Cuando uno se enamora por primera vez, la ola de sentimientos que se sostienen en el pecho y el estomago llegan a nublar todos aquellos que llegan directo a nuestra cabeza, dejándonos fuera de razón. Nos hace creer que nuestro amor es la explicación suficiente a todo, tirando la razón que nos mantiene con los pies en la tierra todos los días.

Sakura no podía evitar mirar discretamente como Hinata sostenía la correa de su bolso con fuerza, como si este se le fuera a escapar. Por su cabeza pasaban preguntas: ¿Que podía haberla mantenido despierta tan tarde? ¿Porque se reunían en el sitio predilecto de cuando eran más jóvenes?

El sitio en cuestión era un pequeño parque que solía quedarles cerca de las casas de sus padres. Sakura solía sacar a pasear a su perro cuando eran estudiantes y Hinata tenia la costumbre de hacerle compañía, siempre deteniéndose a charlar en una banca de piedra vieja que quedaba entre varios arbustos. Era su espacio predilecto para tomar aire y charlar en privado.

—Hace tanto que no nos sentamos por aquí. — habló Sakura, el silencio comenzaba a volverse preocupante y decidió hablar primero — Espero que la banca todavía se encuentre ahí, ya estaba muy vieja antes y puede que la hayan quitado…

—Espero que este igual, si no está, supongo que podemos regresar a mi departamento.

Las mujeres continuaron caminando por el parque en la madrugada, era una zona relativamente segura y en una hora comenzarían a aparecer aquellos que tomaban caminatas y se ejercitaban muy temprano, por lo cual no sentían pesar al caminar decididas adentrándose a los tan conocidos arbustos.

Ambas sintieron una especie de nostalgia al ver como la tan decrepita banca de piedra todavía se encontraba en su lugar, ahora con dibujos obscenos y corazones de parejas que probablemente usaban el lugar como su nido de amor en el parque. No era el lugar intimo e inocente que recordaban, pero eso no importaba para ambas y estas tomaron asiento.

Hinata puso su bolso en su regazo y volteo a ver a Sakura, por un segundo aprecio lo mucho que su amiga la amaba, al tomarse el tiempo de recogerla para reunirse en un parque vacío en la madrugada. Era una situación que si no fuera ella hubiera salido de alguna película de terror en donde la chica popular muere primero; sin embargo, ya estaban juntas y Hinata sabia exactamente porque no podía estar tranquila y esta situación era necesaria de una vez por todas.

—Sakura, primero que nada…— la chica comenzó, para inclinarse un poco frente a ella en señal de respeto. — Te quiero agradecer, por todo lo que haz hecho y continúas haciendo por mí.

Sakura quedo sorprendida, no era lo que esperaba escuchar de ella en ese preciso momento. —¡Hina! N-no es necesario. Tu y yo somos amigas, esas cosas son lo que una amiga haría. No dudo que tu harías eso y mas por mi o por cualquiera de las chicas.

—Lo haría…pero siento que he estado dejándome a merced de todas ustedes. He estado actuando como una bebe, no importa lo mucho que me levanten o traten de hacer por mí, las empujo y me hundo aún más.

Sakura puso su mano en el hombro de su amiga y le dio un ligero frote. Tanto ella como sus amigas apreciaban mucho a la mujer que Hinata era, con todo y sus defectos. Eran parte de lo que la hacían ella y aunque no era capaz siempre de expresarse tan abiertamente como las demás, ellas podían ver la individualidad de la chica y el enorme corazón que solía llevar en la manga, preparado para sanar a quienes estuvieran sufriendo a su alrededor.

Tal vez, ese era el defecto más juvenil y bello de su amiga. Ella veía como el mundo a su alrededor era gris y en su mente, si lo reparaba, ella también lo seria. No llamaría a Hinata una mujer que busca complacer a todos, sino una chica que prefería buscar la belleza en todo lo que le rodeaba y trataba de sacarla a flote. Lamentablemente esto la dejaba muy desgastada y Sakura lo sabia desde que estudiaban juntas.

Nunca pudo entender porque Hinata tenía como prioridad la felicidad y los sentimientos de otros tan arraigados a ella, incluso cuando los suyos terminaban tan ignorados por la búsqueda de los de los demás. Jamás pudo entender de donde su amiga se creo tal comportamiento, pero a juzgar por su primo Neji, ella sospechaba que podía tener algo que ver con sus familias; pero seguía siendo un misterio para ella, ya que Neji y Hinata eran, aunque similares, muy distintos de forma evidente.

—De verdad aprecio todo lo que están haciendo por mí, cada una de ustedes. Se que han estado tratando de que saque toda esta decepción de mí, pero es difícil cuando llevo tantas cosas que decir y estoy acostumbrada a callar y soportar…— Hinata continuo con la cabeza agachada mientras jugaba con las mangas de su suéter. Sakura solo pudo hacer la pregunta obvia que Hinata esperaba oír— ¿Callar? ¿Quién te obliga a callar, Hinata? Sabes que siempre tengo oídos para cualquier cosa que tengas que decir… me importas.

—¡Lo se! Es por eso, que mientras esperaba que me recogieras, he reflexionado y no pienso acobardarme…por una vez en mi vida, necesito dejarme fluir y quiero hablar de como realmente me siento. Necesito que alguien me preste su oído y… la primera en mi mente fuiste tu.

Sakura se sintió un poco especial, su grupo de amigas era muy unido y cada una tenía perspectivas distintas de apoyar, además, Hinata contaba con su hermana Hanabi a quien amaba a montones y su fiel primo Neji; aun con estas personas tan maravillosas a su lado, decidió hablar con ella, le dio sin pedirle una confianza inmensa y un sentimiento de solidaridad que solo podía describir como el tener un lazo infinito de respeto y apoyo sincero desinteresado.

—Siempre puedes decirme lo que gustes, por eso he venido aquí hoy y lo volvería hacer cada fin de semana si significa que puedes expresarte y sentirte mejor. ¡Cuentas conmigo, Hina!

Hinata tomo la mano de su amiga y con ojos cristalinos le agradeció en un susurro. Procedió a abrir su bolso y sacar un grupo de sobres y tarjetas de este, tomando una en particular y entregándosela a su amiga.

—No soy perfecta Sakura…he hecho algunas cosas de las cuales no estoy orgullosa, lamentablemente, estas cartas son una de ellas.

Sakura comenzó a abrir el sobre previamente roto, pero se detuvo a pensar si era lo correcto, aun con el permiso de su amiga. Hinata pudo ver la duda en la mano de su amiga y la miro a los ojos comprendiendo.

—Creo que un poco de contexto serviría ¿Verdad? — esta sonrió y tras un largo suspiro, miro hacia adelante a la peli rosa y le hablo.

—Mi amor con Menma fue algo muy… joven, por así decirlo. Me hizo sentir en tan poco tiempo que había gozado todo aquello que no hice mientras era una niña o una adolescente. Sabes, me hizo sentir especial, me hizo pensar que la vida que estaba teniendo con el era la verdadera felicidad, algo que, no había tenido hasta que lo conocí, o bueno, eso llegué a creer. — expresó con sinceridad mientras se rascaba la mejilla, algo avergonzada continuó—Sabes, fui muy ingenua y termine abriendo heridas que ya creía cerradas y a como están las cosas ahora, me arrepiento.

—Hina, jugaron con tus sentimientos, no tienes por qué lamentarte, pusiste tu corazón en alguien que no ofreció lo mismo, no te atormentes por ello.

—Lo sé, lo se… pero eso no es todo, Sakura. Sabes, a mi padre nunca le agrado realmente Menma, se que a Neji tampoco, sin embargo, lo toleraba por mí, pero mi padre es otra historia. Era todo aquello que el consideraba molesto en un hombre: vanidoso, orgulloso, coqueto, ruidoso, se divertía con todo lo que podía y siempre sabía lo que quería y como obtenerlo.

—Se que tu padre es bastante modesto y formal en cómo se presenta, pero, no sé. ¿Supuse que verte feliz no sería algo que le disgustara?

—Oh claro que le enojaba cuando lo llevaba a eventos, imagina, deje de llevarlo porque el personalmente me lo pidió. Recuerdo que me hablo de lo vergonzoso que era tener que explicar que Menma era mi novio y no solo un amigo que me acompañaba para no aburrirme. Me repitió varias veces que, aunque yo no hubiera decidido estudiar para manejar la compañía aun así debía de mantener cierta imagen, no solo por mí, también por toda la familia.

—Dios, no imagine que tu papa de verdad lo tuviera en su lista, no creí que fuera a importarle, después de todo estudiaste para educar y enseñar, no para nada relacionado a sus negocios familiares.

—No hay nada mas que mi padre desestera que ver a Menma en las fotos de las cenas y los eventos, siempre me recordó que el no pertenecía ahí. Yo no le tome mucha importancia, incluso papa dejo de llevarme a mi un tiempo porque yo disfrutaba tener a Menma a mi lado. — las memorias pasaban por la mente de la joven mujer, no importaba cuanto le dijera su padre, ella era feliz teniendo la compañía de su pareja y si su padre no deseaba a su novio ahí ella no tenía intención de ponerlo por debajo y asistir sin él.

—Ahora que lo mencionas, es verdad que en los artículos dejaste de aparecer un tiempo…

—Mi padre trato de ponerme un ultimátum, dijo que me había apoyado toda mi vida como para que la desperdiciara con un cazafortunas como Menma, me prohibió verlo. Incluso cuando le reclame que yo era una adulta independiente y que no requería de su permiso, me insinuó que haría lo que fuera para evitar que Menma se me acercara aún más.

— ¡¿Que?¡ ¡Tiene que ser una broma! Hina, tu papa te ama mucho, jamás lo hubiera pensado…

—Hay muchas cosas que no sabes Sakura…— esta iba a preguntar que quería decir con eso, pero Hinata le interrumpió— Termine mintiéndole a mi padre y le invente que había terminado con él. Mantuve distancia un tiempo y nos estuvimos mandando cartas, ya que el simplemente las dejaba en la escuela, en único lugar donde mi padre no checaría.

Hinata sintió como sus mejillas se ponían rojas, parte de esta estaba avergonzada y la otra estaba enojada consigo misma, ya que, quitándose los lentes rosas del amor, ella podía ver el daño que había causado el mentir, sobre todo si era por Menma.

—Algo paso ahí ¿verdad? Para que traigas ese paquete de cartas contigo.

—Exacto— esta sacudió su pelo y miro hacia arriba, como tratando de contener cualquier lagrima rebelde que quisiera escapar de su ojos— En esta en específico podrás entender cuando nuestro amor tomo un giro muy… riesgoso.

Sakura miro de nuevo al pedazo de papel y se propuso a abrirlo, viendo su contenido. En ella había tremendas declaraciones de amor y palabras apasionadas. Se leían tan llenas de coqueteo, como si de amantes de muchos años se trataran; era el tipo de cartas que 2 jóvenes ingenuos y enamorados o una pareja de mucho tiempo podrían dedicarse, curioso, pues Hinata y Menma no parecían ser ni una ni otra.

Dos adultos que trabajan y son responsables. Que sostienen una relación relativamente nueva y bastante sana, sin embargo, parecían cartas casi de índole dramático, sacadas de alguna vieja novela de romance. Sakura leía y casi las podía catalogar como vistosas y extravagantes por simple placer de narrativa.

No era lo que estaba preparada para leer, más continuó pasando sus ojos por cada una de las palabras, tratando de encontrar tan grande error que señalaba su amiga; en segundos, este fue evidente y no pudo evitar abrir la boca y ahogarse en sus propias palabras.

—Menma me dijo que no soportaba la idea de no tenerme a su lado y me propuso que habláramos con mi padre, que no era justo que nuestro amor dependiera de si le agradaba o no. ¿Sabes?, le puedo dar la razón en eso.

—¿Como?

—Yo no tendría por qué vivir a merced de lo que mi padre considera adecuado para mí, tengo la habilidad de decidir por mi misma, incluso si eso me lleva a errores. — Hinata tomo aire y lo soltó de golpe, para después mirar a los ojos de Sakura.

—El me propuso que si mi padre no aceptaba…que me fugara con él a la provincia de Wuhan, en China.

Sakura no sabia realmente que decir, sobre todo porque era su amiga de ya años, a quien nunca vio haciendo algo así. El fugarse era una decisión que tenía escrita "mala idea" en todos lugares posibles; el escándalo que seria entre la familia de Hinata seria enorme y a como eran algunos de los conocidos de los cuales había oído, una fuga hubiera sido noticia bastante rápido.

La familia Hyūga era una que tomaba gran orgullo en ser modestos, trabajadores, silenciosos pero exitosos. Todos tenían expectativas de ellos bastante altas. No contaban con escándalos e incluso los miembros familiares mas "irrelevantes", como los catalogaban los medios, eran siempre responsables con su imagen.

—Eso…suena como una receta lista para el desastre. Obviamente esto les causo problemas, ¿verdad? Te conozco y esto es algo con lo que no siento que estarías cómoda.

—Exacto, eso hubiera sido lo mas normal, lo que se esperaba de mí, pero… confieso que no fue así.

Sakura guardó silencio por unos segundos, tratando de procesar lo que ella podía sentir, estaba a punto de golpearla en la cara.

—Hinata… ¿Qué hiciste?


Hola, hace mucho que no me paso por aquí. Creo que es evidente. Algo dentro de mí me dijo que regresara a escribir y eso estoy haciendo. Este capítulo fue escrito y editado el 07/09/2020. Esta plataforma no es lo que era, pero esta bien, aun asi quiero continuar con esto. Espero lo disfruten.

P.D: Leyendo los capitulos, se que quedan algunos desconectados con otro debido al estilo de redacción que ha cambiado con los años, ya que estos fueron escritos en fechas muy separadas; esto no pienso arreglarlo de momento para dar prioridad a seguir con una escritura consistente, o bueno, lo mas que sea posible después de tanto años.

¡Gracias por leer!