30ª. Volver a casa.

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Como cada día, Akane acudió a la universidad. Estaba sola, nadie quería ser su amiga. Esas locas rastreras le habían hundido su honor, no sólo la habían separado de Ranma haciendo ir a cada uno a distintas universidades. Si no que habían esparcido falsos rumores sobre ella que hundieron su reputación.

Que si jugaba con los hombres, que si tenía muchos amantes, que si era una chica fácil, que si esto que si lo otro. Consiguieron que nadie le hablase, que se pelease con sus amigas y familia. Muchos acudieron a ver si era verdad lo que se decía de ella. Ninguno lo intentó por segunda vez, los demás quedaron advertido.

Sólo una persona creyó en ella, y fue la persona de la que la separaron. Ranma fue el único que supo que fue un montaje de sus presuntas prometidas, las amenazó y no consiguió nada. Gracias a las influencias del padre de Kodachi, los mandaron a distintas universidades, en distintas ciudades a cientos de kilómetros uno de otro.

Ellos no pudieron hacer nada. Pero Ranma se lo agradeció profundamente a sus tres rivales, a esos tres chicos se les quitaron las ganas de volver a cruzarse con él. Y a ellas le puso una orden de alejamiento, que esas locas incumplían cuando querían. Akane no volvió a ver a ninguna, no le molestaron con su presencia, pero si con sus mentiras.

Hacia tres meses que los dos prometidos no se veían. No se podían mandar cartas. Esas locas y los tres idiotas interceptaban sus correos. Ni llamarse, también interceptaban la línea telefónica, en pocas palabras no se podían poner en contacto.

Todo empezó poco después de la boda fallida. Todo parecía igual que siempre. Los dos jóvenes prometidos se peleaban igual que siempre, negaban que se apreciaban, se insultaba. Pero en el fondo algo había cambiado. Lo que pasó en China los marcó. Se buscaban con los ojos, si uno de los dos no estaba el otro se ponía nervioso e intranquilo.

Poco a poco algo más cambio que no vio nadie en principio, ni siquiera la perspicaz Nabiki, hubo un acercamiento. Dejaron de pelearse tanto y empezaron a salir juntos, aunque lo ocultaron y esto duro dos años y cuando estaban a punto de irse a la universidad, todo se descubrió y esos seis idiotas destrozaron sus planes de estudiar juntos y de paso el honor de Akane con falsedades, que todos menos Ranma creyeron. Los dos chicos fueron enviados a distintas universidades y su compromiso disuelto, aunque para ellos dos seguían siendo prometidos.

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Akane suspiró, echaba de menos a su prometido, el egocentrismo del joven, su inmadurez, su falta de tacto, pero también su timidez, su nerviosismo al hablarle, como se sonrojaba. La chica miraba como ese maestro daba clase, se aburría y mucho. Ranma aportaba a su vida alergia y diversión, con su prometido cerca, ella nunca estaba aburrida.

- ¡Ranma! - exclamó la joven en voz baja, y una lagrima salió de su ojo y le rodó por la mejilla.

- ¿Qué echas de menos a uno de tus novios? O ¿Te acuerdas de tu prometido a quien engañaste? - dijo con ironía la chica de dos sillas a su derecha.

Akane la miró con ojos de asesina. Odiaba a esa chica, tanto como odiaba a la prima de esa chica, era prima de Kodachi. No la aguantaba, como todos los Kuno era una insoportable. La chica al ver el aura de Akane se levantó y chilló asustada.

-Señorita Tendo. ¿Cuánta vez he de decirle que deje en paz a la señorita Kuno? - dijo el maestro sin dejar de escribir en la pizarra sin girarse. - ya es una adulta, deje de comportarse como una cría.

Akane se enfureció y se dejó caer en la silla abatida, mientras su rival la miraba con una sonrisa de triunfadora, y pensando como vengarse de esa chica. No lo haría por su prima, lo que le pasara a Kodachi le daba igual, pero esa chica le había fastidiado desde el primer momento. Siempre esa pequeña Tendo la superaba la superaba en todas las asignaturas.

El aula era en forma de cine, con la mesa del profesor abajo, y las mesas de los alumnos una a lado de otra y subiendo en diversas filas. Akane se sentaba por el final. La habían delegado a las últimas filas, pero a ella no le importaba eso. No le importaba que nadie le hablase, ni no tener a nadie que la apoyase. Ella sola había demostrado ser la mejor y eso le grajeó más enemigos.

Aunque ya había castigado a varios compañeros por creerse las mentiras de esas tres, notaba que había jóvenes que la miraban con deseo y bufó. Pronto había más gente que castigar.

El maestro estaba dando su aburrida clase, cuando se abrió la puerta y entró el rector de la universidad.

Ese hombre, era un viejo extraño, lleno de manías y de tics. Siempre pensando en las teorías de la conspiración más absurdas. Extraterrestres y viajes en el tiempo y otros complots gubernamentales, siempre fantaseando.

-Perdón que le moleste en su clase señor Matsuda, pero tengo un asunto urgente que hablar con usted y sus alumnos.

El señor Matsuda era conocido por su genio, no le gustaba que lo interrumpieran, fuese quien fuese. Miró mal al rector.

-Puede hacer lo que quieta, para algo es el rector. De toda forma lo haría- no era un secreto que a Matsuda no le gustaba ese rector, lo consideraba un incapaz, a parte según él le quitó el puesto. Hablaba abiertamente en contra de él. Por desgracia para él nadie le hacía caso.

El rector lo miró y sonrió. Tampoco le caía bien Matsuda, como a todos, era un estirado y antipático, y esa forma de alagar todo lo que hiciera la señorita Kuno, premiándola por encima de los demás, le ponía nervioso. Y eso que lo avisó que no lo hiciera.

- ¡Bien! – dijo el rector- hoy hemos conseguido lo que esta universidad ha ido buscando desde el principio de este curso. Lo que gracias a la familia Kuno de Nerima y sus influencias nos fue arrebatado injustamente- el rector elevó lo brazos y muy teatralmente, como si interpretara un drama de la Grecia clásica dijo- ¡Hoy por fin se ha hecho justicia! ¡Por fin hemos sido oídos por lo dioses!

Todos los miraron asombrados, ¿Qué le habían quitado esa familia? ¿Qué habían conseguido recuperar? Akane miró al rector asustad, si la familia Kuno estaba metida por medio…

El rector siguió parloteando.

-Ahora han cambiado las cosas. A partir de ahora, seremos una universidad fuerte y temida. Tendremos todos los triunfos a nuestro alcance. Nadie nos hará frente. Por fin ocuparemos el puesto que nos corresponde por derecho- y durante muchos minutos siguió hablando de lo que conseguirían, pero sin contar lo que habían conseguido ese día.

Akane bajó la cabeza, tal vez debía volver a casa y pedir perdón a su padre. ¿Pedir perdón? Ella no había hecho nada de lo que la acusaban. No era ella la que debía pedir perdón. Tal vez aclarar las cosas. Se acercaba el fin del trimestre, tendría unos días de fiesta

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Debía volver a Nerima y aclarar todo. Seguro que Ranma también volvía y entre los dos. Negó con la cabeza, no se aclararía nada. Su padre no la escucharía, la echó de casa. Allí no había nadie que la esperase. Ranma tampoco iría a Nerima, abandonó el dojo a la vez que ella y prometió no volver hasta que ella volviese y fuese perdonara de lo que no hizo, y que ellos le pidiesen perdón a ella. Hasta hora nadie la llamó ni contestó sus cartas. Pues ella no volvería.

Recordó como los se tuvieron que separar en la estación de Nerima, a ella se le rompió el alma, y al él también. Ella descubrió ese día que Ranma no era tan insensible como quería aparentar.

No pudieron volver a ponerse de nuevo en contacto. Sus cartas eran interceptadas. Sus llamadas telefónicas eran cortadas. Esos seis imbéciles actuaban sucio, muy sucio.

La joven se llevó las manos a la cara y lloró. Echaba de menos a Ranma, iría por él. Aunque tuviera que dejar los estudios.

- ¿De nuevo lloras? - dijo con burla la prima de Kodachi- eres una llorona. Él ya te habrá olvidado. Mi prima…

Nunca acabó lo que iba a decir. El director la cortó con su elocuente discurso

-Hoy se nos ha transferido el mejor alumno de la universidad de Sapporo, ¡a casi dos mil kilómetros de distancia! - todos bufaron, un estudiante que venía desde la otra punta del país- en un principio debía venir aquí, desde Nerima como nuestra estrella la señorita Tendo- todos la miraron con desprecio- pero el juego sucio del director de un director irresponsable y sus hijos lo mandaron a Sapporo. Ahora después de meses combatiendo, hemos conseguido tenerlo- se giró a la puerta- ¡Puedes pasar!

Y entró un joven, andaba con timidez, y miró hacía los que serían sus compañeros, y su vista se paró en un punto. Y se sonrojó.

- ¡Venga preséntate! - dijo el rector.

- ¡Mi nombre es…! - empezó el chico sin apartar la vista de ese punto.

Akane oyó entrar al chico, aún se tapaba la cara con las manos. Pero notó algo extraño, una sensación conocida. Una sensación agradable que la reconfortaba. Una sensación de protección. Levantó lentamente la cabeza y lo vio.

-Mi nombre es…- dijo el joven.

- ¡Ranma! -se oyó en la clase. Todos se giraron hacía Akane. Había pronunciado el nombre del chico antes que el lo dijera.

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Minutos antes.

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Ranma llegó a Hiroshima después de viajar de una punta a otra del país, hizo una pequeña escala en Nerima para ver a su madre y Kasumi, no quiso ver a nadie más. Puso todo en claro y pidió ayuda para resolver todo con la familia y ella le prometieron ayudarlo.

Cuando llegó a la universidad fue al despacho del rector y lo vio, se les cayó el alma a los pies, otro loco y ya conocía a tantos como para formar tantos equipos de futbol, incluyendo sustitutos, que podrían jugar una liga de futbol. No dijo nada. Contestaba con monosílabos o frases cortas a las preguntas del rector. El hombre lo llevó a la Lo siguió hasta la que seria su clase. Ese hombre lo hizo esperar fuera y desde allí oyó al hombre dar un discurso de varios minutos antes de hacerlo pasar. La paciencia del joven se agotó enseguida, pero aguantó hasta que lo llamó.

Ranma entró en el aula con timidez. Antes de entrar ya había notado una presencia agradable, alguien conocido. Su fragancia le llenó los pulmones. Miró a sus futuros compañeros, pero buscaba a la dueña de la fragancia que enloquecía sus sentidos, no tardó en encontrarla y no pudo apartar la vista de ella. Estaba llorando y deprimida, lo supo nada más mirarla. Sabía que no era bien querida allí, eso cambiaría con él. Nadie volvería a despreciar a Akane por las mentiras propagadas por unas envidiosas.

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Akane miró a su prometido, lo llamó.

- ¡Ranma! – gritó y tapó la boca avergonzada. Todos la miraron y se puso en pie y siguiendo la fila de asiento fue aun lateral donde había las escaleras y las bajó. Se paró delante del chico y se miraron.

Él enrojeció, después de tres meses la tenía delante. Había soñado con eso desde el momento que se separaron. Pero ahora se sentía dominado por los nervios.

Ella vio el nerviosismo del chico, ella misma era un manojo de nervios. Un cumulo de sentimientos pugnaban por salir de su corazón que latía debocado como un caballo salvaje.

- ¡Hola Akane! - dijo el chico saludándola con timidez, levantando la mano derecha a forma de saludo.

- ¡Hola Ranma! - contestó ella, con los ojos brillantes, a punto de llorar.

El resto de la clase los miraban extrañados, que esos dos se conocían era seguro. Pero la forma tan familiar de tratarse, sin el chan o el kun, los llevó a pensar que eran íntimos, incluso demasiado. Los chicos que se habían propuesto descubrir si Akane era una chica fácil no dejarían que ese chico se metiese en sus planes. Las chicas que habían mirado a Ranma como algo con que jugar al ver el comportamiento de Akane se enfurecieron. Esa chica era una lagartona que jugaba con los hombres, no consistirían que se quedase con ese caramelo que acababa de llegar.

Los dos chicos estuvieron mirándose un rato sin reacciona. El resto de los allí presentes los miraba apretantes. ¿Qué iban a hacer esos dos chicos? El profesor se estaba enfureciendo, no podía dar clase con esos dos jóvenes en medio de la clase.

De golpe Akane se abalanzó sobre Ranma y lo abrazó escondiendo su cabeza en el pecho. Ranma se quedó estático con los brazos pegados al cuerpo, hasta que notó los movimientos de la chica y supo que estaba llorando.

- ¿Estas llorando? - peguntó el chico. - ¡Eres una llorosa!

- ¡No estoy llorando! – se defendió ella- y se dice llorona.

- ¡Ya sé que dice llorona! - contestó el chico- pero quería reírme un poco.

Ella separó la cabeza y lo miró. Tenía los ojos llenos de lagrimas.

- ¡Si eres una llorona! - dijo él agarrándola por los brazos casi por los hombros. Casi los hombros- no llores, deja de llorar. – le pidió- ya estoy aquí contigo, como debía ser. Ya nos molestaran esos seis, están encarcelados por lo que nos hicieron. He hablado con Kasumi y mi madre, saben la verdad, ella nos ayudase a que todo se aclare con tu padre y el mío.

Ella lo miró y sonrió, por fin podía volver a su casa y reconciliarse con la familia.

- ¡Gracias Ranma! - dijo la chica- ¡No sabes lo que te he echado de menos!

Ranma enrojeció, parecía un semáforo.

-No tanto… como … yo… a…a… a ti.

Ella emocionada lo abrazó de nuevo y él correspondió el abrazo, habían olvidado que no estaban solos.

-Señorita Tendo y señor Saotome, cuando acaben las clases pueden seguir queriéndose, pero el señor Matsuda está deseando continuar con su clase. - dijo el rector. Era cierto El profesor Matsuda estaba furioso.

Los dos chicos se separaron avergonzados y miraron el suelo.

-Se pueden sentar en sus sitios. - Siguió el rector. Akane cogió a Ranma por la mano y se lo llevaba a su lado- Os recuerdo que la señorita Tendo busca compañera de habitación que le ayude a…

- ¡Lo siento! Ya está ocupada- dijo Akane mirando a Ranma- mi prometido ocupará la otra habitación- miró la mochila que llevaba Ranma al hombro, seguro que no tenía habitación.

Ranma la miró y sonrió, esa chica que perspicaz era, si no había tenido tiempo de buscar sitio donde vivir.

- ¡Si! Yo ocuparé la otra habitación- dijo el chico, para fastidio de muchos que querían vivir con la joven y tener algo con ella.

Los dos jóvenes subían por las escaleras en dirección al sitio donde se sentaba Akane, Ranma ocuparía el puesto de al lado.

Atraían las miradas, los dos sabían que iban a tener problemas con sus compañeros. Ryoga y compañía ya no estaban para fastidiar, pero allí tendrían nuevos problemas con nuevos rivales.

Akane oyó suspirar a Ranma.

-Ya estoy en casa- oyó decir al chico. Para Ranma, la casa era donde estuviese Akane.

- ¡Se bienvenido! - contestó ella sonriendo.


Notas del autor:

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Hola.

En este fic he separado s Ranma y Akane. No es una separación deseada por ellos. Si no un complot hecho por sus rivales y el director Kuno

A Ranma lo he mandado a Sapporo en la isla de Hokaido al norte de Japón. Y a Akane a Hiroshima al sur de país. Según internet unos 1.754,97 kilómetros de distancia, unas 28 horas con 51 minutos en coche. En tren unas trece horas. Quería que estuvieran muy, muy separados. Ranma ha utilizado el tren. Pero ha tardado más en llegar por que ha hecho una pequeña escala en Nerima para ver a su madre y aclarar las mentiras de sus presuntas prometidas.

El aula donde estudia Akane es parecida a donde estudia Son Gohan la secundaria en Dragon Ball z.

Esta historia la tenía en mente desde hacía muchos meses, al fin he decidido escribirla. Mientras lo hacía la he ido cambiado y resulta distinta al proyecto original. Tanto la prima de Kodachi, como el nombre de profesor son cosas nuevas, salieron mientras lo escribía,al principio el profesor no tenía nombre.