Ella trato de mantenerse seria en el momento, pero el recordar todo lo sucedido la hacía alterarse de una forma que no le permitía expresarse con claridad, solo soltaba balbuceos y podía sentir como las palabras se quedaban en su garganta, al mismo tiempo que sus manos denotaban clara ansiedad.

—Me deje llevar. —soltó Hinata, como si a duras penas hubiera podido escapar aquella oración— Cometí el error de hacerle caso, empaque mis cosas y estaba lista para irme con el…

Sakura solo pudo quedarse callada, en ninguna situación ella se hubiera visto escuchando a Hinata confesar algo así. Ella era una chica trabajadora, responsable y racional; no importa lo que Menma le dijera, la idea de que ella estuviera dispuesta a desaparecerse por el sonaba como una broma de mal gusto.

De solo pensar en todas las consecuencias que esa acción tendría en la vida de su amiga y en la familia; en como en ningún momento charló con ella o con las chicas para pedir un consejo o ser escuchada. Como algo tan extremo como eso había sucedido frente a sus ojos y nadie lo supo, era una señal de que Hinata probablemente se guardaba demasiado las cosas, al punto en el que era imposible preguntarse qué tipo de cargas extra cargaba consigo en su conciencia.

—Hoy en día sé que probablemente me hice un favor, pero no pude quedarme callada y decidí contarle a Neji justo horas antes de que me escapara…obviamente puedes suponer que él no se quedó de brazos cruzados y movió cielo y tierra para detenerme.

—Eso es algo que el haría, eres como su hermana. Me imagino que primero trato de convencerte de no irte con Menma.

—Prácticamente me suplico que no lo hiciera, aunque no por la familia y los problemas que traería, sino por mí. Creo que eso fue lo que me convenció de no irme, el hecho de que alguien como él puso nuestro apellido de lado y me miro y aconsejo como lo haría una familia normal, un amigo de verdad.

Sakura pudo imaginarse la escena en su cabeza; Neji siempre se había presentado como un chico maduro para su edad, estoico y en ocasiones frio, casi como si no tuviera interés por nada más que su apellido y el estatus que tenía su familia. Recordaba cómo era con su amiga hace muchos años atrás, como poco a poco se acercó a Hinata a la cual hoy veía como hermana.

—Después de eso llame a Menma y le pedí que reconsideráramos las cosas, que pensáramos bien en lo que estábamos haciendo. Tenía mucho miedo, lo amaba tanto, pero eso no me paraba, seguía con muchas dudas.

—Supongo…que las cosas no fueron muy bien— aunque trato de dejarlo como un expresión abierta, Hinata sabía que Sakura lo decía casi segura, por lo cual no pudo evitar soltar una ligera risa sarcástica.

—Dijo que yo no sabía lo que quería, que él estaba arriesgando todo por una chica privilegiada como yo, que no era justo que jugara con sus sentimientos…

—¿El? ¿Arriesgando todo? ¿Pero qué cosas?

—Es gracioso, considerando que el jamás me presento a su familia, me hizo acostumbrarme a pagar nuestras citas, y jamás supe realmente en que trabajaba o donde vivía, si nos ponemos a pensar ¿Quién de nosotros estaba realmente perdiendo algo?

—Hina… como duraste tanto tiempo conociéndolo tan poco? —Sakura no quería sonar tan brusca con su amiga, pero estaba horrorizada con la idea de tener tan poca información sobre un hombre al que su amiga le había dado tanto poder sobre sí misma.

Hinata evito mirar a su amiga, hundida a este punto en temblores, acompañada de los sollozos silenciosos que se le escapaban de vez en cuando. El hecho de recordarlo la hacía sentir tan humillada, tan avergonzada por haberse dejado caer en aquella situación. Para muchas personas, las señales rojas suelen más que evidentes, incluso llegan saltar a la vista, pero ella por más que recordaba, nunca podía marcar alguna en particular.

La chica se sentía ya bastante avergonzada, una adulta supuestamente hecha y derecha llorando en un parque en la madrugada no es algo que hubiera visto en su futuro, pero había alcanzado su límite, ya no podía seguirse guardando aquellas emociones y ansiedad con la esperanza de que desparecieran algún día.

Eso le era claro mas que nunca, pues en ella estaban miedos y pensamientos de cuando era una niña, su vida entera en realidad; Las cuales uno puede pensar quedan enterradas y mueren con el tiempo. Pero, ocurre lo contrario. Se ocultan y crecen cuando uno no las ve, y el día que explotan acaban con uno mismo.

—La verdad es, que necesitaba a alguien a quien amar.

Sakura callo sus palabras, sabiendo que su amiga ya no podía cargar más con sus pensamientos.

—Toda mi vida he sentido que hago todo por los demás. Me visto, manejo y hablo para los demás. Siempre he anhelado poder tomar un respiro sin sentirme ansiosa, sin pensar que algo va a salir mal o que alguien vendrá a regañarme…pero no puedo. —Hinata comenzó a sollozar, era evidente que había tocado fondo. Su amiga no podría definir si esta era la primera vez o si era algo recurrente que ella se guardaba muy bien, pero eso no le resultaba tan grande como el hecho de que estaba pasando.

—Cuando Menma se enamoró de mi… cuando me volteaba a ver, era mío… era mi amor sin disculpas ni protestas. T-te lo juro… no había nada mas que deseara en el mundo que vivir feliz con el… Dios mío, me volvía loca. Por fin tenia ese amor que tanto había anhelado.

—No imagine que el romance fuera una prioridad tan grande en tu vida, Hina. — le contesto Sakura, tratando de hacer contacto visual con los ojos llorosos de Hinata.

—No tienen idea…ni tu ni las chicas, nadie. En esta vida, el anhelar amor fue lo único que me mantuvo de pie por tantos años…

—Que quieres decir con eso? ¿Porque?

—No quiero entrar en detalles tan del pasado, pero Sakura… crecer en mi casa, como un Hyuga, no se lo deseo a nadie…— Hinata se limpio las lagrimas y miro de frente a la peli rosada.

—Fue mi error y me culpo todas las noches por tener el corazón roto. Yo se lo entregue al primer hombre que me dio un mínimo de atención y cariño…pero me duele, porque yo no creí que el fuera así. Me duele, porque yo aseguraba estar en lo correcto, que no sería una relación superficial, que era una conexión verdadera. Me duele y parte de mi quiere que me siga doliendo, porque me engañe a mí misma para poder sentir, aunque sea un poco y ahora ya no aguanto lo que yo misma buscaba.

—Hinata tu no sabes de chicos… no te culpes así. Siempre estuviste muy protegida, tu entorno tiene mucho que ver en que te enamoraras de Menma así.

—Como no tienes idea…influyo demasiado, en todo lo que soy ahora en realidad…

Sakura volteo a ver la carta, sintiendo un poco de repele por el simple hecho de tenerla en su posesión y saber lo que implicaba, fue ahí, donde pensando en que poder hacer para impulsar a su amiga a su independencia emoción y a que volviera en sí, le comento su fugaz idea.

—Destrúyelas.

—¿Como? —le pregunto perpleja Hinata.

—Lo que dije, rómpelas, quémalas. Deshazte de esta pila de basura. —le comento firmemente mientras se ponía en pie y andaba en marcha en pasos grandes y apresurados.

Hinata tardo en procesar y no supo que comentarle, solo se puso de pie posteriormente para tratar de alcanzarla cuando antes.

—¡S-sakura! ¡Espérame!

—¡Tiene que haber un vote de basura por aquí, o algo que nos sirva! — le grito segura, mirando a todo lo que quedaba a su alrededor.

Hinata logro alcanzarla y la tomo del brazo para que esta se detuviera.

—Sakura, p-pero… ¿Porque?

—Linda…esto no te hace bien, no te ayuda en absolutamente nada.

—Pero…son prueba de mi error, me avergüenzan, pero ahora son parte de mí.

—¡No, Hina! ¡Ese es tu verdadero error! Pensar que lo que paso con Menma es toda tu vida, tu misma lo admitiste al decir que fue el primer chico que te dio atención. Hinata, hay muchos en este mundo y a ti te quedan demasiados años por vivir, le estas cediendo el control de ti. ¡Acabas de admitirme hace minutos que odias sentirte así!

—B-bueno...sí. S-si lo odio. Pero no se si soy lo suficientemente fuerte para realmente volverme a parar y salir ahí afuera... tengo miedo. Todos los que me hablaron mal de Menma ganaron, porque tenían razón sobre él.

—Hina, las relaciones no son fáciles, pueden tener sus altos y bajos, pueden funcionar para toda la vida o durar un par de días. No hay un resultado exacto para saber cuál será la que nos toca en los momentos. Lo único que podemos dar por seguro es que es la que tenemos en el presente y es nuestra. Nadie mas puede hacer que tus sentimientos cambien de la noche a la mañana.

—Menma ya no es mío. Nunca lo fue…

—Entonces deja de ser de él. Deja de ser su posesión, vuelve a ser tu. Solo siendo tu propia persona, existiendo para ti, podrás ver al siguiente chico que se ponga frente a ti, ahí es donde podrás decidir con toda sinceridad si lo quieres o no.

—Sakura para ti es f-fácil...tú y Sasuke son muy felices juntos.

—¡Ha! Como si hubiera caído a mi puerta. —soltó sarcásticamente la chica, mientras inclinaba su brazo para alcanzar bien su bolso y rebuscar en el —Sabes, Sasuke y yo nos conocemos desde niños, por la escuela y esas cosas... siempre estuve enamorada de él, pero no podía explicar porque. Lo único que se es que para el yo era la chica más irritante y llorona que se podía encontrar, tuvo que gritarme cosas terribles para que me sintiera demasiada asustada como para seguirle buscando. —Sakura tomo algo de su bolso, para cerrarlo y colocarlo de nuevo en su brazo. — Crecí, tuve otras ligeras experiencias y ya mas grande fue que las cosas se dieron con él, pero yo había cambiado mucho, al igual que él. ¿Sabes porque te cuento esto?

Hinata solo negó con la cabeza a lo cual su amiga le sonrió.

—Porque en su momento estaba muy dolida, era pequeña y no entendía cómo alguien podía ser tan rudo cuando lo único que le dabas era amor. Comprendí no solo que amor no es lo que todos buscan de ti, sino que no era justo para mi que ese dolor me siguiera impidiendo ser feliz por mi misma. Con el tiempo me di cuenta de que era capaz de sentirme feliz con otras personas...nuestro mundo no gira alrededor del chico que no nos quiere, es un error que un corazón roto lo tomes como una pena eterna.

Hinata no supo que decirle, el hecho de pensar en Menma le traía una inseguridad terrible, le daba motivos para desconfiar de todos, sin embargo, ella no podía olvidar lo feliz que se sentía en otros momentos de su vida en donde su ex no formaba parte; cuando ingresó a la universidad, sus cenas de cumpleaños con sus amigas, su primer apartamento, su primer día con los niños en clase, todo eso era de ella y de nadie más.

—...No q-quiero vivir así, Sakura—

—Toma tu corazón de vuelta, es tuyo, no de él, nunca más. — Sakura le entrego la dramática carta a Hinata, mientras colocaba en su mano libre un encendedor azul.

—S-sakura... ¿Tú no fumas?

La peli rosa no pudo evitar hacer una mueca de disgusto ante el comentario, ella, siendo una profesional de la salud, no pudo evitar sentirse insultada.

—¡Hina, por favor! Yo jamás, esas cosas son la muerte andante... solo trato de hacer que cierto hombre deje de hacerlo, ya sabes, es común en su familia y estoy intentando meterlo en mejores hábitos para su estrés. ¡No puedes culparme!

Hinata le tiro una sonrisa y volteo de nuevo a la carta que tenia en sus manos. Pudo observar el bote que estaba a unos cuantos metros de ellas y sabia que era un buen lugar para librarse del montón que se cargaba. Tomo segundos para pensar, para recordar cómo se sintió el haberlas recibido en aquellos días. Podía sentirse justo como esos días, extremadamente ansiosa.

—Amor, que constantemente me asusta y me tiene preocupada... que me estresa y me tiene siempre incierta... Sakura, eso no es amor... ¿Dónde está la seguridad y el apoyo que tanto quería?

Sakura solo le pudo tomar el hombro y darle una de sus muy conocidas miradas, otorgando ese empujón que su amiga tanto estaba buscando, ese ligero viento que la tumbara de la cima, para poderla dejar volar. Hinata ya sabia lo que tenia que hacer, y fue así, como comenzó a acercarse al bote de basura con cartas y encendedor en mano.

—Ayúdame a romper algunas, Sakura.

—Con gusto, muñequita. — le dijo entre sonrisas a su amiga, mientras emprendían su tarea de eliminar aquellos feos recordatorios que no tenían nada que hacer mas en la mente de Hinata.

Estuvieron rompiendo en cuatro e incluso mas pedazos las cartas, una por una, mientras las tiraban al bote de basura, todas exceptuando la carta de la escapada, esa era la peor de todas, cargada de tanto que Hinata solo podía arrugarla mientras terminaba con las demás, dejándola al final.

Una vez todas rotas y en la basura, Hinata tomo la última, le dio un vistazo rápido y con el mechero la encendió en llamas desde la punta. Las chicas observaban como se consumía por completo, hasta tirar lo poco que quedaba de ella al suelo y pisarla para apagarla; la ojiperla tomo el trozo de papel sin cuidado y lo tiro al bote sin siquiera mirarlo, Sakura no puedo hacer más que sonreírle triunfantemente.

—¿Sakura, me llevas a casa? — le pregunto con una ligera sonrisa y lagrimas queriendo escapar, su amiga no lo dudo 2 veces y la varazo con todas sus fuerzas, como si no la hubiera visto en mucho tiempo. Esta le correspondió el abrazo de inmediato y hablo contra su hombre palabras que Sakura no entendió, pero de las cuales tenia una idea muy clara.

—Bienvenida de nuevo, Hinata.


Capitulo publicado y editado el 8/2/2021

Perdón por la tardanza, espero les guste. Una vez mas, gracias por leer.