33ª. Después de la pelea

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Todo comenzó esa tarde. Como es natural lo dejaron solos. Su familias se fueron de vacaciones, y los abandonaron. Y se pelearon durante horas.

Él se fue con sus amigos a comprar y lo liaron y lo llevaron a beber. No pudo escapar hasta muy tarde, y cuando llegó al dojo le esperaba la tormenta.

-¿Dónde has estado?- le reclamó la chica- Tenías que llegar pronto y venir conmigo a comprar la cena.

-Me secuestraron entre Daisuke y Hiroshi. – se defendió él.

-¿Y te tengo que creer?, ¿ No te habrás ido con Shampoo o Ukyo?- contestó ella furia. Sabia que el chico no le mentía, pero estaba furiosa y tenía que pagar con alguien ese mal humor, y sólo estaba Ranma.

Ranma la miró mal, siempre igual, siempre desconfiando de él.

-No he estado con ellas, no quiero saber nada de ellas- se defendió el chico y decidió contraatacar- Ayer te fuiste con tus amigas. Yo no desconfié de ti. No te dije que si habías estado con Ryoga, o Kuno.

Akane se enfureció, había empleado sus misma armas contra ella.

-¡Maldito seas!- dijo ella y lo abofeteó-¿Cómo insinúas eso? Yo te soy fiel, cosa que no se puede decir de ti.

Ranma no aguantó más, dos años de desconfianza, dos años de maltrato. Decidió vengarse. Estaba harto de esa pelea que duraba horas.

Se acercó a la chica y la miró furioso.

-¡Estoy harto!, siempre desconfiando de mí. Siempre pegándome antes de preguntar. ¡Nunca me crees!-Akane vio la furia del joven y se pensó lo peor, ahora él le devolvería cada golpe que ella le dio, pero no se esperaba lo que él le hizo.

-¿Qué pretendes? – dijo asustada.- Eres un hombre, siempre me has protegido.

Ranma no le hizo caso.

-Eso se ha acabado- contestó el chico. La acorraló, no le dejó escapatoria. Ella con la espalda contra la pared, y delante su prometido. No la dejaría escapar, eso no significaba que no lucharía.

Cuando él se le acercó, usó sus manos contra el chico, pero Ranma se la cogió y las apasionó contra la pared. Akane se dio cuenta cuan indefensa estaba.

-Hoy pagarás por cada insulto, por cada golpe, por cada vez que me culpas sin motivo.- dijo el joven mirándola furioso.

-No te atrevas a hacerme nada- dijo ella al borde del llanto.

Él la miró, no le gustaba verla así, tentado estuvo de soltarla y pedirle perdón. Pero ella no aprendería, y su orgullo le evitó hacerle caso a su corazón.

-¡Déjame ya!, ¡No volveré a desconfiar de ti!- dijo ella llorando.

-Muy tarde llegan tus disculpas- y sacando fuerzas de su orgullo herido, la besó en el cuello.

Ella indefensa no pudo evitar ese beso. Odió a Ranma por eso, y lo deseó.

-¡Eres un animal!- gritó ella furiosa.

Ranma la volvió a besar en la nariz. A cada insulto, él respondía con un beso.

A cada beso ella flanqueaba más y más, pero lo seguía insultando con fuerza y rabia. Y deseaba vengarse. Él a cada beso se arrepentía de lo que hacía más y más, sabía que ella se lo haría pagar. Pero lo insultos de ella… le impedían vacilar.

La había besado en los ojos, mordisqueado la oreja, volvió a besarla en el cuello, a ella casi se le escapó un gemido. Pero lo insultó con rabia.

-¡Afeminado! – cargó su rabia en ese insultó, y al instante se arrepintió.

Y al insultó de afeminado… Ranma asaltó los labios de Akane y la besó con pasión. Sin querer le soltó las manos.

Al separar los labios de ella, Akane lo miró con los ojos llenos de lagrimas, se tocó los labios… y lo abofeteó con fuerza. Y escapó de él.

La atrapó en las escalera la empujo contra la pared y la volvió a besar, y ella lo volvió a abofetear. Él la volvió a besar y de repente notó los brazos de ella abrazándolo por el cuello y devolviendo el beso.

Ahí empezó una tormenta de besos, contrabesos y mordisqueos. Subieron a la habitación de ella. Notaron que le sobraba la ropa y la virginidad. Y esa noche y parte del día siguiente se dejaron llevar por la pasión.

El amanecer de ese día, los despertó juntos desnudos y abrazados. Los dos se miraron y se sonrieron. Con él día empezaba una nueva etapa para ellos. Ya no hubo vuelta atrás, atrás quedaron los insultos y desconfianzas. Le costaba controlarse y no lanzarse él uno sobre el otro y comerse a besos. Los demás no importaban, lo que importaba eran ellos y su pasión sin limite.


Notas del autor:

Este pequeño fic nació en esta noche de insomnio, me ha venido a la mente y he tenido que escribirlo. Si lo hubiera dejado para un nuevo día, hubiera desaparecido de mi mente.