el bendito móvil. Con su alarma a las seis de la mañana con otras mil alarmas que le siguen a lo largo del día para recordarle su ocupada vida de Idol.

Las personas deben de pensar que ser Idol y ser alfa no es algo que suela ir de la mano, pero se sorprenderían al saber la cantidad de ellos que han entrado a la industria en los últimos años, y eso gracias a las empresas coreanas y japonesas que decidieron ampliar su público, seguidos de las chinas para luego ver alfas en estos puestos por todo el mundo. Claro que, al menos en su línea de trabajo, los betas y los omegas dominan el mercado y de igual manera, es importante para las empresas asegurar su bienestar y salvaguardar su integridad, así que se podría decir que Luka es de esas "alfas afortunadas" en entrar en una empresa de este tipo. De hecho, siendo la única, se notaba mucho.

Siempre la miraban en los pasillos, la admiraban, la veían. Durante su trayecto a al estudio de hace rato no se encontró ninguna excepción; si fuese otra persona, o los mentados alfas de Internet. Co. que Jhon mencionó y que ella conocía bien, puede que le agradase la atención pero siendo ella era todo lo contrario: le incomodaba.

De vez en cuando, sentía ganas de ocultarse dentro de su propio cuerpo para nunca más salir. Después de todo, era demasiado grande como para habitarlo sin ningún problema ¿qué no? Se encogió de hombros ante el pensamiento fugaz y pequeño aunque molesto.

Luka posó la mano en el pomo de la puerta cuando un olor peculiar saltó a su nariz, activando todas las alarmas y cada uno de esos instintos naturales que percibía como su cruz. Con el cuerpo rígido, sintiendo como empezaba el proceso de salivación dentro de su boca, hubo mil explicaciones que le cruzaron por la mente pero sólo una, a pesar de ser la que menos sentido tenía, se acercaba a la realidad.

Olía, apestaba a alfa, uno que no era ella. ¿Por qué no tenía sentido? Por la misma razón de que ella era la única alfa en la división de Crypton Future Media: la integridad de Hatsune Miku era primero. Si había alfas contratados en pues de oficina, estos tenían estrictamente prohibido acercarse a cualquier área que Miku frecuentase con regularidad y aun así, no tenían ninguna razón para estar en el espacio que los VOCALOID habitaban. Si se coló también era una tontería, hay medidas estrictas en el lobby. Quiso convencerse de que tal vez era alguien jugando una broma para molestarla pues, cuando se trata de feromonas, los alfas no son amigos por la razón de que este tema siempre involucraba un omega en el medio. En estas épocas ya podías recrear y camuflar olores gracias a la tecnología, seguramente era eso, pero por qué.

Quién, para qué.

Sin embargo, hubo otro olor que le penetró la nariz: por supuesto, había un omega ahí dentro. Quedaría como estúpida si se atreviera a ignorar de quien se trataba, pues su olor se impregnó en lo profundo de su psique esa vez que se topó con ella en su celo por primera vez, obligándola a pasarla de largo para ir a encerrarse a su habitación a esperar que todo pasase, sintiendo pena y asco de sí misma en el proceso: de no poder evitarlo porque estaba escrito en su biología. Pero vale la pena mencionar otra contradicción. Su olor era diferente, no lo hacía buscando un alfa con quien acostarse... buscaba uno que la protegiese. Gracioso, no sonaba propio de Miku, pero lo más seguro era que, tal y como ella, Miku también era presa de su propia biología en contra de su voluntad.

No obstante, no somos animales ¿verdad que no? No va a entrar ahí a clavarle los dientes a alguien sólo porque un omega se lo pide, es decir, no está obligada a poner en riesgo su integridad física por una omega con la que apenas y se saluda como dos veces por semana, ¿no? Es más, ni siquiera se hablan, ni se miran, ni se caen bien, ¿por qué entonces?

Después, escuchó a Miku defenderse y al parecer eso la hizo caer en cuenta de que, justamente porque eran personas y no animales, lo correcto era intervenir.


—Espera a que le cuente a mis amigos que me cogí a Hatsune Miku, ¡no me lo van a creer! Entonces, tendré que enseñarles las pruebas.

Al final, de esto se trata nacer omega, ¿no? Si no te pasa temprano te pasa tarde, pero te pasa. Si no son los instintos de ellos (los alfa), son los tuyos (los omega). ¿Por qué hacer un escándalo cuando a todos se les hace normal? ¿No pasa todos los días y a todos? ¿No está en tu biología? ¿Por qué entras en celo, entonces? No te quedaba más que resignarte y decir "sí, me pasó el otro día, pero fue por no tomar mis supresores, lo haré la próxima vez". Incluso si forcejeaba, cosa que hacía, no tenía caso, dado que ni todo el entrenamiento al que ha sometido durante años para cuidar de sí misma podía salvarla de este instante.

En este punto de la historia, o llega alguien o no llega nadie, mientras ella se sentía patética por recurrir a estrategias bajas para sí con tal de que alguien la ayudase. Funcionó. Realmente funcionó. Lo que la sorprendió fue la persona. Esperaba a cualquier beta, o más de uno, o a algún otro alfa que pasara de casualidad, al que usaría para escapar mientras éste se hacía cargo de su problema. No la esperaba a ella.

Lo siguiente que escuchó fueron gruñidos violentos y estruendosos, como nunca los había escuchado en su vida. Esa vez fue la primera que vio lo que es un enfrentamiento entre alfas y comprendió el terror con el que se contaban dichas anécdotas. Le vio los colmillos a Luka; vio sangre, vio golpes; la vio estrangulando al tipo luego de tirarlo al suelo; observó sus músculos tensarse en el agarre al mismo tiempo que Izumi se defendía alargando los brazos todo lo posible con tal de arañarle el rostro mientras Luka no cedía ni un poco, a pesar de que alguna garra sí que la alcanzó a rozar. El plan original de Miku de correr se sentía ya muy lejano. Las piernas le dejaron de responder y ya no le servían ni para ponerse de pie, agregando que no podía ni cerrar los ojos ni tampoco cubrirse la cara. Lo presenció todo.

Entre gruñidos y jadeos, Miku miró a Luka y Luka a ella en su bestialidad. Lo que de buenas a primeras hubiese pensado que se trataba de una mirada que le marcaba como su siguiente objetivo, en realidad, se trataba de una preguntando por su bienestar... Por lo general, los ojos de los alfas pierden el brillo al rendirse a sus instintos, no los de Luka, lo que la hizo preguntarse ¿de verdad estaba actuando por instinto?

Fue Luka quien respondió a su pregunta.

—... ¿estás bien?

La aludida asintió lentamente con la cabeza.

Izumi se incorporó y aplicó la de "ojo por ojo". La falta de oxígeno la hizo perder el conocimiento.

Al menos hizo tiempo hasta que la ayuda llegara.


Señorita Luka, el señor Kei pregunta si se encuentra bien.

Abrió los ojos de golpe, jalando aire como si fuese la primera vez que respiraba al momento que levantaba el torso para sentarse.

La imagen del pequeño androide sobre la cama no la tranquilizó en lo absoluto, de hecho, uno se atrevería a decir que sucedió todo lo contrario. El corazón y su respiración estaban en sintonía el uno con la otra. No sabía si estaba sedada porque las piernas no le respondían bien, es más, le temblaban y aunado a ello, podía sentir cómo existía algo haciendo una ligera presión alrededor del cuello, dificultando todavía más la ya de por sí complicada tarea de sus pulmones en mantenerla con vida. Con las manos y las pupilas temblorosos se atrevió a tocar con las yemas la prisión suave, pero prisión, de su cuello en toda su extensión.

Hubo jadeos que comenzaron a escalar por su garganta.

— ¡Hey, hey, tranquila!

Le siguió el característico olor de las feromonas de omega siendo esta vez esas famosas feromonas hechas para relajar el ambiente. Calmaba alfas por lo general, aunque había betas que igual y llegaban a sentirse atontados. Se miraron a los ojos, esperando a que todo terminara de hacer efecto. Miku tenía una mano puesta sobre su hombro; la quitó rápidamente en cuanto Luka la vio, moviendo un poco sus pupilas, obligándola a ella hacer lo mismo para terminar reaccionando a la incómoda situación.

—No vas a creerme... pero me siento igual de rara que tú con todo esto. —Oh, ¿en serio? —Bueno, tal vez no. Ya haz que cierre la boca, seguro no tengo derecho a decir nada. —Luka se limitó a negar lentamente con la cabeza.

En ese momento se encontraban en la enfermería de la empresa. Usualmente estaba equipada con un par de camas para descansar, medicamentos para problemas simples como dolores de cabeza, gripe, esguinces o raspones, pero ¿perdidas del conocimiento por estrangulamiento? El collarín no sólo le ayudaba con las torceduras, pues lo que había debajo no era algo con lo que pudiera modelar frente a la cámara. Justamente, Miku miraba directamente al collarín. Se dio de sus pupilas pasando por cada rasguño, moretón y mordida en cada parte visible de su cuerpo hasta detenerse en su cara. Por Dios, su cara.

Miku ahogó un quejido angustiado, ocultando el rostro entre sus manos.

—Estoy muerta. —Luka arrugó el entrecejo. —Kei no te ha visto, deja que te vea: me va a matar.

Por supuesto que hubo una ofendida.

— ¿A ti? ¿Te va a matar a ti? —Miku le regresó la mirada, le daba la razón. Luka suspiró, apoyando la sien en una de sus manos. —No puedo creer lo que hice, yo... no recuerdo nada... —Su acompañante estrechó los ojos.

— ¿No recuerdas nada? —La aludida negó con la cabeza, sin mirarla a la cara. —Luka tú...

Ambas cayeron en silencio, sin saber qué más decirse o cómo hablar del tema.

Sí, sí recordaba algo. Recordaba entrar al estudio y recordaba ver a otro alfa apresando a Miku entre su cuerpo y el sillón. Recordaba verla forcejear obviamente sin resultados. Recordaba un olor peculiar entrar por sus fosas nasales; después un negro absoluto hasta acabar aquí. No recordaba qué más hizo, por qué, cómo, ni a qué punto, no obstante, sí que estaba consciente de lo que lo provocó y tal parece que no era la única a la que las cosas le hicieron conexión durante el recuento de los daños.

Luka abrió su temblorosa boca.

—... ¿tú... — La aludida aspiró aire hondamente, antes de ponerse de pie.

—Es un ciclo irregular. —Tomó al androide Charlie entre sus brazos, con una expresión totalmente diferente a la de hace rato. —Luka, de verdad, agradezco lo que hiciste por mí hoy a pesar de cómo te he tratado todos estos años. Nunca te lo terminaré de agradecer pero... sólo puedo pagártelo tratándote mejor y echándome la culpa delante de Kei, incluso todos aquí sabrán que me salvaste. Espero lo entiendas... porque no me vas a coger.

...

...

— ¿¡Qué!? ¡Miku, no—

— ¡No tienes que explicarme nada! Tampoco quiero verme como una malagradecida, casi te matan, de verdad, no sabes lo apenada que me siento. Te prometo que a partir de ahora todo será mejor, pero en serio me gustaría continuar con la relación y distancias antes de esto.

La vio hacer una reverencia, tomar a Charlie y retirarse.

Ella se quedó viendo la puerta, con el corazón hecho un puño. Cada día entendía menos este mundo y a sus habitantes.