31. Ranma descubre el secreto de Akane.

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Akane estaba en su habitación. Sentada en su escritorio escribiendo en su liberta. Escribía el borrador de su nueva historia, le quedaba poco para acabarla. Era una historia sobre sus dos personajes de anime preferido. Después, cuando la tuviera bien pulida, la pasaría a su ordenador y la subiría a internet. No era la primera vez que subía una, y no sería la ultima.

Se llevó el lápiz a los labios y las manos a detrás de la cabeza y miró el techo. Ese anime era tan parecido a su historia con Ranma. Tenía escalofríos al recordar los parecidos. El personaje principal con una prometida oficial, ninguno de los dos reconociendo que se querían. Siendo acosados por otra prometidos, prometidas, rivales, maldiciones, etc. En pocas palabras, un anime que parecía sacado de su propia vida y la de Ranma.

Suspiró, miró a su historia, le dio el final adecuado. Y lo repasó, cambió algunas cosas, suprimió otras, cambió el final, pero se lo pensó y volvió a poner el final original.

Cerró la libreta, sintió hambre y decidió bajar a la cocina y prepararse una merienda, Kasumi había salido con el doctor Tofu. El medico había vuelto a Nerima después de meses ausente estudiando en Alemani, y ahora salía con su hermaba mayor.

Nabiki había salido con sus amigas, cuanto más lejos estuviera mejor, después de la última que montó en el dojo. Avisó a sus rivales y a los de Ranma que se pasaban las tardes entrenando juntos. Y llegaron y destrozaron el dojo. Akane acabó con la pierna rota y Ranma teniendo que entrenar en un descampado. Nabiki sufrió las iras de los dos prometidos, y ahora los rehuía, pero no por eso desaprovechaba hacer negocios a costa de ellos.

Su padre y el de Ranma habían salido a emborracharse. Tía Nodoka estaba dando los último toques a su casa. Ya la habían reconstruido, pronto ella y tío Genma se irían a ella. Ranma podía irse o quedarse. No sabía lo que haría, ella creía que él se sentía partido, una parte del chico quería irse con su madre, pero ella sabía, aynque él no se lo hubiera dicho, que Ranma no le gustaba mucho la idea de separarse de ella, aunque se vieran todos los días.

Y Ranma, estaría entrenando, volvería en una medía hora, siempre volvía a la misma hora, aunque a veces se encontraba con sus rivales y él les agradecía haberles destrozado el dojo y que Akane hubiera acabado con un pie roto.

Salió de su habitación apoyándose en una muleta, le dolía el pie dañado, le avisaba que pronto, en un par de día tal vez, llovería.

Llegó a la cocina, abrió la nevera y sacó un flan y una manzana.

Mientras merendaba pensó en como había cambiado todo desde que volvieron de China. Ranma se había vuelto más protector, estaba siempre encima de ella, vigilándola, protegiéndola. Había amenazado varías veces a esas tres locas para que la dejaran en paz. Y les había dado varia palizas a sus tres rivales. El chico intentaba no insultarla, pero no siempre lo conseguía, era difícil cambiar los viejos hábitos y más de una vez ella debía castigarlo.

Pero Ranma poco a poco, muy poco a poco, se iba deshaciendo de esa capa de chico rudo, al menos con ella, e iba perdiendo la vergüenza de mostrar sus sentimientos.

Esa mañana habían acabado de reparar el dojo, pero el chico no lo supo, llegó de la escuela, ella no pudo ir por culpa del su pierna rota, la saludo, se interesó como estaba y salió a entrenar, no le dio tiempo a decirle que no era necesario irse a entrenar, como siempre ese chico actuaba antes de pensar.

Ella acabó de merendar, limpió todo y subió a su habitación. Les costó subir las escaleras.

-¡Maldita pierna! Si Ranma estuviera aquí me subiría en brazos- dijo ella, eso era seguro. Ranma era el encargado de subirla o bajarla de su habitación, y ella estaba encantada con eso.

Cuando llegó a su habitación, sentado en la silla de su escritorio estaba Ranma.

-¡Ranma!- dijo ella sorprendida-¿Qué haces aquí? ¿Cuándo has llegado?

-No he llegado a entrenar, he visto a esos esperándome en el descampado y me he vuelto. No quería jaleos, ya estoy hartop de tanto acoso.- contestó él- ¿Y tú donde estabas?

-He bajado un rato a la cocina- dijo ella.

-,¿Y porque no me has llamado?- contestó él un poco enfadado- hace rato que estoy aquí. Sabes que no puedes andar bien, ni puedes hacer esfuerzo bajando ni subiendo escaleras.

- No sabías que estabas- contestó ella también enfadada- no necesito a nadie que me cuide, yo misma…

-¡Si que necesitas que te ayuden!-gritó furioso él- ¿Qué quieres permanecer más tiempo con eso en el pie?- señaló el vendaje- el medico te dijo que no hicieras esfuerzos, y tú no le haces ni caso. ¿Te tengo que atar para que te estés quieta?

-No te necesito. No necesito a nadie. Me curaré sin pedirte ayuda

-¿Por qué eres tan difícil?, ¿Por qué no te dejas cuidar? Cada día te bajo al comedor y por la noche te subo a tu habitación. No quieres que nadie te ayudes, has echado de tu habitación a Kasumi y a mi madre. ¿Por qué no quieres ayuda?

-¡Por qué tengo que demostrar que me puedo valer por mi misma!. ¡Por que tengo que demostrar que no soy una torpe! ¡Por que tengo…!

-No hablas por ti- la cortó el chico furioso- repites lo que dicen esas tres. No tienes que demostrar nada, ni a mi, ni a ti. ¡Y a ellas menos! ¡Tu vales por lo que eres!, ¡No por lo que demás dicen de ti!. Eres mi amiga, mi compañera, mi aliada, por que te he tenido a mi lado cuando te he necesitado, sin imponerme nada. Te he tenido a mi lado en los buenos ratos y en los malos. Cuando necesitaba a alguien que me apoyase y me ayudase a levantarme y en los ratos que nos reíamos y divertíamos, jamás me has pedido nada a cambio. No necesitas demostrar nada.

El chico se giró, tenía la cara roja. El enfado le había hecho hablar más de la cuenta, era tarde para retratarse ni para disimular. Lo dicho, dicho estaba, no había vuelta atrás.

-Tú también eres mi amigo, mi prometido, por la misma razones, pero tengo que demostrar que pode cuidarte, ayudarte en el futuro…- dijo ella.

-¿A quien?- dijo el chico desesperado. No comprendía la actitud de la joven. El solo pedía que ella estuviera con él. No que fuera la mejor en todo.

-¡A mi! ¡Me lo tengo que demostrar a mi!. ¡Siempre he sido torpe! Nunca seré como Kasumi, no seré tan buena ama de casa… ni como tus otras prometidas… tengo tantas carencias.-La chica lloraba, Ranma comprendió a la chica, su baja estima.

- No te pido que seas como Kasumi, ni como esas tres menos. No quiero que seas Kasumi, no la quiero- vio como la miró Akane, y retrificó- sólo la apreció como hermana mayor. Contigo es diferente, eres mi mejor amiga, la que sabe más de mi. La que más me comprende.- vio como la alegría volvía a su prometida- no piense que eres la peor, para mi vales mucho.- la miró y sonrió- y escribes muy bien.

Akane abrió los ojos sorprendida, ese inmaduro había ojeado la liberta donde escribía sus fics.

-¿Qué has hecho? Has leído mis fics- dijo ella furiosa.

-¿Fics? ¿Qué es un fics?- preguntó Ranma.

- Un fic es una historia que se sube a internet.

-¿Las subes? ¿Y la lee alguien?- se empezó a a enfadar- No quiero que lo vuelvas a hacer. No quiero que nadie te moleste, ni se ría de ti.

- No te preocupes- dijo ella furiosa- mi cuenta es conocida por un sobrenombre, nadie sabe quien soy realmente. Mi nombre en la cuenta es Jusen-do.

-¿Tú eres Jusen-do.?- dijo Ranma asombrado. Akane lo miró asustada, él la leía.

- Me habías dicho que no sabía que era un fic, ni que tenía sobrenombre, y ahora dices conocer ese sobrenombre.

- Yo no sabía que a esas historias se la llamaba fics y que el nombre de quien las escribía era un sobrenombre.-Akane lo miró, típico de él, leer algo y no saber eso, su prometido era lerdo.- soy un seguidor tuyo- dijo avergonzado- aunque también he utilizado lo que tú has llamado sobrenombre.

Akane se puso roja, su prometido había leído sus historias, no podía ser cierto, se quería morir.

-No me dirás tu nombre en el fic- preguntó ella.

Él la miró y sonrió.

-No sólo leo, como mucho te he puesto un pequeño comentario.

Como ella pensó el no se lo diría.

-Al menos dime tu sobrenombre- pidió la chica.

- No, así siempre estarás con la duda- dijo él riendo.

-¡¡Serás!, ¡Te lo puedo sacar a golpes!- dijo un poco furiosa.

- ¡No conseguirás nada!- contestó el chico. Miró la libreta y la cogió- así que aquí tienes tus futuras historia- miró la libreta- pues las voy a leer antes que nadie.

Ella se abalanzó sobre él, incluso con una pierna rota casi voló.

-¡Devuélvela!- exigió la joven muy furiosa- no tienes ningún derecho, espera como los demás.

-Si, tengo ese derecho- dijo él huyendo de Akane- ¡soy tu prometido!.

-¡Eso no te da ningún derecho!- contestó la chica y sacó el mazo para pegarle un golpe. - ¡Darme la libreta!- ordenó la chica e intentó cogerlo, pero al estar lesionada no podía cogerlo.

El chico salió por la ventana.

-Cuando los lea ya te lo revolveré- dijo el chico riendo y se fue dejando a Akane furiosa y sola. Cuando volviese el chico lo escarmentaría.

Fueron pasando las horas y el chico no volvía. A la hora de cenar estaban toda la familia menos el chico.

-¿Y Ranma?- preguntó Nodoka.

-No lo sé. Estuvo un rato en mi habitación y después se fue.

-Seguro que os enfadasteis- dijo Nabiki con una sonrisa picara en su cara- os he oído discutir, seguro que te hizo algo y tú lo mandaste a volar.

-¡No me hizo nada! y ¡Yo no lo mande a volar!- gritó la chica. No confesaría que Ranma huyó con su libreta de los fics. Nadie debía saber que escribía historias o se reirían de ella, sobretodo Nabiki.

La cena continuó con tranquilidad, nadie quería enojar a Akane, el único que lograba calmarla era Ranma y ahora no se sabía donde estaba.

Pasaron las horas y Ranma no volvía. Nabiki insinuó que el chico estaría con alguna de sus otras prometidas. Akane la miró con ganas de matarla, pero algo le decía a Akane que su prometido no estaba con ninguna de esa tres, que no hacía nada malo, ni para enojarse. Pero no por ello, cuando él volviese, dejaría de darle un buen mazazo, eso por preocuparla y quitarle la libreta.

Al irse a dormir, el chico seguía sin aparecer, ella muy preocupada tardó en dormirse. Ranma no volvió para almorzar, ni para comer. Volvió por la tarde, cuando hacía veinticuatro horas que había desaparecido. Ranma volvió a la habitación de la chica.

-¿Dónde has estado?- preguntó la chica furiosa, amenazándolo con una espada de madera.

-¿Yoo? He estado leyendo. – contestó el chico asustado, no comprendía el enfado de su prometida.

- ¿Leyendo? ¿No me dirás que has estado leyendo hasta hora- dijo ella con incredulidad. No se creía lo que decía el chico.

- SI, he estado leyendo hasta hora. Me he leído todas tus historias, no he empleado más de dos o tres horas.

-¿ Dos o tres horas? – preguntó ella de nuevo con ironia – ¡Ranma!, ¡Has estado fuera veinticuatro horas!

Ranma la miró, ella vio que no la creía. Para él sólo estuvo unas pocas horas.

-No lo entiendo Akane.. yo he leído tus historias. No podía parar. Y las he acabado y he vuelto. No ha pasado mucho tiempo

-Había muchas historias, algunas muy largas. Te has ido metiendo tanto en ellas que has pedido la moción del tiempo.- ella ya no tenía ganas de pegarle, no se lo merecia-¿ y que te parecen las historias?

- No están mal- dijo él- están bien escritas y son interesantes…

- Pero….

- Esos personajes de tus historias se parecen a nosotros. Se parecen mucho, tanto que dan miedo. Siempre huyendo de sus rivales y sus acosadoras, como nosotros. – dijo el chico- en tus historias deben luchar para conseguir ganar a esos locos.

-¿Y tú como lo harías?- dijo ella.

-No sé. Una historia en que ellos dos, saliesen juntos, fueran al cine, a tomar algo. Que poco a poco fueran congeniando, más de lo que ya están, pasando de los acosadores y rivales.

Akane lo miró, ese no era el Ranma que ella conocía, parecia más sincero, no tan burlón. Durante un rato no supo si esos debía pasar con los personajes de su fic o con ellos mismo, no lo preguntó.

-Bueno Akane te dejo. Tengo hambre y debo asearme. Llevo muchas horas sin hacerlo.

El salió de la habitación y la dejó sola. Akane miró la libreta. Alguien tan poco cuidadoso como Ranma podía echar a perder, manchar su libreta y perder paginas enteras. Pero la libreta esta bien, sin manchas. Pero descubrió una historia nueva, una no escrita por ella, la debió escribir Ranma. Conociéndolo debía ser una tontería. Cuando terminó el relato de su prometido tenía lagrimas en los ojos, ese relato la había emocionado y la había hecho reír y llorar, que gran talento escondía Ranma. El relato estaba lleno de amor y cariño, en que los dos protagonistas dejaban ver su amor de forma abierta y sincera.

Aquella noche cuando bajó a cenar.

-Mira Akane, ya ha vuelto Ranma- dijo riendo Nabiki- ¿No vas a preguntarle donde ha estado?- esa chica era una cotilla.

- No. Ranma puede ir donde quiera, no me debe ninguna explicación- dijo Akane como si no le importará donde había estado su prometido.

-Eso opino yo. No le debo explicaciones a Akane. Y menos delante de la familia- contestó en el mismo tono Ranma.

Los dos se miraron y giraron sus caras haciendo un gesto despectivo. Nabiki vio que era puro teatro, después los interrogaría, pero para su desgracia Kasumi, viendo lo que se proponía Nabiki se la llevó a limpiar los platos.

Horas después, los dos prometidos estaban juntos en el tejado.

-Hace una buena noche, se ve bien las estrellas- dijo ella.

- Como cada noche- contestó él. Akane lo miró, siempre haciéndose el duro, aunque ella sabia que era pura fachada..

- Venga Ranma, por una vez podías decir algo menos altanero, confesar que te gusta contemplar las estrellas.

Ranma la miró simulando desgana. No confesaría eso nunca, su reputación se iría a la porra.

-No me gusta contemplar las estrellas. Me gusta estar aquí por que se está tranquilo. Sin nadie que me moleste.. Jamás confesaría que estaba allí para estar con ella, aunque eso la chica ya lo sabia.

Akane se giró para que no la viese sonreír, ya no le engañaba. El Ranma insensible ya no era creíble para ella, sabía lo que escondía debajo de esa coraza y le parecía más atractivo, pero no se lo echaría en cara, si lo hacía Ranma se enfadaría, no se quería enfadar con él.

-Oye Ranma, gracias por tu fic, es muy bonito.

-¿Qué fic? Son todos tuyos. Yo no escribo ninguna tontería.

Akane negó con la cabeza, ese Ranma siempre ocultando sus sentimientos.

Había pasado unos meses y Akane subió a su cuenta el fic escrito por Ranma, y había conseguido buenas criticas, aunque había un seguidor… con el sobrenombre del Salvaje Caballo, ese seguidor, estaba segura que era su prometido. ¡No!, no estaba segura, lo sabía de cierto que ese seguidor era Ranma.

A ellos dos, como en la historia escrita por Ranma, las cosas les iban bien. Salían juntos, y sin tenerse que enfrentarse a sus rivales, ni vivir grandes aventuras podían disfrutar de ser prometidos, aunque se seguían peleando por tonterías. Sonrió, las cosas les iban bien, el futuro era inmejorable. Y a su lado tenia a Ranma que la apoyaba en todo.

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Notas del.autor:

.Esta historia la tenía planeada escribir hace mucho tiempo. Pero he ido dejandola de lado, y ha pasado más de un año sin escribirla, puede que incluso dos años.

Cuando la acabé le hice un epilogo, pero no me acababa de gustar y lo rechace..

Gracias a los que leen y comentan estas historias