28ª. Los dos prometidos tienen un problema.
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Era una agradable tarde de verano… o tal vez fuera otoño. No importaba, era una tarde agradable con una temperatura agradable. No hacía frío, pero tampoco calor. Era una tarde para disfrutar de ella.
Los dos patriarcas estaban jugando a… un juego de mesa. Al lado de donde estaban sentados había una pila de juegos de mesa. El shogi, las damas, el ajedrez, el parchís… incluso el monopolio y algunos más. Cuando se cansaban de jugar a un juego cambiaban a otro, en pocas palabras cambiaban de juego cada media hora.
Nabiki estaba haciendo cuentas, estaba en números rojos, tenía que sacar dinero de algún sitio. El ultimo chantaje a su hermana pequeña le salió mal. Lo intentó con Ranma y también fracaso. Nunca había tenido dos fracasos consecutivos, y menos con esos dos. Debía estar perdiendo su magia, y debía recuperarla enseguida.
Kasumi estaba en la cocina haciendo la cena, con ella estaba Nodoka. Las dos mujeres canturreaban a las vez que hacían la cena, esa noche era una noche especial, debían celebrar que hacía un día que los dos prometidos no se peleaban…¿Dos días? Pero si hacía dos semanas que no habían tenido una buena pelea. Esa casa se había vuelto una casa tranquila y normal. Todos en la casa suspiraron, echaban de menos las peleas de los dos prometidos, esa peleas llenaban de vida la casa.
Los dos prometidos estaban en el jardín mirando a los dos patriarcas, estaban asustados, más que eso, estaban aterrados. Debían dar una noticia a la familia y no se sentían capacitados para eso.
-Nos van a matar, eso es seguro- dijo él tragando saliva.
Ella lo miró, Ranma estaba a punto de entrar en pánico.
-Pues habértelo pensando antes- ella también sentía cercano el pánico.
-Que yo sepa no fui el único en participar. Tú tienes la culpa al 50%
-El otro 50 % es tuyo.-contestó la chica irritada, lo pensó- no!. Tu tienes toda la culpa!.
El enfado iba subiendo de nivel.
-No te opusiste- lo pensó- empezaste tú. Me acorralaste, y no me tocó más remedio que contratacar.
La chica lo miró con furia.
-¡Eres un cobarde! Estas huyendo de la responsabilidad- le echó en la cara ella.
-¡Igual que tú!- Ranma no estaba dispuesto a llevarse las culpas y que Akane se quitase sus culpas- ahora me cargo yo todo el marrón. Te lo he dicho tú también particípate al igual que yo.
Los dos se miraron con rabia, y cuando iban a volver a saltar.
-¡Ranma! ¡Akane! dejad de pelear por una tontería. Que no nos dejáis concertarnos en el juego.
¿Concertarse en el juego? ¿No querían decir concertarse a hacer trampas en el juego? Los dos chicos bufaron y se relajaron y toda tensión desapareció.
-No lo entiendo. Dos años sin acércanos ni un beso. Ni un te quiero. Y en una noche… todo se fue a la porra- dijo ella.
- Casi es normal. Salimos de fiesta, bebimos y …
Ninguno de los dos quería recordar, pero lo hicieron.
Meses antes.
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Varios compañeros habían quedado para montar una fiesta. Y ellos fueron invitados. Al principio se negaron, pero las amigas de Akane fueron muy convincentes. Y si Akane iba… Ranma iría no dejaría que nadie se acercara a su Akane.
Esa noche los dos prometidos se lo pasaron bien bailaron, rieron, bebieron, y bebieron . Pero Ranma también espantó algún moscón que revoleteó demasiado cerca de Akane. Y Akane hizo lo mismo con alguna mosca que se acercó a su Ranma. Los dos marcaron su territorio, y no permitieron que nadie lo cruzara.
Pero los dos bebieron y bebieron, y al no estar acostumbrados acabaron con unas copas de más.
Cuando salieron de la fiesta, no eran ellos mismos. Iban con muchas copas de más, se agarraron el uno al otro para no caer y andando con dificultad se dirigieron a casa. No había nadie que los viese, era ya de madrugada.
Fueron todo el camino tabaleándose y cantando con alegría. Aunque más que cantar, violaban las canciones. A esos chillidos espeluznantes que daban, y que ellos llamaban canción, se añadieron todos los perros del barrio.
Después de despertad a todos los residentes de ese bario los dos jóvenes llegaron al dojo donde esperaban dormir.
Entraron en la casa y se quitaron el calzado. Ninguno de los dos se aguantaba derecho y eso propició que él tropezara con su propia sombra. Que en la caída cayese encima de la joven. Y los dos diesen con sus cuerpo en el duro suelo. Ninguno se quejó, se miraron con los ojos brillantes, debido a los vapores del alcohol y a algo más.
-Ranma- dijo ella con emoción.
-Akane- dijo a la vez Ranma.
La emoción del momento subió el calor de los dos prometidos.
Él subió una mano por la cadera de la chica, pasando por la espalda y acabó e la cara de la chica, acarició con esa mano la cara de la joven. Ella lo miró con intensidad t cuando parecía que él la besaría. Ella bajó sus manos a las caderas del joven y le empezó a hacer cosquillas.
El chico la miró e hizo un gesto. Esa chica se lo pagaría. Akane se desembarazó del joven, se levantó e intentó huir, fue atrapada, volvió a escapar, y él la volvió a pillar. El joven la cogió, ella con la espalda en la pared no tuvo escapatoria, ni quiso escapar, miró al chico con una mirada entre asustada y provocadora. El chico quedó un momento con la memoria en blanco y…
Ninguno de los dos pudo contenerse y se lanzaron a besarse, a explorar el cuerpo del otro. A demostrar al otro y a ellos mismo, lo mucho que lo querían. Fueron unos besos ávidos, avariciosos, ansiosos. Allí sacaron todo el deseo que sentían hacía el otro, y que habían deprimido durante tanto y tanto tiempo.
Cuando acabaron de besarse, sin dejar de abrazarse se miraron con una mirada tentada y una sonrisa traviesa. Él la cogió en brazos, ella lo cogió por el cuello, mientras lo miraba tentadora, retadora. Y Ranma la subió al piso de arriba. Nunca supieron como lograron llegar arriba sin caerse escalera abajo, por la borrachera que llevaban ambos, …
Al día siguiente despertaron juntos y desnudos. Después de una pelea, por haber compartido cama y algo más, se levantaron y se asearon. Ese día tuvieron dolor de cabeza, que no fue provocado sólo por la resaca, si no por lo que habían hecho esa noche, de lo que no se arrepintieron. Ya no pudieron recomponer la barrera que había entre los dos, tampoco quisieron hacerlo. Desde ese día se volvieron más íntimos, mucho más.
….
..
Habían pasado tres meses de ese suceso, y ahora lo que hicieron esa noche les paso la factura, y el precio era muy alto.
Después de recordar lo sucedido, los dos jóvenes seguían en el jardín, miraban con miedo y recelo a sus padres. No podrían ocultar mucho tiempo más eso.
-Nos van a matar- repitió el joven.
-Nuestros padres son compasivos, están locos, pero son compasivos- cerró los ojos, los abrió- creo que lo son.
-Nos van a matar- repitió de nuevo Ranma- si no nuestros padres, esos otros locos. Hay muchos que nos seguirán para…
-Ranma ten fe, esto se resolverá.
-¡No! ¡Nada se resolverá!, ¡estamos rodeados de locos!, ¡vamos a tener problemas!. Cuando se sepa, provocaremos un ciclón, un terremoto. Todas las fuerza de la naturaleza se despertaran en contra nuestra.
-Eres un exagerado- dijo la joven, pero sabía que él tenía razón.
Miraron a los padres que seguían jugando. A estos dos viejos se le acercaron las mujeres de la casa. Iban a decirles que pronto estaría la cena.
Los dos prometidos se miraron, toda la familia estaba junta, era el momento de decir todo.
-¡Hola– dijo Ranma con miedo.
-Os debemos decir algo… Algo importante…- continuó Akane, hablaba entrecortada, estqba también asustada. Los dos chicos temían decir lo que habían hecho.
Estaban deseando salir corriendo y desaparecer del mapa, ir a un lugar done nadie los encontrarse. Pero debían quedarse y decir la verdad, por muy mala que pareciera.
Y a la vez dijeron los que les pasaba. En ese instante toda la familia los miró con estupor. Pareció que el viento dejó de soplar. Se acallaron todos los sonidos del mundo. Los perros dejaron de ladrar, los pájaros de piar, cesó los sonidos de la cuidad. Incluso el mundo dejó de girar durante un momento. Todo pareció detenerse, incluso el tiempo, por lo que dijeron los dos prometidos.
Se oyó un potente "¡¿QUEEEEE?!" Que venia de todas parte, como si hubieran gritado sorprendidos todos los habitantes del mundo. Los dos prometidos se miraron con terror, habían provocado que una tormenta se cerniese sobre sus vidas.
FIN (no continuará)
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Notas del autor:
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No habrá continuación para este relato. Si, queda en abierto, como los finales de Rumiko.
Lo que hicieron esa noche de borrachera, os lo podréis imaginar, igual que lo que comunicaron a sus padres, pero es consecuencia directa de lo que hicieron esa noche. Ambas cosas son fáciles de imaginar.
Este relato lo tenía previsto subir el último día del año pasado, pero se lo fui alargando y retocando, y me pasé de la fecha.
Agradeco a quien leer, comenta y sigue mis fics.
