43. La nueva maldición de Ryoga.

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Era de noche, estaba nublado. Sin luna que le guiase el camino y sin estrellas con que orientarse. El joven estaba perdido en medio del bosque más frondoso de Japón, Tardaría días en salir de allí.

Y si se añade que el joven perdido era la persona con peor orientación de mundo, sólo podía significar una cosa, ese joven estaba más perdido que un pingüino en la selva.

Llevaba horas andando, puede que en círculos, por que había pasado por dos o tres sitios, por no decir diez, varías veces.

Ryoga tenía que llegar a Nerima, precisamente al dojo Tendo. El primer domingo de enero su amada Akane se casaba con el idiota de Ranma. Debía evitar esa boda como fuese. Pero lo que el chico no sabia era que estaban ya a principios de marzo, esa boda ya se había celebrado sin problemas. Al estar tan perdido, incluso perdió la noción del tiempo.

Ryoga seguía andando, sudaba, necesitaba un baño, pero ¿como encontrar un baño publico en medio de ese bosque?. Se olió, apestaba, no podía presentarse así delante de Akane. Iría limpio y reluciente, y esa linda chica, al verlo tan limpio le daría una patada a ese idiota de Ranma, y se echaría en sus brazos. Juntos serían felices, formarían una familia. Llevarían el dojo Tendo, y … en su imaginación vio su vida feliz con Akane, cuando en realidad este sueño jamás se cumpliría.

Hacía mucho que no veía a su Akane, se moría de ganas de verla, aunque fuese como P-chan, quería que ella lo cogiera, restregarse en los pechos de ella, que no eran nada planos como decía Ranma.

De golpe recordó que ella descubrió quien era realmente P-chan, ya no podía restregarse en los pechos de ella. Recordó la paliza que ella le dio, y de pasada a Ranma, por ocultarle ese pequeño detalle. La última vez que vio a la chica seguía furiosa con él, pero no con Ranma, ella perdonó a su prometido, seguro que a él también lo perdonaría y para compensarlo dejaría a Ranma por él.

Volvió a imaginar su vida con Akane, el amor que había entre los dos, las noches que compartirían, sus hijos. Y pensó en la miserable vida que viviría Ranma, sin nadie, abandonado por todos, incluso por sus padres, ese idiota de la trenza viviendo en la pobreza absoluta, sin casa ni trabajo. Sonrió, ese era el futuro que le esperaba y merecía Ranma.

No sabia que muy lejos de donde estaba, en mismo instante, Ranma y Akane en su habitación del dojo, tenían una noche de pasión.

Siguió andando, no sabía cuantos días andaba perdido en ese maldito bosque. Camina hasta caer rendido de agotamiento, tenía que salir de ese bosque ya, el tiempo apremiaba, su dulce Akane lo esperaba con ansia.

Cuando el agotamiento le ganaba, montaba la tienda de campaña, se hacía la cena y se metía a dormir algunas horas, o eso pensaba él.

Cuando despertaba salía al aire libre, y miraba lo que había sobrado de la cena, y siempre se la encontraba en mal estado y el fuego apagado. Como si en lugar de horas hubiese dormido días, era algo que no entendía.

Siguió andando, como siempre estaba nublado, desde que llegó a ese maldito bosque siempre estaba nublado.

Fue entonces cuando lo vio, si su vista no le engañaba era un lago, pequeño pero un lago donde bañarse.

El joven con la vista en ese lago para no perderse corrió hacia él. Aunque tardó horas en llegar a él. Una vez que llego a la orilla del lago se desnudó, cuando se bañarse se volvería en cerdito, pero dejó la tetera preparada para poderse volver hombre. No se fijó que esa superficie de agua estaba vallada por cuerdas, seguramente hecho por monjes, y había letreros que prohibían su baño.

Vio una pasarela que se metía en el lago y se lanzó a correr por ella. No vio al monje que salió a su encuentro y quiso evitar que se metiera en el agua. Simplemente el chico lo apartó de un empujón.

- ¡Para!, ¡No te lances al agua! - le advirtió el hombre. - ¡está maldi…- nunca terminó lo que quiso decir, ese joven inconsciente no lo escuchaba.

Ryoga sólo pensaba en bañarse y estar limpio para cuando Akane lo viese quedarse prendada de él.

Iba a gran velocidad sobre la pasarela, cuando se acercaba al medio de la pasarela vio un letrero, lo leyó rápido, pero no asimiló lo que ponía.

Sólo cuando estaba cerca del fin de la pasarela supo lo que ponía en el cartel. El terror se pintó en su rostro. Había cometido un fallo, ese fallo le costaría todo, Akane, su victoria sobre Ranma, todo se iría al infierno por ese error.

Intentó frenar, pero lo hizo un metro tarde y cayó al lago. Ryoga se hundió en el lago y todo se volvió negro por la oscuridad del lago.

Ryoga notó que lo sacaban del lago, cuando pudo ver vio que lo habían pescado en una red.

¡Que barbaridad!, ¡pescado como un pez!-pensó el joven.

Una vez fuera del agua, vio que esa red era subida por una grúa y al final la red fue depositada en el suelo.

Se acercaron varios monjes y lo miraron.

-¡Otro incauto!- dijo el más anciano.

-¡No!, se lanzó de cabeza. -contestó el monje que lo intentó frenar-lo intenté frenar, pero me apartó de un empujón. Parecía que se quería bañar.

-A saber el tiempo que lleva en el bosque. Debía llevar semanas, puede que meses. Este bosque esta maldito, si lo atraviesa sin malas intenciones es un bosque normal. Pero si llevas malas intenciones, te puede hacer dormir durante días.

-Este debía tener muy malas intenciones, su ropas indican que lleva casi dos meses aquí- dijo un tercer monje que traía la ropa del chico.

Ryoga se espantó, ¿ dos meses perdido?. En ese tiempo, su Akane se debió casar con Ranma, la debieron obligar, Akane no se casaría por su propia voluntad con Ranma, y Ranma jamás se atrevería nunca a pedirle matrimonio a Akane. Intentó moverse pero no pudo, ¿Qué le pasaba para no poderse mover?

-Llevémoslo al templo, y allí haremos que recupere su verdadero cuerpo- dijo el anciano- no creo que le sienta muy bien que de ahora en adelante este maldito. Aunque puede pasar días durmiendo.

Ryoga fue levantando y metido, junto a sus pertenencias, en un carro tirado por bueyes, con él fueron dos monjes, el otro se quedó en el lago, era su deber vigilar que nadie cayera al lago.

Mientras iban en camino al templo o santuario, Ryoga oyó hablar a los monjes, hablaban de cosas normales, de la comida, de que debían tejer ropa nueva, de la cosecha. Pero no hablaron de su nueva maldición.

Veía y escuchaba, pero ni podía hablar ni moverse, tampoco sentía sed o hambre, ¿ En que se había convertido esta vez? Se preguntó asustado, debía ser algo diferente que en cerdito.

Al llegar al templo Ryoga fue bajado por unos monjes, no eran los que lo llevaron.

-¿Otro que cayó al lago?- preguntó un monje.

- No, este idiota se lanzó de lleno. Ni leyó las advertencias.- dijo el monje anciano.

-Puede ser que se quisiera bañar- dijo otro monje.

-Pues es idiota, al lado de la pasarela hay un edificio de baños públicos, los construimos para que nadie se bañara en ese lago. Están a la vista y este viajero ni les hizo caso.

Ryoga ya estaba aterrorizado. Estaba de nuevo maldito, y no sabia en que se había convertido.

-Pues ya sabes el procedimiento para que vuelva a ser humano.- dijo el monje anciano.

Uno de los monjes jóvenes se fue un momento y volvió con agua caliente y un amuleto en forma de medalla. Ese mismo monje le puso el amuleto a Ryoga y lo mojó con agua caliente. Al instante el joven recuperó su verdadera forma.

El joven miró a los monjes.

-¿En que me transformo?- preguntó el chico.

Los monjes se miraron, no era tan tonto como parecía, o bien…

-¿Sabes algo de Jusenkyo?- preguntó unos de los monjes.

-Caí en manantial de cerdo ahogado

-¡Pues tengo para ti dos noticias!- dijo riéndose el anciano- una buena y otra mala. La buena es que estás curado de la maldición del cerdito.

Ryoga se alegró un instante, enseguida se dio cuenta del cual podía ser la mala, pero lo preguntó.

-¿Y la mala?- preguntó asustado el joven

-¡Que tu maldición del cerdito ha sido sustituida por otra maldición- dijo riéndose el viejo.

-¡¡¡¿Queeee?!!!- gritó Ryoga espantando.

-Que ahora con agua fría te convertirás en otra cosa.

-Mira, hace muchos años, una pareja de novios visitó Europa, trajeron como adorno a esos gnomos que adornan el jardín, uno hombre y otro mujer y lo pusieron en el suyo. Unos vecinos suyos, muy tradicionalistas no les gustó, lo vieron como una invasión cultural indebida. Y una noche asaltaron la casa, mataron a ese joven matrimonio y rompieron la figura femenina y…

Ryoga miró al monje sin comprender nada.

-¿Pero que me pasa?- interrumpió exaltado.

El monje lo miró irritado, odiaba que lo interrumpieran en medio de un relato, más de uno se había llevado un golpe en la cabeza por hacerlo, Ryoga no fue la excepción.

-¡Que joven más impaciente!- y el monje siguió- al gnomo macho lo lanzaron al agua, y pensaron que el asunto estaba resuelto. Pero no conocían la magia europea, y la irritación de esa figura maldijo el lago. Desde ese momento todo el que caía se transformaba en una figura de un muñeco gnomo, incluso transforma la ropa, en el traje de un gnomo. A los asesinos los trasformó en roca

-¿Cómo en Junsekyo?- dijo Ryoga- ¿pero como puede haber el lago de la figura ahogada?- preguntó Ryoga.

-Maldición europea, sea celta, de la antigua Roma. Nuestros peganismos no ponen mucho.

-Pero con agua caliente vuelvo a ser humano.

-Si mientras lleves ese amuleto se sabrá que eres humano--dijo uno de los monjes. Ryoga miró el amuleto- pero si lo pierdes y te transforma nadie sabrá que eres humano. Aunque puedes hacerte una placa metálica que debe poner lo mismo que en ese amuleto.

Ryoga miró al amuleto, que era una cadena de mala calidad rematada por una vulgar chapa en donde ponía que en caso de encontrar una figura de un gnomo se debía mojar con agua caliente.

Una vez enseñado y comido Ryoga decidió irse, pero debió pagar el trabajo de los monjes, y ese pago, al no tener dinero, fue trabajando tres semanas en el templo.

Cuando logró salir del templo, aunque lo intentó no pudo escaparse del templo, esos monjes eran muy buenos vigilando y siempre lo pillaban cuando intentaba huir. Fue directamente a lo que el creía que era Nerima. Pero tardaría en llegar a ese sitio.

Sabia que llegaba tarde, que hacía meses que Ranma y Akane estaban casados. Su furia contra Ranma aumentó al imaginarlo con Akane. Imaginaba a la pareja, cogidos de la mano, besándose, haciendo el amor. ¡imposible!, Akane no se dejaría tocar por ese bruto, y Ranma era incapaz de rozar la piel de Akane, era demasiado cobarde, no se atrevía ni a besarla.

Después de perderse varias veces, de convertirse varias veces en gnomo y que lo convirtieran en humano, al fin llegó a las puertas del dojo.

Allí dentro estaba la mujer que amaba, la mujer que sería suya. Después de deshacerse de Ranma. Notó que alguien se acercaba al dojo y se escondió.

Lo que vio lo hizo enfurecerse. Akane y Ranma legaban al dojo, llevaban las bolsas con la compra, y para enfado suyo ese maldito Ranma la cogía por la mano. Los dos jóvenes iban hablando cordialmente, se miraban y sonreían. Era como ver a dos enamorados

Ryoga vio que estaban contentos, no se insultaban ni peleaban. Pensó que estaban bajo un hechizo, algún truco de Shampoo para cazar a Ranma, pero algo salió mal y fue Akane quien cayó bajo el embrujo de Ranma. Era igual, él rompería ese hechizo y Akane como agradecimiento se iría con él.

Pero…

-¡¡Al fin solos!- dijo Akane- Nuestra familia está de viaje. – la chica puso una sonrisa traviesa- nos gastamos parte de nuestros ahorros en ese viaje. Le hicimos creer que les tocó un viaje.

-Esa idea tuya fue genial- respondió Ranma- desde que nos casamos no nos han dejado tranquilos, siempre escuchando lo que hacíamos en la habitación.

- No hemos hecho el amor tantas veces como hemos querido. – dijo la chica, miró a su esposo angustiada-siempre molestando, sobretodo Nabiki. ¿No se podría casar con alguien e irse al otro lado del mundo.

-Y mi madre, siempre pidiendo un nieto, dice que se hace mayor y quiere conocer a su nieto, que si tardamos un año más será muy mayor. – Ranma miró a su esposa- ¡pero si no llega a los cuarenta años!.

Akane lo miró.

-No pienses en eso. ¡Una semana sin la familia!, de los rivales ya nos deshicimos. Falta Ryoga- la chica se enfureció- y como aparezca lo mato- miró a su esposo y lo amenazó- y tú no harás nada cuando acabe con su vida.

Ranma la miró y sonrió.

-¡Esa es mi chica! La mujer que me enamoró. Y con quien me casé. Puede hacerle lo que quieras a Ryoga, pero deja algo para mi, yo también quiero matarlo un poco.

-¡Si,! No temas te dejaré algo de él. ¡Nos casamos!, ¡Por finan lo hicimos! Aunque para eso tuvimos que mentir, dije que estaba embarazada, y nuestros padres creyeron que era verdad y nos casaron, aunque por ese entonces aún éramos vírgenes. Cayeron en nuestra trampa.

-¡Digna hermana de Nabiki! Tan tramposa como ella. Lo de la virginidad lo curamos pronto, la misma noche de boda.

-¡Quien fue hablar!, la idea fue tuya, la pulimos entre los dos. ¡ Digno cuñado de mi hermana!, ¡ tan pérfido como ella.

Ella lo abrazó y lo besó.

-Eres el que mejor besa.- dijo ella- nadie me ha besado como tú.

-¿Es que alguien más te ha besado?- preguntó él.

- Si, hace un tiempo- se giró y rió- un chico que se creía un gato- yo lo quería mucho, pero en ese estado podía besar a cualquiera.

Ranma la miró

-¡Y un cuerno!, ese chico se moría por besarte. Lo deseaba desde que te conoció, sólo te hubiera besado a ti, pero como era idiota no se atrevía.

-¿Y que le impide ahora besarme?- preguntó ella.

-Nada, no hay nada que le impida besarte- y Ranma besó Akane.

-Estamos solos- dijo la chica tentadora- podemos hacer lo que queramos, ir desnudos por la casa, bañarnos juntos, hacer el amor donde queramos. Aún no lo hemos hecho encima de la lavadora, ni en la mesa de la cocina.

-Pues eso se puede arreglar hoy, haremos el zmor por toda la casa, tenemos una semana de libertad, visitaremos cada rincón de la casa- dijo Ranma, riéndose perveso.- hoy cumpliremos por fin todos nuestros sueños eróticos, los que me has pedido y más.

-¡Eres un pervertido!- rió la chica.

- No fui yo quien empezó los juegos eróticos- se defendió él- tú me volviste un pervertido.

-Lo tuve que hacer, debía evitar que esas tres zorras se quedasen contigo. Debí tomar cartas en el asunto. ¡ Eras mío desde que te prometieron a mi!

- ¡ Y tú mía desde que me sonreíste por primera vez!

Y los dos jóvenes entraron en el dojo, a pasar una noche de amor y lujuria.

Ryoga escondido escuchó esa conversación. Akane no era la chica inocente que pensaba, era una pervertida, y había transformado a Ranma en un pervertido. Los dos los eran unos pervertidos y su amor por Akane se volvió en odio. La odió por amar desde el primer día a Ranma, la odió por ocultar a todos que amaba a ese idiota y la odió por no amarlo a él. Y odió aún más a Ranma, por ganarse el corazón de esa chica.

Y se propuso destruir a los dos jóvenes que ahora estaban en el dojo por destruirle su vida e ilusiones.

Esperó que anocheciera, dejó sus cosas donde estaba escondido y saltó el muro, camino sigilosamente por el jardín, desde el interior de la casa le llegaron los sonidos de la pareja amándose. Pero que escandalosos eran, todo el barrio sabría que allí había una pareja amándose. Su odio aumentó a imaginarse a Ranma,… a Ranma… no quería imaginarse eso.

Lloraba de impotencia y rabia, su adorada Akane en brazos de su rival, y con el consentimiento de la joven.

Llegó a la parte del jardín donde estaban las habitaciones, se había perdido varías veces. Era muy tarde casi amanecía. Miró la habitación donde sabia que estaban Ranma y Akane, después de toda la noche haciendo el amor debían estar agotado. Pero de esa habitación salían sonido, esos dos seguían amándose, ¡que fortaleza tenían!, ¿Cuándo acabarían rendidos?

Ya había amanecido y los dos jóvenes amantes seguían con la labor de darse amor,¿ Cuanto tiempo llevaban esos dos amándose? Los envidió, y eso aumentó su furia.

No pudo más y se fue a lanzar a la habitación de los jóvenes, acabaría con los dos, estarían tan cansados que no se podrían defender.

Se miró la ropas, estaba sucio, necesitaba un baño, y entonces reparó que no llevaba el amuleto, se le rompió y lo metió en su mochila. Recordó que el monje le dijo que no se lo quitara nunca hasta hacerse una chapa de mejor calidad

Miró el cielo y lo vio despejado no se mojaría, no había nada que lo mojarse y transformase en un muñeco gnomo. Nada salvo el riego automático y programable que instalaron hacía pocos meses en el jardín de los Tendo y que se conectó en ese momento.

Ryoga notó la transformación en la figura de un gnomo. Sus ropas se también se transformaron en la de ese ser en el proceso y allí se quedó en medio del Jardín.

Akane y Ranma no habían dormido en toda la noche pasaron toda la noche haciendo el amor buscaron cualquier sitio para hacerlo, incluso en el dojo, no hubo lugar en la casa que ko visitaron. Al amanecer estaban demasiado cansados para hacer nada, sólo dormir. A medio día despertaron, se miraron y sonrieron.

-Esta moche nadie te salvará de que te…- empezó él.

Ella le puso una mano en la boca y lo calló.

-¿Por qué esperar a esta noche?- lo tentó ella- después de almorzar, entrenar y arreglar el jardín no tenemos nada que hacer.

Él rió entendió lo que le pidió su mujer.

La besó y se levantaron y ducharon juntos, allí hicieron el amor, se habían asegurado que no había cámaras dejadas por Nabiki.

Desayunaron, entrenaron, y cuando salieron al jardín descubrieron la figura de un gnomo.

-¿Cómo ha llegado esto aquí?- dijo el chico- seguro que es una broma de Nabiki. – levantó lo que él pensaba que era una figura de gnomo- está bastante bien hecha y no parece ser hueca. No tiene rastros de cables.

-Nabiki no tiene tan buen gusto. Ella coloca sus cámaras en árboles. No se gastaría dinero en un muñeco así.

- En eso tienes razón. Nabiki puede esconder una mini cámara dentro de un jarrón, pero sería dentro de unos de los jarrones que ya tenemos en casa, no se gastaría dinero en un jsrton nuevo.

-Nabiki es una tacaña.- contestó riendo Akane.

-¡Si muy tacaña!, pero me intriga lo que hace esta figura aquí.

-No lo sé,- contestó su mujer y recordó algo- oí que en un país de occidente la gente pone figuras de gnomos como adorno. Y de repente son robado. No se sabe quien es el ladrón, pero si su intenciones- dijo la chica- según ese ladrón, el lugar de los gnomos es el bosque y allí los lleva.

Ranma la miró.

-Y a nosotros nos ha pasado al revés, alguien nos ha dejado esta figura. Un misterio más en nuestra vida.

- No sería bueno que nos deshagamos de ella, si lo hiciéramos nos podía traer mala suerte.

Ranma miró a su mujer y sonrió, Akane se había encaprichado de la figura, y pensó mejor esa figura que P-chan. Y una parte de él deseó que ese cerdito no volviera a aparecer en su vida. Que Ryoga llegara a la granja de Akari y la hiciera feliz, que ese chico dejara de meterse entre él y Akane.

-Aquí esta figura estará bien- dijo Akane y se giró a Ranma- acabemos de limpiar el jardín, y hagamos la comida. Y después- se abrazó a su esposo y muy insinuadora- ya que nos pasamos la noche haciendo el amor, me siento dolorida. Podemos jugar a médicos.

-En eso estoy de acuerdo- contestó Ranma- el doctor Saotome te curará del mal que te aqueja, te recetará al él mismo como medicina.- y la besó.

-Eso espero.- contestó le contestó ella. Y lo besó con avaricia, con hambre- te amo y te deseo.

-Y yo a ti- contestó él y sus manos apretaron el culo de su joven esposa.

-¡Pervertido!- contestó ella, aunque no pensaba que lo era, no menos que ella.

-No crees que lo soy, si te gusta- le contestó él.

Ella lo miró tentadora, lo cogió de la mano y lo llevó dentro de la casa.

En el jardín, Ryoga transformado en una figura vio y escuchó todo y lo que hicieron dentro de casa. Ese muñeco estuvo durante mucho tiempo en el dojo. Vio nacer a los hijos de Ranma y Akane, los vio jugar.

Hasta que un día desapareció. El matrimonio Saotome se entristeció y lo buscó, nadie supo si fue llevado al bosque como figura, o lo que nunca imaginó el matrimonio Saotome- Tendo, que tal vez logró recuperar su auténtico aspecto.


Notas del autor:

Sé que el castigo a Ryoga es grande, pero como he dicho es un personaje que no me cae bien. Lo veo un aprovechado, se aprovecha de la inocencia de Akane. Cuando duerme con ella, como P-chan, se merece un par de tortas, hostias como decimos en España, por parte de Ranma. Que el chico de la trenza le pegue hasta en el carne de identidad.

Aclaraciones

Lo del grupo que roba enanos de jardín existe realmente.

Hay de distintas formas:

Unos por motivos económicos, es decir volver a venderlos

Los otros se llaman, más o menos, grupo de liberación de los enanos. Piensan que estas figuras están vivas y su deber es liberaras de la prisión a los somete sus amos. Hay grupos repartidos por varios países europeos.

El anterior capítulo fue una broma, una tomadura de pelo.

En este capítulo aunque se hable de sexo, no se especifica de como lo hacen, si no que Ranma y Akane tienen sexo, sin entrar en detalles, por eso lo subo en este fic.