CAP 1

"En una noche de verano…"

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-Lo harías por él?

Esa pregunta estaba en el aire como una trémula nota que se estremecía ante una brisa cálida que a pesar de la época anunciaba una fuerte tormenta aproximándose al desierto; pero en aquellos momentos a nadie podía importarle menos.

Era insignificante, una pregunta vacía en medio de los dos eventos que colisionaban entre sí como si se burlasen el uno del otro y al mismo tiempo, se abrazasen en una especie de danza donde se celebraba el siempre imparable ciclo de la vida; uno que muy contados autos podían superar y algunos menos, que podían empujar para desviarlo de lo que solía ser una avenida de una sola vía donde estaba prohibido para cualquiera el desviarse, el detenerse o dar la vuelta.

Pero…

Su caso era diferente.

Y lo que le pedían rompía con tantas leyes, con tantas reglas y con todo lo que un destino cruel y frío le dictaminaba que era lo correcto y que debía de mantener las llantas apartadas del asunto.

Había jurado que su poder lo mantendría controlado, silencioso, sin usar a menos que fuese una emergencia real o tuviese un propósito, pero…

Los gritos y el llanto se combinaban en un clima donde todo estaba mal.

Podía sentirlo, era incorrecto, todo era erróneo en aquella escena y el opal ampere no podía menos que preguntarse si en algún momento habría algo justo para aquellos que tenía delante y que se habían convertido en una parte tan importante de sí; su expresión era levemente seria y al mismo tiempo angustiosa, mientras que Mark Shelby le observaba con el ceño fruncido y serio, ni siquiera suplicante aunque eso era algo que aquel chico hubiera supuesto de un principio y se había equivocado.

Lo cuál era extraño.

Un suave trueno a la lejanía rompió por unos momentos con la quietud del desierto pero no por ello opacó las lágrimas y los gritos de dolor que se combinaban con el llanto de una cría que llamaba a su madre desde las llantas de alguien que no lo era.

Suspiró.

Por unos momentos alzó la vista y sus ojos rojos se clavaron en aquel corredor, en el Ford rojo que ostentaba el número 95 con orgullo pero que en aquellos momentos lucía más opaco que nunca por la forma en que el dueño de este lloraba a los gritos encima del capó de un viejo auto que hacía minutos había dejado de hacer sonar su motor; un par de sus amigos habían querido apartarlo del cuerpo pero el joven representante de Rusteze para las carreras se había negado a gritos aún más fuertes hasta que finalmente le dejaron en aquel garaje para que se despidiese y tuviese un poco de su duelo a su manera.

Nadie se atrevía a separar a Rayo McQueen del cuerpo de su pareja, amigo y amor en la vida, Hudson Hornet.

Dolía

Dolía verle de aquella manera, desencajado, gritando con verdadero sufrimiento y reclamándole a alguien que ya no podía escucharle el que le hubiese prometido que partirían juntos cuando ahora le estaba dejando atrás; era desgarrador oírle mientras una parte de este moría tan despacio que lastimaba a quienes estaban a su alrededor y que se quedaban callados, con las cabezas agachadas mientras mostraban de esta manera su respeto por quien había sido uno de los más grandes corredores en la historia pero no solo eso, sino que había sido de alguna forma, un miembro importante en las familias de cada uno de ellos.

Kadoa no podía menos que mirarles despacio hasta que sus ojos se depositaron en el pequeño auto, frágil y cubierto por completo que lloraba entre las llantas de aquella porshe celeste que había todo lo posible por calmarla pero parecía que incluso la criatura sabía que su nacimiento había sido del todo menos que inoportuno

Vida y Muerte

Que irónico y qué cruel era el universo cuando combinaba aquellos factores justamente en un momento que debería de ser del todo menos trágico.

El auto negro se movió despacio para girarse solo por unos instantes en dirección del desierto que se mostraba negro a la distancia, las luces de las farolas apenas iluminando las calles ya que más allá la oscuridad devoraba todo; casi como si una nube completamente espesa y negra impidiese ver más allá de cierto límite, un velo que parecía literalmente rodear en un círculo aquel pueblito antiguamente perdido entre la nada y que representaba de forma bastante efectiva el escenario que tenían entre llantas en aquellos momentos.

Y algo seguía sintiéndose terriblemente incorrecto.

Como si algo dentro de todo aquello no estuviese encajando dentro del gran esquema de la vida, dentro del rompecabezas que siempre había sido el ser capaz de ver los destinos de cada uno de los autos que pasaban por delante de sus ojos; no era justo cuando ni siquiera habían tenido tanto tiempo para permanecer juntos y ahora… aquello les había caído a todos como una baldosa aunque tampoco era como si hubiese sido muy sorpresivo.

Él ya lo había discutido con el viejo corredor.

En realidad todos y cada uno de ellos les habían dicho a la pareja en algún momento que no iban a tener tanto tiempo como hubiesen creído quizá en un principio, para aprovechar y compartir lo poco que le quedase de vida a uno de ellos.

Y aun así…

El híbrido volvió a moverse para regresar al lado de su jefe que seguía observándole con el mismo gesto que había mantenido desde que se hubiera acercado después de todo aquel espectáculo, aguardando, firme… quizá algo impaciente

Y entonces, negó un par de veces con la cabeza

-Mark…

¿Lo haría por él?

La pregunta volvió a resonar con fuerza dentro de su cabeza porque sabía a quién se estaba refiriendo Mark Shelby cuando le hubiese dicho aquello por mucho que el híbrido quisiese decirse a sí mismo que se trataba de egoísmo puro y duro; volvió a separar los labios con los ojos clavados en la nada puesto que no se sentía con las fuerzas de volver a ver a quien había comenzado a considerar como su propio hermano y por lo tanto, le dolía con la misma fuerza el verle de esa manera.

Y sabía que en aquel sitio había alguien más que estaba sufriendo todavía más que él, viendo todo el escenario desde las sombras ya que no tenía permitido acercarse más.

Frunció el ceño.

Porqué… todo había terminado con la muerte de Hudson Hornet cuando había vuelto de su luna de miel con su reciente pareja, ambos con la fuerza de un toro mecánico?

Cerró los ojos.

Tenía que pensar… tenía que recordar… de qué datos se estaba perdiendo?...

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.Es un capi super cortito pero prometo que es necesario! Lo entenderán en el capi 2, los quiero!

~Sorakai no Tora