38. Una historia de Navidad.
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La fiesta de Navidad ya se había acabado. Todos los invitados se habían ido.
Ranma y Akane estaban limpiando el dojo. Había de todo confites, vasos y platos de pasticos. Resto de comida y bebida esparcidos por el suelo.
Los dos se miraron con tristeza, en toda la noche no se habían podido juntar. Ranma lo pasó con sus amigos y dando largas a sus otras tres prometidas, que en todo momento buscaron alejarlo de esos chicos sin conseguirlo. Él las rechazaba con firmeza ya estaba harto de ellas.
Akane, con un vestido que la hacía preciosa a los ojos de su prometido se junto con sus amigas, mientras sufrió el acoso de Ryoga, Kuno y Gonsukugi que no consiguieron nada. Akane los rechazaba continuamente., tenía ganas de mandarlos a volar.
Los dos prometidos se contuvieron se lo prometieron a Kasumi y a la madre de Ranma. No se pelearían, ni entre ellos ni contra nadie.
Los dos prometidos miraban el acoso que sufrían su pareja con rabia y con alegría la forma que se deshacían de ellos.
Pero quedaron insatisfechos. Por no poder estar juntos, por no haber bailado juntos, ni siquiera hablar. Ese día los dos, querían pasar el máximo tiempo posible con el otro, pero ni eso fue posible. Sólo a Nabiki se le ocurrió invitar a medio Furinkan y a esos seis idiotas, y con ellos por medio les fue imposible acercarse. Sólo se miraron con desesperación.
Ahora solos, se dedicaban a limpiar el dojo. Nadie les dio la tarea, la cogieron ellos para estar solos, era una tarea desagradable y podían estar media noche limpiando, pero a los dos les daba igual, al fin estaban solos.
Acabaron la limpieza en un momento, se sentaron juntos a descansar, habían llenado varias bolsas de basura, y se miraron.
-Me he aburrido esta noche- dijo el chico.
-¡Quien lo diría cuando esas tres han estado toda la noche junto a ti.- dijo ella enfadada.
-¡Lo mismo se puede decir de ti acompañada de esos tres!- contestó con rabia Ranma, no le había gustado ni un pelo ver a esos tres revoletear alrededor de Akane. Se tuvo que controlar más de una vez para no acabar la fiesta a tortazos con esos tres y con Mousse por no lograr que Shampoo lo dejará en paz.
-¡Fueron una molestia!- dijo Akane enfadada- ¡y tú con tus amigos sin líbrame de esos acosadores!.
-¡No menos molestia que esas tres locas!- contestó furioso Ranma- ¡tampoco me ayudaste a librarme de esas harpías!.
Los dos habían demostrado que no les gustó la compañía que tuvieron, y le reprochaba al otro que no los hubiese ayudado.
-¿Qué hubiera pasado si me hubiera acercado a ti?- dijo Akane desafiante-¡esas tres me hubieran retado y hubieran destrozado el dojo!.
- Lo mismo digo yo. Si me hubiera acercado a ti, serían ellos los que me hubieran retado y destrozado el dojo.
- Y si hubiéramos intentado hablar o bailar juntos…
- …esos seis nos hubieran atacado y el dojo a hacer puñetas.
Los dos se miraron designados, su ilusión de pasar una Navidad juntos y tranquilos se fue a la porra por un grupo de locos y una hermana mercenaria. Ranma se puso en pie, no se designaba a no pasar una noche de Navidad sin bailar con Akane, había esperado ese día desde hacía mucho tiempo. Se acercó al equipo de música, puso el volumen muy bajo, lo conectó y se acercó a Akane.
-Nadie me impedirá bailar contigo, la noche de Navidad dura hasta que amanezca. Hagamos nuestra propia fiesta de Navidad, para nosotros solos, sin molestias ni nadie que nos agobie.
Ella lo miró, sonrió y se incorporó.
-Estoy de acuerdo contigo, yo quiero bailar contigo, lo he estado esperando largo tiempo… y sé que tú también lo has esperado.
-Si, pero hoy no nos han dejado en paz. No hemos podido disfrutar bien de esta noche. Nos hemos tenido que hacer los regalos está tarde, cuando no había nadie para molestar, ni esos seis, ni nuestra familia.
-Pero a partir de ahora, empieza nuestra fiesta de Navidad. Tuya y mía sólo nuestra. Nuestra privada fiesta de Navidad.- contestó ella.
Akane le pasó las manos por el cuello, él la cogió por la cintura. Y bailaron pegados hasta el amanecer, felices y contentos, bailando como habían querido, ese fue el mejor regalo de Navidad que se hicieron ese día.
Los dos se miraron a los ojos, acercaron sus labios y se besaron, una y otra vez.
Kasumi se despertó más tarde de lo normal, oyó piar los pájaros. Ya había amanecido. Había sido una buena fiesta de Navidad, sin incidentes, gracias a que Nabiki muy sutilmente iba emborrachando a los rivales de Akane y Ranma, llenándoles los vasos con bebidas alcohólicas y que bebiesen continuamente. Esos chicos se fueron juntos cantando, seguro que acabaron durmiendo en un parque y la policía los recogió y acabaron en la comisaría.
La mayor de las hermanas se vistió y bajó al dojo, no había nadie más despierto en la casa, y lo encontró limpio, pero las bolsas de basura por el medio, pediría a su padre, a tío Genma y a Nabiki que la llevasen al basurero.
Vio a los dos prometidos durmiendo apoyando sus espaldas contra la pared, uno al lado del otro, él le pasaba una mano por detrás de la espalda y la cogía por el hombro, atrauendola hacía él. Y ella apoyaba la cabeza en el hombro de su prometido y su mano descansaba en el pantalón del joven. La música aún sonaba.
A Kasumi le pareció una bella imagen, los dos prometidos demostraban que se querían. Estremecida los tapó con una manta.
-Por lo que veo, han hecho algo más que limpiar- dijo Kasumi sonriendo, paró la música y de dirigió a la puerta del dojo en silencio, dejando a los dos chicos dormir solos. Se merecían ese momento de paz y tranquilidad.- nos dejaré que nadie entre a molestaros y a perturbar vuestro dulce sueño- miró al dojo- al menos no hubo destrozos… de eso se encargó Nabiki- y salió del dojo canturreando una canción.
Notas del autor:
Hacer un fic sobre la Navidad tres meses antes se ser Navidad, puede ser una locura
Pero trabajo en un sector que dentro de pocas semanas nos llegaran los productos navideños.
Además ha habido veranos que he visto por la televisión, algunas series y no solamente de anime, el típico capitulo navideño.. O a revés, en pleno invierno ver un episodio que pasa en verano.
