Buenas las tengan, digo digo... ¡Felices Navidades! Estoy de regreso para entregarles un capitulo mas de esta historia, que se que va lento, pero consiso, ademas de que aun estoy por terminar la otra y eso me retrasa, ya que el final es lo mas dificil de escribir de cualquier historia. Por ello, vamos asi. Mas no se preocupen que esta va viento en popa y a mil leguas de viaje.
Espero que les guste el capitulo, ya que tiene golpes y sangre jejeje, okey solo poquito. Ademas de una advertencia, aparece Clarisse, pero no la que todos recordamos de los libros, si no una Clarisse que a mi parecer es mas entre las peliculas y lo que yo me imaginaba cuando leia. Ya se soy raro, pero bueno...

Aqui les dejo las 6 Xifos. Lean ,disfruten y dejen su comentario.


Xifos 6: Como de vacaciones con los enemigos

-He Percy- dijo Katie jalando mi brazo. - ¿Qué carajos haces?-

Me giro y la mire algo molesto, bastante para que me soltara en un segundo, no me agradaba que interrumpieran así de brusco. Mire de regreso, pero mi señora Hestia ya no estaba presente, como si las llamas de la hoguera la consumieran en un segundo. Suspire, pues no se me hacia muy normal que Katie no pudiera verla. La mayoría de los semidioses no podría verla, ni siquiera percibirla, ella podía mostrarle a quien ella quisiera o incluso pasar desapercibida, y era seguro que aquí en el campamento, no muchos la percibían. Aunque algún semidios tenía un don de sentir lo místico y sobre natural a nuestro alrededor sin problema alguno.

-Continuemos- dije suspirando, no pude tener ni un minuto con ella, eso me molestaba. Con Hestia me sentía siempre bien, cálido, protegido e incluso podría decirse que añoraba esos momentos a su lado. Puede que fuera por ser la diosa del hogar y la hoguera.

Katie no hablo, se notaba sorprendida por mis acciones, pero continúo mostrándome las cabañas. Las que encabezaban el campo, el número uno y dos, lucían como los mausoleos de él y ella, grandes palcos de mármol blanco con gruesas columnas en el frente. La cabaña uno era la más grande y voluminosa de las doce. Siempre queriendo lucirse, tal vez para compensar otras cosas.

-La de Hera y Zeus están vacías, solo Thalía tiene permitido entrar en la suya, cualquier otra persona recibirá un castigo- dijo Katie con un todo de seguridad, como una ley absoluta.

Pasamos frente de la primera cabaña a la izquierda, la cabaña tres. No era alta y poderosa como la cabina uno, pero era larga y baja y sólida. Los muros exteriores eran de áspera piedra gris salpicada de trozos de conchas y corales, como si las placas hubieran sido talladas directamente del fondo del océano.

Me aleje un poco, conocía a Poseidón, y no quería mucho que ver con él. Desde hacía años que me repudiaba y me trataba con una mirada gélida y mueca de enojo. Entre más lejos mejor.

-Vamos, Percy te daré el paquete básico de bienvenida - dijo Katie mas confiada en mí, como si cada minuto que no le cortara la cabeza o le apuntara con un arma, me hiciera menos amenazante.

Aunque técnicamente, mi mejor arma estaba siempre en mi alcance y podía sacarla cuando quisiera. Acaricie los eslabones, más gruesos, mas grandes y ya siendo muy contados. Pasamos por las cabañas, y continue observando a campistas odiarme sin conocerme, ya me estaba costumbrando a ello.

Pasamos por un sendero de tierra que poco a poco cambio a arena y nos encontramos en una de esas cabañas de playa donde venden chucherías, regalos o incluso recuerdos. Solo que del triple del ancho y con las mismas columnas blancas que destacaban en toda la arquitectura del lugar.

Una chica atendía. Era morena, con cabello azabache y se limaba las uñas.

-Hola- saludo Katie con la mano y paso a la tras tienda casi sin mirarla- Espera aquí-

Hice caso, pero la morena ni me observo, solo continuo con sus uñas como una obsesión, como si limarla a la perfección fuera su único objetivo en el día. Pasaron unos minutos, que se volvieron eternos. Soy hiperactivo, no es un secreto para nadie quien me conoce, el esperar en un lugar me hace frustrarme y debo distraerme con algo. Pero en aquel rincón donde no conocía nada y donde apenas era recibido, me pareció prudente quedarme mirando a la chica que ahora sacaba un barniz de uñas.

-Y…. ¿Vienes por aquí seguido? - pregunté como idiota, al instante me di cuenta.

También contribuyo que la chica levantara la vista, me viera por primera vez y soltara una mueca de asco mientras decía con lo que parecía entre asco y burla.

-Vivo aquí-

- ¿Aquí en esta caseta? Debe ser horrible y frio- continue, que me estaba pasando.

Giro los ojos hasta dejarlos en blanco, intento regresar a sus uñas que parecían más importante que yo. Entonces me llego un aire familiar, a un perfume que conocía bien y al notar las facciones de la chica supe quien era su madre olímpica.

- ¿Afrodita? - pregunte sobando mi cuello.

- ¿Qué comes que pareces Delfos? - dijo la morena abriendo mas los ojos y con un leve tono de disgusto.

-Es el perfume de diseñador- Dije alejándome un paso, no me gustaba mucho hablar con las hijas de afrodita, verlas y tal vez contemplarlas, pero en la cuestión de hablar era peligroso, a veces mortal.

- ¿Coqueteando Darcy? - pregunto Katie saliendo de la tienda unos minutos después.

- ¿Qué? ¿Con eso? -

-Ehhhh, soy el, no eso- dije dando una mirada a la chica, sus ojos verdes me hipnotizaron por un momento, eran hermosos, perfectos y … me pisé a mí mismo con fuerza. - maldición…-

- ¿Eres especial o algo así? - pregunto la morena con una sonrisa burlona.

-Si, un poco- gruñí regresando mi vista a Katie, no caería de nuevo en ello.

Ella llevaba una mochila, y comenzó a sacar cosas, una toalla, una camisa naranja, un par de bermudas, una almohada, cepillo de diente etc.

-Esto es todo tuyo- dijo Katie un poco divertida por lo que acababa de ver - Puedes aquí conseguir más artículos que necesites, ropa, alguna que otra chuchería e incluso artículos para baño. Manejamos dólares y dragmas, lo que tengas a la mano-

Mire lo que me daba y luego a ella, rebusque en mi bolsillo y saque lo que tenía, poniéndolo en el mostrador. Un dólar arrugado, dos dragmas manchados de oxido y un pedazo de papel desecho por el agua.

-Ja- dejo salir Darcy mientras continuaba con sus uñas- Tarado, rarito y pobre-

-Perdón por no venir con la tarjeta premium Deluxe de platino que me dio Afrodita para compras- dije sin mirarla. Ella abrió la boca y se vio sorprendida. Pareció pensar antes de mirarme de arriba abajo y morderse el labio - No existe, estoy burlándome de tu superficialidad - Le dije antes de que se hiciera ideas raras.

-¡Idiota!-

-Gracias-

Parecía que a Katie tampoco le caía del todo bien Darcy, porque soltó una risita y negó con la cabeza. -Esto no tiene costo, es para los novatos, solo que la siguiente si debes pagar-

-Si, bueno y ¿Cómo se ganan dracmas en este rancho? - pregunte colocando la mochila en mi hombro, ¿Qué? Nadie dice que no a lo gratis, por lo menos yo no.

-Hay dos formas- continuo Katie explicando -Haciendo labores como ayudando en los campos, en la herrería, en diferentes servicios al campamento o…- miro a ambos lados del camino, como si esperara no ver a nadie cerca -… apostando en los juegos y luchas, entrenamientos o misiones-

-No me digas, prohibidísimo - dije algo animado, las cosas secretas y bajo la mesa eran lo mío.

-Quirón quiere evitarlo, pero es algo que no se puede detener- dijo Katie mientras sonreía.

- ¿Ya te dije que eres más linda sonriendo? -

Se sonrojo, y aunque estaba algo desaliñada y con el overol sucio se veía de verdad linda.

- ¿Coqueteando con el nuevo? - pregunto Darcy con saña a Katie.

-¿Celosa de que ponga atención en ella y no en ti?- pregunte sonriendo con malicia hacia Darcy, evitando sus ojos, para luego ver como la chica parecía furiosa.

-¡Cuida tu lengua o alguien podría arrancártela con sus uñas!-

Solo sonreí y le di la espalda con las manos en la nuca. – Lo que tu digas-

Esta solo gruño, pero no dijo más.

-Te acompaño a la cabaña numero once- dijo Katie saliendo impaciente por alejarse de su compañera de trabajo.

-No- dije yo mirando a la playa - No me quedare en la once- indique

-Pero si todos los nuevos va a la once-

-Yo no-reí por su rostro consternado, dirigiendo mis pasos al lado contrario -Creo que yo encuentro mi camino desde aquí, gracias linda, pero por ahora te tengo que dejar-

Hubo un momento de desconcierto, donde sus mejillas se pusieron rojas y luego pareció que el color se extendió a su rostro -NO ME DIGAS LINDA- me grito mientras me alejaba ya.

No tarde nada en llegar a la playa, la arena blanca y el viento me agradaron. Observe a ambos lados, buscando el lugar donde me quedaría. Y ubicando un pequeño movimiento a mi derecha, en línea recta con las cabañas, aunque para llegar a ellas debía cruzar el bosque.

Me encamine en dirección de Grover. Que estaba corriendo alrededor de la tienda, ya montada pisando la arena, no supe por que hasta estar cerca. Estaba metiendo de un pisotón las piquetas lo más profundo posible. Se veía muy chistoso, pero no me burle, no mucho.

- ¿Qué paso galán? - pregunte a Grover al llegar a su lado.

Grover observo la mochila - ¡Que bien, Katie siempre tan atenta, creí que tendría que ir contigo a solicitar tu paquete! -

-No te preocupes- dije sonriendo a mi amigo - Aun sin esto, recuerda que soy un sobreviviente-

-Aun así, una ayuda no hace daño-

Algo se removió dentro de la tienda y salió la chica rubia que conocí en la colina, llevaba un libro en la mano y me miro como en la mañana. Críticamente, analizando y, con seguridad, formando la mejor forma de derrotarme en batalla, como si yo fuera el mismo enemigo o un traidor de todo lo que ella creía correcto.

Traté de no parecer intimidado, pero aquellos ojos grises, eran iguales y de solo recordar los momentos bajo su tutela me estremecí. Pensé que sacaría la daga de su cintura y apuntaría a mi cuello, para cuando me di cuenta me estaba dando un candado y llave antiguos. Las extendió inclinando una ceja y pude deducir que o las tomaba o me golpearía.

-Annabeth- dijo Grover con cautela - ¿Ya quedo todo preparado adentro? -

-Sí- Murmuro, su voz era bonita, igual que ella, pero algo me decía que si se volvía extremadamente dulce estaría en problemas - ¿Cómo lo has hecho? -

- ¿Hacer? - pregunte extendiendo mi mano para recibir el candado y llave.

-El interior, la carpa, todo… es nuevo- dijo Annabeth como analizando si mentira en desconocer de lo que me decía.

-Tuve unas visitas antes- dije alzando los hombros, sintiendo su mano tocar la mía, como dejo caer el peso del candado y luego como sus dedos rosaron mi piel -No les gusto el decorado-

Sin previo aviso tomo mi muñeca y tiro de ella con fuerza, quedamos muy juntos, me superaba por lo menos por cinco centímetros, lo que hacía que mi oído quedara casi sobre si boca.

-Cuidado con lo que haces, estaré observándote- murmuro, se separo y dando un giro se alejó - El candado protegerá que entre alguien a tu tienda y también creara un espacio silencioso por dentro, es un préstamo, regrésaselo a Quirón cuando te vayas-

Grover miro a los dos, para luego parecer frustrado y ponerse a mi lado, colocando una mano en el hombro.

-Poco a poco, aun nadie te conoce, no como yo-

Asentí, soltando también un suspiro cansado, ese día estaba siendo algo pesado. La tienda ahora que lo notaba, sobre la entrada estaba un símbolo, omega, la última letra del alfabeto griego. Era como una herradura con el final alargado a los lados, en si solo significaba que estaba en la última posición de todos a mi alrededor. Pero a mi no me afectaba, pues conocía lo suficiente para saber que aquel signo no me representaba.

En el interior, estaba como lo deje, más ordenado incluso la cama ya echa. Deje la mochila de lado y me dispuse a ordenar mis cosas, me quedaría un buen tiempo en aquel lugar, por lo que tenia sentido tener todo mas ordenado que de costumbre.

-Bueno, entonces- dijo Grover -Descansa un rato, Percy, tus heridas aun no sanan del todo. Nos vemos en la cena. - Él se alejó a trote hacia el interior del campamento.

Me quedé en la entrada, mirando al mar y como este se adentraba a la laguna y el Mangrove. Aquel hermoso árbol saliente del agua parecía imponente y fuerte, varias canoas pasaban a su lado con seguridad e incluso muchas náyades se posaban a sus pies para peinarse, platicar o simplemente tumbarse.

Me percate que varios solo caminaban cerca para mirarme, evaluándome. Conocía esta rutina. Yo la había experimentado en bastantes sitios. Era como los barrios peligrosos de la ciudad, yo era un extraño y tenia que tener cuidado con los que habitan en aquel lugar.

Me levante sacudí la arena y entre a cambiarme, me coloque las bermudas, también la camiseta naranja, aunque dejando el rotulo de "Campamento media sangre" en el interior. Me importaba un bledo verme ridículo, rebusque en la chamarra y saque la pequeña caja para guardarla en mi bolsillo.

Una pues puesto el candado en los cierres de la entrada y, colgando la llave en mi cinturón, comencé a caminar por el lugar. Necesitaba familiarizarme con el entorno de inmediato, saber donde estaba todo e incluso encontrar rutas de evacuación y donde podría poner alguna trampa. Que puedo decir, soy muy quisquilloso con ello.

Paseaba por el lugar cuando encontré una cara familiar, o la única con la que habia hablado bien hasta el momento. Katie estaba sentada contemplando la cancha de basquetbol, a su lado note que estaba Annabeth. Discutían.

-El no pertenece aquí- dijo Annabeth mientras cruzaba los brazos y posaba el peso en un lado de su cuerpo.

-Pues parece muy normal, diría que hasta encaja aquí-

-NO- repitió airadamente -El es nuestro enemigo, el esta planeando algo y Luke dice que es quienes nos quita las misiones y cosas de importancia-

Katie no hablo, se notaba que pensaba sobre lo que decía Annabeth.

-No sé, me pareció un buen chico-

- ¿Qué te dijo? -

-Nada fuera de lo normal- dijo Kathy alzando los hombros -Es… un chico cualquiera-

-Eso duele- dije tocándome el pecho, y haciendo una mueca. - ¿Creí que te caía bien? -

Ambas me vieron y por un segundo se sonrojaron, pelo luego parecieron más preocupadas.

- ¿Desde cuando estás aquí? -

-Ayer en la noche ¿No recuerdan? - reí mientras señalaba la venda en mi cuello y pierna -Yo haciéndole al torero con muscle man, ¿Recuerdan? –

-¿Desde donde escuchaste?- pregunto Annabeth con sus ojos más fijos.

-Desde que soy una mala persona y estoy planeando quitarles todas las misiones peligrosas para meterme en las peores situaciones que pueden que me lleven a una muestre prematura- bostecé

-Si lo dices así…-

-Es así, excepto cuando me mandan a comprar algo de comer-

- ¿Ahora eres un mensajero? –

-No, Hermes no me dio trabajo en su empresa, soy un mandadero-dije alzando los hombros. - ¿Cuándo se come aquí? -Le pregunté cambiando de tema, no quería conversar sobre mis ocupaciones y menos cuando ambas parecían no creerme.

- ¿Hambre? - pregunto Katie dando una ligera sonrisa.

-Un poco si-

-Vamos - Annabeth dijo - Vamos a mostrarte como son las cosas por aquí-

- ¿Annabeth? - inquirió Katie.

- Tranquila, ya se cómo es esto- sonreí a Katie metiendo las manos a los bolsillos y siguiendo a Annabeth que ya caminaba alejándose.

Camine detrás de la rubia, dando una ultima mirada a Katie que parecía preocupada. Cuando estábamos bastante lejos, Annabeth dijo -Jackson ¿Qué es lo que viniste a hacer aquí?

- ¿Qué? -

Ella se frenó delante, me miro y rodó los ojos y murmuró entre dientes: -No puedo creer que pensé que eras … -

- ¿Qué era? - pregunte curioso.

Alzo las manos como si estuviera desesperada, luego las bajo y suspiro - Thalía y Luke dicen que tu quieres toda la gloria y las misiones por que subestimas a los demás-

-Ho si, por supuesto- dije con la voz más sarcástica que encontré- Me gusta matar toritos para salir muy herido y decir que apenas y sobrevivir a ello-

- ¡No hables así! - Annabeth me dijo. - ¿Sabes cuántos en este campamento les gustaría haber tenido tu oportunidad? -

-Si quieren suicidarse no es mi problema, no el mío- dije ya algo molesto.

-No entiendes, nosotros nos entrenamos día y noche para hacer lo que tu hiciste-

- ¡Para luchar contra el Minotauro! -

-¿Qué tienes en la cabeza? No digas el nombre- pregunto igual de molesta – Y no, pero si queremos hacer lo que tu haces todos los días-

Sacudí la cabeza e intenté conservar la calma, recordándome contar hasta 10 y más. -Mira, si de verdad quieren una misión, pídanla. Y una vez que estén en medio recordaran mis palabras, es mejor no creerse un héroe…-

-…No, no héroes precisamente…-

-…Luchar contra una furia o un Minotauro no es fácil y créeme que aun con entrenamiento sentirás tu vida al borde del abismo-

Un trueno retumbo en el cielo y Annabeth miró nerviosamente al suelo, como si esperara que se abriera y se la tragara.

-No se les debe llamar por su nombre, ¿No lo sabes? incluso aquí. Las llamamos Benévolas, si tenemos que hablar de ellas-

-Mira, es muy dramático todo y casi siempre se está quejando- otra vez un trueno retumbo – Pero es muy exagerado no decir los nombres, las furias están bastantes ocupadas para venir cada que alguien dice su nombre y aunque así fuera… dudo que puedan entrar aquí a menos que alguien les de paso-

-Eso es cierto- corroboro Annabeth un poco ofuscada -Pero creo… que tener cuidado es mejor-

-Como sea, pero al final, el poner la vida al limite no siempre es heroico y a veces no vale la pena- dije al recordar tantas veces que mi vida estuvo en riesgo y que alguien mas pudo hacerlo con solo chasquear los dedos.

-Tu no sabes nada, no conoces a las personas de aquí y solo te acobijas en las protecciones de los dioses- gruño Annabeth lanzando una mirada seria, como si estuviera a punto de darme una paliza.

- ¿No los conozco? A ver… dime si me equivoco apuesto que tienen problemas escolares, pocos o ningún amigo, fuiste expulsado de al menos de una de ellas, Diagnosticado con dislexia. Probablemente el TDAH, también. Ambos hacen que no puedan concentrarse en clase y su mente duela si lo hacen a la fuerza-

Una mueca en su boca apareció y se cruzo de brazos.

-Nuestra mente esta cableada para el griego antiguo, eres impulsiva, no puedes quedarte quieta y tus reflejos son buenos cuando tu corazón bombea mas fuerte. En una pelea te concentras muy bien, tan bien que tu alrededor parece tener mas sentido que cuando no estas en ella. Ves cada cosa durante una pelea, el como se mueve tu rival, y al mismo tiempo haces planes para combatir, ¿Has llegado al punto donde casi puedes predecir sus acciones? Por ello cuando no estas en batalla, estresada o con problemas te sientes fuera de lugar, como si no encajaras en el mundo y debes encontrar un lugar al que perteneces. -

-La mayoría de los semidioses de aquí… pasan eso, no es como si fueras especial. -

-Y aun así me rechazan, no escuchan lo que les digo y me tratan de ver como un enemigo- dije con fuerza.

De inmediato Annabeth se quedó petrificada, sus ojos ahora no analizaban mi cuerpo o conducta, estaban sobre mis ojos. Un escalofrío subió por mi columna y mi nuca cosquilleo, aguante el desviar la mirada, pero aquellos aun me daban terror.

Entonces, una voz ronca gritó: - ¡Bueno! ¡Un novato! -

Miré por encima. Un grupo se acercaba a nosotros, la gran mayoría eran chicas y algún chico, todos enormes, musculosos y con cara de no haber recibido su dotación de cajitas felices. Encabezando el grupo estaba una pelirroja, una cabeza más alta que yo, atlética, con un cuerpo que denotaba el ejercicio constante, y una cara bastante bonita. Destacaba mas al llevar el cabello cortado como si le hubiera hecho con espada y al tener un rasguño en el mentón. La típica chica que era bonita y pandillera de cualquier escuela, con la diferencia que ella llevaba peto y escudo en su brazo.

Las otras chicas estaban mucho más fornidas y no tan agraciadas, pero le miraban tan amenazadoramente como ella, todas vestían con chaquetas de camuflaje. El chico que las acompañaban era incluso más fuerte, pero este solo se sentó en una piedra y riéndose observo.

-Clarisse- Annabeth suspiro - ¿Por qué no te vas a pulir tu lanza o algo? -

-Claro, señorita princesa - dijo la líder del grupo -Así que puedo traspasarte con esto la noche del viernes. -

-¡Erre es korakas!- dijo Annabeth, lo cual en griego significaba "¡Vete a los cuervos!" sonaba a una tonteria traducido, pero en griego era una peor maldición de lo que sonaba.

-Ustedes no tienen ninguna oportunidad. Vamos a pulverizarte- dijo Clarisse, pero sus ojos parpadearon. Tal vez ella no estaba segura de poder seguir adelante con la amenaza. Ella se volvió hacia mí -¿Quién es ese enano? -

Di un paso delante, saqué la mano de los bolsillos se lo extendi y reí -Percy Jackson, un gusto Clarisse, hija de Ares-

Annabeth intento tomarme del brazo y bajarlo, pero Clarisse me veía fijamente. Sus ojos eran café rojizo, recordándome a una vez que su padre lanzo fuego e incendio un viejo terrario de Deméter y como pase semanas consiguiendo cosas para reconstruirlo.

Clarisse sonrió y me miro despectivamente - Debes tener cuidado Jakson, luego de lo que nos haces no puedes entrar aquí y caminar por donde gustes… te puedes meter en problemas -

-Una lástima- dije recogiendo mi mano y bostezando - Una cara linda, pero el carácter en el culo-

Clarisse gruñó. -Tenemos una ceremonia de iniciación para los novatos, Prissy-

- y ¿Vas a mostrarme o te quedaras parada con tu grupito de respaldo? - dije mirándola a los ojos.

-¡PERCY!- salto Annabeth que trato de ponerse enfrente.

-¡MANTENTE FUERA DE ESTO, CHICA LISTA!-grito Clarise tronándose los nudillos- Esto es entre Jackson y yo-

-De a uno en uno y los despacho por orden de llegada- dije con una sonrisa en la boca.

Annabeth pareció molesta, pero se quedó fuera de esto, y yo realmente no esperaba ayuda. Yo era el chico nuevo y por alguna razón todos me odiaban de sobremanera. Tenía que ganarme mi propia reputación y si podía callar algunas bocas.

-Te comerás tus palabras-

-Sera lo único que comeré, tengo un hambre y aquí aun no dan ni una botanita-

Clarisse se lanzó hacia mí con los puños listos y una segura confianza en ella. Yo aun con las manos en los bolsillos di un paso atrás, y justo cuando ella estaba por conectar su puño mi cuerpo se retiró hacia atrás saltando, pateé con todas mis fuerzas su pecho. Ambos caímos ella sosteniéndose el pecho y jadeando, mientras yo sentí un punzante ardor subir desde la pierna hasta el cuello, hasta aquel momento recordé que no estaba del todo recuperado y que la herida estaba fresca.

Intente recuperarme y pararme, antes de darme cuenta, Clarisse me tenía por el cuello y me tenía contra la tierra, y una de su rodilla en mi pelvis. Impidiendo que me levantara. Nos miramos un momento, ella jadeando por el aire perdido, y tomando aire por el dolor que subía por mi costado.

-Tienes agallas- soltó Clarisse levantando el puño y apuntando a mi rostro.

-Y tu eres fuerte- dije sonriendo, para luego levantar mi pierna sana y dar un rodillazo en su espalda.

Ella se fue de boca, aproveche que su agarre se soltó, para rodar a un lado, evitando que me atrapara de nuevo y replanteando él como le atacaría. Pero Clarisse era una digna hija de la guerra, enseguida ya estaba de nuevo sobre de mí, apenas y tuve tiempo para alzarme y poderme alejar un paso, esta vez en guardia por completo. Su puño choco contra mi brazo, pero aquellas manos eran como de hierro, mi brazo se acalambro de inmediato. Ahora entendía por que era la líder. Contrarreste su puñetazo con otro y ella ni se protegió, parecía que mi golpe no era nada efectivo contra ella. No pegamos un par de veces más, antes de ver como Clarisse sonreía, para luego tomar mi brazo tirar al momento justo que golpeaba mi estómago, sacándome el aire y de paso provocando una nueva oleada de dolor.

Me incline y quede arrodillado escupiendo saliva y buscando aire mientras escuchaba sus risas.

-No eres gran cosa Jackson, no se por que te tienen sirviéndoles- dijo Clarisse con sorna - Me pregunto ¿Qué harán si les demuestro que su favorito… es un debilucho? -

-Sí, este es un enclenque. El Minotauro probablemente se cayó de la risa, él era tan idiota- Sus amigas rieron.

Respire con fuerza y entonces me calme, mi cuerpo parecía haber reaccionado a su burla, pues ahora su risa me parecía mas lenta, el dolor que sabía de mi cuello se atenuó y me concentre en mi rival.

- ¿Debilucho? - pregunte levantándome y preparándome para lo que venía, dando saltitos de izquierda a derecha - Puede que seas linda, no quería ir enserio, pero ahora… no me culpes por esta derrota-

Esta vez ambos avanzamos, ella lanzo varios puñetazos, pero yo los esquive agachándome, si algo sabia era que con seguridad tenia un punto débil. Y si tenia el mismo problema que su padre, ella no habia trabajado en ello. Me pegue por completo a su cuerpo agachado y con los puños pegados a su cuerpo, se sorprendió, pero mas aun dejo salir un grito cuando mi puño no conecto con su cuerpo, si no con su rodilla.

Gire y esta vez de una patada en la parte trasera termino arrodillada, lance un puñetazo a su rostro que hizo que terminara con una mano en el suelo y estaba listo para rematar con una patada. Solo supe que la detuvo a medio camino, que sus ojos ahora parecían mas rojos, su mueca mas furiosa y que me derribo.

Estaba sobre de mí, golpeando una y otra vez, con fuerza y sin detenerse. Yo ponía los brazos sobre el rostro intentando aminorar el daño causado y al mismo tiempo buscando el punto apara atacar.

Annabeth estaba a un costado, observando a través de sus dedos y el resto habia dejado de reírse, mientras mas se acercaban a ver que sucedía.

Cruce los pies por Clarisse y la acerque más, pues entre más corto, menos fuerza podría poner en sus golpes. Estábamos tan pegados, que sentía como me alzaba en cada rebote de su fuerza y peor aún cada vez dolía más. Entonces lo observe a cámara lenta, como su brazo daba un indicio cada que lanzaba ese explosivo golpe, y también la oportunidad perfecta para salir de aquel embrollo.

Espere, un golpe, segundo golpe, tercer y cuarto golpe, justo al empezar el quinto solté las piernas, levante el codo y este choco contra el rostro de Clarisse. Su aturdimiento me dio acceso a cambiar mi pierna y ponerla en su costado, empujando con fuerza para que ella se quitara de encima. Tal vez use mucha, ya que callo de espalda tomándose el rostro y aun mas furiosa. Aproveche ese momento, para levantarme y ponerme en guardia.

Clarisse se levantó también, limpiándose un hilo de sangre que le escurría de la nariz, y también se notaba un golpe en el mentón. Observe su chaqueta de camuflaje estaba roja, y tenía motas de sangre por todos lados, me preocupe por haberla lastimado de más, pero ella parecía más completa. Con seguridad no era suya, ella solo me miraba y abrió los ojos mucho. Me veía, pero no exactamente, note entonces la humedad en mi cuello y costado, como algo caliente se deslizaba por mi ropa. No quite la mirada, pero por mi vista periférica note que la venda de mi cuello estaba en el suelo y llena de sangre.

El que sangraba era yo.

Ella jadeaba y sudaba, pero con seguridad estaba más completa que yo. Por un momento giro a ver a sus amigas, las cuales estaban tan asombradas como ella, al regresar su mirada dejo su pose de pelea.

-Tu herida, se abrió de nuevo- dijo Annabeth acercándose con rapidez. - Debemos parar la hemorragia-

Tome su mano antes de que tocara mi cuello, estaba de pie, pero mis piernas temblaban, mis brazos entumecidos y mi espalda molida. Habia dejado de que mi control se perdiera, ahora veía borroso, me ardía desde el hombro hasta el mentón y caí en mis cuatro extremidades jadeando y escupiendo saliva.

-Vaya héroe- Rio una de las amigas de Clarisse.

-¡CALLATE!- le grito la pelirroja limpiándose de nuevo la nariz, pues la sangre aun fluía con lentitud.

Algo callo a mi lado, una cantimplora, alce la vista solo para encontrarme con Clarisse que estoica me miro.

-Este es un empate Jackson, la siguiente vez… asegúrate de estar completo para darte una paliza y que no puedas decir que estas herido- dijo en un tono desafiante.

Me intente incorporar, pero al levantar mi cabeza volvió ese dolor penetrante mi cuerpo hubiera tocado el suelo, si no fuera por Annabeth que sostuvo mi costado.

-La siguiente vez… no tendrás ni oportunidades- jadee buscando con la mirada a Clarisse.

Esta dejo salir una diminuta sonrisa, para luego alejarse con su sequito detrás que parecía algo sorprendido también.

- ¿Qué tal lo hice? - pregunté una vez que el resto comenzó a despejar el lugar, como si hubiera sido una pelea escolar.

No contesto Annabeth, tomo al cantiflora la destapo y la puso sobre mis labios para que tomara de ella. sentí el sabor de galletas quemadas otra vez, como la ambrosia entraba en mi cuerpo y aliviaba los síntomas, pero la herida siguió abierta.

-Creí que estabas muerto, Clarisse no se tienta y pudo matarte- susurro Annabeth como buscando alguna lógica a lo que paso, tal vez debí dejarlo pasar-

Mas dije - Ya lo han intentado muchas y muchos-

-Bueno no me sorprende- gruño Annabeth ayudando a levantarme.

Ahora que me observaba notaba todo mi costado izquierdo lleno de sangre, como por mis dedos dejaba caer gotas al suelo. Annabeth intento retirar la cantimplora, pero yo tomé el resto antes de ello y la vacié.

Un momento después podía ya ponerme de pie solo y mire mi costado empapado en sangre.

-¿Deberíamos ir con los de Apolo?- pregunte a Annabeth ella estaba pensando, muy profundamente.

-No te ayudaran, no lo hicieron antes, no creo que lo hagan ahora- dijo Annabeth continuando taciturna.

No supe si estaba disgustada o ahora notaba algo que antes no. - ¿Qué estás pensando? -

- ¿Quieres estar en mi equipo para capturar la bandera el viernes? -

Reconocí la mirada entonces, era la misma que utilizaba su madre, solo que Annabeth parecía aun no perfeccionarla por completo. Trague duro.

-Ahora si que estoy en un aprieto-