Este capítulo fue editado el 13/03/17. Este mensaje indica que este es el verdadero orden cronológico de la historia , no podrán comparar los capítulos antiguos, pues me estorbaban bastante y he decidido borrarlos.

A mitad de la noche, entre las sabanas que ahora se encontraban hechas un desorden, mientras los jadeos no cesaban, un rubio se encontraba luchando por despertar.

—Déjame...¡No fue... mi culpa!— los jadeos subían la intensidad y este empezaba a retorcerse sin control.

Pasados varios minutos, como si fuese la primera vez en mucho tiempo, Naruto se levanto y abrió los ojos de golpe.

—¡Ah!... Dios, otra vez ese sueño...— murmuro, acomodándose de nuevo en la cama.

Una vez más, los fantasmas del pasado lo manipulaban a su antojo, nublando su vista y llenándolo de pensamientos negativos. Después de todo este tiempo, las heridas aun no cicatrizaban, es más, se encontraban aun muy abiertas y en dolor constante.

Los humanos son eso: humanos. Esta cualidad les da la bendición y la maldición de tener errores. Se supone que uno debe de aprender de ellos y superarlos, pero Naruto no podía; Los errores que cometió no importaban para él, pero cuando alguien mas salía afectado, ese era el problema.

Su mente le repetía todos los días, que no importa cuántas sonrisa tenga durante el día, no es más que un cobarde bajo la máscara de un hombre juguetón y misterioso.

Mentira.

Él lo sabía, el tener mucha fuerza no lo hacía poderoso, el ser guapo no lo convertía en atractivo; el sonreír no lo hacía feliz y el dinero no lo transformaba en rico.

Todo esto, aprendido de la mala manera y a base de malas decisiones. Malas y terribles, que lo habían llevado a donde estaba.

Después de sacudir el sudor de su frente, extendió su mano hacia su celular, el cual marcaba las 2:40 de la madrugada.

—Por un demonio... no podre dormirme de nuevo, estoy seguro.— gruño, para luego dejar el celular y encender el televisor frente a él.—Puede que algún documental o las noticias me aburran.

Mientras cambiaba los diferentes canales, los ojos de Hinata le llegaron a la mente. Era una mujer bonita, pero a pesar de haberla tratado por ya un tiempo, Naruto no podía evitar verla como una mujer facil de satisfacer. Ella era linda y educada, pero simple, con aspiraciones simples y preocupaciones simples.

El no podía dejar de pensar que solo era una muchacha un poco dependiente; un hombre educado y de buena familia para llevar a casa era lo que necesitaba, no a un entertainer de fama coqueta como él.

Perdido en su análisis, por un segundo capto por el rabillo del ojo un programa de espectáculos, en el cual estaban hablando de un empresario; uno con un apellido muy peculiar.

—Pues sí, el reconocido empresario Hiashi Hyūga está causando gran furor en Corea, ¡La empresa está por los cielos!— comentó una de las mujeres del programa.

—Además, dicen que el hombre se va a casar de nuevo, como su esposa murió hace ya mucho...

—¿Y sus hijas? Deben de saber algo al respecto.

—Una está estudiando manejo de empresas en Estados Unidos, la otra en realidad no sé.

—Pues yo estaría feliz.—dijo una extravagante y "voluptuosa" mujer, llamando la atención de los demás presentadores.— La mujer con la que al parecer está saliendo es nada más y nada menos que la cantante Riza Hae.

Por alguna razón, los presentadores fingieron una increíble sorpresa, logrando que Naruto rodara los ojos.

—¡Riza Hae! ¡Este matrimonio será poderoso!

—¡Es verdad! ¡Ella es guapísima y muy joven! Con el dinero y su belleza, serán un gran dúo.

—Oigan, ¿Pero, que no Riza estaba saliendo con un actor alemán hace unos meses?— preguntó uno de los presentadores masculinos.

—Eso ya es noticia vieja Hiro. Terminaron cuando ella le conto a los medios acerca de la adicción del hombre a la pornografía... asqueroso.

—Pero según yo, no hubieron pruebas ¿No?

—¿No viste a la pobre? Estaba destrozada, casi juraba que nunca volvería a amar. ¡Eso era prueba suficiente!— aclaró de forma dramática una de las mujeres.

Naruto observo el programa con la esperanza de averiguar un poco más, cuando uno de los presentadores mostro una imagen de la familia hace muchos años.

Pudo notar a una mujer del pelo largo y negro, de piel extremadamente pálida y bien cuidada, elegante y de porte muy fino cargando a una bebe de ojos perla y poco cabello castaño; junto a ella, un hombre de rostro marcado y extremadamente serio, cargado casi a fuerzas a una niña asustada de pelo corto negro, similar a la mujer a su derecha, lo mismos ojos y piel. Todos vestidos de forma elegante, con ropas que el tendría que trabajar semanas para obtener una sola pieza.

Hinata desde niña era adorable y con aires sofisticados, todo lo contrario a él, que no fue más que un mocoso revoltoso que le daba problemas a sus padres.

Le daba, y les sigue dando problemas.

Resignado, decidió apagar la televisión y forzarse a dormir, mañana seria otro día.

Lejos de su apartamento, una mujer se encontraba al teléfono mientras sostenía una taza de café.

—Hanabi...¿Lo sabías? Lo de papá...— pregunto en un tono estresado, a punto de soltar su coraje.

—Algo así, hace unas semas me llamo, todo para decirme una estupidez. No lo vas a creer.— le contestó con el mismo tono la otra voz al teléfono.

—¿Que te dijo?

—Quiso que me tomara unas vacaciones y que fuera a Corea a conocer al ahijado de esa mujer. Era obvio que lo decía para emparejarme. ¡Está loco!

—No puede ser... sabía que algo así pasaría. En el momento en que vi las noticias lo supuse.

—¿Ósea que no te lo dijo personalmente? Dios, ese hombre está por las nubes. Aunque era obvio, cuando me contó que se sentía muy tranquilo en Corea lo sospeché, el odia estar fuera de Japón por tanto tiempo, supuse que tenía otras razones para quedarse.— le confesó la menor, mientras arrojaba uno de sus libros a la esquina de la cama.

—Me siento muy mal por ti Hanabi, considerando que quiere presentarte a ese muchacho cuando... bueno, tienes a alguien.— Hinata pudo casi escuchar como la otra persona en el lado del teléfono se sonrojaba y tartamudeaba incoherencias.

—¡B-bueno! No es como que me guste tanto, solo estamos saliendo y... esas cosas.

—Si claro, porque Konohamaru te quiere solo para salir y esas cosas ¿No?— preguntó en tono burlón la mayor, a lo cual recibió una queja al otro lado de la llamada.

—¡B-bueno! ¿Vas a hablar de mi vida o vamos a discutir sobre papá?

—Calma calma, lo importante es que tenías trabajos que entregar y pudiste negarte.

—Ese es otro problema, uno de estos días, me preguntará de nuevo y no tengo tantas excusas, se me acabarán y tendré que ceder...— comentó, dejando una pausa.

—No te preocupes, buscare alguna solución, ya verás. Déjamelo a mí.

—Eres la mejor hermana mayor ¿Lo sabes? De verdad, no sabes que haría sin ti; desde niña e has salvado el trasero miles de veces.

Hinata y Hanabi soltaron unas risas, al mismo tiempo en que esta ultima volteaba al reloj digital en su cómoda.

—¡Carajo! Si no duermo ahora seguro me levantare tarde mañana, ¿Hablamos luego, vale?

—Claro, cuídate, por favor. También saluda a Konohamaru de mi parte.— dijo para después colgar, levantarse y tomar la taza a la cual le quedaba un poco de café. Esta bebió su contenido de golpe y se dispuso a llevarla a la cocina.

En su camino, observo como en su librero se encontraba una foto boca abajo y algo empolvada debido a la falta de limpieza de este. Hinata tuvo curiosidad y dejo la taza para después dirigirse rápidamente al librero; extendió su mano y bajo la foto. Hinata quedo sorprendida, no recordaba esa foto: Menma vestido elegantemente, junto a ella y saludando a su padre. Al parecer, esa foto había sido tomada por alguno de los muchos fotógrafos que su padre contrataba para las fiestas de la empresa Hyuga.

En esa foto Hinata se veía feliz, esperanzada y llena de amor.

Poco a poco empezó a recordar ese día lo cual la hizo sentir ridícula. Después de todo, estaba enamorada. Aquel día bailaron como si no hubiera un mañana; canciones estruendosas que no le quedaban para nada a ella, pero que Menma amaba y la hacían reír, canciones lentas y suaves, en las cuales los dos se abrazaban, se tomaban de las manos y la cintura; tierno y dulce como las rosas que el solía darle o los postres que le compraba después del trabajo.

Se sentía aun más ridícula, pues después de ese recuerdo llegaron algunos otros, entre ellos, uno que ni sus propias amigas sabían. Todos conocían ya su historia: muchacha enamorada, chico encuentra a otra, la termina por mensaje de texto, esta cae en una profunda tristeza y fin.

Sin embargo, había una especie de precuela a la tristeza, una que se había guardado, pues no quería sentirse más avergonzada de lo que ya estaba. Aquel momento no solo la había llevado a donde estaba ahora, si no que despertaba viejos sentimientos de cuando era solo una adolescente, cosas que vio y escuchó, secretos que una muchacha con problemas para socializar incluso con su propia sangre no debía de haber descubierto.

Hinata dejo el cuadro justo como lo había encontrado y camino con prisa a su cama. Ya era aun mas tarde y desvelarse no era bueno para su salud mucho menos en su situación emocional, después de todo, ella sabia como se ponía en las noches. Entre pensamientos varios, se acostó finalmente, rogando para que el dios del sueño le concediera dormir.

Horas después, sus ojos se abrieron y prácticamente le declararon que no pensaban cerrarse de nuevo, pues se sentían un poco irritados y con muy poco sueño. Hinata miró la hora en su celular y este marcaba las 4:46. Era oficial, ya no podría dormir.

Entre varios quejidos que salieron de su boca, esta accidentalmente tiró su celular. La joven se paró de la cama y se puso en el piso de rodillas, buscando su preciado amigo de metal, el cual al parecer había caído abajo de su cama. Hinata extendió su mano, la cual detecto la falta de limpieza en los últimos meses, pues el polvo era evidente a más no poder.

Aun estaba obscuro, por lo cual, no notó cuando su mano tomó un monto de papeles que estaban amarrados; los sacó sin mirarlos y los hizo a un lado hasta que pudo tocar el metal en el suelo empolvado. Lo deslizo y lo colocó en su mesa de noche, no sin antes checar el montón de papeles que había sacado antes.

Cuando sus ojos detectaron que era, ni ella misma lo podía creer.

Al parecer, no se había librado de Menma completamente. Juraba que ella misma de había desecho de todo, pero no era así. Era su momento de terminar con los últimos rastros.

Hinata tomo su celular, lo limpio y marco rápidamente a la única persona que estaría despierta a esa hora y no la mataría por llamarla e esa hora.

—Contesta por favor...—

—¿B-bueno? ¿Hina? Es muy temprano, ¿No deberías estar durmiendo?

—Sí... lo sé. Es solo que necesito ver a alguien y... sé que eres la indicada; además, solo tú estarías despierta a esta hora.

—Buen punto. Hoy entro a las 9, afortunadamente, así que podemos vernos.

—¡Magnifico! Aunque... necesito verte justo ahora. En nuestro lugar secreto ¿Está bien para ti?

—¿En nuestro sitio secreto? ¡La última vez que hablamos ahí fue cuando teníamos como 17! ¿Quieres que te recoja?— mencionó la voz, con un tono de voz entusiasta.

—Sí. Te estaré esperando.

¡Hallo! Se lo que van a decir, esta vez. No fue el error que siempre hago, no señor, esta vez fue el error más bobo de la historia.

¿Ven la fecha de arriba? Bien, pues esa es la fecha en la que termine este capítulo. Según yo, lo subí y aunque lo hice tarde, ya se los había "entregado". No me llego notificación de reviews y pensé: "¿Puede que no les haya gustado mucho?" Sin embargo cuando cheque me di cuenta de que NUNCA SUBI EL CAPITULO EN REALIDAD. ¡Perdón! Sé que fue algo muy tonto y checare la próxima vez que "suba" un capitulo, para que no vuelva a creer que lo hice cuando en realidad no. Como recompensa, extendí un poco mas de este capítulo y cree muchas dudas en este capítulo, y de hecho casi ninguna se contesta, pero no se preocupen, en el siguiente se aclararán algunas, por lo cual, supongo que será mínimo de 2000 palabras.

Disfruten y ¡Hasta la próxima!